LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE INEDITA PERO LOS PERSONAJES SON DE LA MARAVILLOSA NAOKO TAKEUCHI
¿TE MEREZCO?
*Serena*
Observo el techo tirada boca arriba en la cama, todo es absoluto silencio excepto por el movimiento de las cortinas de mi habitación, todos han salido en una campaña para alegrar a Selene.
Deseaba estar con ellos pero no he podido, todos estos días por fin me han pasado factura siento mi cuerpo cansado y mi mente se encuentra en el mismo estado.
Aunque en realidad lo que más me ha lastimado es Darien, verlo en el estado que estaba me duele mucho, a nadie le gusta ver sufrir a quien ama.
— ¿Dónde estás?— el silencio absorbe mi pregunta, nuestras palabras apenas constaban de un escueto "buenos días", se marchaba y no volvía a escucharlo hasta muy altas horas de la noche cuando había movimientos en su habitación.
Un par de toques en la puerta de mi habitación me sobresaltan.
Una vez de pie extiendo mi mano abriendo la puerta, un Darien de aspecto cansado me recibe, su mirada es triste y casi no me mira a los ojos.
—Em…Hola—saluda con las manos metidas en los bolsillos de sus vaqueros.
—Hola… ¿Cómo estás?—titubeo en mi pregunta ya que aún no sé cómo actuar sin que él quiera salir huyendo de mi presencia.
Medio sonríe—Aun no sé cómo contestar a eso.
—Darien no sé…—mis palabras se quedan ahogadas por el repentino abrazo de Darien, mis brazos lo envuelven sin pensarlo, desliza su espalda por el marco de la puerta llevándome con en entre sus brazos.
Lo abrazo y acaricio su espalda, su llanto se vuelve más fuerte, su cuerpo se agita entre mis brazos, nunca lo había visto así, pesadas gotitas saladas resbalan por mis mejillas.
—Darien—murmuro en su oído.
—Te amo—mi corazón vibra emocionado en mi pecho—Te amo nena—mi cuerpo se sacude en un sollozo al escuchar aquello—Lo hare…conquistare el cielo y el infierno para ti…nena lo juro, te los daré en tus manos para que seas tú quien decida a cuál de ellos pertenezco, pero por favor…—toma mi riostro entre sus manos—Por favor Serena perdóname…—seco sus lágrimas con mis manos.
—Amor…—me calla con un corto beso.
—Perdóname por no ser más valiente, perdóname por dejarte sola…—cierra los ojos fuertemente y los abre nuevamente siendo incapaz de mirarme—sobre todo perdóname por no haber estado contigo cuando perdiste aquel pedacito nuestro…nuestra pequeña—mis lágrimas no cesan ante sus palabras—nunca me perdonare por ello, y nunca podre perdonarme lo que mi…lo que Mamoru te ha hecho…nunca.
—Darien mírame—demando hasta que por fin sus hermosa mirada se posa en la mía.
—Serena—aparta un mechón de cabello de mi rostro mientras que con sus pulgares se lleva mis lágrimas—Sé que no te merezco, sé que soy insignificante a tu lado…Dios has sido tan valiente, sé que no soy digno de ti pero te lo suplico como un hombre para el que significas todo, te suplico como un hombre para el cual significas el aire que respira, hasta su misma alma…quédate conmigo, quédate conmigo y prometo amarte hasta mi último aliento de vida—en mi pecho mi corazón brinca emocionado ante sus palabras, siento como si mi propia alma hubiese vuelto a mi desde un tiempo desconocido—quédate conmigo y prometo ser un hombre digno de la maravillosa mujer que eres.
—No pienso irme, ya no, nunca más te lo prometí—nuestros cuerpos están tan juntos que apenas nos queda espacio para respirar, estamos tan juntos que apenas podemos mirarnos a los ojos—Y si te perdono—Perdón, esa palabra sale de mi boca con tanta facilidad que ahora creo que es real, muy en el fondo siempre espere esto—Te perdono por mí y por nuestro bebé—suelta un sonoro suspiro asintiendo—Te perdono porque te amo tanto o más que la primera vez que te lo dije. Te perdono porque quiero estar contigo, quiero quedarme contigo—le sonrío—quiero amarte para siempre Darien.
Corta el poco espacio que hay entre nosotros nos besamos, pero esta vez es diferente, esta vez no hay pasado que importe y los dos lo sabemos, únicamente existe un presente, una batalla que ganar, y un futuro que crearemos juntos.
