(La historia no me pertenece es propiedad de Sandi Lynn y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)

Capitulo 10.

La mañana siguiente me desperté con un mensaje de Annie diciendo que estaba en camino con café y bagels. Me levante de la cama tan pronto como ella estuvo lista para romper la puerta.

-Que mal amigas eres –soltó mientras pasaba por delante de mi para dejar el café y los bagels en la mesa.

-¿Qué hice? –Bostece.

-Espere toda la noche a que me llamaras y me contaras sobre tu día con Terry, pero nunca lo hiciste. –Hizo un puchero. Annie amaba eso, y el era algo natural. Una vez me contó que podría hacer que un chico haga lo que sea sólo haciendo esa cara.

-¿Cómo sabrías sobre lo de ayer?

Bajo la mirada y tomo un sorbo de su café. –Tom me contó –dijo como si no fuera la gran cosa.

-¿QUÉ? –grite. Annie saco un bagel de la bolsa y me lo tendió.

-Me llamo y me dijo que los vio en Central Park; quiso saber desde hacia cuanto tiempo se estaban viendo… Podría decir que estaba celoso.

-¿Quién diablos se piensa Tom que es? ¿Olvido que es él quien me dejo y comenzó a salir con una perra de plástico?

Se inclino sobre la mesa. –Le conté que Terry era tu jodido compañero y tenia que superarlo.

Me agarre suavemente de su brazo. –No lo hiciste.

Annie levanto dos dedos. –Juro por Dios que lo hice.

Rodé los ojos mientras sostenía el café en mis manos. -¿Quién se cree que es?

Me miro en lo que se levantaba para tomar un cuchillo del cajón. –Es un idiota Candy, nada más.

Reí y me sobresalte por un golpe en la puerta. Mire extrañada a Annie y me levante para ver quien era. Observe por la mirilla y vi a una alta y atractiva mujer parada del otro lado. Abrí la puerta aun con el pijama puesto.

-¿Señorita Candice White? –pregunto la mujer.

-Sí, soy Candice White. –Ella se abrió paso a través de la puerta.

-Muy bien –dijo mientras le hacia señas a las otras tres mujeres con bolsas de ropa para que le siguieran por detrás.

-Ummm, ¿Qué está sucediendo? –Mire en dirección de Annie cuando se sentó en la mesa con la boca abierta.

-Señorita White, soy Camille, y nosotras somos de Sacks Fifth Avenue. El señor Grandchester nos envió para que usted elija un vestido para el evento de esta noche. Él la describió, así que nosotras elegimos aquellos vestidos de sentimos que le convenían.

-Santa mierda, Candy –dijo Annie.

Me quede allí mientras las mujeres desempacaban el contenido de bolsas, sacando los más hermosos y caros vestidos que había visto. Me probé cada uno sintiéndome como Cenicienta. Annie alzaba los pulgares con aquellos que le gustaban y la mujer alta aplaudía. El último que me supe era un Badgley Misha negro, sin tirantes y de encaje. Jadeé cuando Annie tenía una lágrima en su ojos en lo que tomaba mis manos y me miraba.

-Luces absolutamente impresionante, Candy.

-Es demasiado, no puedo aceptar esto o dejar que Terry lo haga por mi.

Camille se acerco y me dio un par de tacos a iras de Jimmy Choo. –Ponte esto, querida y deja que el hombre te compre un nuevo vestido; confía en mi, si él no pensase que valieras la pena, no habría hecho esto. –Mire a Annie y tome los zapatos de Camille.

-Terry no es un idiota, déjalo comprarte un vestido y definitivamente esos zapatos –sonrió Annie.

Rodé los ojos mientras me ponía de pie con el vestido de diseñador y los Jimmy Choo. Me sentí increíble. Tome mi teléfono y le envía a Terry un rápido mensaje.

"Hola, soy yo, Candice… gracias por el hermoso vestido pero es demasiado y no me siento bien aceptándolo". Segundos después él respondió:

"Por nada y no es demasiado, te veo lista a las seis en punto".

Le sonreí a Camille. –Me gusta este –dije mientras pasa las manos por mi cuerpo. Ella le chasqueo los dedos a las otras mujeres para que guarde los oros vestidos.

