Escrito:One-shot.
Autora:Parlev.
Pareja:RiRen (Levi x Eren.)
Narrador:Omnisciente.
Anime:Shingeki no Kyojin.
Género:Yaoi.
Subgénero:Erótico/ Romance/ R-18/escolar.
Contenidos:Lemmon/ Lime/ Lemmon hard/ ataque hormonal/ adolescencia/ experiencias sexuales.

◆◇○◎● ●◎○◇◆
Curio.

La luz permaneció prendida, no hacía calor pero tampoco hacia frio, ambos agradecieron que el clima fuera aparentemente templado, hacia todo más fácil y llevadero, así sería cómodo poder dormir.

—¿Quieres que apague la luz? —pregunto Levi estirándose para jalar la cadena de la lámpara.

—Ah, no me importa dormir con la luz prendida o apagada, como te sientas cómodo. —sonrió tratando de parecer amable.

Levi se encogió de hombros y opto por apagar la lámpara bajando la cadena. Luego se recostó de nuevo sobre la cama, jalando las sabanas para cubrirse.

Era muy mala suerte el hecho que fueran una de las parejas que tuvieran que compartir cama, la profesora había calculado mal el número de alumnos y al final varios chicos y chicas habían terminado en su misma situación, por supuesto, la docente no iba a dejar que un chico y una chica durmieran juntos, por lo que lo más sano era que durmieran chico-chico, chica-chica, eso evitaría al completo percances no deseados. Se sentía satisfecha de sí misma.

Luego de las tantas de la noche, había mandado a todos a dormir, algunos no estaban tan satisfechos de compartir cama, así que habían optado por dividir las cobijas y que uno durmiera en el suelo, más que nada los chicos, mientras las chicas no veían problema en compartir espacio, mientras no hubiera complejos de sueño raros, no había problema.

Sin embargo tanto Eren como Levi, simplemente habían pensado que era un poco incómodo compartir cama, aunque ninguno se quejó, ni pensó en la posibilidad que uno pudiera dormir en el piso de la cabaña. Simplemente se habían dividido la cama y se habían quedado mirando el techo.

No eran completos desconocidos, ambos compartían clases, se saludaban educadamente y compartían el mismo club de natación, habían formado parte de un equipo en la clase de química y ambos sabían que el otro era aceptable como compañero, se conocían solo de vista, lo cual solo hacia un poco incomoda su estancia en la cabaña. Habían hablado un poco mientras debatían quien debía bañarse primero y que lado de la cama tomaría cada uno.

Eren pensaba que Levi era reservado y un poco tímido. Quizás un poco atractivo. O eso decían las chicas por los pasillos, jamás admitiría que pensaba que era realmente guapo, sus pensamientos siempre se detenían allí. Sabía que a Mikasa le gustaba y a veces había intentado coquetear con él.

Levi pensaba que Eren era lindo, que era torpe y que definitivamente era su tipo. Le gustaban sus ojos, le gustaba el tic con sus labios cuando pensaba y también le gustaba su cuerpo, lo sabía, por las cientos de veces que lo había visto en el club y en el vestidor de chicos. No era gay, o no se había denominado de esa manera, pensaba que el sentirse atraído por un chico no era suficiente para serlo.

Cuando apago la luz, todo quedo en completa obscuridad, aunque ninguno cerro los ojos, a Eren le daba miedo, había olvidado lo terrible que era estar en completa obscuridad, no se movió ni un milímetro, respiro pausadamente y se preguntó si su compañero ya estaría en otro mundo. Aunque también pensó que sería vergonzoso pedirle que volviera a prender la lámpara. ¿Qué diría de él? Ya era un adolescente, debería dejar sus miedos de lado.

—¿Te gusta el campamento?

La pregunta hizo que respingara, pero luego se relajó, al menos se distraería hablando con su compañero, al menos hasta que el sueño le pudiera.

—Sí, ha sido divertido, aunque por desgracia soy enemigo de la naturaleza.

Levi se rio y Eren también.

—Lo he visto, parecía que en lugar de alejar a aquellas abejas las atrajeras.

—Ah, es un asco, las odio tanto como ellas a mí.

