Hola!
Que gusto es volver a actualizar xD, bueno sé que he tardado demasiado pero tenía mis razones, les agradecería mucho si me disculpasen pero bueno, aquí traigo la continuación que viene siendo el ultimo capitulo, sé que debí avisar antes que sería el último pero… lo olvide: p. Igual que con los demás caps: Espero que la conti les guste xD.
Cambiare el destino.
Revelación.
Los gritos de Kushina inundaban el obscuro y reducido lugar. Un pequeño cuarto apenas iluminado con antorchas era el lugar en el que Naruto nacería, en el centro de este se hallaba Kushina con su cara completamente desfigurada. Minato contraía el rostro cada vez que veía a Kushina gritar y retorcerse de dolor, le gustaría poder hacer algo más que solo mirarla con preocupación y retener a Kurama, nunca le había gustado ver a Kushina sufrir, ni siquiera por un dolor de estómago cada vez que se atrabancaba de ramen. —¿Kushina esta… bien?—Las manos de Minato se encontraban en el abdomen de Kushina, lo único que podía hacer para ayudarla y no estorbar era apresar al Kyubi para que este no se liberara, frunció el ceño al darse cuenta de que el zorro se estaba resistiendo con una gran fuerza, libero más chacra y con eso logro retenerlo aún más.
—Está bien— contestó la mujer de cabello castaño como si fuera algo obvio. — ¡Solo concéntrate en el sello del Kyubi!— Regaño.
—Pero ella esta…— intento replicar el de cabello dorado.
— ¡Eres el cuarto Hokage!, ¡Actúa como tal!— exclamo indignada de que creyera que una mujer, y cuanto y más una mujer como Kushina, no aguantara el dolor de parir. —Un hombre ya hubiera muerto después de sentir tanto dolor, ¡Pero las mujeres somos fuertes!— Hablo con supremacía sintiéndose orgullosa, después de todo era la verdad. —Puedo ver su cabeza, ya casi terminamos Kushina— Informo en cuanto vio unos cuantos cabellos rubios asomándose.
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El agua formaba pequeñas ondas alrededor de los tobillos de un hombre de gabardina, su rostro era cubierto por una máscara que dejaba ver solo un agujero, un agujero negro que gracias a las sombras no dejaba ver el color de su ojo, en esos momentos contemplaba una "casa" de tablas delante y sobre él. El hombre comenzó a mirar alrededor sin moverse de donde estaba parado, veía lo que acababa de hacer, en el agua estaban esparcidos una considerable cantidad de anbus. Hace apenas segundos, había atravesado la barrera que envolvía el lugar y había matado rápida y sigilosamente a todos los anbus que lo rodeaban. Eran buenos ninjas, se los reconocía, pero para él, para alguien con su fuerza y poder… no eran nada.
El sonido de fuertes y desgarradores gritos distrajo su atención, volvió a mirar la cabaña, la jinchuriki ya estaba dando a luz. Su imagen se difumino como si fuera un borrón negro y al instante apareció dentro de la cabaña.
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La cara de preocupación de Minato no se comparaba en nada con lo que en realidad sentía por dentro, nunca, estaba más que seguro de que nuca se acostumbraría de ver a Kushina sufrir de alguna forma.
Kushina seguía aferrada, gritando, jadeando, gimiendo y pujando, el dolor que sentía rayaba en lo insoportable, Mikoto no le había contestado cuando le pregunto si dolía mucho dar a luz, y ahora, ahora tenía su respuesta: era terriblemente doloroso; pero aun con todo el dolor que sentía nunca dudaría en pasar por eso solo para tener la recompensa de ver a su hijo en sus brazos.
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Frente a él hombre de la gabardina negra se encontraba una pelirroja mujer que gritaba desesperada y al instante… desapareció. No se movió de su lugar al ver como la jinchuriki desaparecía de su vista, en vez de eso, se quedó quieto como si de una verdadera estatua se tratase, tan inmóvil, concentrándose, sintiéndolo todo alrededor de él, sintiendo como dos figuras, que dejaban de ocultar su chacra, caminaban al frente tras de él hasta llegar a posarse esta vez delante de él. Vio sus rostros y no mostro alguna reacción o movimiento, la máscara no se lo permitía pero, dentro de ella, una burlona sonrisa de lado apareció al reconocerlos.
—¿Buscaba a alguien?— hablo un cortes y extra serio Hiashi con las venas a cada lado de sus ojos saltadas, tenía el byakugan activado. Fugaku al lado de Hiashi mantenía el sharingan activo en sus ojos.
—Genjutsu— fue todo lo que dijo el enmascarado con una voz varonil, entendiendo. Habían usado un genjutsu, debía admitir que el hombre pelinegro delante de él, no por nada era el líder del clan Uchiha.
Fugaku lo miro con altanería ocultando el análisis y la inspección que con sus ojos hacia al hombre con gabardina parado frente a él. Lo había metido en un genjutsu, claro que a los anbus, si los había matado, eran anbus reales, aunque eso era algo de lo que Minato no estaba enterado.
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Las manos de Kushina dieron un último apretón antes de relajarse y empezar a jadear, al fin…
Sus ojos se inundaron y no pudo evitar que una traicionera lágrima de felicidad escapara de su ojo cayendo a un costado de este.
La cara de Minato era un verdadero poema. —Ya soy padre— exclamo Minato al escuchar al bebe llorar, paso el antebrazo por sus ojos apartando las traicioneras lágrimas de felicidad que de estos querían salir.
El sonido del llanto del pequeño bebe inundaba por completo el lugar, mismo llanto que traía consigo las sonrisas de los demás al escucharlo.
—Es un bebe muy saludable— dijo Biwaku acercándose a Minato.
—Naruto.— Minato en esos momentos se encontraba verdaderamente emocionado, esperando por recibir a su bebe.
—No lo toques—regaño la esposa del Sandaime —La madre debe verlo primero— explico, al parecer, se acercaba a Kushina y no a Minato.
Minato se apartó algo indignado por la actitud de la mujer de cabello castaño, dejo que pasara por su lado, ya después tendría tiempo de cargar y sentir al pequeño Naruto.
—Naruto— susurro Kushina con ojos brillantes viendo a su bebe, Biwaku muy amablemente se lo había puesto a un lado —, al fin puedo conocerte— decía al pequeño cuyas encías aun no tenían dientes.
—Ya tendrás tiempo para estar con él. — La castaña tomo a Naruto acomodándolo mejor entre sus brazos, sabia a la perfección que en esos momentos Kushina debía sentirse agotada. —Dios mío, que hermosos bebe— La mujer continuo viéndolo con ganas de tener otro bebe, cuando llegara a casa ya se lo mencionaría a Sarutobi, termino por cogerlo mejor entre sus brazos y llevárselo para dejar a los padres terminar con lo que debían.
Minato se acercó a Kushina y poso su mano en la muñeca de esta, Kushina seguía aferrada a los palos que sobresalían del lugar en el que estaba recostada. —¿Cómo te sientes, Kushina?—
—Estoy bien—.
