De acuerdo, sé que dije que no incluiría lemmon o mucha sabrosura pero... lo siento, fallé rotundamente :V Sólo empecé a escribir y... esto apareció.

Advertencia: Sexo medianamente explícito.


El día laboral finalmente había llegado a su fin. Zack era el encargado de cerrar el local, por lo que la mayoría de las veces era el último en salir, o así debería ser, si no fuera por ella.

–¿Terminaste el corte de caja, Zack?

–Estoy en eso.

Ella siempre se quedaba hasta el final a su lado. Los años pasaron desde que Ray entró como apoyo a la tienda. En ese tiempo, él creía que sólo duraría un año trabajando ahí, después de todo, era una niña con un gran futuro como para quedarse en la tienda.

¿Tan rápido han pasado cinco años?

Cuando terminó, guardó el dinero en la caja fuerte. Buscó a Ray con la mirada pero no la halló.

–Ray, es hora de ir a casa.

Su voz resonó en el profundo silencio, ella no respondió a su llamado. Caminó hacia la cocina en busca de la chica, ella había crecido mucho con el paso de los años, convirtiéndose en una hermosa joven de dieciocho años.

Eventualmente, eso trajo consigo que se volviera muy popular entre los hombres. Rachel era el sueño de cada chico que la veía en el trabajo. El conjunto del uniforme relucía sus hebras doradas, la piel blanca y sobre todo, sus zafiros.

Lo que ellos no podían ver del todo, eran sus curvas. Eso era algo que sólo él había contemplado. Así como se volvió popular para el sexo masculino, en el femenino se volvió la envidia, pues acaparaba todas las miradas por donde pasaba.

Pensar que esa mocosa se convertiría en esto…

Se sonrojó por sus pensamientos. Era cierto que aún conservaba sus ideales de adulto responsable, pero también era un hombre. Lo peor de su situación, era que desde siempre, Ray le había aclarado que él sería suyo. Esa promesa estaba por cumplirse, como ella misma dijo, sólo era cuestión de tiempo.

–¡Ray!

–Estoy en la bodega, ¿puedes ayudarme con algo?

–¿Ha? ¿Qué demonios haces ahí?

–Recuento de inventario, ¿Podrías venir un momento?

–Demonios, ¿No podrías haber esperado hasta mañana para eso?

Zack caminó hacia la bodega y abrió la puerta, pero al hacerlo, se dio cuenta que estaba completamente a oscuras.

–¿Qué mierda?

Entró en la bodega, buscando el interruptor para encender la luz. Sin embargo, cuando apenas estuvo dentro, la puerta se cerró.

–¿Ha? Ray, ¿Dónde diablos estás?

Trató de abrir la puerta, pero fue inútil. La única manera de abrirla era desde fuera o teniendo la llave, pero sus malditas llaves estaban en la sala de descanso para empleados.

–¡Maldición!

Estaba por llamar a Rachel, cuando todo en su mente se conectó. Ella lo había llamado a la bodega, pero no estaba ahí. En cuanto entró se quedó atrapado, y ahora no había nadie que pudiera ayudarlo más que ella, lo que significaba...

–Tardaste mucho en venir, Zack.

Pudo sentir como lo abrazaba por la espalda, acariciando su pecho y abdomen con suavidad.

–¿Qu... Qué haces? – su cuerpo se tensó, había caído en la trampa de Ray.

–Estos últimos días han sido agotadores, ¿No te parece que deberíamos relajarnos?

Una de sus manos desabrochó algunos botones de su camisa, mientras la otra descendió hasta su entrepierna, acariciándolo sobre sus pantalones.

–¡Te volviste loca! ¡No haremos eso aquí!

Se alejó de ella, pero estaba acorralado. La puerta no se abriría hasta mañana, Ray lo había atrapado en un descuido.

–No te resistas, Zack. Sabes que me deseas.

–¡No digas tonterías!

