Sí, lo sé, me atrase un día... pero mejor tarde que nunca, ¿no? ^^'
Lamento la larga espera! Es que entre la semana pasada llena de pruebas, esta primera semana de vacaciones, y mis amigas que quieren salir no tenía mucho tiempo para escribir.
Pero acá está, un lindo capítulo que quería incluir en esta historia que tiene para rato :)
Como siempre, gracias por sus lindos comentarios y tenerme tanta paciencia para subir los capítulos.
Les comento que me hice un canal en Youtu donde tengo pensado subir videos para interactuar más con ustedes, mis queridos lectores :) Se llama TheMadnessClub, y en estos días estaré subiendo algún video, ¡así que no dejen de entrar!
PD: El mundo de Naruto no me pertenece, es obra y gracia de Masashi Kishimoto.
Disfruten.
11- "Ver es creer, pero sentir es estar seguro." John Ray.
Cuatro meses. Cuatro largos meses habían pasado desde que su precioso hijo había llegado a su vida. Cuatro largos meses de poco dormir y unos horrendos dolores de pechos.
Cuatro largos meses de acostumbrarse a una nueva forma de vida. Cuatro largos meses disfrutando de lo hermoso que era tener un bebé en casa.
Cuatro largos meses habían pasado tan rápido…
Suspiró agobiada por el insoportable calor del verano, no era muy buena idea ir a comprar pañales y leche en polvo a las 16:45hs de la tarde con el sol picando en todo su maldito esplendor.
Desvió sus ojos a su pequeño hijo que la miraba con esa tranquilidad y esa dulzura que parecía innata en él, y una cariñosa sonrisa se dibujó en sus resecos labios.
-Obito…- susurró mientras acariciaba la blanca y suave mejilla de su bebé, quien le sonreía tan divertido.
-Sakura… ¿qué haces parada en el medio de la calle?- le preguntó una voz aburrida.
Levantó sus ojos verdes, un poco irritados por los deslumbrantes rayos solares, y se encontró con el vago Nara mirándola aburrido.
-Shikamaru…- lo saludó con una sonrisa.
El chico suspiró cansado. –No tendrías que estar en el rayo del sol, y menos con un bebé en brazos…- comentó el morocho.
-Lo sé, pero es que estaba descansando y no me di cuenta.- se excusó ella, limpiándose como podía el sudor de su frente.
Y entonces sintió como las pesadas bolsas desaparecían de su mano izquierda, mientras una piel suave y algo fría rosaba la suya caliente.
-¿Dónde está Kakashi? No deberías cargar con todo…- musitó algo molesto el chico, como pocas y raras veces lo había visto.
-Está en una misión, hace dos días que no lo veo.- contó con un dejo de tristeza la pelirosa, mirando a su bebé.
-¿Dos días? ¿Te dejó a Pakkun para que los cuide?- cuestionó aburrido el Nara, empezando a caminar.
-Soy una kunoichi, Shikamaru. Puedo cuidar a mi hijo yo sola.- le aclaró entre dientes ofendida, siguiéndolo.
-Antes que una kunoichi sos madre…- dijo vagamente el morocho.
-Soy madre Y kunoichi.- afirmó con seguridad la Haruno, algo irritada.
Shikamaru suspiró cansado. Si no mal recordaba, y estaba completamente seguro de que no, había tenido la misma discusión con Kurenai… las mujeres sí que eran problemáticas.
-Cómo digas…- musitó pesadamente. –Aunque creo que no deberías quedarte sola cuando Kakashi no está. Podrías pedirle a Naruto que te haga compañía.- comentó aburrido.
-Naruto tiene mellizos, Shikamaru.- le recordó ella. –No me imagino lo que debe ser tener a dos como Naruto…- musitó divertida, acariciando los cabellos de su bebé.
-Entonces…- murmuró el morocho, deteniéndose de repente. –Podrías pedírmelo a mí.- le dijo en voz baja, sin voltear a verla.
Sakura lo miró confundida y algo asombrada… la atmosfera había cambiado alrededor de Shikamaru, y su tono de voz no denotaba aburrición o pereza.
