Okey tengo una cosa que decir... ¿Por que últimamente no se como escribir la historia aunque sepa que sigue y hacia adonde dirigir? Si tardo un poquito mas en subirlas esa es la razón y que no escribo todos los días. Y bueno solo lean, comente y disfruten.

"En una era se construye ciudades, un hora las destruye" Seneca.


Todos los derechos de los personajes son de J. K. Rowling, lo mío es la historia.


Capítulo 11.- Alianzas de Guerra.

Lugar desconocido.

No era nada regular lo que sucedía en aquel cuarto. 4 Hombres todos con los brazos cruzado y con varitas listas para atacar, entre ellos había dos había lo que parecía ser dos espejos reflejando el otro. Todo estaba con una luz tenue y se podía palpar claramente la tensión en el aire. El reloj de la pared marcaba los segundos con su clásico tic tac.

Los cuatro Hombres eran, el señor Goyle mostrando sus dientes amarillentos, Dolohov con una mueca en el rostro, Anthony Clearwater con la frente perlada en sudor y por ultimo un hombre alto, fornido y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz, el cabello rojizo y una cicatriz de mejilla a mejilla pasándole por el puente de la nariz. Había algo muy extraño en sus ojos azul oscuro, no proyectaba el más mínimo sentimiento.

El reloj sonó indicando el comienzo de una nueva hora.

-Se tarda-gruño el señor Goyle mostrándose irritado.

-No es como si nosotros lo controláramos-dijo Anthony con la voz baja y tragando duro.

-Nuestro Lord no esperara haa…-comenzó Dolohov alzando el mentón despectivamente.

El pelirrojo alzo la varita y le apunto directamente a lucios.

-Es mejor que esperen o ninguno de los dos saldrá con vida-su voz era ronca y con acento norteamericano.

Goyle mostro una sonrisa tétrica, pero antes de que cualquiera pudiera hacer algo ambos espejos brillaron y mostraron dos imágenes muy diferentes.

Dumbledore estaba sentado en un mullido sillón, con la mano aun morada y con el rostro impasible parado mirando hacia el otro espejo. Donde Voldemort estaba parado en medio de una sala solitaria y sin ningún mueble o persona a la vista. Durante segundos ninguno dijo nada.

-Hola Tom, ¿Qué tal te va?-pregunto Dumbledore utilizando esa voz de abuelo.

-Vasta de tonterías Dumbledore, tú fuiste el que convoco esta cosa ¿Qué deseas?-pregunto Voldemort escupiendo saliva.

-Ya lo sabes. ¿No?, Ese tal Wild Hunter-dijo Dumbledore tranquilamente como si no se percatara de la cara de enfado de Lord Voldemort.

-¿Y?-Grito Voldemort, haciendo vibrar el vidrio.

El silencio siguió, ente la mirada de los cuatro hombres. Dumbledore entorno los ojos, como si buscara la respuesta que traía en la mente.

-Sabes quién es ¿Verdad?-dijo Dumbledore-Conoces a Wild Hunter-

Una fina sonrisa apareció en los labios de Voldemort y giro al lado como si alguien más lo acompañara.

-Acaso el gran Albus Dumbledore ¿No sabe quién es Wild Hunter?-dijo Voldemort con voz silbante.

-No lo sé, lo admito. Pero estoy seguro que Wild no se detendrá hasta matarte-contesto Dumbledore cruzando sus manos y mirando a Voldemort con esos ojos azul.- No crees que sería problemático para ti, siguiera vivo-

-Claro que vendrá por mí -dijo Voldemort tranquilo-Jamás lograra matarme. -

-¿Seguro?-Pregunto Dumbledore con esa mirada de maestro que tanto irritaba al señor tenebroso.

-La verdadera pregunto aquí es ¿Por qué le tienes tanto miedo?-pregunto Voldemort con frialdad- Acaso es que no eres rival para su poder-

-No tienes ni idea de lo que es capaz-dijo Dumbledore y su mirada enfureció.

-Claro que tengo idea. Y no tengo miedo, en cuanto aparezca lo matare de una vez por todas-dijo Voldemort con el entrecejo fruncido.-

-¿De una vez por todas?-dijo Dumbledore y su mirada se perdió, seguramente en sus pensamientos. En cuanto regreso su vista parecía muy furioso- No lo mataste ¿Verdad?-

-Así que al fin el gran Albus Dumbledore se dio cuenta-dijo Voldemort con media sonrisa- Tu arma, aquella con la cual me matarías, esta tan rota que jamás podrás usarla contra mí-

-Siempre haces lo mismo. Desde el colegio, te doy en bandeja de plata al elegido y no lo matas. Te creí más sádico, mas…-Comenzó Dumbledore poniéndose rojo.

-¿MÁS QUE?-Grito Voldemort haciendo resonar el vidrio y que los cuatro Hombres pegaran un salto aunque el verdadero no estuviera ahí. Calmo su voz hasta hacerla fría y silbante- ¿Mas despiadado?, ¿Idiota? O Algo parecido. No mi querido Dumbledore, no tienes ni idea de lo que soy. Sabía que me lo enviaste por una razón, yo sabía que no era posible que dejaras a Barty colarse en el castillo tan fácilmente, Estuvo durante tantos meses y en ninguno te percataste de que utilizaba la poción. El gran Albus Dumbledore que se percató de mi círculo de seguidores durante el colegio no podía dejar pasar ese detalle. No, creía que tenías una razón para mandar al chico al matadero y decidí investigar el porqué. Mi sorpresa cuando descubrí lo que había dentro de él. No podría matarlo hasta saber si era completamente necesario. Y ahora vienes a mi pidiéndome una ¿Cómo lo llamaste? -

-Alianza -dijo Dumbledore con la voz calmada pero su rostro demostraba odio puro.- Te creía más listo. Lo dejaste escapar y ahora los dos tenemos un nuevo enemigo-

-Te equivocas Dumbledore-dijo Voldemort con media sonrisa- A quien crees que odie más. Al hombre que siempre ha declarado que lo quiere muerto, que lo torturo o a su héroe que lo traiciono, se lo entrego a su enemigo y dejo que sufriera mucho. Deberías cuidarte tu espalda-

-¿Creí que podríamos llegar a un acuerdo?-dijo Dumbledore tranquilamente- Una tregua en lo que nos deshacemos del nuevo jugador-

-Y ayudarte con tus miedos.-dijo Voldemort con una risa fría y silbante- Prefiero que me mate antes que ayudarte, aunque de preferencia quisiera verte destruido-

Dumbledore hizo una mueca extraña y se levantó los lentes.

-Veo que esto no llegara a ningún lado-dijo Dumbledore con una mirada feroz.

-En eso tienes razón-dijo Voldemort con una mirada igual de aterradora- Dolohov, Goyle, terminen con ellos-

Los cuatro magos levantaron la varita y se quedaron expectantes.

-Por ultimo Tom-dijo Dumbledore mientras el vidrio vibraba- Espero que tus "Tesoros estén bien"-

Ambos espejos vibraron y en un segundo se estrellaron. En la mente de los magos eso fue como un Gong. El pelirrojo giro la varita con una sonrisa enorme.- Fulmínate- El cuarto se ilumino de color azul, una ráfaga de calor y un rugido ensordecedor surgió del centro de la habitación, exploto todo el último piso de una sección de apartamento en el que estaban. Un cuerpo de un desconocido callo por el vacío mientras el cristal y el fuego le seguían.

Pasaron minutos hasta que una ola de aire y agua, apagaron las llamas. Anthony se cubría el costado con una mano, donde se veía ropa chamuscada y tiznes negros. Dolohov estaba incrustado en la pares, mientras el pelirrojo caminaba entre los escombros.

- Eso es todo lo que pueden hacer los esbirros de Voldemort-dijo mientras giraba la varita nuevamente- Decepcionante-

-Podrías haberme dicho algo antes de intentar asesinarme-dijo Anthony con voz molesta.

