"¿En serio hizo eso?" Charlotte no da crédito a lo que le estoy contando. Ni yo misma termino de creérmelo. "¡Dioooos, ojalá te hubiera besado!".
"Pero, ¿qué dices?" la miro indignada y sin comprender. "Le hubiera tenido que dar una buena paliza, y te recuerdo que me saca al menos un par de cabezas".
"Hala, exagerada…" Charlotte agita las manos, después me guiña un ojo con malicia y añade "Lo justo y necesario para un beso de película".
"Qué pava eres…" nos reímos un poco. Yo hago ademán de volver a coger el teléfono para seguir con mi ronda de llamadas, pero Charlotte tiene más que decir.
"Ahora en serio, ¿no te da rabia que al final no te besase?".
"Pues no." Respondo con sentencia. La verdad es que he pensado en ese momento una y mil veces desde anoche, y cada vez tengo más sensación de angustia. Tengo como un nudo en el estómago. Tanto estrés laboral no puede ser bueno…
"Pues a mí me hubiera encantado".
"Ah, ¿sí? Pues hala, todo tuyo. Lánzate cuando quieras."
"¡Tonta! Me refiero a que me encantaría que os liaseis. Sois perfectos el uno para el otro, estaríais todo el día discutiendo".
"¿Y eso es bueno?" La miro sorprendida y divertida. Mi amiga Charlotte es realmente peculiar.
"Pues claro, es un síntoma clarísimo de tensión sexual". Me quedo muda, con la mirada fija en el teléfono. Ahí está otra vez el dichoso tema… Charlotte se da cuenta y se disculpa. "¡Ay! Perdona, guapa. Es que se me olvida… es tan raro ser virgen a nuestra edad".
"Muchas gracias por tus ánimos, Charlotte. Me quedo muchísimo mejor" le digo con sarcasmo.
"¡Tú ya me entiendes! Si a mí me parece genial, pero no es lo normal. Además, cada vez estás más rara con el tema… me parece que se te está enquistando".
"Es que…" doy un repaso a la habitación, calculando el nivel de voz adecuado para asegurar que nadie nos oye. "Es que me bloqueo, Charlotte. Con George estuve a punto varias veces, pero no me salía… me da pavor".
"Normal… tienes que cambiar el chip. Es que si no te vas a pegar un batacazo monumental, te lo digo yo. La primera vez no es como la pintan en las pelis…".
"Uff, es que sólo de oírte ya me bloqueo". Me giro de nuevo hacia el teléfono y me pongo a rebuscar en la agenda. Charlotte sigue mirándome. Una pícara sonrisa empieza a formarse en sus labios. "¿Qué te pasa, Charlotte?".
"Pues que acabo de encontrar la solución perfecta. Te tienes que acostar con Will". Me paro en seco y la miro horrorizada. Tardo unos segundos en materializar lo que estoy pensando en palabras lo suficientemente descriptivas.
"Pero… ¿tú estás tonta o qué? ¿Te has fumado algo?".
"Hazme caso, ¡es un plan perfecto! Está claro que él quiere. Tiene pinta de ser un buen candidato para estrenarse, parece de los delicados…".
"Siento interrumpir tus delirios de loca, pero… Will no tiene pinta de ser delicado con nada. Me parece la peor idea que has tenido en mucho tiempo, Charlotte. ¿Cómo se te ocurre?".
"Nadie entiende mi potencial casamentero… Ojalá me hicieses caso".
"Quita, anda…" hago como que la ignoro para dar por zanjada la conversación, pero me quedo un rato pasando las hojas de la agenda sin prestar atención. Charlotte ha metido en mi mente unas imágenes un tanto rocambolescas y no consigo concentrarme. Will Darcy, un tío delicado. Difícil de imaginar…
Una sensación extraña me recorre la piel.
- % -
Carol me ha citado en su despacho para hablar del manuscrito de George. La espero sentada en la 'silla del contrincante', llega tarde. Después de 20 minutos esperando, aparece y se sienta en su silla sin saludar.
"Bueno, pues ya está".
"¿Ha accedido a publicar?" a punto estoy de dar un brinco de la emoción. ¡Por fin se había convencido!
"No" contestación tajante y seca. "Resulta que no le da la gana, y eso que le he ofrecido tres veces más que lo que le dimos por su último libro. O realmente no la quiere ver publicada o la tiene comprometida ya con otra editorial. Si es así, se le va a caer el pelo, te lo aseguro. ¿A tí no te ha dicho nada?".
"¿A mí? Pues no, la verdad... hace tiempo que no hablamos".
Carol me mira de reojo mientras coloca unos papeles. Se aparta el pelo con fingida casualidad.
"Ya se ha terminado, ¿eh? Lo tuyo con Wickham, digo". Asiento, un poco incómoda. "Suponía que no duraría. No te sorprendas, no es la primera vez que... bueno, que se lía con una de mis chicas". A pesar de haber sido un poco cruel con sus palabras, su mirada parece encerrar genuina preocupación por mi. Supongo que Carol es así. Intento salvaguardar mi orgullo.
