Disclaimer: Ninguno de los personajes que te hacen fantasear, me pertenecen, a excepción de aquellos que surjan por conveniencia.

Anotaciones:

o-o-o Cambio de escena

"__" pensamientos pero con mayor entonación

Itálica: diálogos

"" pensamientos.

Cap 11

Las lágrimas que genera un buen merlot

El silencio que había en los salones era levemente distorsionado por el rasgueo frenético de los lápices al rosar contra el papel. Si, habían transcurrido ya, unos 15 minutos desde que la carrera contra el tiempo había iniciado.

Yugi se encontraba muy concentrado, revisando cada ecuación que había realizado en la primera hoja.

A unas cuantas sillas a la derecha, se encontraba Duke que escondía una calculadora en la parte inferior de su pupitre, hechizando con su encantadora mirada a la embobada maestra, que le permitía hacer trampa desde hace ya, un cuarto de hora.

Tristán por otro lado se encontraba con la mirada prácticamente clavada en el techo.

Yami quien había visto de reojo a su amigo no pudo retener un suspiro que acompañaba el balanceo de su cabeza en un gesto de desaprobación "Ese idiota, ¿Acaso cree que las respuestas le caerán del cielo? Iluso; es obvio que primero chocan contra el techo."

-Joven Atem, ¿podría dejar de estirar el cuello?- sermoneo la maestra.

-¿Y qué le voy a copiar al de al lado? si usted me ha arrebatado el examen- se defendió el Faraón.

Entonces la maestra se enfrasco en una discusión con Yami, la cual no fue desaprovechada por ninguno de los presentes que, o bien sacaban sus calculadoras u optaban por rolarse las respuestas.

Josephine se encontraba escribiendo sin cesar en su hoja.

-"El despilfarrar los fines de semana en casa de Kaiba fueron francamente de gran"- Josephine se detuvo y con pesar se recrimino –"está bien; de ENORME ayuda"- pero una persona observadora notaria que la razón por la cual Josephine no despegaba la vista de su hoja era por que Kaiba estaba sentado justo detrás de ella.

o---o---o---o----o----o---o---o-FlAsH BaCk o---o---o---o----o----o---o---o-

-Con esto concluimos- dijo Kaiba mientras cerraba una libreta.

-Espero sacar una buena nota en el examen de mañana- dijo Josephine distraídamente mientras acomodaba sus cosas en el interior de su mochila de Led Zeppeling.

Al levantar la vista se topo con la gélida expresión que le dirigía el CEO.

-¿Espero?- Kaiba soltó una risotada– no derroche litros de saliva, tinta y mi invaluable tiempo, para que la señorita, espere, sacar una buena nota. –

Josephine trago saliva, Kaiba no esperaba mediocridades, el exigía perfección.

o---o---o---o----o----o---o---o-o---o---o---o----o----o---o---o-o---o---o---o----o----o---o---o-

El rechinido de una silla alejo a la rubia de sus pensamientos. No necesitaba virar a ver para saber que era el CEO quien se había puesto en pie.

A decir verdad el castaño se había cansado de esperar a que la rubia finalizara con su examen.

Una oleada de murmullos dio inicio, cuando los que no tenían ni idea de que hacer, vieron al CEO levantarse.

La ola elevo "levemente" el ego del muchacho de orbes azules, quien miro a Josephine con una mezcla de superioridad y orgullo mientras ella le observaba con sorpresa.

-Fiuuuu- un silbido resonó en la estancia –…miradas lascivas- el Faraón arrastraba las palabras.

-Joven Atem!!- la maestra reprendió al oráculo –hágame el favor de abandonar el aula.-

El Faraón observaba con gran interés el dorso de su mano -Claro- en seguida levanto la vista cargada de picardía - En cuanto usted deje de desnudar a Deblin con la mirada.-

Solo una palabra podía definir lo que estaba a punto de ocurrir en el aula CAOS.

Josephine y el CEO no se volvieron a ver, así como tampoco se dedicaron más allá de un "buenos días" durante las mañanas, y eso era perfectamente normal ya que era época de exámenes.

o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o—o

El teléfono logro timbrar tan solo una vez, antes de que una mano blanca le dedicara un breve momento de atención antes de atraparlo entre una oreja y el hombro de quien le sostenía.

