Poner a Darien en su sitio le sentó de maravilla, esa noche Usagi durmió como nunca, y amaneció con una sonrisa de oreja a oreja y un brillo especial en sus ojos. Y no era para menos, ya que con ayuda de su gran amiga iba a ejecutar su maravilloso plan, pronto descubrirían lo que significaba meterse con Usagi Tsukino. Los dos hermanos Shields aun dormían cuando ella se despertó, por lo que aprovechó para ducharse, la noche había sido bastante calurosa para esa época del año, pese haberse desarropado, se sentía sudada… y lo dicho aprovechando que los dos varones seguían durmiendo. Podían negarlo y renegarlo, pero eran unos auténticos metrosexuales, que tardaban más en arreglarse que ella, y ya estaba harta, hoy el baño era todo para ella. Media hora más tarde salió, completamente arreglada, con el pelo recogido en una cola alta, y luciendo unos sencillos vaqueros color negros y una camisa blanca.

"Ohayo" saludó al encontrarse con su cuñado al salir del baño. Mientras que ella estaba lista para afrontar el nuevo día, Seiya aun vestía únicamente los boxers con los que se fue a la cama, dejando ver su nada despreciable cuerpoEn los primeros días Usagi se sentía bastante incomoda con ese tipo de encuentros, pero día tras día, se había acostumbrado a ver a los hermanos Shields medio desnudos.

"Ohayo" respondió él tímidamente, aun avergonzado por lo ocurrido la tarde anterior.

"Voy a hacer el desayuno, ¿Quiere algo en especial?" preguntó mientras acomodaba la ropa sucia que llevaba entre sus brazos.

Seiya no contestó se limitó a negar con la cabeza, mientras esquivaba la mirada de su cuñada.

"Está bien. Quiero el baño recogido cuando acabes, que siempre lo dejas hecho una porquería, y me toca a mi recogerlo."

Siendo consciente de que el joven no se encontraba cómodo se marchó antes de que éste pudiera contestar. Dejó la ropa sucia en el cesto que había en el cuartito de la lavadora, y se dispuso a hacer el desayuno. No sólo se había despertado de buen humor, también se levantó con un gran apetito, el día se divisaba prometedor, y que mejor forma que comenzarlo con un pequeño festín mañanero. A las habituales tostadas se le unieron unos cuantos Muffins y Croissants. Los dos hermanos se extrañaron al ver tanta comida sobre la mesa de la cocina, ninguno de los dos pudieron evitar lanzarle a Usagi una mirada de sospecha mientras tomaban asiento y ella colocaba la cafetera en el centro de la mesa.

"¿Celebramos algo?" preguntó Seiya, finalmente venciendo la vergüenza que sentía.

"Nada en especial" respondió Usagi mientras sacaba su taza de té del microondas. "Tenía hambre, y decidí hacer un gran desayuno" Se sentó en su silla dispuesta a disfrutar de las delicias que había preparado.

Los tres comenzaron a desayunar bajo un silenció incomodo, rígido… Con disimulo Usagi lanzaba furtivas miradas hacia sus acompañantes, cuando veía su cuñado sentía lastima, le tenía cariño y sentía haberle dañado como lo hizo el día de ayer, deseaba desde lo más profundo de su ser que las cosas volvieran a ser tal y como antes, en él había encontrado un gran amigo que no deseaba perder. En cuanto a su esposo…, casi le daba la risa, el tono morado justo debajo de sus ojos delataba que no había dormido del todo bien esa noche, cansancio que ni tan siquiera el agua de la ducha había conseguido eliminar, y prueba de ello era la corbata que había escogido que para nada combinaba con el resto de su ropa. Al mismo tiempo lo pilló más viéndola recelo, como si tratara de encontrar una respuesta a su comportamiento. Estaba a punto de de pedirla que ella misma le diera la respuesta cuando el sonido del teléfono móvil de ella se lo impidió.

"Moshi Moshi, Usagichan Desu" respondió Usagi tan pronto le diera al botón de aceptar la llamada.

"El fin del mundo se acerca, Usagi Tsukino se ha despertado temprano" bromeó una mujer al otro lado del aparato.

"Ja Ja, muy graciosa Rai, ¿Qué era lo que querías?"

"Quería recordarte que habíamos quedado y que no te quedaras dormida, pero ya veo que no hace falta."

"Pues no, de hecho llevo más de una hora en pie"

"¿A qué hora quieres que pase a por ti?"

"Si no tienes nada que hacer puedes venir ya, así vamos quitándonos trabajo" Sugirió Usagi a su amiga.

"Estaré allí en media hora"

Usagi dejó el teléfono sobre la mesa y al levantar la mirada se encontró con la de Darien.

"¿Quien era?" le preguntó él.

"Era Rai, habíamos quedado para ir de compras" respondió ella, viendo como Seiya se levantaba para quitar la mesa, pero enseguida volvió la mirada hacía a su esposo, que al igual que ella durante unos instantes se había interesado por su hermano.

"¿Y no tienes que ir a trabajar?" volvió a preguntar Darien, ironía estaba muy presente en sus formas.

"Sí, pero también tengo una fiesta a la que acudir mañana, y por tanto planificarla se me olvidó que no tenía nada que ponerme. ¿Crees que a mi jefe le importe que me tome el día libre, si le expongo bien mis razones?" Usagi disfrutaba de su pequeño juego, podía ver claramente que su esposo tenía un conflicto consigo mismo, mientras que trataba de aparentar serenidad.

Uno de los Darien internos acabó ganando, y el original y corpóreo se puso en pie, dispuesto a marcharse al trabajo, no sin antes rebuscar en su cartera y entregarle a su esposa una de sus tarjetas de crédito. "Espero que disfrutes de tu día de compras" Y tras eso se marchó acompañado de su hermano.

