Disclaimer:Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Aclaración:la estructura que presento de las "vestales" y las "sacerdotisas" son enteramente mías para efectos del fic, así como la historia de Adara, la Rep. De Venecia y su desaparición, los dux de Venecia, etc.
-¡Y ahora, ¿Cuál me pongo?!- Adara observaba indecisa su pequeña colección de vestidos. Faltaba menos de quince minutos y debía estar lista para su salida con Albafika ese día. Querían irse lo más pronto posible, para evitar indeseables…
*Flash Back*
-Adara, ¿mañana es tu día libre, verdad?
-Sí, ¿Por qué?
-Quería ir contigo a dar un paseo, a menos que ya tuvieras planes de antemano.
-¡Oh no, ninguno! Seria grandioso ir de paseo.
-Estuve pensando, y siendo honestos, no hemos salido juntos ni una sola vez, y si hemos compartido algún momento a solas, siempre somos interrumpidos por alguien más.
-Bueno, entonces vayamos de paseo mañana. Pero…
-¿Pero qué?
-¿Mañana, todos los caballeros dorados tendrán el día libre?
-No, todos no, normalmente rotamos, un día 6 están libres y los otros 6 se quedan a cuidar el Santuario…
-Y mañana, ¿Quiénes mas están libres?- Albafika dio un resoplido lleno de resignación al hacer un breve repaso mental ante la pregunta de Adara.
-Degel, Shion… Manigoldo, Dohko y Kardia…
-Creo que nos tendremos que despertarnos temprano para evitar a los "fastidiosos"…
*Fin del Flash Back*
-¡Adara, el Sr. Albafika está aquí!- avisó Berenike sin levantar demasiado la voz.
-¿Qué? ¿En serio? ¡Por Athena, ¿Por qué tiene que ser tan puntual?! – Adara tomó un vestido que no había utilizado anteriormente, se lo puso, recogió su cabello en un lazo de seda, se calzó sus sandalias y salió presurosa, no sin antes tomar su cesta de mimbre. Habían decidido ir a merendar a un arroyo cercano al Santuario que estaba rodeado de arboles y hermosas flores silvestres.
Adara salió corriendo de los aposentos de las sacerdotisas y a lo lejos, afuera del recinto patriarcal, pudo ver a Albafika vestido de civil esperándole.
-¡Buenos días!- saludo la joven efusiva, dándole un abrazo a su amado Piscis, el cual fue correspondido con un pequeño beso incluido.
-Buenos días princesa, ¿nos vamos?
-¡Si, antes de que "ellos" se den cuenta!
Albafika tomó a Adara en sus brazos para así realizar el descenso más rápido. Procuró llevar su cosmos al mínimo para así no ser notado mientras atravesaban los doce templos.
Cuando al fin llegaron a la puerta del Santuario, luego de atravesar los templos, la pareja estalló en risas, parecían un par de niños fugitivos que se escapaban para hacer alguna travesura.
Adara dejó la comodidad de los brazos de Albafika y se acomodó el cabello que se había revuelto con las fuertes corrientes de aire griegas.
-¡Oh por…!-cuando Adara estaba acomodando su vestido, recordó la razón por la cual no lo utilizaba. Ella había desarrollado una silueta esbelta y curvilínea, mas en estatura no había logrado crecer mucho con el pasar de los años. El vestido en cuestión era de cuando era una adolescente, y le quedaba bastante corto, en realidad, extremadamente corto, apenas si lograba cubrirle parte de las piernas y el trasero.
Albafika observaba sin comprender la repentina incomodidad que se dibujó en el rostro de Adara. La vio nerviosa y un tanto preocupada. Bajó un poco la mirada y al ver a la joven luchar por estirar su vestido entonces comprendió.
-Vaya, parece que alguien quería verse un tanto, ¿sensual? ¿Qué es lo que pretendes?
-¡Fue una equivocación, llegaste tan temprano que tuve que ponerme lo primero que encontré!
-Y precisamente encontraste ese vestido tan corto, el cual estoy seguro no usas muy a menudo.
-¿Seguirás haciéndome sentir más incomoda de lo que ya estoy o iremos de paseo? Soy capaz de cancelar este paseo y regresar a los aposentos.- amenazó Adara siendo acallada por una carcajada de Albafika, cosa que aun seguía sorprendiéndole, pero que le alegraba sobremanera.