-Diga…- la voz era acompañada por un molesto sonido de teclas.

-Joven, hay una señora.-

-Señorita…- la operadora fue inmediatamente corregida.

-Ah, sí; perdone, una señorita que desea verle.-

-¿Ahora?- el molesto sonido de teclas no cesaba.

-Le dije que ahora, no es buen momento; pero no deja de insistir y comenta que es algo importante.-

-Dile que regrese maña…-

En ese preciso instante la puerta de la oficina se abrió prácticamente de un portazo.

-Seto, querido; cuanto tiempo sin verte!!!- Mai entraba a la oficina de Kaiba como Juana por su casa.

Seto cerro su portátil, apoyo con cansancio los codos en la mesa, haciendo un elegante ademan que le dejaba muy claro a Mai por donde estaba la puerta.

-Agradezco tu consideración cariño, pero deje migajas por el camino- y luego bajando el tono añadió – todos le tenemos miedo al lobo de ojos azules- y le guiño un ojo.

Kaiba estaba demasiado cansado que ni siquiera tuvo la energía necesaria como para enojarse y echar de ahí a Mai. Con una mano se masajeo una sien, seguidamente se humedeció los labios y se atrevió a preguntar -¿En qué te puedo ayudar?-

-Eso es lo que me encanta de ti, siempre eres un caballero- dijo Mai abanicando con una de sus manos.

Al parecer a Mai no le entraba por la cabeza que el chico quería ir directo al grano.

-Veras, el domingo por la noche habrá una gran inauguración, todas las luminarias asistirán y entre esas luminarias esta Kiritani-chan.-

Seto no veía que es lo que él tenía que ver en ello.

-La inauguración en sí, es de una conocida y renombrada marca de vinos, al parecer el local tendrá no una, sino 4 fuentes de vino – Mai enfatizaba el hecho como si esto acabara con la escases de agua –Y no creo que Kiritani-chan sepa degustarlos, sino que además…dudo mucho que sepa beber varias copas sin quedar en un estado…como decirlo…embrutecido.-

Kaiba erróneamente pensó que Mai utilizaría un término más formal.

-En fin, a lo que voy es que; me preguntaba si con tu basto refinamiento ¿no podrías educar a Josephine en ese aspecto?-

Seto no era estúpido Mai estaba intentando apelar a su ego; "basto refinamiento" por Dios; y si bien Mai no estaba errando en ese aspecto, definitivamente lo hacía al pensar que él; sería el niñero de la chica, cosa que muy a su pesar fue durante las semanas pasadas.

Pero el discutir con Mai no lo llevaría a terminar rápidamente con la conversación.

- Como tú has dicho la tienda es de una reconocida marca de vinos, por lo cual es obvio el suponer que habrá una gran cantidad de sumilleres, previamente comprados.-

-Sabia que lo más probable es que te negarías, pero aquí viene la parte en la que esto te conviene, las celebridades serán separadas entre las que "tienen clase" de las que "no tienen clase" y Kiritani-chan está en mi grupo de ELITE, la prensa estará prácticamente encima de ella.- Mai se detuvo un instante y aliso una arruga prácticamente inexistente en su entallada mini falda – y … si la popularidad de ella es afectada, también puede afectar el lanzamiento de tu más novedoso videojuego.-

-En ese caso, puedo buscar a otra chica- dijo el CEO sin intención de ceder, "¿Quién era ella, para decirle a el gran Seto Kaiba, lo que tenía que hacer con su compañía?"

-Eso estaría bien, solo que hay un inconveniente – agrego Mai sin la más leve alteración – la lista de quienes aparecerán en los comerciales ya fue puesta en el Space del videojuego, y el de Kiritani Josephine se encuentra ahí.-

Kaiba tenía un as bajo la manga, Kiritani Josephine no era el verdadero nombre de aquella chica, eso lo sabía el mejor que nadie, pero el hecho de amenazar con hacer pública esta información, era traicionar no solo a una Yugi; si no también, seria jugar sucio y Seto Kaiba no era un riquillo cualquiera, ES un riquillo CON CLASE.