¿Quizás… quizás Shikamaru estaba triste? ¿Quizás… quizás quería volver al tiempo donde no había preocupaciones? ¿Quizás… quizás quería acercarse más a ella? Tal vez, y sólo tal vez… ¿quería formar parte de su nueva vida?
Entonces se sintió un poco mal... cierto era que nunca fueron los mejores amigos, pero Shikamaru siempre había estado junto a ella al igual que todos los demás; pero desde su embarazo y desde que empezó a vivir con Kakashi no había tenido mucho tiempo para su amigo.
Con Naruto y Hinata sí, prácticamente vivía yendo a la mansión Hyuga para ayudar con algo a la pobre peliazul y al pobre rubio con aquellos dos pequeños remolinos… suerte que Obito era tranquilo.
Y gracias a eso podía ver a Neji y a Tenten, y al pequeño Hyuga que era igual a su padre… aunque en el carácter era mucho más parecido a su madre, afortunadamente.
Kiba cuidaba y entrenaba a las crías de Akamaru con algo de ayuda de Shino para sorpresa de todos, y ella se divertía al verlos en la plaza cuando llevaba a Obito a pasear.
Lee entrenaba fervientemente con Gai todos los días, y no era raro encontrárselos cuando salía a hacer las compras o cuando la bestia verde de Konoha iba a su casa a buscar a Kakashi para algún enfrentamiento.
Chouji siempre estaba en el mercado a la mañana, y así podía pedirle consejos de qué cocinar al medio día. Y sorprendentemente, cada cosa que su amigo le recomendaba, resultaba un plato exquisito que Kakashi siempre quería volver a comer.
Todas las tardes veía a Ino en la florería. Siempre pasaba a charlar con ella y dejarle ver a Obito o sino la rubia se plantaría frente a su casa con histéricos reclamos.
Pero a Shikamaru… casi no lo veía. Y se sentía mal haber descuidado a uno de sus amigos. No importaba si no eran tan cercanos, él era de igual de importante para ella.
-Esta noche…- musitó Sakura. -¿Querrías quedarte esta noche con nosotros, Shikamaru?- le preguntó con una sonrisa.
El morocho Nara lentamente volvió a mirarla, encontrándose con esa dulce sonrisa que tan fuerte le hacía latir su aburrido corazón… ¿por qué tenía que ser Sakura? ¿Por qué ella que era tan inalcanzable?
-¿Si?- le pidió ella. –Obito también quiere que te quedes.- le dijo mirando al bebé en sus brazos.
Él desvió sus ojos cansados de aquellos brillantes verdes a los oscuros y tiernos del hijo de la pelirosa… y no pudo evitar pensar que eran igual de hermosos que los de ella.
Suspiró pesadamente y retomó su camino, escapando de esa sensación que lo hacía sentir tan bien, pero que lamentablemente luego lo haría tan mal.
-Qué problemático… sólo espero que puedas cocinar algo mejor que Kurenai…- comentó aburrido, escuchando los pasos de Sakura a su lado.
-No te preocupes, Chouji me ha dado muy buenas recetas.- le dijo ella con voz animada. –Además, si Kakashi come lo que cocino, no debe estar tan mal.- comentó divertida.
-Mmm…- musitó simplemente el morocho, entrando en la florería Yamanaka.
-Shikamaru, ¿por qué tardaste tanto?- preguntó la voz molesta de la rubia, pero al ver a cierto morocho en los brazos de su madre, el rostro se le iluminó como por arte de magia.
-¡Obito!- exclamó con una gran sonrisa, acercándose a la pelirosa.
-Hola, Ino.- la saludó Sakura con diversión, mientras la rubia tomaba a su hijo en brazos.
-¡Pero qué lindo estás!- exclamó la Yamanaka, besando al pequeño con cariño.
-Parece que ya no te importa tanto tu agua mineral…- comentó vagamente el Nara, dejando una botella sobre la mesada.
-¿Quién puede pensar en agua teniendo a tan lindo bebé?- preguntó Ino con diversión, sonriéndole a Obito quien le devolvía el gesto.