Nos separamos con una sonrisa en nuestros labios.
—Necesito que me escuches y después vengas conmigo. —se nota un poco nervioso y tomando aire empieza—Hotaru no es mi esposa.
— ¿Qué?...pero tu… ¿Cómo qué no?
— Lo descubrí hace un año, ella cree que no lo sé, lo supe cuando quise abrir una cuenta en el banco para Alexander para ahorrar allí dinero para él, en fin quería que solo él fue capaz de acceder a ese dinero en cuanto creciera, el gerente me dijo que si era casado y quería abrir ese tipo de cuentas, necesitaba una copia de mi acta de matrimonio, no vi problema en ello, hasta que pedí una copia de mi acta de matrimonio, me dijeron que si el acta no existía el matrimonio tampoco.
—Porque haría ella algo así—pregunto sorprendida, es decir esa mujer que ganaría con engañarte de esa manera.
—No lo sé, y ya no quiero pensar en ello, lo único que deseo ahora es que no haya más secretos entre nosotros, quiero que sepas todo de mí.
— ¿tú crees que Mamoru tenga algo que ver en esto?
—Ahora para como están las cosas no lo dudaría, Sere pero eso no es todo.
—Es que hay más—suelto incrédula.
—Alexander no es mi hijo. —un jadeo de sorpresa se escapa de mi boca.
—Cuando conocí a Hotaru no estaba en el mejor de mis momentos, había…te había perdido a ti y a pesar de que quería sanar no estaba con todos mis sentidos en orden, ahora sé que solo me deja llevar como un imbécil por mi…—cierra los ojos con fuerza, se lo que le cuesta hablar de aquel hombre que es su padre— Mamoru, me deje llevar por él. Después cuando nació Alex me di cuenta de todo, supuestamente Alex había nacido dos meses antes del tiempo que le tocaba. Pero yo lo veía bien, y para estar seguro pregunte a un médico amigo mío hice que lo revisara y me dijo que era un bebe perfecto con sus meses completos.
—Esa mujer es simplemente detestable. —Suelto en un arrebato de coraje. —Como pudo hacerte eso.
Enredó sus manos con las mías— el idiota fui yo, después de haberme enterado de aquello, decidí esperar a que ella se recuperara y la enfrente, me dijo que la perdonara, que me amaba, me confesó que tenía problemas con las drogas fue todo un caos, por suerte Alex había nacido bien. Seguí con ella por pena, esa pena se convirtió en respeto al ver que dejaba sus vicios y allí nunca pasó a más.
—Tú y ella.
—No…bueno tan solo una par de veces, a veces bebía y todo me superaba, y bueno solo entonces lo hacía. Serena…—levante mi mano poniéndola en sus labios.
—Ahora ya nada de eso importa—con qué derecho podía recriminarle algo así, cuando conocía perfectamente mi pasado.
—Serena, Hotaru no significa nada para mí, sé que hay algo en esta historia que aún no sé, pero sea lo que sea que esconde lo voy a descubrir, antes no quise dudar o pensar cosas equivocadas, solo me enfocaba en el gimnasio en mi trabajo por olvidar, por tratar de seguir. Pero en cuanto a Alexander es verdad no soy su padre y no se quien lo sea pero lo amo como si fuese mío y cuando todo esto termine hare lo que sea necesario para que este a mi lado y para eso te necesito.
—Darien tengo a Selene, no es mía pero la amo como si hubiese salido de mí, y por eso te entiendo más de lo que crees, y si lo que deseas es estar con ese pequeño estaré a tu lado.
— ¡Diablos princesa te extrañaba tanto que nada me importaba!
—Me costó tanto alejarme de ti, sentí que moría cuando te deje en aquella cama de hospital, Luna ella me ayudaba a saber de ti.
—Todo era tan difícil para mí, no entendía el porqué de que te marcharas—intento decir algo pero no me lo permite—lo se princesa, ahora lo sé y lo entiendo y te prometo que aunque él sea mi padre va a tener que responder por que ha hecho, eso lo puedes tener por seguro.
—Nunca terminare de agradecerle a la vida por tenerte a mi lado. Dime ¿estás bien?...No has cambiado de decisión con respecto a nosotros.
—Claro que no, he dicho que no habrá nada que me aleje de ti ahora y así será. —una linda sonrisa tira de sus labios.
