Décimo Primer Capítulo. Quizá lo más prudente sería comenzar disculpándome por la demora en actualizar y en responder reviews, pero la realidad es que x'''D desde que decidí meterme a estudiar un diplomado + el trabajo + la vida, apenas tengo tiempo. Quizá lo más adecuado ahora sea ser sincera con ustedes que tanto me apoyan y animan respecto a esto. Voy a intentar buscar los espacios, pero no prometo que sea en las próximas semanas, ya que comenzamos exámenes y TuT Me volveré loca. Pero las amo a todas, que eso no les quede duda.
Ahora bien, debo dedicar el capítulo a mi amiga Miss Paranoic, linda que todo en tu vida se resuelva de la mejor manera, sé que he andado ausente porque XD conoces lo pésima que soy organizándome. Sabes que te quiero, no lo olvides. Conocerte es de las mejores cosas que me ha pasado recientemente.
Shingeki no Kyojiny todos sus personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Sorpresas.
1.
Soñaba plácidamente, quizá como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Las imágenes se presentaban ante él con un ritmo exquisito que le permitía admirar el paisaje: el lago brillaba y sobre él un par de lanchas dejaban a su paso hermosas ondas que parecían pequeñas olas. Levi contemplaba todo aquello mientras su cabeza reposaba en el hombro de una persona que tenía las manos entrelazadas con las suyas. El profesor se sentía en calma, deleitándose por el aroma salitre del agua y los sonidos de las aves que cantaban en la distancia.
—Me gusta estar contigo— Confesó, sin saber reamente por qué, sencillamente sintió el deseo de hacerlo y dejó escapar las palabras, su interlocutor apretó el agarre de sus manos en respuesta.
Entonces Levi levantó el rostro y contempló el par de orbes verdes que le dedicaban una cálida sonrisa, acercó sus labios a los del muchacho para reducir la distancia y sintió como el otro lo derribaba, inesperadamente, sobre la madera del muelle. Los dos se fundieron en un beso que poco tenía de casto, pero era un contacto tan cálido y placentero como la brisa que les despeinaba los cabellos.
Pronto las manos del chico se escabulleron bajo su ropa y Levi soltó un gemido. Desde hace tiempo que deseaba aquello, lo sabía, lo temía. Conforme los labios de Eren bajaban por su cuello y sus grandes manos le arrebataban la ropa, el profesor no pudo reprimir una sonrisita maliciosa. Nunca pensó que sería tan excitante acostarse con uno de sus estudiantes…
Sin embargo, la magia duró poco tiempo. Un sonido constante y molestó le arrebató a Levi la posibilidad de seguir durmiendo, se levantó de la cama sintiendo el corazón latir frenético dentro de su pecho, le dolía la cabeza y no estaba seguro de si aquello era por el alcohol o porque la parte consciente de su cerebro pronto le cobró las obscenidades de su sueño. Comenzó a sentirse incómodo.
Sacudió la cabeza mientras se disponía a tomar sus cosas para darse una ducha, tenía que dejar de darle vuelta a las cosas. Mientras avanzaba hacia su baño, notó que sobre el tocador alguien había dejado una nota. Se acercó para tomarla y una corriente eléctrica le recorrió la espalda al darse cuenta de quién la había dejado ahí…
"Levi, discúlpame, me tomé la libertad de ponerte tu pijama para que estuvieras más cómodo…no lo tomes a mal, tú insististe cuando te llevé a tu habitación, espero lo recuerdes. Mañana no pasaré temprano para que puedas dormir. Disculpa, me tomé las molestias de robarte las llaves para cerrar por fuera tu departamento, pasaré antes del colegio para dejártelas. ¡Hasta más tarde, Levi!"
Tras leer aquello, el profesor se quedó contemplando la nota unos minutos más, el maldito muchacho era tan amable que le enfermaba. Levi dejó escapar un pesado suspiro y dobló la nota del muchacho, pensó en romperla pero algo dentro de él no pudo hacerlo. Volvió a abrir la nota y la releyó, sonriendo apenas para sí mismo. …¿Qué clase de experimento de la naturaleza era su vecino?
2.
Observaba al chico dormir y aprovechaba el momento para poder plasmarlo en la obra que había soñado y que el rubio protagonizaba. Rara vez tenía esos chispazos de inspiración con la gente, era más dado a plasmar emociones de forma abstracta o mezclarlas con la naturaleza, incluso había veces que dibujaba las siluetas de personas sin rostro con las que se había topado en la calle, pero sólo a manera de apoyo visual pues lo que realmente estaba capturando era un momento o una emoción.