-Si no puedes con esto, no tienes derecho a llamarte mago-dijo El pelirrojo con un gruñido- Me iré a avisarle a los otros, tu regresa a Hogwarts y avisa a Dumbledore que paso-

-Yo no tengo porque obedecerte-grito Anthony levantándose aun con la mano en el costado. – El que Dumbledore hiciera que regresaras de Estados Unidos no significa que tengas que ordéname. O quieres que valla con tu familia y les digas que estas vivo, que los traicionaste y….-

El pelirrojo se acercó lentamente y lo tomo del cuello, una sonrisa despectiva cruzo sus labios. Justo después movió la cabeza golpeándole a Anthony en plena cara, haciendo que gritara de dolor. Se separó con la nariz sangrando y mirándolo con odio.

- Si tú dices algo a mi familia, yo me asegurare que todo lo que tienes se termine. Y me divertiré con tu tesoro-dijo el pelirrojo sacando la varita y apuntando al cielo. Anthony había palidecido y tragaba duro-Y si te lo preguntas, Dumbledore me conto todo de ti y al decir todo me refiero a cada aspecto de tu vida-

Un zumbido llego a sus oídos y en un segundo el pelirrojo tenía una escoba en sus manos. Luego le dio una sonrisa que de alguna forma siempre le recordaba a sus familiares, pero con más furia. Subió y antes de que pudiera decir algo se había perdido en la oscuridad de la noche.

Anthony se limpió la sangre y se arregló la nariz, se miró un costado un poco quemado pero lo resistía. Saco un guardapelo de dentro de su camisa y lo abrió, mirando las imágenes de adentro para después cerrarlo y parecer más furioso que nunca. Con un Pop desapareció del lugar.

Mansión Potter; Biblioteca familiar, 10 minutos después. Sirius.

-¿Dónde estamos?- Pregunto Lupin a su lado mientras él pensaba que esa alfombra la conocía de algún lado, y no precisamente por la comida que había devuelto encima de ella.

-Canuto, Lunático sean Bienvenidos a mi Ancestral Hogar-dijo la voz de Wild Hunter en algún punto del lugar.

Sirius con todas sus fuerzas se levantó intentando no ver la cara de su anfitrión ya que le advirtió que no vomitara encima de la alfombra y eso es lo único que había echo en menos de 3 minutos. Se logró sentar, pero aún se sentía mareado y casi pensó que era mucho peor que una resaca, la única diferencia era que no se había divertido antes. Se giró para mirar a Wild Hunter, él se mantenía sentado sobre un sillón con los ojos fijos en su persona y un… un… un león de verdad, blanco con mechones rojos y garras afiladas tan negras como el ébano. Lo más sorprendente es que Wild Hunter sonreía mientras acariciaba el lomo del animal.

Algo le llamo la atención y no era los ojos escarlata de su anfitrión o el enorme animal que ronroneaba como una buena moto en marcha. Era el fondo de la imagen, aquel lugar lo conocía, podía pasar toda una vida con los dementores, huyendo o escondiéndose en sitios sucios e inmundos pero nunca olvidaría su hogar. Su hogar donde vivía con su Hermano de armas, alma, aventuras y de bromas. Giro su cabeza, sintiéndose mareado, aun enfocando la vista era como lo recordaba los sillones, mesas, las jardineras, los libros, incluso las escaleras que condición a diferentes pisos todos iguales de hermoso que la última vez que lo miro.

Lupin parecía darse cuenta también porque miraba todo mientras tenía la boca abierta. Sus ojos se encontraron y como tantas otras veces se entendieron un poco. "Eso no era un sueño o una ilusión"

Regreso su vista a Wild Hunter. Aun se encontraba sentado y mirándolos.

-¿Están mejor?-pregunto con su voz y por un instante se encontraba en su juventud planeando la siguiente broma junto a…

-¿James?-pregunto Sirius sin esperar un segundo más. Era como ver a James nuevamente sentado frente a él intentando gastarle una broma, tal vez de mal gusto pero una broma.

-Lo siento canuto, No soy James-dijo Wild Hunter con voz baja.

Sintió toda esperanza de volver a ver a su amigo desvanecerse y bajo la vista. Era cierto James, llevaba 15 años muertos. No podría revivir de un momento a otro.

-¿Por qué estamos en la Mansión Potter?-pregunto Lupin sonando algo enojado- ¿Tu qué haces aquí?-

Sirius levanto la vista. Era cierto, James estaba en la Mansión Potter y eso no era posible... el único que podría encontrar la ubicación era James.

-Creí que serias más listo Lunático-dijo Wild Hunter tranquilo- Eso no es importante ahora…-

-¿Qué no es importante? Estas en un lugar ancestral y muy preciado para nosotros-dijo Sirius molesto.

-Esa pregunta se contestara después de las mías-dijo Wild Hunter con voz fuerte- Claro que si quieren retirarse son libres de hacer una desaparición-

-Es imposible en este lugar-dijo Lupin con voz calmada.- Dices que tienes preguntas para nosotros ¿Cuáles son?-

-Antes, lo Primero es lo primero-dijo Wild Hunter moviendo la mano, un gesto extraño que puso a Sirius en alerta. Ante ellos aparecieron dos sillones y con una mesa llena de algunos alimentos- Mi madre estaría muy molesta si a mis invitados no les ofreciera un asiento o algo para sus estómagos-

En ese momento con el olor de la comida, el estómago de Sirius gruño, era cierto que no había tenido una comida decente en semas. Atraído por los olores se acercó y miro que algunas cosas parecían fabulosas y comenzó a salivar y pensar en lo delicioso que estaría cada cosa. Sentó y atrajo una carne que parecía muy deliciosa. Lupin le tomo la muñe y evito que se acercara. Lo miro parecía algo alarmado y el no pudo evitar un gruñido de perro, si algo le quedaba de su versión canina era que no le gustaba que le quitaran la comida.

-Debemos tener cuidado-dijo Lupin abriendo los ojos mucho y con voz casi inaudible.- No podemos confiar tan fácil-

No estaba del todo de acuerdo con Lupin, pero tenía un punto, esa era comida ofrecida por un extraño y más aún sospechoso que estuvieran en la Mansión Potter.

-No lo he envenado, se los puedo garantizar-dijo Wild Hunter, atrayendo algo de la carne que estaba a punto de comer Sirius y metiéndosela en la boca. Nuevamente gruño pensando en lo que se había perdido.- No ganaría nada con matarlos con veneno, como han visto podría haberlos matado en Londres-

A su lado Lupin se retiró un poco.

-No quería decir que los matare… solo dijo que puedo hacerlo cuando quiera y… eso no es lo que…- Dijo Wild Hunter pareciendo nervioso y el león rugió- Ya sé que debo mejorar mi forma de expresarme, pero dame chance, solo he hablado contigo y con Mione-

-¿Hermione? ¿Qué tiene que ver Hermione en todo esto?-pregunto Sirius de verdad confundido.

-Hee…-dijo Wild Hunter- No se los decía a ustedes es para ella-

Señalo al león que rugió nuevamente.

-Sé que parezco un loco hablando contigo, pero ¿Quieres que te ignore o que parezca un loco?-dijo Wild Hunter pareciendo algo irritado. El león volvió a rugir con fuerza- Ya vez, seré un loco pero no quiero que me termines comiendo. No es como si pudiera contestarse sin que los demás se den cuenta todo el tiempo-

-Caímos en manos de un demente-dijo Lupin suspirando y pareciendo consternado. Tal vez Wild Hunter lo escucho, aun así continuo su plática con el león.