Los ojos de Minato brillaron aún más al escucharla ¿Podía un hombre ser así de afortunado? —Arigatou— le agradecía a Kushina por la inmensa felicidad que ahora sentía.
—Minato…— apenas susurro la pelirroja.
—Muy bien— La mano de Minato choco contra su puño. —¡Sé que ya el parto termino, pero debo completar el sello del Kyubi!— extendió la palma de su mano y la poso por encima del abdomen ahora plano de la pelirroja prosiguiendo con el sello, debía completar el sello del Kyubi.
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El filo de dos kunais saco pequeñas chispas al chocar entre sí, en medio de la obscuridad del bosque eran visibles a pesar de lo pequeñas que eran. Hiashi retrocedió aun con su byakugan activado, colocándose en la pose de pelea característica del clan Hyuga. Fugaku chocaba su kunai contra el del enmascarado, el de la máscara había podido esquivar el ataque de Hiashi al desvanecerse pero no había podido hacer lo mismo con el ataque con kunai de un muy rápido Fugaku.
Los tres hombres estaban ahora en la intemperie, con el bosque alrededor de ellos rodeándolos y haciendo que la luz de la luna no llegase por completo. Habían terminado en ese lugar gracias a que con uno de los ataques que Fugaku había lanzado a una pared de la cabaña, esta se había venido abajo y conforme peleaban, se habían ido internando cada vez más en el bosque y ahora estaban a unos cuantos metros de la cabaña.
Tanto Fugaku como el de la máscara saltaron hacia atrás. Fugaku quedo del lado derecho junto a Hiashi y el enmascarado del lado opuesto. Hacía apenas un par de minutos que la pelea había comenzado y los dos de Konoha ya estaban empezando a cansarse, uno más que otro.
El enmascarado colocó ambos brazos a sus costados, los analizaba detenidamente con el único ojo que se dejaba ver al mismo tiempo en que intentaba cavilar en que se había equivocado. Zetsu nunca fallaba en la información que le daba, era fiel y no era tonto como para traicionarlos, había sido Zetsu quien le había informado sobre el estado de la jinchuriki, entonces ¿Qué era lo que pasaba? Intentaba buscar una respuesta y pelear al mismo tiempo mientras se mantenía serio e impasible. Se reprimía internamente el haberse confiado tanto, el haber confiado tanto en lo que el hombre mitad planta le había dicho, Zetsu le había dicho incluso el lugar en el que la jinchuriki daría a luz y él había confiado en la veracidad de la información, después de todo, era Zetsu quien se la estaba dando, el nunca fallaba. Se reprimió a sí mismo, perdió tiempo, tiempo valioso, quizá la jinchuriki ya había dado a luz ¿Por qué rayos no había usado su habilidad para localizar personas para confirmar lo que Zetsu le había dicho? Frunció el ceño, no lo había hecho porque Zetsu, podría decirse, que nunca se equivocaba. —Estaban preparados—afirmo, intentaría sacarles la información. Debía saber si entre sus hombres había algún traidor o ¿Cuál era la causa de que ellos (Fugaku y Hiashi) supieran sobre sus planes?
Fugaku lo miro de forma altiva y se decidió a responder, en lo poco que llevaban de pelea no habían intercambiado palabras.—No— El enmascarado frunció el ceño bajo su máscara y Hiashi se desconcertó sin demostrarlo ¿Qué planeaba Fugaku? —El byakugan es muy útil. —añadió Fugaku señalando con la cabeza hacia Hiashi.
—Hmp, —El enmascarado llego a un lado de Fugaku sin que este se diera cuenta, no había creído lo que Fugaku le acababa de decir con tanta seguridad. El negro ojo del enmascarado comenzó a tomar color. Fugaku trago saliva y se obligó a no hacer ningún movimiento y a mantenerse impasible, recordaba que el enemigo contra el que pelearían tenía el sharingan pero, la forma en que ese hombre se había dirigido a él era como para poner la piel de gallina a alguien. En el ojo del enmascarado, el sharingan había aparecido.—Sabes que al Sharingan no se le puede engañar— Bajo su máscara, el enemigo volvió a sonreír de forma sádica casi burlona, sabía que eso no era cierto y que el líder del clan Uchiha lo sabía pero, no había querido perder la oportunidad de ver lo que el patriarca del clan Uchiha haría o diría, sabía que se había impresionado, aun cuando no lo demostrara.
Hiashi provechó la pequeña distracción que la dicha del enemigo le había dado al distraerse afectando psicológicamente a Fugaku llegando en un instante y atacando por detrás a su enemigo con sus palmas cargadas de chakra, el de la máscara desapareció y reapareció atrás de Hiashi, Fugaku iba a atacarlo con un kunai pero una rápida y fuerte patada lo mando a volar unos metros a un costado de ellos, Hiashi volvió a atacar pero este volvió a desaparecer para justo después volver a aparecer detrás de Hiashi, justo en su punto ciego. Hiashi esperaba el ataque al sentir demasiado tarde al enemigo detrás del él, el kunai de él de la gabardina se movió para darle de lleno al castaño pero apenas fue desviado por un kunai de Fugaku.
No era de hombres de honor el pelear dos contra uno pero, en ese momento en que la vida de sus amigos y el destino de Konoha estaban en riesgo, no había mucho tiempo como para pensar en el honor.
Hiashi se lanzó contra el enemigo con un dragón de chacra en manos—Doragon No chakura- Dragón de chakra. —, el de la gabardina se difumino y Hiashi inevitablemente lo atravesó sin causarle daño alguno.
Fugaku frunció el ceño, ese hombre era demasiado rápido para ellos, apenas y podían con su velocidad.
Justo cuando el de la gabardina iba a aparecer por detrás del castaño para dar contra él, otro inesperado e inevitable ataque dio contra el mismo, una esfera giratoria cargada de chacra dio contra su abdomen haciendo que las suelas de sus sandalias se arrastraran por el suelo hacia atrás y que su cuerpo se doblara. Una cabellera rubia y una capa blanca habían volado hacia atrás al momento del ataque.
Fugaku sonrió de lado al ver la escena a un par de metros delante de él, el enemigo podía ser rápido, pero… nadie era más rápido que el "Rayo Amarillo de Konoha".
Minato salto hacia atrás una vez su ataque dio contra el enemigo. Volteo a ver a cada uno de sus amigos y sonrió al ver que estaban bien, cansados pero bien. Alzo su rostro y miro al enemigo, no con altanería o con orgullo, sino con valor y reconocimiento, lo reconocía como un fuerte enemigo del cual estaba consciente de que si no lo vencía… en el futuro de su hijo que acababa de nacer no estarían ni él ni Kushina y tal vez, no habría un largo futuro para Konoha.
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Kushina se mantenía a un lado de su pequeño, este dormía plácidamente, quieto y tranquilo sin saber de nada, Tsunade acababa de terminar su revisión y le había dicho que descansara, lamentablemente en esos momentos Kushina no tenía muchas fuerzas o energías como para negarse, así que eso era lo que hacía en ese instante, descansaba, descansaba al lado de su pequeño.