"Ya, yo tampoco daba mucho por él...".
- % -
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo con un poco de estrés laboral... Ya han pasado 3 semanas y finalmente ha llegado el día: hoy nos vamos a Pemberley de despedida. Will se ha encargado de casi todo. No he vuelto a verle desde el extraño incidente en la puerta de mi casa, así que me he hecho la loca y él parece haber hecho lo mismo. Alguna vez me ha escrito por Whatsapp para informarme de los avances y para pedirme opinión en temas sencillos, pero no me ha pedido que quedásemos para organizar nada, ni una sola vez.
Charlotte y yo hemos hecho nuestras maletas y la de Jane, que ya se encuentra en el cuarto de estar con los ojos vendados.
"¡Venga, chicas! Dadme una pista, ¿a dónde vamos?" nos grita desde la otra habitación.
"¡Calla, Jane! No te vamos a contar nada, es una sorpresa... Pero, ¿no tienes ningún neopreno?" le contesta Charlotte, intentando despistarla.
"Eso, ¿y dónde tienes el abrigo ese gordo que te pones en invierno? Te va a hacer falta" añado yo. Me encanta tomarle el pelo a mi hermana...
"Ay, chicas... no seáis malas. ¡Sé que intentáis volverme loca!"
"¿Y qué tal lo hacemos?". En ese momento suena el timbre. Parece que el resto de la comitiva nupcial está aquí. "¡Ya han llegadoooo!"
"¿Quién ha llegado?" Jane se ríe.
"¡Pues tu panda de strippers, por supuesto!".
Unos minutos después, entra en la casa la otra parte de la comitiva. En primer lugar aparece Charles, también con los ojos vendados. Después dos amigos que sólo he visto un par de veces y, por último, entra Will. Dios, qué vergüenza... He intentado no pensar demasiado en mi comportamiento de ese día, pero ahora que le veo lo tengo claro: me porté como una idiota. Como una idiota injusta. Observo cómo se saludan todos intentando pasar desapercibida, pero finalmente me llega el turno a mí. Will se acerca con su media sonrisa y me saluda.
"Hola Lizzie. ¿Qué tal? ¿Cómo vais con el equipaje?". Mantiene la distancia, soy la única a la que no da dos besos... mmm.
"Bien, bien... estábamos ya cerrando las maletas. Voy a comprobar que no nos dejamos nada, ahora vuelvo..." y desaparezco.
Ya en la tranquilidad de la habitación, respiro e intento tranquilizarme. Tengo el pulso a mil y, ¡horror! ¡Las mejillas de un color rojo intenso! Pero, ¿qué me pasa? Soy consciente de que me he portado mal con él, pero no es para tanto... De hecho, él parece más que dispuesto a dejarlo pasar. Sólo fue un día de comportamiento odioso... bueno, quizá un par más, pero nada demasiado grave.
Pero bueno, ¿y qué pasa si no he sido del todo agradable? Él tampoco empezó conmigo de la mejor de las formas. ¡Me llamó antipática y fea! Y además está lo que le hizo a Wickham. Bueno, eso habría que verlo en profundidad... Ahora que ha pasado tiempo desde esa noche en la que les conocí a los dos, me doy cuenta de que se han intercambiado los papeles. Wickham empezó muy bien, pero pronto perdió fuerza y desde entonces no ha hecho más que cagarla. Will, por otro lado, ha intentado ser amable y simpático a su manera. Yo no se lo he puesto fácil, pero él lo ha intentado... y sigue intentándolo. No sé, pero cada vez me parece más increíble que fuese capaz de robarle nada.
"Lizzie, ¿lo tenéis todo?" Will entra en la habitación y me da un susto de muerte.
"¡Will, por Dios! ¡Qué susto me has dado!" le miro con los ojos como platos y la mano en el pecho.
"Perdona, pensé que me habías oído entrar... he llamado".
"Pues no te he oído, perdona. Estaba pensando".
"Disculpa, te dejo que termines. Si vamos muy bien de tiempo, de momento parece que llegaremos una hora antes de lo previsto". Se da la vuelta para salir.
"Espera Will". Se detiene. "Quiero... quiero pedirte perdón por lo del otro día. Estuve un poquito borde contigo, y encima no te he ayudado nada con la organización de la despedida..."
"Lizzie, no te disculpes. En serio, no es necesario..."
"Claro que sí. Lo siento y te pido perdón".
Will me mira con su media sonrisa, ahora un poco más ancha de lo normal. Mis mejillas empiezan a arder de nuevo y me pongo nerviosa. Me doy la vuelta corriendo para que no se dé cuenta.
"Bueno... tengo que dejarte o no terminaré nunca, ¿vale? No encuentro mi permiso de conducir..."
"Vale, te esperamos en el salón. No hay prisa".
