Antes de empezar, solo decir que no me gusta como me ha quedado el capitulo, pero voy de culo con el trabajo por lo que solo tengo esto que ofrecer, espero que os guste.
Capitulo 11 : el Espejo, Navidad y San Mungo.
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El Expreso de Hogwarts iba de camino a Londres llevando a los alumnos de la escuela de vuelta a sus hogares para la fiesta de Navidad. En cierto compartimento se encontraba un grupo formado por 3 Slytherins y 2 Ravenclaw. Blaise y Roger estaban sentados en asientos opuestos cerca de la puerta jugando una partida de ajedrez mágico, Daphne y Sia, sentadas frente a frente, estaban charlando animadamente mientras que Harry estaba sentado cerca de la ventana apoyando su cabeza sobre el respaldo de la ventana mirando el paisaje.
El primer semestre había concluido con el partido de quidditch entre Ravenclaw y Hufflepuff, siendo Ravenclaw el ganador por un margen muy estrecho de apenas 20 puntos, los jugadores de azul estuvieron a punto de perder por culpa de Cedric Diggory, el buscador de Hufflepuff que había atrapado la snitch. Harry podía admitir sin problemas que el chico rubio era de lejos el mejor buscador de la escuela y que Jacob iba a tener problemas para vencerlo.
Harry recordó con cariño como Rose, o Rosy como la llamaba, había empezado a escribirle preguntando sobre mil y una cosas, la escuela, como estaba, que le gustaba, si podían quedar en algún lugar para pasar el rato. A pesar de que el pelinegro solo había empezado a interactuar con la pequeña niña hace apenas 2 meses, pudo decir que en el fondo la quería y la veía como a su hermana pequeña.
Era imposible no amar a esa niña linda con ojos vibrantes de alegría.
Por desgracia, esos momentos donde disfrutaba leyendo la correspondencia de su hermana se veían amargados en ocasiones por las cartas que le enviaban sus progenitores de forma conjunta. Harry no había abierto ni una sola de ellas, simplemente las dejaba de lado y leía la carta de su hermana, aunque su humor se agriaba cada vez que eso sucedía.
Harry frunció el ceño, no entendía porque simplemente no las quemaba como todas las otras cartas que había recibido desde su segundo año.
Bueno, no era del todo cierto, si lo sabia pero se negaba a reconocer la verdad. No quería ni siquiera pensar en la posibilidad de que … después de todo lo que había sufrido, todo lo que le habían hecho...
"Maldito espejo..." murmuro con rabia.
(Flashback)
Era tarde por la noche cuando Harry salio de la biblioteca, se había pasado toda la tarde del domingo mirando libros de defensa para poder programar un buen plan de estudio para sus amigos. Quirell era un inútil, sus tartamudeos incesantes y la poca profundidad de los temas que abarcaban en clase convirtieron la clase de DCAO en una completa perdida de tiempo. Incluso a la hora de practicar con hechizos, los alumnos que tenían dificultades iban a pedir consejos al ojiverde, el cobarde con turbante era incapaz de dar un consejo coherente o remotamente útil.
Harry suspiro. "¿Dumbledore no puede contratar a un profesor medianamente decente o que se quede más de un año en el colegio?" pensó, cualquiera diría que lo hace aposta.
Harry siguió caminando en dirección a la salla común hasta que vio una puerta abierta, algo bastante raro teniendo en cuenta que las puertas del castillo estaban encantadas para cerrarse por si solas si están demasiado tiempo abiertas. El pelinegro se acerco por curiosidad para ver que había dentro de la salla.
Al entrar pudo ver que la salla entera estaba vacía, ni muebles, ni sillas, nada. Excepto por un espejo enmarcado por un soporte de madera con 2 pilares esculpidos y la punta triangular que media 4 metros de alto y 2 de ancho. Era precioso , los bordes forjados con diferentes curvas y giros dándole una belleza particular y en la parte superior una inscripción.
"Oesed lenoz aro cut edon isara cut se onotse..." leyó en voz baja intrigado. La frase no tenia sentido alguno, no era latín, griego o cualquier otra lengua que Salazar le haya enseñado. El pelinegro bajo la vista para mirarse en el espejo y se quedo en shock.
Harry se veía a si mismo, pero era un Harry muy diferente al de ahora. La versión del espejo era más alto y mayor de edad, vestido con una túnica de quidditch de color blanco con bordes azules, el uniforme oficial del equipo nacional de quidditch. Tenia a Daphne y Sia en los brazos y estaba al lado de Blaise y Roger con los mismos uniformes. Lo que realmente lo dejo en shock fue el resto de la gente a su alrededor. Salazar, Narcissa, las familias de Daphne, Roger y Blaise y, lo más desconcertante, los Potter. James, Lily, Charlus y Rosy. Todo el mundo sonriendole felices.
"Que tipo de broma es esta." dijo en voz baja conmocionado. La imagen que estaba viendo no tenia sentido, los Potter de buena gana junto al resto del grupo, no tenia sentido. Lo peor era que no le desagradaba la vista, lo anhelaba a pesar que una parte muy oscura y llena de odio de su corazón lo quería negar con vehemencia. Los Potter, excepto Rosy no tenían lugar en este espejo.
Harry volvió a sus sentidos cuando noto a Silena deslizándose de su manga, la serpiente emplumada empezó sisear furiosa. "¿Que pasa chica?"
"¡Alguien esta aquí, oculto!" explico con rabia antes de salir completamente de la manga de Harry y empezó a deslizarse por el suelo, lamiendo con su lengua bífida el aire. Harry sabia un montón de cosas sobre las serpientes, entre ellas, que eran capaces de detectar a sus presas probando el aire o detectar las fuentes de calor en algunos casos. Silena de pronto levantó la cabeza del suelo y giró la cabeza mirando una de las esquinas de la habitación antes de levantar la mitad de su cuerpo en el aire y desplegar las alas de forma amenazante. "¡Ahi!" siseó.
Harry saco su varita y apunto en la esquina señalada. "No es muy educado espiar a la gente." dijo con una voz fría llena de promesas de dolor. El pelinegro podía ver el aire curvándose formando una silueta invisible, no podía reconocer su identidad pero sabia que estaba ahí.
Una risa jovial resonó por la salla. "Buenas noches señor Potter, supongo que fui un poco arrogante por pensar que no me descubrirías." dijo el desconocido antes que el encantamiento desilusionador cayera. Harry reconoció enseguida al desconocido.
"¿Solo un poco arrogante?" pensó con asco. El hombre que tenia delante era Albus Dumbledore.
