Una gran disculpa por tardar tanto en actualizar pero la última semana de escuela fue mortífera para mí, además de que la Srta. Inspiración me tenía abandonada, se que ya tenía parte del capitulo armado pero la última parte, para mi la más difícil, es mi favorita y quería hacerla con cuidado.
Espero lo disfruten
O:OO:O:O:O:O:O:O:O:O:O:OO:O:O:O:O:OO:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O::O::OO.o.O:Oo:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:OO:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:O:
Capitulo 11
Inesperado beso
Sakura
-¡Al fin!-murmuró Kero después de que cruzáramos el muro de la Academia, era cerca del ocaso y como todos, me sentía cansada.
-Escuchen-los llame y las miradas se posaron en mí con rapidez, me sonroje levemente cuando note la mirada con una sonrisa que poseía Li, una sonrisa leve pero picara que me daba nervios, sobre todo porque me había estado viendo con unos ojos llenos de picardía y esa sonrisa que le daban a su rostro un tinte… diferente. Y es que a pesar de todo, el leve contacto que tuve con sus labios aun me rondaba en la cabeza-, mañana no habrá lecciones, descansen y nos veremos el martes a primera hora.
Uno a uno, todos se fueron despidiendo de mí y de los demás. La despedida más dura, a mi convicción, fue con Yue. No sabía la verdad, ni como había podido terminar así con él. Y es que… técnicamente Yue ahora es mi… novio. Me estremecí al simple hecho de mencionarlo en mi mente. Yue es mi primer novio y aun así, no sentía la alegría que se supone debería sentir, y tampoco el revolotear de mariposas en el estomago ni nada por el estilo.
Y ahora que lo procesaba, cuando bese a Li, lo cual me ocasiona mucha vergüenza al verlo a la cara, sentí una leve chispa, como una descarga eléctrica recorriendo mi cuerpo levemente, y cuando Yue me había dado ese leve beso… no sentí absolutamente nada.
Iba saliendo del bosque rápidamente, Li se había quedo meditando con calma y después de haberle robado un beso me sentía como la peor persona en el universo. Una ladrona sin escrúpulos, y ahora me sentía como una cobarde al huir sin poder darle la cara a mi ahora victima, Li.
Y poco después de que logre llegar al claro donde los demás se encontraban, me lleve la sorpresa de que todos estaban dormidos en torno al fuego que se había levantado para calentarnos. Suspire resignada, quizás si que me había excedido.
-¿Te encuentras bien, Sakura?-la voz a mi espalda me hizo dar un respingo, y me gire lentamente para verlo.
-Pensé que estabas dormido-murmuré mientras me sentaba cerca del fuego, a pesar de que había estado recibiendo el calor humano de Li por medio de un abrazo, a lo cual me sonroje, me sentía congelada; Yue se sentó a mi lado y miro el fuego con inexpresividad, clavando sus ojos en ella.
-Lo estaba-susurró después de unos segundos de silencio y se acercó un poco a mí-, pero vi que no estabas…
Me perturbe un poco por lo que había dicho. Después de todo estábamos hablando de Yue Clow, en mi vida lo había escuchado decir algo más largo de lo que acaba de hacer y de verdad que temí, Yue era un buen niño pero estar cerca de él me provocaba cierto sentimiento raro.
-Necesitaba relajarme-espete con algo de frialdad y de inmediato me arrepentí, pues sentía la mano de Yue posarse sobre mi hombro con naturalidad, acercándome a él y yo… me deje envolver por su abrazo pero ni de lejos fue la misma sensación que los brazos protectores de Li sobre mí… ¡que rayos! ¿Desde cuando pienso así?
-Te quiero-fue lo que dijo Yue, yo levante la cabeza para mirarlo y antes de que pudiera hacer o decir algo, él se inclino sobre mí y me beso. Fue un beso rápido pero lleno de ternura, después de que se separó de mí…
Siendo Yue y Li los últimos que se fueron, tome mi mochila y me dirigí lentamente hacía mi departamento, después de todo, le había prometido a Shiori que llegaría temprano.
En el instante en que me separe de Yue, el lanzó esa pregunta que me ha causado un gran dilema existencial.
¿Te gustaría ser mi novia?