-Sabia que eso funcionaria- dijo Mai sintiéndose muy orgullosa, mientras que el CEO se limito a rodar los ojos.

-Entonces- retomo Mai el dialogo – haciéndole honor a la tradición, estará en tu casa el viernes, a las 6 en punto- la chica se levanto de su asiento y camino en dirección a la puerta, meneando las caderas de una forma que Kaiba siempre había considerado repulsiva.

-Bien precioso, gracias por tu tiempo- se despidió la rubia mientras abandonaba la oficina.

-"Precioso"- Kaiba sintió un tirón en la boca del estomago. Aspiro profundamente antes de volver a usar el teléfono.

-¿Si, joven?- cuestiono la secretaria.

-Necesito un par de aspirinas.-

o---o---o---o---o---o----o----o---o---o-o---o---o---o----o----o---o---o-o---o---o---o----o----o---o---o-

-Seto- toc ,toc la voz de Mokuba le llamaba detrás de la puerta.

-Pasa- contesto el mayor, permitiendo que el ochibi ingresara a la habitación donde ubico a su hermano junto a la ventana, donde con la ayuda de un inmenso espejo, el escrutaba su imagen.

-¿Qué sucede?-

-Permíteme que le de los buenos días, a tu madrugadora vanidad- respondió el menor. Seto relajo su semblante dirigiéndole una sonrisa a su hermano.

-Oye, Sara pasó muy mala noche, me pregunto si podía tomarse el día, para ver al médico; así que le dije que podía tomarse todo el fin de semana.-

Seto torció levemente la boca, Sara era, según el castaño, la única persona decente y eficiente que laboraba en esa casa, y no le gustaba en absoluto que careciera de su presencia. Resignado comento –Hiciste bien Mokuba- mientras terminaba de abotonarse el cuello de su uniforme.

-Eso creí, por cierto, te vez cansado, ¿piensas asistir a la escuela?-

- Iré a presentar examen, pienso regresar y dormir un rato, no estoy de humor para soportar al mundo, Kiritani viene hoy a las 6 y tú me dices que no estará Sara- para Seto, ese era el comienzo de un día especialmente cansado.

-Asesorías- pronuncio el ochibi, Seto no le pensaba decir que prácticamente la chica venia a medio embriagarse…no tenía ganas de que su hermano le molestara. – Por cierto…- esa frase, era el indicio de que Mokuba pediría algún tipo de permiso –Yugi, me invito con los demás a pasar la noche en su casa, será una maratón de terror.-

-¿Va a estar Yami?- cuestiono Seto, Mokuba simplemente le dirigió una mirada de obvio.

-Mientras no regreses casado y embarazado.- Mokuba comenzó a retroceder lentamente hasta llegar a la puerta. –No temas, sin globito no hay fiesta- Seto le dirigió una mirada congelada a su hermano, mientras que en el reflejo, veía como Mokuba se alejaba temblando por las carcajadas.

A pesar de que él estaba alegre, en gran parte por culpa de Seto, el ochibi sabia que su hermano estaría de un humor de perros, así que con anticipo le explico al personal, que ni siquiera se les ocurriera pasar por el tercer piso.

Mas tardo en irse que en regresar, Seto ingreso a su habitación, cerro las cortinas, encendió el clima, arrojo su portafolio al piso, sin siquiera importarle que se pudiera lastimar la portátil y sin quitarse el uniforme el joven se dejo caer en su inmensa cama.

Y es que desde que abrió los ojos lo embargo ese sentir tan peculiar de cuando estaba enfermo y le dio paso a su yo adolescente mandando todo al diablo a cambio de prolongadas horas de sueño.

El castaño disfruto de un prolongado baño, había despertado una hora antes de que llegara su "invitada" y después de los 45 minutos que empleo en su aseo personal, solo poseía 15 para ver si encontraba algo que Sara hubiese preparado; ya que era la única comida comestible en ese lugar.

Descendió con inusual calma las escaleras, estaban a tan solo 10 minutos de que fueran las 6 del viernes y como el horario dictaba, la mansión Kaiba se encontraba prácticamente sola, ya que la servidumbre se había retirado a sus respectivas casas.

Cruzo la silenciosa sala, ingreso a la cocina y antes de abrir el frigorífico el timbre sonó.