-¿Podemos guardar esta platica para después? Hay cosas que tengo que discutir con ellos-dijo Wild Hunter cruzándose de brazos. El león rugió y mostro sus garras- Hedwing te lavare ese hocico con jabón y agua-

Sirius abrió los ojos. Podría no ser el más listo o sabio. Pero lo savia dentro de su corazón que palpitaba fuertemente y quería gritar algo desde hacía mucho.

-Eres Harry ¿Verdad?-dijo Sirius rodeando la mesa y parándose enfrente. No se podía observar, aun así savia que tenía la boca abierta.

Wild Hunter y el león llamado Hedwing se miraron para luego dirigirle una mirada seria. Volteo a ver a Lupin que tenía la boca igual o más abierta y parecía no procesar las palabras juntas.

-Deben comprender dos cosas de todo esto.- dijo Wild entrelazando sus dedos, poniendo los codos sobre los respaldos y mirándolos seriamente- Su Harry, aquel a quien conocieron hace 3 años, con el que Lupin fue profesor y Sirius su padrino, todo su ser murió….-

Algo se rompió dentro de Sirius y por la mirada de Lupin parecía que también sufría por las palabras.

-Lo segundo y más importante de todo es…-dijo Wild moviendo la mano y bajándose la capucha que ocultaba su rostro entre la neblina de oscuridad.-… que esto es lo único que queda de mi antiguo ser-

Dio un paso hacia atrás, Wild acababa de decir que Harry había muerto, sin en cambio delante de él estaba… su ahijado. Su corazón no supo si ponerse contento, sentirse lastimado o sorprendido. Una ligera sonrisa perfilo sus labios mientras unas lágrimas surcaban sus ojos.

Era diferente de lo que recordaba, con el cabello largo y enmarañado, sus ojos rojos no habían cambiado a como los tenía antes, su rostro era mucho más delgado con los pómulos saltones, ojeras bajo sus ojos y lo que atraía toda la atención era su cicatriz, no pequeña sobre su ojo. Esta cruzaba todo su rostro y no era una línea fina como la anterior esta era mucho más gruesa y con bordes irregulares. Se notaba recientemente podía habérsela echo ya que aun conservaba un poco del rosa intenso que quedaba cuando una herida se cerraba.

Se acercó y le coloco una mano en cada hombro sonriendo. No le importaba su apariencia o si no quedaba nada del antiguo Harry, el solo agradecía que siguiera vivo y algo cuerdo.

-Gracias a Merlín-dijo Sirius con voz en llanto, y lo abrazo.- Lo sabía, mi cachorro no podía morir tan fácil-

Wild lo separo bruscamente, su rostro no demostraba ni alegría ni ninguna emoción más que terror puro y sus ojos perdidos en la nada. Lupin llego en ese momento con una sonrisa igual a la suya y de igual forma lo abrazo mientras se reía un poco, tal vez de una forma un poco desquiciada. Nuevamente Wild lo separo casi tirándolo, mientras los miraba asustado. Como niño pequeño ocultándose de algún monstruo.

-¿Qué sucede Harry? Después de tanto ¿No estas feliz?-dijo Lupin sorprendido.

-No hasta que me respondan algo-dijo Wild Con voz tambaleante y parecía perdido en sus recuerdos- ¿Por qué me abandonaron en Hanglenton?-

Un cubo de hielo cayó sobre él, no podía hablar, mucho menos dejar que lo abandono, dentro de su mente se culpaba un millón de veces más que la mirada de su ahijado. A Lupin le temblaron las piernas y comenzó a tartamudear. Sirius no savia que hacer si llorar más o suplicar de rodillas el perdón de su ahijado.

(Harry, dos minuto antes)

-No lo he envenado, se los puedo garantizar-dijo Harry algo ofendido de que lo pensaran, atrajo un poco de la carne que Sirius había intentado tomar y que Lupin evito que lo comiera. Sirius gruño.- No ganaría nada con matarlos con veneno, como han visto podría haberlos matado en Londres-

Lupin dio un paso atrás y Harry comprendió lo que había insinuado.

-No quería decir que los matare…solo dijo que puedo hacerlo cuando quiera y- Eso había sonado peor de lo que pensó-… eso no es lo que…- Dijo comenzando a ponerse nervioso, no había pensado en cómo hablarles realmente.

-Qué forma de decir las cosas, no te expresas bien Harry- dijo Hedwing burlonamente.-aprende a expresarte-

- Ya sé que debo mejorar mi forma de expresarme, pero dame chance, solo he hablado contigo y con Mione- dijo Harry un poco molesto, desde hacía un año solo había hablado muy poco y hablar con la muerte, vida y naturaleza no creía que contara como una charla muy normal.

-¿Hermione? ¿Qué tiene que ver Hermione en todo esto?-pregunto Sirius confundido

-Hee…-dijo Harry dándose cuenta de que lo miraban extrañamente- No se los decía a ustedes es para ella-

Señalo a Hedwing.

-Parecerás un loco Harry, hablando con una creatura, aunque sea una tan fantástica como yo-dijo con la voz algo despectiva.

-Sé que parezco un loco hablando contigo, pero ¿Quieres que te ignore o que parezca un loco?-dijo Harry un poco irritado por Hedwing

-Heeee, antes de que me ignores yo te ingiero con todo y esa gabardina mágica-dijo Hedwing molesta.

- Ya vez, seré un loco pero no quiero que me termines comiendo. No es como si pudiera contestarte sin que los demás se den cuenta todo el tiempo- dijo Harry suspirando un poco.

-Como si no pudieras contestarme con legeremancia o algún chime mágico de esos-dijo Hedwing con voz molesta.- Claro que como siempre no se te ocurre ninguna forma-

-Caímos en manos de un demente-dijo Lupin pareciendo consternado.

Harry lo había escuchado, simplemente lo ignoro. Hedwing parecía más molesta a segundos.

-¿Podemos guardar esta platica para después? Hay cosas que tengo que discutir con ellos-dijo Harry cruzándose de brazos.

-Ellos no irán a ningún lado, como si esta mansión no tuviera protecciones contra la aparición-dijo Hedwing muy molesta y mostrando sus garras- No soy tan estúpida. Además no es mi culpa que por pendejo no quieras revelar tu identidad a todos-

-Hedwing te lavare ese hocico con jabón y agua-dijo Harry molesto ante el lenguaje de su lechuza. Una cosa era que el las ocupara, otra escucharla de la voz de su antigua mascota.

-Eres Harry ¿Verdad?-dijo de repente Sirius rodeando la mesa y parándose enfrente de ellos. Tenía la boca algo abierta.

Harry miro a Hedwing y con una mirada ambos se calmaron y decidieron algo. Lupin no parecía mejor que Sirius, su cara casi parecía la de un troll.

-Deben comprender dos cosas de todo esto.- dijo Harry entrelazando sus dedos, poniendo los codos sobre los respaldos y mirándolos seriamente, no quería tener malos entendidos con ellos dos y menos que se hicieran ideas equivocadas- Su Harry, aquel a quien conocieron hace 3 años, con el que Lupin fue profesor y Sirius su padrino, todo su ser murió. Lo segundo y más importante es…- Movió la mano y se bajó la capucha que ocultaba su rostro.-… que esto es lo único que queda de mi antiguo ser-

Sirius dio un paso atrás y pareció sorprendido. Al igual que Lupin que abrió la boca completamente y se puso libido. Quería ocultarse nuevamente, aunque no serviría de nada debían acostumbrarse a su nueva imagen. Su padrino sonrió un poco y los ojos se le llenaron de lágrimas. Se acercó lentamente y con manos temblorosas lo sujeto por los hombros. No había sentido contacto en un año con otra persona que no fuera Hermione, de repente recordó que era mentira, había ahorcado a Bellatrix y casi estaba seguro que cientos de mortifagos que lo habían torturado de muchas maneras.

