ACLARACIÓN: Los personajes de Candy Candy no me pertenecen. La historia si.

Hola. Aquí les dejo la continuación.

Reencuentro (2da parte)

Se encontraba viendo las diferentes prendas de la boutique, fuera del bullicio, donde se llevaba acabo la recepción y en las cual su madre estaba dando unas palabras a los asistentes, odiaba estar en ese tipo de reuniones, era fiel amante del silencio, de la tranquilidad que este ofrecía, le gustaba encerrarse en su despacho, con una taza de té, repasando sus diálogos o en su defecto leyendo un buen libro. Es lo que añoraba en ese momento. Pero, a quién engañaba?, llevaba días que esa tranquilidad que tanto amaba se había esfumado, ni un libro, ni la alegría que sintió saberse socio mayoritario, casi dueño de la compañía que le dio su primera oportunidad para actuar, ni la satisfacción que da ser la primera vez que va a dirigir una obra, ni ningún acontecimiento relevante reciente, a podido mermar la ilusión, el anhelo y todas las emociones emergidas desde el momento en que supo que su tormento, el motivo por el cual él daba lo mejor de sí a la hora de subirse a un escenario, por quien aceptó un acercamiento y llevara una relación madre e hijo con Eleanor en el presente, iba a asistir a esa fiesta, celebración o lo que fuera, eso no le importaba. Solo tenía un nombre: Candy la tarzan pecoso, sí, su tormento desde hace diez años, la chiquilla que conoció en una noche de bruma en ese barco, donde su corazón de adolescente iba roto y destrozado por el rechazo de su madre, ella quien con su sincera preocupación se acercó a él al notar que estaba llorando, logró calar hondo en su interior, pero a quien no le demostró su sentir y prefirió usar su ya conocida arrogancia e indiferencia para evitar que esa niña viera más allá. Pero lo que más le impresionó es que no se dejó intimidar, ni se amedrento por su actitud, sino que le contestó y lo enfrentó. Y fue ahí desde ese momento en que Candice White Andley se metió en su corazón y se plantó tan profundo que nada, ni nadie ni mucho menos él, la han podido sacar.

El sonido de los aplausos, llegaron hasta él, sacándole de sus pensamientos y volviendo a la realidad, emprendió sus pasos hacía la reunión sabiendo que era el momento de enfrentar ese tormento.

Se asombró de ver tanta gente a su alrededor, no pensó qué esos señores Millens fueron tan conocidos. Aunque bueno si habían asistido todos los integrantes de la compañía, los Andley, reporteros, fotógrafos y demás gente de la alta sociedad neoyorquina, era lógico que este lugar, estuviera a reventar.

Era increíble cómo una simple apertura de una tienda albergará tanta gente.

Comenzó a abrirse camino entre la multitud buscando una cara conocida, con la cual no se sintiera tan fuera de lugar, no tuvo que mucho, ya que a unos pasos se encontraba Albert.

Mientras Terry iba caminando fijando su vista hacía su amigo, no era ajeno a las miradas de las personas que al reconocerlo lo seguían con las miradas, los hombres ceñudos, las mujeres comiéndose con los ojos, todos en general, se veían sorprendidos por ese hombre que caminaba con una seguridad y confianza digna de un caballero inglés.

Y como no hacerlo, si Terrence Graham iba arrebatador en ese smoking hecho a la medida, su cabello peinado completamente hacia atrás lo que dejaba ver y admirar ese rostro que Dios le dio, sus cejas gruesas y sus ojos azules con betas verdes que hechizaban a quién los viera, herencia de su madre, adornados con esas pestañas no muy largas, pero si tupidas; y que decir de su nariz y esa boca de medio tamaño con labios semi gruesos, que muchas mujeres morían por probar y cerrando con una mandíbula cuadrada. Pero lo mejor era el porte y elegancia que emanaba a cada paso que daba.

Terry sabía el efecto que causaba, pues no en balde tuvo las más estrictas enseñanzas en modales, actitudes y aptitudes que le dan a los herederos de los más altos nobles de su nación. Pero no se fiaba de ello, porque sabia que atrás de esa supuesta admiración y respeto, se encontraba gente avariciosa, envidiosa, que solo buscaban sacar alguna ventaja para su propio beneficio.

Al acercarse a donde estaba su amigo, reconoció a algunos de sus acompañantes.

Sonrió al ver a Archie, igual de elegante que siempre, aunque ahora llevaba el cabello más corto, casi como él. Supuso que quién estaba a su lado, tomada de su brazo, era su esposa, pues Albert le había dicho que se estaba esperando su primer bebé. Ya que la mujer estaba embarazada.

