Aló criaturitas del señor! *Llega montado en una bici*
Qué tal? Ya llegué, lol. Espero no haber tardado (como siempre, fuck); pero me castigaron y no puedo actualizar todo de un tirón, los que siguen mi fic 1000FdM tendrán que esperar otra semana para la actualización e igualmente con Gaia. diablos.
Espero les guste este pequeño arco de drabbles. Creo que exageré en algunas cosas pero no importa, igual, no lo leo yo; lo leen ustedes (guat).
Aviso que en este arco se introducirá un Haruka emo/fantasma/asesino. Agradezco comentarios y críticas constructivas.
También digo que es catalogado como misterio y suspenso. El horror y el gore no me salen, je xd.
Gracias de antemano.
Drabble 11:
Palabras: 500 exactas, ugh.
Secuelas/Partes: Quizá tenga 2da parte. Tiene relación con el arco de 'Cry Baby'.
Pareja(s): Un depresivo HaruNagi… Cristo señor.
AU escogido: Moderno. Un Haruka emo y un Nagisa enfermo (sí, enfermo de la cabeza).
~ Arco ~
CRY BABY
~ Protagonista ~
Haruka Nanase
[Agridulce Tragedia]
El alma de un humano es lo único puro que posee. Torturada se queda cuando el humano sufre de problemas o malos momentos. Un mal amor, una mala racha de trabajo, mala economía, el invoco de un espectro. Y la libertad, aquella con la que se nace, se considera libertinaje cuando se han pasado de las rayas dibujadas. En aquel fondo oscuro, cercano a las montañas de la tristeza, han de descansar las almas perdidas. Y las mariposas que vuelan una a una con sus azules alas, se quedarán flotando al degustar una agridulce tragedia conllevada a la muerte.
Pero cuando Haruka se miró de nuevo al espejo, sólo llegó a ver un cadáver viviente. Con vida por fuera, pero lo suficientemente muerto por dentro. Con gusanos recorrer su piel, y los órganos podridos que hasta en el aire se olía el putrefacto olor a descomposición. Porque unas ojeras grandes y negras rodeaban sus ojos rojos y sus orbes océano, con la córnea tan desgastada que hasta podía pensar que se caerían. Y sus labios, tan pálidos que no parecían ser suaves. Sus huesudas manos, que recorrían el lavabo con desesperación y la temblorosa sensación en él.
No únicamente le echó un vistazo a las marcas en sus muñecas y muslos, como todavía llevaba un bóxer negro con relieves marino, podía ver como el color escarlata manchaba el blanco piso. Y sus manos, a las cuales les recorría el estremecimiento, se sujetaban fuertemente de las orillas del lavabo. La sangre igual bajaba por su nariz, y si alguien hubiese entrado en aquel momento, podría haber jurado que escuchaba sollozos de exhalación hacia su persona.
Haruka echó su cabeza hacia atrás con más dolor. Se imaginaba que morir era doloroso. Pero debía admitirlo, aquellos momentos eran más tortuosos que la muerte misma.
Un ruido fue suficiente para que estuviese alerta, fue su vista la que bajó hacia el espejo para observar a la pequeña silueta tras él. Una cabellera rubia y unos ojos rosados que le miraron con una sonrisa en la boca. Él suspiró y siguió viendo como el muchacho se recargaba en la orilla de la puerta del baño.
—Nagisa… —Susurró.
—Sácalo, Haru~chan. Sácalo.
Y el pequeñín dejó ver sus manos enguantadas. Y con la misma sonrisa, se acercó hacia su espalda y le palmeó para que Haruka siguiera viendo la sangre caer.
Haruka no ponía atención cuando la depresión le llevaba por momentos, optaba por hacer caso omiso a los demás… Pero con Nagisa era diferente. Era confort, era ser él mismo sin esperar regaños o algo. Le dejaba cortarse, le dejaba drogarse, le dejaba besarlo.
Y así como lo pensó, lo que le flechó el alma de pureza fue un gesto. Pequeño, diminuto, tan chiquito pero especial para sí mismo, con el que supo que las lágrimas salieron de él con demasiado sentimiento.
Un beso, uno en su oreja, uno que le hizo estremecer. Y una mano enguantada en su columna desnuda.
—Sácalo, Haru~chan. Saca la despresión.