Maldiciendo por lo bajo Kaiba giro sobre sus talones, mientras descubría que la palabra "puntualidad" era relativa tratándose de él.

Abrió la puerta y vio a la rubia que escondía ambas manos detrás de la espalda y le observaba con un gesto pícaro y emocionado, muy parecido al que el estúpido perro ponía cuando derrotaba a una de sus invocaciones, no pudo evitar recordar ciudad batallas. Seto sintió un hormigueo en la boca del estomago, cosa que lo irrito.

-Konbawa- le saludo la rubia mientras comenzaba a mecerse ligeramente de adelante hacia atrás.

Kaiba se quedo parado esperando a que la chica dijera algo, porque parecía a punto de explotar, estaba demasiado animada; bueno más de lo usual.

Amm..¿me permites entrar?- pregunto educadamente la muchacha mientras con la mirada escrutaba el interior de la casa.

Kaiba simplemente se aparto del umbral de la puerta en un gesto que le indicaba a la rubia que podía ingresar a la mansión.

La chica entro corriendo mientras gritaba a todo pulmón.

-¡¡ Sara mi calificación fue perfecta, saque un diez!!- Josephine agitaba la hoja del examen.

Seto simplemente suspiro, ya que los gritos de la chica resonaron en la estancia y con una voz neutral agrego – Sara no se encuentra, pidió el fin de semana, y Mokuba tampoco esta.- Comenzó a caminar en dirección a la cocina, indicándole a su acompañante que le siguiera con un movimiento de cabeza.

Josephine hizo un mohín, mientras cruzaba ambos brazos –Si, se que se encuentra en casa de Yugi en la 3ª edición de la pijamada mas genial en la historia, a la que no pude asistir por tu culpa.-

-"¿Por mi culpa?"- Kaiba frunció el seño, cosa que no paso desapercibida por la chica.

-Mai me dijo que si quería estar lista para el "magno" evento, tendría que venir hoy, por que el Snob "estoymuyocupado" dejo en claro que solo podía atenderme este día- explico Josephine

-"Esa #%? de la Valentaine". El que tu manager acomode a su conveniencia tu horario no es mi problema- espeto Kaiba

-¿Así que deje de lado a mis amigos por nada? – la rubia se dio cuenta de lo que había dicho – Digo, no es que tú seas nada, sino que no había motivo- la chica comenzó a rascarse la nuca en un varonil ademan que demostraba su recién nerviosismo – Y es que, bueno, al jugar multiplayer es todos contra todos y se vuelve un caos…ya que el maldito de Yami te traiciona apenas te das la vuelta, esas noches son las que valen la pena – la chica bajo la mirada y aprecio su ya no tan nuevo busto –aunque…a veces tiene sus grandes desventajas, uno vuelve taaaaaaaaaaaan cambiado.- suspiro.

-Yami- así que la misteriosa chica conocía mas de Atem de lo que el suponía – ¿Desde cuándo Atem es Yami?- cuestiono Kaiba.

Josephine había vuelto a meter la pata –Lo que sucede es que mi primo Joey- Joey, pronunciar su nombre en tercera persona con los labios del aludido era algo tan surreal –me presento a sus amigos no hace mucho, y he tenido la oportunidad de quedarme a una de sus pijamadas.-

El CEO no estaba pidiendo ninguna explicación, de hecho no había siquiera cambiado su semblante, pero parecía que con cada explicación que daba la rubia había algo más que aclarar.

-Quedarme, quedarme no lo he hecho, solo he estado durante el tiempo en el que Tea me acompaña ya cuando ella se retira muy amablemente me deja quedarme en su casa…tampoco es que nos quedemos hasta tan tarde, la vez pasada salimos después de que te hiciera aquella broma telefónica.- Josephine se volvió a morder la lengua, ¿es que acaso era estúpida o qué? –Mi primo, después de que mi primo hiciera esa broma…bueno, tampoco es que crea que te interesa conocer los detalles.- la chica término de forma abrupta pues no sabía de qué otra forma dar por finalizada su confesión.

