Se separo de su rostro respirando agitado, incluso su boca aun estaba abierta.

Veía esos cabellos rosas revueltos por toda su cama, el busto de ella subiendo y bajando acelerado entregándole a sus pulmones el aire antes contenido. Sus ojos brillaban, sus mejillas rojas delataban que le gustaba la situación tanto como a él.

Su piel blanca tenia marcas rojas de sus caricias, las cuales él gozaba haciendo, marcando su territorio, haciéndola suya y escuchando cada gemido escaparse de la boca de ella. El sudor hacia que su piel brillara con la luz de las ampolletas de su recamara, él también sudaba, mucho, tanto que sentía las gota caer por su barbilla y su cabello pegarse a su cuello. Sus ojos lo miraban brillando, una torcida sonrisa apareció en el rostro de ella, al igual que en el de él.

Seguía dentro de ella, sentía el semen antes liberado aun dentro de su cuerpo, sentía los aun aquellos espasmos ocasionados por el orgasmo recién vivido, sentía todo aquello aun en su cuerpo y en el de ella.

Era increíble, desde el momento en que la toco, en que se tocaron, cuando con su lengua toco cada parte de su piel hasta la zona más sensible y luego su boca, cuando ella le empujo en la cama comenzando a chupar a su amigo como si fuera un dulce de sus favoritos

Cuando sintió como se corría en su boca en primer lugar, luego cambiando los papeles empujándola a ella a la cama y adentrándose en ella sacándole un gemido del más profundo placer de su garganta. Moviendo ambos las caderas de forma acompasada hasta volverse salvaje.

Derramándose dentro de ella, de ese perfecto cuerpo, una y otra vez, había perdido la cuenta de cuantas veces ya se había corrido, dentro y fuera de ella, en su trasero, en su vientre, en sus senos, en su boca, sobre su estomago, en todos lados donde ese cuerpo se lo permitiera.

Las manos de ella se posaron en su cuello acercándolo a ella y besándole con salvajismo el cual él correspondió de la misma manera, dejándose llevar ambos por los instintos, ambos por lo más primitivo de sus cuerpos.

Aun estaba dentro de ella cuando sintió su miembro volverse a endurecer.

Mierda.

No sabía cómo esa mujer lo excitaba tanto, como podía complacerlo hasta el tope y volverlo a excitar con solo un beso, como lograba saciarlo y con solo un roce con su cuerpo hacerlo necesitar volver a penetrarla y volverse a correr en su cuerpo.

Necesitaba desesperadamente besarla

Tocarla

Lamerla

Hacerla suya

Correrse dentro de esa mujer

Ya ni siquiera recordaba cuantos orgasmos habían alcanzado, cuantas veces habían hecho lo mismo durante la noche, cuantas veces tocaron el cielo coordinadamente, sintiendo las paredes internas de ella apretar su palpitante miembro dentro de ella y dejarle correrse y liberarse sin protesta alguna, no, no recordaba cuantas veces

Ni le importaba hacerlo tampoco…

Despertó sin saber porque, mirando a todos lados, dirigiendo su vista hasta su lado y ver la cama vacía. Aun estaba medio adormilado, miro por la ventana reconociendo que aun era de noche así que dirigió su vista hasta el reloj de su mesa de noche y ver que eran como las cinco de la mañana.

Respiraba agitado, no sabía porque, también sentía todo el cuerpo pegajoso, tanto que su pijama se le pegaba al cuerpo. Se llevo una mano a la cara intentando recuperar su respiración y se dio cuenta de que estaba todo sudado.

Intento levantarse para ir al baño a lavarse la cara cuando distinguió algo sumamente extraño bajo las sabanas.

Quedo horrorizado

No solo el hecho de que recordó lo que soñó y que por ello había amanecido más que excitado, eso era poco, parecía una piedra, incluso sentía su miembro palpitar de excitación, lo cual no se le salía de los rangos a los que denominaría "normales"

No, su horror fue darse cuenta de que en el pantalón de su pijama había una gran mancha, no era estúpido y aunque jamás le paso antes, sabía perfectamente lo que era.

Semen

¡Diablos! Este era el límite de su cordura en todo sentido, no podía creer que por solo besar a la pelirrosa el día anterior en el parque de diversiones ahora tuviera el más caliente de los sueños que jamás tuvo en su vida, tanto que se corrió dormido, y no solo una vez al parecer por el tamaño de la mancha, sino que varias veces.