Éstos se encontraban platicando con dos mujeres más bastante guapas y un joven más o menos de su edad.

-Buenas noches. Señor Andley es un gusto coincidir con usted en tan majestuosa celebración. Saludo Terry con su ya forma sarcástica.

-Señor Graham, que gusto. Si que gran coincidencia. Respondió Albert de la misma forma.

Los dos soltaron una carcajada.

Los demás se quedaron viendo con rostro de desconcierto. Parecía que era la primera vez que veían a Terry reír.

Se dieron un fuerte abrazó y Albert fue el primero en hablar:

-Terry, permíteme presentarte a mis acompañantes. Albert tomó la mano de su mujer.

-Mi hermosa esposa Patricia Andley.

"Vaya la gordita, si que a cambio"

-Señora Andley un placer. Terrence Graham a sus pies. Se inclinó y depositó un beso en su mano.

-Señor Graham un gusto. Contestó toda sonrojada.

-La señorita Annie Britter y su prometido Jonás Millens.

-Señorita Britter, Millens. Un placer. Besó la mano de Annie y estrechó la de Jonás.

-Graham. Es un gusto conocer al mejor actor de Broadway.

-Por favor llámame Annie, nos conocemos del Colegio, tanto formalismo me aburre.

-Por lo que veo, ya no eres aquélla jovencita tímida.

-Tienes toda la razón. Agregó Annie pícaramente. Y déjame decirte que estás muy guapo esta noche.

-Gracias. Contestó Terry regresando a su seriedad.

Albert carraspeo y siguió con las presentaciones:

-A mi sobrino Archie ya lo conoces, hasta donde sé, fueron grandes amigos en el pasado. Y su esposa Alondra Cornwell.

Terry rodo los ojos ante la broma de su amigo. Pues de sobra sabía que ellos nunca se llevaron bien.

-Señora encantado de conocer a tan bella dama y déjeme felicitarle por su embarazo. Cornwell a ti realmente no me da gustó verte. Terry dijo para molestar.

-El gusto es mío y llámame Alondra. Estoy tan emocionada de por fin conocer al talentoso Terrence Graham. Soy tu mas fiel admiradora. Le dio una gran sonrisa.

Archie solo rodo los ojos con fastidio.

-Yo tampoco estoy feliz de verte Gran ... Graham. Sigues igual de arrogante y engreído.

-Pues parece que Alondra no opina lo mismo. Y dime qué es lo que le viste a este elegante. Por qué déjame decirte que eres muy guapa y él aparte de su gusto por la ropa no le veo otro atractivo. Se dirigió a la señora Cornwell con esas bellas palabras y le dio su mejor sonrisa de lado, esa que encanta a las damas.

Albert al notar que empezo una batalla de egos, intervino y cambió el tema.

-Y dime Terry viniste con alguien?

-Si estoy acompañando a mi madre. Sólo que no se dónde está.

-Se le perdió su mami. Se burló Archie.

-Mira Cornwell ...

-Alguien gusta una copa de champagne? Para brindar por el reencuentro de ex alumnos del Gran Colegio San Pablo. Interrumpió Annie.

Todos asintieron. (Sólo Alondra no, por supuesto) Y así siguió una amena plática.

Terry se siente a gusto con ellos, al contrario de lo que pensó, todos tenían una charla interesante, definitivamente ya habían dejado la época de adolescentes. Hasta el elegante le sorprendió, sus ideas sobre el tema de la economía, la recuperación de la guerra, y demás, eran similares a las de él.

Lo que se le hizo raro, es que nadie mencionaba a su pecosa, no sabía si en verdad asistió o su querida madre solo lo engañó para que la acompañara a un evento.

Como era de esperarse, su paciencia estaba llegando a su límite y en su mente iban recreándose miles de pensamientos nada agradables para su madre, pues se sentía traicionado por ella. Aunque la mejor forma de salir de dudas era preguntarle a Albert, quién se encontraba a su lado.

-Pasa algo Terry? Preguntó Albert

Aprovechando que Albert llamó su atención, asintió y con un movimiento de la cabeza le señalo ir a otro lugar.

-Con permiso en un momento regreso. Se disculpó Albert.

-Buenas noches. Se despidió Terry.

Ambos hombres caminaron en un lugar donde no hubieron tanto bullicio.

-Supongo que al querer estar solo, algo importante tienes que decirme. Dijo Albert

-En realidad no es gran cosa, solo me había cansado de estar ocupando el mismo espacio del elegante.