-Yo no he pedido explicación alguna, pero al parecer tú te encuentras bastante nerviosa- en el rostro del castaño apareció una torcida sonrisa y dándose vuelta comento – ¿o es que acaso te intimida el hecho de que estés absolutamente sola en la cueva del lobo?-

Un ligero sonrojo apareció en el rostro de la joven, quien se sentía turbada por el comentario que había hecho Kaiba.

-Pues estas muy equivocado si crees que estar contigo me asusta, para tu información he tenido que estar en repetidas ocasiones entre más de 6 ebrios incoherentes, eso sí impone.- dijo la chica dándose aires.

A Kaiba el comentario no le paso desapercibido, pero decidió dejarlo pasar –Pero 6 briagos no se comparan con una hora a solas con el soltero más guapo y codiciado de la ciudad, entiendo que te cueste trabajo respirar.-

- Puede que seas el más codiciado, pero en definitiva no el más guapo.- reprocho la rubia.

-Y según tu escaso buen gusto, ¿quién es el más guapo de la ciudad?-

Josephine se cruzo de brazos como si la respuesta fuera obvia – Mi primo Joey.-

-Eso explica el por qué lo agobian tantas chicas- dijo Seto con ironía, por que muy a su pesar el estaba demasiado consiente de los corazones que alguna vez persiguieron a el perro, así como de los que en la actualidad le perseguían.

-Supongo que no se te ha ocurrido el que a mi primo, no le gusten las chicas- se defendió la rubia.

Estas palabras sí que causaron impacto en el CEO quien hábilmente escondió su ¿emoción? Tras un gesto de maldad.

Josephine carraspeo –No estoy insinuando nada, y en todo caso de que fuese así mi primo, ya tendría pareja, tiene mucho de donde elegir.-

Kaiba estaba consciente de que toda su atención la había puesto en aquella conversación, al igual que sabía que la chica lo atribuía a que esa información podía usarla para molestar al perro.

El castaño arqueo una ceja y cuestiono -¿y quién sería el hueso desafortunado?-

Josephine se sonrojo al verse reflejada en aquellos iris de azul y sin atreverse a mentir decidió desviar la conversación –Vine para ahogar mis penas en alcohol, no las de mi primo.-

Kaiba retomo su camino dejando escapar una sonrisa por el comentario de la chica pues estaba seguro de que ella no lo notaria.

Entonces cayó en la cuenta de que el CEO estaba abriendo una puerta que definitivamente no era la cocina, de hecho el lugar era un pasillo tapizado y alfombrado que a cierta distancia tenia no una, sino varias puertas de madera.

-Cuando quieras- la voz de Kaiba detuvo el escrutinio de Josephine, el castaño estaba ya en el interior de la habitación con la puerta abierta esperando a que la chica entrara.

-¿Acaso esa no es tu habitación? ¿Tan avanzada esta tu adicción?-

-¿Desilusión? No te culpo, seguramente soy lo más cercano a la perfección. En esta casa, solo existe una reserva de licor desde hace 18 años – dijo el CEO

-¿Y se esconde misteriosamente en tu habitación?-

-Desde hace un año, por que Mokuba inicio su precoz pubertad- una sonrisa se escapo de los labios de la chica –O ¿temes que la cama te pueda atrapar?- el castaño tenía toda la intención de intimidar a la rubia, tal vez fuera un poco sádico, pero desde que el perro se esfumo, no había a quien molestar, y la chica era su única oportunidad.

- Piénsalo bien, no me vayas a querer cobrar por "haber pasado una hora a solas con el más codiciado"- respondió Josephine, mientras entraba y el CEO cerraba la puerta.

La rubia tomo asiento en una de las sillas que se encontraba junto al escritorio de Kaiba, un dato gracioso era que la única silla giratoria era la que utilizaba el ojiazul, la habitación era de un color crema, bastante cálida; esperaba que la recamara de aquel joven fuera de un color blanco, algo más simple e impersonal.

No había un enorme tv en aquel lugar, como cavia esperar, muy por el contrario, lo máximo que había era una bocina para el ipod que lucía sobre el buro ubicado junto a la cama. Debajo se apreciaban cuando mucho un par de libros. La cama estaba llena de almohadas de distintos tamaños y era recorrida por unas cortinas vaporosas de color blanco. A los pies de esta había un tentador diván, como en las revistas. Y un enorme ventanal se ubicaba frente a la inmensa cama y en una de las esquinas se encontraba un espejo enorme.