—En ese caso ven conmigo. —se pone de pie ayudándome a mi también.
— ¿A dónde?
Pregunto curiosa y el apenas sonríe mientras entra en mi habitación y toma una manta de la cama.
—A un lugar—extiende su mano hacia mí, la tomo entrelazando nuestras manos.
Salimos de la casa en un cómodo silencio, la temperatura ha bajado haciendo que mi piel se erice ante el frio contacto del aire. Darien abre la manta poniéndola sobre mis ho0mbros.
—Quiero que sepas que no daba por hecho nada—lo miro.
— ¿A qué te refieres?
—A tu perdón.
—No entiendo.
—Ya lo entenderás. —me sonríe a pesar de que en su mirada aún hay tristeza.
— ¿Dónde has estados todos estos días?
—En el lugar a donde vamos. —Ven—atrayéndome hacia el cubre mis ojos con su pañuelo. —Necesito que sea una sorpresa y una vez más te repito no daba por hecho tu perdón—lo siento ponerse de pie delante de mí—solo tenía la férrea esperanza de que me perdonaras y me dieras una oportunidad.
No dice mas solo puedo escuchar el césped crujir bajo nuestros pasos, después de varios minutos nos detenemos.
— ¿Hemos llegado?—en el aire hay ligero olor dulce—Huele muy rico.
Darien camina detrás de mí desanudando la venda de mis ojos. El pañuelo cae de mis ojos y a solo unos pasos hay un hermoso arroyo, cerca de mis pies hay una fila de velas en pequeños recipientes que titilan con el viento.
—Darien esto es…—giro hacia él y me quedo sin palabras al verlo sobre una de sus rodillas con una de sus manos levantadas y en sus dedos una pequeña cajita con un anillo en ella. El aire se queda en mis pulmones, mi corazón late desenfrenado y mi cuerpo se congela.
—No pienso perder más tiempo en mi vida, no más, quiero que estés junto a mí el resto de mi vida y prometo no hacer más estupideces y mucho permitir que te alejes de mi lado…Serena Tsukino… ¿quieres ser mi esposa?
Su mirada luce esperanzada y con temor, el hermoso anillo brilla en la caja y mi cerebro aun no conecta con mi lengua hace tanto tiempo atrás había soñado tanto con este momento que ahora me parece irreal.
—Por todos los dioses espero que no me digas que no—ríe entre divertido y asustado.
—Dios…Darien claro que si…claro que quiero—suelta el aire que tenía retenido en su pecho en señal de alivio, toma mi mano izquierda colocando el anillo en mi dedo anular—es precioso.
Poniéndose de pie me toma en sus brazos besándonos, ponemos nuestras vidas en aquel beso, mis manos se deslizan hasta su cuello, su cabello mientras sus manos se aferran a mi cintura.
—Prometo hacerte feliz y pelear contra quien sea por tu felicidad…lo prometo nena, ¿vienes conmigo a esta nueva vida aunque sea dura?
—Contigo hasta el cielo—su sonrisa es sincera, sus labios se pegan a los míos nuevamente—hazme el amor Darien.
— ¿Estas segura?—sé que lo pregunta por qué aun este inseguro pero no pienso dar marcha atrás.
—Como nunca en mi vida—asiente quitando la manta de mis hombros y extendiéndola sobre la paja, vuelve a mí.
—Te voy a mar con mi vida Serena—me besa tan despacio que siento como cada terminación nerviosa de mi cuerpo se enciende, su lengua seduce sensualmente a la mía, mientras sus manos se deshacen de los botones de mi blusa, esta cae al suelo y el frio contra resta con la temperatura de mi piel, sus labios descienden hasta el arco de mi cuello.
Lentamente caemos sobre la manta, Darien de rodillas entre mis muslos se deshace de su suéter, la tinta brilla con el titilar de las velas, es como un Dios tribal con su fuerza y su belleza.
Se despoja de cada una de sus prendas sin dejar de mirarme, mis ojos se prendan de aquella v que da paso a aquel lugar escondido lleno deseo y anhelo, desciende hacia mi besando mi vientre, mi pantalón desaparece junto a mis bragas bajo sus astutas caricias, asciende hasta mi pecho, arqueo mi cuerpo hacia el en el momento en que su boca hace contacto con uno de mis pezones, un gemido brota de lo mas profundo de mi excitación, mi brassier es tirado hacia un lado, sus manos maestras acarician mi cuerpo sin que sus labios dejen un solo lugar sin besar.