-Si como tu digas. Y que me cuentas Terry. Alguna novedad?

-Ahora que las preguntas sí, me enteré qué Candy iba a asistir a este evento. Pero en todo el tiempo que estuve con ustedes, nunca apareció. Supongo que no vino porqué sigue en Francia. Comentó Terry como algo sin importancia. Como si no se le fuera la vida en ello.

Albert cambió su actitud amigable y relajada, una más seria y endurecio el rostro.

-Quién te haya comentado eso, tiene toda la razón. Candy regresó de Francia para Navidad y ahora está de vacaciones con nosotros; su familia, y si nos acompaño a esta reunión, recuerda que ella es amiga de Annie.

-Y donde está? Yo no la he visto.

-Créeme, dudo mucho que si las buscas entré tanta gente, la reconozcas.

-Por qué no habría de reconocerla? ¿Qué le salió otro ojo? ¿O tiene algún defecto?

-No dejas tu sarcasmo por nada. Me refiero a qué Candy ya no es la niña de coletas que dejaste de ver, ahora es una mujer hermosa, que tiene a más de uno detrás de ella. Añadió Albert para hacer rabiar a su amigo.

Al escuchar sus palabras, Terry cambió su semblante y unos ganas repentinas de golpear a su amigo emergieron.

Albert reía en su interior al ver a Terry. Pero tenía que darle un empujoncito, para qué se decidiera a actuar. Sólo qué en su casó, era aventarle todo el cuerpo. Porque vaya que era necio.

-Y bien, como ya te diste cuenta de mis intenciones, ¿Me puedes decir dónde se encuentra tu hija? Bufo molesto

-Tranquilo Terry, Candy si vino, pero no se donde se metió, supongo que ha de estar por ahí, conociendo gente, o buscando algo que comer o yo que sé. Por que no la buscas tú y así le dices que la estoy buscando. Dijo Albert sin más.

-Está bien, pero como dices que no la voy a reconocer, a lo mejor está muy entretenida charlando con algún caballero que esté encantado con su belleza. Y no sé si sea ella. Atacó el guapo actor.

-Bueno eso te lo dejo a tu reconocimiento y criterio. Yo solo quiero que traigas a mi pequeña a mi lado. Contestó Albert y se retiró. Dejando a Terry parado y cabreado.

Terry estaba bufando, ¿quién se creía Albert para dejarlo votado y su madre dónde estaba? ¿Y Candy dónde rayos se metió? ¿En realidad cambió tanto cómo para no reconocerla? Estaba divagando en sus preguntas sin respuesta, que a unos metros más adelante, vio la figura de su madre que estaba platicando muy seriamente con una señorita que estaba de espaldas a él, tenía que ser una gran conversación, ya que su madre, de estar con un semblante serio paso a uno de emoción y luego comenzó a sollozar y por último le dio un gran abrazo.

Quién sería esa mujer que tenía a su madre en ese estado de emociones. Aunque estaba de espaldas, sabía que era de una gran belleza, pues el vestido que llevaba le sentaba de maravilla, marcaba sus curvas de una manera exquisita, y el color era llamativo pero no de una forma vulgar, sino elegante, y esa poca piel que enseñaba, le dejaba ver que era muy tersa, llevaba su cabello corto, a él no le gustaba así, pero en ella se veía realmente bien. No era muy alta, pero tampoco de baja estatura. Se sintió intrigado, nunca ninguna mujer a excepción de su pecosa, llamo su atención de esa forma, estaba interesado en conocer su rostro, suponía que si de espaldas era espectacular, de frente debía de ser preciosa. Así que plantándose detrás de ella, saludo.

-Buenas noches.

Esa voz, cuántos años hacia que no la escuchaba, solo que ahora era más varonil, profunda, era voz de un hombre maduro, la de ese adolescente ya no era más. Sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo, sus emociones despertaron en un segundo, esas que hace años no supo distinguir pero que hoy reconocía que el hombre que estaba detrás de ella, lograba. Por fin llegó el momento de volver a verlo, solo era cuestión de voltear.

-Hijo, hasta que apareces, te extraviaste mucho tiempo. Eleanor se adelantó a Candy para darle tiempo para reaccionar y respirar. Ya qué la noto muy nerviosa.

-Tú eres la que se pierde madre. Contestó Terry bastante intrigado con esa mujer.

-Pero que distraída soy. Déjame presentarte a mi amiga. Aunque creó que ya la conoces.

-Te presento a mi muy querida y estimada Candy.

-Qué?!

