Hola! Ya volví! :'D mi computadora sí tuvo solución y ya esta de vuelta conmigo uwu mas pronto de lo que esperaba y creía xD lo mejor es que no se perdió ningún archivo, aun así yo tomé mis precauciones antes de que se la llevaran y ahora al fin puedo actualizar :D espero que les guste este capitulo y que lo disfruten uwu


― ¡Wendy Corduroy es una zorra!-Gritaba Robbie de manera exasperada al resto de sus amigos.

― ¡Robbie que estás diciendo! ¡Contrólate hombre! Estamos en un lugar público.-Le decían ellos en un intento absurdo de calmarlo. Se hallaban todos reunidos en la cafetería de Linda Susan esperando recibir su orden extra grande de papas fritas. Todos corrieron a ese punto en cuanto recibieron el mensaje del chico gótico diciéndoles que les tenía el chisme el siglo sobre la chica pelirroja.

―No permitiré que te expreses así de mi amiga, Valentino. Debes tener muchas agallas para decir lo que dices.-Expresó Tambry con voz fría y amenazante.

―No me asustas Tambry. Si quieren no me crean, pero yo sé que les digo la verdad. Es más, vayan y pregúntenselo a la propia Wendy. Ella misma me lo dijo con sus propias palabras ¡Me botó! Y si les dice lo contrario está mintiendo. No es más que una ramera sucia.

El resto de los clientes de la cafetería mantenía un incómodo silencio escuchando la nada discreta charla de los adolescentes. El lenguaje vulgar del chico les aturdía pero en verdad toda la plática les resultaba interesante con tal de saber la versión completa, y ponían oídos atentos a lo que se hablaba.

Desde la cocina. Linda Susan carraspeaba su garganta lo suficientemente alto para que todos la oyeran. Era para de esa forma llamarles la atención a los chicos y decirles en lenguaje corporal que se atuvieran de usar palabras altisonantes, sobre todo de una chica tan popular en el pueblo como lo era Wendy, y siendo hija de un rudo leñador, quien sabe en qué problemas se pudieran meter hablando así de la respetable primogénita del varonil Dan. Claro, respetable al menos hasta ese momento. La mujer fue a la mesa de los jóvenes y les entregó su orden.―Aquí tienen muchachitos. Por favor cuiden como hablan delante de los demás. No quiero pensar que con esa boca besan a sus madres.-Le dirigió una mirada bien abierta con su único ojo bueno al muchacho que citó a los demás en su negocio. A Robbie le recordó a un pirata malvado de algún cuento de hadas.

―Ya hermano, no debes expresarte así de ella.-Expuso Nathan.― Sus motivos hubo que tener para dejarte.

―Claro Nat, sé que no seré el chico perfecto pero tampoco me dio razones especificas del porqué me cortó. Sólo me dijo que amaba a alguien más y toda esa basura. Y al menos me hubiera terminado antes de si quiera empezar a conocer a cualquier otro sujeto ¡Pero no! Quien quiera que sea ese otro tipo, ellos dos ya se conocían de tiempo atrás, se enamoraron, y ahora yo soy el que sale perdiendo. Tal vez…me dejó por alguien mejor…pero eso no cambiará mi manera de pensar ¡Wendy es una promiscua!

― ¿Pero quién puede ser su nuevo enamorado?-Pregunta Thompson.―Que yo sepa, somos sus únicos amigos. Aparte de los pequeñines Pines…No conocemos a nadie más que sea de su círculo.

― ¡Y qué más da! Ya no me importa quien pueda ser. Obviamente se lo tuvo tan bien escondido que nunca lo podríamos haber sospechado. En lo que a mí respecta no quiero volver a saber nada de ella. Borraré todo rastro de nuestra relación. La eliminaré de mis redes, eliminare sus fotos, su teléfono, incluso las canciones que alguna vez le compuse.

―Esto es mucho más de lo que pude haber imaginado.-Dijo Lee.―Cielos viejo, que pesado. Siento que apesta ser tú en este momento. Jamás esperaría algo así de Wendy.

―Ni yo.-Dijeron los demás. La única que se mantuvo al margen durante todo el rato fue Tambry. Ella de verdad no quería hablar nada malo. Sentía que debía ir a buscarla. Wendy le debía dar muchas explicaciones. En cierto modo se sentía traicionada. Si es cierto que nunca se esperó una infidelidad de parte de Wendy hacia Robbie, al menos creyó que por ser amigas, ella debió haberle dicho algo; Tambry debió haber sabido algo al respecto antes que nadie.