Sin embargo, la belleza natural de Armin le tenía embelesado. El muchacho tenía algo, un aura de bondad a su alrededor, aunque en sus ojos había un guiño de maldad; sin embargo, los labios de Armin eran hipnóticos, un misterio: aquellos labios tenían la propiedad de transformar una mentira en una verdad.
Así que, ¿cómo diablos no iba a encontrar inspirador a un personaje semejante? Lamentó no poder usar su paleta de óleo para hacer de su trabajo algo mucho mejor, pero se temía que el olor del aguarraz, el óleo y el aceite de linaza despertasen al rubio, razón por la cual Farlan se contentó con bocetear lo que en sueños había visto.
Y el resultado de su obra era Armin caminando de frente, mirando las olas del mar que rompían apenas a unos metros de distancia suya, como si el océano hiciera un esfuerzo desesperado por tocarle; sus pies bañados por la espuma y las manos en los bolsillos de un pantalón blanco que contrastaba contra la oscuridad de la playa a media noche. Sí, aquello con colores y profundidad se vería hermoso.
Justo cuando estaba a punto de terminar, observó que Armin se incorporaba del colchón, siendo delatado por el ruido del plástico. La escena lo dejó mudo: el muchacho con el cabello apenas enmarañado, la forma tan pueril con la que bostezaba y se rascaba la cabeza…aquella era una imagen que estaba seguro no se cansaría de ver todas las mañanas.
—¡Buenos días! — Saludó al chico, esperando que el rubio no se molestase con él porque se había tomado la libertad de ocupar su escritorio para poder dibujar. Armin apenas le dirigió la mirada, extrañado por un momento, aunque no tardó en recordar quién era su inesperado visitante.
—Buenos días. ¿Qué haces despierto tan temprano?
—No suelo dormir mucho, además de que tenía que sacarme una imagen de la cabeza. Disculpa, me tomé la libertad de robar tu escritorio algunas horas.
—¿Y qué es exactamente lo qué dibujas? — Preguntó Armin, que no había pasado por alto el tipo de cuaderno que Farlan usaba, así como una serie de lápices que restaban acomodados frente de sí. La forma minuciosa en la que los lápices estaban dispuestos, así como el borrador y un cojín para dibujantes, le indicaron al rubio que no estaba frente a ningún novato.
—A ti
—¿A mí? —Preguntó el rubio, extrañado. Nunca se había imaginado que alguien pudiese tener interés en plasmar sus rasgos en algún lienzo o en papel. Se levantó para acercarse al castaño, quién giró el cuaderno para que su compañero de habitación pudiera ver su trabajo.
Armin sintió que la mandíbula se le iba al piso. Definitivamente Farlan no era ningún novato en lo que hacía, el trazo con los lápices era sencillamente magnífico y había capturado sus rasgos de manera espectacular, incluso el rubio se atrevía a decir que lo había sublimado y le añadió un toque etéreo…volvió los ojos al orgulloso artista, quién le sonreía satisfecho por su expresión.
—¿Qué te parece?
—Es…magnífico. Sólo tengo una duda ¿Por qué me dibujaste?
—Pues, a esto me dedico. Soy pintor.
Armin arqueó las cejas, jamás se lo habría imaginado al ver al castaño. No tenía pinta de artista, más bien parecía algún tipo de abogado formal o quizá historiador, o alguna profesión similar.
—¿Pintor? — Repitió Armin, como si no pudiera creer lo que había dicho el otro. Pero decidió concentrarse y analizar mejor al joven.
Quizá no tenía la pinta del cliché, pero sí había algunas particularidades de su rostro y de su ropa que le daban a entender que se trataba de un artista, al menos uno diferente. El uso de colores monótonos en su ropa, el orden de los lápices y la limpieza del boceto le indicaban que estaba frente a una persona que se restaba importancia a sí misma, alguien metódico que analiza muy bien lo que tiene y debe hacer, así como elige las mejores alternativas para lograrlo. Sin embargo, las manchas de pinturas de colores sobre el estuche de los lápices le hablaban también de un apasionado, de alguien que plasma en su obra todo lo que oculta en su persona.
