Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.


Capítulo 11

Pov Alice

El sonido del piano era el único ruido que se escuchaba en la casa. Jasper me evitaba, tenía sus motivos para hacerlo. Me encontraba en el sofá con una taza de té en mis brazos. Effie no hacía más que tocar el piano con bronca, ella también estaba enojada conmigo. No me había dejado acercarme así que le di su espacio. Leia no entendía nada, ella se había dado cuenta que las cosas no iban bien hace unos días, cuando vio a su hermana distante.
Desde que le dijimos a Effie que Edward y Bella eran sus padres, ha tomado cierta distancia de nosotros.

–Tenemos que hablar. – Jasper apareció frente mío mirándome con el rostro demacrado. Asentí y me puse de pie para seguirlo a su despacho.

Como siempre, no sabía que decir. No sabía cómo hablarle. El tema de Effie me había apartado tanto que ya no recordaba cómo hablarle a mi esposo, mi mejor amigo y mi compañero. Era una mentirosa. Perra si quisieran decirme.

– ¿Por qué no me consultaste antes de dejarla con ellos? – empezó sin molestarse en tomar asiento. Yo también seguía de pie, incapaz de mirarlo a los ojos. – Alice me gustaría muchísimo que seas capaz de contestar una de las miles de preguntas que te hago. – tragué en seco– ¡Contesta maldita sea!– dijo pegando un golpe al escritorio, haciéndome pegar un salto.

–Yo… no lo sé. Ya te habías ido a trabajar, y en cuanto yo saliera del trabajo iba a ir a buscarla…

–Pero no lo hiciste. Y luego te pones mal cuando nuestra hija cree que vamos a dejarla.

–No, no lo hice. – admití.

–Preferiste ir a comprar whiskey y vodka en lugar de ir a trabajar y dejar a nuestra hija en la escuela como siempre lo haces. ¡Preferiste emborracharte! – me acusó. Una lágrima corrió por mi mejilla y apreté los labios.

– ¡Estoy asustada! ¡No tienes idea de cómo me siento en estos momentos!– grité cansada de que él no hiciera más que tirarme acusaciones.

– ¡Yo también estoy asustado! Incluso Effie lo está, y tú no haces más que aumentar sus inseguridades. Eres su madre, deberías cuidarla, carajo. Además no entiendo cómo puedes estar tan asustada si ellos sólo quieren conocerla. – me miraba de esa manera que conocía muy bien. Estaba muy enojado, pero mas allá de esa mirada enfurecida, él sabía que le ocultaba algo. Me abracé a mi misma tragando en seco y conteniendo las lagrimas.

–Yo… yo les mandé una citación al juzgado. No quiero que me quiten a Effie.– confesé. Jasper palideció mirándome como nunca antes lo había hecho. Seguramente sintiendo que se había casado con una desconocida. Un suspiro se escuchó detrás de mí, volteándome a ver vi el cabello rubio de Leia desaparecer de la puerta. Miré a Jasper que seguía sorprendido.
Iba a moverme para seguir a mi hija, pero Jasper me agarró del brazo impidiéndome avanzar.

–Ya has hecho demasiadas cosas. Te prohíbo seguir involucrando a nuestras hijas más de lo necesario en esto. Si algo le pasa a Effie, será tu culpa. – dijo apuntándome con el dedo para luego seguir a Leia.
Me puse de rodillas en el suelo y comencé a llorar. Lo había arruinado. Todo se me había ido de las manos, y le había mentido a Jasper. ¿En qué estaba pensando?

Pov Bella

Despertar luego de mi estado febril costó más de lo que esperaba. Abrí los ojos con dificultad viendo a lo lejos una cabellera rubia. Una mano acarició mi cabeza y sonreí al reconocer a Edward frente a mis ojos.

–Nos tenías preocupados. Has estado inconsciente muchas horas.

–¿Qué día es?– pregunté sintiéndome completamente perdida.

–Lunes.– la voz de Rosalie me trajo a la realidad. Era lunes. Me había perdido el cumpleaños de mi hija.– Bella, tranquila, todo estará bien.– dijo ella acercándose para tomar mi mano.

