Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de J. K. Rowling yo solo los ocupo para jugar con ellos un poco en mi loca cabecita.

Cap. 11 (Reacciones inesperadas)

Snape acababa de tomar la decisión de regresar a Hogwarts, ya que aunque lo negara frente a los demás le tenía aprecio al colegio y al arte de enseñar aunque sus alumnos no lo supieran apreciar.

Acababa de enviar a su cuervo con la respuesta a McGonagall cuando vislumbró una lechuza marrón acercarse así que se quedó parado en la ventana esperando pacientemente.

Cuando el pequeño animal llegó a su destino dejó caer el trozo de pergamino envuelto sobre el alfeizar para ser tomado por Snape quien desenrollo el papel identificando inmediatamente la letra de su castaña para después comenzar a leer ávidamente.

"Lamento infórmale que la reunión del día de hoy no se podrá llevar a cabo debido a mi ausencia en el lugar indicado por cuestiones personales.

A la brevedad me comunicare para organizar una nueva reunión.

H. G."

De primer momento no supo interpretar las palabras plasmadas en el pergamino hasta la segunda lectura.

- Insufrible sabelotodo que todo previene - dijo Snape en un ligero tono de admiración, pero al mismo tiempo de preocupación al captar más de lo que Hermione quería transmitir.

Soltando un bufido Snape regreso a su habitación tomó unas cuantas cosas y un par de pociones para después desaparecer.

Para su fortuna Hermione si había cumplido con su palabra así que había aparecido en medio de la sala de la casa de la castaña y se dirigió hacia su habitación donde un sonido le alertó de que estaba en lo correcto… ella se encontraba en ese lugar.

Aunque en sonido que escucho no era uno de los que le alentara a continuar, el dolor que le causó en el pecho fue suficiente para ayudarle a llegar ahí y abrir la puerta.

Cuando abrió la puerta la escena término de partirle el corazón… su castaña se encontraba hecha un ovillo en medio de la cama mientras incontrolables sollozos abandonan sus labios y gruesas lágrimas bajaban por sus pómulos desde sus ojitos rojos e hinchados.

Con el sigilo que tanto le caracterizaba Snape se acercó a la cama sin ser detectado por la castaña dejándolo con un dilema de que decirle.

- Me sorprende tanto que se pierda en si misma de tal manera que no detecte la presencia de nadie más, podría sufrir un ataque - dijo Snape en voz baja parado a lado de la cama.

- ¡Por Merlín! - exclamó Hermione en medio de un grito ahogado sintiendo el loco palpitar de su corazón que amenazaba con salírsele del pecho - casi me da un ataque.

- Eso es porque se pierde de todo a su alrededor y baja la guardia - le dijo Snape contemplando sus ojitos brillosos por las lágrimas detenidas.

- Bajo la guardia porque me siento protegida, solo nosotros podemos aparecernos en este lugar y la verdad es que me sorprende que este aquí - admitió Hermione incorporándose mientas sorbía su nariz y limpiaba el camino de algunas lágrimas.

- Ya me di cuenta, y no puedo verte así - admitió Snape en un murmullo que solo acrecentó el dolor en el pecho de la castaña.

Hermione estaba a punto de pedirle muy amablemente que se retirara cuando se vio envuelta entre sus brazos de manera protectora.

- Dime que te tiene es ese estado, ¿alguien te daño? - pregunto Snape con un deje de preocupación en la voz.

- Yo… este… no tienes que - decía Hermione entre balbuceos ya que nunca esperaría una acción como esa de consuelo y preocupación por parte de su oscuro mago.

- Siento mucho lo que voy a hacer… "Legeremens" - pronunció suavemente Snape entrando inmediatamente en la mente de su castaña.

Con asombro vio los últimos momentos de Hermione después de llegar a la casa y perderse en su habitación.

"Estúpido y tonto Ronald porque no puede entenderme ¿Por qué?". Se preguntaba una y otra vez Hermione antes de comenzar a llorar.

Regresando en sus recuerdos Snape vio el momento de la pelea donde el "estúpido y tonto" zanahorio en cuestión le peleaba sus decisiones sobre su futuro inmediato, estallando cuando mencionó el hecho de querer pasar más tiempo a su lado y la manera en que lo defendió por la manera en que lo llamo, como si no estuviera acostumbrado a sus apodos de "murciélago de las mazmorras" y de más variaciones del mismo.

En un salto más vio la discusión que tuvieron cuando le dijo sobre declinar la oferta de ser auror y lo incompatibles que eran, además del hecho de desconocer sus gustos y sus miedos.