-Bien, entonces comienza a caminar, no te voy a cargar.- un gesto de sarcasmo fue la respuesta de Adara, y tomados de la mano tomaron un sendero que les llevaba al arroyo.
*Media hora después*
-Albafika, dijiste que estaba cerca, y aun no veo rastro de ningún arroyo.- Adara poco acostumbrada a recorrer tan largas distancias, estaba por darse por vencida y tirarse al piso a descansar.
-Ya falta poco, unos cuantos minutos mas y llegamos.- replicó el joven de orbes azul cobalto sonriendo. Observó el cansancio en el rostro de Adara y se decidió por cargarla como si fuera una bebe.
-¡Ahhh! ¡Hasta que comprendes mis indirectas! ¡No te imaginas desde cuando quería que me cargaras!- confesó Adara disfrutando de los brazos de Albafika, el que fuera un caballero dorado tenía muchas ventajas, una de esas era su increíble fuerza.
-¿Y porque simplemente no me lo pediste?
-Porque me daba un poco de vergüenza.
-Bueno la próxima vez ten un poco mas de confianza y pídemelo, no es inconveniente para mí el llevarte en mis brazos.
-Está bien…
-¡Bien, hemos llegado!- anunció Albafika para el deleite de Adara unos minutos después. El arroyo le recordaba mucho al que el de Piscis le había preparado en su propio templo. Acomodaron una manta en el pasto y se sentaron en ella a compartir el desayuno.
-¿Qué es ese ruido que se escucha a los lejos, Fika?- indagó Adara escuchando voces de personas riendo y conversando.
-Es la gente de la aldea, un poco más adelante esta el rio, los sábados los aldeanos suelen venir al rio a refrescarse y a pasar tiempo con su familia.- aclaró Albafika conociendo casi de memoria la rutina de los aldeanos de Rodorio.- ¿Y desde cuando me llamo "Fika"?
-Albafika es muy largo y suena demasiado serio. Te llamaré de esa forma de ahora en adelante si no te molesta.- respondió a secas Adara, pareciéndole muy normal el sobrenombre.
-Está bien… ¿Tú tienes algún sobrenombre?
-Bueno cuando era pequeña mis allegados y el servicio del palacio solían acortar cualquiera de mis cuatro nombres, a veces me llamaban Ale por Alessia, Cami por Camilla, Elle por Eleanora o Gia por Gianara. El más usado era Gia y cuando me desaparecía con Gino siempre preguntaban: ¡¿Con un demonio, donde están los "G"?!
-¿Y tus padres no te llamaban de alguna forma especial?
-Ellos me decían "Acegi"…-recordó Adara con nostalgia- A ellos les fascinaban mis cuatro nombres así que me llamaban Acegi, son las iniciales de cada uno de mis nombres.
-Acegi… suena bonito. Yo nunca tuve un sobrenombre. Mi maestro siempre me llamó Albafika.
-Fika, ¿es cierto que te abandonaron en un jardín de rosas venenosas cuando aun eras un bebe?
-Sí, es cierto… mi maestro decía que yo fui amado por las rosas desde que nací y que tenía una inmunidad natural hacia el veneno, por lo que no sufrí daño alguno en aquella ocasión…
-He escuchado que tu maestro era, al igual que tu, el caballero más hermoso de su generación…
-¿Tienes idea de lo peligrosa que puede resultar la palabra "hermoso" si se la adjudicas a mi persona? De no amarte, ya te hubiera matado por semejante falta de respeto a mi honor y orgullo…
-¡Eso es algo que no llego a comprender! El que te digan hermoso no es un insulto, sino un halago…
-No pienso de esa manera, para mí la belleza física no tiene tanto valor como algunos le suelen dar, después de todo, ¿Cuál es la definición de la belleza? ¿Cómo saber cómo es su rostro si nadie nunca la ha visto?
-Pues para mí tú eres la definición de la belleza…
-Y tú eres para mí la belleza misma personificada… - concluyó el de Piscis estampándole un beso a Adara en la boca antes de que replicara algo más.- Cuéntame mas acerca de tu familia.