Fue cuanto antes a la casa Corduroy y no le fue difícil encontrar a Wendy ahí. Se le veía muy deprimida, así que Tambry trató de ser suave.―Hola chica ¿No te toca trabajar hoy?-Preguntó con una sonrisa.

―Hola Tambry ¿Te ofrezco algo?-Dijo Wendy queriendo parecer animada.

―No, solo quise venir a verte un rato.-Se sentó en el sofá de la sala de Wendy junto a ella y continuó.―Oye, en el pueblo empieza a correr el rumor de que tú y Robbie rompieron…

―Él ya se los dijo ¿Verdad?

― ¡No!...Bueno, ya sabes, este poblado es muy pequeño. La gente se entera rápido de cualquier cosa.

―Tambry, no tienes que fingir nada. Yo conozco a Robbie, ya soltó toda la sopa.

―…Está bien, sólo nos dijo algunas cosas. Tampoco fue tan detallado…pero entonces es cierto…

―Sí.-Dijo sin mirarla directamente.

―Y… ¿Por qué yo no sabía nada? Sabes que no es porque me guste ser chismosa, pero al menos no me hubiera gustado enterarme de esta forma.-Tambry la tomó de las manos, forzándola a que por fin se vieran a la cara.―Eres mi mejor amiga, Wendy. Somos amigas. Sabes que yo no voy a juzgarte. Si ahora te gusta alguien más y estás feliz con él, para mí eso es suficiente para apoyarte. No estoy enojada, no te veo mal, ni con rencor, no te juzgaré. Tampoco me gusta ver mal a Robbie, pero entiendo que muchas veces el no cubría tus expectativas ¿Cierto?

―…Es cierto…gracias Tambry. Gracias por el apoyo.-Se le aguaron los ojos.―Lamento no habértelo contado a tiempo.

―No hay de que amiga. Sabes que cuentas conmigo para lo que sea ¡Vamos! Dame una sonrisa, debes estar feliz ahora que estas con alguien que amas.-Sus palabras lograron hacer que Wendy sonriera por primera vez ese día. Tambry también sonrió pícaramente.―A ver, a ver ¿Vas a decirme quien es el afortunado? ¿Acaso lo conozco? ¿Me darás una pista? ¿Al menos la inicial de su nombre? ¿De casualidad no trabaja contigo y su nombre empieza con S?

Wendy se paraliza y empieza a tartamudear.― ¿Q-que? ¿Quién te dio esa idea?

― ¡Wendy!... ¡Ahora estas enamorada de Soos!

― ¡No! ¡No, no, no, no! ¡No es él! Tambry, Soos no me gusta, él es también otro amigo, pero nada más.-Trató de decir las últimas palabras con más serenidad.

―Oh, empezaba a imaginar que había acertado, digo, no sería raro, lo ves y convives con él casi todos los días…-Inmediatamente el semblante de Wendy volvió a ser uno triste y doloroso.― ¿Ahora qué pasa?

―Es que no sé…si mi felicidad esté en realidad con esta persona…

― ¿Qué quieres decir?

―Tambry…no voy a revelarte quien es. Es algo que sólo quiero dejar para mí misma y espero que lo entiendas…-Su amiga asintió lentamente.―…pero ya que me demostraste que eres de confianza, sí te voy a revelar otra cosa, y esta vez, juro por mi madre que eres la única en el pueblo que sabrá esto.

― ¿De qué se trata?

―Estoy embarazada…-Tambry guardó un silencio sepulcral ante lo que escuchó. Wendy tuvo que continuar hablando.―Sí, es de él. Apenas empieza, tengo todos los meses por delante aun. Y yo…sí quiero tenerlo…pero él…al parecer no.-Se soltó a llorar amargamente delante de la otra chica, cubriéndose el rostro con ambas manos.