Y ni siquiera se por que acepte. Bueno, quiero decir… Yue es atractivo y un gran chico pero… por alguna razón siento que no somos el uno para el otro. Quizás simplemente la ternura del momento me hizo aceptar, quizás realmente quiero a Yue… pero por alguna razón veo a Yue a los ojos y me siento culpable, no siento lo mismo que si viera a Li…
¿En que rayos estoy pensado? ¿Li? Li me odia. Bueno, ni siquiera estaba segura de eso ahora, sus ojos durante esos dos días habían cambiado así como su actitud para los demás como para mí. Habla más seguido, se integraba en las platicas que se armaban, incluso cuido de Tomoyo cuando ella se tropezó. Me sorprendió l cambio tan radical que tuvo en estos días, era como si algo hubiese presionado un botón y él actuaba de esa manera debido al cambio.
Pero sobre todo, lo que más me había afectado era su mirada. Yo había vivido, desde que tengo memoria, entre adultos. Mis padres fueron adultos, Touya era un adulto cuando se hizo cargo de Shiori y de mí antes de marcharse, Hien Li es un adulto, mis compañeros de clases en la Academia no eran adultos pero eran adolescentes socializando con una niña de siete años, y siempre había recibido de todo tipo de miradas. Desde furiosas, tristes, angustiadas, celosas, de odio, de ira y mucho más; y en todos esos años nunca me encontré con una mirada más perturbadora que la de Shaoran Li. Enojada y furiosa al límite, siempre mostrando el lado amargo de todo, transmitía sentimientos reales, que quizás solamente las palabras o los actos podrían, Shaoran Li lo hacía con una mirada.
Para mí no era nuevo hacerme cargo de esas miradas, las había soportado desde hace más de diez años y había aprendido a vivir con ellas, debía admitir que soportar esos ojos ambarinos había sido todo un reto pero para lo que no estaba preparada fue para esos ojos. Cuando Li estaba neutral, podía observar como sus ojos pasaban de ser dos rocas duras y solidas a un muro, es decir el color de sus ojos ya no se veía tan congelado y frío pasaba a ser algo más como ver una pared, y así lo sentía, porque Li no permitía que nadie viese en su interior pero, cuando se veía feliz o cuando su risa salía a flote sus ojos se veían hermosos.
Eran dos caramelos líquidos, se veía tan simple y tan lindo al mismo tiempo y preguntaron como se esto, bueno…
-Apresúrate, ¡Li!-le reprendí mientras me detenía nuevamente para ver como él seguía caminando.
-¡Ya te dije que ganaremos, deja de jalarme!-reclamó él cuando tire del cordón que mantenía su cintura y la mía unidas, todo para que se diera prisa. Maldije el segundo en el que a Kero se le ocurrió hacer una carrera en parejas, según el sería divertido llevar a él, Tomoyo y Li en un concurso a donde el inicio del campo se decía, y maldije todavía más el segundo en el que a Eriol se le había ocurrido hacerlo por sortero y que me tocase con Li, quien no corría y se mantenía caminando con tranquilidad.
-Eso no me preocupa-le rebatí cuando me alcanzó y comenzó a caminar, jalándome y haciéndome ir a su paso-. Es casi la hora del cambio, y tú no estas allí.
-Te repito que llegaremos a tiempo y además ganaremos, a sí que deja de comportarte como una niña pequeña-me respondió él, sin volver a verme y continúo con su camino como si estuviera yo.
-¡No soy una niña, y deja de ignorarme!-grite molesta mientras me obligaba a seguirle a rastras y además de todo, me sonroje, por el simple de hecho de que yo siempre, fuese como fuese, había llevado el control sobre Li y ahora era él quien lo hacía y eso me hacía sentirme… niña.
-Actúas como niña, y gritas como una-se burlo él mientras bajaba de un saltó una pendiente d un metro y si no fuese porque el cordón era de casi dos metros hubiese caído al suelo y me hubiera dado un buen golpe. ¡Desconsiderado!
-Deja de arrastrarme-le replique cuando casi me tropiezo con una rama.
-¿No querías a apresurarte?-me cuestiono él mientras bordeábamos uno de los grandes troncos, él paso por un lado y yo por él, siendo tirados los dos al mismo tiempo cuando nos dimos cuanta de que teníamos el cordón-, vaya…
-¡Vaya, nada!-le reprendí de nuevo, el nuevo y relajado Li me sacaba de quicio con mayor facilidad al huraño-, ven de inmediato y continuemos, a mí paso-especifique y el rió, si, fue en ese momento en que vi como eran sus ojos y me quede embalsamada contemplando su belleza. Al menos hasta que hablo de nuevo…
-¡No dejas de parecer una niña, y además mandona!-logró decir antes de soltar una carcajada y yo me sonroje pero de la ira.
