Nuevamente los pequeños niños se encontraron bajo el árbol Sakura donde habían empezado su travesura. Hiroto con un semblante misterioso y Aoi con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿y? ¿Qué averiguaste? Yo fui a la casa de mi tio Kazu. –dijo hablando rápido.

-Yo no pude ver al tío Ruka pero encontré un álbum de fotos. –dijo el con un tanto de monotonía.

-Te voy a contar lo que paso. Le pedí al tío Kazu que me hablara de cuando mamá iba a la escuela y me mostró un álbum donde aparecía tu papá. Pero más joven .El parecía feliz aunque no lo demostraba o eso me dijo el tío Kazu. –le dijo con una sonrisa.

Hiroto estaba bastante sorprendido. Tal vez deberían seguir la búsqueda.

-Yo encontré un álbum de fotos donde mi padre aparecía con tu mamá. Está claro que ellos eran novios. Debemos averiguar que pasó para que se separaran. – LE dijo el en tono reflexivo. Aoi frunció el ceño y dijo:

-Tío Kazu dijo que tu papá fue el primer amor de mi mami. Pero que el no supo valorarla.- le dijo con preocupación en sus ojos. Si el papá de Hiroto no supo valorar a su mamá, tal vez fuese mejor que lo dejaran como estaba. ¿Y si el señor Hyuga lastimaba a su mamá? Un escalofrío recorrió su cuerpo.

Hiroto observó las reacciones de ella. Y supo lo que pensaba por que el mismo lo estaba pensando. Aunque la curiosidad los matase. Tal ves fuese mejor dejarlo como estaba.

Mientras manejaba su Auto en dirección a la cena de Hotaru, con Hiroto en el asiento de pasajero en la parte de atrás, mil y una cosas pasaban por su cabeza. ¿Por qué Imai los invitaría a una fiesta? Ella lo odiaba con toda su alma. Cuando Ruka lo llamó para hacerle saber que su adorable mujercita había preparado una cena con varios amigos y que el estaba invitado. No dudo en aceptar, enseguida le dijo a Hiroto que se alistasen. Habían estado en silencio desde que el había llegado de la escuela. La cena con Imai tenía varios vistos Buenos, tal vez pudiese hacer la paces con Hotaru así ella le ayudaría a saber más sobre la Mikan de ahora.

Mikan.

Lanzó un supiro. Que cambiada que estaba. En su cabeza aparecieron las imágenes de Mikan en su adolescencia. La etapa más feliz de su vida. Al lado de Mikan había tocado el cielo. ¿Por qué diablos había sido tan estúpido como para aceptar a Luna? Aún se recriminaba por haber perdido a su alma y corazón por una cualquiera?

Luego estaba Hiroto, su hijo le había dado las fuerzas para aguantar la desfachatez de Luna. Pero simplemente ya no podía más. Deba gracias al cielo que Hiroto pensara lo mismo que el.

Tardaron 10 minuto en llegar. La caza del matrimonio Nogi estaba completamente iluminada. Habían conseguido una buena posición económica. Tenían su propio chalet en una zona tranquila. Varios autos estaban estacionados fuera. Aparcó el auto frente a la cochera de la casa. Y bajó acompañado de Hiroto.

Tocó el timbre y espero un momento. LE abrió Ruka. Que al verlo sonrió complacido.

-Me alegro que hayas venido. Vamos la cena ya casi está lista. Pasen .- se hiso a un costado para hacerlos pasar.

Tan pronto como entraron se encontraron con una imagen hogareña. Ambos padre e hijo dieron un escáner a la habitación. Una voz familiar para Hiroto interrumpió su escaneo.

-Hiroto- gritó una emocionada Aoi. A Hiroto se le iluminaron los ojos al ver a su amiga. - ¿Qué haces ahí? ¡Ven vamos a jugar?- LE dijo corriendo a su lado y tomando la mano.

Natsume observaba la escena con una semi-sonrisa. Si esa niña estaba ahí Mikan también lo estaba. A pesar de la última vez tenía ganas de verla. Entonces reparó en el alboroto que venía de la parte de atrás de la casa. Justo donde la pequeña niña se llevaba a las rastras a su hijo. Decidió y a ver. Pero nada lo había preparado para la escena que estaba viendo.

Mikan reía a carcajadas de algo que le decía Tsubasa. La música acicateaba el ambiente. Misaki también estaba allí haciéndola reir mientra retaba Tsubasa. Y tuvo celos de ellos que la hacían reír. Una sonrisa lenta se deslizó por su rostro.

Mikan sintió que la observaban e inconscientemente pensó en Natsume. Distraída levantó la mirada para encontrarse cara a cara con el hombre de sus pensamientos. Su sonrisa se desdibujó. Y la sangre fluyó en torrente a sus mejilla que se pusieron rojas al instante que se encontró con la penetrante mirada de Natsume.