Había un arco que dividía la habitación, y daba inicio a un vestidor. Una puerta al otro lado de la recamara era obviamente el baño.

La habitación en general era simple pero extremadamente elegante.

Y no pudo evitar pensar que Joey Wheeler jamás habría podido estar, o siquiera ver aquel lugar.

-¿Escaneando el lugar?- pregunto Kaiba.

-Algo así, aun estoy buscando los inmensos tubos con cables con tus clones.

-¿Pensabas robarte alguno?- cuestiono el chico mientras sacaba varias botellas, una por una de una especie de mini bar que unos instantes atrás estaba cerrado con llave.

-¿Soy tan obvia?-

Kaiba coloco las botellas en el escritorio con 6 pares de copas, y después saco una de agua mineral, agarro un sacacorchos, tomo asiento y comenzó a abrir una botella con bastante cuidado tanto que ni siquiera la giro. Y por un breve instante los orbes azules se posaron en el corcho del vino.

-Kaiba, no sabré mucho sobre vinos, pero ¿no se supone que se deben abrir de preferencia en una fecha determinada, para que el vino este pleno?-

-Tenemos 3 botellas por ejemplar, podemos darnos el lujo de abrir algunas- explico el CEO mientras limpiaba la boca de la botella con un pañuelo de algodón para después verter el vino en las copas –Este es un Petrus de 1989 – dijo extendiéndole el lujoso recipiente a la rubia, quien la tomo con delicadeza, como temiendo agitarlo después de todo el cuidado que puso Kaiba en servirlo.

Comenzó a acercarlo a su boca, pero antes de que la copa rozara sus labios el concentrado aroma invadió su nariz.

-Tiene un aroma muy agradable, pero mentiría si quisiera describirlo- le dijo al CEO mientras observaba el contenido de la copa.

El castaño sonrió de lado –Pensé que lo beberías como si fuese cerveza.-

-Para tu información en mi vida he probado la cerveza, de hecho no he consumido ninguna bebida alcohólica hasta la fecha- se defendió la rubia.

- Cuando lo bebas, déjalo un breve momento en tu boca, para que su sabor inunde tu boca, después veras como inclusive su aroma te invade- explico Kaiba.

La chica siguió las instrucciones, y no pudo evitar paladear un par de veces después de que el vino se deslizara por su garganta. Seto odio admitir con rapidez que la chica había realizado un gesto encantador, pues tenía la mirada fija en algún lugar de la pared, con los labios ligeramente humedecidos y mostraba concentración absoluta.

- Es intenso, pero tiene un sabor muy dulce- opino con los ojos entrecerrados.

Kaiba sonrió para sus adentros, ella no tenía ni la más mínima idea del buen gusto que poseía, y comentaba su experiencia sin intenciones de aparentar, simplemente decía lo que sentía. Eso era un punto para ella, pues en un mundo rodeado de hipocresías, Kaiba había inclusive sobrevalorado la honestidad.

El chico sabia a la perfección que después de paladear el vino, lo mejor era sacarlo de la boca para evitar la ingesta de alcohol, a pesar de ello lo creía de mal gusto, además de un ritual asqueroso. Y la degustación constaría tan solo de 6 ejemplares.

Así que se permitió el capricho de que él y su invitada finalizaran con la primera copa. Tiempo durante el cual de hecho no hablaron, pero fue un momento sin incomodidades, en el que veía como Josephine se concentraba en estudiar cada sorbo.

Y por primera vez en presencia de la chica el CEO se relajo.

Con calma ambos acabaron con la copa casi al mismo tiempo, cuando la chica dio el último sorbo, Kaiba extendió la mano solicitándole la copa, y la cambio por una que contenía agua mineral. De la cual según le indico Kaiba bebió un par de sorbos.

Seto repitió el ritual anterior, pero esta vez con una botella distinta – Este es un Vosne-Romanée Premier Cru – le ofreció a la chica la segunda copa.