Candy tomó aire y volteo completamente para situarse en frente de Terry y regalarle la mas bella y sincera sonrisa.

-Hola Terry buenas noches. Cuánto tiempo ya. Saludo Candy viendo directamente a sus ojos y extendiendo su mano.

Terry quedó anonadado, petrificado, en shock ante la imagen de aquella mujer que había llamado tanto su atención y que su madre acababa de presentar como Candy.

"¿Cómo era posible que fuera ella? Estaba irreconocible, era otra, jamás pensó que su pecosa fuera a convertirse en esa belleza. Sus facciones cambiaron mucho, estaba mas delgada, más alta, sus ojos seguían siendo preciosos, ese color verde esmeralda seguía siendo sus sello distintivo, la forma qué los tenía delineados le daban una apariencia felina, única. Su nariz no cambió, y sus pecas, ¿sus pecas? ¿dónde estaban? Y su boca era perfecta, ese color los resaltaba de una manera…"

Eleanor estaba feliz, su retoño no reaccionaba, estaba perdido en su escrutinio sobre Candy. Y ella estaba igual recorriendo sin disimulo a Terry.

"Por Dios! Está guapísimo, esa foto que vi en el diario no le hizo justicia, estás más alto, tu cabello está corto, tus ojos siguen brillando de una manera única y con ése smoking se ve tan elegante. Terry, mi Terry".

Ninguno salía de su trance, Candy seguía con la mano estirada.

Eleanor carraspeo sacándoles de su burbuja.

-Terry no seas mal educado, tienes a Candy esperando.

-Perdón. Como estás Candy? Si bastante tiempo. Contestó saliendo de estupor y tomando su mano se la llevó a sus labios depositando en ella un beso, bastante prolongado.

Candy al sentir sus labios sintió un estremecimiento por todo su cuerpo el cuál la llenó de mucha sensaciones nuevas y extrañas. Que la sonrojaron levemente.

-Bueno pues yo los dejo. Requieren mi atención por otro lado. Candy ha sido un placer platicar contigo y recuerda lo que me dijiste. Se que vas a cumplir tus palabras. Terry mi amor nos vemos en un rato. Te quiero. Se despidió Eleanor con un beso en la mejilla de ambos jóvenes.

-Adiós Eleanor. También fue un placer. Y no dudes que así será.

La actriz se perdió entré la multitud. Dejando a los rebeldes solos con sus nervios a flote.

-Gustas una copa de champagne? Preguntó Candy a Terry. Y tomó dos copas de un mesero que iba pasando por el lugar.

-No me digas qué ya tomas? Está bien aceptó. Contestó Terry rápidamente al ver el gesto fruncido de la pecosa.

-Contestando a tu pregunta sólo tomó en ocasiones especiales. Y está es una de ellas.

-Ah sí? Y eso por que? Ya veo, esta fiestecita que derrocha elegancia y dinero, es el motivo. No? Apuntó con su dedo el lugar.

Candy negó y dijo:

-La ocasión especial es que estoy aquí… contigo, que volvimos a vernos es mi motivo. Respondió viendo directo a sus orbes azules. Dejándolo descolocado.

Jamás pensó que Candy fuera a responder así. Tomó rápido su compostura y esbozó una sonrisa. Le gustaba esta mujer que tenía frente a él, mas atrevida, esa seguridad que emanaba le encantaba, jamás pensó que su reencuentro fuera tan interesante. Decidido a continuar con esa plática. Le propuso ir a un lugar más tranquilo para alejarse del bullicio y de la incomodidad de las personas que no dejaban de observarlos. A lo cuál ella accedió.

-Y a dónde vamos a ir señor Graham?

-Tú déjamelo a mi. Nadie notará nuestra ausencia pecosa.

A Candy le encantó el apodo con el que le llamó y le dio una gran sonrisa.

-Qué esperamos!

Terry tomó su mano y salieron a toda prisa del lugar.

Continuara…

Por fin se vieron. Les gustó? A mi me encantó, no quise meter mucho drama, ni interminables malos entendidos, ni que ninguno estuviera a la defensiva sobre el otro. Sino todo claro y directo. Ya bastante han sufrido los pobres, como para seguir dándole tantas vueltas.

El próximo capitulo va tratar sobre ellos, les espera una platica larga, reveladora y liberadora. Ya que pongan todas las cosas en claro y en su sitio, no?

Agradecimietnos.

Wendy Alfaro, Eli, Dianley, Blanca G, Monchi, Candicita, Aurora, Cinthya, Lupiblu.

Saludos y buen inicio de semana.