—Veamos, si eres pintor entonces seguramente estás en bancarrota, por eso vives hasta los suburbios y seguramente estás aquí para pedirle dinero a Levi y poder seguir llevando una vida de artista. El hecho de que traigas una maleta tan pequeña significa que no piensas quedarte mucho tiempo…
—¡Wow! Tu capacidad para crear historias es asombrosa, pero te estás equivocando en algo, mi pequeño amigo— Señaló Farlan, quién lejos de sentirse indignado, estaba divertido, Armin era muy divertido —. No vine a pedirle dinero a Levi, todo lo contrario, vine a visitarlo. Aunque es verdad que no pienso quedarme mucho tiempo, sólo lo necesario para atender algunos compromisos de trabajo.
—¿Vas a pintar una casa o algo? Porque la mía necesita un retoque de la fachada y hemos estado buscando mano de obra barata—Bromeó el rubio, robándole una sonrisa al de ojos cristalinos.
—Es algo menos importante que eso, aunque puedo ayudarte con lo de la mano de pintura en tu casa en correspondencia con el favor que me hiciste al permitirme quedarme a pasar la noche.
—No tienes por que pagarme nada. Además, estaba bromeando.
—No lo hago como obligación, sino por una razón más trivial e incluso un tango egoísta.
—¿Cuál?
—Quiero pasar más tiempo contigo. Quizá suene loco, pero me encantaría conocerte…
Al rubio se le desdibujó la sonrisa de la cara al escuchar aquellas palabras y arqueó las cejas, sorprendido. Jamás en su vida se imaginó que alguien pudiese hacer semejante confesión sin que la voz le titubease, sin dejo de nerviosismo.
—Es mejor que dejes de divagar y prepares tus cosas para irte. Yo tengo clases temprano, así que no puedo quedarme a platicar.
—Sí, claro…
La respuesta de Farlan dejó entrever su decepción, cosa que Armin no pasó por alto e incluso se sintió un poco culpable por ello. Sin embargo, el rubio no estaba de humor para coqueteos, menos con un extraño del que nada sabía. Ya había hecho suficiente con abrirle las puertas de su hogar, era demasiado que el otro demandase su compañía.
3.
Cuando Eren bajó al piso de Levi, le envió un mensaje al profesor para indicarle que estaba afuera y que recién había abierto la puerta, el profesor le respondió y le pidió que entrase. Eren obedeció.
El departamento entero olía a café, el castaño se sintió maravillado mientras dejaba las llaves en la mesilla de la entrada, de dónde las había tomado.
—¡Buenos días! —Saludó, esperando que Levi lo escuchase y revelase su posición.
El profesor no tardó en salir de la cocina, llevando dos termos consigo, uno en cada mano. Eren sentía que el corazón estaba a punto de salírsele por la boca: Levi estaba usando una camisa de vestir azul cielo, un saco negro de lino, unos jeans de mezclilla impecables (quizá los había planchado) y unos mocasines color café. Se veía tan juvenil, tan relajado…Eren no pudo evitar sonreír.
—Buenos días, mocoso—Saludó el profesor y le entregó a Eren un termo, mientras pasaba de largo para evitar que el muchacho se diese cuenta de que no había pasado por alto la forma en que lo había mirado. Había algo en aquellos ojos verde aqua que le aturdían, incluso le hacían sentir la desagradable sensación de que la distancia estorbaba entre ellos. ¿Cómo diablos había llegado a un punto tan lamentable? —Se hace tarde, es hora de ir a la escuela. Si quieres que te lleve, cierra la puerta en lo que yo bajo a prender el coche. Te estaré esperando abajo.
—Sí…
Cuando el profesor salió, Eren lamentó que no pudieran compartir el trayecto del elevador, como generalmente hacían, pero había algo nuevo, algo estaba presente en ése momento y el castaño no podía pasarlo por alto: el profesor Levi no sólo se había tomado la molestia de prepararle un café, sino que también tenía la confianza suficiente para pedirle que cerrase con llave su departamento. Eren sonrío de oreja a oreja, apenas unos meses atrás no era más que el molesto vecino de arriba y ahora…ahora no sabía que era, pero sin duda era algo bueno.
Se apresuró en recoger las llaves, las mismas que él había dejado, para cerrar la puerta con seguro y correr al elevador. Eterno le resultó el tiempo que esperó en que el ascensor llegase por él y en que lo despachase. Cuando al fin estuvo en el estacionamiento del edificio, buscó el coche de Levi y abrió la puerta para subir.
—Gracias por el café— Dijo, intentando no sonrojarse ni actuar como colegiala enamorada, tenía (ante todo) que parecer un chico de 20 años.
—Es lo menos que puedo hacer. Anoche te tomaste muchas molestias por mí. — Dijo Levi, volviendo discretamente los ojos a Eren, el condenado universitario se veía tan contento que no podía evitar sentir que su euforia era contagiosa —.Espero no haber actuado de forma vergonzosa ayer ante ti. No medí las copas que me tomé.
