Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capítulo 11

Excusándome en que la blusa que me prestó Anna me quedaba un poco más corta que las mías, me pasé todo el tiempo que el ascensor se demoraba en llegar tratando de acomodarla, no porque de verdad me sintiera incómoda por ella sino porque de esa forma podía mantener mi cabeza gacha.

Sentí que un par de personas se pararon junto a mí pero me mantuve en mi posición, tirando de la pequeña blusa que no me molestaba.

- O tienes un tic o esa blusa es mucho más pequeña de lo que se ve.

Aunque salté en un principio, me relajé al reconocer su voz – La blusa es muy pequeña – aunque no era verdad, pensaba que era la mejor respuesta.

- Sí, eso veo – sus ojos azules se pasearon sin ningún descaro por mi escote, que aunque no era demasiado, sí se hacía más notorio con esta blusa.

- ¡Ey! – le di un manotazo para que dejara de verme -, ¿podrías ser un poco más disimulado?

- ¿Y para qué? – se encogió de hombros, estaba tan relajado que no me cayó mal su actitud, después de todo, él era así -, si de todas formas sabes lo que estoy haciendo… además, tienes un muy lindo escote como para no notarlo.

- Carlisle… eres un… - no tenía palabras para describirlo por lo que solo negué con la cabeza y me quedé callada.

- Bueno, sé que soy hermoso pero me agrada ver como soy capaz de dejar a una hermosa mujer, como tú, sin palabras.

- Como si no supiera que todas tus líneas son ensayadas, Carlisle.

- ¿Quién dice que lo son? – no sé de donde, sacó una sencilla flor y la extendió frente a mí.

Aunque me costó un poco, alcancé a reaccionar y a tomarla.

Por unos momentos nos quedamos solo mirándonos hasta que yo desvié mi mirada a la flor, sentí el sonido que anunciaba que acababa de llegar el ascensor y subí mi mirada, pero tal parece ser que el distraerme no me había servido porque justo frente a mí estaba a quien menos quería ver.

- ¿Entramos? – Edward, pasó por el medio entre Carlisle y de mí y se subió de primero al ascensor.

- Parece que no está de muy buen humor – no le dije nada, solo me di vuelta y me subí también.

Yo sabía que no estaba de buen humor, porque yo no estaba de buen humor, bueno, yo no lo estaba hasta que Carlisle me había hecho reír. Cuando estuve dentro del ascensor, procuré pegarme en el fondo, así creaba mayor espacio entre Edward y yo, tuve que agradecer, eso sí, que mi amigo rubio se pusiera justo en el medio.

- ¿Te levantaste de malas, Eddie? – aunque la pregunta era inquisidora se notaba en su tono que Carlisle solo estaba jugando.

- No.

La respuesta seca y fría de Edward hizo que nuestro amigo frunciera el ceño y poco a poco comenzara a borrar su sonrisa, para cualquier que estuviera en ese reducido espacio con nosotros, estaba más que claro que Edward no estaba para juegos.

- Amigo, lo siento… pensé que…

Edward suspiró exageradamente cortando a Carlisle – Mira – se giró lo justo y necesario para mirarlo, y de paso mirarme a mí -, no quiero ser desagradable pero no estoy pasando por un buen momento – me miró de refilón pero aunque fue poco, no pude aguantar su mirada y agaché la mía-, así que perdona si ando muy de malas, no es contigo… en serio.

- Oh, amigo – el tono serio de Carlisle le venía mucho mejor que el juguetón. Se acercó a mi… ¿ex?, y apoyó una de sus manos en su hombro derecho -, ya sabes que si necesitas hablar de cualquier cosa conmigo, puedes hacerlo. Recuerda que cuando es necesario soy muy bueno escuchando.

La mirada de Edward nuevamente se desvió hacia mí, pero esta vez Carlisle lo captó y se volteó para verme.

- Lo siento, cariño – me sonrió -, pero parece que con mi amigo aquí nos pusimos un poco sentimentales.

Edward dejó que su amigo lo abrazara y dijera no sé que más, no lo escuché porque estaba concentrada en sus ojos verdes, por suerte nuestro corto, pero eterno, viaje en ascensor terminó indicando que yo habíamos llegado.

- Bueno, chicos – me apresuré a llegar primero a la salida -, creo que nos veremos más tarde.

Hice un gesto con mi mano hacía atrás pero no miré a nadie, era mejor mantener las cosas simples.

No alcancé a hacer mucho cuando una agitada Victoria llegó corriendo a mi lado. Se apoyó en mi escritorio y respiró varias veces para acompasar su respiración.