Una risa se escuchó en la oscuridad, después las luces se encendieron. Los párpados de Zack se abrieron de par en par, pues Rachel se había quitado el uniforme, quedando solamente en ropa interior.

Sus instintos lo traicionaron, pues no podía dejar de apreciar las curvas de Ray. Sus muslos, la perfecta curva de sus caderas que lo llevaban a la de sus pechos. En pocas palabras, Rachel era la viva imagen del deseo.

–Tu cuerpo siempre te ha delatado, Zack.

Ella se acercó a él, acariciando la erección que sobresalía de sus pantalones. Un escalofrío recorrió la espalda del mayor ante el contacto.

–De...Detente...

Rachel sonrió y negó con la cabeza. Por el contrario, acercó sus labios a su oído para susurrarle...

–Serás mío esta noche.

Sin previo aviso, metió su mano bajo sus pantalones y tomó la virilidad de Zack, arrancándole un gemido por la sorpresa.

–¡De…Deja de tocarme!

Sus mejillas estaban rojas bajo las vendas, el corazón le palpitaba con fuerza. No quería aceptarlo, pero sus caricias se sentían tan bien, que su cuerpo no lo obedecía.

–Deja de hacerte el difícil, ¿Se te ha olvidado que ya tomaste mi virginidad anteriormente?

Esas palabras le recordaron lo que tanto negó, su decencia había llegado a su límite con anterioridad, pero él no podía creerlo.

–Hazme tuya, como lo hiciste esa noche. – le susurró con sensualidad, sin dejar de atender la erección bajo su ropa.

El coctel de emociones casi lo vuelve loco, hasta que ya no pudo contenerse más y cedió a sus deseos.

–Prepárate…

Atrajo sus labios a los suyos en un desesperado beso que anhelaba. Ray gimió por la exigencia de Zack y trató de corresponderle de igual manera. Las manos vendadas se posaron entre su cadera y sus glúteos.

Los labios de Rachel tenían un delicioso sabor a vainilla, pero él no se conformaría con solo tener sus labios. Quería más, quería todo de ella. En un acto de picardía mordió su labio inferior, con la intención de que su lengua explorara la dulce cavidad de la chica. El simple acto la hizo gemir, abriendo su cavidad para que hiciera lo que quisiera.

Mientras se besaban, ella desabrochó los botones restantes de la camisa de Zack, revelando su torso marcado, visible incluso a través de las vendas. Después, sus manos viajaron hacia sus pantalones para liberar a la bestia que se mantenía prisionera entre su bóxer.

De igual manera, él le quitó el molesto sostén que aprisionaba sus senos. Tenían la forma y tamaño perfectos, sus manos quisieron comprobar su suavidad, pero Ray se lo negó.

Se separaron del beso, respirando entrecortadamente. La presencia del rubor en el rostro de ella lo enloquecía, era demasiado provocador para sus mortales ojos. El razonamiento se había perdido, tan solo quería continuar y tomar todo de ella ya mismo.

Sin haber retomado el aliento por completo, ella se inclinó hasta estar a la altura de su miembro. El mayor sabía lo que estaba por ocurrir, pero aun así sonrió desafiante.

–¿Muy grande para ti?

–Comprobémoslo.

Lo tomó con una de sus manos y pasó su lengua de la base a la punta. La reacción en el cuerpo de Zack no se hizo esperar, pues un gemido salió involuntariamente de sus labios. Sonrió complacida y continuó, deteniéndose en la punta. Su lengua envolvió parte de la cabeza, enloqueciendo lentamente a su compañero.

–¡Mierda!

Con afán de torturarlo, tomó la punta en su boca, mientras su lengua abrazaba cada parte de ella. El cuerpo de Zack comenzó a temblar, pues la sensación que lo inundaba era demasiado placentera.

No podía negarlo, era demasiado buena. Ni siquiera recordaba que ella fuera capaz de hacer ese tipo de cosas. Pero para alguien como él, eso no sería suficiente. Ray lo sabía, por lo que finalmente introdujo una buena parte de él en su boca, comenzando a mover su cabeza en un vaivén.