-¡No le veo lo gracioso!
Y fue a sí como el diablo de Shaoran Li se me estaba colando en la piel, cada vez más. Quiero decir, sus cambios me afectan. Es tan bipolar. Después de casi media hora de caminata, lenta y tediosa, llegue a mi apartamento, al que compartía con Shiori. Abrí lentamente la puerta y deje caer la pesada mochila en el suelo sin importarme, después me quite la gabardina y sin tino la avente sobre el perchero que estaba al lado de la puerta.
-¡Shiori!-grite mientras me internaba en la casa y me sobaba la parte trasera del cuello, me sentía muy cansada-, ¿dónde estas, demonio?-pregunte algo preocupado pues ese engendro nunca jugaba a las escondidas y siempre que llegaba me abrazaba y me tiraba al suelo-¡Shiori!-grite algo más fuerte, espere su respuesta dos minutos, la cual nunca llegó.
Entre en pánico de inmediato, corrí hacia la salida, tropezándome en mi camino con una silla de la mesa y haciéndome quedar debajo de la silla, me levante como pude y antes de ve otra cosa, encontré una nota sobre la mesa. La tome y la leí.
Sakura:
Hermana se que llegaras antes que yo.
Te deje esta nota para avisarte que saldré con Hitomy.
Tenemos que entregar un trabajo para mañana.
Llegare para cenar.
Shiori.
El alivio entro rápidamente a mi cuerpo y sentí como el cansancio regresaba tan rápido como desapareció ante la supuesta desaparición de mi hermana. Tome la enorme mochila y me dirigía a mi habitación. Avente la mochila en el suelo y sin ganas de sacarla me recosté en la cama, mire el techo blanco y me maldije por que fuese de ese color.
-Por Kami…-musite cuando note que me estaba maldiciendo por que el techo no fuese de color ámbar, como los ojos de Li. Ese hombre era diferente. Demasiado para mi gusto. Un bipolar de primera, inexpresivo e idiota. Y no entendía porque su sonrisa seguía visualizándose en mi cerebro, desde los pequeños hoyuelos que se le formaban en las mejillas hasta la hermosa dentadura que poseía.
Sonreí para mis adentros al saberme pocas de las personas que habían visto esa hermosa sonrisa. Después de todo. Shaoran Li no salía de mi cabeza con nada…
… y ambos éramos unos idiotas por eso, él por estas adentro de mi mente con tanta fuerza y yo por dejarlo entrar.
Y con esos pensamientos en mente, me quede dormida.
.
Bostecé de nuevo, a pesar de haber dormido poco más de ocho horas, lo que no dormía en una semana, lo único bueno que resultaba de este día era que no tenía que atender ni mis clases ni a mi sequito, lo único que quería el día de hoy era echarme a mi cama y dormir hasta que tuviera que levantarme de nuevo e ir a donde Yue y Li, mi infierno personal, me esperaban.
-¡Sakura!-gritó el demonio de Shiori, saltándome a mi cama y cayendo sobre mí, sacándome casi el aire-, hermana, el Sr. Li te busca-dijo mientras se levantaba y me ayudaba a ponerme de pie.
-¿Ahora?-pregunte cual niña pequeña que se resistía a levantarse, Shiori frunció el seño y asintió, enojada-, ya voy, ya voy…-dije con desgana mientras entraba a la ducha y a la par que el agua resbala por mi cuerpo, pude sentir claramente un escalofrió, pero este no era por el agua fría… tenía la sensación de que definitivamente este no iba a ser mi día…
.
Mientras caminaba por los largos jardines de la Academia pensaba en lo que había pasado en el campamento y de nuevo no pude evitar sentirme culpable y como la peor basura del universo. Mi mente daba vueltas al mil por hora, no solamente no comprendía el motivo por el cual no veía a Yue como me gustaría verlo y tampoco porque me sentía que había traicionado a Li, bueno estaba esa rara situación con los besos.