Mientras estos se fueron Usagi seguía sentada miraba el trozo de plástico, sin entender verdaderamente como había llegado a sus manos, pues con ello Daríen había puesto su dinero en sus manos y en cima de manera ilimitada, el sueño de cualquier mujer que había visto más de mil veces la película Pretty Woman, ¿por qué no aprovecharse de la situación?. Tal y como Rai dijo, media hora después de cortar la llamada telefónica, el recepcionista del edificio anunciaba su llegada, Usagi ordenó que la permitieran el paso, y unos minutos más tarde la morena salía por las puertas del ascensor.

"Menudas medidas de seguridad que tiene tu maridito" comentó Rai nada más ver a su amiga.

"Lo sé, y es bastante agobiante" protestó Usagi, pues ella estaba acostumbrada a una vida bastante más sencilla.

"Por lo menos así no se cuelan las amantes desquiciadas de tú marido" reseñó Rai no con sorna si no en forma de crítica. Usagi le lanzó una mirada de disgustó, pero ninguna de las dos se movió del sitio.

"Por tu mirada supongo que sabes de que hablo"

"Darien no me es infiel. Desde que nos casamos la prensa no hecho más que decir barbaridades y ponerme a parir, seguro que son todas unas resentidas y unas celosas y lo pagan conmigo. Y ya estoy harta y van a tener que comerse sus palabras" Estaba serena, y segura de si misma, se había cansado de leer y escuchar tonterías y falacias que se decían sobre ella.

"¿Y de ahí el cambio de opinión con respecto a tu aspecto?. ¿No tiene nada que ver con que tu maridito te haya sido infiel y quieras ser más deseable?" cuestionó de nuevo la morena, para asegurarse de los motivos y la situación de su amiga.

"Primero deja de llamarlo tu maridito, porque no llamo a Jin tu noviecito. Se llama Darien, y más vale que muestres cierto…. Respeto por él como yo siempre he hecho con tus parejas aunque no me gustaran."

Rai se sintió un tanto abochornada por la recriminación que le había lanzado, tenía razón debería de tener un poco más de consideración después de todo era su marido.

"Disculpa, pero es que al ver las fotografías me dieron unas ganas tremendas de borrarlo del mapa, que no puedo contenerme. Sólo me preocupo por ti y lo sabes"

"Lo sé" Usagi se acercó hasta su amiga y la abrazó. "Pero estoy bien, nada de lo que publican sobre nosotros es verdad y lo sabes"

"Sí, pero esas fotos parecían muy reales" masculló Rai intentando creer en lo que su amiga del alma le había comentado.

"Si lo fueran en estos momentos estaría hablando con mis abogados en vez de contigo." Indicó Usagi para terminar de convencerla "Pero dejemos de hablar de esas fotos, y centrémonos en lo que nos tenemos que centrar"

"Cierto, tu cambio de imagen. ¿Seguro que estás dispuesta a llegar hasta el final?" Rai cayó en el anzuelo lanzado por su amiga para cambiar de tema, por uno más interesante y divertido.

"Por supuesto, además cuento con un apoyo muy importante" sacó la tarjeta que su Darien le había entregado y que se había guardado en el bolsillo trasero de su pantalón. "La cuenta corriente de mi marido, aunque el piensa que sólo voy a comprarme el vestido para mañana"

"Si no te conociera diría que eres una caza fortunas" bromeó Rai por el comentario que no era muy común el ella.

"El me ha dejado la tarjeta para comprar lo que necesite."Se justificó la aludida, fue Darien que le dio carta blanca a la hora de cuanto debía gastar.

"Al final va a resultar que no me va a caer tan mal. Pero vamos a ver tu armario, que aun queda mucho para que nos abran las tiendas".

Las dos llegaron al dormitorio del matrimonio Shields dispuestas a suprimir parte del guardarropa Usagi. Tardaron más tiempo de lo que ellas esperaron, Rai estaba dispuesta a eliminar la mayoría de las prendas, mientras que Usagi, como la dueña de las mismas, siempre acudía al rescate antes de que su amiga tirara la ropa a la basura, en pocas ocasiones llegaron al consenso. Tras tres horas de limpia, desaparecieron sobre todo pantalones, la mayoría vaqueros desgastadísimos, camisas poco favorecedoras y pasadas de modas, camisetas que prácticamente parecían sacos, y ropa interior que bien podría ser de una señora de sesenta años. Las que tuvieron suerte de salvarse de la quema, eran en su mayoría recientes adquisiciones, que tampoco habían tenido que sufrir ir de misión en misión humanitaria. Con más de medio ropero vació llegó la hora de reponerlo, la parte preferida de Rei sin duda, y la más temida de su amiga.

