Hola! Aquí otro cap de nuestro fic.. gracias por los reviews!

Me gustaría aclarar una duda -que para mí también fue una duda ya que a esa parte no la escribí yo- cuando fueron Nick & Maddie a McDonald's que Maddie dijo '¿Crees que es Nick Jonas?' es que ella seguía pensando que Nick era famoso en su ciudad por los conciertos beneficiarios que hacían con sus hermanos (en un cap lo dijimos cuando Maddie estaba a punto de descubrir la verdad) y bueno, por eso dijo eso xD


No pude seguir hablando,ni defenderme, ni quejarme. Él no podía decirme qué podía o no hacer.
El pequeño pote de helado se me resbaló de los brazos que me quedaron colgados a los costados. Mi boca, había quedado cerrada por los labios de Nick, quien, de la nada, me agarró la cabeza con sus manos y me besó.
No sabía si empujarlo y abofetearlo, o responderle ese beso repentino que me estaba… ¿gustando? No debería sentir lo que estaba sintiendo. No había nada que me impidiera sentir unas especies de mariposas en el estómago ó sentir que el corazón se me estuviera de salir por el pecho como lo estaba sintiendo en este momento.
Le correspondí el beso, involuntariamente, por supuesto. O quería creer que era involuntario. Coloqué mis manos en sus mejillas. "Ahora, empuja su cabeza hacia atrás y dejará de besarte", decía mi conciencia, pero mi cuerpo no respondía, sentía que estaba en una especie de coma, de la que ahora, no quería salir.
Él seguía besándome, cada vez más apasionadamente. Y yo seguía correspondiéndolo. Acaricié su cuello con mis dos manos, arrastrándolas hasta sus hombros. Él colocó sus manos delicadamente en mi cintura y lo hacía parecer todo perfecto.
Su aliento… no creí que fuera tan delicioso, tampoco creí que el aroma de su piel olía tan bien. Por descontado que también desconocía de lo suave que eran sus rizos color ceniza.
Me estaba quedando sin aire, pero él parecía tener todo el aire del mundo. De igual forma me separé de él, tratando de ser delicada, aunque por lo bruto que me aparté de él no logré mi propósito. Tomé una bocanada de aire y él hizo lo mismo pero no tan exagerado como yo. ¿Quería matarme? ¿Estaba intentando de asfixiarme o algo así? OK, ya estoy paranoica.

Cruzamos una mirada, pero no pude ni siquiera mantener la vista en sus ojos por dos segundos por lo que miré el piso. Era increíble la vergüenza que me embargaba en ese momento. Sí, lo sé, tendría que haberlo abofeteado por haber hecho eso. Haber hecho eso el beso más maravilloso que jamás me han dado, y haberme hecho sentir sensaciones de las cuales desconocía su existencia. Tantas cosas pasaban por mi cabeza, no sabía qué hacer, si salir corriendo, volver a la idea de la bofetada, hablar con él sobre lo que había hecho, preguntarle si había sentido lo que yo acababa de sentir, o si me había besado sólo para evitar callarme con un golpe o porque realmente quería besarme. Elegí la primera opción, no tenía tanto coraje como para mirarlo y tratar de hablar con él, y la bofetada… no creí que se la mereciera del todo, ¿no?

Tomé el pote de helado junto a la cuchara y salí corriendo hacia mi habitación. Nick creo que se quedó allí parado, no había quitado la vista de mí, presumo que estaba esperando que le responda, pero no me atrevía. Había un silencio sepulcral, sólo oía el golpeteo de mis pies contra las escaleras de madera a medida que yo subía.
Me encerré en mi cuarto, deseando en mi interior que me tragara la tierra o al menos que me mantuviera en su boca, bajo llave, y lograra esconderme por unos cuantos meses.
El helado estaba derretido. Igual ya se me quitó el apetito, pensé. Todavía sentía los latidos agitados de mi corazón, el cual daba la impresión de que iba a explotar en cualquier momento.
Me arrimé a la puerta, agudizando el oído para al menos tratar de descifrar qué estaba haciendo Nick. No se escuchaba nada. Ni siquiera se oía el ruido de la tele o algo así. Quizá debas ir a hablar con él, dijo mi conciencia.

- Ni loca –respondí.

Me dirigí al baño para tirar el tarro y volví a la habitación para acostarme en la pieza. Antes, apagué las luces y decidí realizar una especie de introspección (aunque nunca quería aceptar del todo lo que me sucedía).