No, estaba comenzando a enloquecer

Solo quería un beso de ella, lo consiguió, se supone que allí terminaría todo, ¿Qué mas quería?, ¿acostarse con ella?, era su amiga, una que le cambio la vida para siempre, más de lo que hubiera llegado a creer.

No podía creer lo necesitado que estaba de ella, ya no solo le bastaba con besarla

La quería a ella, en su cama

Comenzar a besarla

Lamerla

Hacerla suya

Correrse dentro de esa mujer

Su mente, no, su cuerpo, no, ¡Ambos! Se lo estaban pidiendo a gritos, pero no de la manera animal y salvaje que lo había hecho en algunas ocasiones con otras mujeres de una noche

Ya no solo le bastaba con besarla, quería hundir su lengua en cada rincón de la boca de ella

La quería a ella, en su cama, completamente expuesta ante él

Comenzar a besarla, suave y luego salvajemente

Lamerla, desde el cuello hasta sus senos mientras le quitaba completamente la ropa para sentir su piel desnuda tocar su propio cuerpo

Hacerla suya, una y otra vez, penetrarla hasta el fondo mientras gemía su nombre en su oído

Correrse dentro de esa mujer, incontables veces, entregarle su escancia como no se la entrego jamás a ninguna otra mujer, más que lamentablemente a su ex esposa, y sentir ese cosquilleo en su vientre cuando dejaba su semen dentro del cuerpo de ella

La quería a ella, solo a ella, era más que una necesidad, una obsesión…

- maldición Sakura, ¿Qué clase de hechizo me lanzaste con esa dulce escancia tuya?–Se pregunto internamente dejándose caer en su cama nuevamente sin sentir el mas mínimo cambio en su cuerpo el cual seguía excitado con cada imagen que cruzaba su cabeza-

Menos mal que se había despertado temprano, así podía pensar mientras se daba una ducha tibia ya que ni muerto usaría agua fría en invierno cuando ya comenzaba a llover. Necesitaba tiempo para pensar en todo aquello, pero llego a una conclusión final, era definitivo…

Tenía que hablar con Sakura y lo haría esa misma mañana a primera hora, apenas ella llegara a la oficina

OoOoOoO

Suspiro derrotado y a la vez feliz, ya se le hacía costumbre ver a su madre desayunar toda roja y nerviosa antes de ir a la oficina, nerviosismo que se delataba cuando ella se disculpaba con él por cada torpeza que hacía, las cuales se incrementaron esa mañana.

Cuando se tropezó y dejo caer el tazón de leche y cereal sobre su cabeza

Cuando se le quemaron las tostadas y comenzó a salir humo así quemando el pan

Cuando sirvió el agua caliente el su propia taza para beber café y rebalsarla, dejando correr el agua por la mesa y graciosamente alcanzando su pantalón del uniforme con el agua hirviendo.

Volvió a suspirar, menos mal que tenía más de un uniforme. Usualmente jodería a su madre recordándole a Tío Sasuke hasta hacerla colapsar nerviosamente, pero ya no lo necesitaba, ella ya colapsaba nerviosamente muy bien sola y sin su ayuda.

No le reclamo ninguna de las torpezas que hizo ni siquiera aunque tuvo que lavarse el cabello de nuevo y cambiarse de uniforme, no importaba.

Ver los ojos verdes de su madre brillar con nerviosismo valía la pena

Sin embargo, ella se reclamaba internamente, ¿Qué diablos le pasaba?, ella era torpe usualmente ¡Pero jamás tanto! Sentía sus manos temblar, sus mejillas arder y su vista perderse a cada momento, porque a cada momento sentía las mariposas en su estomago haciéndole cosquillas y recordándole la sensación de la noche anterior

Después de ese beso, ninguno dijo nada, no fue capaz de ver a los ojos al azabache, ni de siquiera atrever a rozar sus manos ¡Estaba enloqueciendo! En algún momento tendría que mirarlo a la cara y no sus pies como de costumbre, tendría que hablarle sin titubeo, evitar sonrojarse como una pequeña niña frente a su presencia, ¡Controlar esas cosquillas en su estomago y vientre!

Agradecía internamente que su pequeño se mantuviera en silencio y sin molestarla, sabía que sus nervios ya estaban muy destrozados para tener que aguantar aun mas con las bromas de ese niño, aunque el siempre sabía en qué momento ella necesitaba que él no se metiera, era muy maduro en ese aspecto.