"Veo que has contemplado las maravillas del espejo de Oesed." dijo mientras se acercaba al espejo.
"¿Que tiene de especial este espejo?" pregunto curioso por saber de donde provenía la imagen que había visto en él.
El anciano giro la cabeza para mirar al ojiverde. "Permiteme explicarte. El hombre más feliz en la Tierra podría usar el Espejo de Oesed como un espejo normal, eso es, él podría mirarse en él y se vería a sí mismo exactamente como es. ¿Eso ayuda?"
Harry se quedo mirando el espejo, la imagen que vio antes volvió mostrandole una versión alterna de él junto a todas esas personas. Luego miro asía arriba en la inscripción tallada en la madera del espejo intentando descubrir su significado. "Oesed … Oesed …" murmuro una y otra vez el nombre en busca de respuestas hasta que la encentro. "Significa deseo al revés. ¿Significa que nos muestra lo que queremos?" pregunto escéptico girando la cabeza para mirar al director.
"Sí … y no. Nos muestra nada más y nada menos que los más profundos, más desesperados deseos de nuestro corazón." explico.
Harry se quedo mirando al profesor incrédulo antes de volver a mirar en el espejo. Los Potter, su deseo. El espejo intentaba decirle que su mayor deseo también incluía a los Potter en su vida. El pelinegro miro entonces la inscripción sobre el espejo, de la misma forma que desencripto el nombre del espejo, leyó la inscripción al revés. "Esto no es tu cara, sino de tu corazón el deseo." murmuro en voz baja antes de que una enorme rabia se acumulara en su interior. Miro asía abajo directamente en su familiar mientras estiraba su brazo izquierdo asía la serpiente. "Silena nos vamos." siseó en un tono frio. Silena obedeció y se subió de nuevo en la manga de su amo. Harry procedió a darse la vuelta para salir.
"¿Señor Potter?" pregunto sorprendido.
"Debería mandarlo a arreglar profesor porque estoy seguro que lo que he visto no es más que una mala broma." dijo en un tono frio lleno de resentimiento mientras salia por la puerta para volver a su dormitorio. "No puede ser mi mayor deseo, me niego a creerlo." pensó con rabia contenida.
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Habia transcurrido 1 mes desde ese incidente pero no había podido olvidarlo. La duda se había instaurado en su interior y se negaba a salir algo que lo confundió en gran medida y lo ponía de mal humor.
"¿Querido, estas bien?" pregunto Silena, tan concentrado había estado en sus pensamientos que Harry ni siquiera había sentido a su familiar arrastrarse fuera de la manga.
El pelinegro sonrió mientras acariciaba con suavidad la cresta de su familiar ganándose silbidos de placer. "Si chica, estoy bien."
Los amigos del ojiverde observaron la escena con preocupación, hacia semanas que Harry estaba en este estado, cuando se quedaban en silencio el chico se pondría de mal humor sin razón. Sabían que no sacarían nada de él, ni siquiera sabia lo que le pasaba por lo que decidieron distraerlo y que no pensara demasiado en las cosas.
El viaje transcurrió sin problemas, Harry decidió dejar de lado sus pensamientos y disfruto de un tiempo de calidad con sus amigos jugando al ajedrez o al snap explosivo y coqueteando con Daphne y Sia. Llegaron por fin por la tarde a la estación de King Cross. Habiendo cambiado sus túnicas por ropas muggles con anterioridad, lo único que le faltaba a Harry fue reducir el tamaño de sus baúles y meterlos en sus bolsillos. Con eso hecho los 5 salieron del compartimento para ir a reunirse con sus familias.
"¡Harry!" todos se giraron para ver a Neville corriendo asía ellos. "¿Perdona pero … lo que hablamos hace tiempo, aun sigue en pie?" pregunto esperanzado.
Harry le dio una sonrisa. "Por supuesto, iré a San Mungo el 26. ¿Tu abuela esta de acuerdo con esto?" pregunto esperando que la vieja mujer orgullosa les permitiera probar su idea.
"Si, al principio estaba un poco dudosa pero después de tanto tiempo intentando curas sin éxito supongo que debió pensar que no teníamos nada que perder." dijo un poco deprimido.
Harry asintió y se despidió del chico Gryffindor antes coger de la mano a Sia y Daphne y salio del tren seguido de cerca por Blaise y Roger. Los 5 buscaron entre la multitud hasta que reconocieron a sus padres, Harry sonrió al ver a Narcisa y se acercaron. La mujer rubia abrazo de inmediato a su hija y al ojiverde. "Os he echado de menos"
Sia suspiro. "Mama, han sido solo 4 meses." dijo exasperada.
"Sigue siendo demasiado, y con lo ocupada que estoy en el trabajo no tengo tiempo de ir a veros a Hogsmeade y ni siquiera he podido ir a ver a Harry en su partido de quidditch porque 'técnicamente' no somos familia." dijo con un puchero antes de soltar a su hija y hijo adoptivo. La mujer rubia miro entonces al ojiverde. "Espero por tu bien que no hayas hecho ninguna tontería." dijo estrechando los ojos.
Harry se puso nervioso y sonrió como pudo. "Alguna que otra cosa. ¡Pero no es culpa mía!" dijo, la ultima parte casi gritando al ver a la mujer Malfoy/Black mirándolo con toda su furia.
Narcisa iba a decir algo más pero fue interrumpida. "Narcisa, querida, no deberías perder el tiempo con esta gente. Debemos irnos a casa." dijo un hombre rubio. Todos se giraron para ver al recién llegado y todos fruncieron el ceño, ninguna más que la propia Narcisa que estaba mirando al individuo con cara de asco.
El hombre era rubio, de pelo largo hasta la mitad de la espalda y tenia los ojos azules. Iba vestido con pantalones de seda y zapatos de cuero junto con una túnica y una capa por encima de esta, por ultimo llevaba un bastón en su manga derecha con el mango en forma de serpiente. Todas sus prendas, incluido el bastón, eran de color negro. Justo detrás del hombre se encontraba Draco Malfoy.
"Lucius, creo que deje bien claro hace años que no iba a volver contigo, puede que estemos casados pero solo en el papel, no tengo ninguna intención de volver contigo." dijo con todo el desprecio que pudo reunir.
La cara del hombre se contrajo en una mueca de furia. "Como te atreves a hablarme así, a tu esposo, llevo 2 años teniendo que justificar tu ausencia en mis fiestas, me niego a hacerlo un año más. Tu y Casiopeia vais a hacer lo que se os manda" dijo mientras extendió el brazo para arrastrar a su mujer de vuelta a la mansión Malfoy. Por desgracia para Lucius alguien se interpuso.
