Capitulo X
Gracias a cada detalle, por pequeño que parezca,
las almas separadas por el cuerpo necesitan estar cerca,
tu aura me da vida, te agarraré la mano si duermes y la dejas caída.
Mi mirada sigue la perfecta forma de tus labios,
no imaginas que sentí el primer momento tras rozarlos.
El orgullo puede a la razón de ambos,
mataria por ti, moriria por ti, puedo demostrarlo.
Entramos a la casa y Edward trató de cerrar la puerta atrancándola con la mesa. Mientras que yo me senté en el sillón sin saber que decir. No estaba segura de si Edward estaría de acuerdo con esto y quisiera regresar a mi lado. Mientras pensaba en lo que pasaría y mis futuras posibilidades, Edward entró a la sala para después dirigirse a la cocina, sentía extraño el acercarme y hablar con él. Hace apenas cinco minutos estábamos abrazados y ahorita no tenia ni la mas minima idea de lo que pasaría. Escuche el microondas y después vi salir a Edward con las llaves de su carro. ¿Me iba a dejar aquí sola? No podía creerlo. Estuve a punto de soltarme llorando pero logre controlarme y no decir nada. ¡Estuve a punto de ser violentada sexualmente y el muy imbécil se larga! Tenia ganas de salir con el bate y golpearlo, pero eso no era todo, el muy tarado ni siquiera me decía nada. Me asome por la ventana y lo vi subirse al coche y arrancarlo, supongo que era lo mínimo que me merecía después de todo. No pude evitar que las lágrimas empezaran a caer. El coche en vez de dirigirse a la calle se dirigía al frente de la casa, enseguida del mio. Entonces no se iba, salía a acomodar su carro. Vi como se bajaba y entraba de nuevo, por lo que rápidamente limpie mis mejillas y me sente en el sillón como si no hubiera notado nada.
-Pensé que te ibas.- aun tenia la voz ronca de tanto llorar.
-No. Salí a estacionar el coche, lo había dejado casi a mitad de la ca… hey ven aquí hermosa.- no entendí lo que me dijo hasta que se sentó a mi lado y me abrazo fuertemente.- no llores, todo estará bien. Yo me voy a quedar toda la noche a tu lado, si te reconforta no dormiré. En la mañana vendrá Alice y se quedara contigo o siempre puedes irte a casa de Rose y Emmett.- me iba a dejar, supongo que no lo hacia ahora mismo porque era un caballero o por lastima. La sola idea me enfureció por lo que me zafé bruscamente de su abrazo.
-No es necesario que te quedes Edward. Puedo estar sola, no te necesito.- su cara se desconcertó ante esto. Imbécil.
-¿Tu… quieres que me vaya?- pude ver tristeza en sus ojos, seguro había herido su maldito orgullo de macho. Pero yo no podía mentirle, quería que se quedara a mi lado y me reconfortara.
-No quiero causarte molestias y seguro que tu no quieres quedarte a mi lado.- mi voz se fue apagando poco a poco. El nudo en mi garganta había vuelto y la opresión en mi pecho también. Lo necesitaba pero no de esa manera.
-¡Por supuesto que quiero! Dios no tenias porque haberme utilizado si querías que me quedara para protegerte solo lo tenias que haber dicho, no era necesario que jugaras asi con mis sentimientos.
-¡Jugar con tus sentimientos! Tu eres el imbécil que juega conmigo, si dije que era tu prometida fue porque realmente quería serlo. Pero tu solo pretendías hacerte el caballero y quedarte hasta mañana para después irte.
-¡Yo no me iba a ir!- sus palabras golpearon mi mente. Si realmente no me iba a abandonar entonces ¿A dónde iba?- yo solo iba a regresar por mis cosas a casa de Alice pero veo que no es necesario y sabes que ¡Al diablo! Busca otro imbécil como niñera.
-¡No! Edward- no iba a permitir que se fuera, no esta vez. Lo jale por el brazo y lo atraje hacia mi. Nos empezamos a besar desesperadamente, como si nuestros cuerpos lo necesitaran. Como un adicto que ha pasado días sin droga y lo necesita. El era mi droga.
Su brazo recorría mi muslo que ya estaba posicionado en su cintura para montarme en él mientras besaba mi cuello. Recorría su espalda con mis manos, y se acomodó para poder retirarle la camisa. Sentía tanta satisfacción que no podía medir las consecuencias. Encaje mis uñas en su espalda hasta sangrarlo mientras él quitaba mi blusa y recorría mi pecho desnudo con su lengua. No sé como habíamos llegado al sillón, pero ahora estábamos los dos acostados en él. Su cuerpo tibio encima de mí se sentía tan bien. No pude resistir y baje mis manos hasta meterlas debajo de su pantalón. Me miró con esa sonrisa picara y se alejo un poco para que le pudiera bajar el pijama, mi corazón se aceleró al ver de nuevo a Edward casi desnudo. Extrañaba tanto de él, que cualquier cosa que hiciera ahorita provocaría un remolino en mi interior.
-Danny, Danny.- me llamaba entre jadeos- no sabes lo mucho que te extrañaba.
-Te amo Edward.- fue lo único que pude decir. Tenia tanto que decirle pero el momento me ganaba y las ansias de que me hiciera suya no me dejaban hablar.
Me cargó y se levantó del sillón. No sabia que pretendía hacer, tal vez se había arrepentido después de todo.
-Creo que el sillón no es el mejor lugar para hacerlo.
-Contigo lo haría en cualquier lugar.
Esto provocó una sonrisa en su rostro. Nos dirigimos hacia el cuarto pero no podíamos dejar de besarnos; no sé cuantas veses tropezamos en las escaleras, lo que nos daba un tiempo para besarnos mas y mas. Cuando al fin llegamos a nuestro cuarto lo aventé hacia la cama para después arrojarme encima de él. Mientras lo besaba sus manos recorrían ampliamente mis caderas una y otra vez, deslice mis labios hacia su cuello y después a su pecho. Cambiamos de posición y ahora él estaba encima de mí, recorriendo con sus dedos mi espina dorsal. En menos de un segundo mi pantalón salió volando y quede exactamente igual que él. Besaba mi cuello y podía sentir un golpe desde adentro de sus bóxers, no dude un segundo en removerlos y hacerlos volar junto a mi pantalón. Dudó un segundo mientras jugueteaba con el elástico de mi ropa interior.
-¿Estás segura?- gemí ante esto. Le tomo lo mismo que a mí que la ultima prenda de mi cuerpo desapareciera para empezar…