Hablaron por un largo rato sobre las actividades de la señorita Ral y sobre la comida, sobre el taller de manualidades y sobre la orientación religiosa que habían recibido, todo era atractivo y muy divertido, incluso levantarse a rezar a las siete de la mañana sonaba de esa manera.

De repente Eren sintió los parpados algo pesados.

—Creo que dormiré, lo siento, me ganan los parpados. —murmuro.

—Ok, no más platica. —Levi se removió en la cama.

Eren sintió su calor demasiado cerca, pero se dijo que era porque se había movido y la temperatura se había anivelado con las cobijas.

—Hasta mañana, que descanses.

—Hasta mañana, sueña con los angelitos.

Ambos rieron, pero poco a poco, las risas se fueron apagando.

El sueño abandono a Eren de golpe, era como un engaño, pero se obligó a cerrar los ojos con fuerza y empezar a pensar en algo que lo adormilara de nuevo y parecía funcionar, el sueño volvía poco a poco.

Levi suspiro, espero varios minutos antes de girarse hacia su compañero que le daba la espalda, se había acostumbrado a la obscuridad así que podía ver su espalda y su cuello, se acercó solo un poco, lo suficiente como para poder olfatear su aroma, solo olía un poco a sudor, pero se imaginaba que era por el calor de las sabanas, el aroma del jabón de baño era más fuerte.

Se mordió un labio y casi con delicadeza y descaro, pasó su dedo por la piel desnuda de su brazo derecho, era suave, muy suave y desprendía el mismo aroma a jabón, respiro pesadamente, eso no estaba bien, algo en el fondo de su mente se lo decía, pero… ¡carajo! Olía bien.

Paso el borde de sus labios por encima de la piel.

—¿Qué haces? —Eren se giró casi somnoliento.

—Nada. —Levi no parecía culpable. —Tu piel es suave. —murmuro, volviendo a tocarla.

—¿Ah, sí? Gracias.

—De nada. Vuelve a dormir.

Eren obedeció, aunque el sueño le fuera arrebatado poco a poco.

Levi espero unos segundos, de repente su mente adolescente era la que dominaba su cuerpo y no su parte altamente madura y racional, sintió vibraciones en el estómago, estaba seguro de que no eran mariposas, no en esa situación.

Beso su cuello, apenas tocando la piel, como si esperara a que el chico despertara de nuevo, no quería detenerse. Se mordió los labios y volvió a besarlo, esta vez dejando descansar los labios durante un buen rato, mientras aspiraba el suave aroma.

Eren se removió y se giró a verlo, la obscuridad solo le ofrecía el brillo gris de los ojos de su compañero. Eso se sentía bien.

—¿Qué haces? —susurro.

—Solo tengo algo de curiosidad. —recibió como contestación.

Eren asintió, sin saber que decir.

—Ah, ok. —murmuro, como si no lo comprendiera.

Levi se preguntó si el chico actuaria de manera violenta si lo besaba, sus labios parecían perlados y brillantes, entreabiertos para respirar, expidiendo el aroma de la pasta dental sabor menta. Oh, Dios, se le antojaba tanto besarlo. Pero al final se conformó con solo volver a besar su brazo y luego su cuello, no importándole mucho que el chico ya estuviera despierto y lo estuviera "viendo", aunque estuvieran en completa obscuridad.

Eren sintió un ligero cosquilleo en la piel, no sabía que el que te besaran en otro lugar que no fueran los labios, se sintiera bien.

—Tal vez… yo también tengo algo de curiosidad. —pensó en voz alta y su compañero sonrió casi complacido.

Tomo su barbilla y casi como si lo exigiera, lo beso en los labios, al principio pensó que solo sería un beso primerizo, pero descubrió que de repente no podía simplemente separarse sin necesitar volver a besarlo, sentir el cosquilleo bajando por el cuello, la humedad de su lengua pasando por los labios ajenos y las vibraciones en su estómago.

No pensó que de repente todo eso se hiciera particularmente necesario, más incluso que el oxigeno mismo.

Oh, necesitaba más.

Era como si de repente el espacio no fuera suficiente, como si sus lenguas estorbaran pero al mismo tiempo intentaran robar el aliento ajeno, pensaron que solo los labios eran capaces de enviar sensaciones, no recordaban que les hubieran enseñado que la lengua también transmitía electricidad y de manera más agresiva, haciendo que de repente todo se redujera a éxtasis.

