Y seguimos :3
Esta es la parte más corta hasta la fecha, pero quería dejarla ahí. Además, el capullo de mi teclado no deja de tocarme los ovarios. Voy a tener que comprarme uno nuevo ¬¬
Parte XI
Ese día, el bar situado en el primer piso de la Franky House parecía más una sala de juegos infantiles que el lugar donde se juntaban algunos de los individuos con peor reputación de Sabaody. El su interior, los miembros de la Franky Family iban de aquí para allá llevando disfraces, cajas y varios tipos e objetos, todo en preparativo de los trajes de Halloween que iban a utilizar esa noche la conocida como "generación de mini-delincuentes", que comprendía a niños de entre cinco años, como Luffy y Usopp, hasta de doce, como Law.
Sentada encima de una mesa estaba Nami, con las piernas colgando envueltas ya en las botitas de cuero que le habían preparado, dando órdenes a un grupo de hombres fornidos para que preparasen bien todas las herramientas que iba a llevar enganchadas en el cinturón de sus disfraz de ladrona. Franky había pasado un par de años riéndose cuando, dos años atrás, Luffy había traído a sus nuevos amigos y la niña había conseguido asustar en cuestión de minutos a la mayoría de los miembros del grupo. Desde luego, si se descuidaba le acabaría quitando el liderazgo.
En otra mesa, Luffy y Usopp acosaban a Zambai para que se diese prisa en terminar sus espadas de pirata, que habían sufrido un contratiempo y a las seis de la tarde del treinta y uno de octubre todavía no estaban listas.
Zoro había decidido vestirse de samurái, acorde con lo que había aprendido desde que podía caminar en el dojo de su padre, un hombre serio e intimidante llamado Mihawk, y les había costado días convencerlo para hacer una réplica en miniatura de sus katanas para el disfraz. El niño había pretendido llevar las tres armas originales consigo a pedir caramelos.
En ese momento el chico de pelo verde estaba discutiendo con Sanji, que iba vestido de caballero medieval, por la última tontería que se les había metido en la cabeza. Aquellos dos no dejaban de discutir por cualquier cosa, y desde luego en la Franky Family no habían apostado acerca de cuántos años tendrían cuando se diesen cuenta de que se gustaban. Siete era muy poco, pero Franky apostaba por los catorce.
Kid había decidido vestirse de bandido y se le había encomendado la importante tarea de llevar una enorme bolsa llena de huevos, huevos que nadie dudaría que acabarían cubriendo las puertas, les diesen caramelos o no.
Law, senado frente a Mozu, esperaba pacientemente a que esta terminase de maquillarlo como un vampiro. El disfraz estaba logrado, aunque en opinión de Franky lo de la sangre falsa cayéndole por un lado de la boca era un pelín demasiado.
El propio Franky, ignorando los comentarios de que con veintidós años no le pegaba hacer algo así, se había hecho un súper disfraz de ciborg. El no iba a salir a pedir caramelos, por supuesto, pero había sido divertido hacerse el disfraz.
Law llamó al timbre de la aburrida casa de dos plantas que les tocaba visitar a continuación, una calabaza haciendo las veces de cesta ya medio llena de caramelos sostenida con ambas manos y Luffy Kid cada uno a un lado, los demás preparados para entrar en acción si era necesario.
La puerta se abrió y se encontraron frente a un alto hombre con rostro severo y arisco. Los niños, sin intimidarse, dijeron a coro:
-¿Truco o trato?
El hombre se quedó callado un momento, paseando sus pequeños y fríos ojos por los disfraces y la calabaza llena de golosinas y dulces antes de, finalmente, decir:
-Largaos de aquí, mocosos.- Y cerrarles la puerta en las narices.
Law miró a los lados, intercambiando miradas con Kid y Luffy, y los tres se giraron y echaron a andar hacia la hilera de coches aparcados en la acerca. Cuando estuvieron ya frente a ellos, tomó una gran bocanada de aire y gritó:
-¡AL ATAQUE!
De detrás de los coches salieron los demás niños, armados con huevos en ambas manos, y comenzaron a lanzarlos contra la puerta y las ventanas de la casa al tiempo que los tres que habían ido a preguntar se metían entre los vehículos y comenzaban a sacar huevos de la bolsa, convenientemente dejada en el suelo, para lanzarlos también contra la casa.