—No, no hizo ni dijo nada vergonzoso…Por cierto, ¿cómo se siente?
—Bien. Tengo un poco de la característica sed de resaca, pero por fortuna actué rápido, tomé una pastilla y gracias a eso no me duele la cabeza ni nada, además de que recuerdo cerca del 75% de lo que pasó ayer. Incluso me siento un poco apenado contigo, el adulto soy yo y fuiste tú el que se tuvo que asegurar que pudiera llegar a mi propia cama sin morir en el intento— dijo Levi, mientras Eren le observaba detenidamente. El profesor dijo todo aquello sin verle, concentrado en lo que necesitaba hacer para echar el coche hacia atrás y sacarlo del cajón del estacionamiento, para conducir hasta la reja y poder salir a la calle. Aquello era extraño, el profesor rara vez evitaba mirarle. Sin embargo, Eren estaba seguro que aquella evasión de miradas distaba de que hubiese hecho algo mal, su instinto le indicó que debía hacer algo más, mover una pieza importante, pero ¿qué?
—No tiene por qué sentirse avergonzado…yo lo apoyaré siempre que usted me lo permita y me sea posible.
Levi no pasó por alto las palabras de Eren y sintió que algo se movía en sus entrañas, algo que le causaba una sensación incómoda, pero agradable. Volvió los ojos al castaño, aprovechando que la luz del semáforo estaba en rojo. Los dos se quedaron en silencio unos minutos, mirándose fijamente. Ahí estaba nuevamente la sensación de que la distancia estorbaba entre los dos, y Eren debía estar pensando lo mismo pues no era nada discreta la forma en que bajó la mirada a sus labios, aunque no tardó en volver los ojos a los suyos. Levi intentó acercarse, lentamente; Eren imitó las acciones del profesor. Si no hubiese sido porque el automovilista de atrás hizo sonar la bocina de su vehículo, quizá ninguno de los dos se hubiese dado cuenta de que el semáforo estaba en verde.
El profesor suspiró pesadamente, regresó a su sitio y apartó la vista de Eren para volverla al tráfico, algo menos interesante, pero que al menos le ayudaba a poner sus ideas en orden ¿Qué había pasado minutos atrás? Se llevó una mano a la boca al darse cuenta que se había dejado llevar, que había intentado besar al universitario. Aquello no estaba bien, aunque juraba que el hecho de haber soñado que se besaba con el castaño le estaba obligando a ver y pensar cosas que no debían ser. Es decir, ¿por qué diablos iba a estorbar la distancia entre él y Eren? No eran otra cosa más que vecinos, quizá amigos, pero no más.
—Antes de que se me olvide, le entrego las llaves— dijo el castaño, sacando el puñado de piezas metálicas de su bolsa, Levi estiró la mano para recibir las llaves, sintiendo que se le erizaba la piel al sentir el roce de la piel de Eren con la suya.
—Gracias.
Los dos se quedaron en silencio, un silencio incómodo, extraño. Levi desvió discretamente los ojos del tráfico para ver a Eren, quién miraba al frente y parecía relajado. ¿Qué acaso el muchacho no estaba sintiendo lo mismo que él? ¿No había intentado besarlo? Levi suspiró pesadamente, quizá en realidad todo estaba en su imaginación…podía jurar que todo era culpa del maldito sueño que tuvo.
Por su parte, Eren no sabía qué decir o qué hacer…¿acaso Levi había intentado acercarse a él? ¿Acaso había pretendido besarlo? Estaba molesto con el maldito automovilista que les rompió el momento, aunque no estaba totalmente seguro de si había sido un momento o no. Levi no se veía afectado, tampoco nervioso o incómodo…sencillamente parecía tan distante como siempre, lo cuál entristecía al muchacho. Quizá sólo se había acercado porque vio una mancha en su cara o algo, aunque no se lo había dicho. Fuese como fuere, Eren decidió dejar de pensar en ello, no quería amargarse su momento con el pelinegro.
—¿Cuándo comienzas a trabajar en el proyecto de Hanji?- Preguntó Levi, cansado del silencio entre los dos.
—La siguiente semana. Creo que en estos días ella va a ir a conocer el laboratorio y al resto del equipo de trabajo, mientras yo repasaré la teoría sobre toxicología. Prometió que va a prestarme un par de libros si paso hoy por su cubículo.