- mamá no es por recordarte torpezas ni nada… –escucho la voz del pequeño pelirrojo, lloro mentalmente ante la probabilidades de una nueva vergüenza ocasionada por las palabras de su hijo-

Al parecer había sobreestimado la madures del pequeño…

- pero ya va siendo hora de ir al autobús o lo perderemos, además está lloviendo, que no se nos olviden los paraguas –recordó el pequeño levantando su tazón de cereal y llevándolo hasta el lavadero, dejándole completamente atónita, esperaba cualquier cosa de ese chico, menos su madura actitud-

Y al parecer, realmente había subestimado la madures del pequeño…

OoOoOoO

Veía la lluvia por la ventana del autobús, hacia bastante frio había que admitirlo, pleno invierno. Pensaba y pensaba en todo lo que había vivido desde que llego a Tokio, desde el primer instante que se encontraron con aquel pelinegro de fría fachada pero que al convivir tanto con él conoció su gran y cálido corazón, ese corazón que se la estaba ganando en pleno, ese que con solo latir hacia que su pulso se acelerara.

Estaba confusa, demasiado, lo había pensado mucho, pero tomo una decisión al final de todo

Tenía que hablar con Sasuke y lo haría esa misma mañana a primera hora, apenas llegara a la oficina

- mamá ¿Qué hora es? –Pregunto el pequeño pelirrojo quien iba sentado a su lado en el asiento que daba al pasillo del autobús-

- son las 7:40 –informo la pelirrosa, esa hora estaba sumamente bien, en unos minutos llegarían a la oficina según sus cálculos-

O quizás no…

Al guardar su celular en su bolso miro al frente quedándose en pleno con el rostro helado.

- ¡Satoshi al suelo! –grito la pelirrosa al igual que todos habían comenzando a gritar-

OoOoOoO

Miro la hora, ya eran las 8:20, se había retrasado bastante tomando en cuenta que ella siempre llegaba puntualmente a las ocho todos los días. Suspiro, quizá ella ni siquiera iría hoy al trabajo, no sería tan descabellada la idea de que colapsara nerviosamente entre los recuerdos del parque de diversiones y las bromas del pequeño, de hecho, eso debió pasar.

Había esperado cada minuto como si fuera una eternidad para verla a ella entrar y colocarse en su puesto, tenía la urgente necesidad de hablar con ella, o al menos de solo verla, con solo escuchar su voz excusándose por teléfono le bastaría.

- ¿aun no llega Sakura? –le pregunto el rubio Uzumaki entrando a la oficina del Uchiha con unas carpetas llenas de documentos y solo verle negar con la cabeza- eso sí es extraño, ella nunca falta al trabajo, menos sin avisar, ¿aviso? –Pregunto nuevamente y otra vez vio al azabache negar con la cabeza, cosa que le hizo suspirar-

- hay muy mal tiempo y ella no vive cerca de la oficina como nosotros, quizá ha quedado entre el trafico o ha decidido no venir hoy por la lluvia –excuso con algo de indiferencia fingida el azabache, cualquiera que lo viera le habría creído completamente esa actitud fría-

Menos él, su mejor amigo

- seguro y pronto llama para informarnos del porque no ha llegado, anímate un poco teme –sonrió el rubio tratando de animar al Uchiha, desde que la pelirrosa y el pequeño habían llegado las cosas iban cambiando muy lenta pero notoriamente, cada día el azabache sonreía mas y lo golpeaba mas, pero ahora que no veía a esos cerca de él realmente su actitud había vuelto a ser la del Sasuke con la mirada y el alma vacía-

Como si lo hubiera invocado, un teléfono sonó, mas lo extraño fue que no era el de la oficina, sino que el celular particular del azabache. Ambos miraron la pantalla donde salía el nombre de Sakura llamando haciéndoles tranquilizar levemente por tener por fin noticias de ella.