Era la primera vez, que escuchaba a Kaiba pronunciar el francés, y aunque no sabía nada del idioma, le pareció que tenia cierto dominio en el, por la fluidez con la que lo pronuncio.

-¿Sabes hablar francés?- cuestiono mientras probaba el contenido de la copa.

-Básico- contesto Seto sin ese deje de superioridad que casi siempre usaba. –¿y bien?- su tono era expectante.

-Al final tiene un sabor, como a cerezas y chocolate, me gusto pero no más que el primero.- Kaiba dejo escapar una fugaz sonrisa

-No me dirás que estoy loca, ¿o sí?-

-No creo que estés enterada de que tan exigente es tu paladar- respondió Kaiba tomando otro sorbo. Josephine simplemente se sonrojo.

-Pensé que con el perro, beberías un par de cervezas- el adjetivo perro irrito un poco a la chica, cosa que Seto noto por la espontanea manera en que curvo las cejas.

-Joey, no bebe, está demasiado ocupado todo el tiempo en sus empleos y no puede darse el lujo de por alguna borrachera perder alguno.-

- Creí que se la pasaba de fiesta en fiesta, porque va mal en la escuela- Seto no pensaba dejar pasar la oportunidad de saber más del perro, siempre sintió curiosidad por él, tal vez porque eran tan opuestos. Si la curiosidad se iba, seguro también el inexplicable interés.

-La excelencia no es algo que no desee, sin embargo no puede enfocarse solo en la escuela- explico Josephine.

Para este punto ambos estaban iniciando con la tercera copa, el moreno decidió darle un pequeño respiro al tema - ¿Y cómo terminaste en las garras de Valentine ?- retomaría el tema después.

Josephine no pudo evitar comenzar a reír –Créeme, fue tan necesario que casi podría decir que fue una imposición, eso me recuerda, como siempre sacaste un diez.- -¿Y desde cuando conoces mis notas?- cuestiono.

Todos los intentos de comunicación desembocaban en el mismo tema "JOEY" así que para la quinta copa, Josephine ya algo mareada por su inexperiencia con la bebida y Kaiba acercándose al mismo estado por no haber almorzado, la vida del rubio se estaba ventilando.

-No es que no quiera abandonar algunos trabajos, simplemente no puede.-

- ¿Por qué no?-

-Si tanto quieres saber te lo diré, prácticamente está comprando su libertad, hace 6 meses que vive en un departamento con su hermana, pero no permite que Shizuka labore, ella necesita concentrarse en su escuela.-

-¿Acaso se ha enemistado con su progenitor?-

-Enemistado, ja, la guerra inicio desde hace ya 6 años, con el divorcio de sus padres, quien lo custodia se ha dedicado al alcohol y a las drogas. Desde hace 4 años él es quien tiene que llevar el sustento si quieren comer, ni siquiera ha terminado con la prepa y esta solventando enormes deudas, que por cierto su padre solo se encarga de engrosar.-

-¿Ese es su pretexto para flaquear en la escuela?-

-¿Flaquear?- Josephine soltó un bufido-Es un milagro que aun estudie, no tienes idea de las veces que pensó en abandonar, ha habido ocasiones en las que no duerme en su casa, por estar trabajando.-

Dio inicio la novena copa.

-Cualquiera creería que anda por malos pasos- dijo mas para sí mismo que para la chica.

-Sexo, drogas y Rock and Roll- soltó una frustrada sonrisa mientras colocaba los codos en el escritorio–No, he sufrido las consecuencias sin siquiera consumirlas-

Seto inmediatamente entendió que el perro sufría abusos. -Pues, no lleva muletas a la escuela.-

-Jajaja- rio la embriagada rubia. –Pues estuvo a punto, mientras dormía en su cuarto uno de los "amigos" de su papa intento propasarse.-

Kaiba podría estar ebrio, pero el comentario lo dejo en shock.

A Josephine los ojos le escocían, evito la mirada de su anfitrión.

-¿Le dijo a su padre?-

-Decirle, no hubiera funcionado, sobre todo cuando el fulano es quien le da las dosis- explico Josephine con un deje amargo –Joey no le importa, ni siquiera me nota.-

Era definitivo, el buen vino le ponía sentimental por que las lagrimas empezaron lentamente a brotar, no era un llanto de dolor, mas bien uno de reproche; de esos que no estallan o arman escándalo, simplemente de aquellos que lagrima por lagrima desechan el dolor momentáneo, y que nos resignan ante algún dolor que aun no ha terminado.