Al salir del edificio perteneciente a la Corporación Shields, las dos mujeres fueron asediadas por los medios, que con ansias aguardaban una imagen, unas declaraciones de la "Cornunda" del momento. Gracias a una previa llamada de Rai, un coche oscuro, perteneciente al presidente, las estaba esperando, y muy rápidamente y sin decir nada se adentraron al lujoso auto de lunas tintadas. Eran escasos los metros que separaban la entrada del edificio con respecto a donde el vehiculo estaba aparcado, sin embargo para Usagi ese trayecto se le hizo eterno, olvidándosele incluso el respirar, tan sólo quería estar a salvo del asedio de los reporteros. Una vez oculta tras los oscuros cristales, volvió a recuperar la compostura e intento mantener de nuevo una conversación normal y fluida con su amiga, mientras el conductor las llevaba al barrio por excelencia de las compras Shibuya. Ocultas tras unas gafas de sol, comenzaron con su ruta de Shopping. Rai adicta como era a este tipo de pasatiempo, conocía de primera mano donde se encontraban las tiendas más interesantes, comenzaron por la boutique de Vera Wang, de allí se llevaron un siempre practico vestido noche confeccionado en raso negro, y un precioso vestido rojo con un original cuello, y un atrevido vestido de cocktail confeccionado en gasa con grandes escotes delanteros y traseros y manga tipo Quimono. Todas las vendedoras las atendían con absoluta dedicación y aconsejaban a Usagi sobre el tipo de ropa que podría venirle o no mejor, en todas las tiendas fue igual. Raph Lauren, Dior, Versace… en todas recibió un trato impecable, en parte por su compañía, en parte por el nombre que estaba impreso sobre la tarjeta que pagaba toda la ropa. Al acabar la jornada acabó con media docena faldas, otra media de vestidos, dos trajes chaqueta, camisas, pantalones, chaquetas, leggings para todos los gustos… en definitiva indumentaria para las diferentes ocasiones, y situaciones, pero con un look muy pinup, muy años cuarenta, cincuenta que según todos favorecía bastante a su belleza inexplorada. Zapatos, bolsos… en definitiva los complementos se sumaron también a las adquisiciones, así como la ropa interior y los camisones, renovarse o morir era el lema de guerra. La única pausa que hicieron fue la de la comida, y aun así Rai aprovechaba para convencer a Usagi de que debían regresar para comprar no se que en tal o cual tienda, aunque no lo consiguió. No sólo compraron ropa en las tiendas de grandes diseñadores, igualmente fueron a tiendas mucho más asequibles. Para lo último dejaron la sección de belleza, esta parte corrió a cargo de Rai, que quiso contribuir económicamente al renacimiento de su amiga. Compró todo tipo de pinceles, sombras, bases, perfiladores, barras de labios, bases, mascaras de pestañas…. Mientras que Rai se encargaba de elegir todas esas cosas, Usagi se entretuvo buscando un nuevo perfume, y algún set de baño que pudiera gustarle.

Una vez cargadas por completo de bolsas, decidieron dar por acabada la jornada de compras, y tal como habían acordado durante la comida se dirigieron a la mansión de la familia Tsukino. Fue elegido por ser el lugar más adecuado para poder continuar con la misión, no les molestaría nadie, era amplio y Rai podría quedarse a dormir si se les hacía demasiado tarde…. Las rejas que rodeaban la mansión, se abrieron para permitir la visita de la primogénita de Kenji Tsukino, su llegada siempre era bien acogida por todos los trabajadores de la casa que se alegraban de verla bastante más a menudo. Luna fue la encargada de recibirlas en la entrada, se sorprendió al ver las bolsas que las dos mujeres portaban, era bien sabido para ella que Usagi no era dada a las compras y a derrochar el dinero. Usagi saludó con una sonrisa a la mujer que más cerca estaba de ser una madre para ella, era consciente que Luna conocía todo lo que se decía de ella, y que se preocupaba, se le podía ver en la cara pese a no decir nada. Su objetivo desde el mismo momento que se enfrentó a su marido era el de aparentar normalidad, no darles a los medios el lujo de verse vencida, y eso comenzaba con sus más allegados. Informó de que tanto ella como Rai tenían pensado quedarse a pasar la noche, y tener una noche de chicas sólo para ellas. Luna prometió encargarse de todo, y de hacer que las todas las compras fueran llevadas a su habitación. Antes de retirarse comunicó que la señorita Hana estaba junto a su padre en el salón, adelantandose así a la pregunta que siempre le hacía "su niña" cuando visitaba la mansión. Usagi le agradeció la información, y sin decirle nada a su amiga fue hasta el salón para ver a la pequeña, Rai la siguió para así poder saludar al señor Tsukino y a la pequeña que tanto quería su mejor amiga.

"Anechannnn" gritó Hana al ver a su hermana aparecer por la puerta de la sala, corriendo dejó la pieza del puzzle que estaba haciendo con Kenji y se fue a abrazar a la recién llegada, que enseguida se agachó para responderle el abrazo.

"Cualquiera diría que me has echado de menos" bromeó la rubia mientras tenía a la niña entre sus brazos. Hana puso un puchero, no le gustó el tono de burla.

"He hecho un dibujo para ti" comentó al recordar la actividad que realizó días antes en la clase de plástica. El ceño fruncido de desagrado desapareció y fue sustituido por una gran sonrisa, sin esperar a que alguno de los presentes dijera nada Hana fue en busca del dibujo para dárselo a su hermana.

Durante unos segundos el salón quedó en completo silencio, los tres adultos miraban desaparecer a la niña, fue Rai la que decidió romper el silencio.

"Konbanwa Tsukinosan"

"Konbanwa Rai, es un gusto tenerte por aquí" respondió el aludido con un tono afable, que mostraba de verdad que se alegraba de la visita.

"El gusto es mío" le replicó la joven.

"¿Y a que debo tan grata visita?" cuestionó interesado, dirigiéndose más bien a su hija que no le había dirigido ni tan siquiera la mirada.

"Pensábamos quedarnos a pasar la noche" Usagi reconoció que la pregunta iba destinada a ella, y de mala gana pero con educación respondió.

"¿A pasar la noche?, ¿Te vas a separar de Darien?" La voz del hombre delataba cierta alarma y preocupación, había visto las fotos, incluso había hablado de las mismas con su yerno. Todo parecía indicar que se trataba de una equivocación o un deseo de hacer daño, Darien le aseguró que todo estaba bajo control y que entre él y su hija todo estaba bien. No obstante la presencia de Usagi en su casa presagiaba todo lo contrario, o por lo menos eso pensaba Kenji.