Harry cogió el brazo del rubio presumido con su mano izquierda antes de que pudiera siquiera tocarla aplastando con fuerza al brazo del mago escuálido. Lucius lo miro con rabia pero dicha rabia se convirtió el miedo al notar algo deslizándose por su brazo. Cuando miro su brazo noto a la serpiente emplumada se había enroscado por toda la longitud de su brazo y estaba apretando con tanta fuerza que Lucius quiso gritar de dolor pero no se atrevía. Silena tenia su cabeza justo delante de la cara del rubio con la boca abierta mostrandole sus dos hileras de dientes afilados junto a sus colmillos que sobresalían.
Draco estaba mirando con horor la escena temiendo por la vida de su padre pero sin atreverse a hacer nada debido a la serpiente emplumada.
"Yo que iría con cuidado Malfoy, las personas que amenazan a mis seres queridos suelen tener … accidentes." dijo en una voz mortal que no cuadraba con la dulce sonrisa que tenia plasmada en la cara. Pero lo peor fueron sus ojos, el verde se había ido sustituido por un rojo lleno de promesas de dolor y sufrimiento.
"Esto no te concierne Potter." logro articular a pesar del dolor.
"Oh claro que me concierne, acabas de hablar a la mujer que considero como mi propia madre y a mi chica como si fueran vulgares posesiones." dijo dejando en shock al rubio. Lucius sabia que Harry no había estado viviendo con sus padres, toda la comunidad mágica de Inglaterra lo sabia pero jamas se hubiera imaginado que estaba viviendo con esas 2. "Eres demasiado parecido a esos idiotas puristas que infestaban la cámara de Slytherin hace 4 años, yo que tu iría con cuidado, podrías acabar como ellos." dijo. La nariz de Silena empezó a sacar humo mientras una luz amarilla empezó a brillar dentro de su boca.
Lucius empezó a entrar en pánico, no solo por la amenaza sino también porque Silena estaba apunto de freír su cara. "¡Espera! Narcisa no debe tener un trabajo muy rentable y sin el apoyo financiero de tus padres no debe ser fácil llegar a final de mes. Dime una cantidad y estoy seguro podremos solucionaaaAHHH..." Lucius ni siquiera acabo su frase pues el agarre de Harry y Silena se hizo aun más fuerte obligandolo a ahogar un grito de dolor.
"Eso demuestra lo ciego que estas ante los talentos de tu esposa. Narcisa tiene una maestría en pociones, una de las pocas en toda Gran Bretaña por lo que te aseguro que con su talento puede vivir una vida muy cómoda y mantenernos a Sia y a mi sin problemas." empezó antes de dedicarle una sonrisa burlona. "Por no decir que los fondos de la cámara Black que fueron asignados a Narcisa cuando se caso contigo siguen estando abiertos a ella."
La expresión del rubio se volvió una de rabia mezclada con el dolor. "¿Como puede ¡HUMF!" tuvo que reprimir otra vez un grito. Desde que la rubia se fue, Lucius ya no podía acceder a los recursos de esa cámara y eran imperativos a sus planes. La bóveda de confianza que se le asigno por los Black cuando se caso con Narcisa se rellenaba cada 5 años con 100 000 galeones, más dinero del que tenia reunido en su propia bóveda principal. Cuando supo que ya no podía tocar el dinero, se fue directo a Gringotts para exigir explicaciones, explicaciones que esos seres se negaron a darle.
Por ello, tuvo que ir a hacer una queja en el ministerio demandando al banco por quebrar el acuerdo entre el Ministerio de la Magia y los goblins. Pero el banco envió a su embajador, un embajador que habia hecho un juramento mágico para siempre decir la verdad siempre y cuando sea necesario. El maldito goblin había explicado que Lucius ya no tenia derecho a usar esa bóveda debido a razones que el banco no podía desvelar por los deseos del propietario. Claro esta el estuvieron muy confundidos por su afirmación, se suponía que era una bóveda Black asignada desde antes de que la casa cayera en desgracia. Desgraciadamente para ellos, y Lucius, el goblin no pudo dar detalles sin traicionar la confidencialidad con su cliente y quebrantar más de 5 leyes establecidas entre el acuerdo mago/goblin. Lucius no tuvo otro remedio que apretar los dientes lleno de rabia.
"No tienes por que saberlo, ahora escúchame bien." dijo antes de acercarse a la oreja del rubio. "Yo no soy Dumbledore, yo no tengo reparos en cazarte como la cucaracha que eres y torturarte hasta la muerte. Los idiotas en mi primer año pensaron que podrían controlarme solo porque su sangre era 'superior'. Todos ellos están ahora encerados en Azkaban junto a sus patéticas familias o enterados en algún lugar donde nadie los encontrara jamas." susurró en un tono que envió escalofríos por la espalda de Lucius. "Vuelve a intentar meterte con Narcisa o Casiopeia, llévame la contraria o intenta algo con ese perito faldero al que llamas hijo y sacare todos los trapos sucios que tengo sobre vosotros, me asegurare de quitaros todo aquello por lo que estáis tan orgullosos y presumís y después de todo eso os matare a los dos sin pensarme los dos." susurro al final en un tono mortal que no dejaba lugar a dudas.
Malfoy estaba temblando aterrado, ahora veía que Narcisa había conseguido chantajearle hace años gracias a Harry. No sabia el como había conseguido esas pruebas ni tampoco cuales eran pero eso no importaba ahora mismo, tenia que salir de aquí lo más rápido posible y replantearse sus planes con respecto a este … monstruo.
Harry se separo del rubio. "Silena." siseó en parsel enviando escalofríos por la espalda a Draco y Lucius. La serpiente emplumada se arrastro de nuevo bajo la manga de su amo, no sin antes estrechar con fuerza una ultima vez el brazo del rubio arrogante que tuvo que sofocar otro grito. Por ultimo, Harry le soltó el brazo y Lucius se aparto rápidamente del pelinegro.
"Esto no a acabado Potter." dijo con rabia.
"Claro que no, no eres lo suficientemente listo como para tomarte mi amenaza en serio por lo que, adelante. Has tu jugada, cada vez que fracases en tu patético intento de hacerme caer sonreiré, al menos hasta que me canse y decida eliminarte." dijo con una sonrisa sanguinaria mientras seguía mirando a los dos Malfoy con sus ojos rojos. Ambos se estremecieron y se dieron la vuelta para salir de ahí lo más rápido posible.
Los ojos de Harry volvieron a su verde habitual y suspiro con cansancio antes de darse la vuelta para observar al resto de su grupo. Todos se quedaron mirando fijamente al ojiverde que empezó a sonreír. "¿Me he pasado?" pregunto rascándose la nuca.