Una sonrisa se formó en el cansado rostro de Kushina al ver a Naruto dormido a un lado suyo, era tan chiquito y tan parecido a Minato. Descansar junto a su retoño no la hacía sentir preocupada o asustada, solo inquieta y esa inquietud era por querer estar en el campo de batalla ayudando y peleando, pero si estuviera halla sabía que solo estorbaría, además de que existiría el deseo de permanecer al lado de su hijo. Su sonrisa se ensancho, no se preocupaba o asustaba porque sabía a la perfección que ellos lo lograrían, no tenía duda. Antes de irse Minato le había dicho que lo lograría, aun recordaba sus palabras antes de que partiera al campo de batalla.
—Cambiare el destino. — Había dicho el rubio antes de salir e irse en una promesa sin dejar de ver hacia su exhausta esposa y a su durmiente hijo. Esa promesa no solo había sido dirigida a ellos dos, también había sido dirigida a todos, a sus amigos, a Konoha, al pervertido de su sensei… era una promesa para el mundo shinobi que pensaba cumplir a toda costa.
Kushina cerró los ojos recordando la última sonrisa que Minato les había regalado justo antes de irse. —Naruto…— susurro tomando el pequeño rostro de su bebe.
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El Sandaime que miraba por la ventana hacia la aldea con su traje de pelea puesto, respiraba pasivamente, sabía que Kushina y su hijo estaban a salvo y afortunadamente el Kyubi seguía dentro de ella, pero aun así eso no quería decir que todo había terminado, debía estar alerta.
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Minato jadeaba de cansancio, volteó a un lado suyo y comprobó que Fugaku a un estaba fresco, frente a ellos un cansado Hiashi daba un ataque contra el enmascarado, mismo que este esquivo sin dificultad y de un golpe mando al castaño a volar. La ropa de Minato y Hiashi estaba maltratada, sucia y llena de rasgaduras, el enemigo tenía una que otra rasgadura y lo sucio apenas y se le notaba debido al color de sus prendas pero el agujero que el rasengan de Minato había dejado en la gabardina del enemigo dejaba ver su formado abdomen con la piel roja y en algunas partes sangrando a causa del ataque. Fugaku solo tenía su ropa sucia y algo rasgada, seguía en perfectas condiciones.
Desde que Minato había llegado la balanza se había equilibrado un poco, pero claramente era el enemigo quien mantenía la ventaja.
El enemigo corrió tan rápido que su figura se volvió un borrón, el puño de este se estampo contra el abdomen de Minato. Fugaku apretó los puños al no poder hacer nada y Hiashi corrió lo más rápido que pudo para ayudar al rubio con su mano cargada de chacra, misma que el enmascarado esquivo sin problemas pero al hacerlo Minato logro saltar hacia atrás. El enmascarado quedo viéndolos un rato después de haber saltado lejos de ellos, la batalla que en esos momentos tenia contra esos tres no era precisamente fácil o sencilla. Aun se preguntaba cómo era que sabían que el llegaría, porque le quedaba más que claro que ellos sabían o al menos sospechaban de sus planes ¿Acaso Zetsu lo había engañado? Dudaba mucho que así hubiera sido, entonces ¿También a Zetsu lo habían metido en un genjutsu? No, eso no podía ser, para ser así ellos tenían que haber sabido con anterioridad de su existencia y estaba claro de que no sabían quién era.
Minato al igual que Hiashi jadeaban a cada lado de Fugaku. Minato frunció el ceño, hace unos minutos que se había dado cuenta que ese hombre era un Uchiha muy poderoso ¿Quién podría ser? En esos momentos no había nadie que llegara a su mente más que Madara, ya había pensado en la posibilidad de que se tratara de él, el día que vio una de las visiones de Kushina donde ese hombre controlaba al Kyubi pero ¿Y si no era él? ¿Quién era entonces?
El hombre con la gabardina negra alzo una ceja tras su máscara, los únicos que habían estado peleando en serio habían sido Minato y el Hyuga ¿Por qué el patriarca Uchiha solo fingía intentar atacarlo? El Namikaze y el Hyuga jadeaban cansados mientras el Uchiha seguía fresco ¿Acaso era una trampa de esos tres? Y si era así ¿Por qué les convenía que el Uchiha no hiciese nada? O tal vez era simplemente que el siempre existente y gran egoísmo de los Uchihas estaba jugando de nuevo, el egoísmo y la cobardía de los Uchihas que no los dejaba hacer sacrificio alguno por un amigo, sonrió de lado, los Uchiha nunca cambiarían.
Minato entrecerró los ojos sobre el hombre delante de él, sus rubias cejas se juntaron con angustia, ese hombre era aún más fuerte de lo que había pensado. Agradecía internamente los segundos que Hiashi y Fugaku le regalaron al entretenerlo en lo que llevaba a Kushina y a Naruto a un lugar seguro.
La cabeza del enmascarado trabajaba como pocas veces lo había hecho, trabajar bajo presión era algo para lo que estaba preparado. Se debatía internamente entre quedarse e irse; si se quedaba corría el riesgo de que lo descubrieran. Sabía que su chacra se estaba debilitando de apoco, el número de ninjas era de tres contra uno (no era que el número importase, era más bien quienes lo enfrentaban: el cuarto Hokage, el líder del clan Uchiha y el líder del clan Hyuga. Tres personas poderosas, (sobre todo el Hokage) ese era un punto a favor de ellos, otro punto a favor de ellos era el hecho de que sabían que el llegaría y por lo que podía ver sabían de antemano lo que él había ido a hacer en Konoha, y el ultimo, parecía que sabían de antemano sobre algunas de sus habilidades. Tres puntos a favor de ellos, tres razones por las cuales irse pero, si, aún existía ese "pero", el pero de que la jinchuriki estaba débil y no solo eso, los hombres frente a él estaban comenzado a cansarse, si los cansaba, si los dejaba lo suficientemente cansados podía rastrear a la jinchuriki e ir por ella y tal vez sacarle el Kyubi ahí mismo o mejor aún, llevársela consigo y sacarle el Kyubi de manera más detenida.
Minato cerró sus ojos en un parpadeo que duro menos de medio segundo, medio segundo que le costó ya que al abrirlos, el de la máscara había desaparecido de donde estaba, y ahora, el filo de un kunai se apretaba contra su cuello y ahora el enemigo se encontraba tras de él, sosteniendo el kunai.
—Acabare con esto— sentencio el hombre tras el rubio en un susurro.
Minato sonrió de lado—¿Cómo estás tan seguro? —
—Porque ustedes tienen tres puntos a su favor, puntos de los que son conscientes pero, yo puedo fácilmente contra esos puntos— sonrió pensando que tal vez no había hecho bien en decírselo y en estar hablando con el pero, ¿Qué importaba? Que importaba ahora si todos ellos morirían por su propia mano.