-Gracias a Merlín-dijo Sirius con voz en llanto, y lo abrazo sorprendiéndolo.- Lo sabía, mi cachorro no podía morir tan fácil-

Era extraño, se sentía aterrado por el tacto de su padrino y…recordó. En su cárcel en los sótanos de la mansión Riddle, con Lucius que le clavaba pequeños cuchillos haciéndolo sangrar, mientras pasaba a la fuerza por su garganta una poción de sangre. Su sonrisa malvada su risa mientras sentía quemar su esófago y como un nuevo cuchillo se clavaba en su externon.

Harry lo separo Bruscamente, estaba terrado y sintió su frente llenarse de sudor y su boca se secó en un segundo. Lo peor fue que Lupin llego en ese momento con una sonrisa igual a la Sirius y de igual forma lo abrazo mientras se reía un poco, de una forma un poco desquiciada. Esta vez era Barty que se reía cruel mente mientras le quitaba toda la poca ropa sucia que tenía y se relamía los labios, lo giraba dejándolo viendo a la pared y comenzaba a rasgar su espalda no sabía con qué pero era algo que le hacía sentir mucho dolor, tanto que no podía evitar suplicar que acabara. Nunca sabia cuando terminaba Barty de rasguñarle la espalda pues siempre caía desmayado.

A Lupin lo separo tan bruscamente que casi lo tiro. ¿Qué era lo que le pasaba? Con Hermione no había reaccionado así y no sabía si el tacto de la muerte, la vida o la naturaleza además de Hedwing contaban como tocar a alguien.

-¿Qué sucede Harry? Después de tanto ¿No estas feliz?-dijo Lupin sorprendido.

-No hasta que me respondan algo-dijo Harry para evitar recordar más de sus torturas.- ¿Por qué me abandonaron en Hanglenton?-

Pareció que había dicho que se suicidaría o algo, porque ambos palidecieron y parecieron consternados a tal punto que vieron al suelo, mientras comenzaban a temblar.

-Nosotros… yo… debí intentarlo… no debí pensar en ir con Dumbledore-comenzó Lupin temblando como un trompo y con lágrimas por sus mejillas.

-¿Qué tiene que ver Dumbledore en todo esto?-pregunto Harry sintiendo que se tranquilizaba un poco. ¿Por qué el terror lo había invadido?

-Es mejor que te contemos todo. Si cachorro.- Dijo Sirius dándole una media sonrisa.

-Por eso los he traído aquí, quiero saber por qué no regresaron después de encontrar a Hedwing- dijo Harry señalando nuevamente los sillones y las mesa llena de alimentos.

Sirius y Lupin no lo dudaron esta vez, se sentaron y comenzaron a comer, se veían muy hambrientos y por la forma que Sirius tomaba cerveza de mantequilla parecía que también sedientos. Espero tranquilamente mientras Hedwing acompañaba a los dos hombres comiendo, pero como su actual forma era demasiado grande por lo que opto en convertirse en su forma original de lechuza. No tenía ganas de interrumpirlos sobre todo porque un se preguntaba el hecho de su sobre reacción a que lo abrazaran.

Los dos adultos bajaron sus vasos y Sirius sin mirar a Harry comenzó.

-En cuanto supe que habías desaparecido en el laberinto, fui a buscarte con mi forma canina. Estuve días en ese laberinto buscando la más mínima señal de que pudieras seguir vivo. Luego Dumbledore te declaro muerto. – Sirius alzo su vista un poco- No resistí la noticia, primero Lily y James, luego tú y simplemente hui… cobarde lo se…Hui de Dumbledore de Hogwarts de todo el mundo. Me adentre al mundo Muggle, me alcoholice por meces solo sintiéndome miserable y culpándome… siempre preguntándome si hubiera podido hacer más. Peleándome con quien se me cruzara buscando ir a donde estaban las personas que más amaba y dejándome caer en un mundo de vicios. Y un día apareció Lunático diciendo que estabas vivo-

-¿Cómo lo savias Lupin?-pregunto Harry mirando a Lupin seriamente.

-No tenía ni idea de que estabas cautivo-aseguro Lupin rápidamente- Un día simplemente llego una cierva con la voz de Snape que decía que estabas vivo, inmediatamente busque a Sirius, lo conozco bien y savia que estaría muy mal y necesitaría saber que aún no te perdíamos-

-No sabemos dónde está Snape en este momento -continuo Sirius bajando la vista nuevamente- Dumbledore le dijo a todo el mundo que había dimitido de ser maestro y estaba viajando por el mundo. Ahora pensamos que es mentira y que él esta…-

-Muerto-corroboro Harry suspirando- Snape murió para darme una oportunidad-

Los tres se vieron y guardaron silencio por un momento lo mínimo que podían ofrecerle a Severus Snape. Harry anoto un nuevo nombre en la lista de personas que tendría que vengar.

-¿Cómo supieron que estaba en aquella mansión?-pregunto Harry rompiendo la tensión.

-Lunático hizo un plan un poco loco-contesto Sirius con media sonrisa- Te busco en su forma lobuna y te encontró-

-Cuando llegamos vimos a Hedwing y supimos que estabas vivo- Continuo Lupin sonriendo un poco- Y luego cometí mi mayor error en la vida… fuimos con Dumbledore-

-No fue toda tu culpa, si hubiera sido más listo hubiera intuido que algo andaba mal con el vejete-dijo Sirius molesto y mostrando una gesto de furia.

-¿Qué fue lo que paso?-pregunto Harry sintiendo que se enojaría peor que su padrino.

-Él ya sabía que estabas vivo y que Voldemort te tenia cautivo, incluso donde estabas-dijo Lupin cruzándose de brazos y sus pupilas se afilaron un poco.- Y cuando nosotros llegamos el… nos atacó y modifico nuestra memoria. Logramos quitarte el detector y quemar algunas Hojas de donde se registran los detectores. Sin en cambio nos olvidamos de ti y de lo que sabíamos-

Harry podría sentir como a su alrededor se comenzaba a helar. No podía creer que Dumbledore lo dejara morir y… bueno había sentido su maldad en Hogwarts pero esperaba que no fuera nada preocupante y ahora se enteraba de todo eso. Rechino los dientes mientras apretaba los puños con fuerza.

-Nos comentó que te quería muerto desde niño, y muchas cosas horribles que intento para matarte, como enviarte a la cámara de los secretos y meter a Barty en Hogwarts para que te secuestrara-comento Sirius tan molesto pero parecía cohibido a comparación de Harry que empezaba a formarse una aura negra y roja sanguinolenta alrededor de su cuerpo. Y no era el Único Hedwing parecía lista para despedazar al siguiente que se moviera.

-Después de eso reunimos a la orden. Sin en cambio en nuestras mentes había un rastro de duda y con el tiempo se hizo más grande hasta que hace poco más de un mes, se rompió el Hechizo y recordamos todo-dijo Lupin juntando las manos y dejando que su vista se ocultara entre ellas.

-Inmediatamente fuimos a rescatarte, pero la mansión exploto y bueno…no pudimos hacer nada más. Desde entonces estábamos buscándote y pensar que serias tú el que nos encontraría-dijo Sirius sonriendo un poco.

Ninguno dijo nada más mientras procesaba la información, ahora no solo era que cazaría a Voldemort también a Dumbledore y todas sus ayudantes. Ya que para poder llevar planes tan elaborados necesitaba a mucha gente y lo quisiera o no, los cazaría a todos y de uno a uno les aria pagar.

-Los matare-declaro Harry mirando a Sirius y Lupin que se estremecieron- A Dumbledore y a Voldemort. No piensen que pueden cambiar mi forma de pensar, los cazare y cuando los tenga entre mis manos les hare pagar una por una lo que le han hecho a mi familia y a mí-

-Y yo te ayudare-aseguro Sirius con una sonrisa un poco macabra.- Ya tengo ganas de clavarle los colmillos, ¿Cuándo vamos?-

-Antes de todo. Tienen que escuchar mi historia. O Lupin no tomara una decisión ¿verdad?-pregunto Harry un poco mejor al saber que su padrino estaba de su lado eso ya era un avance.