—Seguro lo hará, pero antes te obligará a que limpies su desastre. Así es Hanji.
Eren no pudo evitar una risita al escuchar las palabras del profesor, era más que obvio que él y su maestra preferida eran buenos amigos, situación que de alguna manera tenía encantado a Eren. Nadie mejor que Hanji para aconsejarle como conquistar a Levi, y nadie mejor que Levi para entender o conocer mejor a su descabellada maestra.
—No sería la primera vez que lo hace, pero al menos tiene su lado positivo: siempre que me deja limpiando aprovecha para darme clases avanzadas sobre los temas de mi carrera.
—Hanji es la maldita reencarnación de un perico. Uno muy sucio, por cierto.
Eren se rio y Levi volvió los ojos al muchacho al escuchar su risa, lo contempló incluso unos segundos en silencio, apenas sonriendo también. Le agradaba mucho ver al chico relajado, como si nada le preocupase en el mundo, como si de verdad nunca hubiese pasado el incómodo incidente del semáforo en rojo…Eren irradiaba un aura de calma, de sosiego, un aura que lo atraía como la luz a los mosquitos. Incluso, por un momento, Levi dejó de preocuparse por sus propios temores y se dedicó a disfrutar de aquello que el castaño le transmitía.
Aunque tampoco se engañaba, estaba seguro que aquella calma era sólo una de las facetas del chico, pues por lo que conocía era una persona que no podía quedarse quieta y siempre estaba haciendo algo, situación un tanto irónica con respecto a la paz que parecía destilar por los poros del cuerpo. Sonrío al pensar en ello mientras aparcaba su automóvil en su sitio dentro de la universidad. Entonces volvió los ojos a Eren, quién le devolvió la mirada y le dedicó una sonrisa.
—Le llevaré su termo lavado en la noche. Hoy va a ser un día pesado y dudo regresar temprano a casa.
—Si lo lavaste bien, puede que me den ganas de invitarte a cenar.
Eren sonrío de oreja a oreja ante las palabras del profesor y asintió, contento. Levi no pasó desapercibida su reacción y llevó su mano para despeinarle los suaves cabellos castaños. Por su parte, el universitario aprovechó el gestó del profesor para atrapar su mano y jalar a Levi hacia sí, acercándose lentamente para besarle en la mejilla. Levi cerró los ojos una fracción de segundo, disfrutando del momento, aspirando el aroma del menor. Los dos se apartaron antes de que el magnetismo de sus cuerpos los llevase a cometer una locura, o al menos eso pensaba el profesor.
—Entonces es una promesa. Estaré puntualmente a las 9:00 p.m
—Si llegas 9:01, te quedas cenando solo afuera, como perro castigado.
Eren sonrío divertido, le agradeció a Levi por el café y el aventón, bajó del coche y se fue. Levi esperó un poco más antes de salir del estacionamiento, rodeando su carro para abrir la cajuela y tomar su portafolio, revisar las listas y su horario. Las primeras horas las tenía libres, así que no tenía prisa por llegar a su cubículo. Se sentía extrañamente animado y no sabía si era por culpa de Eren o porque….¿por qué más podría ser?
4.
El día transcurrió rápidamente. Tan rápidamente que cuando Jean acordó, ya estaba esperando a Marco a la hora de la salida. Mientras lo esperaba, el chico pensaba en su relación. Marco era su mejor amigo, pero también estaba consciente de que de forma reciente tenía otro tipo de sentimientos más profundos por el pecoso, sentimientos que había estado intentando ignorar hasta el día que se besaron en la cocina de su departamento…ahora la cosa se complicaba más pues habían tenido intimidad. El rubio ceniza suspiró pesadamente, sabía que Marco y él habían saltado la fina línea de la amistad y el romance, así que el siguiente paso era comenzar una relación y entre más pronto posible, mucho mejor. No quería que Marco fuese a pensar que lo que pasó entre ellos fue producto de la simple calentura…
Cuando por fin vio al pecoso acercarse, corrió a su lado para tomarle de la mano, para sorpresa del chico y de algunos amigos de Marco que estaban al tanto de su extraña relación con Jean.
—Hey, Pecas, ¿Qué tal las clases? —Preguntó el rubio ceniza, mientras su compañero intentaba procesar el buen ánimo de Jean y su actitud cariñosa. ¿Qué mosca le había picado al sensual cara de caballo?
Es decir, habían tenido sexo, pero aún no eran pareja y el rubio de ojos miel no parecía muy interesado en dar el paso. Marco se sentía un tanto perplejo por ello, pero había decidido que aguantaría para darle a Jean la opción de estar seguro.