"Para nada, a sido flipante." dijo Blaise avanzándose asía su mejor amigo y poner su brazo alrededor de su cuello, acción que imito el pelinegro del mismo lado. "Llevabas todo el año sin amenazar a nadie, empezaba a echar en falta ver a los de 1er año cagarse en los pantalones." dijo divertido.
Roger no tardo en unirse a ellos y pasar su brazo por detrás del cuello de Harry desde el otro lado. "Ya te digo, así Malfoy aprenderá a no cabrear al rey de las serpientes." dijo en el mismo tono.
"Soy incorregibles, me alegro que las niñas no hayan llegado todavía." dijo Narcisa en un tono de regaño aunque sus ojos mostraban lo orgullosa que estaba de su hijo adoptivo. Lucius nunca había apreciado sus talentos más allá de ser una mujer trofeo, se sentía muy feliz por ser reconocida por sus esfuerzos y no su belleza.
"¿Donde estarán?" se pregunto en voz alta Melisandra Zabinni buscando a Astoria, Tracey y su hija Anna. No había nadie a su alrededor, casi todo el mundo estaba al otro lado del anden.
"Preferiría que se dieran prisa así Harry no tendría que soportar a ciertas personas non gratas, ya tuvimos bastante con una." dijo Sia malhumorada, el ver a su donante de esperma la había puesto de mal humor, no quería que Harry aguantase otra escena similar con su antigua familia.
"Yo que tu no me preocuparía." empezó Blaise ganándose la atención del grupo. "Los Potter están ahí y toda esa multitud en el otro lado del hangar es por Charlus." dijo señalando con su brazo libre.
Todos miraron asía la multitud, a pesar de todas las cabezas que había por ahí no fue difícil discernir las caras de Lily y James Potter que parecían estar hablando con los reporteros del profeta. Harry casi podía imaginarse al idiota arrogante posando como un súper héroe delante de las cámaras, también se sintió muy mal por su pobre hermanita, tener que estar metida ahí dentro con toda esa gente debía ser difícil.
Bueno, al menos estaban demasiado ocupados como para venir a molestarlo, ya tenia suficientes cosas en la cabeza como para que vinieran ahora a empeorar su estado de animo.
Pasaron los minutos y por fin vieron al grupo de 3 niñas extraviado que venían en su dirección. Al parecer se habían quedado atrapadas en la multitud mientras intentaban abrirse paso cargando sus baúles. El grupo estando completo, se despidieron prometiendo verse durante las vacaciones de Navidad y se encaminaron cada uno asía sus hogares.
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Harry estaba tumbado en su cama en la mansión Slytherin con Sia durmiendo sobre su pecho desnudo, solo llevaba sus pantalones para dormir. Eran ya pasadas las 00H00 y seguía sin poder dormir, las dudas en su mente se negaban a dejarlo tranquilo.
Habían pasado 2 días desde que había vuelto a casa y Narcisa no estaba contenta, para nada. La mujer rubia había esperado que tendrían un año tranquilo para no llamar la atención y que podrían disfrutar de su vida en la escuela pero al parecer cierto trol tuvo que aparecer y romper sus esperanzas. Lo peor era que no habían oído nada sobre el asunto, el ministerio y la escuela habían decidido ser discretos sobre este asunto.
Salazar por otro lado había estado pensativo, el anciano conocía de arriba a abajo la mayoría de los secretos de la escuela y sus defensas. Debería haber sido imposible para un trol entrar en el castillo con tanta facilidad y sin alertar a nadie, la única explicación posible era que alguien había introducido el trol en el castillo. Pero había algo que le molestaba aun más que eso, la magia del castillo estaba parcialmente unida a la del director y también las barreras que protegen Hogwarts. En el momento en el que el trol hubiera pisado los terrenos del castillo Dumbledore debería haberlo sabido por lo que, el anciano había ignorado deliberadamente la amenaza por sus propias razones o las defensas del castillo se habían deteriorado con el tiempo, algo que su orgullo no le permitía reconocer, después de todo fue él el encargado de la seguridad cuando construyo el colegio junto a sus compañeros.
Harry les había contado la mayoría de los sucesos en el castillo omitiendo el incidente con el espejo de Oesed. Quería contárselo a su abuelo pero no se atrevía y no sabia el porque.
Harry al final tuvo suficiente, no podía dormir de esta manera por lo que con cuidado se deslizo entre los brazos de su novia y se levanto de la cama. Al mirar por su habitación vio el pequeño nido de plumas colocado en una esquina sobre el cual estaba durmiendo Silena. Sonrió al verla y salio de su habitación en silencio para no despertarlas. El pelinegro se deslizo por los pasillos de la mansión sin hacer ningún ruido hasta llegar al salón, se sentó en un sillón cerca de la chimenea encendida disfrutando del calor agradable y cerro los ojos.
La calma no duro mucho pues el ruido de un latigazo resonó por la salla y Harry se giro de golpe, solo para ver que Kreatcher estaba ahí de pie mirándolo preocupado. "¿Amo, se encuentra bien?"
El ojiverde sonrió cansado. "Si Kreatcher, estoy bien, solo tengo demasiadas cosas en mente." contesto.
"¿Hay algo que pueda hacer? ¿Quizá una taza de té?" preguntó esperando poder ayudar a su amo.
Harry iba a contestar pero un recién llegado se le adelanto. "Que sean dos por favor."
Amo y sirviente se giraron para ver a Salazar vestido con su pijama verde esmeralda que le quedaba un poco estrecho resaltando sus músculos debajo de la tela. Harry nunca se acostumbraría a ver el físico de su abuelo, a pesar de ser incluso más viejo que Matusalem tenia el físico de un nadador olímpico que generalmente disimulada bajo sus túnicas largas y gruesas.
Kreatcher se inclino antes de desaparecer de nuevo para ir a preparar el pedido, Salazar se avanzo hasta la chimenea y se sentó en el sillón que estaba justo frente a Harry. "¿Bueno vas a contarme lo que te ha estado preocupando desde que llegaste?" preguntó. El pelinegro abrió los ojos como platos, cosa que provoco una carcajada en el anciano calvo. "No me mires así, te he criado desde que tenias 7 años."
Harry aparto la mirada de los ojos del anciano. "No es nada."
"Si no fuera nada estarías en este mismo momento durmiendo en los brazos de Sia, pero aquí estas." explico pero su nieto seguía sin contestar. "Harry, sea cual sea el problema podemos solucionarlo, pero no puedo ayudarte si no me lo cuentas." le dijo con cariño y su sonrisa de abuelo, una sonrisa que solo Harry había visto hasta ahora.