-No lo sé. Tengo muchas dudas y… me han surgido más con esta plática. –dijo Lupin con la vista aun ensombrecida.

-Espero esto te lo aclare-comenzó Harry cruzándose de brazos, recordar le dolía tanto.- Una vez que entre al laberinto es como si hubiera declarado que terminaría todo mal. Cada trampa, acertijo u obstáculo lo resolvía y para mí eso era un preludio de mi mala suerte. Cuando llegamos Cedricc y yo al cementerio fue… como el inicio de una horrible pesadilla de la cual aunque quieras despertar no puedes, causándote mucho dolor. Intente regresar con todas mis fuerzas pero no fueron suficientes. Voldemort me encarcelo en un sótano y….- recordó esos primeros días intentando encontrar una salida adolorido y desesperado por escapar, donde había destrozado sus uñas rasguñando la puerta y por ese motivo decidieron encadenarlo.- Me encadenaron, me torturaron de formas muy dolorosas y siempre tenían el cuidado de no matarme. Solo querían que enloqueciera o que perdiera la conciencia-

Lupin y Sirius lo miraron directamente, los ojos de ambos hombres estaban asombrados y al mismo tiempo aterrados, y con un movimiento de labios comenzaban a disculparse pero el devisa continuar hablando o no podría terminar.

-Eso día tras día, por meses hasta hace un poco más de un mes-dijo Harry lentamente- Recibí unas visitas especiales, uno de ellos me dio el poder suficiente para poder escapar. Modifico a Hedwing y ambos escapamos de ese lugar. De ahí me oculte en el valle de Godric, hasta hace una semana donde la destruí. Fui a Hogwarts por información, por casualidad me encontré con Hermione y luego con Dumbledore. Salí de ahí sin dificultades pero en el trayecto me ayudaron a llegar aquí y si se lo preguntan, yo no tenía ni idea de la existencia de la mansión-

-¿Quién…?-comenzó Lupin.

-Por Ahora esa es toda la información que les daré-dijo Harry con voz firme. Lo había interrumpido un poco fuerte pero Sirius asintió.- Ahora quisiera saber otra cosa-

-¿Cuál?- preguntaron ambos.

-Esta mansión tiene todos los servicios e incluso los guardianes se ven muy feroces. ¿Por qué mis padres dejaron la seguridad de aquí por una casucha en el valle de Godric con una protección de fidelio?-Pregunto Harry ya que era su duda principal.

Ambos hombres se vieron y luego bajaron la mirada.

-Es mi culpa-dijeron al mismo tiempo.

-Explíquense-dijo Harry mirándolos intensamente.

-Creía que el espía era Sirius y…les recomendé cambiar de lugar ya que Sirius había pasado mucho tiempo aquí-comenzó Lupin con voz baja y jugueteando con sus dedos.

-Yo suponía que la información se había filtrado por Lupin o Peter y no era muy seguro seguir aquí-dijo Sirius rascándose la barbilla- Le dije a tu padre que no confiara en que este lugar era seguro. Al principio no acepto y por alguna cosa decidió hacerlo. Supongo que fue por tu Lupin-

-No lo creo, conmigo también dijo que era una tontería que nadie de sus amigos le traicionaría-dijo Lupin pensativo.

-¿Colagusano hablo con mi padre?-pregunto Harry pensando en por qué su padre cambiaria de opinión.

-Peter jamás le importo la localización de tu padre, además… no era tan listo para descifrar donde está la mansión- dijo Lupin con una expresión de desprecio por colagusano.

-Eso no importa, luego les preguntare a mis abuelos-dijo Harry rascándose la nuca.

-Y ¿Qué haremos a partir de aquí?-dijo Sirius algo más animado.-Necesitamos un plan-

-Eso depende si Lupin está con nosotros o contra nosotros-dijo Harry mirando al licántropo intensamente.

La mirada de Lupin era tan diferente a como la recordaba cada vez parecía menos cansada y de alguna forma comenzaba a verse de su edad.

-Estoy con ustedes. Aunque no estoy contento que mates a alguien-dijo Lupin cruzándose de brazos- Sé que lo que has pasado no ha sido algo que pueda ser borrado y que esto te marcara para siempre, pero si en mi esta evitare que mates a una persona. Incluso si veo que te estas convirtiéndote en un mago tenebroso, te detendré-

-¡¿Lupin?!-Ladro Sirius completamente enojado.

Harry no pudo evitar una sonrisa un poco fría mientras se levantaba lentamente, con cuidado se acercó a Lupin, movió su mano y del anillo apareció un cuchillo de plata tan filoso que con solo rasgar el aire se podía escuchar un silbido fino. Lo giro tomándolo del filo y se lo llevo al cuello mientras se lo ofrecía a Lupin.

-Adelante, es la única vez que te daré la oportunidad de matarme.-dijo Harry tocando la mano de Lupin y llevándola al mango.

Sirius estaba pálido mientras parecía no saber cómo reaccionar. Lupin miraba el cuchillo que había causado un pequeño corte en su cuello de Harry, dejando salir un par de gotas rojas que resbalan por su garganta y se perdía después de su clavícula. Lupin lo miro como si no creyera lo que estaba pasando. Pero por un segundo Harry pudo observar que realmente estaba considerando la posibilidad.

-Vamos solo necesitas un poco de fuerza y todo terminara-Susurro Harry con voz fría.

Sirius en un arrebato tomo el brazo de Lupin con fuerza y lo retiro del mango mientras lo veía con enojo. Luego su vista cambio a la piel donde había quedado rojizo por la sangre.

-No dejare que te haga nada- gruño Sirius apretando sus nudillos blancos.

-No iba a hacer nada- dijo Lupin igual de molesto, pero había un pequeño rastro de duda en su voz.

Harry guardo el cuchillo mientras los miraba verse feo y parecer que se gruñían, se alejó regresando a su lugar mientras Hedwing se posaba sobre su hombro.

-Eso fue peligroso-dijo Hedwing a su lado.- No solo pusiste su tu vida en riesgo, te acuerdo que ahora estamos conectados. Si tú mueres yo también-

-Tranquila, no dejaría que me matara realmente. Solo lo estaba probando-susurro Harry a Hedwing.

Sirius se levantó y recorrió hasta donde estaba.

-Y bien Harry ¿Cuándo traerás a Hermione y los demás?-pregunto Sirius con una media sonrisa.

-Jamás-contesto Harry mientras se limpiaba el cuello.

-¿Cómo?-pregunto Lupin con una voz más neutra.

-Ellos ya han hecho su vida, no interferiré ahora que he regresado-dijo Harry seriamente – Y ustedes tampoco interferirán más en su vida de ellos. A partir de hoy ustedes también estarán muertos, al igual que yo-

-¿Qué significa eso?-pregunto Lupin parándose estrepitosamente- Nos confinaras a este lugar-

Harry se levantó cansado de tanto hablar.

-Están es su mansión pueden ir a donde sea y ocupar todo lo que quieran. Sus antiguas habitaciones están disponibles, si desean cambiarlas es cosa suya. Tomen un baño, cámbiense de ropa, descansen y mañana continuaremos hablaremos.-dijo Harry levantando y comenzando a caminar hacia la salida.

-¿Pero Harry?-comenzó Lupin con voz algo fuerte.

No lo soporto más, se giró y un viento frio sacudió todo el lugar mientras que los terrenos temblaban.

- POR HOY TERMINAMOS-dijo Harry con la voz más fría que tenía, tanto que la temperatura bajo de golpe, después respiro y todo regreso a la normalidad- Buenas noches, estaré en mi habitación si me necesitan-

No hubo ninguna palabra más, pero por alguna razón Sirius lo alcanzo y camino junto a él todo el camino hasta su habitación designada. Lupin pareció quedarse en la biblioteca ya que los pasos de ambos eran los únicos que resonaban en el corredor. Durante de un leve vistazo Harry observo como Sirius aún mantenía una pequeña sonrisa.

