Capitulo XI. Te amo

Riiing

Ese despertador, lo odia. Se levantó, bajó las escaleras de su casa para ver a su madre hablando con un muchacho, estaba con sueño no lo reconocía, ni le importaba.

- Mis planes no eran verte en pijama - Dijo aquel muchacho, pestañeó varias veces, era InuYasha.

- ¿Qué haces aqui? - Inquirió la pelinegra escondiendo su cuerpo tras una pared.

- Hoy es San Valentín e ibamos a pasar juntos el día, como dijiste ¡haciendo lo que queramos! - Explicó el ojidorado terminando de tomar su té.

- ¿Me esperas un momento? - Preguntó ella sonriendo para luego subir de nuevo las escaleras.

- Un momento para ella, son 2 horas - Dedujo la madre de Kagome sonriendole a InuYasha.

Ese día era para ellos, solo para ellos. Le demostraría a Kagome cuanto la ama, ella para él es lo más increíble que le ha sucedido en su corta vida, que no quería perderla y menos hacerla llorar. Bien, recolecto varias ideas de sus amigos, algunas la hará otras son muy... pervertidas y no las hará.

¡Se había olvidado de sus planes con InuYasha!

No había dormido muy bien anoche, así que tiene... excusa, debía darse rápido, muy rápido. Buscó en su closet un pantalón jean, una blusa rosado tipo embarazada de tirantes y unas balerinas blancas. Tenía la ropa lista, ahora el maquillaje se puso un rosado claro de sombra, se pasó un delineador negro y un brillo en los labios.

No estaba mal, pero tampoco estaba en su mejor imagen, pero se veía bien. Tomó su cartera blanca entró su móvil, Ipod, Mp5, dinero, cámara digital y maquillaje. Todavía le faltaba algo pero... ¿qué?

¿Dónde diablos estaba Kagome? había pasado 45 minutos y ella seguía allá arriba, parece que su madre tenía razón, un momento para ella son 2 horas. Oyó pasos y la vió ahí bajando las escaleras, estaba hermosa.

- ¿Se van en tu auto o el joven trajo uno? - Inquirió la madre de Kagome saliendo de la cocina junto a una sirvienta.

- Yo traje uno - Respondió el ojidorado saliendo tras Kagome.

Se montaron en el Jeep que trajo InuYasha, era un Jeep Patriot blanco. Juntos iban en silencio, no había un te amo o un ¿cómo estás?... nada. ¿Cómo pasará ese san valentín?... no tiene idea.

¿Eran mudos o qué?. Detuvo el Jeep en un semáforo.

- ¿Cómo estás? - Preguntó InuYasha ya harto de ese silencio.

- Bien ¿Y tu? - Dijo ella con un suspiro.

- Excelente porque... - Obtuvo la atención de la pelinegra, rápidamente la besó con pasión.

Estaba sorprendida, pero no enojada rápidamente le correspondió. Se separaron y se miraron a los ojos.

- ... pasaré el día contigo - Terminó el chico para luego arrancar nuevamente su camino.

- Eres un meloso - Dijo ella riendo un poco.

- Sí, pero TU meloso - Corrigió él sonriendo para luego tomar con su mano libre la de ella.

Llegaron a su destino, era un parque donde se veían muchas parejas, pero InuYasha se parqueó frente a un árbol donde había una parte solitaría, al parecer no era un parque sino un bosque.

Llegaron a un Gran árbol... UN GRAN ARBOL.

- ¿Qué te parece este lugar? - Inquirió el chico girándose para mirar a la chica admirando ese gran árbol - ¿Muy grande? - Preguntó.

- Gigantesco pero... a pesar de eso es hermoso - Dijo la chica fijando su mirada chocolatada en la dorada del chico... ¡Como me gustan esos ojos!.

- Mi familia ama este lugar - Dijo InuYasha acariciando el árbol como si fuera algo... ¿sagrado?.