Severus sabía que su más grande gusto era leer, pero no por hecho de leer, le gustaba un buen escrito, una historia entretenida ya que como buena joven amaba la novela romántica y gustaba de hacerlo cómoda en el sofá frente un acogedor fuego y una traza de una bebida caliente si hacia frio, si su lectura era en el día y en clima se lo permitía le gustaba estar al aire libre tendida tal vez sobre el pasto sintiendo la brisa jugar con sus cabellos. Lo había hecho en una ocasión que hacia bastante calor, pero como no pudo hacerlo al estar encerrados en su casa se valió de la magia para recrear el estado de su jardín dentro de la sala.

Por otro lado sabía que su peor miedo no era seguir en esas batallas sin sentido, sino en seguir con el peso de la culpa por la muerte de sus padres y la impotencia de no poder hacer nada al respecto odiando en esos momentos el ser una bruja.

Ya no podía ver más, estaba sumamente enfadado y lo único que quería era tener al zanahorio frente suyo para darle una lección por meterse y lastimar a su mujer.

- No más por favor - pidió Hermione entre enojada y dolida.

- Ese estúpido no merece una sola de tus lagrimas - dijo Snape aferrado contra él el cuerpo de Hermione que comenzaba a temblar.

- No vuelvas a entrar así en mi mente, promételo - pidió Hermione con los ojos de nuevo brillosos y húmedos.

- Ya te pedí disculpas, pero me duele verte así, tengo ganas de ir a ver a tu "amiguito" y enseñarle unas cuantas cosas - dijo Snape besando con ternura el tope de su cabeza.

Hermione estaba sorprendida, el enojo se había esfumado aunque sabía que no le había prometido no volverlo hacer, sabía que no era un hombre de palabras dulces y amorosas ya que el mismo se había encargado de recordárselo pero le demostraba cuán importante era ella para él con esas pequeñas acciones y gestos.

- No le enfrentes por favor, en el fondo es un buen chico y le quiero como a un hermano, solo que es un poco impulsivo y habla sin medir las consecuencias de lo que dice - dijo Hermione aferrándose al pecho su mago.

- ¿Entonces qué quieres que haga?, te lastima con sus palabras y acciones - dijo Snape sobando tiernamente su espalda.

- Nada, solo abrázame y no me digas nada si comienzo a llorar de nuevo es una manera de limpiarme por dentro - dijo Hermione acurrucándose mas contra Snape.

- Está bien, ahora me gustaría saber porque demonios no me fuiste a buscar inmediatamente y cancelaste nuestro encuentro - le riño Snape.

- Porque tú mismo lo has dicho, no te gusta verme así - dijo Hermione.

- La próxima vez, que espero y no sea pronto y mucho menos por el sexto Weasley te exigió que inmediatamente me busques ¿estamos? - dijo Snape haciendo honor a su nombre… severamente.

- Aunque no me gustan mucho las exigencias, está bien, la próxima vez que necesite un poco de consuelo y derramar lágrimas te buscaré - dijo Hermione enderezando su cabeza para besar a Snape.

- Quien lo diría que a la señorita sabelotodo no le gustan las exigencias - se mofo Snape.

Después de eso ambos magos se quedaron callados abrazando el uno al otro mientras Snape le arrullaba y dejaba que su castaña se limpiara por dentro hasta que el cansancio hizo mella en los dos llevándolos a los dominios de Morfeo.

Snape no tenía ni la más mínima idea de que hora era, solo sabía que era tarde y ya había oscurecido además de que tenía hambre y estaba seguro que Hermione tampoco había probado bocado alguno.

Con toda la delicadeza que le fue posible se soltó del agarre de Hermione y recordó el poco tacto que ella tuvo la última ocasión que le despertó y que ahora le causaba gracia.

- No tardes por favor, no quiero abrir los ojos y encontrarme sola - murmuró Hermione adormilada.

- Vuelve a dormir pequeña hechicera exigente - comentó Snape besando dulcemente los labios de Hermione.

Bajo a la cocina y preparó lo primero que encontró, para su fortuna había tenido que aprender a cocinar al tener que valerse por sí mismo desde pequeño.

Snape consideraba la cocina como un arte al igual que las pociones ya que ambas tenían muchas cosas en común.

Después de quince minutos ya tenía algo decente preparado por lo que usando levitación regreso a la habitación con los platos siguiéndole.

- Anda abre los ojos ya he regresado y necesitamos alimentarnos - dijo Snape acercándose a la cama.

- Ven recuéstate un momento - dijo Hermione palmeando suavemente el lado contrario a la cama.