-Solo quiero decirte algo ¿Puedo?-pregunto Sirius con voz tranquila.

-adelante-

-Me alegra estar al fin a tu lado y sin importar que yo te ayudare para lograr tus objetivos-dijo Sirius poniéndole una mano en el hombro.

Nuevamente una ola de pánico le recorrió todo el cuerpo y los recuerdos lo invadieron. Tomo la mano de Sirius y lo más tranquilo la retiro.

-A mi también me alegra tenerte a mi lado Sirius, pero por ahora no tengo ánimos de continuar conversando. Y si te pediré un favor. No me toques hasta que sepa que es lo que me pasa-dijo Harry tranquilamente entro a su habitación y con un último vistazo se despidió de Sirius que parecía algo cabizbajo. Dejo a Hedwing sobre al cómoda y se sentó en la cama aun temblando por alguna razón.

-¿Qué es esto?-pregunto Harry mirándose las manos que parecían no controlarse.- Tengo… ¿miedo?-

Entonces vio que Hedwing arrimaba dos libros sobre la cómoda y se acordó que tendría que devolverlos.

Hogwarts, una horas antes.

No podía creer que esto le pasara a ella. Últimamente había percibido que la profesora McGonagall estaba rara y que siempre evitaba a toda costa a la mayoría de alumnos he incluso algunos profesores. El problema era que parecía confiar tanto en ella que la empezaba a poner nerviosa.

Hacia un par de horas atrás había aparecido en la torre de Gryffindor y le pidió verla más tarde en su despacho. Los nervios la invadieron rápidamente. ¿Acaso había echo algo?, Podría ser por el escándalo con Draco, pues el pobre aún seguía en la enfermería después de su hechizo de furúnculos. O el disgusto con Ron después de que la sacara de sus casillas en medio del gran comedor. Lo que más temía era que fuera por Anthony. El rumor de que ellos dos ya eran novios rondaba el castillo como pólvora y obviamente Hermione quería negarlo, extrañamente Luna la aconsejo que por el momento le siguiera el juego y observara a donde se dirigían las intenciones del Ravenclaw.

Su amiga no solo le había informado que Anthony no aparecía en clases, sino que tampoco aparecía a menudo en la sala común de Ravenclaw y que por alguna razón parecía lastimado. Hermione se preguntaba por qué al mismo tiempo que un poco dentro de ella se preocupaba. Lo admitía debía de ser muy estúpida para preocuparse por un tipo que la amenazo, en su defensa solo podía decir que Anthony llego a ser parte importante de su vida en los meses pasados. Y el que no se lo hubiera cruzado desde su llegada a Hogwarts le era algo extraño y al mismo tiempo siniestro.

Para rematar todo, estaba nerviosa de que sus arrebatos con Draco y Ron le acarrearan un serio castigo. Tragándose el miedo como toda Gryffindor que se respete, toco la oficina de la profesora justo a la hora indicada. Lo más normal hubiera sido que escuchara el "adelante" de la profesora en su lugar el movimiento de una silla y pasos apresurados se escucharon al otro lado de la puerta.

La profesora entre abrió la puerta y echo un vistazo a cada lado del pasillo, con un gesto indico que pasara y ella no dudo ni un minuto. Escucho el cerrarse detrás de ella, y como decía algunos hechizos para silenciar la habitación y algunos anti espionaje. Hermione comprendió que la reunión no era para imponerle un castigo o regañarla era algo mucho peor, lo que aumento su nerviosismo y como si una palanca fuera accionada en su cerebro dejo salir lo que pensaba.

-¿Qué ocurre profesora?-

McGonagall se llevó una mano a los labios y con la cara un poco pálida le señalo la chimenea, donde con algo de rapidez se acercó y arrojo polvos flu. Valla que todo lo que sucedía comenzaba a inquietarla más. El fuego ardió con ferocidad y McGonagall el apremio para que se adentrara. Dudo un momento después simplemente decido que no podía ser nada malo si tenía a la profesora a su lado. Se adentró y comenzó a girar, era el medio de trasporte que más odiaba, después del vuelo en hipogrifo y la llegada tampoco era de su agrado. Cayó al suelo golpeándose la mejilla y parándose rápidamente mientras veía el lugar.

Lo seguro, no era Hogwarts. Lo más curioso es que se parecía mucho a su casa, con el estilo de su madre y algunas cosas de futbol de su padre, sintió un nudo en el estómago, ya que en cuanto miro detenidamente es que se dio cuenta que estaba en su casa. Y un ronroneo a sus pies le indico que no estaba soñando, Crookshanks estaba mirándola con esos ojos y pidiéndole alguna caricia. Un segundo después se escuchó el crepitar del fuego y se quitó de en medio para ver salir a la profesora llena de hollín con la túnica algo maltratada.

-¿Por qué estamos en mi casa?-pregunto Hermione levantando a Crookshanks que se ponía a cada segundo más insistente.

-Tengo que hablar contigo, pero en el castillo era muy peligroso-contesto McGonagall nuevamente comenzando a poner hechizos. Era demasiada seguridad para una simple charla razono Hermione.

Un estruendo sacudió las escaleras y tuvo que reprimir un grito mientras veía que lo había provocado. Su padre estaba sentado en un escalón, mientras su madre intentaba levantarlo.

-¿Hija?, ¿Qué es lo que haces en casa?-pregunto Su padre sobándose la retaguardia.

-La verdad es que no lo sé, la profesora me trajo-dijo Hermione caminando para abrazar a su papá y luego a su mamá.

-Profesora McGonagall, es un gusto verla de nuevo-dijo su padre mientras se estrechaban las manos.

-El gusto es todo mío. Aunque lamento informar que no es una visita, es algo un poco urgente y no tenía un lugar seguro. Así que si no es mucha molestia quisiera platicar con su hija a solas-Dijo McGonagall un poco ansiosa.

-¿hablar de qué?-pregunto su Papá curioso.

-O por supuesto-dijo su mamá interrumpiendo a su padre mientras se colocaba un abrigo colocando junto a la puerta.- Nosotros íbamos a salir de todas formas… Hermi ofrécele algo a la profesora y tomen todo lo que quieran de la cocina. Supongo que ya no las encontraremos verdad, solo quisiera que me dejaras una breve nota de lo que decidiste y como estas amor-

-Si Má-dijo Hermione sonriéndole, entendía claramente que quería saber sobre su respuesta a Anthony

-Bueno…-gruño un poco su padre, seguramente queriendo pasar más tiempo con ella, pues durante la duración del curso no la veía y cuando eran vacaciones siempre pasaba todo el tiempo posible juntos.- Se queda en su casa profesora. Adiós mi pequeña lectora-

Le dio una abrazo algo fuerte mientras le besaba una mejilla y luego sus padres desaparecían por el recibidor, el sonido de la puerta y como cerraban con llave. Ninguna de las dos dudo en ir a la cocina, donde Hermione comenzó a preparar un poco de té y algunos aperitivos mientras dejaban a Crookshanks hecho un ovillo sobre lo que era su lugar en la cocina. Cuando termino vio aun a la profesora parada y un poco sonriente.

-Siéntese por favor- dijo Hermione regalándole una sonrisa, ya no le costaba era como si alguien le hubiera inyectado alegría. McGonagall tomo asiento y ella coloco dos tazas con una cesta de aperitivos.

-Serias una gran esposa-dijo de repente McGonagall y ella sintió como se le subían los colores al rostro. No tenía ni idea de porqué pero se imaginó estando en una casa veraniega con Harry… pero no era Harry realmente ya que sus ojos eran rojos… agito su cabeza olvidándose de la imagen.