- Respira – le sonreí y ella me correspondió.

- Adivina quien acaba de sacar un nuevo perfume y quiere que nosotros nos encarguemos de su campaña.

Entrecerré los ojos y fruncí los labios, las opciones eran infinitas, tanto que no me atrevía a decir un solo nombre.

- Yo…

- Oh, déjalo – hizo un gesto con su mano y cambió el peso de sus pies -, afírmate… - respiró con exageración y yo la imité por instinto -. Paris Hilton.

El gritó lo omití porque fue bastante chillón, esperé a que se le pasara la emoción y mantuve una sonrisa en mis labios para tratar de solidarizar con ella.

- Oh, eso es…

- ¡EXCELENTE! – alzó los brazos en señal de victoria sacando una nueva sonrisa -. Mira – se puso seria de pronto -, a mí ella no me gusta – llevó una mano a su pecho -, pero pese a todo esto es una oportunidad única.

- ¿Y cómo es que Paris Hilton conoce ColorArt?

Vicky rodó los ojos y resopló – La esposa de Eleazar, y mira, ella sí que me cae mal pero tengo que darle este punto, se la jugó y le salió bien.

- Bueno, entonces supongo que tenemos mucho trabajo por delante.

- Oh, sí – asintió sonriendo -, tenemos dos semanas para hacer un bosquejo y mostrar la idea principal, no creo que venga así que solo haremos una conferencia por cámara web.

- ¿Y estamos encargados solo de la campaña o de la campaña y el lanzamiento?

- Solo la campaña, pero creo que es mejor así, no estoy segura de soportar a esa niñita mucho tiempo, aunque esto nos servirá para hacer algo a nivel mundial.

Entrecerré los ojos – No estoy segura de que todo el mundo use el perfume de Paris Hilton – no había probado ninguno de los anteriores pero estaba bastante segura de que no eran de mi estilo.

- Lo sé… pero tú me entiendes, aunque sea un poco, la campaña que diseñemos se verá en muchos países.

- ¿Y tiene que ser todo rosado?

No es que tuviera algo especial en contra el rosado pero tanto, junto y empalagoso, no me agradaba mucho.

Vicky aumento su sonrisa, eso me dio buena espina – Creo que está en nosotras mostrar algo distinto, salir de ese típico rosado.

- Me agrada mucho esa idea.

- Bien – se irguió y arregló su cabello de fuego -, entonces debemos poner manos a la obra.

Mi jefa ya estaba por irse cuando me di cuenta que me faltaba saber algo muy importante para comenzar a trabajar - ¡Victoria! – se detuvo y volteó a mirarme -, ¿Cómo se llama el perfume?

- Infieles – rodó los ojos y yo me congelé -, creo que por fin la chica se inspiró en algo de su vida real.

Victoria siguió su camino y yo me enderecé frente al computador, no es como si ella o la mismísima Paris Hilton supieran de mi relación con Edward, pero eso no quería decir que no sintiera que todo me apuntaba con el dedo.

Necesitaba empezar a trabajar pero no podía, ahora Edward volvía a tomar control absoluto de mi mente. Cerré los ojos y me relajé, pensé en mi conversación de la noche pasada con Anna y procuré concentrarme solo en eso, en cómo no pensaba ser la amante de nadie y como Esme no se merecía esto de ninguna forma.

Para el viernes ya había avanzado un poco más, por lo menos tenía una idea general de lo que quería para el anuncio principal, una pareja de amantes, desnudos, con ella de espaldas y él besándole el cuello, algo sutil y de buen gusto, pero para que no fuera muy aburrido, decidí agregarle un poco de fuego en la parte baja.

Dos amantes consumidos por el pecado.

Esa iba a ser mi idea principal, bueno, quizás no era el trabajo que más me había emocionado pero por lo menos me permitió terminar la semana de buena manera, porque le tuve que dedicar tanto tiempo a esta campaña que no había tenido tiempo para pensar en Edward, bueno, más del tiempo que pensaba en él realizando la campaña.

Sí, no sacaba nada con engañarme, aún así, estos días mi mente había estado al cien por ciento en Edward, aunque lo que si debía reconocer es que más allá de verlo cinco minutos ayer en la cafetería, no había tenido ni siquiera señales de humo. No es como si eso me sirviera para olvidarlo, pero por lo menos ahora estaba avanzando en mi decisión de cortar toda relación con él.

Había acabado esta semana y tenía dos días y medios bien lejos de él, así que cualquier tentación quedaba atrás, eso necesitaba yo, ir paso a paso.

- ¿Terminaste?