"No, no voy a separarme de Darien, padre puedes estarte tranquilo. Tan sólo quería pasar una noche tranquila y olvidarme de la fiesta de mañana, por eso he venido aquí. No buscando refugio por un desdichado matrimonio." Rai se quedó rígida por el tono glaciar que su amiga utilizó para con su padre, educada ante todo su tono era distante incapaz de mostrar algún tipo de emoción. Las dos tenían en común la mala relación con sus progenitores, pero aun así Usagi siempre era amable y dulce con las personas, verla actuar tan templada, le asustó un poco. "Si nos disculpas, tenemos cosas que hacer"

"Sí claro" respondió entristecido el señor Tsukino, el tono de su hija lograba que se sintiera un padre horrible.

De camino al dormitorio, se encontraron con la pequeña con el dibujo en la mano. Usagi lo aceptó encantada y alabó sus dotes para la pintura, auténticamente el dibujo era muy bueno para una niña de tan corta edad.

"En eso no tenéis los mismo genes" bromeó Rai al ver el dibujo y Usagi no pudo más que darle la razón, podrían tener muchas cosas en común, pero lo que era el color del cabello y las dotes para el dibujo no eran unas de ellas. Intentaron convencer a la pequeña para que regresara con Kenji, pero fue imposible, ella quería pasar el rato con las dos adultas, y a regañadientes tuvieron que ceder a que la niña las acompañara, eso sí, prometiendo que se comportaría y no diría nada de lo que hacían, Hana aceptó encantada.

Tantas bolsas reunidas a la niña le recordó un poco a la navidad, cuando tras pasar la noche de noche buena vas al árbol y está rodeado de regalos. Con mucho interés observó como Rai aconsejaba a su hermana de las posibles combinaciones que podía hacer con las diferentes prendas que había adquirido. La pequeña se imaginaba a ella misma luciendo esas ropas, deseando ser mayor de golpe y poder disfrutar de la vida sin que nadie te mandara. La parte divertida llegó cuando comenzaron con los maquillajes, Rai sacó todo lo que había comprado en la perfumería y explicó a Usagi diferentes consejos de maquillaje, consejos que había obtenido de un profesional en el asunto. Así de este modo Hana acabó siendo un conejillo de indias, y era maquillada junto con su hermana para ver el efecto de distintas combinaciones. Era bastante divertido y ninguna de las tres lo negaría, tanto es así que perdieron la noción del tiempo y se olvidaron de la cena, Luna tuvo que ir a avisarlas. Al ver a las tres cada una maquillada con un ojo de diferente manera tuvo que luchar por mantener la compostura.

"La cena está lista. Pero quitaros la pintura es una cena no una fiesta de payasos"

Ya desde primera hora de la mañana el día de Usagi lució prometedor, desemejante que el de su marido. Darien no pudo dormir durante toda la noche, su mente no dejaba de cavilar en las dichosas fotografías, no recordaba donde pudieron haber sido tomadas, tampoco dejaba de recordar el ultimátum dado por su esposa, clara y concisa tanto que lo tenía bien cogido, y no quedaba otra que ceder y cumplir con lo que ella quería, ¿un matrimonio más autentico?. No descansar lo suficiente repercutió fuertemente en su aspeceto, las ojeras eran demasiado visibles en su rostro casi espectral. Y para colmo se le olvidó poner el despertador, por lo que se levantó más tarde de la hora acostumbrada, cuando fue a darse una ducha el agua caliente se había acabado, y no volvería hasta que el termo se repusiera. No le quedo otra que ducharse con el agua fría, aunque fuera para reponerse un poco de la mala noche. Ni se molestó en elegir que ropa ponerse, tenía hambre y le faltaba tiempo para entretenerse en pararse a elegir que ponerse. Un rayó de esperanza se vislumbró en su día gracias al desayuno que Usagi había preparado, todo un señor desayuno. Darien se sorprendió bastante al ver tanta comida, al ver a su hermano comprobó que no era el único, en silencio tomó asiento y escuchó como Seiya qué era lo que celebraban, la cordialidad que mostraba su hermano hizo que recordara sus palabras del día anterior. Prefirió no decir nada durante todo el desayuno, total ¿que narices iba a decir? Era mucho más seguro mantener la boca cerrada, no fuera a ser que el demonio regresara de nuevo. La mujer que se encontraba al lado suyo comiendo no se parecía en nada a la que ayer le había hecho un jaque mate magistral, no, está tenía un brillo en los ojos, una sonrisa de oreja a oreja… Usagi era como un rompecabezas que Darien no era capaz de descifrar, y le intrigaba, era incapaz de retirar su mirada sobre ella como para conseguir algún tipo de respuesta. Estaba a punto de preguntarle directamente cuando escuchó una desconocida melodía, no tardó en descubrir de qué se trataba porque su esposa extrajo un diminuto teléfono de uno de los bolsillos de sus pantalones. Desde su puesto sólo pudo escuchar lo que Usagi decía, pero pudo entender que había hecho planes con alguien, ¿pero con quien y para que?

"¿Quien era?" le preguntó él.

"Era Rai, habíamos quedado para ir de compras" Darien desvió su atención de manera momentánea al ver que su hermano recogía todos los cacharros de la mesa, sin que se le dijera nada. Pero no tardó en centrarse de nuevo en su esposa, pero ella había estado haciendo lo mismo que él.

"¿Y no tienes que ir a trabajar?" Pidió de nuevo, se sentía un poco enfadado, ¿qué irresponsabilidad era esa de faltar al trabajo?

"Sí, pero también tengo una fiesta a la que acudir mañana, y por tanto planificarla se me olvidó que no tenía nada que ponerme. ¿Crees que a mi jefe le importe que me tome el día libre, si le expongo bien mis razones?" Le respondió ella con un tono dulce pero a la vez un tanto desafiante, que a él no le costó mucho trabajo percibir, pero que para Seiya sí que debió de pasar desapercibido dada la mueca de disgusto en su cara. Darien se sintió un poco culpable para con Seiya pero también con Usagi, desde que se habían casado la prensa la había acribillado a insultos y descalificaciones y ella había centrado toda su atención en la fiesta de mañana, estaba a punto de someterse a examen y pummm las fotografías de su infidelidad. Su lado responsable, no quería ceder, el trabajo era importante, su padre le había inculcado ese valor, y tomarse días libres porque sí, era algo imperdonable. Pero su humanidad ganó la batalla a la responsabilidad, ella realizó un buen trabajo y se merecía una recompensa, y que otra cosa mejor que disfrutar de un día libre.