Minato sonrió aún más ¿Tres puntos? Ahora lo entendía, el enemigo ya se había dado cuenta de los tres puntos pero, al parecer no había contado bien o no se había dado cuenta y lo más seguro es que fuera esto último. Ellos tenían dos puntos a su favor: La cantidad (el ser tres contra uno) las personas que lo atacaban (Prácticamente él, Fugaku y Hiashi eran los más fuertes de Konoha), que sabían con anticipación de su llegada, y que sabían sobre sus habilidades; esos eran los puntos que el enmascarado sabia pero le faltaba uno, uno que por más importante o insignificante que fuera era crucial para decidir al vencedor al final de la batalla: la preparación, la preparación y el entrenamiento que habían tenido durante meses. De ese punto el tiempo se encargaría de decidir si era lo suficientemente importante como para inclinar la balanza a su favor y darles la victoria.
Hiashi ataco por la espalda a el hombre que retenía a Minato, este antes de que la mano del castaño hiciera contacto con su cuerpo se difumino, cosa que Minato aprovecho al lanzar uno de sus kunais especiales hacia adelante, haciendo su técnica de espacio-tiempo y apareciendo delante del de la máscara con el kunai en mano.
Esta vez… La Batalla… En verdad Comenzaba…
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−Tsunade-sama−llamo Shizune a la rubia mujer que se encontraba recargada contra la pared a un lado del marco de la habitación de Kushina. –Kushina-san esta…
−Está bien. También el niño−corto Tsunade y se adelantó a la pregunta que seguramente haría en segundos la pelinegra.
Shizune casi suspiro, se alegraba por eso. Hacía apenas unos minutos se había topado con Biwaku-san, esta parecía cansada, seguramente después del esfuerzo que había hecho a su edad ya era mucho, según sabia Minato la había traído a la torre Hokage junto con Kushina y el nuevo ser que acababa de llegar al mundo. –¿Minato-san? –pregunto por el rubio.
−Se fue, tenía que ayudar a Hiashi y a Fugaku−Shizune asintió entendiendo. –Ahora, −hablo Tsunade cambiando radicalmente de tema−hay que tratar a Kushina. –
Shizune frunció el ceño extrañada −Usted dijo que estaban bien−además de que ya la había checado.
−Hai, pero Kushina está débil. –
−Entiendo−
Tsunade comenzó a caminar con la pelinegra detrás de ella y entro a la habitación donde Kushina dormía al lado de un pequeño bulto envuelto en mantos blancos. Se acercó para verlo mejor, sonrió, era un bebe bonito, era tan pequeño y tan parecido a Minato. Tenía pequeños cabellos rubios, una carita pequeña y redonda, acaricio uno de sus redondos cachetes con la yema de uno de sus dedos, la piel del bebe era tan suave−Naruto…−susurro. Miro a Kushina a un lado del bebe, ella dormía, debía estar agotada. Le hubiera gustado ser ella quien ayudara a Kushina a dar a luz pero, no podía, su miedo y fobia a la sangre se lo había impedido.
−Tsunade-sama−interrumpió Shizune los pensamientos de la rubia.
Shizune. Quiero que traigas toallas, agua caliente y agua fría, una… mejor dos−se corrigió−dos barras de chocolate y un tazón extra grande de ramen instantáneo. –termino de decir desconcertando a Shizune que solo asintió y salió de la habitación. Entre tanto Tsunade se quedó en ella, observando a Kushina y a su bebe, con una sonrisa.
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El de la máscara saco una larga cadena de entre sus mangas uniéndola con aparatos en cada una de sus muñecas que en conjunto daba la apariencia de grilletes. Corrió hacia Minato y este hacia el con un rasengan en una de sus manos. La cadena del enmascarado volaba detrás de él, ambos corrían a una gran velocidad, se impactarían. Minato lanzo uno de sus Kunais especiales y el enmascarado se desvaneció esquivándolo, el de la gabardina se volvió a hacer tangible justo para recibir el impacto del poderoso rasengan de Minato esta vez en la espalda haciendo que el cuerpo del enmascarado azotara contra el suelo.
Minato poso la mano con la que había dado al enemigo con el rasengan en su espalda para usarla como soporte y saltar fuera del alcance de él. Una sonrisa de lado se coló en el rostro de Minato, gracias a lo que había visto en la visión cuando estaban en el país de los demonios sabía que eso resultaría.
El de la máscara se volvió a levantar, Minato no tardo en correr hacia el con otro de sus Kunais. Esta vez el plan del enmascarado había funcionado, se había desvanecido y el rubio había quedado atrapado entre la cadena y su cuerpo, pero, no tuvo tiempo ni de sonreír cuando ya un castaño se encontraba enfrente de él.
Minato lanzo el kunai que llevaba al suelo y uso su jutsu especial para salir del alcance del enemigo.
Hiashi empezó a utilizar el juken contra el enmascarado y este intento golpearlo y esquivarlo, apenas y recibió dos golpes de juken de parte de Hiashi.
El de la máscara había caído de un salto hacia atrás, jadeaba, esos tres estaban empezando a cansarlo.
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Shizune miraba a Kushina con una gota tras la cabeza. Ya había traído las cosas que Tsunade le pidió y esta comenzó a atender a Kushina, a limpiarla con las toallas tanto a ella como al bebe. Luego de eso despertaron a la pelirroja simplemente con el olor del ramen instantáneo. Kushina se había levantado y de inmediato había cogido el bol para empezar a engullirlo, ahora entendía porque su maestra le había pedido todo eso.
−Arigatou ´ttebane− agradeció Kushina en cuanto a cabo con todo lo que había en el plato de ramen.
−Toma. –se acercó Tsunade con una barra de chocolate en mano.
A Kushina le brillaron los ojos al verla, de inmediato la cogió y empezó a comerla.
−El chocolate es bueno−menciono Tsunade mientras veía a Kushina comer. –Da mucha energía y tú la necesitas−.
−Tsunade-sama ¿De quién es la otra barra? –pregunto Shizune mostrándola.
La rubia de inmediato la tomo de las manos de la morena−Mía−termino de decir abriendo el paquete donde se encontraba el delicioso chocolate. No había mujer que no amara el chocolate.
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−Se ve muy lindo durmiendo−comento Hana con corazones en los ojos y sus propias manos entrelazadas sobre su pecho.
Mikoto sonreía.
Ambas mujeres veian al pequeño bebe de cabellos negros dormir tranquilamente.
−¿Me pregunto si mi Hinata-chan quera salir con Naruto-kun o con Sasuke-kun?−dijo Hana esta vez con su dedo índice sobre su mentón.
Una gota cayo por la nuca de Mikoto−No creo que debamos preocuparnos por eso ahora−Mikoto seguía impresionándose por el cambio de Hana, se preguntaba si volvería a ser la misma de antes cuando naciera su hija... esperaba que sí.
−Tienes razón, Hina-chan escogerá−una gota aún más grande apareció por la nuca de la pelinegra.
Hana había llegado al hogar de la familia Uchiha con el pretexto de que no quería estar sola, Hiashi se había ido hacia una hora y pensó que lo mejor sería estar con su mejor amiga (Kushina también era su mejor amiga), así que con toda le decisión que una mujer embarazada de siete meses podía tener, tomo su bolso, y camino a la mansión Uchiha.
Mikoto miro el reloj y frunció el ceño, hacia un par de horas que Fugaku se había marchado a la batalla que estaba segura se libraba en esos momentos.