―… ¿No es un maldito?-Soltó una sonrisa irónica mientras negaba con la cabeza. La pelirroja le miró algo confundida.―Oh Wendy, eres una chica fuerte. Si quieres tenerlo, que nada te impida lograrlo. Estoy aquí contigo para lo que necesites. ¡Oh ven aquí!-La atrajo hacia ella y le brindo un fuerte abrazo que Wendy agradeció eternamente soltando más lágrimas.―Eres una chica increíble Wendy.-El abrazo se prolongó unos minutos hasta que Tambry volvió a hablar.―No necesitas otro patán en tu vida. Tu puedes hacerlo sola.

―Lo sé, lo sé.

―…Pero…si dices que soy la única que sabe esto ¿Cómo se lo ocultarás a tu familia?

―Resistiré tanto como pueda. Terminaré diciéndole todo a mi padre en algún momento, pero no aun. Es muy pronto, y me da miedo.

―Entiendo. Pero sé que tú sabrás qué hacer cuando llegue ese momento.

―No cuentes esto a nadie, Tambry, a nadie.-Le ofreció su dedo meñique para hacer promesa de meñique, aquella que nunca puede romperse.

Tambry dio su meñique también para entrelazar ambos y sellar un voto de silencio.―No lo haré. Mis labios están cerrados.-Simulo cerrar su boca con una llave invisible. Después de eso continuaron abrazándose.


Las horas volaron en la casa de Wendy. Ambas chicas estuvieron gran parte de la tarde encerradas en su habitación charlando al respecto y Tambry no dejaba de verse emocionada. "¡Voy a ser tía!", "¡Yo debo ser la madrina del bautizo!" Exclamaba de manera entusiasta. A lo que la pelirroja asentía a todo eso de igual forma.

Finalmente fue hora de que la chica se fuera a su propio hogar. Tambry piensa que debe ir a ver a Robbie ahora. Conociendo ambas versiones, se da cuenta de que él se ha expresado muy mal de ella. Aunque no tenga ni la menor idea de lo que sucede, Tambry no dejará que ese chico se quede con una mala imagen de su exnovia. Además, Robbie sigue sin dejar de ser su amigo tampoco, así que en parte también se preocupa por su bienestar.

Se presentó en la casa Valentino. Les preguntó a los señores si su hijo estaba en casa, a lo que respondieron afirmativa y amablemente como siempre y la dejaron pasar. Era curioso pero por mas amiga que fuera de Robbie, él raras veces la invitó a ella o a los demás a su hogar, por lo que no lo conocía muy bien. Tambry se tomó un pequeño rato para admirar la decoración, sobre todo en la parte de las escaleras, con tantas fotografías y recuadros de cuando Robbie era más pequeño. Era gracioso ver el cambio de aquel niño risueño y sonriente que se volvió un adolescente melancólico y oscuro. Tambry se pregunta si le ocurrió algo que le hiciera cambiar su personalidad de manera tan drástica o si lo hacía por moda únicamente. Aunque claro, ser de una familia que se dedica a hacer velaciones y entierros a los difuntos debe tener cierta energía lúgubre en las personas, aunque los señores Valentino ciertamente era muy felices cumpliendo con su trabajo.

Llegó a la habitación de Robbie, la cual no fue difícil de adivinar que era la suya por los posters de bandas punk pegadas sobe la puerta, y demás letreros advirtiendo "¡Aléjese! ¡No entrar!". La chica toco unas cuantas veces sobre ella.― ¿Robbie? Soy Tambry, ¿Puedo pasar?-No recibió respuesta. Aun así, ella giró la perilla y dio unos pasos adentro. No notó a nadie al principio. La habitación era muy oscura, pues un par de cortinas negras evitaban la entrada de los últimos rayos del sol antes del anochecer. Se dio cuenta que ahí había una segunda puerta que daba al baño, y una luz encendida. Esa puerta sólo estaba emparejada; se animó a asomarse a ver si su amigo estaba ahí. Tan sólo esperaba encontrárselo cepillándose los dientes pero lo que vio la alarmó mucho. Lo notó justo en el momento en que el chico tomaba una cantidad excesiva de pastillas de su botiquín casero y se las metía a la boca, ayudándose con un vaso de agua para pasárselas. Tambry no era estúpida y actuó de manera veloz para impedir que Robbie cometiera una idiotez.― ¡Robbie, escupe eso ahora!-Lo tomó por sorpresa dándole una dura palmada por la espalda, y obligó al muchacho desconcertado a escupir todos esos analgésicos acompañados del tragó de agua que bebió.