Dudo, era una conversación que quería evitar por todos los medios porque, no solo temía la respuesta que iba a obtener, también temía la forma en la que Salazar iba a verlo.
Al final Harry acabo sediento y le contó lo que vio en el espejo y la conversación que tuvo con Dumbledore. El anciano escucho en silencio sin decidir nada hasta que su nieto acabo el relato y ambos se mantuvieron en silencio unos minutos, para gran temor de Harry que esperaba su respuesta y opinión.
Después de un tiempo Salazar hablo. "Ya veo, por lo que según tu lo que viste en el espejo era un truco del viejo manipulador." dijo recibiendo un asentimiento del pelinegro. "Yo no estoy tan seguro." la respuesta del anciano dejo a Harry en shock. "A pesar de que nunca lo he visto he oído hablar del espejo de Oesed y déjame decirte que es antiguo, tiene algunos trucos sin duda pero la imagen que muestra en su superficie es imposible de manipular."
Harry se quedo mirando a su abuelo hasta que la ira empezó a mostrase en su cara. "¿Me estas diciendo, que en el fondo de mi, sigo queriendo que esas dos escusas de padres y ese gordinflón arrogante formen parte de mi vida?" dijo con rabia apenas contenida.
Salazar asintió, su nieto iba a gritar pero el viejo Slytherin se le adelanto. "Antes de decir nada deja que me esplique." dijo. Aunque no le gustase, Harry obedeció y dejo hablar al anciano. "Antes del incidente con Voldemort amabas a tus padres de forma incondicional y aunque te niegues a admitirlo, lo sigues haciendo. Lily y James te hicieron daño, experimentaste un dolor que nadie debería sentir jamas y es por eso que los odias y estas resentido con ellos. Pero eso no quita el hecho que durante los primeros 4 años de tu vida os amasteis entre vosotros como una familia y, en el fondo, sigues queriendo a tus padres." explico.
Harry quería negarlo completamente pero no podía, las palabras que tanto había temido oír vinieron de la boca de la persona en quien más confiaba. La realidad que se había negado a ver le fue mostrada por el hombre que más admiraba. Y dolía. Mucho.
Harry fue sacado de sus pensamientos por la voz de su abuelo. "En cuanto a … ¿Como lo llamaste?¿ Gordinflón arrogante?" pregunto ganándose un resoplido divertido del ojiverde que trajo una sonrisa a su cara. "A pesar de que has definido de forma bastante exacta a Charlus, eso no quita que cuando Voldemort intento matarlo intentaste protegerlo con tu vida, a pesar de todos sus defectos y de como a pasado el tiempo, sigue siendo tu hermano."
Harry se quedo en silencio sin saber que pensar, pero de nuevo su abuelo tomo la palabra. "Luego estoy yo, el abuelo cascarrabias que le gusta patearte el culo cada vez que jugamos a quidditch." dijo en un tono divertido. Harry lo miro con una sonrisa desafiante y los ojos entrecerrados. "Narcisa, la madre sustituta con una obsesión por los abrazos." el ojiverde se rio ligeramente. "Y no olvidemos a Sia, una chica que te ama con toda su alma … y a veces le gusta convertirte en su osito de peluche personal, entre otras cosas ..." finalizo moviendo sus cejas de arriba a bajo con una sonrisa pervertida en su cara.
Harry se levanto para pegar a su abuelo de forma juguetona en el hombro y Salazar recibió el puñetazo con una sonrisa pero no por ello cambió la seriedad de la conversación. " No niegues tus sentimientos, acéptalos tal y como son, amas a los Potter a pesar de sus errores y sus defectos pero también los recientes y tu odio esta justificado. No voy a decirte lo que tienes que hacer, perdonarlos o seguir enfadado con ellos, eso depende de ti pero escúchame cuando te digo que, el corazón no miente. Viste a través de ese espejo lo que mas deseabas, depende de ti si quieres intentar hacer realidad tu deseo o dejarte llevar por tu odio."
Harry se mantuvo callado de nuevo pensando. Perdonarlos, no se veía capaz de hacerlo, no ahora por lo menos. Por no decir que, aunque lo consiguiera, quedaba una cuestión aun más importante que esa.
"¿Como voy a confiar en ellos?" se pregunto en voz baja.
Salazar puso una mano sobre su hombro. "Eso ya no en tus manos, la confianza no es algo que das sin más, es difícil de obtener y muy fácil de romper, serán ellos los que deberán ganársela. Si realmente se la merecen, incluso si tu te niegas a reconocerlo, lo sabrás." dijo en un tono solemne. "Ademas, incluso si jamas se la ganan, siempre me tendrás a tu lado, pase lo que pase." concluyo con una sonrisa.
Harry devolvió la sonrisa antes de abrazar a su abuelo. Salazar tenia su confianza, la había tenido desde que le acogió en su hogar hace 7 años.
Los dos se separaron y se percataron entonces de la presencia de Kreatcher que se habia quedado en silencio observando con una sonrisa el intercambio entre los dos. Sin decir nada, dejo la bandeja que contenía una tetera llena de té, dos tazas, leche y azúcar y se fue. Ambos sonrieron, dando gracias mentalmente al elfo antes de sentarse y servirse una taza cada uno.
Salazar dio un pequeño trago antes de poner una expresión seria mientras veía a su nieto. " Con este asunto resuelto me gustaría comentar otra cosa." dijo provocando que Harry lo mirara con seriedad. " Al margen de lo que hayas visto en el espejo, lo que realmente me pregunto es que hacia un espejo como ese en la escuela y porque Dumbledore estaba en la habitación esperando en una esquina." se pregunto.
"No lo sé, pero están pasando cosas muy extrañas este año, un trol se cuela en la escuela, la piedra filosofal en toda la mezcla y el extraño comportamiento de Quirell con respecto a Charlus. ¿Te he comentado que había estado maldiciendo la escoba de Charlus durante el partido de quidditch?"
Salazar asintió y se quedo pensativo. "Lo que esta claro es que Dumbledore sabia del trol, no hay duda en eso. También debe saber sobre el extraño comportamiento de Quirell. No hay que ser muy listo para saber que fue él quien soltó al trol en la escuela. ¿La pregunta es, porque no lo ha enfrentado?" se pregunto.
Harry también estaba reflexionando. " Lo que yo me pregunto es : ¿Porque guardar un artefacto tan valioso en una escuela llena de niños? ¿Crees que ya sabia que era alguien entre los profesores que quería robar la piedra?"