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Minato miro tanto a Hiashi como a Fugaku. Hiashi ya se encontraba igual o más cansado que él. Tal vez ya era hora de poner la segunda parte de su plan en acción. Miro a su oponente, este estaba igual de cansado. Minato entrecerró los ojos sobre el enmascarado, tenía el sharingan en uno de ellos pero no lo usaba.
El sharingan en el ojo del enemigo relucía, estaba en malas condiciones, ya había recibido un rasengan en el estómago y otro en la espalda y quisiera admitirlo o no los golpes de juken eran algo con lo que se tenía que tener cuidado y sumando a eso el hecho de que ya había usado en innumerables veces su jutsu espacio-tiempo y otros la conclusión era que: estaba cansado. Su chacra se estaba agotando, quizá lo mejor era ir por ella.
Utilizo su habilidad de rastreo de chakra, sonrió ladino sin que se pudiera ver, ya la tenía.
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Una gran explosión retumbo por toda Konoha.
Al instante Mikoto y Hana saltaron de sus lugares, se miraron a los ojos y ambas corrieron a la salida de la casa Uchiha encontrándose con que como sospechaban, esta venia de la torre Hokage, volvieron a mirarse a los ojos.
−Voy a ir−hablo decidida la pelinegra entrando a la casa.
−También yo−la secundo la peliazul caminando tras ella.
−¡No! –exclamo exaltada Mikoto asustando a la de ojos perlas−No puedes, no en tu estado−se explicó y Hana bajo la cabeza.
−Tienes razón−
−Pero−continuo la Uchiha extrañando a la embarazada mujer−¿podrías hacerme el favor de cuidar de Sasuke e Itachi? –pregunto a lo que Hana asintió.
−Claro−rectifico.
Mikoto le sonrió agradecida y busco a Itachi, el pequeño seguía despierto. La pelinegra hablo con él y le explico porque tenía que ir.
−Claro, Oka-san−dijo Itachi con una sonrisa. −Entiendo−.
Mikoto tenía que ir a ayudar porque ella estaba segura de que si Kushina estuviera en su lugar, haría lo mismo, Kushina nunca dudaría de ir en su ayuda.
La Uchiha sonrió a su buen y comprensivo hijo, ambos se despidieron, en menos de diez segundos ella se cambió de ropas y salió del lugar con la promesa de regresar.
-..-..-
Tsunade mantenía un kunai bien sujeto frente a su rostro.
Shizune protegía a Kushina con su cuerpo y esta al bebe.
El Hokage protegía a las mujeres que se encontraban detrás de él.
Un hombre de gabardina negra con el rostro tapado por una máscara se encontraba frente a todos ellos.
Kushina y los demás veian al sujeto que se encontraba en el centro de la habitación. La pelirroja y la rubia sabían de quien se trataba.
−Entréguenme a la jinchuriki−hablo de manera autoritaria.
−¡Minato! –exclamo Kushina aun desde su posición al verlo llegar.
El rubio venia solo, Fugaku y Hiashi avanzaban lo más rápido que podían para ayudarlo en cuanto llegaran. El de ojos azules mantenía el ceño fruncido, recordaba a la perfección los últimos minutos en los que el enmascarado había estado frente al, recordaba esa mirada por parte del sharingan, el momento en el que se había dado cuenta de que planeaba algo y luego… y luego nada. El enemigo había desaparecido de su vista sin dejar rastro, lo había buscado hasta que escucho esa explosión y uso uno de sus jutsus para llegar a ese lugar lo más pronto posible. Ahora solo podía alegrarse de ver que Kushina y Naruto estaban bien gracias a la ayuda de sus amigos.
El enmascarado volteo a él quedando de nuevo frente a frente con el rubio. –Ya me cansaste−dijo casi con rabia, todos estaban colmándole la paciencia. No encontraba explicación que fuera lógica y aceptable para que todos ellos supieran que el iría y mucho menos para que supieran de algunas de sus habilidades.
−No dejare que te lleves a nadie−la voz de Minato era gélida.
Ambos volvieron a enfrascarse en una lucha en la que sus condiciones no eran iguales, Minato ya estaba cansado.
Una potente patada directo en el estómago de Minato provoco que este se doblara. Un kunai iba a parar a la espalda del rubio pero fue detenido por otro del Sandaime, el viejo Sarutobi no quería que se olvidaran de que él estaba ahí.
−Hay que sacar a Kushina de aquí−hablo Tsunade a Shizune, esta asintió y ambas se apresuraron a coger tanto a la pelirroja como al pequeño blondo. Tsunade sostenía al bebe en brazos y Shizune intentaba ayudar a caminar Kushina, la pelirroja aún estaba débil pero podía mantenerse en pie y caminar.
Una serie de shurikens fueron lanzados hacia ellas antes de que pudieran cruzar el marco de la puerta para irse. Tsunade miro con furia al de la gabardina, parecía que Sarutobi no era nada contra él ¿Qué haría ella sola para poder ayudar si tenía que cargar al niño y ponerlo a salvo junto con una mujer embarazada? Shizune era de ayuda pero necesitaba a alguien que ayudara a Kushina y esa tenía que ser Shizune.
Minato intento levantarse una vez más pero fue golpeado en la espalda con un kunai que lo hirió encajándosele en la piel, ni siquiera había podido gritar, cayó al suelo.
Kushina ahogo un grito al verlo, Minato estaba comenzando a sangrar, ahora las esperanzas, la confianza y la fe que había tenido cuando Minato le hizo la promesa de que Cambiaría el destino se estaban yendo de apoco. Y si resultaba que dejaban el futuro peor de lo que ya estaba.
El Sandaime volvió listo para el ataque−¡Shuriken Kage Bunshin no Jutsu!−exclamo.
Tsunade observo todo en cámara lenta, Minato estaba sangrando ¡Sangrando! Sarutobi apenas y podía con el enemigo y Shizune estaba demasiado ocupada con Kushina que veía a Minato con preocupación, con angustia, casi con dolor. Sus ojos se empañaron ¿Kushina tendría que pasar por lo mismo que ella? Era un dolor horrible el que se sentía cuando vez morir a la persona a la que amas frente a tus ojos en batalla ¿Dónde estaban los demás? ¿Por qué no venían a ayudar? ¿Por qué no venían a ayudarla?
−Tsunade-chan−llamo Kushina y esta volteo a ella, su corazón dio un vuelco en cuanto vio que los ojos de Kushina estaban empezando a nublarse por las lágrimas. –Onegai, ayúdalo. –pidió en un susurro. La pelirroja estaba consciente de la fobia de Tsunade a la sangre, pero si ella podía ayudar a Minato, haría lo que fuera para que lo hiciera, Tsunade Senju era la mejor medic-nin de todas.
Tsunade cerró los ojo, el tercer Hokage y el enemigo seguían en su batalla. Respiro hondo y se acercó a Minato, Naruto estaba en los brazos de Shizune y Kushina se encontraba recargada en la pelinegra.