Eren jadeo, respiro el aliento ajeno y trago con fuerza, respiro con rapidez, Oh, Dios, de que se había estado perdiendo durante todo este tiempo, nada de eso era igual a estar viendo porno en la computadora cuando mamá no estaba, eso era incluso mucho mejor.

Aunque… solo le había robado un beso. Un beso exageradamente húmedo.

Levi volvió a besarlo otra vez, con la misma intensidad, la misma humedad de antes, con la misma agresividad y violencia, y volvió a sentir tantas cosas en su cuerpo, desde el latir desesperado de su corazón, hasta la humedad de su ropa interior, así como la erección que empezaba a molestar.

Jamás se había sentido así.

Y eso que de vez en cuando acudía a la masturbación como símbolo de consuelo, había tenido su primera vez con una chica un año atrás, pero había sido incómodo y muy molesto, no podía creer que esto fuera totalmente diferente.

Curiosidad.

Sintió sus labios en el cuello, luego en la clavícula, al segundo siguiente, Levi se separó, lo sintió acomodarse en la cama, sintiendo el movimiento del colchón, no, no quería que se alejara, no quería que lo dejara con ganas de más.

Pero ese no era el plan de Levi, él quería hacer a un lado las sabanas, quería ver donde podía continuar, Eren vestía solo una camiseta holgada y shorts como pijama, los cuales, gracias a las sabanas y movimientos se habían subido lo suficiente, mostrando sus muslos y parte de la ropa interior, se relamió los labios, pensó que era demasiado delicioso el solo imaginar.

Se inclinó y volvió a besar sus labios, como si eso fuera un permiso especial para pasar a otro nivel, se complació cuando Eren le correspondió con la misma hambre que él mismo sentía en ese momento, subió su camiseta lo suficiente para mostrar su abdomen plano y apenas marcado gracias a la natación. Su torso que solo había podido admirar durante las practicas del club, ¿Cuántas veces abra imaginado tocarlo mientras lo veía desnudarse en los vestidores? Ahora lo tenía sucumbiendo ante sus labios. Se sentía increíblemente poderoso teniéndolo ante sus besos.

Beso desde donde comenzaban las costillas y fue bajando poco a poco hasta donde estaba el principio del resorte de los shorts, redondeo su ombligo con su lengua y suspiro, besando lentamente la piel que parecía vibrar, subir y bajar junto a la alterada respiración.

Eren suspiro, ahogando un ruidito con la garganta, como si se estuviera asfixiando.

Levi observo el resorte de los shorts y lo acaricio con el dedo, debajo de eso y debajo de la ropa interior, había una erección, demasiado dura y palpitante, sonrió, le alegraba saber que se sentía igual que él, tan deseoso de él.

Trago saliva y volvió a besar su estómago.

—Hueles bien. —susurro, mientras jugueteaba con el short, apenas lo bajo un poco, beso el ultimo centímetro que quedaba de piel del estómago, antes de pasar con lo siguiente.

—Mhm. —Eren tenia fuertemente los ojos cerrados.

—¿Se siente bien? —pregunto acariciando el bulto detrás del bóxer.

Eren no contesto, se mordió los labios. Demonios, eso se sentía increíble, deseaba que siguiera, que lo hiciera sentir más allá de las nubes.

—¿Se siente bien? —la pregunta se repitió, Levi dejo de tocarlo, alzo la vista, aunque no veía del todo, apenas sombras y escalas de grises y negros.

—Si. —escucho el débil susurro y fue suficiente para sonreír.

—¿Quieres que siga?

Aunque dijera que no, lo haría. No iba a quedarse así, deseaba probarlo todo.

—Si. —casi pudo ser un suspiro de auxilio.

—Bien.

Alzo una de sus piernas y beso el interior de las rodillas, luego subió hasta los muslos, fue y vino, como si intentara saborear un chocolate, derritiéndolo con su lengua, mordió algunas partes, succiono otras y siguió besando.

Deseaba devorarlo.

Quito los shorts junto con el bóxer, los puso a un lado y se agacho lo suficiente para volver a besar el peligroso límite entre los genitales y sus piernas, nuevamente escucho un suspiro ahogado y débiles quejidos.