Comenzó a toser enérgicamente en un intento por recuperar el aliento. En realidad le molestaba bastante que lo hubieran interrumpido.- ¡Tambry ¿Qué haces aquí?!-Seguía tosiendo.― ¡Vete, nuca te dije que podías pasar!-La tos le complicó expresarse claramente pero Tambry entendió lo que dijo.

― ¡Si no lo hacía te ibas a dopar! ¡¿Acaso estás loco?!-Agarró el frasco con todos los calmantes que no se había podido tomar y lo vacío sobre el excusado para después bajar la palanca. Robbie observó temeroso aquel acto atrevido. De inmediato sacó una pequeña navaja de los bolsillos de su campera con intenciones de ponerse el filo sobre la piel del cuello. Tambry forcejeó con él hasta lograr arrebatársela y también tirarla lejos de su alcance.

― ¡¿Por qué te importa tanto lo que haga con mi vida?!-Se quejó.

― ¡Porque eres mi amigo! ¡¿Por qué querrías matarte?!-Lo toma de los hombros y lo zarandea en un intento de devolverlo a la realidad.

― ¿Qué caso tiene? Si el amor de tu vida te abandona, entonces simplemente ya no tienes vida.-Menciona resignado.

― ¿Lo dices por Wendy? ¡Eso es una tontería! ¡Nadie se suicida por un rompimiento amoroso!-Tambry casi de inmediato quiere corregir sus palabras, pues ha visto infinidad de casos en internet en los que esas cosas ocurren. Sin embargo, no dejaría que Robbie formara parte de las estadísticas.

―Admítelo Tambry. Nunca he hecho nada bueno en mi vida. Si ni siquiera pude lograr que mi chica me quisiera, tanto como para no dejarme, entonces…soy un inútil.

La fémina se hecha los cabellos hacia atrás en desesperación. Se da cuenta de que convencer a Robbie de que Wendy no es mala no es la prioridad ahora.

Acerca el rostro de Robbie al de ella y le planta un beso en los labios, más bien de manera algo ruda. Cuando terminó, lo miró a los ojos y notó su expresión despistada, con los ojos abiertos.―No digas esas cosas de ti, Robbie. Tienes una familia increíble, amigos que te aprecian. No nos dejes…por favor.-Le brinda un abrazo reconfortante que Robbie acepta, aun sin salir de su sorpresa del todo. Pero ese gesto tan noble le ha llegado al corazón, y el muchacho no puede evitar que las lágrimas broten y caigan sin poder pararlas.

―Lo siento…he sido un tonto ¡Lo siento!-Aferra a Tambry a una proximidad más cercana hacia sí y ella lo deja sollozar y soltarse a llorar contra su hombro. Como amigos, aquel quizá sea el primer momento y el más íntimo también que ambos comparten mutuamente.


Cuando el sol comenzaba a meterse en el ocaso, Wendy recibe la visita de los gemelos acompañados por Soos. Ella los deja pasar y los nota con rostros angustiados.

― ¡Oh Wendy! ¡Esto es horrible! ¡No dejan de decir cosas malas de ti! ¡Todo el pueblo está diciendo lo mismo!-Mabel se cubre los oídos, como si con eso se hiciera olvidar todas las malas palabras que escuchaba en cuanto a cómo se expresaban de la chica.

― ¡Hasta tuve que golpear a un sujeto en el rostro porque no se callaba!-Menciona Soos mostrando su puño hasta con cierto orgullo, todo sea por defender a Wendy.

―Y yo le pise fuertemente el pie a otro más por lo mismo.-Dice Dipper, considerando aquello como un acto sumamente heroico.―Y luego salí corriendo.-Dice susurrando.

―Gracias por eso chicos.-Dice Wendy mostrando su gratitud.―Se lo que están diciendo de mí, pero no me importa. No pueden probar nada. Aquí todos son mucho ruido y pocas nueces.

―No es nada Wendy. Y no debes temer.-Dice el mayor de ellos.―Sea quien sea que inició el rumor, todo esto se hará noticia vieja al final de esta semana. Ya sabes cómo son los pueblerinos, no les dura ninguna novedad.-Soos hace un gesto con la mano, restándole importancia al asunto para sonar más seguro de sí mismo.

