Aquí les dejo un nuevo capítulo un poco más cortito.

Kotoko se sentía terriblemente culpable y feliz a la vez. No podía olvidar lo que Daniel le había dicho. Sin dudas era un gran honor que un hombre como él se fijara en ella. Pero tampoco podía sacarse a Irie de la cabeza. Daniel era como el hombre ideal que cualquier mujer pudiese desear. Cumplía con todos los requisitos. Kotoko reconocía que su sola presencia la atraía como un imán. Pero ella estaba casada y amaba a su marido. Lo más probable era que lo amara hasta el día de su muerte. Y él decía amarla también. Si hasta Daniel creía que Irie había vuelto porque la quería. Lo que su amigo le había dicho tenía mucho sentido:

-"Era más fácil decir terminamos" "Esto se acabó", "a venir a vivir a una ciudad desconocida a buscarte, dejando todo de lado".

Eso podía ser verdad. Irie después de todo no hacía nada precipitado. No actuaba por impulsos con respecto a sus decisiones.

Por otro lado estaba Daniel. Tampoco podía dormir. Pensaba en lo mucho que le gustaba Kotoko y en lo distinta que era ella a su marido. Irie era alto y apuesto. Y por todas las cosas que había escuchado, era frío e insensible, todo lo contrario a Kotoko, que era cálida, alegre y risueña. Pero luego de verlo ese día, Daniel tenía algo claro: Irie estaba desesperado.

Él sabía que sus sentimientos jamás serían correspondidos. Kotoko era solo una bella ilusión. Sabía que ella amaba a su marido. Pero estaba cansado de verla sufrir por él. Parecía que ese hombre, no sabía hacerla feliz. Al parecer, no era tan inteligente como él se creía que era.

Irie por su parte, si antes se creía un idiota, ahora se sabía un idiota. Había arruinado absolutamente todo. Sentía que lo mejor que podía hacer, era partir de vuelta a su casa y olvidarse de todo. Pero sabía que no podía hacerlo. Hacer eso, implicaba perderla para siempre.

Ese día había estado cerca de poder convencerla, pero ella había malinterpretado sus dichos y todo terminó en algo que nunca debió haber sucedido. Le había levantado una vez más la mano. En vez de tratarla bien, su orgullo y mal carácter lo habían traicionado una vez más. Se castigaba así mismo con tan solo recordarlo. Verla tirada en el suelo a causa suya, había sido lo peor.

Además que ella no estaba sola. Estaba ese doctor, que seguramente también estaba enamorado de ella. Y lo más probable era que ella estuviera encandilada con él. De eso, no tenía dudas. Él los había visto juntos, riendo como buenos amigos. Ella se sentía cómoda en su presencia. Relajada. Algo que con él aún después de tiempo de casados, no lograba. Él siempre había puesto algún tipo de distancia entre los dos. Entre ellos todo era más rígido, más cordial. No entendía porqué sucedía eso, si finalmente ellos eran marido y mujer. Su confianza e intimidad les daban todas las pautas para haber traspaso esas barreras… pero su esposa ni siquiera era capaz de llamarlo por su primer nombre. No sabía porqué sucedía eso, pero sabía que era por su causa.

Naoki no podía olvidar las palabras de Kotoko:

-"Ojalá él fuera mi marido y no tú". "Daniel, el es mi exmarido"

Eso le había dolido enormemente. Escuchar que a ella le gustaría estar con otro hombre, había sido duro de escuchar. Entendía perfectamente que las cosas entre ellos dos no estaban bien… pero nunca pensó que ella se arrepentiría de haberse casado. También le dolió profundamente escuchar a Kotoko referirse a él como "exmarido".

-Ahora lo más probable es que estén juntos- pensó Irie. - Seguramente él la estará consolando, abrazándola entre sus brazos y sacando partido de la situación. - Si le doy la oportunidad, él acabará por tomarla y esto habrá llegado a su fin. Debo hacer algo más. Se la he dejado en bandeja a ese doctor. La cabeza de Irie iba a explotar. La verdad no sabía que hacer.

(****)

Al día siguiente, al encontrarse Daniel y Kotoko, ambos se sonrojaron de inmediato, y luego rieron como dos niños pequeños.

-Ven, vamos por tu café- le dijo para que lo siguiera.

-¿Con sueño? ¿No dormiste bien? – le preguntaba Kotoko mientras caminaban hacia la sala de estar.

-No, no pude dormir mucho en verdad… gracias a alguien- comentó.

Kotoko se sonrojó.