Que hermoso escenario.

—Levántate. —ordeno en la densa obscuridad.

Eren apenas y reacciono, estaba hundido en las sensaciones que no sabía bien que estaba pasando, obedeció más por el impulso de una nueva sorpresa que por el sentido común. Sintió la tela de la camiseta abandonar su cuerpo, luego besos intensos sobre su cuello y luego sobre su pecho. No sabía que pudiera sentirse así, aunque tenía también otras molestias. Pero se podía atender ¿No? Oh, deseaba tanto que así fuera.

—Date la vuelta. —escucho y obedeció casi con la misma rapidez. —Pon tu cara en la almohada.

—¿Así?

Sintió el peso ajeno en su espalda y exhalo con fuerza, no solo era el peso, también algo interesante en su retaguardia, alguien dentro de su cabeza pensó que era algo divertido, muy divertido. Pero no supo quién fue. Así que solo sonrió con placer.

Sintió besos en su nuca, los sintió en su espalda, luego en su cintura, cada uno más delicado que el otro, sintiendo solo el borde de sus labios, la humedad de su lengua y de vez en cuando la intensidad de sus dientes, pero hasta eso le hacía desear más.

Sin pensarlo realmente, sus caderas se movieron un poco hacia abajo, sintiendo la fricción de las cobijas, eso estallo en descargas eléctricas, estaba casi al límite, se sentía demasiado excitado, era como si algo se comprimiera dentro de su cuerpo, algo que necesitaba ser liberado. Pero algo lo tomo bruscamente por las caderas, pellizcando la piel y alzándolo, apenas fue consciente de que su trasero estaba mirando descaradamente al cielo sin ninguna protección.

—Aun no, aun no. —susurro seductoramente Levi en su oído y eso no hizo más que empeorar el asunto. Dios, necesitaba que sus músculos liberaran tensión.

Intento girarse y encarar a su cruel verdugo sexual, pero se vio aplastado con entre el cuerpo tibio y las sabanas húmedas, su cadera seguía suspendida en el aire, algo seguía gritándole que era divertido mientras que otra voz más tímida decía que eso era realmente vergonzoso. Aunque en realidad su mente se limitara solo a sensaciones.

—Por favor. —susurro con la voz ronca.

Levi sonrió, oh, qué bien se sentía tenerlo a su merced. Se volvió a inclinar sobre su oído, paso su lengua desde su cuello hasta llegar de nuevo al oído y luego susurrar.

—Dime que quieres que haga.

Escucho un respingo como contestación y eso le dio la idea de hacer las cosas aún más divertidas y entretenidas. Miro su mano por entre la obscuridad y luego conto tres dedos, como un niño de kínder.

—Chupa. —ordeno.

Eren se atraganto, pero en seguida los dedos quedaron completamente ensalivados, quizás de más. Aunque en ese momento no fuera realmente molesto. Primero sintió caricias en su glúteo derecho, como cuando si se tratara de amasar algo, luego dedos moviéndose como hormigas hasta llegar a la línea divisora entre un glúteo y otro, al final, los mismos dedos como hormigas abriéndose paso como si se tratara de una entrada muy estrecha.

—¿Qué? —su conciencia le grito alarmada.

—Shh… quédate allí. —la voz susurrante y dulce volvió a adormilarlo, dejando que su cabeza descansara de nuevo en la almohada.

Aunque la voz siguiera al pendiente.

Una intromisión, algo que escarbaba en algún punto de su interior, se quejó pero no hizo nada por sacar el dedo de su pequeñísima entrada, parecía como si estuviera perdido y tratara de buscar algo, moviendo las paredes musculares y luego acariciando lentamente.

Eren gimió más alto de lo que creía imaginar, se sorprendió a sí mismo y una vez más movió las caderas como si se tratara de algún tipo de canción pegajosa. Era extrañamente placentero, no pensó mucho y la voz que alarmaba se terminó yendo a la obscuridad.

—No te muevas, aun no término.

Volvió a sentir el peso extra en su espalda, como si lo intentara inmovilizar, ¡Pero él quería moverse!

Un intruso más, un poco de dolor y luego algo más de placer, caricias internas y electricidad viajando por debajo de la piel, movió una de sus piernas, como si intentara abrir más, tenía la elasticidad suficiente, ¿Por qué no aprovecharla?