-¿Y una demanda?- Seto no era ningún insensible, pero noto que lo que la chica menos deseaba era consuelo, porque te dan la momentánea ilusión de una solución, te quiebran. Josephine dio un respingo

Por que si lo hiciera me alejarían de Shizuka, y por tradición, su madre está enamorada de un patán que ha intentado abusar de ella, jamás la dejaría con ese pendejo cerca- Josephine no notaba que por momentos era Joey.

-¿ sus amigos?- Seto no creía que los demás no lo supieran. Abrió el cajón derecho de su escritorio, retiro un pañuelo y se lo ofreció a la rubia.

- Gracias; veras Yugi ha sido quien más apoyo me ha dado, es mas ya han intentado que Joey y Shizuka vivan con ellos, pero él se ha rehusado por los problemas que su padre le causaría a los Motou.-

A la decima copa casi se esfumaban los tapujos.

- Explica porque rento un departamento.-

-En parte, pero solo tiene que soportar 2 años más y será libre del yugo de su padre.-

-¿Valentine no le ha ofrecido empleo?-

-Sí, de hecho pero no quiero causarle problemas a Mai, serian mas las demandas que las ganancias, además ni siquiera en la escuela tiene fans.-

-Te equivocas- confeso el CEO mientras le sonreía con ironía a la copa que movía de lado a lado.

-Pues no me he fijado- contesto sin siquiera detectar la indirecta por que el sueño la embargaba.

-Así que ni siquiera ese aspecto aprovecha de la escuela- suspiro Kaiba.

- Estas mal, seria idiota si no aprovechara, es el único momento en el que de verdad es feliz, o casi por completo- la rubia pestañeaba tratando de mantener abiertos los ojos que le ardían por las lagrimas fugitivas.

-¿Te dijo que soy la mosca en el plato?- el castaño pronuncio con voz ronca.

Josephine quien ya tenía los ojos cerrados logro agregar –De hecho, eres…una de las razones que… me hacen… continuar.- Josephine se había quedado dormida.

Seto abrió su móvil y vio la hora, las 9:30, se levanto, tomo el control remoto y redujo la intensidad de la luz, tomo a Josephine en brazos y la recostó en el colchón. Con la mitad libre del cobertor de la cama le arropo.

La chica tenía las mejillas enrojecidas, al igual que los labios y la punta de la nariz. Largos mechones de cabellos dorados se extendían alrededor de Josephine y se perdían entre las almohadas. Y fue en ese instante, que acepto que Josephine no era otra chica linda, era la primera a quien calificaba como hermosa.

Obviamente ella jamás lo sabría. Así que después de tomar un cobertor y un par de almohadas Kaiba se dejo caer en el diván a los pies de su cama.

Fin .

Bien, bastante largo el episodio, y aquí es cuando entro en depresión, he escrito tanto y aun así, siento que faltaron cosas por decir.

También un nuevo temor me asalto y es que entro en pánico cuando pienso que con Kaiba pueda hacer OoC. Así que bienvenidas sus críticas.

Por otro lado, viene la repetida escusa de que he estado ocupada con la escuela, blah blah blah y por lo tanto me he demorado en la redacción del episodio, y le sumo el tiempo que me tome investigando sobre vinos. Creo que mi forma de redacción se ha visto afectada, sobre todo en la comedia; aun no puedo definir si para bien o para mal.

Mi mente se ha visto saturada, y por ultimo me atrevo a agregar que "Dios, por fin soy Universitaria"…me puse a llorar de alegría.

El capitulo anterior no fue muy comentado, ¿les dejo un mal sabor de boca?

Después de las razones dadas, aseret91 agradezco enormemente tu apoyo, francamente pensé dedicarte este episodio, pero esperare para darte uno con el que esté plenamente satisfecha.

Tal vez después de esto me tachen como mala redactora (aclaro, nunca he sido escritora)y en parte les doy la razón, debo mejorar, le echare más ganas.

Hasta la próxima.