"Espero que disfrutes de tu día de compras" manifestó mientras le entregaba su tarjeta, inseguro si ella la aceptaría, lo poco que conocía de ella era su personalidad independiente. Lo mínimo que podía hacer era correr con los gastos, además ya estaba acostumbrado. Viendo que ella no ponía oposición se dio media vuelta para ir a trabajar, ya habían pasado quince minutos de la hora, Seiya lo acompañó pero no le dirigió la palabra, algo que le recordó a cuando él era joven, por mucho que se lo negara Seiya y él era más parecidos de lo que él estaba dispuesto a aceptar, pero Usagi había sido capaz de verlo y él no.

La planta donde se encontraba la oficina de Darien fue la primera que alcanzaron, por ser la que más alto estaba, y al igual que durante el descenso no se dijeron ni palabra, Darien salió hacia su oficina y Seiya continuó en el ascensor dispuesto a acudir a su puesto de trabajo.

"Bueno días señor Shields" saludó Mai al ver a su jefe caminando cerca de su escritorio. Mientras lo hacía echó un vistazo inconsciente al reloj de su escritorio, nunca en todo el tiempo que llevaba trabajando para Darien Shields le había visto llegar tarde y con un aspecto tan descuidado, hasta parecía que no se había peinado.

"¿Algún mensaje o llamada importante?" preguntó Darien tratando de centrarse en su trabajo.

"La señorita O'Donnel ha llamado y ha dicho que era urgente, que la llamara cuanto antes" respondió la secretaria con cierto deje de repugnancia.

"¿Algo más?"

"No señor"

Darien, agradeció a Mai su trabajo con un leve cabeceo y se fue a su despacho, el cual estaba tan desordenado como lo dejó el día anterior. Pero por el momento eso no fue lo que ocupó su atención, se sentó en su sillón, tomó el teléfono y marcó un numero que sabía de memoria, el teléfono de Beryl O'Donnel.

"Tenemos que hacer algo" dijo la voz de la modelo tras el tercer tono de llamada.

"¿Sobre qué?" preguntó sin saber a lo que se refería, no podría tratarse de las fotos, ella no se encontraba en Japón todavía y no había forma de que se hubiera enterado. O eso pensaba él.

"¿Cómo que sobre qué? Las Fotos en las que salimos juntos, de que otra cosa iba a hablar" Beryl estaba muy, muy pero que muy enfadada.

"Oh, creía que no lo sabías"

"Pues lo sé, y tenemos que hacer algo de inmediato. ¿Sabes el mal que pueden hacer esas malditas fotos a mi carrera?"

"Mas daño me hace a mi querida, mi trabajo, mi reputación, mi matrimonio….." reseñó él algo crispado por el egoísmo de la modelo.

"Lo sé cariño, por eso debemos de negar las fotos los dos"

"Si ya, Beryl las fotos no dan lugar a segundas interpretaciones, son claras y concisas"

"Y también antigua,. Darien, esas fotos son de hace dos años"

"¿Estás segura?" pidió impaciente y esperanzado el italiano.

"Claro que estoy segura, fue antes de operarme" declaró la modelo con toda seguridad.

"¿Y podrías demostrarlo?"

"Claro, bastaría con comparar esas fotos con las de ahora, tengo más pecho y no levo el estúpido tatuaje en mi hombro"

Esto último hirió un poco a Darien, ese estúpido tatuaje como Beryl lo había llamado, era un dragón que ella se tatuó cuando comenzó a salir con él, para emparejar al que él llevaba, poco después se deshizo de él alegando que no era lo más conveniente para su trabajo, cosa que él entendió, pero sus palabras dejaba entre ver que otras podían ser las causas.

"Me pondré en contacto con Kevin, y haré que hagan los tramites pertinentes para que los culpables paguen por esto. Además elaboraré un comunicado para negar mi infidelidad y dejar claro que las fotos son antiguas, tú deberías hacer lo mismo"

"Mi representante ya se está encargando de ello"

"Muy bien, y en cuanto a lo nuestro es mejor que dejemos de vernos, por lo menos hasta que pueda acabar con mi matrimonio y sea de nuevo un hombre libre, no podemos arriesgarnos"

"Lo entiendo, tu pacto con los Tsukinos es muy importante, lo entiendo, y te esperaré"

"Nos vemos mañana"

Tras cortar la línea Darien trato de encontrar al posible culpable de la publicación de la fotografías, hubo un momento en el que incluso había sido la mismísima Beryl, pero tras hablar con ella estaba claro que era imposible, esas fotos le eran de todo menos beneficiosas, podían acabar con su carrera, ¿entonces quién?, ¿El señor Tsukino? No, para que molestarse tanto en tratar de convencerlo para luego acabar con él… Fuera quien fuera lo descubriría, y se encargaría de que lo pagara, por sus venas corría sangre italiana, y por el comportamiento de esta rama de la familia no sería de extrañar que en algún momento hubieran formado parte de la mafia, por lo menos el carácter de Darien hubiera encajado a la perfección.