El hecho: el beso. De acuerdo, si soy sincera, me gustó. No, no me gustó. Me encantó. Fue como si hubiéramos estado practicándolo hace semanas, como si coordináramos cada movimiento y lo que menos me esperé en mi primer día de trabajo, era que Nick me besara, y no de cualquier forma, sino que de la manera más tierna que lo haya podido hacer.

El chico: Nicholas. Lo odio (de acuerdo, intento odiarlo…), y él dice que no me odia pero sé que lo hace. ¿Por qué me besó? No tengo la menor idea, creo que él se debe estar preguntando lo mismo, o quizás se esté riendo por lo chiquilina que actué al salir corriendo. Él también actuó como un niño… No dijo ni una palabra y se quedó parado como un tonto.

¿Mis sentimientos? Confundidos. No sé si ahora lo odio 100%, creo que bajó a un 70%, pero no sé si el último porcentaje es odio o… lo otro. Lo otro que no quiero admitir, y no creo hacerlo nunca. Lo único que sé, es que no quiero acercarme a él por un largo tiempo, al menos por unas semanas.

- El baile –recordé boquiabierta. - Tengo que quebrarme una pierna, romperme un brazo, no lo sé, ¡algo! No puedo ir, y mucho menos con él.

Cerré los ojos tratando de encontrar algún tipo de solución.

¿Cambiar de pareja? Muy grosero…
¿Fingir estar enferma? Denisse estaría enseguida encima de mí viendo cuánta fiebre tengo, o llamaría un doctor de inmediato.
¿Esconderme? No tengo un buen lugar… y sería estúpido, lo reconozco. Pensar en lo que estoy pensando ya es estúpido de por sí.
¿Encontrarle otra pareja a él? Eso puede ser, pero.. ¿quién? Samantha se va de viaje, y si hubiera conocido alguna otra chica que le agrade la hubiera invitado… A mí me invitó, ¿yo le agrado? Ja. Si, cómo no… Fue lo primero que encontró, ¿cómo pude aceptar su invitación? No debí.

- ¡La apuesta! No puede ser… ¿Kevin tenía razón? ¿Amanda también? No…no lo creo –comentaba para mí misma mientras miraba las estrellas en mi balcón.

Ya no podía pensar en nada, el beso estaba grabado en mi cabeza como esas películas que aunque las veas mil veces siempre te hacen llorar, en mi caso, sonrojar.

El domingo decidí intentar abrir mi mente y tratar de no pensar en otra cosa que no fuera la escuela, y mis padres. Intento fallido.
Ese día me había despertado alrededor de las seis de la mañana, y había un silencio profundo, no se escuchaban ni los ronquidos de Joe. Seguramente la familia todavía no había vuelto de dónde sea que hayan ido. Me levanté de la cama, y la tendí para luego bañarme y bajar a comer algo a la cocina. Al salir de mi habitación noté que las puertas de las habitaciones estaban abiertas, por lo que confirmé que mi conclusión era acertada, lo que me pareció raro fue que Denisse no me haya avisado, siempre trata de mantenerme al tanto de adónde van y demás. Bajé las escaleras tratando de no hacer crujir el piso de madera, no quería despertar a Nick, si es que él estaba en la casa. Hacía frío, las mañanas no eran muy calurosas y yo era muy friolenta. Traté de no golpear nada, pues mucha luz no había, sólo la de una ventana que daba hacia el patio de la casa. El silencio que había ya me estaba dando miedo, era raro que no se escuchara absolutamente nada, ni siquiera los pájaros se oían cantar.
Entré a la cocina y vi una sombra moverse detrás de mí. Automáticamente me giré y tomé algo para golpear sea lo que sea que se encontraba allí.

- ¿Quién es? –pregunté con voz temblorosa. "Ni se te ocurra ponerte a llorar ahora, Madeline."

- Yo –respondió, y de inmediato reconocí la voz: era Nick. No sé dónde se hallaba, había demasiada oscuridad como para verlo. ¿Se estaba escondiendo? No lo sé, lo único que sabía era que seguía perturbada, por lo que cogí un vaso y busqué algo de agua. Él permaneció ahí, seguramente estaba sentado en alguna de las sillas. – Maddie, yo…

- No tienes que decir nada, sólo vine por un vaso de agua –interrumpí rápidamente. Él me tomó del codo y el vaso se me resbaló de las manos, suerte que tenía un pantalón y tenía mis pantuflas. - ¿Me vas a besar de nuevo o qué? Déjame en paz –dije soltándome y cuando prendí la luz él ya no estaba. – Dónde rayos… -murmuré. ¿Fue un sueño? ¿Era él realmente quien había estado ahí? ¿Cómo pudo haber desaparecido tan rápido? Miré hacia todos lados, debajo de la mesa, en el comedor, en el living, no estaba. Limpié el desastre que había hecho durante mi "sueño", pues eso si había sido real.