-Bueno mi padre se llamaba Alessandro y mi madre Carolena, mentiría si te dijera que recuerdo sus nombres completos, ni siquiera recordaría el mío si no fuera por Gino. Tenía una doncella que se encargaba de mis comidas y mi arreglo personal, se llamaba Catarina, ella era esposa del mayordomo del palacio que se llamaba Donato.
-Y los padres de Manigoldo, ¿Cómo se llamaban?
-¡Mis amados tíos, Lysander y Fiorella!- respondió Adara con alegría al recordar a los padres de su guardián.
-Tu vida pasada debió haber sido muy hermosa si la recuerdas con tanta alegría…
-Lo fue Fika, pero no tanto como lo que estoy viviendo ahora… - Albafika sonrió, era justo la respuesta que esperaba.
-Me alegra mucho saberlo…- concedió el pisciano acariciando el rostro de su amada.- Y dime, ¿Cuáles son tus pasatiempos?
-Bueno, no tengo mucho tiempo libre que digamos, pero cuando tengo tiempo libre me gusta sentarme a conversar con las demás doncellas y sacerdotisas, o cocinar. También me encanta pasear por el Santuario y visitar a los demás caballeros dorados, en especial a Asmita y a Degel, son muy sabios y es relajante tomar el té con ellos. ¿Y los tuyos, cuáles son?
-Pues solía pasar mi tiempo libre cuidando mis rosas, también visito la cabaña donde crecí con mi maestro Lugonis, y bueno, tengo otro pasatiempo que podría considerar mi favorito… me encanta dibujar, especialmente paisajes…
-¿Sabes dibujar? ¡Eso es maravilloso! ¿Podrías hacer un retrato mío algún día?
-¡Claro! En cuanto consiga implementos en el pueblo te dibujaré, hice un encargo hace tiempo, así que debe de estar por llegar pronto. – Adara asintió emocionada, siempre le habían gustado los retratos, y de pequeña solían hacerle muchos.
Conversaron durante largo rato sobre las vidas de cada uno, compartieron gustos y opiniones sobre distintos temas, hasta que un sonido muy conocido por todos interrumpió la quietud del ambiente.
-Lo siento…- dijo Adara avergonzada por el gruñido. Eran aproximadamente las 1 de la tarde y el estómago de la doncella estaba acostumbrado a comer a horas específicas.
-¡Jajajajajaja! Creo que será mejor que vayamos al pueblo a almorzar, había olvidado lo delicada que eres, siempre comiendo a tiempo y con una rutina diaria programada.- espetó Albafika divertido.
-No te burles Fika, y si quieres a alguien más resistente avísame y te consigo una amazona.- gimoteó Adara con fingida tristeza.
-No quiero a una amazona, te quiero a ti; no me gustan las mujeres rudas, como buen amante de las rosas, aprecio la fragilidad y la delicadeza de una mujer como tu.- el sonrojo en Adara fue inmediato, por lo que miró a otro lado para disimularlo. Albafika sonrió y le dio un tierno beso en la mejilla, y poniéndose se pie se dispusieron a recoger todo para emprender su andar hacia el pueblo, no quería que su princesa pasara hambre por más tiempo del que estaba acostumbrada.
Luego de caminar un rato, decidieron ir a almorzar a un pequeño restaurante en el que se servía comida típica griega, Adara recordó que era el lugar predilecto de Kardia para comer cuando sus intentos en la cocina no le quedaban del todo bien.
Adara y Albafika tomaron asiento en una pequeña mesa de madera luego de haber ordenado su comida. Por sugerencia de Adara habían optado por comer pescado y verduras bañadas con una vinagreta especial. No pasaron más de 15 minutos cuando ambos ya se hallaban degustando el plato. Adara hacia un gran esfuerzo por mantener sus modales cuando en realidad deseaba arrasar con su porción debido a la gigantesca hambre que tenia, Albafika la observaba divertido, acostumbrado a comer a deshoras.
-¡Estaba delicioso!- opinó Adara luego de terminar de comer.
-¿Fue suficiente o aun tienes hambre?- inquirió Albafika quien terminaba de comer también.
-No, ya es suficiente. Estoy satisfecha.- replicó sonriendo.