Sin perder más tiempo pidió a Mia que pidiera a Kevin que acudiera a su despacho. Mientras buscó las famosas fotos en Internet, y otras de Beryl para comprobar el antes y el después, y tal y como ella había argumentado tenia dos "razones" muy evidentes para desmentir las fotos. Kevin no tardó mucho tiempo en aparecer, el al igual que Seiya no tenía muchas ganas de conversar con Darien, pero como abogado y amigo no le quedaba otra. Atento escuchó atento todo lo que su amigo le contaba, comprobó claramente que las fotos eran bastante pasadas, ¿Cómo no haberse dado cuenta? Tan sólo hacía falta ver el pecho plano que Beryl tenia en las fotografías y compararlo con los globos que tenía ahora. Kevin informó sobre las posibles acciones que podían seguir, desde denunciar al rotativo por la publicación de las imágenes, y difamación, la exigencia de una disculpa por escrito….También redactaron un comunicado, que se encargarían de hacer llegar a los medios de manera inmediata, lo que menos convenía era esperar y solucionarlo después de la fiesta de la Fundación.

No tenía el día libre, pero estaba destinado ha no a avanzar con el trabajo. Para poder continuar trabajando con Kevin y el resto del equipo de abogados, tuvo que anular las citas concertadas. Mia se encargó de todo, acordando aplazar las reuniones para otros días en que su los interesados tenían un hueco en sus apretadas agendas. En cierto punto en las labores de salvación, Darien recordó a cierta persona muy importante a la que debía aclarar todo, su suegro Kenji Tsukino. Se disculpó a sus compañeros para ausentarse por unos minutos, y volvió a su oficina para así poder tener una conversación más privada. Su teléfono dio cuatro tonos antes de que una voz femenina contestara al otro lado del aparato, estaba claro que se trataba de una de las sirvientas de la casa. Sin lugar a dudas el ambiente en la mansión era tenso, se notaba en el comportamiento de la mujer al conocer con quien estaba hablando. Al cabo de unos segundos, la voz femenina fue sustituida por la del patrón de la casa.

"Señor Shields, espero que tenga una buena razón para su llamada, de lo contrario ya puede ir despidiéndose de cualquier relación conmigo o mi familia"

Ahí estaba la terrible consecuencia, Darien se esforzó para hacer una buena jugada, quería mantener su acuerdo con el señor Tsukino, de lo contrario no hubiera llegado tan lejos y casarse con su hija.

"Ambos sabemos que tengo una buena razón para llamarle, y le debo una explicación" comentó el italiano a la vez que se aflojaba el nudo de la corbata, que de manera inexplicable empezaba a apretarle demasiado.

"No necesito explicación para lo que he visto, está claro que me equivoqué con usted, y ahora me arrepiento de haberle insistido tanto" La voz de Kenji no delataba ningún tipo de sentimiento, pero se encontraba furioso por dentro. De veras pensó que Darien era el indicado, era perfecto para sus planes…. Pero se equivocó, y no había nada peor para el señor Tsukino que equivocarse y además tener que reconocerlo.

"Señor Tsukino todo es una absoluta farsa, las fotos fueron tomadas poco después de comenzar mi relación con Beryl O'Donnel y no de hace dos semanas como se dice. Ya estoy trabajando con los abogados para solucionarlo.

"Supongo que debería creérmelo ¿No?" comentó Kenji que seguía con la misma indiferencia que al principio.

"Pues sí, porque es la verdad"

"Pues no lo creo, y no estoy dispuesto a perder más mi tiempo con usted. Ha sido un placer señor Shields." El señor Tsukino estaba dispuesto a colgar, provocando pavor en su receptor.

"Per favore, espere. No voy a decir que no le he sido infiel a su hija, porque sería mentir. Me casé con ella sin conocerla, teniendo que romper con una relación de dos años…. No debería haberlo hecho, soy consciente de mi error, pero en ningún momento he dejado que fuera público."

"Tenías mucho que perder…."

"Cierto, tengo mucho que perder, y no estoy dispuesto a ello. ¿De verdad no creería que dejaría a mi novia de la noche a la mañana y le fuera fiel a Usagi? Supongo que sí, pero póngase en mi situación, es su hija y le duele, pero nos forzó a una situación que ninguno de los dos deseábamos. No se va a volver a repetir, se lo aseguro."

"Eso me da igual" replicó Kenji pero su yerno le interrumpió antes de que pudiera continuar.

"La más dañada es Usagi, y es ella quien debe decir si continuar o no con nuestro matrimonio. Hemos hablado y está dispuesta a continuar, y yo no pienso perder la oportunidad"

El señor Tsukino no tuvo más que darle la razón al italiano, y darle un también darle un voto de confianza, no muchos se atreverían a confesar su infidelidad aun a riesgo de perder el pellejo. Él lo había hecho sin dudar en ningún momento, reconoció su error y lo que era más impresionante su hija estaba dispuesta a pasarlo por alto.

"Más vale que no se vuelva a repetir, porque no lo dejaré pasar por alto."

"No tiene porque inquietarse, no volverá a ocurrir…"

Al llegar el medio día el comunicado de Darien estaba terminado y en mano de todos los medios de comunicación, las televisiones y las radios fueron las primeras en transmitirlo, la prensa esperó a la siguiente impresión aunque de igual forma lo colgaron en sus ediciones digitales. La publicación responsable de tal escándalo fue la más reacia a publicarlo, por miedo al perder clientela al confirmar su error. Beryl no tardó tampoco en emitir su comunicado, ella lo publicó directamente en su web oficial, y desde allí todos los medios se hicieron eco de la noticia.