Eso fue lo más raro que me había pasado nunca. Concluí que era en vano pensar sobre el hecho; nunca iba a saber si fue verdad o fue mentira, sueño o realidad. Excepto que se lo preguntara a Nicholas pero eso no lo iba a hacer por semanas, posiblemente no le hablara durante el resto de los meses que me quedan aquí. Tres meses sin hablarle… creo que echaré de menos sus tontas bromas, aunque algunas eran algo fastidiosas. No entiendo… nuestra relación estaba mejorando, luego de tantas peleas y lo tiene que estropear así, en unos segundos lo que podría haber sido una amistad se disolvió por completo, o quizás no tan por completo, quizás estoy exagerando, quizás no. Odio la palabra quizás. Odio nunca estar segura de lo que pienso. Odio siempre tener que suponer todo. Odio que él me haya besado. Odio que me ese beso me haya encantado. Odio estar confundida con él. Lo odio. No, no lo odio… Me odio a mí misma; ¿por qué soy tan complicada?

- ¿Que te besó? –exclamó Amanda cuando le conté todo lo sucedido, acabábamos de salir de la clase de química. - ¡Lo sabía! Siempre te lo he dicho, ¡está muerto contigo!

- ¡Shh! Cállate y deja de decir eso –murmuré tomándola del brazo hacia un lado del pasillo. Si alguien oía algo de esto, todo el colegio lo sabría al instante. – No sé qué hacer… No quiero ir al baile con él, ¡no puedo mirarlo a los ojos! –dije en lo bajo, tomada de su brazo.

- ¿Qué tiene que ver el baile con que él te haya besado? Vamos, Mad, no puedes decirle que no. No te ha hecho nada malo, sólo te besó, y no tienes por qué mirarlo para venir al baile.

- Claro, voy a estar toda la fiesta mirando al suelo como si nada sucediera. Por favor, Amanda… -La miré incrédula.

- De acuerdo, fue una mala idea, pero, sabes que no puedes decirle que… Oh, espera, allí viene, es Nick, creo que se dirige a nosotras. ¡Está viniendo! –decía mirando hacia él, mientras yo simulaba que me ataba los cordones de mis zapatillas y por dentro me daba un vuelco al corazón.

- Maldición. Te veo luego –Me despedí y salí hacia la misma dirección para la que iba Nick, perdiéndome en la muchedumbre de alumnos. "Hey, Amanda", oí a Nick saludar a lo lejos, no sonó muy entusiasta.

El resto del día traté de huir de Nicholas de alguna u otra forma, hasta en el almuerzo. Me senté con Amanda junto a sus amigas, y no con Nick y Joe, con quienes pasábamos el tiempo más seguido últimamente. Faltaban 4 días para el baile y todavía no se me había ocurrido ninguna excusa para no ir con Nicholas. Amanda trataba de aportar ideas pero eran mucho más inútiles que las mías y, por descontado, que ella esté enloquecida por el baile (pues asistiría con Joe), no ayudaba demasiado. Sólo quería estar sola, pensar en nada y concentrarme en la escuela. Me había prometido a mi misma de que en mi intercambio no conocería a ningún chico para no perder los estribos y luego ponerme triste por tener que abandonar el país donde había conocido a un chico "perfecto". Quizás no haya cumplido mi propia promesa, quizás ya estaba perdiendo la cabeza. ¿Es que no es posible dejar de escuchar la voz de Nicholas en mi mente? "¿Te puedes callar?" es lo único que oigo todo el tiempo que trato de pensar un poco, y luego viene la imagen del beso mas las sensaciones raras que sentí en ese momento; pero no tan intensas como cuando nos besamos realmente.

Los profesores en las clases me llamaron la atención por estar mirando a la ventana y no escuchar lo que decían. ¿No entienden que no puedo concentrarme? ¿Que no puedo ni siquiera pensar en una suma porque ya se me viene otra cosa a la mente?