—¿Quién diría que eres un pequeño niño lascivo? —Levi se sentía realmente satisfecho consigo mismo.

—Pequeño niño lascivo. —murmuro Eren, casi confirmándolo, llevo una de sus manos a sus labios, sentía que estaba haciendo mucho ruido, aún tenía algo de sentido común como para saber que no debía gritar tanto como deseaba hacerlo.

—Un niño muy travieso. ¿Qué debería hacer para remediarlo?

Oh, eso era divertido, muy divertido.

Y muy excitante.

Un tercer dedo empujo dentro suyo, esta vez se presionó la mano derecha contra su rostro para acallar cualquier ruido, aunque no pudo hacer mucho, se sentía endemoniadamente bien, quería mover las caderas y que fuera más rápido, quería liberar la presión que hacia la electricidad debajo de su piel.

—¿Debería castigar al pequeño niño lascivo? —sintió una mano en su cadera y otra en su pecho, luego un movimiento que le indicara que debía pararse, le dio completamente la espalda a Levi, sin posibilidad de verlo.

Su erección se movió como una antena de radio y se rio, algo le pregunto de que rayos se reía, la cama tenía una enorme mancha transparente, ¿eso lo había hecho él? Oh, no importaba mucho.

—Castiga al pequeño niño lascivo. —susurro, aunque no supo si esa era realmente su voz. Era ronca y sexy, rasposa. Le gustaba como sonaba.

—Por supuesto que recibirás un buen castigo. Niño travieso.

Sintió una mano tibia en su erección y suspiro de alivio, tenía las piernas abiertas, enseñando las rodillas al cielo, vagamente pensó que aun traía los calcetines puestos pero el pensamiento desapareció cuando las descargas comenzaron desde la punta de su miembro hasta abajo, siendo primero suave y luego rápido, luego suave y nuevamente rápido, él deseaba que fuera más rápido.

Su vientre subía y bajaba rápidamente, aunque en algún punto se olvidó de respirar, no fue necesario que lo tocara tanto para que terminara corriéndose en la mano de su compañero, su corazón latió enloquecido, sus pulmones dejaron salir el aire de golpe y sin querer su cuerpo termino por caer pesadamente sobre la cama. Que bien se había sentido eso.

—Mira que correrte en mis manos sin permiso alguno. Eso está mal y aun no terminamos.

—¿Terminar? —se giró pero apenas pudo ver algo, la mano empapada de semen de Levi se estampo en su cara, batiendo el fluido por todo su rostro, apenas pudo renegar.

Volvió a verse de espaldas a su compañero y luego empujado hasta detener sus manos sobre la cabecera de la cama, sintió su rostro con uno de sus dedos, eso parecía mucho semen, ¿realmente era todo de él?

Una de las manos de Levi le obligo a agachar la cabeza y a alzar las caderas, luego un leve mordisco en su hombro derecho, un golpe en su glúteo izquierdo y sin más, el fuerte y agresivo golpe sin aviso dentro de su trasero.

Respingo más por la sorpresa que por el dolor, sintió que el aire lo abandonaba y definitivamente no lo esperaba, su pecho se pegó a la cabecera y sus brazos agarrándose con fuerza a esta.

—Duele. —murmuro con la voz apagada por la falta de aire.

—Por supuesto que duele, es tu castigo ¿Lo olvidas? De todos modos dentro de poco me estarás pidiendo más. No te preocupes se sentirá mejor.

¿Cómo sabía eso?

Sintió como salía lentamente, Eren casi fue capaz de sentir algo frio y húmedo recorrer sus piernas hasta terminar en las sabanas.

Un golpe más, su cabeza termino recargada en la pared pintada de azul, se encargó de abrazar el soporte de madera, más liquido desconocido cayendo entre sus piernas como una pequeña gotera, no se preguntó que era, la siguiente penetración llego haciendo que soltara un leve quejido.

No dijo nada más, Levi le había prometido que pediría más y realmente esperaba por eso.

La cabecera comenzó a rechinar debido a los constantes golpes, sus ojos se llenaron de lágrimas y su boca de saliva que empezaba a escurrir igual que lo que había entre sus piernas, sintió una nueva erección y pronto las descargas eléctricas subiendo desde su cadera hasta el inicio de su espina dorsal.