- Y dices no ser exigente - dijo Snape haciendo lo que su castaña le pedía mientras rodaba los ojos.

Cuando Hermione sintió el calor y el peso de Snape cerca suyo abrió los ojos perdiéndose en las orbes oscuras que la contemplaban sin esa dureza permanente en su mirada y ella le regalo la mejor y sincera sonrisa que había dado desde la muerte de sus padres.

- Gracias por todo Severus, te quiero - dijo Hermione posando una mano sobre la blanca mejilla de Snape.

Había tanta honestidad en las palabras y la mirada de Hermione que Snape por un momento se perdió y sintió mareado.

No sabía cómo contestarle, sabía que sentía algo por ella, algo fuerte pero tenía tanto miedo de echarlo a perder o que todo fuera una enorme mentira.

Solo su madre le había dicho esas palabras, ni siquiera Lily le había dicho que le quería como amigo, solo que era alguien especial en su vida… claro hasta que entraron a Hogwarts y todo se fue al garete de poco a poco.

Hermione estaba consciente de que lo que había dicho le salía del corazón, le hubiera gustado decirle que le amaba pero ninguno de los dos estaba preparado aún para afrontar esa realidad.

Ella vio su lucha interna por asimilar esas sencillas palabras que le fueron negadas desde muy pequeño, veía el esfuerzo que estaba haciendo por buscar una respuesta, por primera vez al estricto, temido y odiado Severus Snape se le había caído la máscara de frialdad e indiferencia que llevaba de manera permanente y que le había salvado en más de una ocasión frente al Señor Tenebroso.

Estaba por decir algo cuando un delicado dedo de Hermione presionó contra sus labios impidiéndole hablar.

- No digas nada, solo sigue mirándome de la misma manera que momentos atrás - pidió Hermione.

Snape se quedó callado y contemplo a la hermosa joven que estaba tendida a su lado, se veía frágil como cualquier chica, pero sabía que era una mujer fuerte y de mucho carácter.

Le encantaba todo de ella, hasta esa horrible mata de rizos alborotados que parecía un alminar, recordaba que sus incisivos superiores eran más largos de lo normal, su cuerpo no era suave y terso en todas partes aunque lo volvía loco, ella también tenía marcas físicas que hablaban de lo que tuvo que pasar durante la Guerra, era muy inteligente y siempre tenía esa necesidad de saber más que los demás y expresar sus conocimientos sin que nadie le diera pie a ello.

Sabía que no era perfecta nadie lo es, él mismo estaba plagado de defectos pero nada de eso importaba en esos momentos cuando ambos se contemplaban de esa manera.

- Tenemos que comer antes de que termine de enfriarse - dijo Snape incorporándose en la cama después de algunos minutos en los que se siguieron contemplando.

- Está bien, no había notado que tan tarde es y no termine siquiera de desayunar así que tengo mucha hambre - dijo Hermione acomodándose en la cama para que ambos alcanzaran y pudieran comer plácidamente.

- Entonces ¿A qué esperas? - dijo Snape poniendo una mueca de burla cuando el estómago de Hermione confirmo cuan hambrienta estaba.

Ambos magos degustaron sus alimentos en silencio y eso les gustaba, no tenían que estar en un parloteo innecesario.

Cuando terminaron con un suave plop Hermione desapareció los platos mandándolos a lavar.

- Gracias Severus, cocinas muy bien - dijo Hermione.

- ¿Creías acaso que solo se preparar pociones? - pregunto con burla Snape.

- ¿Vas a regresar a dar clases? - pregunto a su vez Hermione sin contestar la pregunta de Snape.

- Si, ya le he enviado mi respuesta a Minerva esta mañana precisamente - dijo Snape cuando recordó algo - por cierto ya que sacas el tema, como es posible que la brillante y adelantada Hermione Granger mejor conocida por ser una insufrible sabelotodo aun no sepa que va a hacer de su vida.

- Te refieres a los recuerdos que viste me supongo y mi declinación a ser auror - dijo Hermione sin rastro de molestia en la voz.

- ¿Quieres ser aprendiz? - pregunto Snape.

- Sí, quiero dejar atrás todo eso de estar pendiente para un ataque, quiero concentrarme en algo mejor - dijo Hermione.

- ¿Y qué le hace pensar señorita Granger que yo aceptaré una aprendiz? - pregunto Snape levantando una ceja de manera interrogante.

- Sé que es difícil, pero ¿no podrá hacer una excepción? - pidió Hermione.

- Bueno tal vez si tratara de convencerme, además de que tendrá que regresar al castillo y estar mucho tiempo en las frías y húmedas mazmorras - contesto Snape con la misma mirada de burla.