Salté por la impresión pero me recuperé rápidamente ante la risa de mi amiga – No te reirías así si me hubieras provocado un infarto.

- Tienes veintitrés años, es imposible que te dé un infarto, Bella.

- Eso no es verdad – terminé de guardar un par de cosas que tenía sobre el escritorio y me puse de pie -, a cualquiera le puede dar un infarto, pero espero sinceramente que no por un susto de su mejor amiga.

- Bien – alzó las palmas de las manos en señal de rendición -, pero mejor apresúrate que ya vamos tarde.

- Anna, son recién las seis, no es tarde – me reí y cerré mi bolso para colgármelo al hombro.

- Sí, es verdad, pero es lindo ser un poco dramática a veces.

Negué con la cabeza pero no dije nada, Anna era imposible a veces, por más que quisiera exasperarme, nunca podía, ella era… rara.

- Bueno, ahora sí que estoy lista… ¿nos vamos?

Estaba terminando de arreglar el cuello de mi abrigo cuando una mata de cabellos rubios aparecieron en mi campo visual.

- Bella… y… no te conozco – siempre tan caballeroso y galán, Carlisle extendió una mano hacía mi amiga -, un gusto, Carlisle Masen.

- Anna Hale – mi amiga ya sabía de Carlisle así que me dio una rápida mirada antes de sacudir su mano -, un gusto conocerte en persona.

- ¿En persona? – los hombros de mi compañero de trabajo se fueron hacía atrás permitiéndole erguirse mucho mejor -, eso quiere decir que ya habías escuchado hablar de mí.

- Un poco.

Rodé los ojos y quise terminar la charla antes de que fuera por otro lado – Bien, creo que ahora si se hizo tarde.

- Oh, ¿vas a acompañarnos este viernes, Anna?

- No, lo siento, de hecho venía a raptar a mi amiga.

Carlisle me miró y yo me encogí de hombros – Lo siento, pero este viernes no voy con ustedes, Anna ya hizo planes para nosotras.

- Bueno, es una lástima, Bella. Yo esperaba poder llevarte a casa hoy.

Rodé los ojos nuevamente – Ando en auto así que eso no hubiera sido posible.

- Entonces para compensarme deberías aceptar salir conmigo mañana… no puedes ser tan mala como para privarme de tu presencia hasta el lunes.

- Dudo que mañana tenga ánimos.

- ¡Sí!, porque hoy nos vamos de fiesta – Anna alzó los brazos luciendo algo más extraña -, pero si tu quieres – oh no, creo que si hubiera sido un poco más rápida podría haberla detenido, porque adiviné exactamente lo que iba a decir -, podrías acompañarnos, yo invité a un amigo y sería una pena que Bella se pasara toda la noche sola y bailando con desconocidos.

Oh, eso sí que no lo vi venir, si había aceptado salir con Anna era porque se suponía que esta noche era solo entre mujeres y para que yo tratara de olvidarme de todo el asunto de Edward. Le di una mirada de advertencia a mi amiga, pero por más esfuerzo que hice ella ni se inmutó.

- Amiga, pensé que hoy era noche de chicas.

- ¿Sí? ¿Y por qué pensaste eso? – su rostro despreocupado se estaba buscando una buena cachetada pero el día que pudiera darle una, creo que la tierra se congelaría -, bueno, Carlisle, iremos a Santo Secreto, está en el centro, así que si quieres ir… ¿tienes el número del celular de Bella?

- No – él me miró a mí pero le hablaba a mi amiga -, nunca me lo ha dado.

- Oh, bien, es este – y nuevamente, ignorándome por completo, Anna le escribió mi numero de celular en un papel a Carlisle y se lo dio -, si vas solo llama, aunque el novio de mi madre nos consiguió pases VIP así que estaremos ahí.

- Bien, entonces puedo decirte desde ahora, que nos veremos esta noche – Carlisle le hizo una especie de reverencia a mi amiga y luego se volteó por completo hacía mí -, espero que no te moleste que vaya, Bella.

De reojo miré a Anna pero me concentré en mi rubio amigo – Claro, y así me libras de hacerle de tercera rueda a mi amiga.

- Bueno, entonces supongo que es una cita.

- Una cita.

- Señoritas – ahora el de la reverencia ridícula fue Carlisle -, nos vemos más tarde.

Atrás de Carlisle salí yo directo a llamar el ascensor, sentí a mi amiga a mis espaldas pero no me volteé porque no quería pelear con ella, cuando las puertas se abrieron entré y me crucé de brazos aún bastante molesta.