Para empezar había sido yo la que había besado a Li y no al revés, además no cuenta porque él no estaba consciente de lo que yo hacía, y yo comencé a salir con Yue minutos después de ese leve roce entre nuestros labios, así que no comprendía porque me sentía tan culpable y como una traidora, si yo no sentía anda por Li y no somos nada.
Además, Li me odiaba y porque mucho que el me gustase, yo nunca podría significar nada para él…
Suspire mientras entraba al Edificio de la Dirección, subí por el elevador a penas saludando a los presentes y me dirigí con rapidez hacia la oficina de Hien Li, la verdad sin ganas de saber algo que tenga que ver con trabajo en este momento.
.
Salí del lugar echa un mar de lágrimas, camine por los jardines del lugar en buen sitio donde poder sentarme y quedarme bajo una sombre, un buen lugar donde llorar. Sabía a la perfección que el Sr. Li había notado mis emociones y por eso me permitió salir cuando se lo pedí, pero aun así me sentía terrible y lo único que quería era dejarme llevar por las lágrimas y en este momento de verdad que necesitaba de mi hermano, cuando pequeña Touya llegaba a mi lado y me abrazaba, diciéndome que todo estaría bien…
-…ya calma, todo estará bien…-sonreí, casi podía escucharlo decir cada palabra, quizás me había vuelto loca y en este momento era lo único que me faltaba-. Enserio, Sakura, me estas asustando, ya… para de llorar…
Y hasta ese momento note que ya no estaba caminando y que alguien me estaba abrazando delicadamente por los hombros, intentando reconfortarme, levante levemente mi rosto y me encontré con nada mas y nada menos que el gran y poderos Shaoran Li, quien me veía con preocupación bañando esos ojos ámbar a los que me había hecho adicta en tan solo unas horas.
-No…te… preocupes-dije hipándome mientras me separaba de él, me di media vuelta para marcharme, a él menos que a nadie deseaba molestarlo con mi tontos problemas de adulto, pero a penas di dos pasos y sentí mi brazos atrapado, Li me giró hacia él y me obligó a caminar, arrastrándome de nuevo.
-Tú no estas bien-fue lo único que dijo mientras me hacía caminar a una velocidad inhuman para mi al menos, el daba tres pasos y yo tenía que casi ir saltando debido a la diferencia de alturas.
-Espera…-dije mientras me limpiaba las lagrimas e intentaba con todas mis fuerzas detener a Li, y parece que lo logre porque en segundos estábamos parados uno enfrente del otro viendo claramente hacia nuestros ojos, y miles de escenas de un beso perfecto pasaron por mi cerebro y me reprimí por ello, ¿Qué rayos me esta pasando?
-Vamos, te invito un helado-dijo dejándome por completo estática ante ello-, estiro su mano levemente y escondió sus ojos debajo de su cabello, temerosa tome su mano y caminamos rumbo a la cafetería más cercana, no sabía que estaba planeando Li pero la verdad, quería descubrirlo así me costase la vida.
Caminamos así a lo largo de los jardines del lugar, buscando la cafetería más cercana, y el contacto que manteníamos, que para mí era como tener mi mano en llamas además de que estaba sonrojada a más no poder, para el resultaba algo normal. Conocía a la perfección la reputación de rompe corazones que tenía Li y me preguntaba con cuantas chicas habría estado. Quizás varias.
Cuando llegamos a la cafetería, él me soltó inmediatamente y se dirigió al mostrador, pude ver a la perfección como comenzó a temblar un poco y dirigió su vista a los helados, pude notar que estaba fuertemente sonrojado y no tenía ni idea de porque.
-¿De que lo quieres?-me preguntó en u susurró que a penas pude escuchar, parpadee varias veces y negué con la cabeza, pero como él no me veía tuve que hablar
-No quiero nada, come tú, gracias- fue todo lo que dije, pero él me miro molesto, a pesar de lo nervioso que se veía el sonrojo que le cruzaba la cara no pude evitar notar la molesta expresión que poseía, como si me comentario lo hubiera ofendido y yo no pude hacer otra cosa que sentirme ridícula por mis pensamientos.
-No te traje aquí para que me digas que no, escoge-me ordeno tajantemente y yo alce una ceja, lo mire con enfado pero pareció poco importarle.