–¡Ma…Maldición… Ray!

La sensación de su boca envolviendo su virilidad era jodidamente increíble, tanto que lo llevó a tomarla del cabello para que lo tomara todo.

La humedad en su cavidad, combinada con su majestuosa lengua recorriendo cada parte de su piel lo mataría. Sabía que si las cosas continuaban así estaría jodido, debía alejarla de él, aunque realmente no quisiera.

La forzó a cortar con sus acciones, jalándola del cabello.

–¿Demasiado placer?

La sonrisa de satisfacción en ella fue una clara señal de que también lo estaba desafiando. No le permitiría que lo tomara a la ligera, le enseñaría algo que la última vez no pudo.

–Estás muy segura, ¿eh? Te mostraré lo que es el verdadero placer.

Su mirada pareció brillar por la lujuria, poniendo ansiosa a Ray. Hizo que se levantara y la pegó hacia la pared, dándole la espalda. Después, hizo que levantara sus caderas hacia él, deleitándose con la preciosa vista que tenía en frente.

–¿Qu…Qué vas a hacerme? – ella parecía avergonzada, mientras miraba atenta lo que le haría.

–Voy a matarte… – sonrió perversamente, acercando sus labios a su oído. –, de placer…

Inmediatamente, Zack pasó sus dedos bajo la única prenda que tenía Rachel, y comenzó a acariciar su intimidad de arriba abajo. Ella empezó a gemir por las caricias en su zona sensible, pero después dio un pequeño grito de sorpresa, al sentir que tomaban uno de sus senos, mientras besaban su nuca.

Los movimientos en su entrepierna variaban, siendo circulares o abriendo sus pliegues mientras subía. Los besos que repartía de sus hombros a su nuca la enloquecían, haciendo que sus piernas temblaran por el placer.

De pronto, sintió como uno de los dedos entró en ella, arrancándole un fuerte gemido.

–Hermoso…

Sonrió satisfecho, mientras la penetraba suavemente con uno de sus dedos, eventualmente vino el segundo. La castigaría, aquella expresión llena de confianza se convertiría en una de súplica.

Ray movía lentamente sus caderas, algo que sólo alimentaba el deseo de hacerla gritar. Los movimientos en su cuerpo se detuvieron, momento que aprovechó para recuperar el aliento.

–¿Eso fue tod…!

Un escalofrío recorrió su espina dorsal, al sentir algo suave y húmedo recorrer sus pliegues.

–No… apenas estamos comenzando.

Zack simplemente se había desecho por completo de la ropa de ambos. Era el turno de la pequeña mocosa de gritar. Hizo que separará un poco más sus piernas y entonces continuó. Pasó su lengua por aquella rosada línea de un lado a otro, provocando que Rachel se estremeciera.

Se relamió los labios, como si estuviera por deleitarse de un suculento y delicioso platillo. Entonces continuó, pasando lentamente de un lado a otro, escuchando como sus gemidos resonaban cada vez más fuerte.

Abrió sus pliegues con la yema de sus dedos e introdujo su lengua, consiguiendo que chillara por la sorpresa.

–Z…Zack…

Escuchar cómo pronunciaba su nombre suplicante, lo motivó a buscar aquella fuente de placer que había evitado tocar intencionalmente. Primero la hizo temblar con sólo su aliento, prosiguió la tortura tocando sólo los alrededores de su clítoris. Cuando consideró necesario, pasó su lengua, jugando con aquel interruptor de absoluto placer.

Rachel no podía hacer nada más que gemir y estremecerse con cada acción. Sentía por momentos que las fuerzas abandonaban sus piernas. El sudor hacía que su cuerpo brillara de manera sensual.

De pronto, la tortura llegó a su fin. Las caricias se detuvieron súbitamente. Eso era lo que pensaba, hasta que sintió algo caliente y duro empujando suavemente en su entrada.