-y bien ¿Para qué tanta seguridad?-pregunto Hermione sentándose.

-Lo que te diré es un tema delicado y quisiera mantenerlo alto secreto-dijo McGonagall tomando un poco de su taza, para después dejar escapar un suspiro.- Eres a la única en que confió de todo Hogwarts-

-¿Por qué?-pregunto Hermione cruzando la pierna y mirándola atentamente. Parecía demasiado cansada y un par de años más vieja de lo que era.

-No sé por dónde empezar-dijo McGonagall dejando su taza y entrelazando sus dedos.

-Que tal por el comienzo-dijo Hermione tranquilamente, si algo había aprendido de las charlas con su madre era que mantener la calma era el punto más importante o algo así.

-¿El comienzo?, seria cuando Harry no regreso del laberinto-contesto McGonagall con la vista perdida en sus recuerdos.

Hermione guardo silencio savia que no era un tema fácil para la profesora, al igual que ella la perdida de Harry había echo que cambiara su personalidad y que sufriera. Era una profesora en toda regla y nunca admitiría frente a otro alumno que había amado a Harry igual que a un hijo. La sorpresa era que uno de los ratos que lloraron juntas se lo confeso.

-Comencé a sospechar que no había sido una falla al escoger a Moody como maestro, era un auror entrenado y bien capacitado, lo más extraño era que Dumbledore el más cercano al auror… no se percatara que actuaba diferente. Y justo unos meses después con la desaparición de Severus me di cuenta que algo extraño pasaba. Muchos no lo saben y no es que fuera un secreto, pero Severus y yo éramos algo así como amigos, no muy cercanos pero estaba segura que no dimitiría de ser profesor sin antes decírmelo.- continuo la Profesora mirando aun a la nada- Le he mandado mensajes he incluso buscado un poco, no está en ningún lado, comienzo a creer que el que no debe ser nombrado lo mato-

Fue como un baño de agua helada, Hermione tenía serias dudas del viaje del profesor, pero jamás pensó que estuviera muerto. Ahora que lo mencionaba McGonagall parecía ser lo más lógico del asunto. Se entristeció, el profesor había sido bueno en esos meses desolados que solo lloraba y se lamentaba por perder a la persona que amaba. Se culpó por nunca intentar conocerlo mejor.

-Luego la visita de Lupin y Sirius, ellos llegaron hablando de información sobre Harry. Peor al marcharse parecían diferente y claramente no tenían ni idea de lo que nos habían dicho-dijo La profesora cruzándose de brazos.- Ahí realmente comencé a sospechar.-

-¿Sospechar?-pregunto Hermione.

-Luego Anthony Clearwater comenzó a acercarse a ti e intento tener mi simpatía, no entendía sus motivos detrás de ellos-comento McGonagall tal vez ignorándola, eso no la molesto, más bien la mención de Anthony la intrigo mucho mas ¿A dónde se dirigía todo eso?- Hasta que recordé que meses antes yo le pedí que hablara contigo, por tu estado de ánimo. ¿Cómo pude ser tan tonta? Intente entender que pasaba y cuando lo enfrente, solo logre confundirme un poco más. Nada tenía sentido en ese momento… no ciertamente quería creer que era mentira y que de alguna forma era mi mente jugándome trucos.-

No podía comprender completamente las palabras de la profesora, se esforzaba en llegar a donde la profesora la conducía pero era de verdad complicado.

- Y después comenzaron los rumores, la mansión Riddle destrozada por magia extraña, aquella bestia enorme parecida a un hipogrifo albino, fuerzas extrañas se empezaban a mover indicándome que una guerra comenzaría. Entonces apareció Dumbledore con esa mano negra, dañada por artes oscuras.-dijo mirando a Hermione y ella entendió que todo el tiempo se refería a Dumbledore y por una extraña razón una ira se apodero de sus emociones. Su rostro impasible cambio a uno de enojo en un momento.- Me llamo a mí para que confinara la maldición en su brazo, le pregunte como se lo había echo y lo único que me pudo decir es que fue por "Un bien mayor" . Debí saber que aquella maldición era por algo.-

No interrumpiría principalmente porque deseaba tener toda la información sin interrupciones.

-Y todo se me aclaro hace una semana, durante el banquete de bienvenida. ¿Recuerdas la canción? Yo no la olvidaría.-dijo McGonagall con la mirada en su taza.-

"Tres personas decidirán su futuro

Uno en la luz los maravilla y esperanza

Otro en la sombra los atemoriza y amenaza

Ambos creaturas nacidas de pesadillas.

El ultimo creado en la luz,

Muerto en las sombras

Pero renacido en ocaso

Les traerá paz y armonía

Aunque ustedes lo rechazan"-

La profesora tomo aire como si hubiera piezas que le faltaran de un enorme rompecabezas. Piezas que Hermione ya estaba colocando en su mente.

-Y antes de saberlo ya había aparecido una nueva persona que cambiaría esta guerra. Wild Hunter. Exploto la casa de los Lily y James, viniendo a Hogwarts y provocando ese tifón. Y lo que me ha mandado del ministerio hoy-dijo McGonagall un poco confundida- No logro comprender del todo-

-Disculpe profesora pero ¿Qué ha pasado hoy?-pregunto Hermione hablando ya que parecía no haber más información relevante.

-Wild Hunter ataco al ministerio-dijo McGonagall con recelo.

-imposible-dijo Hermione negando con la cabeza.- ¿Por qué atacaría al ministerio directamente?-

-No lo ha atacado directamente, un amigo me envió la información de que hace unas horas apareció en el ministerio con un par de mortifagos en mal estado y declaro abiertamente que Voldemort es su presa-dijo McGonagall viendo a Hermione como si se preguntara porque Hermione le parecía imposible.

-Entonces ha hecho una declaración y entregado a Mortifagos. No ha atacado a nadie del ministerio-dijo Hermione decidida a defender a Wild aunque no savia exactamente porque.-Lo que más me intriga de todo esto es ¿Por qué hemos tenido esta charla en mi casa?-

-Ya lo sabe señorita Granger, o me equivoco al pensar que es la más lista de todo Hogwarts-dijo McGonagall con una ligera sonrisa, demostrando que también era una mujer muy lista.

-Cree que Dumbledore no es el mago de luz que todos creían. Pero eso yo ya lo había dicho desde hace más de un año-contesto Hermione un poco contenta de que la profesora la considerada la más lista.-Y supongo que me lo dice todo esto porque…-

-Deseo cuidar a todos en Hogwarts más que nade en el mundo. No solo a mi leones, también a las águilas de Ravenclaw, a los tejones de Hufflepuff e incluso aunque no lo crean a las serpientes de Slytherin. Hogwarts siempre ha sido un hogar para muchos y a como yo lo veo corre mucho más riesgo que nuca-dijo McGonagall con algo de temor- Necesito confiar en alguien y sé que si hay una persona cien por ciento confiable esa eres tú, Hermione-

-Entonces quiere que hagamos una asociación contra Dumbledore y Voldemort-dijo Hermione tranquilamente sonriendo un poco, esa idea le parecía genial.

-Y Wild Hunter claro está-dijo McGonagall mirándola como si supiera que escondía algo.

-Wild no es el malo-dijo Hermione rápidamente- Le aseguro que el solo quiere eliminar a Voldemort-

-¿Cómo es que lo sabes Hermione? Que yo sepa no lo conoces-dijo McGonagall y por su expresión sabía que ella había descifrado sus palabras.-o ¿Si?-

Dudo un par de minutos hasta que decidió contar casi toda la verdad.

-Lo conocí antes de las clases. Quería información sobre algunos temas y lo ayude.-Declaro Hermione sin avergonzarse después de todo wild era… ¿Un mago de luz?