La temperatura de nuestros cuerpos es caliente, el frio ha desaparecido para dar paso a llamas que queman nuestros cuerpos.
—Te amo—hablamos al unísono en el mismo instante en que entra en mí, jadeamos juntos por la sensación abrazadora, se mueve una y otra vez dentro de mí, esta vez nos amamos lentamente, despacio y sin prisa.
Recorro sus espalda con mis manos hasta que llego al lugar donde se está su tatuaje aquel que falta completar con el nombre del fruto de nuestro amor, mis muslos se cierran con fuerza en su cintura, el gruñe ante el contacto, sus movimientos se aceleran llevándonos juntos al paraíso que descubrimos juntos.
Nuestras respiraciones son erráticas por la sensación del orgasmo, se desploma junto a mí, llevándome hasta su pecho, nos envuelve juntos con la manta y el silencio cae sobre los dos.
…
*Darien*
Lo sentía, sentía que esta era mi última oportunidad, la aprovecharía y no permitiría que nada, ni nadie destruya nuestra felicidad, por nada del mundo permitiré que alejen de mi lado a Serena.
La estreche aún más en mis brazos y pude escuchar su risa, sonreí con ella bese su cabeza entretanto acariciaba la suavidad de su espalda.
— ¿Crees que debemos marcharnos a casa? los demás deben estar por regresar.
—Aun no, quiero y necesito estar más tiempo así contigo.
—Este es un lugar muy hermoso—jugueteo con sus dedos hasta llegar al anillo que acabo de poner en su mano, llevo su mano hasta mis labios dejando un beso en ella, Serena me sorprende acostándose boca abajo sobre mi pecho.
Me observa con su mirada color cielo tan brillante que es innegable negar su felicidad.
—Eres hermosa. —me sonríe.
— ¿Cuantos tatuajes tienes?—enarco una ceja por su pregunta.
—Mmm no lo sé, simplemente los he ido haciendo según la situación.
— ¿Según la situación? Es decir que cada uno tiene un porque
—No todos, algunos los hice solo porque me gustaban, este por ejemplo—señalo mi antebrazo—fue por el peor día de mi vida.
—"El infierno es de los dos"—murmura acariciando el tatuaje.
—Sí, lo hice la primera vez que te perdí.
—En nuestro departamento en New York, cuando me marche.
—Dijiste que había conquistado el cielo para mí y a ti te había dejado en el infierno.
—No era así. —no era una pregunta era un aseveración.
—No, vivía mi infierno y lo he vivido desde ese día. Aquel día debí llevarte lejos—la culpa hace mella nuevamente en mí.
—Hey, míranos estamos aquí juntos, sí han pasado muchas cosas pero estamos aquí y por más que lo han deseado no nos separaremos.
—Temo tanto perderte.
—No ahora—mueve sus dedos donde brilla en anillo—seré tu esposa y eso nadie lo va a cambiar— después de que demos el "sí quiero" serás irremediablemente mío. —cada una de sus palabras me llenan de felicidad.
Con un gritito de su parte me coloco sobre ella.
—Y tú serás irremediablemente mía.
Sonríe a carcajadas mientras hago cosquillas con mis manos en su cuerpo.
— ¡Que posesivo!—exclama.
—Hey señorita tengo que serlo cuando tengo a un Thor con el corazón acelerado por mi futura esposa—exclamo con indignación fingida.
— ¿Thor?
—Oh vamos, lo entiendes.
—Lo sé, Malachite.
—Desvergonzada. —la acuso juguetón.
—Él es un buen hombre y un gran amigo.
—No lo niego, sin duda lo es, mi único problema con él es que fue tu novio y que ahora a pesar de ya no serlo está muy enamorado de ti.
—Ya encontrara a alguien, en realidad Setsuna está muy enamorada de él, pero el aún no lo nota.
—Tengo mucho que agradecerle, el me abrió los ojos.
—De qué forma.
—Solo me hizo ver la realidad, me hizo ver lo bella que eres, lo fuerte que eres. Él sabe lo que vales y estaba dispuesto a ganarse tu amor y alejarte de todo esto.
—No quiero alejarme de nada, ya no quiero huir.
—Lo resolveremos juntos.
—Lo haremos.
