Capítulo 11.

No escusas para mi tardanza… los dejo con el capítulo nuevo

~Chise~

Llegué a la conclusión que mi vida es demasiado absurda, desde que era una bebé hasta este preciso instante. Embarazada, eso dijo Gothi. No puede ser, no estoy en condiciones como para soportar este tipo de bromas del destino. Tengo un pie en la tumba y una vida que se está formando dentro de mí eso sí que es una muy mala broma de la vida. Brutilda ha intentado animarme sin mucho éxito, aunque por primera vez siento que habla con un poco de cordura en sus palabras de aliento. Estoy preocupada por Hiccup ¿qué pensará al respecto? No es el momento para esto ¿y si llegara a pensar que no es suyo? Estoy asustada.

Patán y Brutacio habían ido a buscar a Hiccup en la casa de Gothi. Dagur lo necesitaba en ese instante, no importaba que se estuviera muriendo. La amenaza de guerra por parte de los hermanos Grimborn y Alvin el Traidor ya era algo que merecía un poco de su valiosa atención. No entendía como es que de pronto esos habían sacado el valor para enfrentársele. Golpeaba todo lo que tenía cerca, parecía una broma todo en ese momento. Había gato encerrado. Lo sabía, no tardaría en averiguarlo pero por el momento tendría que seguir el juego en el que no conocía las reglas en absoluto. Cuando llegaron los soldados y amigos del castaño a la casa de Gothi, lo encontraron en la entrada de la pequeña cabaña de la anciana. Su amigo tenía una mueca extraña de… ¿dolor y felicidad?

—Pescado parlanchín —interrumpió sus pensamientos Patán— será mejor que comiences a caminar rumbo a casa que tu papi necesita verte de inmediato.

—su novia me dejó medio muerto y ¿quiere que vaya a verlo? —replicó irónico y molesto.

—Muy seguramente te merecías los golpes —dijo Patán— o tu plan de convencimiento resultó demasiado bien…

—¿O mal? Bueno… es convincente pero Astrid golpea duro tal vez era mejor dejar que nosotros hiciéramos el trabajo —interrumpió Brutacio— y luego dicen que uno es el idiota.

—sí, sí, lo que ustedes digan… Ayúdenme entonces, no puedo moverme.

No dijeron más. Hiccup sólo echó un último vistazo a Astrid que se mantenía acurrucada en la cama de la anciana curandera. Deseaba abrazarla y decirle lo feliz que estaba por esa noticia pero, ella parecía lejos de estar feliz. Por otro lado Estoico descansada en la armería, la casa de Bocón, los dos se sentían felices por verse. El manco rubio había sido su mano derecha cuando Estoico era el jefe de lo que fue Berk. Tenían muchas cosas que decirse pero había una más importante que cualquiera. Bocón dudaba si contarlo o no pero, lo que Dagur hiciese en ese momento poco importaba. Veía a su amigo viejo y demacrado por las angustias del pasado y las injusticias del presente. Estoico hablaba sobre como había sobrevivido y rescatado a la chica Hofferson que ahora era su preciada hija.

—Estoico… sé que debes estar agotado pero hay algo que debo decirte ¿recuerdas el día de la masacre y cómo perdiste a tu…? —comentó cabizbajo.

—por favor no hablemos de eso… todas las noches sueño con la escena, veo a Dagur asesinando a Valka mientras defendía a nuestro hijo para después asesinar a mi pequeño Hiccup —dijo lloroso— todavía se atrevió a usar su nombre para dárselo a su hijo.

—No, no, no… tu hijo no murió, Gothi pudo salvarlo, este Hiccup es el mismo bebé que creíste muerto. Como sobrevivió Dagur lo crió e intentó moldearlo a su manera pero sacó lo terco de su padre y lo inteligente de su madre, es un Haddock al fin de cuentas.

—Sigue vivo… —sonrió— ¿realmente sigue vivo? ¿La muerte de mi Valka no fue un vano…?

—Exactamente amigo y yo me he encargado de que Dagur no haga mella en él. Aunque ese pescado parlanchín no sabe que tú eres su padre pero, por su seguridad debemos guardarlo un poco más ¿está bien?