Darien optó por volver a casa dos horas antes de lo normal, se sentía agotado e incapaz de hacer nada a derechas. No sólo había tenido que enfrentarse a su suegro, si no que también a su padre, igualmente había llegado la noticia a Italia. Darien volvió a sentirse el adolescente rebelde que un día fue, al que su padre le recriminaba sus malas acciones. Todo el mundo le hacía culpable y se situaban de parte de su esposa, no obstante aceptaban la explicación que él les ofrecía sobre las fotografías. Quería relajarse, y por ello se tumbó en el sofá disfrutando del silencio que reinaba en su casa, la tranquilidad y el cansancio propició a que se quedara dormido. Volvió a la conciencia tres horas más tarde, Seiya ya estaba en casa, picoteando en la cocina, sin embargo no había muestra de su esposa, dejándolo completamente extrañado, a esas horas Usagi no podría seguir de compras, eran demasiadas horas. Le preguntó a su hermano si sabía algo de la fémina, pero el joven tampoco sabía nada, no había vuelto a ver o hablar con ella desde por la mañana en la hora del desayuno. Darien no pudo evitar preocuparse un poco, una cosa era no quererla y otra ser un insensible, Seiya trato de quitarle importancia recordándole que iba acompañada de su mejor amiga. El retraso de Usagi sirvió para que ambos hermanos retomaran las conversaciones, los dos se sentaron en la mesa de la cocina, hablando de ningún tema concreto, por lo menos hasta que se vieron interrumpidos por el sonido del teléfono. Seiya lo tomó por aquello de que era el que estaba mucho más cerca, se trataba de Usagi, por eso le dio el teléfono a su hermano. Darien escuchó como su esposa le comunicaba su intención de pasar la noche en casa de su padre, y que la recogiera allí para ir a la fiesta de la Fundación. Sin poder hacer otra cosa, aceptó ir a por ella. Lo malo de para ellos era que desde que Usagi llegó la criada dejó de dejar comida hecha, y ahora no tenían nada que comer, así que decidieron salir a cenar a un Italiano.

La vela resulto bastante fructífera en su relación, Darien abrió los ojos y aceptó a su hermano tal cual, una vez él fue igual y terminó madurando, también había esperanzas para su hermano, esperaba que no fuera por la misma manera que él.

Rai se marchó a su casa tras desayunar con la familia Tsukino y de ayudar a su amiga a elegir el maquillaje más conveniente para el vestido que había adquirido para la ocasión. Nadie salvo ellas había visto el traje, Usagi quería impresionar no solo a su marido, a la prensa y a los invitados a la fiesta, también quería sorprender a familia, y para sorprender era necesario mantenerlos en la incertidumbre. Usagi se sentía bastante nerviosa al contrario que el día anterior, que mostraba clara seguridad. Los nervios no eran solo por su nueva imagen, que claro que también los sentía, si no más bien por como saldría la recepción que ella misma se había esforzado de organizar para que saliera, si bien no perfecta, por lo menos que saliera bien. Para olvidarse de esos pensamientos, se entretuvo hablando con Lita y ayudándola en la cocina, era sábado y la pequeña Hana tenía que ir al colegio a sus actividades extraescolares, una vez esta llegó se pasó la jornada jugando con ella, hasta que llegó la hora de ponerse en marcha y arreglarse y lucir guapa.

Darien acudió a por Usagi a casa de su suegro, Seiya le acompañó también a recogerla sin saber el pobre lo que le aguardaba. Los dos hermanos fueron recibidos por un elegante señor Tsukino, todos ellos vestían unos impecables trajes oscuros y camisas blancas, Darien acompañado por una corbata bermellón de seda, Kenji la clasica pajarita negra y Seiya tan poco acostumbrado a llevar traje, iba tal cual, sin dada que le atara el cuello. Pese la llamada y la conversación que suegro y yerno tuvieron, el ambiente se sentía un poco tenso, y se avivaba un poco más a la espera de la única fémina que iba a acompañarlos. Luna fue la encargada de avisar a Usagi de la llegada de los hermanos Shields, ésta se dio por aludida pero sin abrir la puerta de su dormitorio, estaba más preocupada de terminar de arreglarse. Su nerviosismo era tal, que casi no encajaba a ponerse los zarcillos en los diminutos agujeros de sus orejas, una tarea que realizaba todos los días sin ningún tipo de complicación.

En vista de que les tocaba esperar Kenji invitó a Darien y a Seiya a tomar algo de beber, aceptaron, Seiya con un poco más de reticencia que su hermano, no quería pasarse de copas y arruinar la ocasión. Media copa llevaban cuando Usagi decidió hacer su aparición. El primero en verla fue el propio Darien que estaba situado de frente a la puerta, estaba a punto de beber un sorbo de Brandy, sin embargo no llegó a hacerlo al ver a su mujer. Estaba radiante, vestida con un vestido largo de Versace, el color era una especie de rosa palo, tan claro tan claro, que casi se podía confundir con el color de su propia piel, la falda estaba decorada con pedrería plateada que hacían si cabe más elegante y femenino el vestido, con cola sirena, y corpiño de seda que realzaba su busto y que a la vez le permitía lucir espalda gracias al generoso escote trasero y los finos tirantas en cruz. El vestido era bonito, pero aun lucía mejor en ella, clazada con unas sandalias de 15 cm de tacón, con el pelo suelto y ondulado muy a lo Merylin, y con un suave maquillaje en tonos rosas, Usagi se había transformado en la Venus en persona. Darien no creía lo que veía, su estrafalaria mujer era la misma belleza que estaba ahí de pie luciendo cual modelo, algo complicado de digerir. Un efecto parecido causo en Seiya, que al ver que su hermano se quedó embobado con 'algo' se volvió a ver de que se trataba, y si ya le gustaba Usagi, ahora le gustaba el doble, de la impresión aflojó el amarre de su copa que cayó al suelo y se rompió. Kenji tampoco tenía palabras, él de los tres había sido el único en conocer la verdadera belleza de su hija, cuando era joven, libre, antes de que le rompieran el corazón y en cierta forma dejara de creer en el amor. Usagi encontró bastante gracioso sus reacciones, había conseguido lo que se proponía, impactar y sorprender.

"Anechannnn estás preciosaaaaaa" gritó Hana mientras salía corriendo a abrazar a su hermana justo al salir de la cocina.