No tararon en escuchar al antipático hombre maldecir a gritos, con un vocabulario que habría escandalizado a cualquier otro grupo de niños, y pronto la puerta volvió a abrirse. Al contrario de lo que se habría esperado, no se marcharon cuando el hombre comenzó a gritarles toda clase de amenazas, avanzando hacia ellos, sino que pasaron a tirarle los huevos a él y no fue hasta que este estuvo a escasos dos metros y completamente cubierto que Kid recogió la bolsa del suelo y los siete niños salieron corriendo entre gritos de júbilo, como si acabasen de ganar una importantísima batalla
A Luffy le gustaba haber pasado a primaria. Las clases seguían siendo un aburrimiento, pero ahora estaba en el patio de los mayores y no solo volvía a poder jugar con Nami, Zoro y Sanji a la hora del recreo, sino que también podía hacerlo con Kid y con Law.
Además, Luffy vio algo muy interesante.
Un niño mayor, puede que de la edad de Law, se había estado metiendo con un chico de su clase en el patio y le quitó el dinero del almuerzo. Luffy, enfadado, se acercó a ellos con la intención de decirle que le devolviese el dinero y de darle una paliza si era necesario, pero alguien se le adelantó. Un chico de pelo moreno, con pecas, aproximadamente de la edad de Kid le pateó el culo a aquel matón incluso antes de que Luffy llegase, y después le devolvió el dinero al niño, dándole también el que había tenido el mayor.
Impresionado, Luffy corrió hacia el chico moreno, decidiendo que quería ser su amigo, pero un grupo enorme de chicas pasó por delante, y cuando hubieron pasado el otro niño ya no estaba.
Aún así, Luffy había decidido que quería ser amigo de aquel chico.
Law y Kid bajaron a la clase de Luffy para recogerlo e ir todos juntos a casa, pero al llegar allí se encontraron con Usopp saliendo al pasillo, solo.
-¿Dónde está Luffy?- Preguntó Kid.
-Ha salido corriendo nada más sonar la campana. ¿No ha ido con vosotros?
Law y Kid se miraron.
-No. Veníamos a buscarlo.
-¿Ha pasado algo hoy?- Preguntó Law.
-Bueno… Luffy estaba muy emocionado, más que de costumbre.- Usopp se encogió de hombros.
Los dos más mayores se volvieron a mirar.
-Vamos a buscarlo.
Law no había tardado en decidir que Luffy se las iba a pagar muy caras. Habían recorrido el edificio de arriba a abajo, buscándolo, pero no habían encontrado ni rastro de Luffy y ya llevaban una hora recorriendo las calles de Sabaody buscando algún rastro del activo niño. No lo habían hablado, pero Kid y él parecían haber llegado al silencioso acuerdo de que sería mejor no avisar a nadie a no ser que fuese imprescindible, ya que lo más probable era que Luffy se hubiese distraído con alguna tontería.
Eso no quitaba que Law fuese a cumplir su favorecida amenaza de diseccionarlo. Oh, no iba a hacerlo realmente, desde luego, pero Luffy iba a necesitar una muy buena razón para no terminar atado a una cama, amordazado y con las líneas que Law iba a seguir en la disección dibujadas en la piel.
Kid se detuvo, mirando a un lado, y Law lo hizo también. Se giró hacia donde Kid estaba mirando y sintió como su enfado se mezclaba con una enorme sensación de alivio al ver a Luffy sentado en un columpio, bastante quieto, mientras un niño de pelo moreno y pecas, arrodillado en el suelo, le ponía lo que parecía ser una tirita en la rodilla y otro, rubio y vestido con ropa que parecía bastante cara, les hablaba a ambos, sonriente.
Entonces Luffy se giró, los vio y se levantó de un salto, prácticamente golpeando al chico de las pecas en la nariz, y comenzó a agitar el brazo en alto.
-¡Eh, chicoooos!- Los saludó.- Este es Ace,- hizo un gesto hacia el moreno que ahora se levantaba del suelo,- va a tercero en nuestro colegio. Y este es Sabo,- señaló al rubio,- su amigo de un colegio pijo. ¡Ahora son mis amigos!
Así fue como Portgas D. Ace y Sabo, "el niño del colegio pijo", pasaron a formar parte de su creciente grupo de amigos.
Continuará
Y ahí está Ace, por quién no dejabais de preguntarme :3 Sabo también, claro, que no podía faltar.
Ace y Sabo tienen un año más que Zoro y Sanji y uno menos que Kid y Law.
Y, por si no ha quedado muy claro, el tío al que le tiran los huevos es Akainu ^-^