Una vez más tomo todo de la mujer que amo, sin mentiras sin secretos y sin reservas.
…
*Serena*
—Shhhtt Darien—reímos juntos, está quejándose por haberse golpeado su dedo chiquito en la puerta.
—Fue mala idea venir sin zapatos.
—No fue una idea, las velas se agotaron y perdimos los zapatos.
Reímos una vez más.
Todas las luces de las casa se encienden.
— ¡Tu cabeza hueca sabes ¿qué hora es?!—un ceñudo Haruka reprende a Darien.
—Ups—es todo lo que él dice en su defensa.
—Puede besar a la novia— todos…bueno al menos los que estamos despiertos miramos hacia un hombre bajito y rechoncho desparramado en el sofá.
Haruka, Darien y yo reímos.
—Lo siento amigo, se me paso el tiempo—Darien se disculpa.
—Así veo. —enarca una ceja.
— ¿Llegaron?— Malachite desciende las escaleras siendo seguido por Michiru y Andrew. Su mirada se posa en el dedo anular de mi mano izquierda sonríe melancólico acercándose hacia mí—Felicidades hermosa, te mereces ser feliz al fin.
—Gracias Mal. —nos damos un fuerte abrazo hasta que un carraspeo hace que nos separemos.
—Más te vale estar dispuesto a todo por ella porque si no, no te dejare vivir para contarlo— Mal extiende su mano.
—Daria más que mi vida por ella—Darien estrecha su mano.
—Debemos despertar al hombre—pasa de mi directo hacia el hombre en el sofá.
— ¿Quién es?—pregunto curiosa por la tristeza de Mal.
—Un juez, nos va a casar se supone que sería esta noche. Pero creo que se me paso la hora.
«Me gusta esto de estar prometida creo que será mejor ser esposa»
—Quiero ser la señora Chiba ahora—demando.
— ¿Ahora?—hablan todos al unísono, Darien se sorprende.
—Ahora—demando contenta.
Haruka y Michiru sonríen felices.
—Sere hemos preparado algo en la sala, vengan.
Todo era sencillo, una mesa arreglada con flores, varias sillas acomodadas en orden, era sencillo pero tenía a mi lado a las personas que amo.
—Mami—mi pequeña frota sus ojitos desde lo alto de la escalera.
—Hola bebé. —baja las escaleras en dirección a los brazos de Darien.
— ¿Llegaron los novios?—el hombre desparramado en el sofá se levanta con su traje arrugado.
—Creo que podemos dar comienzo no es así amigo—Andrew palmea el hombro de Darien.
Así una noche a las tres de la mañana me uní en matrimonio al hombre que he amado casi toda mi vida, Haruka con su ropa arrugada, Michiru en pijama y siendo mi madrina, Andrew como padrino de Darien, y con mi pequeña y hermosa hija muy emocionada en brazos de Malachite mi mejor amigo.
No era la boda perfecta, no había lujos, ni demasiadas flores, no hubo vestido, incluso Darien jugaba con nuestros pies descalzos debajo de la mesa…
Para el resto del mundo talvez fuese la boda peor hecha en la historia, pero para mí fue la boda más perfecta que nadie haya tenido jamás.
…
Los besos en mi espalda desnuda me despertaron.
—Es hora amor.
Observo el reloj en la mesita de noche marcaba las 8 de la mañana, apenas había dormido una hora.
—Hoy empieza todo—hablo sentándome en la cama. —Aun así nada puede ponerme triste.
—Te merecías algo mucho mejor.
—Fue perfecto. —me besa despacio.
—Darien podemos hablar un segundo—Darien se pone de pie para atender el llamado de Malachite, solo en ese momento reparo en que él ya está cambiado y listo para salir.
—Vuelvo enseguida.
…
*Darien*
Salgo de la habitación encontrando el rostro preocupado de Andrew y Malachite
— ¿Ha sucedido algo?
—Ven vamos al despacho.
Bajamos la escalera, pasando de Michiru que esta arreglando a Selene en una de las habitaciones.
Llegamos al despacho donde Haruka nos espera.
—He hablado con Lita, se ha llevado a Gea y a Dominic con ella, por suerte Hotaru le ha pedido a Lita que se lleve a Alexander con ella.
Suelto el aire aliviado—Eso ha sido fantástico.
— ¿Quién es Alexander?—Malachite pregunta serio sin apartar su mirada.