Estoico aceptó la propuesta de Bocón sin chistar. Los viejos amigos hablaron un poco más hasta que el pelirrojo quedó dormido. Durante su charla Bocón contaba historias sobre el castaño ojiverde mientras Estoico escuchaba las historias sobre su hijo muy atentamente, en ratos reía en otros lloraba por no poder haberlas presenciado. Por otro lado, en la casa del jefe, Hiccup y los demás llegaban encontrándose con todo desordenado en esa pequeña ala que hacía de despacho del jefe. Dagur terminaba de romper lo poco que queda de una de las sillas del lugar, como su apodo lo indicaba parecía un completo desquiciado en ese estado.

—¿Para eso me querías? ¿Piensas redecorar el lugar? —interrumpió Hiccup— déjame decirte que tengo muy malos gustos.

—¿eh? ¡Oh! ¿Dónde estabas maldito pescado?

—Con Gothi intentando sanar lo que tu bruta Valkiria me hizo… ¿qué es lo que pasa?

—No menciones a esa zorra en este momento, por su bien será mejor que no esté…

—¿embarazada? Gothi lo acaba de confirmar felicidades tendré un hermanito —Se burló.

—¡Ah! ¡Maldita zorra!—Dagur enojado respingó y lanzó un objeto directo a la pared— Luego arreglaré cuentas con ella y con ese bastardo que lleva dentro…

—Entonces no es mi hermano, qué lástima pero no creo que ni ella, sobretodo el bebé tengan la culpa —Hiccup sintió un nudo en la boca del estómago ante ese comentario— de igual manera, no me hiciste venir sólo a eso ¿qué sucede?

—Los Grimborn y Alvin, nos declararon la guerra, tenemos que atacar cuanto antes.

—Opino que debemos relajarnos padre —comentó dolorido Hiccup— Sí, debemos estar preparados para un ataque e incluso comenzar a sospechar de los soldados, puede existir algún espía entre ellos, pero no podemos hacer el primer movimiento…

—¿estás loco? ¿dejar que lleguen hasta aquí? Obviamente hay espías no por nada se atrevieron a retarme, por ello debemos atacar antes de que sigan filtrando información… Haces notar tu falta de experiencia, el que hace el primer movimiento es quien gana el juego.

—Está bien… haz lo que quieras ¿querías mi opinión? Ya la dije, te lo advierto no podré acompañarte ni ellos —dijo señalando a sus amigos— necesitamos gente de confianza aquí mientras vas a amedrentar de nueva cuenta a esos traidores….

—¿Crees que los llevaría? Morirían antes de si quiera llegar —sonrió malicioso— y tú pequeño renacuajo ni se diga… Gordinflón sabelotodo, envía un mensaje a Drago dile que partimos en dos días a deshacernos de ciertas alimañas…

—Dagur no creo que…

—Cállate, sé lo que hago y no te atrevas a cuestionarme —exclamó sin embargo, no pudo notar la fugaz sonrisa que se formó en el rostro del castaño— ahora, Patán lleva a este inútil a su habitación y Brutacio dile a tu hermana que traiga a esa maldita mujer, tengo que arreglar el asunto del bastardo…

—Padre creo que eso no….

—Guarda silencio o te quedarás sin la otra pierna…

Hiccup sintió como un escalofrío le recorrió el cuerpo, no estaba bromeando, tenía que pensar en algo rápido para evitar otra confrontación entre Astrid y Dagur. Los soldados amigos del castaño asintieron a las órdenes del pelirrojo. Hiccup por más que pensó no pudo llegar a nada. Sólo le quedaba una opción causar un alboroto que fuera lo suficientemente grande para hacerlo olvidar a su rubia por unos momentos.

—Patán es todo o nada, va a matar a Astrid lo sé… Libera a "Púa diente" y ordénale que destroce lo que quiera y después vaya a la orilla del dragón.

—¿Cómo crees qué me entenderá? Estás loco, lo cazarán antes de….

—Lo he entrenado desde hace 5 años, sé que podrá hacerlo y tú entorpece el trabajo de soldados para que no puedan cazarlo.

