T-T sepan disculpar a esta pobre
escritora, es que me olvidé, claro está; pero aparte, mi musa está
en huelga, me encuentro en el capítulo 14 tratando de escribir,
pero…no sale nada .__., así que deberán tenerme paciencia y…no
golpearme xD
Ahí dejo un nuevo capítulo
Chapter
10
El comienzo de la historia
Sparda
y Eva…podría decir que prácticamente me criaron ellos y sus dos
hijos, las horas que pasaba en aquel lugar, hasta que ya avanzada la
noche mi madre venia a buscarme eran completas, ese era mi hogar.
La
sangre de Abracam, supuestamente habría suplantado completamente la
humana, pero la esencia aun seguía allí…seguía siendo humana.
Los planes de este demonio…eran claramente manipularme a su antojo,
convertirme en un ser superior, indestructible, renacer el paraíso,
quitar a los humanos del medio. Estos planes se perdieron cuando
apareció Gabriel, quien aseguraba llevarme ante su jefe. Vaya
error…
Si había forma de quitar este veneno de mi cuerpo, no
dudaría en tomarla, pero antes debía detener esto, aquella
sangre…la fortalecería, haría lo necesario para acabar a Abracam
y Mundus. La reaparición de Dante y Vergil desequilibro mis
sentidos, hubo momentos en los que mi cordura y fuerza, flaquearon
delante de ellos, sin poder hacer nada para contenerlo, resulto ser
un alivio enterarme que eran mis hermanos, pero por otro lado…surgió
un enorme vacío. Cada uno jugaba en un bando distinto, Vergil no
podía abandonar su deseo de poder y Dante…él simplemente seguía
lo que su padre había empezado. Se suponía que Dante había
derribado a Mundus, estaba escrito que este debería ser derrotado
por un Sparda, pero bien parecía que guardó un as bajo la manga.
A
partir de ahora, tenía dos alternativas…o ir directamente al
infierno y atacar desde adentro o dejarles que salgan y destruirlos,
claro que, para eso, tendría que conseguir el suficiente
poder…llevar al máximo las habilidades que Abracam me había dado
y nuevamente, eso tenía sus complicaciones, ya que luego, iría a
parar a una celda aislada, para desintoxicarme…iba más allá de lo
que yo misma creía. Aun tenia las brasas encendidas bajo mis pies.
A
Sparda…todos los demonios lo querían muerto, era fácil, el había
traicionado a su "familia" a su creador, para salvar a los
humanos…de nuevo, grave error. El linaje Sparda, para desgracia de
los demonios, se expandió, aunque Mundus guardaba unas malas
intenciones bajo su máscara, prácticamente se relamía la venganza,
que según él tenía asegurada, gracias a un Vergil
manipulado.
Aquel día que Vergil se encontraba discutiendo por
teléfono, hablaba con el demonio encargado de Gabriel…Abracam,
obvio que, este no estaba a favor de que me hubiera salvado y en
verdad, nunca supe porque lo había hecho, es por eso que decía de
la doble identidad del demonio mayor, hasta que este juego no
terminara, no sabríamos para que lado pateaba Vergil. Si a lo largo
del camino, me generaba muchos conflictos, no dudaría en deshacerme
de él.
Dante no pintaba mucho en esta escena, el siempre salía
bien, era una pieza infaltable dentro de este laberinto, tenía la
destreza necesaria, dentro de su idiotez, era un beneficio que tenia
de mi lado, lástima que no podía decir lo mismo de Vergil.
Desperté algo mareada, abrí los ojos, pero la vista se me
nublaba bastante, recordaba lo que había pasado, pero no sabía
dónde me encontraba, hice un intento de levantarme, pero alguien me
freno.
-¿a dónde piensas ir?- la voz de Vergil hizo eco
No le
respondí, estaba demasiado frustrada y malhumorada, había una parte
de mi que quería apartarlo y seguir con mi camino; pero por otro
lado, estaba cansada de luchar contra algo, que quien sabia como iba
a terminar.
-¿Selene te encuentras bien?-
-no- respondí
tajante -¿para qué lado juegas Vergil?- aquello no sorprendió al
demonio, tan solo se sonrió
-¿Por qué te preocupa tanto?-
No
le conteste, simplemente espere a que hablara, aunque nunca lo hizo y
por fin lo miré para encontrarlo con la vista fija en mi. Al parecer
ambos esperábamos lo mismo.
-tengo mis motivos- le respondí,
entrecerró los ojos y luego acercó su rostro al mío
-es
confidencial-
-¿desde cuándo te volviste tan humano?-
-a
tu lado actúo de forma distinta-
-te detestas-
-bastante-
admitió con un gesto que no logré descifrar –pero no puedo evitar
contenerlo-
Lo miré incrédula y este sonrió –tu puedes todo
¿Qué te haría? Después de todo soy otro desagradable humano más
en esta tierra que detestas-
No dijo nada, se alejó bruscamente
y se fue a la ventana, pude ver con claridad que nos encontrábamos
en su casa ¿Cuándo tiempo había estado inconsciente?