-¡No seas mentirosa! ¡Claro que tienes hambre! ¡Tú no comes, tú tragas! Típica italiana acostumbrada al buen comer.- Adara sintió sus mejillas arder y el enojo bullir de su interior cuando vio a Manigoldo tomar asiento en la mesa que compartía con Albafika acompañado de Dohko y Kardia. Degel y Shion se acercaban lentamente con el rostro lleno de vergüenza.
-¡¿SE PUEDE SABER QUE HACEN AQUÍ?!- gruño Adara fastidiada por la repentina compañía.
-¿Aparte de comer? Pues arruinar tu cita con Albafika.- confesó Kardia sin vergüenza alguna.
-Nos dimos a la tarea de subir hasta el templo de Piscis para invitar a Albafika a salir con nosotros, cuando nos llevamos la desagradable sorpresa de que se habían ido muy temprano, seguramente para evitarnos, pero no les salió la jugada bien, ¡Así que aquí estamos! Jajajajajaja- si Kardia era un desvergonzado, Dohko era la desvergüenza en persona.
-¡No pueden hacernos a un lado así sin más, antes de ser tu chica Albafika, Adara es mi protegida, mi única familia y amiga-hermana de todos los caballeros dorados del Santuario, así que debes aprender a compartir! Además tu eres mi amigo, y también quiero tener tiempo para charlar contigo, ya sabes que mande a Anthea bastante lejos.- regañó Manigoldo muy serio ganándose un asentimiento por parte de los otros dos fastidiosos.
-Me queda muy claro la estrecha amistad que tienen con Alessia y JAMAS me opondría a ella, pero ustedes también deben respetar el que queramos pasar tiempo a SOLAS. – replicó Albafika tajante. – ¡Y Manigoldo, cuando quieras hablar conmigo, puedes decírmelo o inmiscuirte en mi templo como siempre lo has hecho!
-Albafika, en nombre de este trió de imbéciles, de Shion, y de mi persona, te ofrezco una disculpa por haber arruinado tu almuerzo con Adara.- musitó Degel haciendo énfasis en el insulto.
-Es cierto, lo sentimos mucho. Al parecer ellos no comprenden el significado de intimidad.- concedió Shion mirando severamente a Dohko.
-¡Nadie les ha pedido que se disculpen por nosotros! Es más, esta cita se acabo, desde este momento pasaremos el día juntos. – ordenó Manigoldo llevándose a Adara rápidamente, seguido de Dohko y Kardia, quienes reían como posesos. Albafika, quien trataba de controlar su enojo, llegó a la conclusión de que sería más difícil de lo que pensaba el hacerles entender a esos tres que las cosas ya habían cambiado.
-Albafika, toma las cosas con calma, aun no se han hecho a la idea, especialmente Manigoldo.- indicó Shion tratando de salvar el pellejo de aquellos tres de morir a causa de las rosas de Albafika.
-Shion tiene razón, las cosas han cambiado recientemente, solo dales un poco más de tiempo.- aconsejó Degel y Albafika tomó el consejo como válido por lo que se tranquilizó y pidió tres tazas de té para él y sus dos compañeros, esperando a que en cualquier momento el trío de fastidiosos hiciera algún desastre.
*Mientras tanto*
-¡¿Se puede saber porque hicieron esto?! ¡Es la primera vez que Fika y yo salimos y ustedes lo arruinan todo!- refunfuñó Adara cuando al fin fue libre de la prisión de los brazos de Manigoldo.
-¿Fika? –Inquirió Dohko sorprendido por el sobrenombre.- ¡Como sea, no puedes enojarte! ¿A poco no extrañas cuando salíamos a divertirnos en el pueblo? No me digas que eres de esas chicas que cuando al fin conquistan al hombre de sus sueños se olvidan de sus amigos. – replicó Dohko cruzado de brazos, un tanto celoso.
-No, no soy de esas chicas, pero tampoco permitiré que hagan esto cada vez que salga con él.- respondió Adara seriamente, a ver si así les hacia entender.
-¡Claro que no lo haremos siempre! Pero ve organizando tu horario de días libres, porque si no nos incluyes, juro que arruinaremos todas tus citas con la rosa con patas.- amenazó Manigoldo con rostro sombrío.