-¡Son bromas! pero la verdad, no dormí muy bien. Me quedé pensando mucho en ustedes dos.

-Yo no dormí nada - le dijo Kotoko.

-¿Y pensaste en mí? ¿En lo que te dije?- le preguntó el recibiendo el café que Kotoko le había preparado.

-Si, mucho. Pensé en todo lo que me dijiste – le dijo ella afligida, sin saber que más decir al respecto.

-Bien, bueno, ahora a trabajar ¿te parece?- le preguntó sonriendo alegre.

-Si- le respondió Kotoko quien estaba realmente sorprendida de cómo Daniel se estaba tomando todo lo sucedido. Keita o Kii- chan hubieran hecho un alboroto, pero él, se lo estaba tomando como algo natural. Su actitud hacia ella no había cambiado en nada, al contrario, se veía más feliz que de costumbre y eso la tranquilizaba. -¡Qué extraños son los hombres!- pensaba para si misma sonriendo.

A los dos días del incidente, Kotoko recibió una carta de Irie. Esperó a que llegara la noche para poder leerla. Quería estar tranquila en su cuarto, sola. Junto a la carta, llegó un pequeño paquete, que resultó ser otro celular.

Kotoko:

Discúlpame por todo, no sé ni cómo empezar pidiéndote perdón por lo que sucedió esa noche. Pero quiero que sepas, que no es como tu crees. No es por mi imagen que volví por ti, te juro jamás se me pasó por la cabeza algo así.

Si vine hasta aquí congelando mi carrera, dejando a mi familia es solamente por ti, porque te necesito, porque no se vivir sin ti.

Kotoko, te conozco desde hace años, hemos estado juntos desde la preparatoria. Conozco todo de ti, tus fortalezas y tus debilidades. Vivimos juntos mucho tiempo por cosas anexas a nosotros y finalmente nos casamos. Te he amado por años. Contigo puedo ser yo, tú logras hacer todo aquello que yo jamás podría hacer. Si escogí esta vida y esta profesión fue por ti. Tú le diste luz a mi vida. Mi vida estaba vacía antes de conocerte, nada tenía sentido. Lo sabes. Mi vida era aburrida, plana. Solo tú fuiste capaz de darle sentido y alegría. Lograste que me esforzara por lograr cosas que jamás pensé que haría. Tu le das sentido a todo, por favor no me dejes volver a esa oscuridad. Ya nada tiene sentido otra vez. Te necesito a mi lado.

Tu marido que te Ama, Naoki.

Pd: te envío otro celular, necesito tener la posibilidad de hablarte.

-Irie, si tan sólo pudiera creerte- pensaba para sí Kotoko. Miró detenidamente el celular y vio que era más lindo que el anterior. También tenía su nombre tallado en él, era una verdadera joya. Apenas lo encendió, vio que tenía algunos mensajes:

-" Lo lamento tanto".

-"Sé que no confías en mis palabras, pero esta vez haré que me creas".

-"Nos veremos pronto".

Kotoko suspiró. No entendía porqué se estaba resistiendo tanto a su marido. Irie había venido por ella, había congelado sus estudios, le había enviado flores, regalos… ¿Acaso no era eso lo que ella deseaba?.

-Irie, nuevamente entraré en periodo de exámenes. Esta vez serán más complicados porque serán prácticos. No puedo fallar en la atención a los pacientes. Tampoco puedo andar llorando por los rincones ni llegar con los ojos hinchados por las mañanas. Por favor, déjame continuar con mis estudios tranquila.

-Entiendo- le respondió Irie- ¿Puedo verte hoy, mañana? Dime cuándo.

-Irie, no es buena idea. Sabes que vamos a terminar discutiendo y no quiero. Por favor regresa a tu casa, con tu familia y retoma tu carrera. No quiero ser la culpable de que no te titules. Esta profesión es importante para ti. Lo sé, este es tu sueño. Consíguelo. Yo estaré bien acá.

-¿Con él? ¿Eso me quieres decir?

-¿Viste? Ni siquiera podemos estar hablando por el chat sin discutir. Por ahora quiero continuar aquí. Lejos de todo. Quiero tiempo, nada más.

-Esta bien Kotoko. Quizás lo mejor sea no volver a hablar por un tiempo. Tienes razón. Qué el tiempo decida. Cuídate.

Y dicho eso, Irie no volvió a contactarse con ella.

Continuará…

Nota: quizás me demore un poquito en actualizar nuevamente, pero no se preocupen… no será mucho tiempo. Como siempre gracias por leer y por comentar.