- Entonces creo que nada pierdo con intentar convencerle - dijo Hermione entendiendo en juego que le planteaba Snape.

Se acercó sigilosamente a su mago oscuro recostándolo por completo sobre la cama mientras se colocaba sobre de él.

Se acercó a su cuello y dejó un beso muy cerca de su odio antes e susurrarle.

- ¿Voy por buen camino? - pregunto Hermione.

- Si con eso piensa que me convencerá está perdiendo su tiempo - dijo Snape colocando ambas manos en la cadera de Hermione.

- Solo quería saber si voy por buen camino no que iba a ser todo lo que tengo pensado hacer - dijo Hermione atacando su cuello mientras trataba con desesperación de desabrochar la interminable fila de botones.

Con forme fue exponiendo más piel de Snape más abajo descendía con sus besos hasta llegar a sus caderas y encontrar el botón del pantalón del cual tiro con desesperación al igual que la bragueta.

- Alguien está un poco ansiosa - dijo Snape disfrutando de las caricias que le regalaba su castaña.

- No soy la única según puedo ver - dijo Hermione contemplando la erección que comenzaba a ser más que evidente.

Hermione nunca había tomado un pene un su boca que ver el de Snape despertaba su curiosidad y quería saber cómo se sentía y cuál era su sabor.

Snape abrió ligeramente sus piernas permitiendo que Hermione se acomodara mejor entre ellas.

Con manos temblorosas Hermione tomó la base del miembro dando un ligero apretón para después comenzar a bajar e introducirlo en su boca arrancando un gemido de los labios de Snape.

Lo primero que Hermione hizo fue sacar la punta de su lengua tentando poco a poco descubriendo un sabor ligeramente salado y almizclado que le resultaba apetecible por lo que poco a poco fue permitiendo que entrara un poco más dentro de ella.

Cuando sintió el glande tocar profundamente en su garganta se deslizó hacia arriba soltando el miembro duro y húmedo con un ligero plop, para volver a repetir las mismas acciones una y otra vez hasta que sintió las manos de Snape enredarse en su cabello marcando su ritmo para que minutos después sintiera como los músculos debajo de ella comenzaban a tensarse y su respiración a agitarse.

- Es suficiente, ahora es mi turno - dijo Snape incorporando a Hermione buscando sus labios con desesperación probándose a él mismo en el proceso.

Con la misma pasión desmedida fue retirado una a una las prendas que cubrían el cuerpo de Hermione hasta que solo se quedó en bragas disfrutando del espectáculo de ver su cuerpo desnudo a caliente por él y para él.

En un movimiento imprevisto Snape tumbo a Hermione sobre su espalda colándose entre sus piernas para despojarla de la última prenda dejándola vulnerable a su mirada hambrienta.

- Por Favor Severus – suplico Hermione retorciéndose en busca del contacto tan anhelado.

- Paciencia gatita – dijo Snape aferrándose a uno de los sonrosados pezones con sus dientes provocando un dolor placentero que le recorrió toda la columna vertebral.

- ¡Por Merlín haz algo ya! – grito Hermione retorciéndose bajo los brazos de Snape quien de un solo golpe entro en Hermione hasta la empuñadura logrando que la castaña se convulsionara de placer.

Ambos magos estaban medio desquiciados, perdidos entre las capas del más puro placer entregándose sin medidas.

Severus estaba siendo rudo y poco amable con sus embestidas, pero Hermione lo invitaba a continuar mientras trataba de aferrarse a él con las uñas sobre su espalada.

Poco a poco esa danza se volvía un tanto más frenética si era posible arrancando gemidos y suspiros de ambos magos empapados en sudor.

- Vente para mí – pidió Severus a Hermione al oído mientras trataba de contener su propia liberación y es que moverse dentro del estrecho cuerpo de su amante se estaba convirtiendo en la más placentera de las agonías.

Como si de un rayo se hubiera tratado Hermione se vio azotada por el éxtasis que su liberación provoco haciendo que se arqueara al punto de que su espalada dejo de tener contacto con la cama para elevarse mientras los espasmos le recorrían el cuerpo, prolongando las sensaciones al sentir los chorros que dejaban Snape dentro de ella al tener su propia liberación.

Exhaustos y empapados en sudor ambos se dejaron caer en la cama aun entrelazados reposando la cabeza de Snape esparciendo su oscura cabellera por los pechos de Hermione sirviéndole de cobija.

Después de un par de minutos en lo que se ralentizaba su respiración Snape salió con cuidado del cuerpo de su joven amante arrancándole un gemido que no supo interpretar de bien a bien.