Avisé a Big Rob por un mensaje de texto que no iría con él a la casa; prefería ir caminando, escuchar música, y ya. No quería ni que Amanda me acompañara: su entusiasmo me hacía sentir mucho peor y más confundida de lo que ya estaba.
El domingo me lo había pasado todo el día encerrada en mi habitación, no podía ni mirar a Denisse. Aunque ella no tenía nada que ver, y varias veces había comentado que le gustaría verme con su hijo.

- ¿Segura que estás bien? –me preguntó Joe sentado en mi cama. – En serio, tú y Nick están más raros que nunca. Él no hace más bromas, no molesta, y no deja de tocar la guitarra –Yo lo miré confundida. – OK, sí toca la guitarra pero no tanto como ahora, realmente encontró su muza inspiradora. Y tú… tú no sales de tu habitación, Amanda me comentó que…

- ¿Qué cosa te dijo? –pregunté nerviosa.

- Sólo… dijo que habías discutido con Nick por no sé qué –respondió con el ceño fruncido, como tratando de ver qué tramaba yo. -, y Big Rob dijo lo mismo, sólo que él agregó que no fue tan grave la "pelea". ¿Qué paso?

- Por favor, Joe, no me hagas hablar de esto si no quieres que mi autoestima esté aún más bajo de lo que ya se encuentra –contesté tratando de evitar el tema, con las imágenes del beso pasando como diapositivas en mi cabeza.

- Maddie, dime qué ocurre antes que llame a Nick y los haga hablar a los dos, y sé que no quieres hacerlo, aunque desconozco el por qué –amenazó incorporándose de la cama, serio, nunca lo había visto así, supongo que tenía esa actitud porque se trataba de su hermano.

- No lo hagas, por favor, no quiero… No quiero hablar con él –pedí como si estuviera rogando que no me matara, pero es que lo que menos quería en el mundo en este momento era hablar con Nick.

- Lo ves, algo pasó, y quiero que me lo digas. No, no quiero; te lo exijo.

- No puedo decírtelo, ¿por qué no se lo preguntas a tu hermano? –Traté de zafarme, pero creo que sólo estaba logrando enfurecer a Joe.

- Porque tú eres más accesible, y antes que te traiga a Nick vas a largar todo. En cambio él, si te pongo enfrente suyo o no, le da igual.

- Claro, yo siempre le di igual, nunca le importé… -dije ofendida, mirando hacia la ventana.

- Yo creo que sí le importas y bastante… Hace unos días viene repitiendo "Soy un idiota, Maddie debe odiarme, pero no puedo mirarla ni tratar de hablarle".

Me quedé mirando a Joe atónita: ¡a Nick le sucedía lo mismo! Creí que sólo yo era la que estaba paranoica y sentía que nunca podría siquiera acercarme a Nicholas. Fui una tonta por sacar mis propias conclusiones, por no enfrentar el problema, por no reconocer mis sentimientos.

- ¿Hola? –dijo Joe sacudiendo una mano delante de mis ojos. Dí un pequeño salto hacia atrás, estaba absorta en mis pensamientos.

- Supongo que tengo que hablar con Nick –murmuré con la cabeza gacha.

- Rayos, creí que me dirías toda la verdad si te amenazaba con Nick… No me queda otra que quedarme despierto para escuchar si confiesa algo mientras duerme.

- Ahm… Sí, claro… –dije mientras me dirigía hacia la puerta. Estaba a punto de librarme de Joseph pero Kevin apareció al instante frente a mi puerta. Al parecer los hermanos se pusieron de acuerdo para no dejarme ir hasta que confesara.

- Hola, Maddie –saludó el hermano mayor y se volvió hacia Joseph. – ¿Otra vez vas a desvelarte sólo para que Nick confiese algo? Vamos Joe, la vez pasada quedaste esperando por toda una semana. Dormías en el día. ¿Y sólo para qué? Para que revele dónde había escondido tu dinosaurio rosita.

- Tiene nombre, ¡y era violeta! –saltó a la defensa el que hace instantes estaba chantajeándome.

- Con más razón.

- ¿Y qué es lo que tu sugieres entonces? –preguntó Joseph.

- Pues, no lo sé. Creo que deberíamos dejarla ir, está en claro que muy pronto ella sola va a confesar todo. No hace falta que nosotros hagamos esas cosas tontas como perseguirla o escuchar sus conversaciones telefónicas que tiene con Amanda – comentó Kevin dirigiéndole una mirada cómplice a su hermano mientras veían que yo había quedado estupefacta por lo que había dicho. Realmente ambos estaban disfrutando el momento.