-¡Es tan lindo!- chilló abrazando suavemente al pequeño. –Sakura, ¿me lo regalas?- le preguntó a la pelirosa, mirándola con sus ojos celestes brillando ilusionados.
-Lo lamento, Ino-cerda, pero este hermoso bebé es mío.- dijo con tono burlón la chica, tomando a su hijo de los brazos de la rubia.
-No es justo que vos, Hinata y Tenten tengan bebés tan lindos. Yo también quiero uno…- se quejó la Yamanaka, cruzándose de brazos.
-Eso ya no depende de mí, Ino…- comentó con picardía Sakura, mirando disimuladamente al aburrido Nara.
Y Shikamaru suspiró aburrido. Se apoyó contra la pared, guardó sus manos en los bolsillos y cerró sus ojos cansados… y esas dos iban a empezar a hablar de tener hijos, mejor era pensar en ser una nube.
-¡Ja!- exclamó con sarcasmo Ino. –Tendría más posibilidad de tener un hijo con Chouji que con Shikamaru.- comentó con un dejo de molestia.
Y quizás era idea de Sakura, pero el aire dentro de ese pequeño lugar empezaba a ser algo denso y pesado…
-Si tantas ganas tenes de tener un hijo, busca a Chouji… está más que dispuesto para ser padre…- musitó el Nara desganado, aún con sus ojos cerrados.
O quizás no era idea suya…
-Estoy segura que sí, Chouji siempre fue muy cariñoso conmigo.- dijo la rubia con voz firme.
-Mmm… no tengo ni la menor duda…- murmuró el morocho sin mucha importancia.
Entonces Ino apretó fuertemente sus puños, y sus ojos celestes se entrecerraron mirando con tanta furia a su novio… y Sakura pensó que esa florería ahora no era el lugar más seguro para estar con su hijo…
-¡Al menos él me quiere no como vos que ni siquiera me miras!- exclamó la rubia molesta.
-Qué problemático…- suspiró Shikamaru con pesadez, bajando la cabeza.
-¡Seguramente estar con Temari no es problemático, ¿verdad?- le reprochó ella, apretando más fuerte sus puños.
-¿Otra vez con eso?...- musitó cansado el morocho. –Ya perdí la cuenta de las veces que te lo expliqué…- comentó, aún con cabeza gacha.
-¡Si yo te importara me lo explicarías las veces que sea necesario!- dijo Ino con tristeza, enojo y dolor, mientras las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
-Una cosa no tiene nada que ver con la otra…- aclaró aburrido Shikamaru.
-¡Claro que tiene que ver! ¡De eso se trata todo!- reafirmó ella, conteniendo las ganas de llorar.
-No, Ino.- negó él firmemente, levantando su mirada para encontrarse con la celeste de su novia.
-Entonces… si no es Temari… ¿quién es?...- preguntó la rubia controlando su enojo, mirando fijamente los orbes negros del Nara.
Y él suspiró cansado. -¿Quién es quién?...- cuestionó aburrido.
-La persona de quien estás enamorado…- masculló Ino, sintiendo un nudo formarse en su garganta.
Shikamaru cerró sus ojos una vez más. –A veces me preguntó de dónde sacas esas ideas…- comentó cansado.
-Y yo… me pregunto cuándo vas a decirme la verdad…- musitó la rubia, borrando las lágrimas que se escaparon de sus ojos.
-Shikamaru…- lo llamó.
Y él abrió pesadamente sus ojos, viéndola llorar.
-¿Quién es?...- insistió Ino.
Y él desvió la mirada.
-No hay nadie…- dijo con seguridad.
-¡No me mientas!- exclamó ella completamente enojada.
Obito empezó a llorar asustado al escuchar el grito de la rubia Yamanaka, y Sakura sólo podía intentar calmarlo para no sumar más tensión al denso ambiente.
Entonces Shikamaru miró a Ino una vez más, y podía ver tan claramente en sus ojos celestes lo furiosa y dolida que estaba por toda esa situación… pero no era el momento de hablar, no frente a Sakura.
Tomó las bolsas de la pelirosa que previamente había dejado en el suelo, y se acercó a ella con pasos vagos.