... InuYasha me trajo a un lugar sagrado para su familia eso es una... ¿Indirecta? ¿acaso él me ve a mi como su esposa en un futuro?... es demasiado soñar... Se sentó en la hierva con una leve sonrisa, respiró hondo sintiendo la mirada del ojidorado sobre ella... se sentía desfallecer.

Estaba admirando ese árbol que para su familia es tan especial, de pronto siente como la chica se sienta en la hierva ¿qué le pasaba?... Bien solo estaba como ¿resignada?. Se acercó a ella y se sentó a su lado para luego abrazarla por la cintura sintiendo el olor de su perfume... a Jazmín.

- ¿Qué pasa? - Preguntó a su oído.

- Estoy pasando por una crisis de adolescencia, donde uno piensa algo que realmente es soñar demasiado - Respondió la pelinegra.

- Jajaja ¿Y se puede saber que es? O adivino esta en el código de chicas jajaja - Preguntó.

- No está en el código de chicas jaja pero... no te lo voy a contar - Dijo haciendo un puchero la chica.

- Te amo - De repente el chico dijo.

- Yo tambien - Correspondió la chica girándose para besar al chico, lento pero apasionado.

Eres todo lo que pedía
Lo q mi alma vacía
Quería sentir

InuYasha fue poco a poco recibiendo el peso de Kagome encima de él, por lo que quedó acostado con ella encima mientras se besaban. El la tomó de la cintura mientras ella le acariciaba su torso, por encima de su camiseta.

Eres lo que tanto esperaba
Lo que en sueños buscaba
Y que en ti descubrí

Su cuerpo le pedía que se entregara a InuYasha, su corazón también pero su mente... le decía NO. Ella lo amaba y él daba toda prueba de amarla también pero... ¿Y si no es verdad?.

Su cuerpo nunca había sentido esas emociones, la amaba de eso estaba seguro pero... ¿estaban preparados?.

Tú has llegado a encender
Cada parte de mi alma
Cada espacio de mi ser

Se separaron ninguno de los dos tenía la total seguridad para entregarse en cuerpo. Kagome dudaba del amor entre ambos, si era verdadero y InuYasha dudaba de si era la hora.

Ya no tengo corazón
Ni ojos para nadie
Solo para ti

... ¿Qué le digo ahora?... Pensó InuYasha frustrado, ese día no se podía arruinar por esa tontería.

... Tan lindo que empezó y mira como terminó... al parecer Inu no quiere continuar con este día... Pensó Kagome levántandose del pasto para mirar al árbol.

- Eres genial - Escuchó como la chica decía se giró y la vió ahí sonriéndole al árbol, como solía hacer su madre.

Eres el amor de mi vida
El destino lo sabia
Y hoy te puso ante mí

- ¿Yo soy genial? - Preguntó.

- Se lo decía al árbol - Respondió con una sonrisa al haber logrado su plan, no arruinar ese día.

- ¿Quieres comer? - Inquirió el chico.

Y cada vez que miro al pasado
Es que entiendo que a tu lado
Siempre pertenecí

- ¡Si! - Chilló la azabache saltando.

Estaban comiendo comida rápida, InuYasha tenía todo preparado para un día de campo. Era perfecto ese día hicieron chistes, bromas, juegos pero sobre todo se dieron cuenta que tenían una química increíble... Eran el uno para el otro.

Kagome sacó de su cartera una cámara digital, juntos comenzaron a tirarse fotos mientras se burlaban de esas fotos en las que salían graciosos. Llegó la hora de hacer cuentos... llegó la hora de contar sus antiguas experiencias.

- Bueno una vez estuve enamorado de mi mejor amiga Belinda pero, entonces, nunca le dije nada porque si le decía tenía miedo de que ella dijera " Hey InuYasha no podemos seguir siendo amigos "... entonces eso me hizo callar con el pasar de dos meses la olvidé, ella se fue a otro país con su familia y después de un año ha vuelto - Contó el chico mientras comía papas fritas.