- ¿Co… co… cómo es que dices? –pregunté tartamudeando. – Yo no he hablado con Amanda sobre esta situación por teléfono. Pensaba hacerlo, pero… gracias por darme el aviso – 'Como si fuera tan tonta para hablar sobre esto que me sucede por teléfono..'. Sus rostros cambiaron de estar riendo a estar algo serio y todo en un soplo, lo cual me hacía gracia. –. Lo que sí, hay algo que no entiendo: ¿por qué ustedes escuchan mis conversaciones telefónicas?

- Pues… -comenzó Kevin. – Estaba preocupado por… ¿ti? –concluyó.

- Si, claro –dije suspicaz. Joseph ni siquiera había hecho el intento de dar una explicación razonable, él miraba a su alrededor, como queriendo pasar inadvertido. – Al menos hubieran inventado otra excusa creíble como que Joe quería saber sobre lo que Amanda piensa de él, que es demasiado evidente ¿o no es así? – inquirí pícara.

- Claro que no… -negó en forma inmediata al tiempo que sus mejillas tornaban el color rojizo del sonrojo.

- Está bien, nos descubriste… -saltó Kevin – Pues, nosotros… –comenzó pero Joe lo miró con ojos entrecerrados para que corrigiera aquello que dijo. – ..más bien yo, quería saber qué era lo que pensaba Amanda de él.

- ¿De quién? ¿De Nick? –inquirí.

- No, de él no –respondió el de ojos claros.

- ¿Ah, no? –preguntó su hermano y Kevin le negó con la cabeza.

- ¿De Joe? -pregunté

- No, del viejo de la bolsa. ¿De quién va a ser sino? –habló girando los ojos. Yo comencé a reír.

- Por favor Kev, ya sabía que hablabas de él –comenté burlona. – No te creas que soy tan tonta y me llamo Joseph.

- Oye –Se quejó el aludido.

- De acuerdo, quizás no sea tan tonta como tú, Joe –bromeé y éste me dirigió una mirada fulminante -. Y como no soy tan tonta, debo decirles que ya es tarde para ese pretexto. Ahora… ¿pueden marcharse? Más tarde discutiremos el por qué escuchan mis conversaciones telefónicas. –pregunté empujándolos hacia la puerta, pero ellos se quedaron parados allí como estatuas. - ¿Por favor? –pedí con un hilo de voz.

- Olvídalo. De aquí no nos vamos hasta que escupas todo –dijo Joe. Seguramente siga enfadado por mi broma. – Desembucha.

- Yo… No sé qué quieren saber, no hay nada que decir…

- Maddie, se nota de aquí a la China que estás mintiendo; dí la verdad –dijo Kevin.

- Bueno, la cosa fue que… Nick desaprobó química y, ya saben, sin querer se lo conté a una de las chicas más chismosas del colegio y eso para Nick fue… destrozante… -mentí con cierto dejo de lástima, negando con la cabeza.

- ¡Para de mentir, ya! Nick es muy bueno en química, hasta me enseña a mí –reprochó Joe y yo hice una mueca; era pésima mintiendo y no podría hacer nada contra ello. –. Y a Nick no le importan los rumores de la escuela, saben que son todos ciertos y nosotros, que somos sus hermanos, seríamos unos de los primeros en enterarse que desaprobó, ¿no? Aparte… esto me huele a que tiene que ver con la… ¿apuesta?

- ¿Q-qué? ¡Para nada! –Traté de dar lo mejor de mí para que la mentira funcionara. Si ellos se enteraban de lo sucedido, estaría muerta y tendría que dormir con Nick una semana completa. – Tuvimos una discusión, y estuve muy grosera… Eso fue lo que pasó –dije lo más serena posible.

- ¿Qué clase de discusión? –preguntó un Kevin suspicaz.

- No lo sé, yo no divido mis discusiones en categorías o algo así –bromeé pero él sonrió como diciendo "No te hagas la chistosa". – Sólo peleamos porque Nick no me dejaba llevar las bolsas.

- Sí, claro, y yo me chupo el dedo… -dijo Joe poniendo los ojos en blanco.

- Tú realmente lo haces –contestó Kevin mirando a su hermano como si fuera una cosa rara.

- ¿Acaso quieres saber por qué se pelearon o estás aquí para contar mi vida y las cosas que hago? –reprochó Joseph enfadado.

