Sí, lo sé. Tardé mucho con esta actualización del capítulo, pero es que no pude, porque entre el verano y currar en el bar, pues no tenía mucho tiempo, lo siento.
Este capítulo, es uno de los últimos, narrado desde el punto de vista de Hermione. No quiero que resulte pesado ni cansino, ni nada por el estilo. Pero me gustó la idea de ver a Hermione en una situación como "ésta". Espero que os guste, a mí me encantó, la verdad.
11- Ilusión o Realidad
Hermione
El castillo estaba totalmente en silencio. Ni siquiera Peeves deambulaba por los pasillos, no había ni un fantasma. Los ruidos se reducían a las respiraciones nerviosas de la mayoría de los alumnos que habían decidido no huir, que habían decidido quedarse a luchar por Hogwarts.
La idea de Draco era realmente buena, pero no tenía fundamento. Es decir, había ideado un plan estupendo pero yo no le veía sentido. Había ideado que todos los alumnos y profesores, exceptuando nuestro grupo, McGonagall y Hagrid, se guarecieran bajo el subsuelo del Gran Comedor. Mientras nosotros iríamos a la Cámara de los Secretos, y esperaríamos allí a que Voldemort y los suyos llegaran.
Yo nunca había estado allí abajo, pero cuando ví las piedras arremolinadas y amontonadas supuse que fue pos culpa del hechizo que Lockhart les quiso lanzar a Harry y a Ron en segundo año. En ese momento me acordé de ellos.
¿Dónde estarían? Imaginaba que ya habrían conseguido encontrar todos los Horrocruxes o al menos casi todos. Quizás no les volvería a ver nunca más, pues sabía que aquella batalla que estábamos por librar decidiría nuestro destino. Quizás mi destino no era volver a verlos, ni tampoco vivir eternamente con Draco, pero ojalá fuera distinto. Ojalá el destino tuviera alguna carta escondida y nos pudiera dar una oportunidad. Porque nos lo merecíamos. Después de todo lo que habíamos pasado nos merecíamos un descanso.
Cuando conseguimos pasar aquella barrera de enormes rocas, pudimos ver la entrada de la cámara. Sentí un escalofrío terrible al ver la enorme entrada circular, con la forma de una serpiente incrustada en la entrada. Nos acercamos con cuidado hacia ella, pero fue Ginny la que parecía más afectada. Me quise acercar a ella al verla con aquella expresión perdida, pero al mano helada de Draco me detuvo. Volteé mi cabeza para encontrarme con sus ojos y cuando lo hice sentí que parte de mí se relajaba. Me acarició con su pulgar el dorso de mi mano consiguiendo de mí una sonrisa.
- Creo que la Weasley necesita estar sola, Hermione... –me miró como sólo él sabía hacerlo, haciéndome sentir feliz y llena por dentro. Le quería decir tantas cosas, pero eran demasiadas, y además no sabía si conseguiríamos vivir después de la guerra que estaba a punto de comenzar, la verdad.
Me fijé en que McGonagall abría la puerta sin hacer ningún esfuerzo apuntándola con su varita. Yo tiré de Draco hacia la puerta para entrar, y apremió a Ginny, que estaba junto a Luna, para que entraran. Neville ayudaba a Hagrid a quitar algunas piedras, y yo quise ayudar pero Draco me lo impidió sin dejar de tomarme la mano.
- Debes descansar Hermione, llevas muchos días secuestrada y has perdido fuerzas... –me besó dulcemente en los labios-. Necesito toda tu fuerza para lo que se aproxima, ¿vale? –yo asentí. ¡Cómo negarme si él me miraba de aquella manera haciéndome sentir única en el mundo! Él aun tenía rasguños en el rostro, seguramente de la pelea con los mortífagos. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. ¿A cuántos tuvo que matar para poder escapar? En aquel momento oí la voz de Hagrid que nos apremiaba a entrar. Me solté de Draco y caminé rápido hacia dentro de la cámara. Me quedé maravillada y asombrada con lo que mis ojos veían.
Era exactamente tal y como Harry la había descrito. Un pilar de columnas se alzaban a ambos lados de un enorme pasillo, que conectaba la entrada con la enorme pared donde se podía ver claramente el grabado de Salazar Slytherin. Me giré hacia Draco para ver su expresión y me quedé sin habla. Su mirada estaba perdida más allá del rostro del creador de su casa, como si estuviera en otro mundo.