Patán a regañadientes aceptó la misión no tardó mucho en lograr su cometido. Con temor habló con "Púa Diente" quien al parecer entendió al pie de la letra su parte del plan. Molesto incendió su cuerpo y comenzó a quemar todo lo que tenía a su paso, por suerte los calabozos se encontraban lejos del pueblo así que pudo hacer lo que quiso el dragón. Dagur mientras esperaba pudo vislumbrar por la ventana el humo que comenzaba a hacerse notar desde el área de calabozos.

—No puede estar pasando esto… ¡Maldito Hiccup eres tú! —renegó paranoico, él único que podría atacar con un dragón era su hijo, lo sabía al ver que uno de esos monstruos parecía estar atacando. Sin pensarlo se dirigió a la habitación de su hijo— ¡Eres tú quien…!

Se detuvo en un instante al ver a su hijo dormido ¿cómo podría haberlo hecho él? se cuestionaba. Vio como el chico se desperezaba gracias a las explosiones que se hacían llegar desde el lugar. Asustado miró hacia todos lados encontrándose con su padre mirándolo confundido. Dagur vio la cara de confusión de Hiccup también y sin decir nada, salió corriendo rumbo al lugar del alboroto. Sintiéndose seguro el castaño se atrevió a soltar una tremenda carcajada. Su plan estaba funcionando. Dagur estaba perdiendo el control, pronto se habría deshecho del él y su vida podría ser lo que siempre quiso que fuera. Sabía que se había complicado demasiado la vida pero para erradicar a Dagur tendría que erradicar a sus seguidores, esos que se llevaría a "combatir", se sentía un asesino al igual que Dagur pero era una medida necesaria ¿verdad?

—¡Vaya! Eso parece alguna de mis bromas —dijo Brutacio entrando en la habitación— Dime Hiccup, Brutilda y Astrid ya están aquí. Aunque tu novia está un poco…

—¿histérica?

—¡Loca! Amenazó con asar a mi gallina si no la soltaba…

—está nerviosa… tráela para acá por favor…

—No es necesario que me busques chico pollo –decía Astrid detrás del rubio— déjanos a solas un momento y avísanos cuando regrese Dagur —pidió antes de cerrar la puerta— tú… ¿planeaste eso? —dijo señalando en dirección al escándalo, el castaño sólo asintió divertido— Hiccup… yo… yo sólo lo dije para que ese idiota no me tocara pero, se hizo realidad, yo no sé qué…

—Ven M'lady… no les pasará nada en cuestión de días todo esto habrá acabado y nuestro hijo crecerá tranquilo… Estoico volverá a gobernar y regresará todo a como era antes.

—Discúlpame por los golpes —comentó acurrucada en los brazos de Hiccup.

—No te preocupes, me los merecía, no fue mi mejor idea jugar con tus sentimientos así, Brutacio y Patán pudieron haber sido más suaves los dos juntos… Astrid ¿por qué "inventaste" el embarazo?

—Quiso violarme —sintió como ella se tensaba— ya había usado todas las escusas y evasivas posibles supe que no iba a entender razones y eso fue lo único que se me vino a la mente pero…

—Prometo que lo mataré… jamás debió atreverse a tocarte y yo permitirlo.

—No quiero que te llenes las manos con su sangre eres su hijo mas no un asesino como él.

—Gran parte de mi vida sólo he pensando en deshacerme de él, puede que muy en el fondo sea igual, un vil asesino que busca deshacerse de su padre y todos sus aliados. Después de todo lo llevo en la sangre.

Astrid no dijo nada más, vio la sonrisa lastimosa del ojiverde. Podía vislumbrar el dolor por saberse hijo de ese loco. Acarició su amoratado rostro y le dio un beso tierno en los labios, un ligero roce que lo trajo de nuevo a la realidad. Abrazó más fuerte a la rubia mientras susurraba cuan feliz era por convertirse en papá y que haría todo para que ella y su hijo pudieran vivir tranquilos. Se quedaron así hasta que el aviso de Brutacio los alertó. Astrid se dirigió a su habitación acompañada de Brutilda. Dagur entró rabiando luego del incidente. Hiccup lo esperaba cerca de la entrada para hablar con él.