- Las dos cosas –contestó el referido. – Ahora, volvamos a lo nuestro… -dijo sonriente volviendo su mirada hacia mí.

- ¿No que debían dejarme ya que yo sola confesaría todo? – inquirí.

- Pues… así fue Kev – comentó Joe.

- Ya, no te pases de lista Madeline – recriminó Kevin por mi pregunta.

- No creo que lo haga, tú mismo estas contradiciéndote – respondió su hermano.

- Chicos, creí que le avisarían a Maddie que era hora de la cena, no que se quedarían a conversar en el cuarto con ella – habló el señor Jonas mientras que se aparecía detrás de sus hijos – Hola Maddie – saludó Paul. Podría que sonara raro que me saludara tan tarde, pero casi siempre el señor Jonas se encontraba fuera de la mansión, él suele llegar rato antes de la hora de la cena por lo que siempre nos saludamos a esa hora o mucho antes, depende a qué hora dejara de trabajar.

- Hola señor Jonas – 'Al fin mi salvación… ¿Hacía falta que llegara tarde?', pensé – Oh… ¿Ya es hora de comer? ¡Qué bueno! Hasta dentro de un rato, chicos – hablé mientras los dejaba en mi habitación, sin perder la oportunidad de escaparme de ellos.

En el transcurso hacia el comedor procuré estar cerca de Paul para que sus hijos no me molestaran sobre aquello, ya que supongo que el señor Jonas así como podría ser Denisse, no dejaría que sus hijos me incomodaran. Tal parece que Paul estaba sospechando de algo debido a las indirectas de Kevin y Joe, por lo que decidí preguntar al señor Jonas cómo le fue en su día. Eso pareció entusiasmarlo mucho ya que todos los días esa pregunta es hecha por él y a veces logro ser tímida cuando me habla.
Finalmente, llegamos al comedor. El señor Paul, bromeó sobre sus dos hijos quienes lanzaban miradas como diciendo "Ya no podrás escaparte". Ahora sé de dónde salió esa parte de Nicholas. Aunque debo admitir que los chistes de Paul eran de buena gracia y no como algunos chistes de Nick, que logran enfadarte. Aunque supongo que sea por ello, porque a mí me molesta el chico de rizos. Sino sus hermanos se estarían quejando de él. Ya parezco ser cruel y solo porque tuve una mala impresión de él desde el principio.

Tomamos asiento. Miré a Nicholas, él desvió la mirada y la posó en su plato repleto de comida. Realmente era incómoda la situación. Denisse comenzó a hablar para romper el silencio, pero mi voluntad de escuchar lo que se hablaba en la mesa se había desvanecido como mis ganas de comer. Terminamos de cenar y ayudé a Denisse a levantar los platos, Nicholas se fue del comedor sin decir palabra alguna. Era extraño, él siempre ayudaba con los quehaceres domésticos a su madre.

- Estás muy callada Madeline, ¿sucede algo linda? – preguntó con tono preocupado Denisse al notar que había quedado mirando por la puerta en la que se fue su hijo.

- Ahm, no. No me sucede nada – respondí con una media sonrisa.

- De acuerdo. Cualquier cosa tu me avisas, ¿sí?

- Si, claro.

- Mamá, yo lavo los platos hoy. Si quieres, puedes hacer otra cosa – habló alguien entrando al comedor. Era él, volvió.

- De acuerdo hijo, gracias – respondió dándole un beso en la frente. Y salió de la cocina luego de colgar su delantal.

¿Qué es lo que haré ahora? Ni siquiera puedo mantener la mirada fija en él. Solo estamos nosotros dos y estas cuatro paredes. ¿Debería hablarle ahora? Si, sería el momento apropiado para hablarle, pero no creo ser tan fuerte como para hacerlo justamente ahora. No creo estar preparada. ¿Por qué tierra no me tragas? ¿Por qué es que ahora Frankie no viene para pedir que juegue con él? ¿O por qué no es que vienen Kevin y Joe para chantajearme? Mejor no, lo último creo que es una mala idea. Definitivamente si. Sin dudas ellos sumarían más confusiones y problemas de los que tengo ahora mismo.

- Maddie… - comenzó Nicholas.

- Nicholas, yo… - dije con un hilo de voz.


Perdón por la tardanza, lo teníamos listo hace tiempo pero bueno, alguien cofcofkelseycofcof no me dejaba subirlo xD

Saludos! :3