- Vamos Bella, no puedes enojarte por esto, además no puedes negar que fue una muy buena idea invitar a Carlisle.

Resoplé un poco – No es eso lo que más molesta, sino que no me hayas dicho que invitaste a alguien para que te acompañara.

- Oh, cierto.

Mientras las puertas del ascensor se abrían y nosotras salíamos, Anna tomó su celular y se lo llevó al oído luego de marcar rápidamente un número.

- ¿Emmett?, hola, soy Anna, bueno, te llamo para decirte que acepto salir contigo. ¿Te parece que nos veamos a las diez afuera de Santo Secreto?, bien… entonces nos vemos… besos.

Cortó el teléfono pero yo estaba de piedra - ¿Entonces no tenías una cita a mis espaldas?

- No –. Se encogió de hombros.

- A veces no sé si besarte o golpearte.

- Bésame.

Estábamos a fuera de mi lugar de trabajo pero no fue eso lo que más me importó, sino que tanta gente se quedara mirando mientras Anna me tomaba el rostro y me daba un pequeño beso, ninguna abrió los labios pero aún así me hizo dar un brinco.

- ¡ANNA!

- ¿Qué? – se encogió de hombros -, es solo un besito, no seas exagerada.

- Eres todo un caso, amiga.

Pasé un brazo por sus hombros y la guie hasta mi auto.

Anna quería que la acompañara a comprar algo para la noche y aunque ninguna era tan fanática de las compras, las dos nos entusiasmamos y terminamos comprando todo un atuendo para nuestra salida de la noche. Del centro comercial nos fuimos a la casa de Anna en donde Rosalie ya nos esperaba con una rica cena.

- Chicas, ya deberían comenzar a preparase si no quieren estar corriendo.

- Sí, Rosalie tiene razón – me puse de pie y miré a mi amiga -, así que vamos.

- Bien.

Anna me acompañó – Si las chicas salen nosotros también podríamos hacer algo cariño – mi amiga frunció el ceño por las palabras de Demetri.

- No, creo que sería mejor tener fiesta en casa, hoy fui de compras y…

- ¡Avanza más rápido!

Casi me caigo en la escalera por la risa, mientras Anna seguía empujándome para escuchar sobre los planes que estaba haciendo su madre con su novio, llegué al cuarto aún riéndome por lo que lo primero que me recibió cuando entré fue un cojín en el rostro cortesía de mi amiga.

- No es chistoso – refunfuñó.

- Sí, un poquito – junté mi dedo índice y el pulgar para hacer una medida pequeña.

Entre risas nos comenzamos a preparar para la noche, después de bañarnos y quedarnos solo con la ropa interior me miré al espejo, hace tiempo que no me sentía tan jovial, antes, con Anna siempre hacíamos piyamadas, y acostumbrábamos a salir a bailar por lo menos semana por medio, ahora, desde que terminamos la Universidad y comenzamos a trabajar habíamos dejado eso de lado. De hecho, desde que comencé mi relación con Edward que no me sentía como una chica de veintitrés años, y no es que mi tiempo con él haya sido malo, porque no lo fue de ninguna forma, pero a veces, creo que es bueno volver a estas cosas.

Hoy iba a tener una noche de desenfreno, dudaba mucho que me fuera a la cama con alguien, sobre todo porque iba Carlisle y pensaba ser racional en todo lo que involucrara mi trabajo y a mis compañeros de trabajo, pero de lo que si estaba segura que pensaba disfrutar.

Sí, me volví amante sin saberlo ni quererlo pero eso ya había pasado, lloré, pataleé y rompí todo lo que pude, ahora el momento de dejar eso a un lado y comenzar de nuevo, no desde un principio sino desde donde estaba, porque esta primera experiencia de "adulta" me iba a acompañar por siempre y lo mejor que podía hacer era sacar una lección de ella.

- ¿Lista?

- Más que lista – le cerré un ojo a Anna y juntas salimos del cuarto.

A última hora decidimos no irnos en mi auto para que así, si quería tomarme un trago pudiera hacerlo con libertad, aunque, si volvía a casa con Anna, mañana temprano me iba a ir a la mía porque ya llevaba días sin volver.

Un poco pasadas de las diez estábamos afuera de Santo Secreto, Anna se alejó un poco para buscar a Emmett, quien, por lo que me contó hace poco, era el tipo del trabajo que le gustaba y la había estado rondando, por un momento quise decirle que involucrarse con alguien del trabajo no era buena idea, pero me arrepentí al verla tan feliz, creo que al final, esta salida había terminado siendo una muy buena excusa para ella.