Salazar negó con la cabeza. "Lo dudo mucho, esto no tiene ningún sentido, si supiera que alguien quería robarla lo normal abría sido esconderla no usarla como señue..." Salazar se quedo callado de golpe antes de abrir los ojos como platos. Esa reacción solo duro un momento antes de que los ojos del anciano se volvieran de un vibrante color rojo. "Esa cabra vieja ..." murmuro con rabia.
Harry parpadeo confundido. "¿Abuelo?"
"Piénsalo Harry. ¿Cuales son las propiedades de la piedra filosofal?"
"Transforma cualquier metal en oro y es capaz de crear un elixir que prolonga la vida." dijo sin entender a donde quería llegar.
"¿Quirell intento matar a tu hermano en el partido de quidditch, verdad?" Harry asintió por toda respuesta. "¿Quien conocemos que esta oculto por ahí medio-muerto lo mas probable y que le encantaría volver a su plena fuerza con el elixir de la vida?"
El ojiverde no lo entendió al principió pero luego la respuesta vino por si sola. "Voldemort..." susurro.
El anciano asintió. "La carnada no era para Quirell, sino para su maestro y creo que la cosa no acaba ahí..." dijo confundiendo a su nieto. "Vamos Harry. ¿Porque iba a estar Dumbledore esperando junto al espejo de Oesed en mitad de la noche escondido en una esquina? Estaba esperando a alguien..." concluyo.
Harry lo pensó y vio que tenia razón. "¿Pero a quien?" susurro. Pero entonces la respuesta vino de nuevo sola. "¿Charlus?" considerando todas las cosas y que el señor oscuro estaba involucrado no seria descabellado que el anciano estuviera intentando involucrar al niño-que-vivio en todo esto.
"Lo más probable, pero Dumbledore era el único lo suficientemente potente, sin contarme a mi, como para enfrentarse a Voldemort de igual a igual. El como puede pensar que un estudiante de 11 años puede vencerle esta más allá de mi." dijo en un tono exasperado.
"No lo entiendo. ¿Acaso Charlus no tiene algún poder especial capaz de hacerle frente o algo?" pregunto confundido. A pesar de que su hermano era una decepción en lo académico, no podía negar lo que había visto hace 10 años. Charlus debía ser especial para poder sobrevivir a la maldición asesina.
Salazar se quedo en silencio mirando incrédulo a su nieto antes de reírse a carcajadas. "¡JAJAJA! ¡No! Para nada, la razón por la que sobrevivió al contrario de lo que la gente se cree fue gracias a vuestra abuela Dorea." dijo entre risas.
"¿La abuela? Pero … si la vi ..." intento decir que la vio morir pero no podía. Seguía siendo un tema muy sensible para el.
Salazar asintió con solemnidad. "Magia de sacrificio si tengo que adivinar. Tu abuela estuvo dispuesta a morir por vosotros, la magia actuó en consecuencia y al morir Dorea se aseguro que Voldemort no pudiera haceros daño a ninguno de los dos, no directamente al menos. Charlus no hizo nada, solo reclamar el merito." explico.
Harry asintió, el saber que fue dejado de lado por que creían que Charlus era especial cuando en realidad todo se debía a que su abuela había entregado su vida por ellos, era una píldora difícil de tragar. Pero entonces se dio cuenta de una cosa … "Espera ¿Nosotros?"
Salazar resoplo. "Pues claro, aunque casi imperceptible, puedo ver claramente la magia de sacrificio protegiéndote. Aunque no sirve de mucho si no estas contra Voldemort."
Harry sonrió con ternura, su abuela había dado su vida, no solo por Charlus, sino también por él.
El suspiro que soltó Salazar llamo su atención. "No vamos a sacar ninguna conclusión, no sin mas pruebas o hechos, mejor dejar esta conversación para otro momento." dijo frotándose las sienes antes de volver a mirar al ojiverde con una sonrisa. "¿Porque no hablamos mejor de tu partido de quidditch? Has debido de impresionar mucho a los ojeadores, nos han enviado varias cartas con ofertas para que te unas a sus equipos en cuanto acabes la escuela." explico.
Harry sonrió de oreja a oreja y le contó con mayor profundidad como había ido su partido. La conversación se alargo durante 1 hora antes de que los 2 se despidieran para ir a dormir. Después de todo, cuando se levantaran iban a tener que ayudar a Narcisa a preparar la cena de Navidad junto a los elfos domésticos.
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El día después de Navidad, Harry se encontraba caminando por las calles de Londres. El chico se había levantado temprano por la mañana y dispuesto a cumplir la promesa que le había hecho a Neville.
Harry iba vestido con ropa muggle, calzado y pantalones de color negro y una camisa verde debajo de una cazadora negra. Iba tejiendo su paso entre la multitud hasta que giro ha la izquierda entrando en un callejón. Siguió avanzando hasta pararse delante de una tienda de ropa cerrada, miro asía el escaparate donde se hallaba un maniquí de medio cuerpo sin brazos. Lo sorprendente fue que la cabeza del maniquí se movió en dirección al pelinegro.
"Buenos días, soy Harry Potter, vengo a visitar a mi madrina Alice Longbottom." dijo con total naturalidad.
El maniquí asintió y Harry avanzo asia el escaparate atravesando el vidrio. Cuando estuvo por fin dentro observo la sala de estar del hospital San Mungo. Habia 3 vitrinas a su derecha y varios sillones repartidos por toda la salla de espera, la mitad estando ocupados por pacientes con diferentes problemas que … no iba a comentar. Solo decir que el más raro de todos ellos era un hombre cuyo brazo derecho sobresalía de su nuca.
Harry decidió omitir a la gente y se dirigió asía la ventanilla para pedir orientación pero alguien lo detuvo casi enseguida.
Un sanador que había entrado corriendo en la salla y se puso a mirar a todo el mundo, hasta que sus ojos cayeron sobre Harry y hizo una sonrisa de oreja a oreja antes de casi lanzarse sobre para estrecharle la mano.
"Señor Potter, en cuanto supe que estaba aquí corrí de inmediato a verle, es todo un honor tenerlo aquí." dijo sacudiendo con vigor la mano del pelinegro. "Soy el sanador Miriam Strout, superviso la cuarta planta del hospital, donde está hospitalizada su madrina y su marido."
Harry estaba francamente sorprendido por el sanador que lo trataba de semejante forma. "He gracias, pero no creo que haya hecho nada como para recibir tanto respeto."
"Tonterías, todos el el hospital sabemos como curó 2 casos terminales por envenenamiento de acromantula. ¡Al mismo tiempo! Todo gracias a su magia parsel si los rumores son ciertos." dijo emocionado.