-Eso no fue muy listo Hermione-dijo McGonagall un poco alterada- Si él te hubiera hecho algo-

- No me hizo nada y pase un buen rato junto a el-dijo Hermione y como la profesora no se veía convencida le conto casi toda la historia exceptuando que fue en Hogwarts antes de la primera clase comenzara y que temas le pidió investigar. También como se sentía por el… aunque ni ella sabía que sentimientos se arremolinaban cada vez que lo pensaba.

-Entonces él es…-comenzó la profesora pareciendo tener las piezas restantes que le faltaban para comprender.

-"Tres personas decidirán su futuro", Dumbledore, Voldemort y Wild-dijo Hermione con confianza ya que era las personas que claramente estaban en disputa.

-"Uno en la luz los maravilla con esperanza", Seguro Dumbledore siempre la ha gustado parecer invencible-dijo McGonagall igual que decidida-"Otro en la sombra los atemoriza y amenaza" quien más que Voldemort siempre ha tenido ese efecto de atemorizar y amenazar a todos-

-"Ambos creaturas nacidas de pesadillas"-recito Hermione sintiéndose más enojada con ambos hombres- No podría describir mejor a un hombre que intentara matar a un bebe de un año y otro que envía a un niño a manos del hombre que lo intento matar más de una vez-

-"El ultimo creado en la luz"-dijo McGonagall pareciendo que pensaba seriamente- Según por lo que me has contado Wild se crio como mago bueno y poderoso, si Voldemort lo quería muerto era por algo-

-"Muerto en las sombras", Fue torturado más de un año y a lo que vi su espíritu y corazón los protegía por una máscara de fortaleza y ferocidad. Su antiguo ser seguramente murió a manos de Voldemort- continuo Hermione recordando la primera vez que lo había visto sus ojos triste su mirada anhelante y de alguna forma aterrado por el mundo que le rodeaba.- "Renacido en el ocaso", ¿Qué significara eso?-

-Temo que si pensamos en su significado: el momento antes de que el sol se oculte, donde las sombras y la luz cohabitan en un espectáculo de colores efímeros. Yo creo que significa que dentro de aquel hombre ahí una oscuridad inmensa pero al mismo tiempo una luz que rivaliza con la oscuridad-dijo McGonagall un poco bajo pero audiblemente.

-Alguien que iluminara el cielo de colores rojo escarlata-dijo Hermione con una sonrisa y suspiro recordando esos ojos aunque rojos eran cálidos y podían hacer que pensara en ellos todo el día. Tal vez luna tenía razón, ella se había enamorado a primera vista de Wild Hunter. –"Les traerá paz y armonía"- por lo menos a ella empezaba a tener un poco más de alegría.

-No podemos confiarnos en el… no aun-corrijo la profesora seguramente por la mirada que le daba Hermione.- Solo podemos prepáranos para enfrentar a Dumbledore, Voldemort y si es necesario a Wild Hunter. Solo nosotras dos-

-Luna y Neville nos ayudaran ellos también son muy leales-dijo Hermione rápidamente- Y no solo eso Luna es receptiva y Neville aunque no confié en sí mismo tiene un potencial enorme-

-¿Estas segura?-pregunto McGonagall un poco preocupada.

-Sin duda alguna-dijo Hermione rápidamente y sin titubear.

Ambas se quedaron un poco calladas.

-Bien…-dijo la profesora después de un rato- Lo primero que necesito es que…-

-Vigile los pasos de Dumbledore, encuentre su punto débil por si lo necesitamos y que intente saber quiénes son sus aliados, ya que no creo que solo haya llegado hasta donde esta-dijo Hermione interrumpiendo a McGonagall muchas veces se había quedado callada pero en esto estaba segura, tanto que ni sabía de donde le salía el coraje-Y no puede decir que no a esto ya que usted es mucho más cercana a el que cualquiera de los que estaremos involucrados. Yo le diré a Luna y a Neville, conseguiremos poco a poco más seguidores hasta que tengamos una fuerza para oponernos-

-Me sorprende su capacidad Hermione, será una buena líder.-dijo McGonagall con una sonrisa-tiene toda la razón-

Reviso el reloj de su muñeca y abrió un poco los ojos.

-Es tarde debemos regresar-se levantó mientras sonreía, Hermione la siguió y recordó que debía dejarle una nota a sus padres después de escribirla y dejarla en la mesa. Fue a donde estaba McGonagall parada con el fuego ya encendido de color esmeralda.

-Cuando regresemos tendremos el mínimo contacto, no quiero que Dumbledore sospeche nada-dijo McGonagall y Hermione asintió.

Ella entro a la chimenea, unos minutos después estaba en la oficina de McGonagall que cruzo un segundo después. Sin decir nada quito los hechizos protectores y se despidieron con la mirada.

Sin decir nada más salió a la torre de Gryffindor con una sonrisa, no solo por contarle a alguien más sobre Wild si no que ahora savia que Dumbledore si tenía la culpa de la muerte de Harry y se lo aria pagar con creces, solo podía pensar en el montón te cosas que aria para verlo sufrir. Era muy tarde pero cruzo los pasillos sin temor alguno ya que cualquier cosa podría decir que fue a la oficina de McGonagall. Sin en cambio llego a la torre de Gryffindor sin problemas. Subido a su habitación, lo que más le sorprendería seria ver a sus compañeras dormidas y no platicando de chicos. Lamentablemente ese no era el día. Lavender platicaba sobre un chico de Hufflepuff mientras Parvati estaba emocionada escuchando, Fay Dunbar y su amiga se encontraban pintándose las uñas mientras cotilleaban de algún alumno de su clase. Ella como siempre no les prestó atención, no es que no quisiera hablarles, si tan solo los chicos y el maquillaje no fueran sus temas favoritos y se dedicaran un poco más a hablar de otras cosas. Incluso aceptaría hablar sobre vestidos y zapatos si no fuera todo el tiempo.

Llego a su cama y algo la altero. Dos libros uno bien envuelto en pergamino viejo y el otro con el título de los cuentos de beedle el bardo, sobre su cómoda, atados con una cinta de cabello de las que ella utilizaba, aunque no era suya. Esta era color rojo con toques dorados y negros.

Con manos temblorosas los tomo y encontró que había un pequeño pergamino doblado y con dos letras. "W.H." La desdoblo con cuidado y leyó.

"Gracias por tu ayuda. Como acordamos te regreso los libros, aunque algo tarde. Te recomendaría quemar o destruir el de artes oscuras, pero te lo dejo a tu elección. La cinta es para ti, aunque no la utilices siempre llévala contigo.

Tu amigo."

No podo evitar emocionarme ni soltar los libros para ver mejor mientras sonreía. Sorprendiendo a Lavender, Parvati, Fay y su amiga la veían con la boca abierta.

La cinta tenía un diseño lindo y con letras doradas tenía solo una palabra cocida. "Mon ange". Soltó un grito de felicidad por alguna extraña razón, sin importarle que sus compañeras la miraban como si un Erumpent hubiera aparecido justo en medio de la habitación. Esas palabras eran algo que nunca se esperó sabia su significado después de todo había leído mucho y sabia francés, esas palabras significaban "Mi ángel"

-¿Estas bien Hermione?-pregunto Lavender con curiosidad, mientras las demás no disimulaban nada su sorpresa y que querían saber que le pasaba.

-Mejor que nunca-contesto metiendo los libros en su mochila, quitándose el uniforme y metiéndose a la cama sin mirar a sus compañeras de habitación que estaban irritadas por no recibir ni una palabra más.

Cerro las cortinas pues comenzaban a mirarla insistentemente, seguramente queriendo saber porque estaba tan feliz después de un año deprimida y sin ninguna sonrisa real como la que tenía en ese momento. Estiro el listón sobre sus ojos mientras lo aceptaba, Luna tenia razón. Se había enamorado de Wild y en cuanto lo volviera a ver se lo diría.