Empezó a gemir, primero con voz baja, quería cubrirse los labios pero también era consciente de que necesitaba un lugar a donde aferrarse si no quería volver a terminar sobre las almohadas, de todos modos en esa posición podía, o creía, poder sentirlo todo. Y eso le gustaba.

—Shh… no despiertes a nuestros compañeros. —Levi cubrió sus labios con su propia mano, volvió a empujar, fue capaz de escucharlo gemir igual que él.

Hubo un momento en el que ya nada era suficiente, quería su cuerpo más cerca, más dentro, más rápido, más húmedo, quería más.

No supo en que momento había pasado de abrazar la cabecera como si fuera un oso de peluche a terminar recargado sobre el espejo de la entrada a la cabaña, mirándose fijamente y no reconociéndose en lo absoluto, solo veía el brillo excitado de sus ojos, así como el destello de las gotas de sudor cayendo por cada una de sus extremidades. ¿Cómo es que aún tenía tanta energía?

La mirada gris de su compañero se cruzó con la suya y pensó que le encantaba perderse allí, perderse hasta que no sintiera ni sus piernas ni nada más aparte del golpeteo incesante en su trasero que no dejaba de gotear.

Se giró, sonrió y estiro una de sus manos para tomar su rostro y besarlo, sus lenguas se encontraron como lo habían hecho al inicio de todo eso.

Solo… era un poco de curiosidad.

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Eren despertó respirando pesadamente, su cuerpo se tiró hacia delante pero el dolor de cada uno de sus músculos hizo que gritara en voz baja, se masajeo los hombros y se preguntó qué tipo de entrenamiento había estado haciendo como para que todo doliera de esa manera. Movió sus piernas fuera de la cama, noto la inquietud instantánea de estar desnudo, completamente.

Miro a su alrededor, esa no era su habitación, aún estaba de campamento.

La alarma militar sonó fuera de la cabaña y la voz de la directora grito que todos debían estar en el oratorio en poco menos de cinco minutos.

Salió de la cama, dio un paso al frente y luego cayó pesadamente en el piso, sus caderas dolían tanto que pensó que no podría volver a pararse ¿Qué demonios había pasado?

Una de las sabanas cayó al piso, la inconfundible mancha transparente le dio cada una de las respuestas que buscaba y una a una las imágenes llegaron como relámpagos, incluso con colores que estaba seguro que no había visto la noche anterior.

La directora volvió a llamar, diciendo que los profesores a cargo pasarían a las cabañas a revisar que todos los alumnos estuvieran listos.

Pensó rápidamente, su cuerpo dolía pero definitivamente la señorita Ral no podía encontrarlo allí, en ese escenario tan comprometedor.

Por otro lado…

—¿Levi? —susurro, como si estuviese llamando a un gato. —¿Dónde estás?

Él era el que había provocado todo ese desastre, tenía que ayudarlo, pero nadie apareció.

¿Estaría en el baño?

No podía comprobarlo, necesitaba lavarse y desaparecer toda la evidencia, se puso de pie como le fue posible, las piernas le temblaban y apenas era capaz de caminar, ¿Cómo iba a presentarse al oratorio de esa manera? No había forma alguna.

Oh, Dios, perdóname por lo que he hecho. Pensó dramáticamente.

Como pudo quito las sabanas manchadas de un galón y las mandó a una cesta, se movió lentamente hasta el cuarto de baño, fue capaz de escuchar a la cabaña continua hablar con la profesora a cargo.

No ahora, no ahora.

Saco un paquete de toallas de bebé y se limpió todo lo que pudo, incluso haciendo que el aroma a sexo desapareciera de su cuerpo, no al completo, esperaba que funcionara y que la misa no tardara tanto.

No tuvo tiempo de rememorar todo ni de avergonzarse como era debido, la señorita Ral estaba tocando la puerta y diciendo que le abrieran porque la misa estaba por comenzar.

—Ya voy, espere. —digo con voz ronca.

Se vistió con algo holgado y algo que pudiera cubrir el aroma a fluidos corporales, nunca pensó que eso fuera tan grave.