Harry se sorprendió, el incidente Weasley como lo llamaba había sido un asunto bastante discreto. Claro, hubo un juicio pero fue por culpa de su estado como parsel que lo asía sospechoso por todos los ataques dentro de la sala común de Slytherin, el hecho de que su magia tenia características curativas era algo que toda la escuela había sabido pero pensó que se olvidarían rápidamente.
"Sí, bueno, fue en el calor del momento, aun tengo que practicar mucho, por no decir que Silena me ayudo. Si no le importa, me gustaría ir a ver a mi madrina." dijo intentando pasar al lado del hombre.
Por desgracia, Strout le agarro el hombro. "Oh, por favor, déjeme acompañarle." Harry no supo decir que no. "¿Dígame, ha considerado dedicarse a la curación?" pregunto mientras los dos iban caminado asía el ascensor.
El ojiverde lo miro de reojo. "Admito que lo he considerado pero no es una de mis prioridades." explico mientras entraba en el ascensor . "4ta planta por favor." dijo en voz alta. El ascensor no tardo en cerrarse y subir.
El sanador pareció decepcionado por su respuesta. "Es una pena, aun así me gustaría hacerle saber que si cambia de opinión estaríamos encantados de recibirle para la formación." insistió para gran incomodidad de Harry, no estaba acostumbrado a este tipo de situación.
"Gracias..." la puerta por fin se abrió. "En fin debo irme, hasta la próxima." "O mejor nunca."
"Adiós señor Potter, si necesita algo no dude en preguntar." se despidió con una sonrisa antes de irse por su camino.
Harry soltó un largo suspiro. "Ese humano era muy molesto." miro asía su manga y vio a Silena asomándose fuera.
"Si, no pensé que intentaría reclutarme para su hospital."
"Pues prepárate porque si lo de hoy sale bien, ese no va a ser el único en intentarlo." dijo en un tono burlón, Harry solo gimió en respuesta.
El pelinegro fue caminando por los pasillos mirando de puerta en puerta los nombres de los pacientes escritos en ellas. Siguió caminando hasta que reconoció la habitación de los Longbottom y llamo a la puerta.
No tuvo que esperar mucho tiempo, la puerta se abrió y Neville miró a Harry con una sonrisa tímida. "Hey Harry, me alegra que hayas venido, pasa."
Entro en la habitación mientras el chico cerraba la puerta detrás de él. Era una habitacion con muros y techo blanco, 2 camas individuales y un sofá para los visitantes. Observó que en el muro cerca de las camas estaban colgados varios dibujos, hechos a mano por Neville supuso. La habitacion estaba ocupada por 3 personas sin contar al Gryffindor y al Slytherin.
Cerca del sofá se encontraba una anciana de pie vistiendo una ropa bastante extravagante, vestía un vestido bastante conservador lleno de tosas rojas con fondo blanco … y eso era lo más normal, junto el sombrero con el buitre y el bolso de piel de caimán daban una vista bastante perturbante. Esta era Augusta Longbottom, la madre de Frank y abuela de Neville
Las otras dos personas eran los padres de Neville, Alice, una mujer que antaño fue hermosa, rubia con el pelo largo y ojos marrones que estaba de pie mirando asía un muro sin hacer nada, y Frank, un hombre de pelo negro y ojos azules que estaba tumbado en su cama mirando al techo sin parpadear.
Harry se quedo mirando a su madrina con una expresión dolorosa, asía años que no la veía pero a pesar de eso jamas se olvido de esta mujer que siempre fue amable con él. "Es bueno verte después de tanto tiempo Harry." el ojiverde giro la cabeza para mirar a la anciana que tenia una sonrisa triste.
El mago parsel también le sonrió, pero sin muchas ganas. "Lo mismo digo señora Longbottom aunque abría preferido que fuera de otra manera." dijo, Augusta asintió con gravedad. Quizá Harry no la conociera mucho, pero por lo que sabia era una mujer de principios y alguien a quien podía respetar.
"Neville me contó que querías ayudar." Harry solo asintió y observo como la viuda Longbottom soltaba un profundo suspiro. "En circunstancias normales, jamas abría permitido que un estudiante intentase algo como lo que vas a hacer. Pero..." la anciana se tomo un momento para mirar a su hijo y hija-en-ley con una expresión dolorosa. "... los tratamientos hasta ahora no han funcionado. Neville me contó como hiciste un milagro salvando a Fred y Georg Weasley hace 2 años. Si realmente puedes hacer algo, por favor, te pido que lo intentes." concluyo. A pesar de que el tono de la anciana era neutro Harry pudo ver claramente en sus ojos lo que no expresión con palabras, la esperanza y la suplica.
Harry asintió antes de mirar a su madrina por unos instantes. "Silena." la serpiente emplumada salió de la manga de su amo. Augusta se quedo sorprendida por la criatura pero no dijo nada.
Harry cerró los ojos, levanto el brazo poniéndolo perpendicularmente al cuerpo y Silena se puso paralela al brazo con sus alas extendidas. El mago parsel se concentro canalizando su magia a través de su familiar y dirigiéndola asía Alice.
El ojiverde empezó asiendo una inspección básica, percibiendo los órganos principales así como el estado general del cuerpo. No encontró ningún problema excepto quizá los músculos que se habían atrofiado ligeramente, lo más seguro, debido a años de inactividad. Cuando no encontro ningun problema se concentro entonces en el cerebro y se quedo paralizado por el shock.
El cerebro de Alice estaba, en pocas palabras, mutilado. A pesar de que ciertas partes del cerebro seguían intactas, la mayoría de los lóbulos tenían un sin numero de cicatrices y los nervios cerebrales que eran fundamentales para la interacción humana estaban dañados o simplemente destruidos. Con todo ello, ni siquiera sabia por donde empezar.
"Maldita sea, es casi un milagro que este despierta y capaz de caminar." siseo en voz baja ganándose la atención de Neville y Augusta que se veían bastante nerviosos.
"Los nervios hipogloso, facial y trigemio están rotos, ni siquiera es capaz de hablar o expresarse con la cara., nervios óptico, glosofaringeo y vestibulococlear esta ligeramente dañado, debe tener problemas de visión y oído. Por suerte el nervio vago esta intacto de milagro sino habría sido mucho peor." resumió Silena.
"El milagro seria si encuentro la manera de guiar su magia para curarse a si misma sin matarla, hay tantos daños que no se ni por donde empezar." siseo desanimado.
"No podemos hacer nada por ahora, mejor miramos a su compañero haber si podemos hacer algo." propuso Silena intentando que su amo no perdiera la esperanza.