-Vamos, Sakura, Obito debe tener hambre…- dijo sin emoción en su voz, empujando suavemente a la pelirosa fuera del lugar sin darle tiempo de despedirse de su amiga.
E Ino no pudo decir nada. Simplemente se llevó ambas manos al rostro y dejó que aquellas amargas lágrimas que tanto había contenido corrieran libres por sus mejillas...
Porque la mirada de Shikamaru lo decía todo, y sus actos sólo reafirmaba aquello… él… él ya no sentía nada por ella.
Quería creer que no era verdad, que él seguía amándola… pero hacía tanto tiempo que sentía que la relación entre ellos no era como antes.
Quería creer que él iba a decirle que sólo tenía ojos para ella, y todas esas cosas que pasan en las novelas románticas o en una película melodramática… pero en la vida real, esas cosas no pasan.
Pero había una duda que le carcomía la cabeza hacía mucho, mucho tiempo… ¿Shikamaru… sentía algo por… por Sakura?
Sí… debía ser Sakura… recordaba claramente lo enojado que Shikamaru había estado cuando se enteraron que había quedado embarazada, y la tristeza que cubrió sus ojos negros cuando nació Obito…
Sintió su pobre corazón oprimirse dolorosamente, mientras la tristeza y la angustia invadían lentamente su destrozado ser…
"No… q-quizás… quizás son ideas mías…" pensó, en una forma de darse ánimos.
Pero ella tenía la maldita suerte… de tener razón en ese tipo de cosas.
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Acarició con ternura los oscuros cabellos de su hijo, y besó cariñosamente la pequeña blanca mejilla del niño mientras él hacía unas divertidas muecas al dormir.
Sonrió mirando a Obito descansar, con la tenue luz de la luna iluminando su hermosa carita… y no podía evitar pensar que tenía al bebé más hermoso en todo el mundo.
Se alejó de la cuna en silencio, con cuidado de no despertar al pequeño, y cerró la puerta detrás de ella al mismo tiempo que soltaba un cansado suspiro.
Era media noche y recién lograba que su hijo se durmiera, siempre que Kakashi estaba en una misión pasaba lo mismo… se notaba lo mucho que Obito quería a su papá.
Una dulce sonrisa se dibujó una vez más en los rosados labios de Sakura, enternecida por lo cariñoso que era su pequeño bebé al extrañar tanto al peligris… aunque estaba segura que el jounin también lo extrañaba.
Caminó con pasos tranquilos volviendo a la sala, donde un aburrido Shikamaru cambiaba de canal en canal no muy interesado en lo que la pantalla de la tv mostraba.
Había pasado así todo el tiempo desde que volvieron de ver a Ino… y la verdad, ella estaba algo preocupada por lo que había pasado entre su amiga y el Nara.
Porque nunca los había visto pelear, ni menos había pensado que la relación de ellos estuviera tan mal. Siempre los vio como una pareja tan sólida, siempre vio lo mucho que se querían… ¿qué había pasado entre esos dos?
Se acercó al morocho hasta sentarse a su lado, apreciando de cerca la aburrida y tediosa expresión en el blanco rostro de Shikamaru… aunque sentía que algo ocultaba detrás de aquella fachada.
-Shikamaru…- lo llamó suavemente.
-Mmm…- musitó el morocho, sin despegar su pesada vista de la pantalla.
-Vos e Ino… ¿están teniendo problemas?- le preguntó con algo de nervios la pelirosa.
Entonces él apagó la tv. Dejó el control sobre la mesa de la sala. Se recostó sobre el respaldar del sillón. Y miró con la mirada perdida el blanco techo del lugar.
-Lo que pasó hoy fue bastante claro…- dijo con aburrición.
-¿Pero qué es lo que pasa, Shikamaru?- le preguntó directamente la pelirosa. –Ustedes siempre… siempre fueron tan unidos…- comentó incrédula.
Pero el Nara no dijo nada. Sólo se quedó mirando el techo, como si fuera ese cielo al cual siempre quiso llegar… sin querer dar ninguna respuesta.