"Por fin alguien que se dio cuenta" bromeó la mujer a la vez que se agachaba hasta la altura de la niña.

Hana miró hacía la sala para ver quien estaba allí, y al ver a Darien le señaló y dijo "Es que es idiota"

"Usagi" le regañó Kenji.

"Yo no he dicho nada" le respondió la aludida un poco disgustada por impropia regañina.

"Por un momento me ha recordado a ti cuando tenías su edad" indicó Kenji con algo de morriña por aquellos años.

"Entonces quiere decir que todas las mujeres Tsukino son unas leonas" bromeó Darien al que le estaba divirtiendo la situación familiar entre Kenji y sus dos hijas.

"Oh, no lo sabes bien, aunque te acostumbras a ellas" hizo un pequeña pausa y luego continuó, al sentir que su declaración quedaba un poco incompleta "Cuando tengáis hijas quiero decir"

Usagi se alarmó al escuchar lo que su padre dijo, su cara palideció de inmediato, Darien también se quedo atónito, Kenji sabía del trato y en lo que quedaba de año para que venciera el acuerdo era casi imposible que fueran a tener un hijo, si ni siquiera habían tenido sexo, o por lo menos no juntos. Hana puso cara de asco al pensar en que su hermana tuviera un bebe y que Darien fuera el papá.

"Bueno eso no es algo que no va a pasar…. No estoy preparada para ser madre."

"Anechan es una buena mamá" comentó Hana sin la mayor intención que apoyar a su hermana, que se emocionó.

"Nos tenemos que ir"indicó Usagi para evadir de una vez la conversación.

Los cuatro adultos se fueron hacía el hotel donde se celebraba la fiesta, Seiya decidió acompañar al señor Tsukino en su limusina y así poder dejar a los 'tortolitos' un poco de espacio para ellos. No obstante el espacio fue en vano, ambos se mantuvieron cayados, Darien observando la carretera ya que él iba al volante, y Usagi viendo como pasaban las calles, los edificios, los peatones… Llegaron poco después de Kenji y Seiya, de los que se separaron por culpa de varios semáforos en rojo, ya se sabe te pilla uno y te pilla el resto. Estaban a punto de salir del coche, cuando Darien sintió como una mano lo tomaba del brazo, por lógica supo que se trataba de su esposa. Se volvió hacia ella para saber que era lo que ocurría y se encontró con una mujer hecha un manojo de nervios.

"No puedo hacerlo, no puedo entrar" masculló entrecortada por los propios nervios que tenía.

"Claro que puedes, has hecho un gran trabajo, no tienes porque preocuparte."

"No puedo" volvió a negar Usagi que ya incluso temblaba.

Darien tomó una de sus manos, y realizó un pequeño masaje con su propia mano. Se preguntaba donde estaba la mujer que había prometido hundirlo si no hacía lo que ella le pedía.

"Relájate, todo va a salir bien. No te habrás puesto tan guapa para quedarte en casa ¿Verdad?"

Usagi afirmó con su cabeza, en señal de aceptación, pero sin soltar su mano. Darien salió primero del vehiculo, y fue a abrir la puerta del copiloto, ella respiró hondo para coger el mayor aire posible y entonces salió. Justo antes de entrar al salón de actos, Usagi volvió a pararse, frenando a su esposo. Éste la atrajo más hacia si, abrazándola por la cintura con uno de sus brazos, propinó un pequeño apretón por donde la mano la sujetaba. Al entrar todas las miradas se centraron en ellos, en parte por curiosidad tras las fotos, en parte por la sorpresa del look de ella, algunos incluso no la reconocieron. Rai si que lo hizo y al ver a su amiga no pudo evitar lanzarle una sonrisa, mientras que la pareja se sometía a la pesada sesión de fotos.

Wenassssssss, hola a todos de nuevo he vuelto con la entrega nº 11 de esta historia por fascículos, espero que haya sido de vuestro agrado.

Primero quiero disculparme por si os ha causado algún tipo de problema entender el capitulo de la forma que lo he planteado, espero que no haya sido así. Darien y Usagi tenían distinta forma de afrontar el día, y me pareció mejor separarlos un poco, para seguirlos mejor, y luego volverlos a unir. Usagi está super pletórica tras la regañina a su marido, y está dispuesta a dar mucho que hablar, pero esta vez en positivo. En cuanto a Darien se cagó por completo, tanto que ni se percató de cuando era las fotos, sé que había gente que pensaban que era Beryl la culpable pero no, a ella no le conviene tener mala fama porque pierde contratos, y porque el dinero de la familia Tsukino es muy goloso para una interesada.

El cambio de look de Usagi a causado un gran impacto, y yo solo lo siento por Seiya porque ahora le va a ser más difícil olvidarse de Usagi, el caso que en el siguiente capitulo va a haber más de un ataque de celos, pero eso como el resto de la fiesta toca en el capitulo 12, que bruja que soy, jajaja.

¿Qué más?, ummmmm no sé, creo que así a groso modo he explicado todo lo que debía explicar, aunque bueno de todas formas si tenéis dudas pues me la hacéis saber y yo la contesto si puedo claro, porque tampoco es plan de rebelar la historia¿no? Y para enlazar con las dudas de las lectoras, sobre todo una que se refería a la vida sexual de Usagi, me han pedido que sea abierta, pero en realidad Usagi no es muy abierta en la parcela sentimental. Pero hablaré del tema cuando Usagi esté preparada para cotarlo. Aunque hay una parte del comentario de Fans que no estoy muy de acuerdo, con eso que lo mejor para Darien sea que la primera vez de Usagi sea con él, porque no se lo merece por capullo, por lo menos en este fic.

Y hasta aquí el mi monólogo, gracias por todos los reviews, los cuales he leido muy atentamente, os lo agradezco mucho. Y bueno lo dicho espero que el capitulo haya sido de vuestro agrado.