-El Sr. Grandchester estará inmensamente contento de que usted haya escogido su favorito. –Sonrió mientras salía por la puerta. Me quede parada en medio de la habitación intentado averiguar qué quiso decir Camille con su vestido favorito. ¿Fue a la tienda por cuenta propia y escogió algunos para darme? Luego me pregunte si era un habito suyo para todas sus mujeres.

-Estás pensando demasiado, Candy –dijo Annie en lo que abría la cremallera trasera de mi vestido-. Ve a ponerte tus otras ropas de vuelta; no quieres arruinar esto antes de lo previsto. Llamare a Roger y veré si está disponible para arreglarte el pelo y maquillaje, me debe un gran favor.

Fui al baño y me puse un par de jean y una musculosa con un sentimiento enfermo en mi estomago. El teléfono sonó, y ese familiar llamaba de nuevo, lo ignore y fue al buzón de voz.

Annie y to tomamos un taxi a Color me Beautiful, una peluquería de nuestro amigo Roger. Entramos por las puertas del salón de lujo a tiempo en el que él nos veía. Se acerco y me abrazo con fuerza.

-Ay niña, escuche lo de Tom y creo que es un idiota.

-Gracias Roger, supongo que sí. Sonreí ligeramente. Se giro hacia Annie y le dio un cálido abrazo.

-Ahora, dime donde vas a esta noche y con quien.

Annie salto. –Va a un evento de caridad con Terry Grandchester.

-¿El Terry Grandchester? ¿El ardiente y millonario Terry Grandchester?

Rodé los ojos. –Sí Roger, ese. –Me miro seriamente.

-Candy, conoces tu reputación, ¿no es así? –Me quede en blanco porque no sabia nada de Terry excepto su única regla sobre dormir con alguien y que no le gustaban las relaciones.

-Somos amigos, nada más.

Roger sacudió las manos frente a su rostro. –Chica, Terry Grandchester no tiene amigas; tiene esclavas sexuales, no amigas. –trague saliva y no quise escuchar más. Annie podría decir que me sentía incomoda.

-Vamos Roger, haz tu magia y arregla a nuestra chica para que cada chico en el evento ruegue por ser el que la llevaría a casa. –Golpeé su brazo mientras seguíamos a Roger a su puesto.

Conocí a Roger por Annie. Él solía trabajar en la galería de arte a tiempo parcial mientras trataba de lanzar su salón. Era un hombre guapo con el pelo de punta marrón y la cantidad justa de vello facial delineado su rostro ovalado. Cortaba el pelo y maquillaba como nadie más en el negocio. Una vez trabajo como estilista de Miranda Lambert, pero renuncio para asentarse en un lugar y construir una vida con su compañero George. Me senté en la silla mientras él hacia su magia en mi cabello y rostro. Nunca me sentí más hermosa que ese día.

Entre en mi vestido de diseñador, los Jimmy Choos, y mire en el espejo y mi cara ligeramente maquillada y los elegantes rizos. Por primera vez, en un terrible y largo tempo, olvide todo lo malo de mi vida. Mire el reloj y vi que eran las 6:00 pm. Rodé mis ojos en lo que alguien tocaba la puerta. Como prometió, él llegaría a las seis en punto. Abrí la puerta en mientras Terry se quedaba parado allí, mirándome e inhalando profundamente. Las mariposas en mi estomago comenzaron a revolotear y mi corazón empezó a latir al momento en que lo vi en su smoking negro.

-¿Tenías miedo de que me asaltaran entre la puerta y tu coche? –Sonreí.

-Muy graciosa Candice –dijo.

Estaba sorprendida de que él mismo viniera a la puerta en lugar de enviar a Denny. Golpeé mi hombro contra el suyo, y esbozo una pequeña sonrisa. Nos metimos en la parte posterior de la limusina y Terry son sirvió una copa de champagne.

-Gracias Terry, tenía la esperanza de que te gustara esto. –Le guiñe el ojo en lo que él sonreía y nosotros manteníamos nuestras copas alzadas.

Continuara…