―Y podrás volver a tu trabajo tranquilamente.-Dice la niña.―Nos empezamos a preocupar cuando regresamos a la cabaña y ya no te vimos. Creímos que te habías asustado por todo esto y por eso venimos a verte.

―Ah, sí…sobre eso…-Se queda pensando unos segundos.―bueno, la verdad…ya no volví porque empecé a sentirme un poco mal… ¡Del estómago claro! y…esas cosas…

―Algo así nos dijo el tío Stan. Dijo que te dejó ir y dependía de ti si querías volver o no.-Menciona Dipper.

―Oh… ¿Eso dijo?-Wendy alzó una ceja, escéptica. Pudo comprender perfectamente que había un significado oculto en esas palabras, un significado que por supuesto sólo ella podría descifrar.

―Sip.-Reitera el gemelo.―En fin, supongo que para mañana estarás mejor ¿Cierto?

―Por supuesto, por supuesto.-Asiente.―Todo estará mucho mejor.-Recalca la primera palabra.

― ¿Estas bien, Wendy? ¿Estas…feliz?-Cuestiona Mabel.

―Claro amiga.

―Entonces… ¿Por qué no te veo feliz?-Hace una mueca de angustia.

―Ah, vamos Mabel, la gente no se la puede pasar sonriendo todo el tiempo; eso no significa que no estén bien.-Interviene su hermano.

―No Dipper, ella tiene razón.-Admite la pelirroja mirando hacia el suelo.

― ¿Que dices?-Preguntan los tres a la expectativa.

―Bueno, sé que no puedo engañarlos: una mujer siempre sabe cuándo otra camarada está pasando por un momento difícil.-Esto lo dice dirigiéndose a Mabel.― la verdad…estuve pensando, y creo... creo que ya no quiero volver a la cabaña del misterio…

―Pero ¿Pero por qué?-Se miran nerviosos unos a otros.

Wendy ha analizado las palabras de Stan. Si le está dando la opción de regresar o no, entonces ella ha decidido...―No se preocupen. Creo que ya medite el asunto lo suficiente. No es nada grave; sólo que llegué a la conclusión de que quiero probar hacer cosas nuevas. Tratar de salir de mi zona de confort. Ser la cajera del lugar se volvió algo fácil, y quizá hasta monótono para mí. Tal vez…me una a mi familia por un tiempo si se trata de salir a explorar bosques, hacer campamentos y esas cosas. No lo sé, es algo que no solía hacer desde que era pequeña y quisiera retomarlo.

― ¿Vas a dejarnos a nosotros?- Preguntó su amigo Soos con miedo a oír la respuesta.

―Oh Soos, claro que no. Nunca dejaría de tener contacto con ustedes.-Al parecer entienden a Wendy. No le vendría mal pasar más tiempo en familia. Sus tres amigos, aunque algo tristes, la comprenden y deciden no entrometerse en su decisión. Wendy siempre trabaja tan duro, que un tiempo alejada de la cabaña del misterio serian como unas bien merecidas vacaciones para ella. Van hacia ella y se brindan un fuerte abrazo grupal. En verdad van a extrañarla mientras no esté cerca. Luego de esa charla corta y dejar más tranquilo al trio, ellos también se retiraron a sus hogares. Casi el mismo escenario se repitió cuando su padre y sus hermanos regresaron de talar árboles de pino aquel día. Wendy estaba hastiada, parecía que hoy fue el día de molestar a Wendy con lo mismo. Creía que su familia la conocía mejor como para no preocuparse por los rumores que corrieran en Gravity Falls.― ¿Qué les parece si nos despejamos un tiempo de todo este alboroto?-Propuso ella.

― ¿Hija, que quieres decir?-Preguntó su padre.

―Estoy diciendo que convivamos como lo hacíamos antes. Ahora sólo ustedes se llevan toda la diversión y se olvidan de mí. Creo que será una buena oportunidad para reencontrarnos como familia y seguir las tradiciones de nuestros viejos antepasados leñadores.

― ¡Parece una buena idea!-Concordaron sus hermanos, y el varonil Dan no tardó mucho en acceder tampoco a la petición de sus hijos.― ¡Los Corduroy se van de viaje!-Estableció el fornido hombre.

Unas vez que Wendy logró bajarles los malos humos a todos con su idea, se retiraron a dormir.

A pesar de todo lo malo que se habló de ella, a la pelirroja le pareció dormir tan apaciblemente como nunca.