Me quise acercar a él, pero entonces, como si me hubiesen golpeado un dolor de cabeza más intenso que los demás me inundó. Mis piernas se doblaron y caí al suelo agarrándome la cabeza porque parecía a punto de explotar.
- ¡Hermione! –escuché la voz de Draco muy cerca de mi oído, y noté sus fuertes brazos sosteniéndome e intentando que me pusiera en pie, pero el dolor era tan grande que era incapaz de moverme-. ¡¿Qué te ocurre, Hermione?! –gritaba él, o al menos eso me parecía a mí. Oí más gritos, pero cada vez les oía más lejos y más lejos, como si se fueran alejando, hasta que finalmente todo se quedó en silencio.
--
Había un silencio sepulcral. Aparté mis manos de la cabeza y pude comprobar que sí, que era cierto. No se oía nada. Abrí los ojos con cuidado temiéndome lo peor, pero lo que vi fue algo que jamás, ni en mis peores pesadillas, hubiese pasado. Caí hacia atrás violentamente y me pegué a la columna más cercana. Intenté no mirar, no quería ver nada más, pero mis manos estaban paralizadas del miedo. Intenté cerrar los ojos, pero entonces oí los sollozos de quien no quería oír nada.
Abrí los ojos para poder ver entre lágrimas, como Ginny se debatía entre la vida y la muerte en el suelo. Todo el suelo estaba encharcado de sangre, pero no era toda de ella. Había más cuerpos por el suelo, y eso era una visión bastante fea. Vi el cuerpo de Harry que se movía débilmente, arrastrándose por el suelo hasta que llegó donde Ginny para tomarla de la mano con ternura. Pero entonces un rayo impactó sobre el cuerpo debilitado de Harry y le hizo contorsionarse y que se convulsionara como si le estuvieran maltratando. Por la expresión que pude ver en Harry supe de qué maldición se trataba, y aquello me aterrorizó. Ver como Harry se retorcía en el suelo bajo la maldición cruciatus era algo que nunca había podido imaginar.
Sólo le había visto bajo esa maldición una vez y fue en el Departamento de Misterios. En aquel momento me juré que no le volvería a ver así, que no lo iba a permitir, pero ahora... Mi cuerpo estaba congelado y paralizado, y mi mente no reaccionaba. Tuve que ver impotente como Harry se iba debilitando más y más hasta que la maldición fue retirada y le dejó exhausto. Pero aun así, a pesar del dolor que tuvo que soportar bajo esa maldición, no soltó la mano de Ginny.
Aquella escena me sobrecogió, y no pude parar de llorar.
- ¿Ves como tus amigos iban a morir, sangresucia? –susurró la voz de Ethan en mi oído. Ni siquiera me moví al oírle. Una rabia y una ira me consumía por dentro, pero también tenía espacio para le impotencia de ver todo aquello. Intenté buscar a Draco por todos los lados pero no lo encontré. Una angustia sustituyó a esa rabia que tenía e intenté ponerme de pie-. ¿Buscas a tu príncipe?
- ¿Dónde está? –pregunté mirándole seria y fríamente a los ojos, o al menos todo lo fríamente que podía mirar a un asesino.
- Tu querido príncipe murió, tal y cómo te dije hace un tiempo... –sus palabras eran dagas que se clavaban en mí corazón.
- No... –ni siquiera podía hablar-. No es posible... esto es un sueño... una alucinación... –Ethan se fue acercando más y más a mí, hasta quedar a medio metro.
- No, no lo es, sangresucia –di un paso hacia atrás incapaz de creerme sus palabras-. Mientras tú te desmayabas, tus amigos estaban luchando y pereciendo, uno tras otro... mientras ellos morían tú estabas aquí tirada en el suelo, sin hacer nada, como si no te importara nada... –me cogió del cuello inesperadamente y me empotró contra una columna. El aire dejó de pasar a mis pulmones, e intenté zafarme de su agarre.