Neville y su abuela observaron como Harry abrió los ojos con una expresión triste en el rostro. Ambos se habían preparado para tener malas noticias, los médicos habían intentado tantos tratamientos y habían fracaso tantas veces que ya estaban acostumbrados, aunque eso no lo asía más fácil. Observaron como Harry se acerco a Frank y repitió el mismo proceso que con Alice.
Harry se concentro en el cerebro del hombre y se preparo para observar una situación similar. Para su enorme alegría y sorpresa, el cerebro de Frank estaba prácticamente intacto, algunos nervios estaban ligeramente dañados pero el órgano en general estaba en perfectas condiciones, cosa bastante rara teniendo en cuenta que estaba como un vegetal. El ojiverde se concentro profundamente para buscar el origen del problema.
5 minutos pasaron mientras los Longbottom esperaban noticias y de pronto, Silena empezó a brillar, la luz verde que desprendía la serpiente emplumada era reconfortante y, por primera vez en mucho tiempo, Neville y Augusta se atrevieron a esperar que quizá Harry había encontrado la forma de curarlos.
Harry mantuvo a Silena trabajando durante 10 minutos. 10 minutos en los cuales Frank Longbottom reacciono y se movió, alfo que no había sucedido en los últimos 10 años.
Cuando Harry acabo, el patriarca Longbottom cerro los ojos y una pequeña sonrisa apareció en su cara, cosa que mando a su hijo y su madre en un frenesí pero no se atrevieron a decir nada, demasiado ansiosos para oír lo que tenia que decir el mago parsel.
Soltando un sonoro suspiro, Harry se avanzo asía el sofá y se sentó en el mientras su familiar volvió dentro de su manga.
Suspirando de nuevo, miró a los 2 Longbottom. "Tengo una mal noticia y una buena." explicó.
Augusta no dijo nada, no se atrevía, pero su nieto demostró ser digno de estar en la casa de los leones. "¿Cual es la mala?" pregunto en un tono ansioso.
Harry miro a los ojos a su hermano pequeño. "Es la tía Alice, su cerebro tiene tantos daños que no se ni por donde empezar, no me atrevo a hacer nada sin antes hacer una investigación. De momento, no puedo hacer nada." dijo aplastando las esperanzas de Neville.
El heredero Longbottom contuvo sus lagrimas y intento ser positivo. Harry había dicho de momento, eso quería decir que no iba a tirar la toballa. Ademas, por lo visto había algún motivo para alegrarse. "¿Y la buena?" pregunto esperanzado. Augusta se avanzo ligeramente ansiosa por saber lo que iba a decir.
"La buena es que, el cerebro de tu padre no estaba tan dañado y he podido arreglar los daños. Debería despertarse en breve." dijo con una sonrisa.
Neville no tardo ni medio seguro en saltar a los brazos del pelinegro, abrazándolo con toda la gratitud que pudo expresar a través de esta acción. Augusta por su parte empezó a derramar lagrimas de felicidad mientras se tapaba la boca intentando ahogar sus sollozos.
Esta reacción duro una buena media ora pero Harry fue paciente, estaba seguro que iban a tener preguntas.
Cuando Neville lo soltó se seco las lagrimas que habían empezado a derramarse después del abrazo y miro al ojiverde. "Gracias Harry, no sabes cuanto significa para nosotros." dijo con una enorme sonrisa.
"¿No lo entiendo, porque la condición de Frank no era tan grave como la de Alice?" pregunto la anciana, no es que fuera desagradecida pero quería entender porque solo uno de ellos podía ser curado. El estado de animo de su nieto bajo considerablemente pero lo disimulo bien, debía mirar el lado positivo.
Harry frunció el ceño, intentando encontrar la forma de explicárselo de una forma sencilla. "Veras, por lo que pude ver, ambos estuvieron sujetos a la maldición cruciato, pero por la forma en la que estaban, lo único que puedo suponer es que fue utilizada de forma diferente."
"¿Diferente?" pregunto sin entender el chico Gryffindor.
Harry asintió. "Lo que debéis entender es que el cuerpo humano tiene una capacidad increíble para adaptarse a pesar de que nosotros no nos demos cuenta. Por ejemplo, cuando alguien pasa por una experiencia traumatica, si dicha experiencia es demasiado dolorosa para dicha persona, el cerebro es capaz de 'bloquear' por así decirlo, el dolor hasta que la persona sea lo suficientemente fuerte como para asumirlo. ¿Me seguís?" Ambos asintieron. "Bien, es solo una suposición pero, en el caso de Alice, debieron utilizar el crucio a su máxima potencia dañando el cerebro tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar, dejando las cicatrices que tiene ahora. Mientras que en el caso de Frank, fueron ráfagas leves pero el dolor duro mas tiempo, tiempo que el cerebro uso para bloquear el cerebro de dicho dolor. El problema es que el cerebro sin saber si seguía en peligro se mantuvo bloqueado, dejando al señor Longbottom de esta manera. Lo que he hecho a sido desbloquear los nervios y lóbulos que seguían sin funcionar en el cerebro mientras reparaba los pocos daños que había."
La pareja abuela/nieto no entendían todos los detalles o como era médicamente posible pero estaba claro para ellos que Harry había hecho los deberes, era más de lo que muchos sanadores habían hecho hasta ahora por ellos. Durante una temporada intentaron remedios estándar pero al ver que no funcionaban, abandonaron la esperanza y decretaron que eran incurables.
"Voy a tener que investigar más antes de intentar cualquier cosa por la tía Alice." empezó pero una sonrisa se formó de golpe en su cara. "Pero creo que es una conversación que vamos a aplazar para otro momento." dijo mientras se levantaba.
Augusta y Neville lo miraron desconcertados por unos instantes, hasta que una voz los dejo paralizados.
"Neville."
La voz era ronca, débil, pero el amor que se podía oír en el tono era inmenso. Ambos Longbottom se dieron la vuelta para ver lo que jamas pensaron que seria posible.
Frank Longbottom, cuerdo, mirando a su madre y su hijo con una sonrisa y las lagrimas cayendo por sus mejillas.
"Frank."
"Papa."
Harry solo sonrió mientras observaron al trio abrazarse por primera vez en años. Pero hubo algo que le molesto inmensamente, al girar la cabeza observo como su madrina estaba observando también la escena.
Por muy improbable que fuera, sabia que a pesar de tener la vista mutilada podía reconocer a su familia.
Harry apretó los puños con fuerza. "Te lo prometo tía Alice, voy a encontrar una cura, aunque sea lo ultimo que haga."
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