- alo –respondió el azabache llevándose el teléfono a la mano y al rubio pegarse del otro lado para intentar escuchar algo-

- ¿ti-tío Sasuke? –escucharon la voz entrecortada del pequeño pelirrojo haciéndoles mirarse con duda y luego volver a escuchar la llamada-

- ¿Satoshi?, ¿Qué ocurre?, ¿les paso algo? –pregunto algo acelerado el Uchiha al momento que agudizaba los oídos escuchando en el ruido ambiente de la llamada, a parte de la lluvia se escuchaba mucha gente en una situación que reconocía no era normal-

- ¡Tío Sasuke! ¡Buaaaa! –escucharon el llanto del pequeño, algo que les apretó el estomago enseguida, no era un llanto común, era desesperado y de miedo-

- ¡Satoshi cálmate y dime que sucede! –exclamo el Uchiha desesperado por una respuesta, por información de que es lo que les había pasado, sentía cada vez más el estomago apretársele al igual que una sensación de angustia en el pecho-

- ¡El autobús choco y mi mamá no despierta! ¡Tío Sasuke tengo miedo! –Nuevamente el llanto del pequeño se escucho a través del teléfono-

Se separo del oído del azabache horrorizado. No veía reacción en el azabache más que palidecer su rostro y ver como sus ojos se habían tornado completamente vacios mientras seguía escuchando el llanto del pequeño a través del teléfono. Parpadeo intentando respirar, apretó inconscientemente su celular, no era momento de un shock mental.

- ¡Quédate tranquilo Satoshi! ¡Voy para allá! –Contesto aceleradamente el Uchiha y sin más se paro empujando al Uzumaki por salir corriendo de su oficina, el mismo rubio se quedo impresionado por ello-

Solo había visto ese rostro de miedo y desesperación en su amigo una vez, solo una vez, la misma de cuando le informaron del accidente de sus padres. Apretó los puños con impotencia, Sasuke no se merecía eso, esa pelirrosa y ese pelirrojo habían llegado a llenarle la vida, el destino no podía ser tan maldito de arrebatarle lo poco y nada que había conseguido así de repente, sin explicación alguna.

Y por otro lado, irónicamente se alegro de ver salir tan desesperado a su amigo, significaba que ellos valían mucho para él, fuera de chistes y bromas, cosa que le hizo sonreír de forma algo cálida, por fin veía los sentimientos de su amigo florecer, quizá de manera tan rápida que ni tiempo había tenido para adecuarse a ello.

- Sakura, Satoshi… espero que estén bien, Sasuke no podría aguantar perderlos a ustedes ahora –susurro al aire sin que nadie le escuchara, cerrando los ojos e internamente rezando para que nada les pasara a esos dos-

OoOoOoO

Salió sin paraguas ni una chaqueta por lo que estaba todo empapado. Había llegado al lugar del accidente sin mucho problema, lo encontró de inmediato ya que no estaba tan lejos de la oficina, pero al llegar allí ya habían muchas ambulancias, gente tirada cubierta por mantas negras y no veía a la pelirrosa ni al pequeño por ningún lado, rogando, suplicando, porque uno de los cadáveres no fuera de la pelirrosa.

Al acercarse a un policía que hablaba con mas personas y preguntarles por esas dos personitas que él buscaba enseguida le respondió. Su alma volvió a su cuerpo cuando le informo que recordaba muy bien a esa mujer de cabello rosa y que junto al pequeño habían sido trasladados de emergencia a un hospital de allí de la zona.

Volvió a su auto, estaciono donde primero pudo y salió corriendo, empapándose hasta los huesos. Llego corriendo y entro apresurado a aquel hospital donde se notaba que en urgencias había mucha gente que también venia a ver a familiares de ese accidente que por causa de la lluvia fue múltiple, la visibilidad terrible y la calle resbalosa por agua habían detonado aquella tragedia.

- ¡Satoshi! –Grito corriendo nuevamente hasta donde vio al pequeño sentado con el rostro bañado en lágrimas, este acompañado de un policía-

Al mismo momento que el pequeño escucho como esa voz le llamaba se paró enseguida de su asiento, quiso correr y cayó al suelo tomándose la pierna derecha. Se agacho al lado del pequeño ayudándole a sentarse y observando la condición de este, estudiándole con la mirada. Tenía la cabeza vendada, al igual que el brazo derecho y la pierna derecha con un fuerte vendaje inmovilizador, su mejilla izquierda tenía una gran gasa delatando una fuerte cortada, muchos rasguños mas y por supuesto la ropa toda sucia.

El pequeño sin decir nada lo abrazo comenzando a llorar, tenía miedo, al parecer no le habían dicho nada de la pelirrosa, por lo que solo se aferro a ese hombre, era todo lo que podía hacer, llorar.