Siguió
en su postura, al parecer lo que dije lo había dejado molesto.
-Vergil…- murmuré acercándome hasta donde estaba
-ni con
mi hermano sentí este afecto que siento por ti-
-no te lo
cuestiones, después de todo la parte humana sigue estando- me miró
de reojo –no te sorprendas, los humanos poseen algo que los
demonios no, siquiera los ángeles…y te diré algo más, si odias a
los humanos, odias gran parte de tu ser- luego de decirle aquello me
alejé, por mi parte, necesitaba pensar con claridad antes de dar el
siguiente paso, el problema era que Vergil no desaparecía de mi
mente, era cierto, no solo con su hermano no era así, si no que
también con cuanta persona pasara a su lado, conmigo únicamente
bajaba la guardia, aquella estridente capa de hielo a su alrededor se
derretía.
El odiaba…odia a los humanos, pero es mínimo al lado
del gran odio que siente hacia sí, su orgullo no dejaría que se
auto hiriese, pero podría lastimar a alguien a causa de aquella
rabia, quizás inconscientemente o…quizás…para librarse de él
mismo, después de todo, la sangre era seductora, el tener la vida de
alguien en tus manos y que esa vida dependiera de tu decisión, vivir
o morir, el escalofrío que bajaba por la columna, deteniéndote,
helando cada extremidad, para luego hacerte perder la cordura, un
frenético ataque que impulsa a tu cuerpo a desgarrar aquella alma,
despedazar el cuerpo con tus propias manos, encestarle en medio de
los ojos la daga del diablo y lamer la herida sin pensar cuán
pecador puedes quedar ante los miserables y vanidosos ojos del ser
que supuestamente se halla en el cielo y dice llamarse "dios". Y
bien, todos llevamos ese demonio deseoso de cumplir sus fantasías
más letales, hay quienes no lo despiertan nunca y otros que se dejan
llevar en cuerpo y mente por él, ya que, después de todo, solo hay
una vida ¿Qué más queda sino es explotar los placeres de esta
misma? ¿Qué tiene de divertido seguir una rutina si en esa, no
haces lo que desearías? ¿Qué sentido tiene la vida?
-te
veo bastante distraída, corazón- dijo una profunda voz
masculina
-Zero- voltee a mirarle, el moreno de rostro serio y
apacible se acercó a mi –tanto…tiempo- susurré cuando puso su
mano en mi rostro
¿Qué demonios? ¿Zero…frente a mí?
Pertenecía a mi comienzo como cazadora, demonio de sangre pura,
quien me ayudo a seguir adelante cuando mis padres murieron, el único
demonio que se atrevió a dejar en claro sus sentimientos hacia mí y
que por eso…fue desterrado de su clan…su legión…su familia. Él
había desarrollado poderes y habilidades detestadas por otros
demonios, fue el mismo Abracam que al darse cuenta lo que era, mandó
a ejecutarlo, en vano, era el demonio mas satírico y sádico que
cualquier otro dentro del infierno, no le importo matar a su propia
raza, tal como Sparda. Luego de seis años lo volvía a tener frente
a mí, con sus ojos escudriñando mi rostro en busca de alguna
reacción…en busca de algo…
-te
has vuelto muy fría, Selene, podría decir que no te conozco-
-las
personas cambian-
-no tu, a menos que tengas una buena razón para
hacerlo-
-pues la hay…-nuestras miradas se encontraron un
momento y luego suspiré –es mejor tomar decisiones en frio, no
manejados por impulso o sentimientos, siempre nos equivocamos al
pensar con el corazón, porque Zero, tu y yo sabemos que este mundo,
ya no da para eso-
Este sonrió en respuesta a eso –intentas
estar al nivel de un verdadero cazador, pero no puedes, de ti me es
raro escuchar aquellas palabras, que no las crees, muy en el fondo
sabes que no son verdad-
-últimamente se me dio por creerlas-
No
dijo más nada, comencé a alejarme y me siguió
-¿Qué te trae
por aquí?-
-escuche mucho tu nombre en el infierno este último
tiempo…un grupo de demonios te mencionaba siempre, el grupo de
Abracam sobretodo, al parecer tienen algo entre manos-
-por eso la
calma…tendré que mantenerme atenta-
-Selene…¿no tienes nada
que ver con los Sparda?-
No pude evitar sobresaltarme ante aquella
pregunta –no-
No esperaba volver a verlo, Zero había sido de
mucha ayuda en el pasado, como también un obstáculo, confiaba en
que esta batalla seria dura y aunque contara con Vergil y Dante,
necesitaría algo de Zero.
Sigo sin saber qué
hacer con Vergil y Selene…y ahora este Zero, me tienen tan
confundida esos dos aparte de todo, es mejor que ponga las ideas
claras porque de esto puede salir cualquier cosa hehe
Hasta la
próxima actualización y recuerden, pórtense mal