Abrió la puerta como pudo, las piernas le temblaban y aunque había podido moverse por la cabaña para llegar al baño y vestirse, solo de pensar en el trayecto al oratorio era realmente una tortura.

—Su compañero se ha despertado desde hace media hora. —comento la señorita Ral tan solo verlo. —Ya está en el oratorio ayudando a poner los rosarios y los libros de rezos.

Era como si lo reprobara por flojo.

—Lo siento.

Salió de la cabaña y espero que la profesora de adelantara, todos se adelantaran, no podían verlo caminar de manera extraña, pensó que cualquiera leería sus pensamientos.

—Eren. —sintió el peso de Jean en su espalda y luego su propio peso en el piso, su cara oliendo el césped con roció.

—Jean idiota. —grito adolorido.

—Ah, Jean. —oh, no, esa era Mikasa. —Vamos, Eren, llegaremos tarde. ¿Qué pasa contigo?

Pensó rápidamente, él no era débil, obviamente levantaría sospechas.

—¿Te caíste de la cama? —pregunto Armin mirándolo de manera sospechosa.

—Sí —suspiro aliviado. —Caí y me golpee con el buró.

—Realmente eres un tonto.

—Ya, ya, llegaremos tarde.

Todos caminaron por el pasillo de piedra, riéndose y conversando cosas que él no fue capaz de ori realmente, aun se enfrascaba en caminar de manera un poco más normal, dolía mucho, pensó en todo y al llegar al oratorio pudo sentir el rostro hervir con violencia.

¿Todo eso había hecho? ¿Él? ¿Había sido capaz de llamarse a sí mismo…?

No era una alucinación ni parecido, había hecho todo eso, lo sabía, por desgracia era como si aún sintiera la piel vibrar.

El padre llego vestido de morado, les pido a los alumnos persignarse y empezar las oraciones debidas, cantaron y dieron gracias por el buen fin de semana que pasarían.

Eren volvió a su cabaña a darse un baño a profundidad, se puso ropa limpia y se aseguró de ordenar todo lo que pudiera causarle problemas, sabía que unas personas irían a limpiar más tarde, escondió las sabanas, aun le faltaban dos noches más que pasar allí, sabrían quienes habitaban ese lugar, así que pensó que dejaría las sabanas sucias luego de que se fueran.

Mikasa lo esperaba fuera de la cabaña, ambos caminaron hasta el desayunador.

—¿Y bien, como es en la cama? —pregunto la chica.

—¿Qué? —Eren casi actuó con demasiada agresividad.

—¿Qué cómo duerme? Debe ser adorable verlo dormir ¿No?

—Ah. —se sintió exageradamente aliviado, pensó que quizás no debía ser tan obvio. —No sé, no alcance a verlo. No ando espiando a las personas mientras duermen, Mikasa. —intento parecer normal o dar una respuesta que en cualquier otro día daría.

Su amiga parecía decepcionada, se alegró de que no notara su forma tan extremista de actual ante semejante pregunta.

Eren pensó que no mentía realmente, la mayor parte de la noche había estado dándole la espalda y otras cosas.

Pasaron por charolas y por la zona de comida, el desayuno eran Hot cakes con salsa de chocolate y otros aperitivos, al sentarse se unió rápidamente a las bromas de sus compañeros, luego el picor en su nuca le dijo que alguien lo miraba de más, por primera vez en toda la mañana, Levi apareció, fuera de culpas o siguiera con algún rastro de vergüenza.

Le sostuvo la mirada durante un rato, hasta que el chico se llevó un panqueque a la boca, dejando que el chocolate escurriera por sus labios y luego, del otro lado, por entre sus dedos. Sin separar su mirada de él, se lo llevo a los labios y lamio cada gota de chocolate.

No era un sueño, una mala aventura o un simple accidente hormonal, sintió un vuelco entre las costillas y se vio obligado a volver a su desayuno.

Esa noche, el chocolate tomo otro significado diferente.

Nota:

Esto bien podría ser como un chiste privado :v en mi cuarto año de primaria mayor fui a un retiro de tres días y dos noches, al ir a una escuela religiosa, esas tres mañanas nos levantaban a rezar en un oratorio, supongo que es gracioso que esto se repita en un one-shot casi porno x'D

Gracias por leer.

Parlev.