-Amor mío, comprende que nosotros también queremos atención. Con nosotros haces cosas que nunca harás con Albafika, ¿O acaso crees que él te acompañara a bailar con los gitanos cuando vienen de visita al pueblo?- espetó Kardia con sorna.
-Bueno es cierto, pero no vayan a abusar. Porque cuando ustedes se van a fastidiar doncellas, sacerdotisas y amazonas, yo no les arruino los planes.- puntualizó Adara. – Además si hablamos de "hacer a los amigos a un lado" tu Manigoldo, te llevas el premio. ¡Nunca nos hablaste de tu relación con Anthea!
-¡La pequeña tiene razón, por eso es que los dioses te castigan y hacen que sea más cascarrabias y puritana que Asmita! – apoyó Dohko recordando la escena ocurrida en la boda de Aldebarán.
-¡Yo que tú la mando a freír monos, se me hace muy estirada, ni que fuera tan bonita! – terció Kardia ganándose un zape de Manigoldo.
-Suficiente, si no les dije nada es porque echarían todo a perder, ya la tengo bastante complicada con la obsesión a la integridad de Anthea para sumarle el trato con ustedes, Anthea no es tan desenfada como Adara. – replicó Manigoldo a modo de excusa.
-Por eso es que te dije que yo la tenía que aprobar primero, pero como siempre, no me haces caso…- musitó Adara bufando.
-¡Bueno ya, dejemos a la monja puritana y a la rosa andante y vayamos a buscar algo divertido que hacer! – propuso Dohko fijando su mirada en un bar cercano. - ¿Qué les parece una competencia de quien aguanta más?
Adara suspiró sabiendo de sobra lo que seguía. La tan amada competencia de Dohko nunca traía buenos resultados.
*Una hora después*
-¿No les parece que ya se están tardando demasiado?- soltó Shion al aire notando que el ambiente estaba demasiado calmado y el trío y Adara aun no habían regresado.
-Tienes razón, el silencio en ellos es mala señal.- apoyó Degel dejando el pastelillo que estaba ingiriendo.
-Sera mejor que vayamos a buscarlos…- sugirió Albafika e inmediatamente el trío se puso en marcha.
La búsqueda emprendida por los tres santos no tardo demasiado en arrojar resultados. Cuando caminaban cerca de una taberna escucharon los inconfundibles gritos de Adara tratando de detener lo que parecía ser una pelea. Se dieron prisa en entrar y se encontraron con una escena que era de sobremanera desagradable.
-¡Maldito desgraciado! Ven aquí… anda ven… te voy a enseñar a respetar a un hombre de verdad…- Dohko amenazaba con los puños a un alcoholizado Kardia quien luchaba por ponerse de pie.
-¿Hombre de verdad? ¡Puff, no me hagas reír!- Manigoldo estaba desparramado sobre la mesa con una cerveza en la mano. – Anda Kardia, mata al idiota ese con tu aguja escarlata.
-¡Gian Marco cierra la maldita boca y deja de darle ideas a Kardia! Suficiente con que casi nos dejas caer a todos en el Monte Yomotzu y que el tonto de Dohko intentara flirtear con el alma de una mujer muerta.- Adara quien no había tomado cerveza llevaba la ultima hora intentando evitar, en vano ciertamente, que los tres dorados que le acompañaban utilizaran sus técnicas, cosa que si llegaba a oídos del Patriarca les haría merecedores de un gran castigo.
-Oye, oye Adara, ella no estaba muerta. Simplemente estaba tomando una siesta. – se defendió Dohko sentándose nuevamente en la mesa que compartían los tres y recostando su cabeza en uno de los brazos de Manigoldo que estaba acostado boca abajo encima de la mesa, porque así, según él, se le pasaría más rápido el mareo.
-Oigan, ¿Qué les parece si vamos a molestar al viejo ese que siempre esta borracho? Y así aprovechamos para robarle un poco del ron ese que toma y que tanto nos gusta. – sugirió Kardia poniéndose de pie listo para fastidiarle la existencia de nuevo al pobre viejo que llevaba más de 10 años ahogando con alcohol la pena que le causaba la muerte de su esposa.