- cálmate Satoshi, tranquilo, ya estoy aquí –intento tranquilizar el Uchiha al pequeño quien asintió sin emitir una sola palabra más que el llanto que soltaba de su boca, luego le tomo en brazos y le sentó donde mismo antes estaba-

- disculpe, ¿usted que es de este niño? –Pregunto el policía mirando con algo de desconfianza al azabache, no era por nada pero hacia su trabajo y muchas veces personas desconocidas ya se habían llevado así a niños quienes quedaban indefensos sin sus padres-

Se separo del pequeño para mirar al policía a la cara, debía admitir que se enfureció por el tono que le usaron, pero admitía que debía preguntar, era parte de su trabajo.

Pensó, pensó y pensó en un solo segundo, ¿Qué podía decirle que era de Satoshi para que le diera toda la información que quería y le dejara tranquilo con el niño?

- soy su padre –aseguro el Uchiha mirando directo a los ojos del policía quien luego miro al pequeño pidiendo la afirmación de este quien asintió sin poder hablar, agradeciendo de que él pequeño fuera lo suficientemente inteligente para seguirle el juego-

- de acuerdo –acepto el policía sin dejar de ver cada reacción del pequeño pelirrojo y el azabache, después de todo si el pequeño salió corriendo así donde ese hombre y luego le reafirmaba lo dicho por él no tenía por donde desconfiar-

- ¿Cómo está Sakura? –Pregunto de inmediato el Uchiha pidiendo con la mirada respuestas de aquella mujer, no la veía por ningún lado-

- su esposa fue llevada a urgencias puesto que no reaccionaba, aun no nos han dado su diagnostico –informo el policía quien leía unas cuantas hojas de los informes médicos de varios pacientes mas-

Sus ojos expresaron asombro, una porque no pensó que la situación de la pelirrosa fuera tan delicada, y la otra era porque llamaron a aquella pelirrosa como…

Su esposa

- ¿Cuál es el diagnostico de Satoshi? –pregunto agachándose para ver al pequeño pelirrojo quien ya disminuía el llanto poco a poco y aun seguía sin emitir palabra alguna, entendía muy bien como el pequeño se sentía él a sus mismos 9 años habia perdido a sus padres y quedado solo con su tío-

- veamos –murmuro el policía cambiando la hoja para ver la del pequeño- tiene un esguince en el brazo derecho, se le disloco la rodilla derecha producto del golpe, tenía una cortada profunda en la cabeza la cual fue curada en primeros auxilios, aunque se recomienda que luego le vea un medico, y otra cortada de la misma intensidad en la mejilla izquierda producto de los vidrios todos de la ventana, por ahora eso, aunque como le digo recomiendan que lleve a su hijo al médico después –termino de dar el diagnostico el oficial-

- de acuerdo –acepto el azabache quien se sentó al lado del pequeño pelirrojo y este volvió a abrazarlo, seguía llorando, pero se notaba más calmado- ¿Cuándo tendremos noticias de Sakura? –Pregunto el azabache al policía-

- no lo sé, deberán esperar a que les llamen para darles la información, mientras debo retirarme, con su permiso –se despidió el oficial con un saludo militar y luego comenzó a caminar entre la zona de emergencias-

- cálmate Satoshi, tu mamá va a estar bien –afirmo el Uchiha quien también abrazo con un brazo al pequeño, no le negaría la cercanía si eso lo tranquilizaba, pero el que no hablara le preocupaba bastante-

- mi mamá me protegió, antes del impacto me tiro al suelo y se coloco encima mío, recibió la mayor parte del golpe por cuidarme y cuando reaccione apenas si pude distinguir el autobús incrustado en un camión, movía y movía a mi mamá y no despertaba… no reaccionaba con nada… ni siquiera en la ambulancia la pudieron despertar –conto el pequeño mientras más lagrimas salían de sus ojos negros recordando las escenas de lo que había vivido hace apenas unos minutos-

- Sakura va a estar bien y tú tienes que estar sano para poder recibirle con un abrazo, también tienes que cuidarte las lesiones, cuando sepamos que estará bien saldremos de urgencias para que te revise mejor un medico, ¿de acuerdo? –Pregunto el azabache haciendo al pequeño asentir con la mirada baja-

- gracias tío Sasuke –expreso el pequeño quien se apretó mas al Uchiha sin que este opusiera objeción, es más, sintió como era abrazo por este y sonrió levemente al recordar que él había dicho que era su padre- de verdad me gustaría poder llamar a tío Sasuke como mi papá–pensó el pequeño cerrando los ojos sin poder controlar las lagrimas que salían de sus ojos ni el temblor de su cuerpo causado por el miedo y el nerviosismo-

Llevaban casi una hora allí en urgencias, el pequeño había cerrado los ojos acostándose en la silla y usando el cuerpo del azabache como almohada, por misma insistencia del azabache se había acostado hacia el lado izquierdo ya que el derecho era su lado más lastimado.