—Mi hijo—lo observo cerrar sus puños con fuerza.
— ¿Tienes un hijo con otra mujer?—suelta casi sin creerlo. — ¡Maldición Darien te voy a hacer una pregunta y quiero que la respondas!—se acerca amenazante— ¿Tu matrimonio de anoche fue real?
Su pregunta me molesta de sobremanera asique respondo.
—Sé que note debo explicaciones, pero te las voy a dar por lo que has hecho por nosotros.
—Explícate entonces—Haruka se cruza de brazos, paciente esperando.
—Hace mucho que descubrí que mi matrimonio con Hotaru era falso.
— ¡¿Qué?!...¿Hace cuánto que sabias?—Un sorprendido Andrew exclama enojado— ¿Y por qué demonios sigues unido a esa bruja?
—Lo descubrí porque no hay ningún registro de nuestro matrimonio en ninguna parte, los detalles lo sabe mi esposa—expongo mirando Malachite.
— ¿Y porque no hiciste nada?
—Haruka, si Hotaru no es mi esposa Alexander tampoco es nada mío, si yo la dejo ella se lleva a Alexander.
—Qué demonios, el crio es tu hijo… ¿o no?
—No Malachite, Alexander no es mi hijo. Cuando conocí a Hotaru no estaba en el mejor de mis momentos, así que solo me uní a ella por despecho, y porque creí que necesitaba mi ayuda con un problema que ella tenía, luego se ganó mí respeto y por eso seguí con ella, pero ya no más.
—Estoy lista. —Selene ingresa al despacho de la mano de mi esposa, siendo seguidas por Michiru.
— Ven aquí Muñeca—beso su mejilla—lista para conocer a tu hermanito—desde que Selene supo que conocería a Dominic su ánimo había subido e incluso había empezado a comer mucho más. —ahora que estamos todos aquí he pensado que sería mejor que en lugar de que Sele, valla con Lita sería mejor si mi madre y los niños vienen aquí.
— ¿Por qué?
—Es lo mejor Serena, Haruka y Michiru estarán con ellos y además Mamoru puede averiguar la dirección de la casa de los abuelos de Lita, esta casa es de la familia de Michiru y no creo que tengan manera de llegar aquí.
—Darien tiene razón—Malachite acuerda conmigo—aquí estarán más seguros. —le agradezco su apoyo.
—Bien entonces iré a llamar a Lita para que vengan hacia acá, solo espero que Gea no tenga problema con ello.
…
*Dos días después—Seattle*
Mi madre no pudo viajar con Lita alegando estar demasiado mal y desanimada, por suerte no había puesto excusa para que Alex y Dominic viajaran. Me sentía tranquilo porque sé que mi madre estaba bien y en buenas manos.
Habíamos trazado un plan, todo eran solo meras especulaciones, pero según los datos que teníamos Rei era la única capaz meter a la cárcel a Mamoru.
Todo lo que creí que era mi vida se había ido a la basura, todo era solo un espejismo, ahora sé que lo único real en mi vida había sido Serena.
«No tengo la certeza, pero estoy casi seguro…de que Hotaru y tu padre son amantes»
Cierro mis manos en puños sobre el volante.
«Ella llevaba una maleta extra, si quieres verificarlo lo único que tienes que hacer es llegar en silencio»
Solo de pensar en ello se me revolvía el estómago, mi padre y aquella mujer que alguna vez creí valía la pena.
La jefatura hace aparición en mi espacio de visión parqueo el auto y me bajo.
No sé si Jedaite pueda ayudarme y no sabemos con certeza si podemos confiar en él.
—Yo voy por él.
—Malachite, si tienes que romperle la cara hazlo.
—Amigo, soy ruso romperle la cara para mi será un placer—sonreímos. El desaparece en el pasillo de camino a la oficina de Jedaite.
— ¿Darien?—su rostro se nota demacrado y cansado, no la he visto desde que irrumpió en la cabaña con su verdad tergiversada y su semblante me dice que algo fuerte está pasando en su vida.
—Rei—contesto frio. Camina hasta su oficina.
— ¿Qué quieres?, vienes a pedirme que corra donde Serena a pedirle disculpas.
—Deberías.
—Eres un estúpido, esa mujer te usa a su antojo, lo hace con todos los hombres y tú te dejas manipular.
—No hables así de ella.