- ¡Oh! Bien ehm... ¿qué te digo? ¡Ah si! Esto que te contaré es grande, yo Kagome Higurashi he pecado, algo que Dios no me perdonara nunca - Dijo la chica obteniendo la completa atención del ojidorado.

- ¿Qué hiciste? - Inquirió.

- Un día mi hermano llegó a mi casa con una cara que daba pena, estaba re triste, entonces yo como buena hermana me le acerqué y le pregunté que le pasaba el me dijo que le gustaba una niña pero que esa niña ya se habia besado y que el no quiere parecerle a ella un niño si llega el momento de besarse y el no saber, entonces el me pidió, mas bien, me rogó - Calló en ese momento.

- No me digas que tú... ¡¿besaste a tu hermano?! - Gritó.

- ¡Nooo! Solo le hable a mi mamá sobre el problema y ella me dijo que le diera a mi hermano su primer beso, entonces yo como buena y obediente hija - Siguió contando la chica.

- Besaste a tu hermano - Completó el chico ya completamente asustado de la novia que tenia.

- ¡Nooo! Lo puse a practicar con un muñeco jajaja tenías que verlo - Terminó la chica viendo como el ojidorado se caía espalda hacia atrás en la hierva.

- Espera... ¿Cuál es el pecado que Dios jamás te perdonará? - Preguntó el chico levántandose de la hierva.

- El haberlo puesto a hacer eso, y haberlo grabado, y presentarlo a media secundaria - Respondió ella riendose de la cara de incredulo que puso el chico.

- Bien ¿otro cuento? ehm... ¡Ah si! Yo cuando tenía 8 años tuve mi primera novia, era bonita se llamaba Hannah, tenía el pelo marrón y los ojos azules nos conocimos en un campamento pero cuando nos ibamos a besar porque terminaba el campamento, ese dia habia comido 6 hot dogs, entonces cuando estabamos por besarnos - Dijo el chico recordando ese dia.

- ¡No me digas que...! - Gritó Kagome.

- Todo lo que tenía adentro salió en ese momento, ella gritó y nunca más la volví a ver jaja ahí terminó mi primer noviazgo - Dijo el ojidorado viendo como Kagome solo reía como loca.

- Yo, mi primer dia, en la secundaria era la chica nueva y la desconocida así que como me gusta burlarme llegué con un look emo, rockero y en fin una emo, todos me miraban raro porque un día hice un "ritual para llamar a los muertos" en el patio de la escuela jaja todo el mundo se asustó mientras yo reía, era genial - Contó ella recordando la cara de todos.

- Emo - Murmuró el chico.

- Miedoso - Bromeó ella.

- Tonta - Dijo riendo.

Acercaron sus rostros para darse un beso, suave e interesante para ambos.

Llegaron a la casa de Miroku, al parecer había una fiesta.

- No pensarás que yo... - Quiso decir Kagome pero fue detenida por InuYasha que ya la había bajado del Jeep.

- Vamos a una fiesta, señorita Emo - Bromeó el ojidorado jalando a una Kagome un tanto ¿nerviosa?.

Entraron a la fiesta siendo recibidos con mucha algarabía, demasiada algarabía un tanto terrorífica para Kagome. Se adentraron un poco más hasta encontrarse con Miroku... ¿besando a sango?. Sango estaba apoyada en la pared con los brazos enredados en el cuello de Miroku, mientras Miroku estaba frente a ella besandola, la tenía agarrada de un poco más abajo de la cintura... esa era una imagen que no tenía ganas de ver pero... ella siendo sango, y Inuyasha siendo Miroku... ¡Ay que cosas pienso, debo dejar de juntarme con Miroku!.

El ojidorado tosió haciendo que los chicos se separacen, mientras kagome solo miraba el suelo de la verguenza y no era por lo que vio, exactamente.

- Chicos no los ví llegar - Dijo inocente miroku.

- Creeme si hubiera estado en tu misma posición no hubiera ni escuchado - Confesó el ojidorado haciendo que Kagome se sonrojara mas.