- Una mujer tan hermosa no debería andar sola por estos lugares.

Salté por la impresión pero rápidamente me recuperé, aún con una mano en mi pecho me volteé a ver a Carlisle - ¡Me asustaste!

- Y tú me sorprendiste… - sus ojos me recorrieron de arriba abajo -, jamás pensé que podías verte más exquisita.

- Carlisle…

- No – me detuvo poniendo una de sus manos frente a mi -, por esta noche permite que te halague y que te consienta.

Sus ojos azules estaban fijos en los míos, me agradó bastante la sensación que me dieron, era algo más, como protección.

- Bien, entonces esta noche solo vamos a pasarlo bien.

- Sí – estuvo de acuerdo -, solo a pasarla bien.

Aún nos estábamos mirando cuando llegó Anna del brazo de un chico bastante guapo, Emmett era alto y con una hermosa sonrisa, a simple vista se notaba que era perfecto para mi amiga, por eso, aproveché que los dos hombres que nos escoltaban se saludaban para hacerse una señal de aprobación a mi amiga que ella me devolvió con una sonrisa y un guiño de ojo.

- Un placer… Emmett McCarthy.

- Bella Swan – le contesté a su saludo de mano con un entusiasta movimiento.

- Bien, me gustan las chicas que saben dar un buen apretón de manos.

- Sé mucho más que eso – le respondí -, ¿alguna vez una chica te ha ganado en las vencidas?

En sus mejillas aparecieron dos preciosos hoyuelos – Oh, Ann, creo que acabo de encontrar a mi mejor amiga… ahora estoy más convencido que rogar por esta cita fue la mejor idea.

Me gustó que aunque Emmett estaba hablando conmigo haya incluido a Anna, eso me demostró que no se dejaba sorprender por otra chica cuando su cita permanecía de pie a su lado, un punto más para el grandulón.

- Ahora… mejor entremos.

Anna estaba feliz y yo me alegré por ella. Los pases VIP que nos había conseguido Demetri nos dejaron pasar enseguida hacía el segundo piso, de hecho, venían una ronda de tequila de cortesía.

- ¡Por esta noche! – Carlisle alzó su vaso.

- Por la maravillosa compañía – lo secundó Emmett sin quitar sus ojos de mi amiga.

- ¡Por más noches como esta! – Anna le guiñó un ojo a su cita mientras hablaba.

Todas las miradas se fijaron en mí así que preparé mi garganta mientras tomaba el vaso - ¡Por lo que viene! – no sé que venía pero algo me decía que solo podían ser cosas buenas.

Los cuatro, al mismo tiempo, comimos la sal, tomamos el tequila y chupamos el limón, por lo menos no fui la única en fruncir el ceño, para estar recién comenzando la noche, ese había sido un trago bastante fuerte.

No sé quien fue el primero en reírse, pero como si el tequila se nos hubiera subido a la primera, los cuatro estallamos en una profunda carcajada, estaba pasando un muy buen momento, por lo que mentalmente le agradecí a Anna el haber invitado a nuestros acompañantes.

Cuando dejamos de reírnos, pedimos una segunda vuelta pero estaba vez hubo una variable.

- Creo – comenzó Emmett -, que para conocernos mejor, cada uno debería contar un secreto, algo que casi nadie sepa, solo decirlo, sin preguntas ni nada, solo contar un secreto.

En un principio nadie contestó pero luego todos estuvimos de acuerdo.

- Bien, yo empiezo – como él había dado la idea, la cita de mi amiga partió -, cuando estaba en la Universidad… tuve que acostarme con una profesora para pasar la última asignatura.

Anna estaba medio en shock pero Carlisle la sacó – Una vez le di un beso a un hombre – se encogió de hombros -, era una apuesta.

- Hoy le di un beso a Bella.

Los dos hombres se desconcertaron así que me apresuré a contar lo primero que se me ocurría – Yo me enamoré de un hombre casado – y como siempre, mi boca iba primero que mi cabeza.

- Hola.

Todos estábamos con nuestros vasos alzados y listos para beber pero un par de personas se pararon frente a nosotros, en un principio pensé que solo era alguien que iba pasando, pero cuando logré enfocar mis ojos en la oscuridad del lugar me di cuenta que era Edward… y junto a él estaba Esme.


Hola!

Acá un nuevo capítulo, no sé si va aclarando o oscureciendo :)

MILLLL gracias a Erica Castelo, mi beta que me ha guiado muchísimo en esta historia.

Ahhh, estoy buscando opciones para Anna, así que si tienen una candidata avísenme )

Besos, Joha!