- Lo siento, creo que te he lastimado – dijo Snape preocupado de que lo alejara de ella por ser tan poco amable.

- No te preocupes, me gusta verte perder el control de esa manera – dijo Hermione acariciando las hebras de cabello negro que pese a verse grasoso era suave aunque grueso.

- Tú me haces perder el control hechicera, tenías que ser tan perfeccionista en todo – se quejó Snape mientras se incorporaba antes de rendirse ante el sueño y las suaves caricias que le regalaba Hermione.

- Entonces, ¿ya me puedo considerar tu nueva aprendiz? – pregunto Hermione entusiasmada aun enredada entre los brazos de Snape.

- Así es señorita Granger, aunque no crea que todo le será fácil ni que me dejare convencer de esta manera siempre, aunque podrá intentarlo – dijo Snape.

- Y yo estaré encantada de hacerlo, pero también tengo muchos deseos de aprender y que mejor que con el mejor pocionista – dijo Hermione con emoción y orgullo en la voz y es que era todo suyo.

- Eso espero Granger, eso espero – dijo Snape soltando un bostezo.

- Entonces tengo que preparar una carta hacia la directora para mi petición – dijo Hermione hiperactiva y feliz por poder estar más tiempo en compañía de su oscuro mago y aprender de él.

- Detente ahí Hermione y ven hacia acá – pidió enérgicamente Snape sorprendido por el entusiasmo que ponía la chica, aunque desconocía por qué exactamente.

- Es que no hay que perder el tiempo, tengo que hacer la petición para que me dejen volver al castillo y que comencemos a trabajar a la brevedad – dijo Hermione casi brincando en la cama como una pequeña en día de navidad.

- Hazlo mañana ahora te quiero aquí a mi lado – exigió Snape sorprendiéndose a el mismo.

- Pero es que no hay tiempo que perder, tengo que comenzar a repasar todos los cursos de pociones y hacer una lista con mis dudas – enumeraba Hermione aun inquieta en la cama.

- Todo eso lo puedes hacer mañana, además ¿no esperaras que le diga que si a Minerva rápidamente verdad? – pregunto Snape enarcando una ceja de manera interrogativa.

- Pero dijiste que sería tu aprendiz – dijo Hermione sintiendo como se acumulaban las lágrimas en sus ojos.

- No crees que sería raro que yo acepte una aprendiz a la primera de cambios ¿verdad?, eso no sería algo digno de Severus Snape – dijo Snape tumbando a Hermione – ahora descansa un poco que aún no he terminado contigo.

Hermione se sintió una tonta al no pensar en que les resultaría extraño a todos que el profesor Snape aceptara alguien que estuviera a su lado gran parte del día de buena gana.

Claro que tenía que poner un poco de resistencia y negarse rotundamente en un principio, para hacer creer a McGonagall que obligaría a Snape a tomar a Hermione como su aprendiz y todo dependía de la forma en la que le hiciera la petición.

Por otro lado su cerebro se revelaba a trabajar más en esos momentos ya que obedientemente descansaría un poco para recuperar energías y seguir en lo que estaban momentos antes.

Hola antes que nada quiero pedirles una disculpa por desaparecer, no andaba muerta (y espero seguir viva, please tengan compasiónde mi personita) ni de parranda , pero no era mi intensióndejar botada la historia tanto tiempo.

A mi favor solo puedo decir que... ODIO con toda mi alma las jodidas auditorias a las que nos vemos sometidos en mi trabajo y tener que tener todo en orden (yo se que es algo que se tiene que hacer rutinariamente, pero no cuando es algo que no se habíallevado) pero en fin. Por el momento eso ya termino.

Si me han perdonado, les agradezco que aun sigan por aquíy me tengan paciencia si no es así, pues ni modo.

Mil gracias por todo y saben que me encantas sus rr, favoritos y alertas que me alegran el día.

Ahora a responder a sus rr.

* 503: Jajaja si que tienes tu vena maquiavelica, pero si me gustaríaque excluyeras de tu lista a Sirius, (es que me gusta asícomo Gary Oldman) me agrada tu idea.

* Guest: Todos sabemos que Ron tiene solo dos neuronas y le fallan de vez en vez jajaja, como ya te diste cuenta Hermione esta bien y en buenas manos, espero que tu lado pervertido haya quedado contento.

* Kiara Michelle: que seria la vida sin un poco de diversión;) Ya sabes ahora donde esta Hermione y dudo que quiera salir de ahíen un buen lapso de tiempo.

Espero no demorar mas tiempo.

Besos Ana Lau