-¡Buena idea!- respondieron Manigoldo y Dohko al unísono, y con mucho esfuerzo ambos se pusieron de pie listos para seguir disfrutando su día libre.
-¡Déjense de tonterías! No me hagan caminar, no puedo conmigo misma.- lloriqueó Adara.
-¡Deja de ser tan vaga! Además nadie te manda a andar de glotona y haberte comido tres porciones de comida tamaño Dohko.- recriminó Manigoldo halando a la chica para salir de la taberna.
-¡¿Se puede saber a dónde van?!- Manigoldo, Kardia y Dohko soltaron un grito de horror como si hubiesen visto al mismísimo Patriarca en persona. Degel y Shion los observaban con mirada temeraria, mientras que Albafika no dejaba de mirar a Adara con expresión de asombro y se pregunto cómo era posible que alguien como Adara comiera tanto al punto de no poder ponerse de pie.
-A molestar al viejo borracho, ¿Y ustedes? – Respondió Kardia quien hubiera seguido su camino de no ser porque Degel le detuvo.- Cubitos de hielo no me hagas enojar, ¿sí?
-No vas a ir a ningún lado Kardia. Ahora mismo nos vamos al Santuario.- replicó Degel plantado frente a Kardia.
-Ya vienen estos a arruinar la diversión.- espetó Manigoldo cargando a Adara en sus hombros para que Albafika no se la llevara.
-Ah no, eso sí que no… - gruñó Dohko cuando vio a Shion acercarse a él. Lo siguiente que sucedió absolutamente nadie se lo espero. Dohko se atrevió a soltar un Rozan Shō Ryū Ha destrozando la taberna y mandando a Albafika, Degel y Shion a quien sabe dónde, cosa que aprovecharon el, Kardia y Manigoldo para escapar.
-¡Maldito! – rugió Shion enojado por la imprudencia de Dohko, y junto con Albafika y Degel iniciaron la persecución antes de que se les ocurriera utilizar sus técnicas nuevamente y por lo dicho por Adara seguramente ya llevaban tiempo haciéndolo.
Casi a las afueras del pueblo vieron como se arremolinaban alrededor del anciano que embriagado como siempre intentaba recuperar la botella de licor que los jóvenes le habían arrebatado de las manos. Dohko le hacía muecas al viejo mientras que Manigoldo saltando como conejo le reclamaba a Kardia porque ya era su turno para beber. Adara por su parte vomitaba todo lo que había comido mientras luchaba por no ensuciar su cabello y su vestido.
Una repentina lluvia comenzó a caer, cosa que al parecer renovó las fuerzas de los tres borrachos quienes bailaban al son de una extraña canción mientras bebían y Adara cansada de vomitar había optado por tumbarse en el piso de piedra para disfrutar de la lluvia.
-¡Esto… esto es… DEMASIADO!- el grito de Degel fue acompañado de un trueno que paralizó a los danzantes .- ¡DIAMOND DUST!
Lo siguiente que vieron los ojos de Shion fue como Manigoldo, Kardia y Dohko quedaron convertidos en estatuas de hielo, junto con Albafika, quien había recibido el ataque también cuando caminaba hacia Adara quien daba señales de querer ponerse de pie.
-Eh, Degel, ¿no te parece que fue un poquito excesivo? – inquirió Shion una vez vio que el de Acuario se hubo calmado.
-Shion, por favor, teletransportanos de regreso al Santuario. – pidió Degel maldiciendo el momento en el que permitió que esos tres se desaparecieran junto con Adara.
Shion hizo lo que Degel le solicitó y en menos de segundos estuvieron en el Santuario. La primera parada fue el templo de Escorpio donde dejó a un fastidiado Degel y a Kardia refunfuñando que el de Acuario era demasiado extremista y aguafiestas, luego fue a Cáncer donde dejo a Adara encargada de Manigoldo y Albafika quienes discutían entre sí, y por último termino en su templo donde tendría que hacerse cargo de su mejor amigo quien ya empezaba a dar signos de ir a expulsar todo el alcohol ingerido.