-¿Y donde quedo el por favor?-pregunte con voz cargada de enojo, pero el me mando una de sus miradas asesinas, pero no hizo ningún efecto en mí. Suspiro resignado y después de eso pareció meditar profundamente algo por unos segundos antes de verme con esa sonrisa y ojos llenos de picardía que me hacían ponerme nerviosa de inmediato.
-Por favor-su voz fue de todo menos lo que yo esperaba, fue suave y muy dulce, me desarmó por completo y me mordí el labio inferior mirando hacia otro lado y sonrojándome violentamente.
-Fresa-masculle frustrada y unos minutos después estaba saliendo de la cafetería con un helado de fresa en la mano y con Li detrás de mí, y de nuevo sentía su mirada en mi espalda pero ahora no era asesina ni muy penetrante, lo cual me estaba incomodando.
Después de que caminamos por varios lugares, nos detuvimos en una jardinera frente a la Academia Infantil y nos sentamos. Yo me dedique a comer el helado con naturalidad y calma pero Li… el no había tocado el suyo pero sus ojos no paraban de verme directamente, escrutándome y buscado algo.
-¿Qué es lo que quieres?-pregunte cuando ya no soporte más su mirada llena de lastima y preocupación, de verdad que sus cambios me estaban mareando.
-Solamente me preguntaba que te habría hecho llorar-me respondió, mientras comenzaba a comer su helado sin mostrarme la más mínima atención de nuevo. Yo solamente me estremecía, el hecho de recordar lo que tendría que hacer por delante, la verdad nunca pensé que Hien Li me pidiera algo así y menos de ese tamaño.
-No pasa nada, cosas del oficio-solté sin darle importancia a y regrese mi vista al delicioso helado que hasta ahora notaba en mis manos, como si antes lo comiera por pura mecánica.
-Supongo que tienes que matar a alguien o hacer algo my difícil para que te hiciera llorar de esa manera-agregó él, mientras se ponía de pie y caminaba hacia el contenedor de basura para tirar lo que quedaba de su helado de chocolate, y yo solamente pude verlo perpleja ante tal acto.
-Sí, supongo-reitere sin decirle el verdadero motivo de mis lagrimas, la verdad era algo que aunque quisiera no podría compartirlo con nadie. Li regresó y se sentó a mi lado sin prestarme atención de nuevo, solamente relajándose y quedándose quiero, cerró los ojos y aspiro profundamente.
-¡Li!-gritó alguien a nuestras espaldas y los dos nos giramos para encontrarnos con Zura Thung, me dedico una leve mirada de resentimiento la cual yo ignore y continúe comiendo como si nada, pero Li se puso de pie y la recibió.
-¿Qué quieres?-contestó con la voz tosca y sonreí para mis adentros, de verdad que disfrutaba ser de las únicas que podía hablar con un Li de voz linda. Pero Zura sonrió con supremacía y le dio un beso en el mentón, haciendo que yo casi me atragantará con lo que tenía en la boca y después de toser levemente solamente escuche como ella se despedía:
-No lo olvides, a las siete en punto-y se fue corriendo tan rápido como llegó, ni siquiera alce la mirada para ver a Li, me límite ver el cono de helado que tenía sobre mi mano y odie con todas mis fuerzas ese día.
-¿Sucede algo?-cuestiono después de unos minutos y cuando note que el cono de helado se estaba quebrando por la fuerza con la que lo sostenía.
-No nada, y mi voz no pudo sonar más estúpidamente molesta-, me retiró-dije poniéndome de pie y él solamente alzo una ceja confundido, poniéndose de pie detrás de mí y caminando a mi lado sin decir nada-. Gracias por lo que hiciste, pero ahora puedes irte… no quiero molestar a tu novia.
-Zura no es mi novia y no me interrumpes-musitó el sin mirarme y me continuo siguiendo-. Además solamente quiero saber porque estás molesta.
-No estoy molesta-refute de inmediato y continuó caminando intentando no mostrarle atención.
-Oh…-dijo de repente y su tono de sorpresa hizo que me detuviera y lo observara
-¿Qué?-pregunte y él solamente sonrió de lado y me miro de arriba abajo, su mirada escrutándome me hizo estremecerme
-Ya veo… con que era eso-murmuró y después soltó una leve risita que me hizo sonrojarme.
-¿Qué?-pregunte esta vez algo temerosa y sin ganas de verlo a la cara, me gire y continúe caminando, y Li me siguió.