Se le cerraban los ojos muy lentamente, al parecer después del estrés le bajo el cansancio y el relajo al estar en compañía del azabache.

Sintió al pequeño demasiado tranquilo para su gusto, no tenía la energías que solía tener, ni siquiera para entablar una pequeña conversación. Miro el rostro del pequeño a quien se le cerraban los ojos, tenía el rostro sonrosado, cosa que le extraño porque sentía tiritar levemente su cuerpo, seguramente el estar con la ropa mojada le pasaba la cuenta con el frio.

Toco su frente distinguiendo algo de fiebre en el pequeño a quien se le cerraban mas los ojos a cada momento, debía suponer que era normal, a parte que estaba mojado, el shock del accidente y su condición debilitaron su cuerpo, tendría que llevarlo pronto al médico antes de que pescara algo más que un resfrió, si, lo llevaría justo después de saber cómo estaba la pelirrosa.

- familiares de Sakura Haruno –llamo un medico asomándose con una planilla a la zona de espera que seguía llena de gente por lo del accidente-

Inmediatamente el pelirrojo abrió los ojos sentándose bien y el Uchiha se coloco de pie para caminar con el médico, el cual le hizo la seña que se quedara donde estaba ya que al ver la condición del pequeño prefirió el acercarse a ellos.

- ¿familiares de Sakura Haruno? –Pregunto el médico directamente a ellos quienes asintieron a la vez-

- ¿Cómo esta ella? –pregunto con el alma pendiendo de un hilo el Uchiha por lo que el médico podría llegar a decirles, creía estar preparado para todo, se mentalizo hasta para recibir la peor de las noticias-

Pero no podía

Cuando nombraron a la pelirrosa todo su esfuerzo se fue a la basura, sentía su pecho apretado por lo que podrían llegar a decirle, no podía perderla a ella en ese momento, él destino no podía arrebatársela ni dejar al pequeño pelirrojo sin su madre, simplemente no podía… No podía…

- acaba de reaccionar –afirmo el médico haciendo que ambos hombres respiraran con alivio ante la noticia- aun así tiene un golpe severo en la cabeza y perdió mucha sangre producto de cortadas profundas en todo su cuerpo causada por los vidrios, tiene múltiples esguinces y desgarros, una dislocación en el codo y la muñeca derecha a parte de lesiones y daños menores, no presenta quemaduras ni fracturas por suerte ya que recibió el impacto de lleno, pero aun así la dejaremos en observaciones esta noche y tendrá que quedarse unos días hospitalizada, una semana aproximadamente, si evoluciona como creemos eso será suficiente –termino de dar el diagnostico el médico, no podía creer lo mal que había quedado ella, pero sin embargo daba gracias de que no hubieran sido cosas peores, ni un coma, ni una fractura o quedar lisiada de por vida, agradecía internamente por ello al igual que el pequeño pelirrojo-

- ¿podemos pasar a verla? –pregunto de inmediato el Uchiha, necesitaba verla y asegurarse de que estuviera bien, tenía que hacerlo o explotaría-

- usted puede, pero los niños menores de 12 años no pueden entrar a las habitaciones del hospital, reglamentos internos –explico el médico mirando al pequeño quien bajo la cabeza con los ojos apagados-

- es precisamente él quien quiero que entre –reprocho el Uchiha apretando los puños y mirando desaprobatoriamente al médico, ese niño debía estar aun más preocupado por la pelirrosa que él mismo-

- lo siento, pero los niños molestan al resto de los pacientes, no importa que tan tranquilo sea este, son reglamentos del hospital –volvió a informar el médico en espera de la decisión del Uchiha-

- ve y entra –escucharon que el pequeño hablo aun con la cabeza gacha, luego subiendo la mirada hasta el azabache mirándole con el rostro más serio que alguna vez vio en el pequeño-