*Más tarde, Templo de Acuario*
-¡MALDITA SEA KARDIA, QUEDATE TRANQUILO!- rugía Degel tratando de echarle agua caliente Kardia para limpiarlo y de paso para que se le pasara el frio que tenía. Hacia solo unos minutos el escorpión había vomitado todo el templo obligando a Degel a limpiar nuevamente.
-¡Joder Degel, por culpa tuya no tendré fiebre por el resto del año…! -replicó Kardia ya harto de que le echara encima contenedores de agua caliente. – El usar tu Diamont Dust fue demasiado, casi nos matas a todos.
-¿Y quién te dijo que no era esa mi intención? – la expresión sombría y temeraria en el rostro de Degel fueron suficientes para que Kardia no volviera a abrir la boca en un buen rato.
*Templo de Aries*
-¡Juro que nunca más volveré a beber así, Shion! – decía Dohko con voz quejumbrosa por decimo quinta vez. Shion le observaba aburrido recordando la otras miles de veces que el de Libra había prometido lo mismo. - ¿Me das un poco de té caliente? Tengo frío.
-¿Tienes frio?- le pregunto Shion observándolo maquiavélicamente, cosa que hizo que Dohko reconsiderara si tenía frio o no.
-No, ya no tengo frio, no te preocupes. – se apresuró a responder Dohko cuando vio que Shion se acercaba a él peligrosamente con la olla llena de té caliente.
-¡AQUÍ TIENES TU MALDITO TE!- Dohko gritó de dolor cuando el caliente liquido hizo contacto con su piel. - ¡NUNCA MAS SE TE OCURRA UTILIZAR EL Rozan Shō Ryū Ha EN PRESENCIA DE CIVILES Y MENOS SI ESTAS BORRACHO, IMBECIL!
*Templo de Cáncer*
-Gino, con calma. – Adara ayudaba a Manigoldo a vomitar en un contenedor mientras lo cubría con una manta porque titiritaba de frio.
-Adara… deja a ese idiota… y cuídame a mi… - solicitó Albafika quien estaba cubierto de pies a cabeza de gruesas mantas acostado en la cama que a golpes compartía con Manigoldo.
-¿A quién llamas idiota, rositas?, ¡Si no fuera porque me estoy muriendo, te estaría moliendo a golpes!
-¡Ya basta, los dos!- gritó Adara cansada de las discusiones.
Adara volvió a acostar a Manigoldo en la cama y lo cubrió con la manta e inmediatamente él y Albafika comenzaron a darse pequeños golpes y a halarse la manta mutuamente con el único fin de dejar al otro expuesto al frio.
-Todo esto es culpa de ustedes, pusieron la vida de mi Adara en riesgo por andar de alcohólicos indecentes y provocaron la ira de Degel…- acusó Albafika nuevamente halándole el cabello a Manigoldo.
-Nada de esto hubiera pasado si ustedes nos hubieran dejado molestar al viejo en paz. Pero no. Siempre quieren hacer papel de hombres serios y maduros. ¡Y deja de halarme el cabello o te llevo de paseo a Yomotzu aunque me muera de frio! – amenazó Manigoldo dando un salto fuera de la cama y tomando posición de batalla.
-¿Ah sí? Quiero ver que lo intentes maldito borracho.- Albafika se colocó de pie sobre la cama y sacó una de sus rosas piraña, listo para asestársela al de Cáncer en cuanto hiciera un movimiento.
-¡AHHH! ¡DUELE! – fue lo siguiente que se escuchó en el templo de Cáncer e inmediatamente Albafika y Manigoldo volvieron a acostarse en la cama y compartieron la manta sin problema alguno. Después de todo era Adara quien ordenaba el templo de Cáncer y seguramente sabría donde conseguir más ollas como aquellas que les lanzo directamente a la cabeza a los revoltosos santo de Piscis y Cáncer.
La paz volvió a reinar sobre el Santuario y quienes hacían el papel de doctores se determinaron a descansar. El día de mañana seguramente sería mucho peor.
¡Eso ha sido todo por este capítulo!
¡Y así se disfruta un día libre! ¿Qué tal les pareció? Espero que les haya gustado, no tienen idea de lo que me costó escribirlo, estoy pasando por una crisis de inspiración Jajajajajaja!
¡Muchas gracias por leer, esperare encantada por sus reviews!
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
XOXO