- N..no...pu...ed... –pero cada vez tenía menos aire, y eso comenzó a hacerme efecto. La vista se me nubló y la fuerzas comenzaron a irse. Entonces, cuando creí que moriría ahogada, me lanzó lejos de allí, mandándome contra otra columna. Con el choque parte de ella se rompió, mientras que mi brazo se dobló de una manera extraña haciéndome gritar de dolor. Al caer, caí junto a los cuerpos de Ginny y Harry que ahora yacían inmóviles, pero agarrados de la mano. Me quedé absorta mirando la unión de sus manos, por lo que no pude ver el nuevo ataque de Ethan. Éste se lanzó hacia mí, y me levantó sin mucha dificultad, y me dio una bofetada. Caí de nuevo al suelo sintiendo un dolor inmenso en mi mejilla y mandíbula. Me toqué la zona del golpe y noté sangre. ¿Me había partido el labio? Le miré con odio, e intenté ponerme el pie y pegarle, pero él me retuvo agarrando mis muñecas y acercó sus rostro al mío.
- Tenía tantas ganas de matarte, sangresucia... Draco pudo evitarlo varias veces, pero ahora, no voy a desaprovechar esta oportunidad. El Señor Tenebroso me prohibió matarte hasta que Harry Potter estuviera muerto, y ahora... ¡lo está! –me dio un golpe con su cabeza, dejándome aturdida durante unos instantes, instantes que fueron los justos y necesarios para que él me lanzara de nuevo contra una columna, dándome un fuerte golpe en la cabeza, dejándome más aturdida aun e incapaz de moverme. Sacó su varita y me apuntó al corazón-. Vamos a ver cuánto aguantas... –abrí los ojo asustada e intenté escapar pero al no responder mis músculos no pude hacer nada por evitarlo-. ¡CRUCIO! –jamás en vida sentí algo semejante.
Sentí como si mil cuchillos atravesasen a la vez mi piel. Intenté gritar pero ningún sonido salía de mi boca. Aquel martirio se prolongó demasiado o al menos eso me pareció. Cuando pareció amainar la fuerza de la maldición pude respirar, pero fui incapaz de moverme. Entonces volví a recibir el impacto de un nuevo cruciatus, y esta vez si pude gritar.
Grité con todas mis fuerzas, hasta quedarme sin nada de aire dentro de los pulmones, aunque ya no valía la pena. Lo mejor sería morir pues no me quedaba nada por lo que luchar.
Cerré los ojos intentando soportar el dolor, pero lo veía casi imposible.
--
- ¡Hermione! –abrí los ojos rápidamente y me encontré con la mirada de Draco realmente preocupada. Fruncí el ceño. ¿Qué estaba pasando? Intenté hablar pero cuando lo hice sentí un dolor inmenso en todo el cuerpo, como si me hubieran estado golpeando mil y una veces. A parte del rostro de Draco también vi a Ginny y a Luna que me miraban preocupadas. Draco me ayudó a incorporarme y sentarme, y una vez hecho, les miré confusa.
- ¿Qué ocurrió? –mi voz se notaba débil, muy débil, que hasta me asusté. Todos me miraban con gran preocupación, y yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Hasta hace un momento estaba con Ethan a punto de morir bajo el cruciatus, y ahora me encontraba con ellos. Había pasado algo extraño. ¿Había sido una ilusión? Ginny me abrazó mientras se le saltaban las lágrimas y yo la respondí al abrazó más fuerte que ella. Durante unos instantes la había perdido... Había parecido tan real.. tan real que dolía el solo hecho de pensarlo. Ginny se apartó de mí y me miró.
- Te desmayaste, y te perdiste el conocimiento. Pensamos que fue un simple desmayo pero entonces... –Ginny miró a Draco como para pedirle permiso para continuar. Draco no cambió la expresión. Seguía igual de preocupado y me tenía agarrada una mano fuertemente-. ...entonces comenzaste a dar convulsiones y a retorcerte en el suelo, Hermione...
- Nos asustaste de verdad... –la voz de Luna me asustó. Ahora ya no era su característica voz soñadora, ahora se notaba su preocupación y su miedo. La miré y sonreí, pero en mi interior no sonreía. Entonces no había sido una ilusión, ni tampoco un sueño. Había sucedido de verdad. Ginny había muerto, Harry también... todos habían muerto, pero ¿cómo era posible entonces si ellos estaban frente a mí? Miré a Draco para tranquilizarle, pero en ese instante, al verle los ojos me recordaron a los de Ethan, y me di cuenta de algo muy importante.
- ¡Lo sabe! –asusté a todos con mi exclamación. Me puse de pie a malas maneras, con ayuda de Draco y tras recobrar el equilibrio bien, miré a todos y cogí aire-. ¡Saben que estamos aquí! ¡Saben que estamos preparando una trampa! –me miraron confusos, pero fue Draco el más rápido en comprender y asimilar lo que dije.