A travesamos la Academia Infantil, pasmaos los Edifico de la dirección y los de la Academia y él seguía detrás de mí con esa sonrisa y su risita infernal que me estaba sacando de quicio. Cuando estuvimos en cerca de mi departamento, en una zona boscosa antes de llegar a los patios que me dividían de mi hogar, me detuvo, su molesta risa me había sacado de quicio.
-¡Dime de una vez de que te ríes, me estas exasperando!-grite con fuerza, él se detuvo y soltó una carcajada que hasta a mí me congeló. ¿Acaso era bipolar o algo por el estilo?
-Nada, es solo que me dan risa tus celos-fue todo lo que contesto cuando calmo su risa, yo me sonroje ante lo que dijo y de inmediato comencé a negar.
-No... Es… cierto…. Yo…. No-decía todo tan atropelladamente que hasta yo no me entendía
-Vaya, si que lo estabas-murmuró él y soltó una carcajada que me hizo sonrojarme aun más.
-Que no-fue todo lo que dije mientras veía como la sonrisa de Li se ensanchaba.
-Que si-me refuto de una manera que hasta a mí me dio miedo, como si estuviera seguro de lo que decía.
-Que no.
-Que sí.
-¡Que no!-grite por enésima vez mientras veía como su rostro adquiría una mueca de molestia.
-Que si.
-Que no.
-Que si
-¡Y cómo sabes que no es cierto!-le grite mientras me estiraba un poco más para verlo directamente al rostro. Dejándome más cerca de sus labios y poniéndome nerviosa.
-¡Por que lo sé y punto!-me dijo en respuesta, yo solamente enfurecí de la ira y me acerque todavía más a él.
-¡No, no lo sabes!-esta vez mi voz sonó como un alarido desesperado. Sabía que estaba siendo infantil pero no tuve de otra-. ¡Aseguras que me gustas y no tienes argumentos para probarlo!
-¿Quieres que te lo pruebe?-dijo retadoramente mientras me hacía dar un paso hacia atrás dejándome acorralada contra un árbol. Me sentí intimidada.
-¿Y cómo piensas hacerlo?-preguntó retadoramente, de verdad, no quería seguir dejando que me intimidara. Se escuchó el pequeño sonido de algún búho o ave, lo que fuera que hubiera pasado. En ese momento me maldecía por haberlo retado, vi una sonrisa traviesa, la que ya se me hacía costumbre ver, en sus labios.
-No debiste decir eso-y de verdad que le creía cuando se inclinó y de una manera nada casta me besó.
Sus labios se movían sobre los míos con un ritmo sin igual, no sabía como ni cuando pero había terminada pegada de espaldas a uno de lo arboles que estaban detrás de mí. Mis manos se fueron rápidamente a su cabello y tire de él, acercándolo cuan fuera posible a mí, no lo sentía lo suficientemente cerca; Li, por su lado, apretó su agarre a mi cintura y tiro de mí hacia él, ese simple choque me hizo estremecerme.
De alguna extraña manera, pudo acercarse a mí todavía más, poniendo una de sus piernas entre las mías, el simple roce de su piel con mi parte intima me hizo gemir contra su boca. Sentía el cambio brusco que Shaoran sufrió cuando me escuchó porque con su lengua recorrió mi labio inferior, pidiendo permiso para entrar y yo no pude hacer más que concedérselo.
Su lengua y la mía entraron en contacto de inmediato y me estremecí de nuevo con tal suceso. Ambas lenguas entraron en un vaivén furioso y mortífero entre nosotros que poco a poco subió la temperatura de nuestro alrededor. De una manera extraña mis manos comenzaron a bajar por su cuello para llegar a sus hombros y los masajee. Él gimió en respuesta.
Dejó mis labios, para trazar un camino de besos hacia mi cuello, bajo el cuello de tortuga que traía, se entretuvo para morder, acariciar, lamer y succionar de forma frenética, sabía que me dejaría marcas pero en ese momento no me importaba; sus manos, juguetonas, rozaban el borde mi blusa y comenzaron a subir por mi vientre acariciándolo en círculos.
Y estaba segura de que pudimos a ver llegado a más de no ser por las risas que escuchamos y nos separamos de inmediato. Mire los ojos de la persona que tenía enfrente y de inmediato lo supe, ya no podía negarlo más…
Li me gustaba y mucho.