—Nada extraordinario…¿qué tal tú?
—Nada rescatable…bueno, sí hubo una cosa.
—¿Qué?
—La hora de la salida, la hora en que puedo verte
Aquellas palabras de Jean derritieron al azabache, quién se sonrojó evidentemente mientras el otro muchacho lo tomaba del mentón y le sonreía, Marco no sabía si aquello era producto de sus fantasías o no, o quizá estaba soñando.
—Oye Marco, hay algo que quiero preguntarte
—¿Qué cosa?
—¿Te gustaría…? Es decir, si quieres, si no pues no, pero creo que ha llegado el momento y quiero saber si…¿te gustaría salir conmigo? —Balbuceaba Jean, nervioso.
—Claro, ¿cuándo?— Preguntó Marco, evidentemente confundido por las palabras de su amigo
—No, idiota, no me estás entendiendo…
Marco sonrío y se acercó a Jean para palmearle el hombro, se imaginaba que Jean se sentía obligado a pedirle una cita o algo después de que ambos habían tenido sexo, así que intentó relajarlo y abrió la boca para hablar, pero su amigo lo interrumpió al reducir las distancias para plasmar un beso en sus labios, ahí frente a todos los estudiantes que caminaban despreocupadamente por el lugar, sin importarle las apariencias. Marco al principio se sintió apenado, pero en cuanto la lengua de Jean se coló en su boca, se olvidó de todo y pasó sus brazos alrededor del cuello del cara de caballo. ¿Qué más daba ya? Si Jean no sentía pena, él tampoco. Después de todo, siempre había sido consciente de sus sentimientos por su mejor amigo.
—Ya era hora, muñequitas—Aplaudió Ymir, rompiendo con el momento entre los dos amantes.
—¡Qué hermosos! — Exclamó Christa, mientras Marco se apartaba lentamente de Jean, quién miraba a la morena de forma desafiante.
—¿De qué hora hablas, lesbiana?
—De que aceptaras que eres maricón, cara de caballo.
—No soy maricón
—¡Oh no! Besar a otro hombre es de machos.
—Sólo me gusta Marco, Ymir, eso no me hace un maricón.
El pecoso abrió los ojos como platos al escuchar a Jean admitir que se sentía atraído por él, incluso comenzó a sentirse mareado. ¿Cómo diablos había pasado aquello? ¿Qué se le había escapado? ¿Eso significaba algo? No sabía nada, menos lo entendía; el pecoso apenas podía creer lo que estaba escuchando y se sentía privilegiado…era como vivir un sueño, sólo que mucho mejor.
—No se peleen, Jean e Ymir. Es tonto discutir por esto. Mejor vamos a celebrar que al fin han formalizado. ¿Dónde están Eren, Sasha, Connie y Armin? Hay que llamarlos y hacer algo.
—Eren, como siempre, tiene todo el día ocupado con su novia la loca del laboratorio— Se quejó Jean, mientras pasaba su mano por la cintura de su amigo. Marco se estremeció.
—¿Y el resto?
—Llámales, pecosa inútil, si tu novia quiere que salgamos a celebrar, no me parece mala idea; pero no pienso gastar mi saldo llamando a los otros por que no fue mi idea.
—Mediocre
—¡Sin discutir! —Se quejó Christa, sacando su celular para marcarle a Sasha mientras le pedía a Ymir que se comunicase con Connie.
Aprovechando que sus amigas estaban distraídas, Marco volvió los ojos a Jean y se dio cuenta de que el chico lo miraba. Apenas iba a abrir los labios para hablar, cuando reparó en la mirada que Jean le estaba dedicando. Era una mirada tan clara, tan franca y llena de afecto que Marco no pudo seguir dudando más. Jean estaba siendo sincero respecto a lo que sentía por él.
—Tardaste mucho en declararte— Dijo el pecoso, al fin, sonriéndole a su amigo.
—Pude haber tardado más, no te quejes.
5.
Cuando Armin recibió la llamada de Christa para invitarle a ir a un bar a festejar que los tortolitos al fin se habían sincerado, estuvo a nada de soltar el celular. La noticia le cayó como un balde de agua fría en la espalda, pero decidió guardarse aquellas emociones para sí mismo y fingir demencia. Se disculpó con la rubia, argumentado que tenía ya un compromiso previo que no podía cancelar.