–Yo iba a ir, Rose. Iba a ir a su cumpleaños y la vería soplar las velas. – sollocé.

–Yo fui, Bella. Rosalie me convenció. Lo tengo todo grabado.– Trató de consolarme Edward.

–Así es– dijo Rose sonriendo.

–¿Qué sucede?– pregunté viendo las miradas que se dedicaban. No pasaron desapercibidas para mí.

–Jasper y Alice contrataron un abogado.– comenzó a decir Edward.

–Jasper iba a retirar la citación con ayuda de un abogado. Al parecer hubo un malentendido entre él y Alice. No pudo hacerlo ya que me decidí a contra atacar con los derechos de ustedes como padres biológicos de Effie.

– ¿Qué quieres decir?– no entendía.

–Bella, la carta que tú dejaste de seguro la tienen ellos. Ellos atacaron primero, y nosotros solo respondimos. Para cuando Jasper quiso retirar la citación, ya era tarde.

–La cosa se ha revertido. Ahora nosotros los citamos a ellos. – me informó Edward. Asentí comprendiendo.

–En cuanto salgas de aquí nos reuniremos con ellos, no tienes de qué preocuparte. No van a alejarte de Effie. – dijo Rose. Asentí cayendo en la inconsciencia de nuevo.

Esa misma tarde me dieron de alta. Edward me llevó a su casa esta vez, le quedaba cerca del trabajo y podría estar más pendiente de mi si estaba solo a unas cuadras. Incluso Rosalie vivía cerca. Me contó con lujo de detalles la fiesta de Effie, los invitados, los niños, el tema de la fiesta, el vestido que llevaba puesto, incluso el regalo que le había dejado. Había olvidado por completo comprarle un regalo que agradecí que Edward se haya tomado el trabajo de hacerlo.

– ¿La viste abrirlo?– pregunté sentada en la cama mientras comía sopa de pollo hecha por su madre.

–Si– sonrió sacando su celular para mostrarme una foto con el regalo abierto y un video de cuando lo abría. Se trataba de unos patines para hielo. Los ojitos de Effie brillaban de la emoción.

–Tuve suerte de verificar su talle luego de haber patinado el otro día con ella. Debiste ver la cara de sorpresa de Alice. – rió.

–Apuesto que no estaba muy contenta.

–No... De todas formas el ambiente entre ella y Jasper estaba bastante tenso. Incluso Leia, nunca se acercó a hablarme. No pude ni preguntarles sobre hablar con los abogados, se negaban a socializar conmigo.

– ¿Habrá sido por lo que pasó ese día?– Edward se encogió de hombros. No tocamos mas el tema de Alice y Jasper, sea cual fuese su problema, no nos incluía a nosotros siempre y cuando no afectara la relación de Effie con nosotros.

Ese día también me dieron los resultados, los cuales apuraron debido a mi ingreso y la doctora King fue a verme en mi habitación de hospital. Había elegido la quimioterapia para poder eliminar una buena parte del cáncer antes de operar. Comenzaría ese jueves luego de haber reposado un poco en casa. Rosalie dijo que iba a ir con Edward donde Alice y Jasper mañana ya que quería llegar a un acuerdo con ellos, el cual implicaba tiempos y días de visitas y una psicóloga infantil para Effie. También contó que intentó llamarlos para concordar una cita, pero ninguno respondía sus llamados. De todas formas seguía insistiendo.
Me ponía mal tener que estar en este estado justo cuando más necesitaba estar fuera de la cama, pero tal cual Edward me lo recordaba, todo esto era con tal de que yo luchara y eso debía hacer.

–Saldremos en televisión por casarnos días antes de mi muerte– reí.

–Sólo dices incoherencias. En ese caso creerán que quiero quedarme con tu dinero.– ríe.

–Meh… te veré en el altar, Cullen. – sonreí y Edward me besó la frente.

–Debes dejar de delirar, Bells. No quiero que te diagnostiquen un problema en la cabeza también– sonrió.
Uno de los muchos síntomas era la confusión. Así como había días que estaba bien o mal, había otros en los que estaba lucida o perdida en el tiempo. Edward se mostraba animado en cada uno de mis estados y eso era lo que más me reconfortaba.