La rubia se arrodillo a un costado de Minato, casi vomita en cuanto vio la sangre del rubio, respiro hondo una vez más, cosa que solo hizo que el olor a fierro de la sangre se colara por su nariz y se asqueara, no le gustaba en nada ni ver, ni oler la sangre. Cerro los ojos y poso las palmas de sus manos sobre la herida de Minato, de inmediato, un chacra verde salía de estas.
Minato tenía la vista casi nublada, su cabeza había retumbado contra el suelo, veía a Sarutobi pelear contra el enemigo, este al ver lo que la sannin hacia se acercó a ellos aun con Sarutobi siguiéndolo como un mosquito, intentando detenerlo, miro a Kushina ¿Qué iban a hacer?
Una pelinegra mujer intervino en la vista que tenía para ver a Kushina, quien estaba recargada de Shizune a punto de caerse, la pelinegra tomo a Kushina y la sostuvo, Minato apenas pudo sonreír, veía a Mikoto ayudar a Shizune.
La pelinegra tomo a Kushina, se impresiono al ver a Minato en el suelo, y se impresiono más al ver a Tsunade curándolo. Había llegado justo a tiempo.
El de la máscara seguía acercándose a él y a la que sabía que era Tsunade, se alegraba de la ayuda de Mikoto, veía a las dos pelinegras llevarse a sus ahora dos soles a algún lugar seguro. Cerró los ojos esperando lo que venía, sabía que si el enemigo llegaba, Tsunade podría escapar.
Un par de pies se posaron delante de él, era Fugaku que lo defendía y Hiashi empezaba a pelear al lado del Hokage, esto hacia un poco más pareja la pelea.
Tsunade casi suspira en cuanto los vio llegar. Faltaba poco para curar la herida de Minato, este no solo estaba herido sino también extremadamente cansado.
Los ahora tres hombres seguían peleando contra el de la máscara, Hiashi ya no podía, estaba exhausto, poco más y caería. Tenían que llevar su plan a cabo lo más rápido posible.
Hiashi jadeaba, sus piernas temblaban y el kunai que ahora sostenía se movía de arriba y abajo, incluso sus manos temblaban.
-..-..-
−Shizune−hablo Mikoto a la otra pelinegra que la miro, ambas corrían por las obscuras calles de Konoha que eran iluminadas por las luces de las mismas.
Los aldeanos de Konoha se alejaban corriendo lo más rápido que podían del lugar de la explosión y shinobis, ninjas y demás se apresuraban saltando entre tejado y tejado para llegar a la torre Hokage y saber qué fue lo que había pasado, esto sin percatarse de la presencia de Mikoto que llevaba a la pelirroja.
Shizune llevaba al pequeño Naruto en brazos.
–Tenemos que dividirnos. Yo te estoy retrasando, debes poner al niño en un lugar seguro. –volvió a decir la Uchiha. Y era verdad, con el peso de Kushina no podían llevarla cargada y correr muy rápido, si se dividían sería mejor, además, era a Kushina a quien buscaban.
−Hai− asintió la pelinegra.
En una de las calles, ambas mujeres tomaron caminos distintos.
-..-..-
Un poco más de chacra curativo y Minato volvía a levantarse, recordó la pelea, Hiashi de verdad ya no podía.
De entre sus ropas saco un pequeño aparato en color negro, era un comunicador.
Quienes peleaban ya estaban en otra habitación.
Minato quedo viendo un punto fijo, nunca se imaginó que ese sujeto fuera a la torre Hokage a por Kushina, eso cambiaba un poco sus planes pero, ya tenía una idea de que hacer.
−Mikoto−
−¿Minato? –contestaron desde el otro lado.
−Puedes hacerme un favor−
−Claro−
−Lleva a Kushina a la montaña Hokage, sobre mi cara−hablo con una voz extremadamente seria, esta vez estaba de verdad enojado, incluso iracundo.
−Hai−contestaron desde el otro lado.
-..-..-
Mikoto tenía el ceño fruncido, esa había sido la voz de Minato ¿Por qué quería que llevara a Kushina a ese lugar?
Miro a la Montaña Hokage delante de ellas, estaban cerca.
-..-..-
Minato volvió a hacer contacto con alguien más.
−Puedes venir−fue lo único que dijo sabiendo que lo escuchaban y con eso termino.
−Tsunade-sama ¿Podría ir con Mikoto? –pregunto sabiendo que Tsunade había escuchado su plática.
La rubia solo asintió.
Minato se acercó a ella y le entrego un objeto en una de sus manos.
Tsunade salió del lugar brincando por una ventana.
Minato la miro partir, corrió, llego a la habitación en la que ahora peleaban y comenzó el también con la batalla.
Hiashi respiraba de manera entrecortada, estaba a punto de caer, ni siquiera le quedaba chacra par un jutsu más.
El de la máscara iba a dar contra el Hyuga con un Kunai pero, una gran lengua que parecía un chicle estirándose intento dar contra el cuerpo del enmascarado, Minato sonrió de lado en cuanto la vio, había llegado.
−¡Ha llegado! ¡El mejor ninja de todos! ¡Jiraiya! –exclamo de forma casi eufórica un hombre de cabellera blanca y de enorme sonrisa montado sobre un gran sapo.
El de la máscara chasqueo la lengua, había llegado Jiraiya uno de los sannin, el sería una verdadera molestia. Dio un salto y tomo un kunai, cortaria la lengua de ese asqueroso animal que había osado tocarlo, este lo soltó y pronto Jiraiya y Hiruzen se enfrascaron en una pelea de taijustsu contra el de la máscara.
−Kage Bushin No Jutsu−exclamo Minato formando un clon de sombras. Camino hacia Hiashi quien mantenía uno de sus ojos cerrados. −Hiashi−llamo al castaño que solo se limitó a verlo con el ojo que mantenía abierto. –Debes irte−Hiashi ya estaba en sus límites, si no se iba ahora podría incluso morir y eso era algo que tampoco iba a permitir.
−No−dijo firme en un jadeo el de ojos perlas.
−Debes hacerlo, piensa en Hana−agrego.
Hiashi iba a rebatir pero tomo el consejo de Minato, debía pensar en su esposa y en su hija, el irse iba en contra de él mismo, le daba directo en el orgullo pero, si se quedaba, solo sería una carga. Apenas asintió.
-..-..-
Hana suspiro viendo a Itachi casi caer dormido, el pequeño no quería dormirse hasta que sus padres regresaran, le parecía tan tierno.
Toco su pansa ya grande, ya quería tener a Hinata con ella ¿Hinata sería tan linda como Itachi y Sasuke? ¿Cómo sería Naruto? ¿Sería pelirrojo o rubio?
Volvió a suspirar, eran demasiadas preguntas las que se agolpaban en su cabeza y de verdad que algunas eran muy absurdas.
Toques a la puerta de la casa de Mikoto provocaron que la peliazul fuera a atender con Sasuke en brazos.
Tuvo una gran sorpresa en cuanto encontró a Shizune del otro lado con un bulto en brazos.
-..-..-
El clon de Minato tomo a Hiashi por uno de sus brazos pasándolo por sus hombros y ambos empezaron a caminar.