- ¡Hay que volver! ¡Hay que proteger a los demás que están arriba! –McGonagall nos miró y asintió un poco asustada, al igual que Hagrid, que había traído a Fang con él. Entonces el perro se puso a ladrar y a mirar enfadado a la puerta de la Cámara y me temí lo peor.
Y- a están aquí... –y nada más pronunciar aquellas palabras, varios mortífagos se aparecieron y comenzaron a lanzar hechizos. Draco tiró de mí y conseguí evitar uno. Todos corrimos para ocultarnos. Vi como Ginny y Luna corrían hacia una columna y se resguardaban ahí. Draco y yo por nuestra parte nos escondimos en unas alcantarillas, y allí comenzamos a planear un algo para salir airosos de aquello, pero a mí no me ocurría nada. Esperaba que a él se le ocurriera algo.
- Escucha Hermione, vamos a salir de aquí ¿vale? –me tomó el rostro y me lo acarició y me besó varias veces, como desesperado.
- Draco, tranquilo... –le tomé las manos después de besarle dulcemente para tranquilizarle- Vamos a salir de aquí, lo sé... –le volví a besar, y él me respondía al beso con pasión, abrazándome con fuerza.
- Hermione... yo... –me apartó el rostro suavemente y me miró a los ojos con aquella mirada que me mataba.
Sabía lo que quería decirme, lo sabía desde que me besó por primera vez. Yo quería decirle que le quería, que le amaba, porque era cierto. Era lo único de lo que estaba segura en aquel instante. Por un momento olvidé quiénes éramos, y qué hacíamos allí, olvidé a los mortífagos y nuestra posible muerte próxima. Lo olvidé todo, y me concentré en Draco, en mis sentimientos por él. Le besé de nuevo, y él me respondió. Pero aquel beso era diferente a los demás. En él nos decíamos todo lo que éramos incapaces de decir con palabras.
Me tumbó en el suelo sin dejar de besarme, y se apoderó de mi cuello. Me desabrochó la camisa y quiso recorrer todo mi cuerpo con sus labios, pero no ocurrió. Se apartó de mí y se me quedó mirando como si fuera una escultura o algo parecido. En sus ojos había un brillo que no había visto antes, un brillo especial, que me hacía sentir especial. Su mirada grisácea era como el mar cuando había niebla y apenas se veía. Me adentré en su mirada y en aquel momento tuve una ilusión, pero no fue como las demás anterior de Ethan, ésta no tenía nada que ver con él.
En ella aparecíamos Draco y yo, y los años hacían mella en nosotros. Ignoro cuántos años podríamos tener, pero parecíamos felices; éramos felices. Estábamos en el jardín de una hermosa casa, no grande, mas bien pequeña. Había un columpio para niños, y estábamos sentados en un balancín mirando hacia el mar, desde lo alto de una colina. Entonces la voz de una niña se oyó y ellos se sonrieron. La recibieron con las manos abiertas, y la sentaron sobre ellos. Seguidamente otro niño llegó y esperó a que su padre le tomara en brazos. Éste fingió que no le miraba, pero después de asustar al pequeño le cogió el brazos y le empezó a hacer cosquillas. Los cuatros eran felices, éramos felices.
Me quise acercar, pero entonces me encontré de nuevo en la alcantarilla frente a Draco.
Él me miraba sin decir nada, esperando a que hablara. Pero yo no tenía palabras, no después de lo que acababa de ver. No después de ver nuestro futuro juntos. Sin pensármelo dos veces me abracé a él fuertemente y eufórica. Él estaba sorprendido y no sabía que hacer. Nunca le había abrazado así como lo estaba haciendo ahora, pero supe reaccionar y me abrazó fuertemente pero con suavidad.
- ¡Oh! ¡Pero que ven mis ojos! ¡Que hermosa escena...! –exclamó una voz fría y grave tas nosotros. Al reconocer aquella voz me congelé y me quedé estática, pero fue Draco el más rápido y deshizo el abrazo. Se colocó delante de mí como formando una barrera entre Ethan y yo. Draco temblaba de ira y yo lo podía notar perfectamente. Observé que Ethan llevaba la varita en la mano y apuntaba a Draco mirándole de una forma frívola-. No sabes cuánto tiempo he deseado que llegase este momento, primito... –sonrió de lado mostrando su perfecta dentadura, pero aun así Draco no se apartó. Draco me tomó la mano fuertemente por detrás, y en aquel momento sentí un punzante dolor en la sien, a la vez que oí su voz en mi cabeza.