Se encaminó a su casa, cabizbajo, pensando en lo estúpido que estaba actuando. El hecho de que Jean y Marco formalizaran era algo que se veía venir, algo tan natural que él mismo se había percatado de ello antes de que ninguno de los dos lo admitiese incluso para sí. No tenía caso entristecerse por ello, menos cuando sabía que Jean ni siquiera estaba al tanto de sus sentimientos por él. Nunca se lo dijo, y no por falta de valor, sino porque era demasiado evidente que no tenía la más remota oportunidad.
Cuando al fin llegó a su casa, toda la pesadez que estaba sintiendo se le fue a los pies y la tristeza fue reemplazada por asombro e incluso un tanto de enfado. Sentado en el porche, con una cerveza en la mano y platicado amenamente con su abuelo, estaba Farlan.
—¿Pero qué demonios?
—¡Armin, esas palabras! —Lo regañó su abuelo, mientras que Farlan desviaba sus ojos del rostro del viejo para encarar al rubio recién llegado.
—¿Qué haces aún aquí? — Le preguntó a Farlan, importándole poco que toda su coartada se fuera abajo frente a su abuelo.
—Pues me ofrecí a pintar la fachada en lo que la universidad tiene listo mi cuarto en las residencias. Sé que te dijeron que sería cosa de una noche, pero me llamaron para decirme que al menos van a demorar todo el día de hoy y quizá mañana. Lamento mucho las molestias.
—Para nada, joven Church. Es un placer para nosotros, los Arlett, poder estar al servicio de los otros.
—Es usted muy amable, Sr. Arlett. De verdad que me siento agradecido.
Armin no podía creerse lo que estaba pasando ahí, incluso maldijo el momento en que decidió apiadarse de aquél maldito desconocido y mentir por él. Nada bueno podría venir de aquello y ahora se temía las consecuencias de sus actos. Lo de menos era sincerarse con su abuelo y recibir su merecido castigo, lo que realmente le preocupaba era a qué clase de persona le había abierto las puertas de su hogar y le aterraba la idea de pensar en lo que Farlan pudiese haber averiguado de ellos en su ausencia. Se sintió mareado, no había sido un buen día y el llegar a su casa y descubrir que tenía un parásito en su domicilio empeoraba todo. ¿Qué diablos se supone que debía hacer ahora?
6.
Cuando la tarde cayó, Hanji llegó a los impresionantes laboratorios de la compañía que pagaría su trabajo, la mujer notó que todas las miradas se fueron sobre ella y no era para menos: llevaba un sombrero enorme que tapaba su pelo enmarañado, lentes negros, ropa deportiva y un enorme bolso repleto de botellas de agua y remedios de todo tipo para aliviar la cruda. El guardia incluso la miró con recelo al verla entrar, la mujer destilaba alcohol y era más que evidente de que no estaba en condiciones de nada.
—¿Puedo ayudarle en algo? —Preguntó una amable recepcionista, mientras Hanji se acercaba a ella.
—Sí, soy la Dra. Hanji Zoe. Me pidieron que me presentara para conocer el laboratorio, al equipo y los detalles sucios del trabajo.
—Me permite su identificación, por favor, Dra. —Pidió la joven con recelo.
Entonces Hani se volcó en una búsqueda dentro de su bolso, sacando y metiendo todas las cosas que llevaba. La joven mujer de la recepción no podía dejar de asombrarse que el espécimen raro que estaba frente a ella fuera una mujer, es decir, era cierto que el bolso de las damas era una especie de hoyo negro dónde todo cabía…pero lo que había en el bolso de la Dra. Zoe era un poema a lo infinito y lo contradictorio: agua, bolsitas de té, pastillas, labiales nuevos, labiales usados y sin tapadera, un libro, hojas, millones de plumas de diferentes colores, un sándwich en evidente proceso de descomposición, una lámpara de mano, pilas, tijeras, un retrato…¿qué diablos?
De hecho, el guardia tampoco podía quitarle los ojos de encima y seriamente pensó en prohibirle la entrada, de no ser porque Moblit apareció en el momento justo, se acercó a saludar a la mujer y espero con paciencia a que Hanji terminase con su desfile de porquerías. La Dra. Le entregó su credencial a la recepcionista, quién le entregó un distintivo de visitante.
Por supuesto, Hanji no sentía la menor vergüenza por su estado deplorable o por la escena anterior, de hecho estaba bastante contenta pese a lo mucho que le dolía la cabeza. Se colgó del brazo de Moblit mientras le sonreía.
—Anda, amigo, vamos a que me muestres a mis pequeñas.
—¿A quiénes?