El enmascarado esta vez se había difuminado de la pelea que tenía contra el Sandaime, contra Minato y contra el sannin solo para aparecer frente al Hyuga y el clon de Minato con una sádica sonrisa bajo su máscara, el acabar con la vida de uno de ellos le daría una gran satisfacción.
Hiashi abrió su ojo casi con pánico ¿Moriría? Sus amigos no podían ayudarlo, había sido demasiado rápida la manera en que ese sujeto había llegado y se había posado frente a él.
Una patada mando al hombre de la gabardina al otro extremo de la habitación.
Minato sonrió al verlo, no se lo esperaba.
−Justo a tiempo. No cabe duda que la llama de la juventud no puede arder más en mi de lo que ya lo hace! –exclamo un extraño y raro joven vestido de verde con una sonrisa levantando uno de sus pulgares en una pose que según él era "genial".
−Gai, llévate a Hiashi de aquí−ordeno Minato.
−¡A la orden, Hokage-sama! ¡Esto será todo un reto para ayudar a mi querido Hokage! ¡Sera la misión de mi vida! –exclamo emocionado tomando a Hiashi y cargándolo en su espalda, dio una patada al clon que Minato había creado y miro al rubio con cascaditas en los ojos.
Incluso al enmascarado le cayó una gota tras la nuca al ver a ese sujeto. Cuando los matara a todos a él lo dejaría vivo, ya era suficiente castigo el tener esa personalidad y ese horrible aspecto físico.
Gasi desapareció del lugar corriendo con Hiashi tras su espalda dejando humo por donde iba, pronto los chacras de diferentes shinobis empezaron a llegar a la torre.
El de la máscara volvió a chasquear la lengua, tanto los shinobis y las personas contra las que peleaba era de verdad difícil el poder contra ellos. Volvió a usar su habilidad de rastreo de chacra y encontró a la jinchuriki. ¿Por qué estaba en ese lugar? Estaba completamente a su alcance, tenía que tomar una decisión, si iba cabía la posibilidad de que fuera una trampa y si no iba regresaría con las manos vacías y pudiera ser que ya no hubiera más oportunidades de obtener al Kyubi. Estaba decidido.
El de la máscara desapareció frente a los ojos de todos.
-..-..-
Una esfera giratoria de chacra iba a una gran velocidad, esta termino por impactarse contra madrea, contra la máscara de madera del de la gabardina.
La máscara se partió en dos.
Hace un rato cuando Tsunade había partido de la torre Hokage, Minato le había entregado uno de sus kunais especiales. Cuando vio que el enemigo se retiraba rápidamente utilizo su jutsu especial y se llevó a Fugaku con él, no sin antes decirle a Jiraiya una palabra: −Llámalo−
Grandes bolas de fuego fueron lanzadas por Fugaku al cielo, una dos tres, cuatro, cinco…
El cielo se ilumino y el fuego se esparció en el y luego desapareció dejándolo cubierto de enormes nubes.
−¡AHORA! –Grito Minato lo más fuerte que pudo volteando hacia atrás de él, el enemigo había recibido su rasengan en el rostro, debía estar aturdido y por lo mismo tardaría al menos minutos en reaccionar, esa era su única oportunidad de acabar con él.
Minato observo la silueta de un hombre parado sobre la cabeza del Sandaime.
Las manos de Kakashi se movían lo más rápido que podían haciendo todo tipo de sellos, algo parecido a un raikiri apareció en ellas, apunto al cielo, un gran y poderosos rayo parecía querer bajar.
Minato volteo al de la máscara, quería verificar que ese hombre seguía ahí. Los ojos de Minato estaban abiertos de par en par… ese era.
El rayo bajo y dio de lleno contra él, contra Obito. Todo el cuerpo de Obito se ilumino, el rayo lo había atravesado por completo, su figura era completamente iluminada por un rayo de luz que contrastaba con sus ropas, mismas que se desintegraban de a poco.
Todas las luces en Konoha se apagaron.
-..-..-
Mikoto y Tsunade miraron a tras aun con Kushina en brazos, tuvieron que poner una de sus manos a modo de visera ante la luz que el rayo expulsaba, prácticamente iluminaba toda Konoha.
-..-..-
Un fosforo fue encendido y gracias a el una lámpara y otras más, juntas iluminaban la casa Uchiha.
Shizune había salido a revisar que había sido esa potente luz. Ella no había podido ir, mantenía a Naruto y a Sasuke en brazos, se encontraba recostada en la cama matrimonial de Mikoto y Fugaku, e Itachi dormía a un lado de ella.
−Todo está bien, al parecer fue solo un rayo−dijo Shizune en cuanto regreso.
Hana abrió sus ojos de par en par… un rayo.
-..-..-
El rayo fue desapareciendo y el enemigo cayó al suelo.
Minato cerró fuertemente los ojos, su plan había funcionado completamente, pero no estaba nada feliz por eso.
Fugaku se encontraba arrodillado viendo todo, estaba demasiado cansado, durante toda la batalla contra el enemigo él había intentado no hacer demasiado para no gastar chacra y así poder utilizar esa técnica, una técnica que gastaba demasiado chacra.
Kakashi salto de la cabeza del Sandaime al lugar en donde se encontraban Minato y Fugaku, tenía una sonrisa en su rostro, había logrado hacer esa difícil técnica, por un momento creyó que no lo lograría.
La sonrisa de Kakashi fue desapareciendo conforme veía la cara de estupefacción de Minato ¿Acaso no había hecho bien la técnica?
Minato se paró de su lugar y se acercó al hombre que había caído, se arrodillo a un lado de él y Kakashi lo siguió parado detrás de Minato. El rubio volteo al de la gabardina destrozada.
Una parte de la máscara había caído y la mitad del rostro del enemigo ya era visible gracias a la luz.
−¡Obito! –exclamo Kakashi en cuanto observo la mitad del rostro de él. −¡¿Por qué no me dijo nada?! –exclamo esta vez a Minato incoándose a un lado suyo y jalándolo de las solapas.
−No sabía−fue lo único que pudo contestar con voz baja y culpable.
Kakashi lo soltó y regreso a mirar a Obito, le quito la otra parte de la mascar, era el, el lugar en donde la enorme pierda le había caído le había dejado le cara algo desfigurada. Un millón de preguntas se fueron agolpando en su cabeza ¿Dónde había estado Obito? ¿Por qué no había regresado a Konoha? ¿Por qué los estaba atacando? ¿Qué pasaba? Y de repente, la culpa, la tristeza, la rabia, la ira y un montón de sentimientos que en verdad dolían lo atacaron por dentro. ¡Él había matado a Obito!
En la comisura de los ojos de Kakashi empezaron a verse pequeñas gotas de agua. Él era el peor compañero de todos, el peor amigo, no podía cumplir con sus promesa, primero Rin y ahora Obito, los había matado a los dos, en momentos como ese un suicidio no era tan mala idea, incluso podía decir que era tentadora. Suicidarse igual que su padre.
