Disbelief at the last minute.
#11 | Silla
500 palabras.
Mime llegó a su departamento aquella tarde en un horario relativamente temprano. A diferencia del resto de la semana, ese día había sido bastante relajado, algo que apreciaba completamente. Aprovechando su exceso de tiempo libre, había decidido hacer las compras para el resto de la semana. No todos los días tenía tiempo para cocinar mucho, pero al menos quería asegurarse de tener arroz para todos los días de la semana, por si llegaba a necesitarlo.
Después de dejar las cosas en la alacena, decidió darse un respiro y observar a su alrededor. Su departamento estaba pulcramente ordenado, y casi se sentía bruto al pensar que la razón de eso era a que no tenía ganas de comprar muchos muebles.
Escuchó a su celular timbrar, y arqueando una ceja, lo sacó de su bolsillo. Atendió sabiendo de antemano que se trataba de Ikki. ¿Quién más le hablaría de la nada?
―Mime Folkensen, ¿qué ocupas?
―El avión está por despegar, Esmeralda dijo que estaba emocionada por verte. Aprovecho que está dormida para pedirte, ¿si podrías venir a recogernos al aeropuerto?
Mime observó a la mesa frente a él. Con la mano que tenía libre, jugueteó con el centro de mesa que tenía (un pequeño jarrón con una todavía más pequeña flor de plástico). Después de pensárselo unos segundos, sonrió.
―No tenía idea de que me extrañaras tanto, Kido. Si quieres verme, no es necesario que uses a Esmeralda como excusa.
Casi pudo escuchar cómo el cerebro de Ikki le gritaba diez mil groserías. Estaba obviamente satisfecho con su resultado. Después de unos segundos, lo escuchó gruñir, estaba casi seguro de que la única razón por la que no había comenzado a llamarle idiota es porque Esmeralda estaba dormida a su lado. Oh, era un ángel. Se aseguraría de comprarle algo bonito ahora que su cumpleaños se aproximaba.
―Iré al aeropuerto cuando sea la hora. De momento, disfruten su vuelo y no devuelvas lo que sea que les den.
―Adiós a ti también, Folkensen.
―Oh, pero si mi nombre lo escupes como si fuera ácido. ¿Suecia no fue de tu gusto?
Observó mentalmente cómo el otro rodaba los ojos.
―Sólo he ido tres veces en mi vida, y en ninguna fue tan tranquilo como ahora.
Mime se encogió de hombros, no le interesaba que el otro no pudiera verle.
―Es hora de irme ahora sí, Kido. O te quitarán el aparato, como en la escuela.
Antes de que pudiera decirle que parara de bromear, Mime cerró la tapa de su celular y rio maliciosamente. Nada para alegrarse el día que amargárselo a Ikki. Con el paso de los años había desarrollado una extraña necesidad por molestar al otro, y en respuesta había comenzado a responderle menos. Mientras tanto, Esmeralda linda como siempre, le pedía que dejara de molestarlo. Aun cuando Mime sabía claramente que ella también adoraba molestarle justo como él lo hacía, sólo que para proteger a su imagen decía lo contrario.
Oh, en verdad estaban hecho el uno para el otro.
Notas: La experiencia y mi hermana me han enseñado, que el nombre de Mime como está en este fic es correcto. Fanfiction no me deja poner enlaces, pero intentaré explicarme.
¿Hay visto la típica de "soy Thor, hijo de Odín"? Oh, bueno, el nombre es básicamente eso. Ahí es Mime... hijo de Folken (because, you know, el nombre de su padre era Folken... y eso). Aunque puede que esté erróneo, al menos me gusta tener la certeza de que sé de lo que hablo... medianamente.
A los hijos se les nombraba con el nombre de sus padres, y a las hijas se les hacía lo mismo con el nombre de las madres y se quedaba "Blabla hij de blabla" por decir de alguna forma su nombre.
Y ya. Es todo, babye.
―gem―
