(Errar es humano. Culpar de eso a alguien es aun más humano)
-No entiendo –dijo y una lágrima rodó por su mejilla. Resbalando por su barbilla cae en su jean.
Tiene los ojos irritados, y sus párpados tiemblan, en un intento vano por contener el llanto que está pronto a desatarse. El flequillo castaño cubre media frente y vuela un poco por la brisa que entra por la ventana a su lado. Los ruidos del patio se cuelan pero no parecen llegar hasta las dos personas que sufren en la cocina de la Madriguera.
La nariz fruncida le da muestras del disgusto y el desconcierto que experimenta, sus labios arrugados en una mueca y las manos, inquietas, como siempre, sobre la mesa arrugan un papel, estiran la manga de la túnica o simplemente tamborilean la madera, diciéndole que no está bien, que tiene los nervios a flor de piel.
El reloj a sus espaldas emite un débil tic que les remarca el silencio incómodo que se ha formado.
Remus de pie en medio de la cocina, al otro lado de la mesa, no sabe exactamente que hacer.
No quiso hacerla llorar pero tampoco hace mucho para consolarla. Vacilante sin decidirse a hacer nada los acaba de encontrar Hermione que empujó la puerta de la cocina riéndose de quién sabe qué.
Los ojos inquisidores y ávidos de información, que Remus conoce tan bien lo escrutan con poca discreción antes de musitar una disculpa apurada y desaparecer con la misma rapidez.
Tonks aprovecha entonces el pequeño percance y se levanta, con determinación y los ojos llenos de lágrimas, avanza hacia él, deteniéndose en la distancia justa para que sus puños alcancen el pecho de él.
Lo golpea con rabia, con desconsuelo, con toda la impotencia e ilusiones rotas que ha ido acumulando. Su corta melena, que dista mucho del rosa chillón que era su marca distintiva, que la hacía reconocible y tan adorable, se balancea sobre sus hombros que se mueven por los sollozos convulsivos que la invaden mientras lo golpea.
Remus estoicamente aguanta todo, porque simplemente se lo merece. Porque ella la pasa mal y es su culpa y debe cargar con el castigo. Espera su odio, pero solo recibe unos golpes que no hacen daño y unas lágrimas que destrozan su alma.
Un golpe, dos, tres. Veinticinco, veintiséis, treinta. Treinta y dos. Y ya no soporta más y la atrapa en sus brazos.
Por un momento, ella se queda allí, quieta, inundando sus sentidos del aroma que la cautivó hace tiempo ya, pero, pronto, con violento ademán se deshace de los brazos amados y lo mira de frente.
-No voy a odiarte Remus Lupin –exclama entre hipidos, adivinando su pensamiento-. No puedo hacerlo porque... soy una tonta que se enamoró de alguien que no debía.
Se pasa la mano por los ojos como queriendo lastimarse y se da la vuelta. Ya no quiere verle. Quiere marcharse, pero no sin él. Quiere que él permanezca a su lado o seguirlo si él decide irse.
Esta un poco harta de ese juego de tira y afloje. Hastiada de encontrarlo en todos lados, de tener que contentarse con verlo de lejos, (siempre más ojeroso, más pálido, más delgado y nunca con una sonrisa) frío, distante y espantosamente cortés.
Y ahora que la coincidencia, el destino o lo que haya sido los juntaba en la Madriguera (el sitio más romántico que había conocido), los plantaba en la cocina no puede más que llorar. Porque una vez más no supo contenerse, no supo cerrar la boca a tiempo y ahora debe enfrentar las consecuencias.
¿Cuántas veces más deberá recordarle que le ama? ¿Cuántas veces terminará llorando después de haberlo hecho? ¿Cuándo podrán por fin apartar los perjuicios, hacerlos a un lado, y simplemente disfrutar de su sola compañía?
-Ya sabes que... –intenta comenzar los pretextos de siempre, pero ella lo calla con un ademán. La cabeza ha comenzado a dolerle, no está de ánimos para escuchar la perorata que ya sabe de memoria... la sabe tan bien que su corazón se acongoja al recordar esas palabras insulsas.
-Di que no me amas y ya está –desafía, fastidiada-. Di que no me amas. Repite después de mí: Yo no te amo, Nymphadora –esboza una sonrisa sarcástica y triste, ha pronunciado el nombre que tanto detesta.
-Yo no puedo decir eso. No miento.
Tonks pone los ojos en blanco y se ríe. Sinceramente.
-Todos mentimos alguna vez. Pero entonces... ¿Por qué diablos no admites que me haces daño? ¿Qué no soporto que estés lejos? ¿Qué mi apariencia, mi apatía, mi... mi lo que sea es todo tu culpa? Te tratas a ti mismo como una bestia, pero no lo eres. Reconócelo de una vez –se sienta sobre la mesa, resoplando con rabia, ya sin llorar.
Remus divaga, pensando en lo que dirá Molly si la ve sentada allí. No sabe que contestar y se pierde en la expresión de su rostro. Una especie de desolación, frustración e ira dominan sus facciones.
Abre la boca para decir algo y la vuelve a cerrar, no sabe que es exactamente lo que tiene que decir. Solo tiene en claro una cosa.
Ella tiene razón, él no.
-Haber aceptado una misión suicida en un estúpido e inútil intento por hacerme desistir de mis sentimientos fue el error más grande de tu vida, Remus John –ríe nuevamente, escucharla le hace bien y le lastima, a la vez. Su nombre le ha causado gracia, es extravagante y normal. (Son ellos mismos, sin darse cuenta)-. Errar es humano, ¿sabes? ¡Pues sé mas humano de lo que en verdad crees serlo y hazte cargo de ellos, maldita sea! Dumbledore no puso su varita en tu cuello y te amenazó con matarte si no aceptabas...
Y otra vez rompe a llorar.
Es un idiota, un tarado, un estúpido que no tiene perdón. ¿Y dice amarla? ¿Está borracho o qué? Si se ama a alguien, no se la lastima.
-Eres un maldito egoísta y... ¡No puedo odiarte! ¡No puedo dejar de quererte!
Esas palabras se pierden en el aire. Otra vez, Remus ha desaparecido. Golpea el aire con un puño y solloza con fuerza.
Lejos de la Madriguera, Lupin tiene remordimientos de conciencia... Intenta convencerse que es por su propio bien, que ella merece algo mejor. Tan terco como ella, no asimila que ella no quiere a nadie más que el.
Una y otra vez se dice a sí mismo que a la larga, se lo agradecerá. Pero eso no significa que alejarse duela menos.
-Yo tampoco puedo dejar de quererte.
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N/a: me gusta mucho esta viñeta sin título (si se les ocurre alguno, ¿me lo pasan?). Pero siento que la arruiné al final. En fin, gracias por su paciencia y estar siempre al otro lado
Reviews?
MTBlack
Pd, me gusta esto de postear cada semana, a Uds.?
Pd2, Lamento las n/a de los caps. anteriores, estaba enojada. Y quien muere no es Harry, es Ojoloco. Se me pasó el pequeño detalle ese, por apurada Ya está solucionado ahora. ) Perdón.
Besos, que estén de diez y ¡gracias!