Minato estaba igual que Kakashi, se sentía culpable, en cuanto se había dado cuenta de quien se trataba había querido ir a ayudarlo pero, a él lo llamaban "El rayo amarillo", sin embargo era una persona, no un rayo y no había nada más rápido que un rayo, el había planeado las cosas muy bien por lo que sabía que no iba a poder evitar o esquivar de alguna manera ese ataque.
La mano de Kakashi se encontraba sobre el pecho de Obito y esta… fue tomada e incluso presionada, por el mismo Obito.
En cuanto sintió el agarre alzo la vista para poder verlo, el ojo del sharingan de Obito estaba abierto, sus labios eran una línea recta y la mirada del pelinegro era una completamente vacía. Kakashi frunció el ceño, ese no parecía su compañero.
Minato también miro a Obito y frunció el ceño.
−O-Obito−dudo Kakashi en hablar.
Minato permitía que Kakashi siguiera teniendo contacto con Obito, ya que sabía que este no tenía prácticamente nada de chacra, aun cuando eso le daba un mal presentimiento, sentía una gran maldad dentro de Obito.
El pelinegro tendido sobre el suelo los miro sin expresión alguna−¿Cómo sabían que vendría? ¿Cómo sabían de mí? –cuestiono aun con dificultad.
−Mi hijo me lo dijo−contesto Minato.
Obito escucho a Minato y simplemente lo ignoro, el intentar averiguar a qué se refería era algo ya sin sentido cuando estaba a punto de morir.
−¿Obito, que paso contigo? –cuestiono Kakashi al fin.
−Mi nombre es Tobi, Obito murió el día en que mataste a Rin. Obito ya no existe, y pronto yo tampoco. –las fuerzas de Tobi cada vez eran menos, el que esos dos lo vieran así era absolutamente patético.
−De que hablas−hablo Kakashi no queriendo creer el comportamiento de esa persona frente a él.
−No mantuviste tu promesa, mataste a Rin−contesto Obito como si lo que hubiera dicho fuera nada, como si no sintiera, como si…
−Hablas como si no tuvieras corazón… −dijo Minato de forma casi metafórica.
Kakashi miro a un lado al haber escuchado a Obito
−No lo tengo−confirmo, claro que tanto Minato como Kakashi no sabían que eso era algo literal.
Kakashi volteo a verlo en cuanto lo escucho.
Tobi miro a Kakashi una vez más−Salve tu vida, te di un gran regalo: Mi propio ojo, no cumpliste tu promesa, mataste a Rin y pronto moriré a causa tuya−recito Tobi todas las cosas que Kakashi le había hecho−Te sientes culpable Kakashi−el cuerpo del peliplateado temblaba y sus ojos se habían cerrado con fuerza, el Uchiha estaba dando justo en el clavo
−No tiene por qué−contesto Minato haciendo que Kakashi abriera los ojos impresionado. –Kakashi cuido bien de Rin y la sigue manteniendo viva al igual que a Obito−dijo Minato extrañando a Kakashi y haciendo que Tobi entrecerrara los ojos enfadado ¿Cómo decía eso? Rin estaba muerta−Los mantiene vivos en su corazón, en su memoria, siempre recuerda lo que tú y ella le enseñaron, protege los recuerdos de Rin y los de Obito, ese Obito que llevaba la voluntad de fuego dentro de él como ningún otro shinobi−termino de decir Minato.
−Eso no es verdad−quiso gritar el enemigo pero apenas y pudo hablar, veía el cielo y ya no a los otros dos.
−Kakashi los mantiene vivos, con él y a su lado−termino de decir Minato.
Las palabras de Minato habían reconfortado a Kakashi, era verdad todo lo que decía su maestro.
−Ya no sé, −alrededor de Obito todo empezaba a nublarse−cuando vi a Rin morir me quede sin corazón−termino de decir, estaba comenzando a sincerarse, solo hasta ese punto, en que estaba a punto de morir, es que sabía en realidad lo que sentía.
Un túnel blanco solo visible para Obito se formaba desde su cuerpo hasta llegar más allá de lo que podía calcular, hasta el cielo y aún más halla. De ahí una figura bajaba. Obito frunció un poco el ceño− ¿Rin? –hablo sin importarle ser escuchado.
Una Rin bajaba hasta llegar a un lado de él. Ella era tal y como la recordaba, una niña con su corto cabello castaño de linda sonrisa.
−Obito-kun−
−Kakashi−hablo al peliplateado y volteo a verlo. –Puede ser posible, que lo recupere−hablo refiriéndose a lo que antes había dicho, las figuras de Kakashi y Minato cada vez se hacían más borrosas para él.
−Obito−dijo Kakashi con una lagrima rodando por su mejilla−Perdóname−
−Hai−apenas había podido hablar el pelinegro en un suspiro, un suspiro que se llevó el viento dando contra Kakashi, ese había sido un viento liberador.
El alma de Obito abandono el cuerpo de este, no el alma de Tobi, ese hombre frio y cruel sino el alma de Obito, aquel niño que tenía la voluntad de fuego brotando dentro de el con gran intensidad.
−Matta Ne. Rin, Obito−dijo Kakashi, tal vez, en un corto o largo tiempo se reuniría con ellos.
Minato y Kakashi voltearon hacia atrás encontrándose con Jiraiya y Fugaku, este último recargado sobre el hombro de Jiraiya.
Minato sonrió al verlos y sintió como las fuerzas poco a poco abandonaban su cuerpo, estaba a punto de desplomarse pero, fue sostenido por la espalda de Kakashi. El peliplateado mantenía un par de lágrimas en las comisuras de sus ojos, parecía no tener ganas de hablar y, a pesar de esto… parecía feliz.
Kakashi y Jiraiya llevaron en sus espaldas a Fugaku y a Minato, nadie hablaba, solo disfrutaban del silencio que traía la paz, una extraña paz interior tomando en cuenta que acababan de perder a un amigo.
-..-..-
Llegaron a la casa de Fugaku, entraron por la puerta y fueron a parar a la sala. Minato abrió sus ojos de par en par…
Kushina mantenía al pequeño Naruto en brazos con una sonrisa, la pelirroja se veía cansada y demacrada, su cabello estaba desordenado y debajo de sus ojos se encontraban unas enormes ojeras y aun así, se veía hermosa.
Con la ayuda de Kakashi se acercó al niño y lo contemplo al igual que el Hatake. Kushina mostraba el pequeño rubio a su padre y este aun recargado en el hombro de su alumno, se inclinó y beso la frente de Naruto.
Kushina y Minato, habían cumplido con la promesa y ante los ojos de sus amigos… eran verdaderos héroes.
FIN
Espero que les haya gustado, lamento mucho la tardanza pero como ven es un capitulo muy extenso. Hice lo mejor que pude, yo nunca había trabajado con escenas de acción así que… ustedes evalúen xD
Les doy las gracias por acompañarme a lo largo de esta historia y por ser pacientes conmigo, me gustaría mucho que me siguieran acompañando en esta y más historias que tengo planeadas no solo para el MinaKushi sino también para otras parejas n.n
Perdónenme por mis faltas de ortografía.
Esperen Epilogo ;p
¿Reviwes?