Y Sakura simplemente no entendía nada. ¿Cómo habían llegado a tal punto? Ellos que se querían tanto… ¿quizás Ino tenía razón? ¿Quizás Shikamaru… estaba enamorado de alguien más?
-Shikamaru… vos… ¿estás enamorado de otra persona?- le preguntó en voz baja, sin despegar sus ojos verdes de él.
Los segundos pasaban, tan rápidos pero parecían tan lentos cuando el morocho no decía nada… después de todo, quizás Ino tenía razón…
-'Enamorado'… es una palabra muy grande…- musitó con cansancio el Nara.
Entonces los ojos de Sakura se abrieron ligeramente, sorprendidos de haber escuchado esa 'confesión' disimulada. Shikamaru… realmente… ya no amaba a Ino…
-Pero eso no importa…- dijo pesadamente, sentándose derecho. –Voy a pedirle perdón a Ino y explicarle todo… qué problemático es todo esto…- comentó con cansancio, rascándose la nuca.
-¿Por qué… decía que no importa?- cuestionó con voz suave la pelirosa.
Porque por alguna razón, sentía que Shikamaru estaba triste…
-Porque ella no siente lo mismo…- musitó el morocho tediosamente, mirando el oscuro cielo de afuera.
-¿Cómo podes estar tan seguro?- preguntó ella curiosa.
-Lo sé, y punto.- dijo con pesadez Shikamaru, cerrando sus ojos un momento.
-Está bien que estés en el Cuartel de Inteligencia, pero en temas del amor no sos tan genio.- comentó con algo de humor Sakura.
Pero en cuanto los ojos negros y profundos del morocho la miraron fijamente, supo que no era el momento para bromear… y que él, verdaderamente estaba triste…
Entonces ella suspiró suavemente, y le regaló una sonrisa a su aburrido amigo.
-Pensas que es imposible, ¿no?- dijo con seguridad, y la mirada que él le dio sólo lo confirmó.
-Yo también pensaba que era imposible que Kakashi me amara… fui su alumna, es mucho más grande que yo, y para colmo tenía un hijo…- le contó mirándolo a los ojos.
-Pero no fue así, estaba equivocada. Lo que parecía tan imposible y tan lejano, estaba frente a mis ojos. Conmigo, a mi lado…- sonrió con ternura, recordando aquel día en que Kakashi le dijo que la amaba.
-Así que no pienses que todo es imposible, Shikamaru…- le dijo mirando fijamente esos orbes oscuros. -Intenta, o nunca vas a saber… pero no te rindas.-
Entonces el aburrido Nara sintió su pobre corazón latir fuertemente, con eufóricos y contentos latidos. Sakura había sembrado la esperanza en él otra vez, y aquel sentimiento que albergaba en lo más profundo de su ser gritaba por ser mostrado.
Una suave sonrisa se dibujó en su aburrido rostro, como pocas veces pasaba.
-Gracias, Sakura.- las dio mirando fijamente esos orbes tan brillantes.
Y ella sonrió igual, sólo que con esa dulzura que la caracterizaba.
-De nada, Shikamaru.- le dijo ella, contenta por haber ayudado a su amigo.
¿Pero por qué sentía algo tibio, húmedo y suave sobre sus labios?...
Sus ojos verdes se abrieron de par en par, incrédulos al darse cuenta que… que él… él… ¡Shikamaru la estaba besando!
Lentamente el morocho Nara se alejó de ella, aún con esa sonrisa plasmada en su blanco rostro… pero ella sólo podía mirarlo sin creer lo que había pasado.
Apenas y llegó a notar un humo blanco rodeándolos suavemente…
"¿Humo blanco?" se preguntó Sakura confusa.
-Ummm… hogar dulce hogar…- comentó vagamente cierta voz.
Entonces sintió que el corazón le dejó de latir por algas milésimas de segundos, y si fuera físicamente posible, sus ojos se abrirían mucho más de lo que ya estaban…
Giró lentamente su cabeza, encontrándose con un sucio y cansado Kakashi que recién llegaba de su larga misión… pero él no había visto el beso, ¿verdad?
Pero el ojo negro de su ex maestro no decía lo mismo… él lo había visto.