- "Cuando diga "ya" sales corriendo, ¿de acuerdo?" –miré a Draco horrorizada. ¿Qué pensaba hacer? Me soltó la mano, aunque yo no me quise soltar, pero él se deshizo de mi agarre como pudo intentando que Ethan no se diera cuenta, pero yo dudaba de ello. Ethan Malfoy era más listo de lo que creía, mucho más. Y muy poderoso también. Entonces, como si me hubiera leído el pensamiento, Ethan clavó su mirada fría y pétrea en mí y sonrió aun más de lado.
- Draco, yo que tú no haría ninguna tontería –dio un paso hacia nosotros, y Draco me obligó a dar dos pasos a mí hacia atrás. No podía ver el rostro de Draco, por lo que ni se me ocurría lo que tenía que estar pasándole por su cabeza. Draco sacó su varita y apuntó a su primo de igual manera que él le apuntaba. Entones me preparé, pues sabía que Draco iba a decir "ya" en cualquier momento y tenía que estar preparada. Lanzó un hechizo rápidamente pillando de improvisto a Ethan y se giró hacia mí un segundo.
- ¡YA! –y me tiré hacia un lado, justo cuando un rayo violeta se dirigía hacia mí por parte de Ethan. Corrí por la alcantarilla y me giré un segundo para comprobar que Draco me seguía corriendo detrás, y a la vez que lanzaba hechizos contra su primo. Las alcantarillas eran un laberinto, y por más que corría no hacía más que dar vueltas y vueltas. Pero de repente, me encontré con una salida de esas alcantarillas. Corrí hacia ella lo más que pude, y cuando ya creía que estaríamos a salvo, Ethan se apareció ante mí. Proferí un chillido pues me asusté, pero él me tapó la boca, y me colocó de espaldas a él, sujetándome con sus fuertes y musculosos brazos. Cuando Draco llegó hasta nuestra posición creí morirme al ver su rostro de espanto. Yo intenté soltarme del agarre de Ethan y correr hacia Draco, pero me fue imposible, apenas me quedaban fuerzas y él era muy fuerte.
- ¡Quieto! –exclamó Ethan al ver que Draco le apuntaba con la varita furioso. Me movió el rostro para que los ojos de Draco y los míos coincidieran. Se me anegaron en lágrimas al ver su estado de impotencia al verme atrapada por Ethan. Le quería decir tantas cosas, tantas... pero era incapaz de decirlas en voz alta. Quería que supiera cuanto le quería, y que no me importaba morir por él, pues ya había estado a punto de morir una vez, no me importaban dos.
- Suéltala, Ethan. Es conmigo con quién... –Ethan me clavó débilmente la varita en la garganta-. ¡No la hagas daño! ¡Déjala! ¡Lucha conmigo!
- No, Draco... acabo de descubrir que matarte no me llenaría por dentro, pero sí sé de que forma poder sentirme bien conmigo mismo... –me clavó aun más la varita y entonces lo comprendí. No iba a matar a Draco, me iba a matar a mí.
Miré a Draco los ojos abiertos, pero no asustada. Me preocupé por él, pues su expresión era de puro dolor. Él también sabía a qué se estaba refiriendo Ethan con aquello, y eso le dolía por dentro. No hacía falta ni que me dijera nada, pues con aquella simple mirada me valía.
Era mucho más de lo que podía imaginar.
En toda mi vida desde que conocí a Draco Malfoy hace siete años, nunca se me habría pasado por la cabeza que nos pudiésemos enamorar, era algo completamente alocado y estúpido.
Pero mira cómo es la vida... ¿será cierto que los polos opuestos se atraen?
Quizás nunca lo sepa.
FIN DEL UNDÉCIMO CAPÍTULO!!
Espero que os haya gustado. A mí me encantó, si os digo la verdad.
Por cierto, me voy a ir de vacaciones, y tengo pensado acabar la historia este verano, por lo que al volver, subiré los capítulos, ¿vale?
Si tardo mucho, es que no puedo conectarme ni nada, porque a donde voy no tengo internet, sorry. Siento la demora.
Un abrazo y un besote!!
Gracias por leer esta historia, de veras!!
Pero no sé si os está gustando, porque como no recibo reviews... por favor, necesito saber cómo va la historia y si os gusta...
R E V I E W S !!