Se burla con una carcajada amarga—Sé que has estado con ella en el departamento de Andrew—ordena papeles entre tanto habla—seguramente has estado siendo digamos "bien atendido" después de todo ser una buena prostituta es su profesión.
—Rei cierra la boca de una maldita vez, te aseguro que de no ser mujer te habría dado tu merecido por hablar así de mi esposa.
Sus ojos se abren desmesurados, una bofetada resuena en mi mejilla.
— ¿Cómo pudiste casarte con esa asquerosa?
—Lamento decir esto pero la única que conozco con un comportamiento asqueroso eres tú.
—No te atrevas a ofenderme por una basura como esa, nuestro padre se avergonzara de ti. —suelto una amarga carcajada.
—El que siente vergüenza de mi padre y de mi hermana soy yo—quiere hablar y no selo permito—sabias lo de sus tratos con Black—no inmuta ante mi declaración— Rei me buscaste el en Las Vegas viste mi estado, y no te importo, cubriste a mi padre sin dudarlo, dejaste que Seiya muriese como un animal en deplorables condiciones.
—¡Fue por ti, lo hicimos por ti, para que vivieras él estaba en coma y él te había disparado!
— ¡En coma, no muerto maldita sea!—golpeo su escritorio con mi puño.
—Mi padre nos ama por eso hizo lo que hizo.
— ¡Rei reacciona el manipula nuestras vidas¡
—¡No!
— ¡Lo hace, Rei hay tanto que no sabes!
—Lo sé, mi padre me cuenta todo, él me ha contado todo y tú solo estas engañado por esa ramera.
En ese momento ya no puedo callar más.
—Te conto que violó Serena.
—Por favor—dice burlona.
—Te conto que conocía a la madre de Serena.
— ¡Mentiras!
—Sabes que Hotaru mi supuesta esposa es amante de nuestro padre. —retrocede un paso hacia atrás como si hubiese sido golpeada negando una y otra vez.
—Rei tu padre es un monstruo y tú lo sabes—los dos giramos hacia Jedaite—quien es seguido por Malachite—destruyo la vida de tu hermano y va destruir la nuestra si se lo permites, por favor, por mi entiéndelo de una vez.
—Señorita, su esposo está dispuesto a colaborar para poner a Mamoru Chiba tras las rejas.
Rei se lanza en contra de su esposo—¡Traidor, maldito traidor!—la tomo por la cintura evitando que lo golpee.
— ¡¿Qué es lo que sucede aquí?!—Un hombre algo mayor aparece en la oficina. —Detectives que acto tan desagradable es este—Rei se calma enseguida.
—Comandante tengo algo que decir.
—Que es, detective Jedaite. —Malachite lo interrumpe.
—Darien, llévate a tu hermana mientras el comandante Tomoe, Jedaite y yo conversamos. —asentí llevándome a Rei quien caminaba a prisa.
—No creas que te vas a librar de tu castigo, el hecho de que te traiga conmigo no quiere decir que te libraras de tu responsabilidad, vienes conmigo porque quiero que sepas que a qué clase de monstruo defiendes por encima de un hombre que te ama.
No dice nada solo limpia sus lágrimas mientras observa por la ventanilla del auto.
Ella es solo una pieza más en el juego enfermo de Mamoru Chiba.
…
Nos detenemos frente a la casa de nuestra madre yo bajo pero Rei no lo hace.
—Baja…Rei baja de una vez—lo hace en silencio, solo llora, solo hasta ahora la pesada realidad cae en sus hombros. —Vamos por la parte de atrás.
Así lo hacemos, encontramos la puerta abierta y una vez que ponemos un pie en la sala los jadeos llegan hasta nosotros, mi estómago se revuelve.
—No—jadea Rei no queriendo avanzar, la sujeto por el brazo obligándola a subir.
La puerta de la habitación de mi madre está abierta y los gemidos son cada vez más fuertes.
—Allí los tienes—Hotaru reacciona tirándose a un lado. Afuera las sirenas se escuchan minutos después los pasos de policías irrumpen en la habitación.
Pero ya no soy consciente de nada, Rubeus es esposado frente a mí, junto a Hotaru.
—Lo siento—Rei es esposada a mi lado mientras susurra una y otra vez.
«Lo siento»
—Señor Chiba hemos encontrado un mensaje en celular de su hermana ella le dio aviso a su padre.
—Serena—la vida se va de mí ser al pensar en ella.
…