—¿qué fue lo que pasó? —preguntó el ojiverde.

—Ese maldito pesadilla monstruosa se escapó. Debí matarlo cuando pude, nunca pudiste entrenarlo maldito cabeza de lagartija.

—¿Escapó? Bueno lejos el problema no hay inconvenientes ¿no?

—Olvida eso… ¿ya llegó esa maldita arpía?

—Sí y te recomiendo que la dejes en paz… ¿la golpeaste verdad? Lleva una vida dentro de sí, podrías haber lastimado el producto.

—Eso no te incumbe a ti, haré lo que me plazca.

—¡Claro que me incumbe! No importa no dejaré que lastimes a una chica que secuestraste… Recuerda que ella tenía una vida antes de conocerte, no es que te haya sido infiel es que nunca ha sido tuya —se burló— si le pones un dedo encima te mato…

—¡Jajajajajajá! ¿tú ordenándome algo? ¿en serio? ¿por ella? ¿No me digas que estás enamorado? Es lo más gracioso que has podido decirme en años.

—Sí, estoy enamorado de ella aunque estoy consciente de la situación entre ustedes yo me enamoré y no permitiré que la vuelvas a lastimar. Te cortaré las dos piernas si lo haces y no es una broma —amenazó Hiccup.

—Vaya, vaya, vaya… Estoy sorprendido mi pescadito es la primera vez que veo esa mirada en ti, esa sed de sangre que es características de los Deranged —sonrió orgulloso— luego me explicarás que harás, seré misericordioso y le restaré importancia al asunto por el momento, será mejor que me encargue de este problema cuando regrese de mi viaje de negocios… si me necesitas estaré en el gran salón, valiente caballero.

El día de la partida llegó más rápido que lo que pensaron o eso les pareció. El ambiente estaba tenso. Las tropas de Dagur parecían perros rabiosos ansiosos por atacar al primero que se les pusiera frente a ellos. El plan de Hiccup entraría en su parte fina pronto y dentro de poco estaría completado. Hiccup haría un ataque sorpresa a mitad del mar, lejos de donde pudiera herir a las personas y ciudades. Ya había alertado a los hermanos Grimborn, Alvin y a Drago para que se mantuvieran alerta y no hicieran ningún movimiento, como les había prometido pronto se liberarían de su padre y podrían recuperar sus territorios. Los líderes no tendrían que luchar, de eso se encargarían los jinetes de Dragón quienes ya se encontraban en la "orilla" listos para salir al ataque en cuanto Hiccup y compañía llegaran. Para las versiones oficiales todo terminaría como un ataque del Salvijibestia que rondaba por los mares y custodiaba el nido de dragón que Dagur nunca pudo destruir, ese donde el castaño había pasado parte de su infancia cuando recién conoció a su amado furia nocturna.

—Ten mucho cuidado padre —se despidió con fingida preocupación Hiccup.

—No, ten mucho cuidado tú mi pequeño pescado parlanchín.

Dagur sonrió para tomar camino rumbo al barco que lo llevaría a la guerra. Hiccup sintió como un escalofrío recorrió su espalda ante esa última frase de su padre pero, era algo sin importancia pronto esos escalofríos que le causaba ese pelirrojo que se hacía llamar su padre quedarían en el olvido junto con toda la tropa fiel a él.

Tengo muchas escusas unas muy buenas, otras no tanto pero, admito que tardé una eternidad escribiéndolo debido a la desidia y porque tuve que escribirlo y reescribirlo infinidad de veces pido disculpas por las fallas de redacción que lleguen a encontrar. Como vengo diciendo desde ya hace un tiempo, ahora sí entramos en la etapa final si acaso dos capítulos más y bam, hasta luego. :D Agradecería infinitamente sus opiniones en un review ¿creen que cuando acabe este debería escribir otro? ¿le hice justicia a la historia? ¿les gusto? ¿no? (se vale decirlo n.n)

~Chise~