- Entonces... ¿pasamos a la sorpresa? - Preguntó la castaña tratando de evitar la mirada de muchos, en especial de un pelinegro que la volvia loca.

- Si - Respondió.

- InuYasha... ¿Qué hicieron tu y Kagome en el bosque, solitos eh? - Preguntó con un deje de pervertido en la cara, Miroku mientras veía como Sango se llevaba a Kagome.

- Nada pervertido, pero si compartimos - Respondió el ojidorado caminando hacia donde estaba el DJ de la fiesta con Miroku detrás.

- ¡Buenas noches a todos! - Dijo Miroku a traves del microfono atrayendo la atención de todos en la fiesta - Hoy en esta fiesta celebramos el día de san valentín y con motivo a esto les tenemos a la pareja más extraña y por supuesto bella, claro despues de sango y yo - Bromeó el chico haciendo reir a todos - ¡InuYasha y Kagome! - Los dos chicos comenzaron acercarse a él - Ellos nos cantarán una canción con motivo a este día así tomen a su pareja y bailen - Terminó el pelinegro diciendole a los chicos que la cancion apareceria en la pantalla y que ellos ya saben el ritmo pues es una canción conocida.

El ritmo comenzó a inundar aquella casa mientras todos bailaban pegados a su pareja, el ambiente esta romántico e InuYasha empezó a cantar.

- Si talvez pudieras comprender que nose, como expresarme bien si talvez pudiera hacerte ver que no hay otra mujer mejor que tu para mi - Cantaba InuYasha mientras tomaba la mano de Kagome.

- Si talvez me harias muy feliz, si talves me lo podrias decir, si talves , detalle a detalle, podrias conquistarme seria tuya - Cantó Kagome sonriendole con ternura a InuYasha mientras ambos se miraban a los ojos.

- Te quiero tanto, tanto,tanto, tanto, tanto, cada dia un poco mas te quiero tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, para mi no hay nadie igual, no lo hay te quiero tanto, tanto, tanto amor, que ya no puedo mas - Cantaron con ganas aunque Inuyasha separó su mano de la de Kagome para tomarla por la cintura y rozar su nariz con la de la chica.
- Pues talves, el mundo aprendera con nuestro amor, lo bello que es amar - Cantó InuYasha bailando con la chica mientras cantaba.

- Y talves lo vuelva a repetir pareja por pareja el mundo entero al fin - Todos los observaban ya bailaban mientras los observaban.

- Te quiero tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, cada dia un poco mas te quiero tanto, tanto , tanto, tanto, tanto, amor que ya no puedo mas, que ya no puedo mas - Terminaron la canción con una risita para luego besarse mientras ambos pensaban al mismo tiempo... Te amaré siempre.

Aplausos.

Gritos.

Risas.

Esa fiesta tenía todo después de esa canción, pero dos parejas en especial estaban más que enamoradas. Se podía ver a algunos chicos besándose, otros bailando algunos solo hablando.

Tenía que irse era tarde, lo sabía pero no quería alejarse de ese ojidorado ni un minuto, es que... es precioso. Le susurró que tenían que irse, su madre tenía que estar preocupada y además si duraban más seguro le perdería la confianza a InuYasha, eso no era bueno. El ojidorado asintió a su petición y ambos salieron de la fiesta, después de despedirse de todos.

Mientras iban de camino a la casa de Kagome, iban en silencio habían gastado todos los temas de que hablar.

- No me había dado cuenta - Comentó la chica obteniendo la atención del peliplateado.

- ¿De qué? - Inquirió el chico estacionado el Jeep en la casa de Kagome, o mejor en la mansión.

- Curioso - Dijo riendo la chica para besarlo rápido y salir del Jeep, dejándolo con la duda.

Cuando iba de camino a su casa, solo tenía 5 minutos de haber salido de la casa de Kagome su móvil sonó. Era un mensaje de Kagome, lo abrió y sonrió.

Te amo InuYasha Taisho

Atentamente
Kagome Higurashi

- Yo también te amo, Kagome Higurashi - Dijo al aire para seguir su camino a casa.