Cuando Soos se encargó de llevar a los gemelos de vuelta a la cabaña y después irse a casa con su abuela, Dipper y Mabel no pudieron evitar mostrarle una cara larga a su tío respecto a lo de Wendy. El viejo Stan miraba un aburrido programa de televisión de todas formas, así que prestarle atención a sus sobrinos un momento sería mejor que seguir viendo esa basura.

―Muy bien, a ustedes dos algo les ocurre, así que escúpanlo.-Demandó.―Esperen, si adivino… ¿Tiene algo que ver con Wendy?-Su rostro de inmediato adquirió un semblante temeroso.

―Fuimos a verla a su casa.-Dijo el chico.

― ¡Ah! Si, ella… ¿Y qué les dijo?-Preguntó antes de pasar saliva.

―Tío Stan, no saliste de la cabaña en todo el día, así que probablemente seas el único que no está enterado.-Habló Mabel.― ¡Pero todos en Gravity Falls hablaron muy mal de Wendy! Todo porque cortó con su novio Robbie…y cuando hablamos con ella, nos dijo…-Volteó a ver a Dipper para ver si él podía terminar la frase.

―…Tal vez Wendy no vaya a estar aquí en la cabaña por algún tiempo.-Suspiró antes de bajar triste la mirada.

Su tío pareció pensativo.-Pero… ¿Qué pasó? ¿Alguna razón en especial?-Rascó su cuello.

―Nos dijo que quería alejarse un tiempo para estar con su familia, conocer pueblos nuevos, y esas cosas.

―Pero nos prometió que después volvería.-Quiso animar Mabel.

―…Entiendo.-Asintió analizando lo que los niños le decían. ―Entonces…supongo que…renunció.

― ¿Algo así?-Dice Dipper.―Por ahora. La verdad nos pareció muy repentina su decisión, pero se oyó tan segura que…

―Está bien chico, hay que entenderla. Un rompimiento con alguien que amas, puede ser duro. Sé de lo que les hablo. Espero que ustedes nunca se metan en esos líos. Una relación sólo trae problemas como estos, y ahora no podemos obligarla a quedarse. Si quiere más espacio…se lo daremos. Con suerte eso le ayudará a sentirse mejor. Es lo que necesita, y si ella así lo quiere, sólo dejémosla ser.-Los niños se tranquilizaron al ver que Stan se lo tomó con calma. Eso igual los ayudó a poder retirarse a dormir más a gusto.

Stan debía ser fuerte frente a su familia, pero por dentro la noticia lo deprimió mucho. Estuvo otra media hora luego de que los niños se fueran y él seguía viendo televisión pero sin prestarle atención realmente. Hasta que sintió sus ojos ser lastimados por tanta luz de aquel aparato, fue que reaccionó para pagarla. Talló sus ojos fuertemente bajo los anteojos. Estaba agotado. Agotado y triste, pero no podía descansar aun. Quedaban cosas importantes por hacer. Tomó su camino a la máquina expendedora y abrió el pasadizo secreto.

Aun estando en laboratorio, no podía dejar de sentirse mal por su niña, su niña Wendy. Seguía sintiéndose responsable. Era por él que Wendy tomó esa decisión. Aun así, él mismo lo dijo, le dio la opción de permanecer o irse, y ella eligió lo segundo. No la culpaba, realmente era lo más factible a suceder. La extrañaría.

Era lo mejor, aunque doliera, y ahora sólo quedaba concentrar su atención en cosas más importantes. Continuar cada quien con lo suyo.

Trabajar en ese portal lo distraería lo suficiente para ya no pensar más en ella. La extrañaba. Quería pensar que todo era un sueño, una mentira, el hecho de que hoy fue el último día en que ambos se verían, se hablaran…la extrañaba…

Oh no, la historia se repite otra vez…

Acabar en malos términos con alguien.

Arrepentirse.

Y por más querer pedir perdón, la otra persona ya no estaba ahí para oír disculpas.

Todo por su culpa, se marchó para siempre.

Pero tenía la esperanza de que esa persona algún día regresaría.

Cuando eso pasara, la abrazaría y no la dejaría ir nunca más.

Aun podía hacerla volver.

Hacer volver a su otra mitad.

Y no descansaría hasta lograrlo.