- ¿estás seguro Satoshi? –Pregunto el Uchiha sin poder creer las palabras del pequeño, no entendía porque lo hacía si él debía estar aun más ansioso de ver a su madre que él mismo-

- sé que soy un niño, se me niega entrar a muchas partes, estoy acostumbrado a ello, pero ahora quiero saber de mamá, no de boca de un medico, si tú me dices que está bien, con eso me quedare tranquilo –sonrió levemente el pequeño quien volvió a bajar la cabeza ocultando sus ojos con su cabello sin borrar esa pequeña sonrisa que había formado, seguramente, solo para tranquilizar al Uchiha-

Había subestimado la madurez de ese pequeño, siempre se mostro inteligente y responsable, como muchos niños, pero la madurez no venia muchas veces con estas cosas, en ese momento pudo pensar con claridad, tanta que había decidido acatar solamente para poder saber de su madre y no causarle problemas a él quien hasta el minuto se estaba haciendo responsable de él.

- de acuerdo, espérame aquí Satoshi –pidió el Uchiha quien le revolvió levemente el cabello al pequeño recordando que tenia herida la cabeza, mas este en ningún momento se inmuto ante ese hecho, ocultaba muy bien sus ansias-

-gracias tío Sasuke, gracias por preocuparse por mi mamá y por mi–agradeció internamente el pequeño mirando la espalda del Uchiha quien seguía al médico, no pudo evitar soltar dos pequeñas lagrimas de sus ojos, pero estas no eran como las de antes, eral lagrimas cálidas sacadas desde lo más profundo de su pequeño corazoncito de 9 años-

Eran lágrimas de felicidad

OoOoOoO

Escucho la puerta abrirse, nuevamente debía ser un medico que entraba a revisarla. Volvió a abrir pesadamente los ojos para encontrarse con quien menos se espero ver parado en ella.

Sasuke

Al momento de entrar quedo en shock al ver así a la pelirrosa, claro guardando la compostura para no asustarla o angustiarla más, estaba acostumbrado a poner rostros serenos y tranquilos en esas ocasiones, igual que el pequeño pelirrojo lo hizo antes con él, se dio cuenta de inmediato pero la situación ameritaba que le hiciera caso.

Tenía una mascarilla en la cara la cual le daba oxigeno, unos sueros conectados a sus brazos, muchas vendas y gasas en el cuerpo y una bastante más notoria en la cabeza.

- creo que ya no necesita esto –comento el médico que entro junto al azabache acercándose a la pelirrosa y quitándole la mascarilla de oxigeno de la cara- les dejo solos, tengo que atender ms pacientes, cualquier cosa me avisan –aviso retirándose y llevándose el tanque de oxigeno con él-

- creo que preguntar si estás bien no sirve de nada –comento el Uchiha parándose al lado de ella mientras la escaneaba con la vista-

- ¿Cómo está Satoshi? –fue lo primero que pregunto la pelirrosa mirando al pelinegro con su aun débil mirada posada sobre él-

Sabía que el pequeño estaba mejor que ella, debía estarlo, le protegió para que no le pasara nada o al menos estuviera mejor que ella. Cuando despertó, pregunto por su hijo y se asombro de saber que le dijeron que estaba con su padre, no había tenido ni tiempo para pensar en quien pudo haberse hecho pasar por esa persona y cuando vio a Sasuke en la puerta todo le calzo de inmediato, dando gracias a que él al parecer había estado cuidando a su pequeño pelirrojo.

- está bien, al menos mejor que tu, apenas salga de las urgencias llevare a que lo revise un medico, no te preocupes por él –dijo el azabache mirando a la pelirrosa suspirar algo más tranquila, sus ojos delataban que lo estaba por saber que el pequeño estaba bien-

- quiero verlo –pidió la pelirrosa al Uchiha con ojos de suplica, tenía que verlo y asegurarse de que las palabras de él no eran falsas para tranquilizarle solo momentáneamente-

- también quise que entrara, pero no dejan entrar a las habitaciones a los niños menores de 12 años, son reglamentos del hospital –explico el Uchiha al momento de ver como la pelirrosa bajaba la vista-

- está bien, confió en que esta con bien, lamento causarte estos problemas Sasuke –se disculpo la pelirrosa con pesar intentando sentarse-

- no debes moverte –hablo el Uchiha tomando por los hombros a la pelirrosa, deteniendo así su intento por sentarse o si quiera moverse- según el médico estarás una semana mínimo en el hospital –volvió a explicar haciendo que esta abriera los ojos desmesuradamente con cara de horror-