–¿Me quieres dentro, pequeña?

No era un secreto para ella que Zack disfrutaba el sexo, sobre todo que tendía a volverse muy dominante en ocasiones, aunque eso no fue así la primera vez. Pero eso quedaría para otra historia.

–¿Crees poder aguantar sin estar dentro de mí?

Le siguió el juego, provocándolo con toda intención.

–No. – tras esas palabras entró en ella, sintiendo un cosquilleo en su miembro. Los pliegues de Ray abrazaban su virilidad, excitándolo aún más.

Sin poder aguantar un momento más, la tomó de sus caderas y comenzó a embestirla. Primero fue un ritmo suave y cariñoso, pero conforme su cuerpo se lo pedía, la intensidad también subía.

–Da…Dámelo todo… Za…Zack.

–¡N…No tienes que pedirlo!

Los gemidos fueron en aumento, el olor a sexo se propagó en aquella solitaria bodega. El choque de sus cuerpos sonaba como música en el festín de la lujuria al que se habían entregado.

Tomó sus senos, presionando los pezones con su dedo índice y pulgar. Los fluidos de la intimidad de Rachel fluían en abundancia.

Sus cuerpos se balanceaban de un lado a otro en un armónico vaivén.

Sin que se lo esperara, ella se alejó y se dio la vuelta.

–¿Qué pasa? – preguntó, con la respiración agitada.

–Al suelo.

–¿Eh?

Ella lo derribó, y cuando estuvo donde lo quería, se subió sobre él.

–Es mi turno de tomar el control.

Deslizó el miembro de Zack dentro de ella una vez más, se apoyó con sus manos en su pecho y de nuevo tomaron su ritmo. Mientras se movía se besaban apasionadamente, sus lenguas danzaron, luchando por el dominio.

La situación no duraría por mucho tiempo, con cada estocada él sentía que se acercaba a terminar. Para Rachel, la situación no era muy diferente, mucho menos con sus senos siendo atendidos por la boca del mayor.

Pronto, el ritmo se salió de control. Las embestidas eran desenfrenadas, azotando sus cuerpos el uno al otro. El cosquilleo de llegar al clímax se hizo presente.

–¡Mi…Mierda! ¡No aguantaré mucho más!

–¡Hazlo! Termina en mí, Zack. Seamos uno para siempre.

Tal vez era por el inmenso placer que ella estaba sintiendo, pero si cumplía su deseo, era seguro que su padre y los de Rachel lo matarían.

–¿¡Es….Estás loca!?

–¡Sí! ¡Eres todo mío!

Con cada palabra se movía con más intensidad, si eso era tan siquiera posible.

–¡Y…Ya soy tuyo! ¡Así que déjame terminar fuera!

–¿Por fin lo aceptaste?

–¡Sí! ¡MALDICIÓN!

Estaba a punto de estallar dentro de ella. Justo cuando su última resistencia colapsó, ella salió, terminando ambos al mismo tiempo. Los fluidos empaparon sus cuerpos sudorosos y todas sus fuerzas se fueron.

Cayó sobre su pecho, recobrando el aliento después de lo que habían hecho.

¿Qué mierda acabo de hacer?

–A partir de ahora… – Rachel habló, captando su atención. –, Soy tu única dueña.

Estoy jodido…


Espero les haya gustado y como siempre, se les agradece el apoyo. Con esto se sube la categoría a M

Respondo a sus reviews!

Anonimous 13: De hecho sí ocurrió xd pero eso lo explicaré mucho más adelante.

Guest: Nel :v escribo para torturar a Zack y así seguiré xD Pues ese es uno de los capítulos que tengo en mente hacer, y no te preocupes. Ni siquiera han salido Eddie o Danny, le queda mucho a esta historia por el momento. Gracias por leer! :D

InOuji: Con este seguro morirás pero por un sangrado nasal :V

Gracias por leer, hasta el próximo cap!