—A mis bacterias. Solicité que me dejasen, paralelamente, trabajar un cultivo de bacterias y hace dos días me enviaron un mail en dónde decían que se aprobó mi solicitud y que me dejarían dos cultivos, uno de Aspergillus y el otro de Photobacterium para mis test de toxicidad ambiental.
El rubio sonrío y negó con la cabeza. Si bien la doctora Zoe podría ser la mujer más extravagante del mundo, eso no le restaba mérito a su trabajo. El rubio asintió y prometió que le llevaría a conocer los cultivos, aunque se tomó su tiempo en presentar a su distinguida compañera ante el que sería su equipo de trabajo, quiénes le dedicaban a la mujer la misma mirada del guardia. Hanji soltó una risita maliciosa, en esos momentos era como la- cruda- Lady Gaga del lugar. O al menos así se sentía.
Cuando por fin Moblit la condujo al sitio destinado como su zona de trabajo, Hanji corrió para abrazar la incubadora de bacterias que la empresa había acondicionado.
—Mis hermosas, no teman, mamá está aquí. Swaney, Bean, estoy segura que ustedes son las cositas más hermosas que no han visto mis ojos, porque son microscópicas, pero las amo igual que si midieran 4 metros o 7, no importa. Dame los por menores Moblit, dime todo lo que necesito saber para comenzar a trabajar…
—¿Le parece si le doy todos los detalles mientras le invito una deliciosa cena?
Hanji escuchó las palabras del rubio y se volvió a él para encararle, sonriéndole divertida. Había visto suficientes películas románticas como para detectar los patrones de comportamiento masculino a la hora de ligar, aunque nunca se imaginó que se toparía cara a cara con ellos. Aún así, no había razón para apresurarse, tampoco para creer que se estaba equivocando. Así que aceptó la invitación mientras mentalmente se programaba para llamar a Levi molestarlo un rato. Quizá el enano pudiese retribuirle sus muchas atenciones y asesorarla respecto a qué usar para una cita casual.
Notas del Autor:
Pues ése fue el capítulo. XDDD Para el siguiente prometo tensión, dado que nuestro querido cejón reaparece en escena ;D y ya verán de qué manera. Tengo muchos planes para esta historia, esperemos que el tiempo lo permita. Ahora, sin afán de romper normas, procedo a agradecer reviews.
Katzenbach; TuT Gracias por releer y por mandarme ánimos e inspiración. Me da mucho gusto leerte ya que me haces sentir mejor, a veces dudo mucho si voy muy lento o el ritmo es el adecuado, pero aparentemente les ha gustado la forma en la que todo se desenvuelve y eso me llena de ánimos para continuar. TuT Gracias por leer y de corazón espero te siga agradando el capítulo.
KathKolmer; XD En efecto, vamos a meter un poco de Farmin (LOL) para ver qué sucede entre ellos, a ver si acaban juntos o como enemigos. Todo puede pasar. Gracias por leer y tomarte el tiempo para comentar ;D
Millary rim: TuT Mil gracias por todo tu apoyo, linda. Pues aquí el nuevo capítulo, esperando haya sido de tu agrado. XDDD Vamos a ver a qué hora dejan de hacerse tontos Eren y Levi, ya que la tensión entre los dos es un tanto evidente, pero son lindos a su manera. Ojalá te siga agradando el fic y estaos en contacto ;D
Ryoko Lamperouge: XD Tus reviews me encantan porque siempre me sacan una sonrisa. Me disculpo porque te quedé a deber con el disvarío, pero he andado hasta full de cosas y no me he dado tiempo. TuT Prometo ponerme al corriente también para ir a loquear al cielope. Pronto, pronto vendrá un encontronazo con Erwin, ya lo verás ;D. Tengo planeadas tantas cosas que x'DDD a ver cuánto de eso me sale. Esperando el capítulo te agrade, me despido.
Tiny: ;3; Linda! Hace tanto que no te leía! Muchas gracias a ti por leer y me agrada mucho saber que te gustó el capítulo. En efecto, ya hay más tensión entre los tortolitos y la cosa seguirá así un poco más. XDD Levi es un hueso duro de roer. Gracias por tu apoyo y estamos en contacto :D
Miss Paranoic: Preciosa xD ya verás que pronto habrá un beso consciente entre los protagonistas de esta locura, mientras tanto, andarán por ahí por la vida tonteando un rato. Y sí, Erwin va a darle más batalla a Eren, al menos poquita x3, no demasiada. TuT Gracias por estar siempre para apoyarme con tus ánimos y tu ternura, eres lindísima 3.