- ¡No puedo estar aquí una semana! ¡ ¿Y Satoshi? ¡No tengo como dejarlo solo! –exclamo con desespero la pelirrosa, no podía quedarse allí encerrada toda una semana y dejar solo al pequeño, sabía que era responsable, pero era un niño, no sabía cocinar, no sabia lavar, no podría vivir solo una semana-

- creo haberte dicho que no te preocupes por él –volvió a afirmar el azabache quien luego coloco una mano en la boca de la pelirrosa antes de que esta volviera a hablar- yo me hago cargo de él en lo que sales del hospital, así que recupérate bien te traje tu celular para que puedas comunicarte después con él a través de mi teléfono, ¿queda claro? –Pregunto alzando una ceja el Uchiha mientras se cruzaba de brazos-

Quedo muda, no sabía que decir, no procesaba el cómo quejarse, el cómo agradecer siquiera. Ese hombre, Sasuke, le estaba haciendo el mayor de los favores del mundo, sin protesta, con la mejor de las voluntades solo para que ella se quedara tranquila.

- Sasuke yo… no sé qué decirte más que… gracias –por fin hablo la pelirrosa quien sonrió de la forma más cálida y sincera que podía, de hecho, pensaba que jamás podría pagarle ese favor, estaría en deuda para siempre con él-

- ahora tu quédate tranquila, deja que los medicamentos hagan su efecto, cierra los ojos y duerme un rato, volveré en un rato para informarte la condición de Satoshi, tampoco te preocupes de los gastos médicos, me hago cargo de todo –volvió a informar el Uchiha quien coloco una mano sobre los ojos de la pelirrosa haciendo que esta asintiera cerrando los ojos-

- jamás podre devolverte la mano Sasuke, de verdad te lo agradezco mucho –volvió a agradecer la pelirrosa quien tenía los ojos cerrados obedeciendo la instrucción del Uchiha, descansaría y se repondría lo antes posible para salir del hospital-

- despreocúpate –escucho la voz serena del Uchiha- no me debes favores, solo te estoy pagando todo lo que tú ya has hecho por mí al devolverme sentimientos que había creído olvidados–pensó sonriendo de forma cálida sin dejar de mirar a la pelirrosa y luego posando sus ojos en la mano de ella, esa misma que la noche del parque de diversiones ambos habían entrelazado-

Sintió como el azabache le tomo la mano que tenia sin sueros y la apretó levemente, al igual que ella lo hizo. Sobre las vendas de su cabeza luego sintió como el mismo había depositado un beso, eso si la asombro e hizo que abriera nuevamente los ojos con el más típico de los sonrojos en sus mejillas.

Los ojos del Uchiha mostraban tranquilidad, estaba absolutamente tranquilo y feliz de ver a la pelirrosa, comprobar con sus ojos que no había sido nada de proporciones graves que no se pudiera curar o que le significara un completo sufrimiento a ella, al pequeño pelirrojo y a él mismo.

Veía brillar los ojos de la pelirrosa, nuevamente el sonrojo de sus mejillas, la leve sonrisa en sus labios y él como ella misma apretaba levemente su mano la cual él en primer lugar había tomado.

- gracias… -susurro nuevamente la palabra ella cerrando los ojos, realmente estaba agotada, el relajo vino de un momento a su cuerpo al poder estar tranquila, confiaba en el azabache, confiaba en su hijo y confiaba que ambos estarían bien-

Satoshi se sabía comportar, Sasuke ya conocía como era Satoshi, si, ambos estarían bien en lo que ella sanaba y salía del hospital, estaba muy tranquila por lo demás agradecida del azabache, así lentamente fue calmando su respiración hasta el borde de la conciencia donde no sintió jamás que el azabache soltara su mano y lo último que sintió antes de caer dormida fue que nuevamente este le beso la frente.

- no Sakura, gracias a ti porque no les paso nada grave ni a ti ni a Satoshi, gracias… gracias…-pensaba el azabache quien al ver a la pelirrosa dormida soltó su mano sonriendo con tranquilidad, sin embargo no pudo evitar soltar dos pequeñas lagrimas de felicidad de sus ojos-

Una por saber que la pelirrosa estaba con vida, con bien

Y la otra porque protegió a ese pequeño niño y no dejar que nada le pasara

Esas fueron lágrimas de felicidad…