Hola a todos, lamento no haber actualizado en muchísimo tiempo, hoy voy a subir al menos 3 capítulos como la vez anterior, por el trabajo mis musas me habían abandonado, pero hoy me desperté con las ganas de igualarme en algo, veamos cómo va la historia y espero que les siga gustando.
Necesito una buena copa para poder dormir luego de ese sueño, encima tiene magia, y yo tengo magia, esto es una locura y cada vez es más loco, salí despacio de la casa, eran las 11 de la noche y en cualquier lugar encontraría una buena copa.
Entré en un bar con apariencia tranquila, no me apetecía una discoteca y mucho menos un bar de mala muerte, necesitaba perderme con un buen tequila y una buena canción.
-Buenas noches Emma, ¿por qué tan triste?- escuché una voz, cuando subí la mirada vi al tonto de Killian sentarse en mi mesa.
-Hola Jhones, no me molestes ahora- le dije intentando que se fuera, Killian Jhones había sido mi compañero de escuela, colegio, confidente y la persona que me ayudó a salir de la depresión cuando el tonto de Casidy me dejó con un bebé en camino, era un buen chico, pero tenía un gran defecto; jamás dejó de querer algo más conmigo a pesar de que se casó y ahora tiene una familia estable- quiero estar sola- le dije por si no había comprendido el mensaje.
-Tranquila rubia, solo voy a acompañarte un rato mientras llega Robin para tomarnos una copa, hoy es día de chicos sabes- me dijo con su sonrisa boba – pe la pregunta iba en serio, ¿qué te pasa?
-Por qué debería pasarme algo- respondí en tono borde, Killian siempre llegaba cuando necesitaba de alguien, pero habíamos quedado que no estaríamos nuevamente cerca por respeto a nuestras familias.
-Porque te conozco, esa mirada perdida y el tequila en tu mano, no te había visto así desde… desde nunca, ni el asunto Casidy te obligó a tomar.
-Tengo muchas cosas en la cabeza Killian, solo déjame sola quieres- le dije perdiendo la paciencia – ¡Hola compañero! – Escuché decir y volteé a ver, un chico alto, buena complexión, pero me sonaba de algún lado.
-Mi nombre es Robin, mucho gusto- me dijo extendiendo su mano y con una sonrisa en su rostro, una cosa era alejar a Killian, pero no podía ser borde con un extraño – Emma Swan, un placer- le dije estrechando su mano, este hombre definitivamente me sonaba de alguna parte.
-Swan se nos adelantó con la bebida, pero supongo que podemos ponernos en igualdad de condiciones, ¿tú qué dices compañero?- dijo Killian sonriendo, definitivamente se habían colado conmigo y yo no podría hacer nada al respecto, mejor me acomodé, sería una larga noche.
Contrario a todos los pronósticos, la noche fue divertida, Robin y Killian hablaban como loros y yo solo asentía o me reía con sus ocurrencias, hablaron de sus vidas, de sus amigos, de las locuras de su universidad, de sus tonterías de fraternidad, hasta que llegamos ya un poco más borrachos a un tema complicado… la familia.
-Yo amo a Roland y a Marian, pero no puedo sacarme a Regina de la cabeza, con Marian nunca nos casamos porque jamás aceptamos ese compromiso, siempre fuimos buenos amigos y soy un buen padre para Roland, acaso querer algo más para mi vida me hace mala persona- dijo Robin ya arrastrando las vocales, cosa que me pareció muy graciosa pues ambos hombres estaban el doble de borrachos que yo habiendo tomado la mitad de lo que yo he ingerido –No tiene nada de malo compañero, yo también amo a Milah y eso no me impide ver a alguien más, esa mujer es hermosa pero de vez en cuando ver más allá es humano, somos hombres por el amor de Dios- dijo Killian en un intento de excusar su actitud conmigo – ¿Tú que piensas Emma? – me preguntaron ambos y clavaron su mirada en mí.
-Yo creo que si llegas a encontrar el amor verdadero no necesitas de nada más, puedes esperar años aun sabiendo que nunca estarás de nuevo con esa persona, incluso solo deleitándote con ver cómo sigue su vida, disfrutar de sus sonrisas y amar lo que ama, yo creo que jamás será necesario algo más si está a tu lado-
-Vaya… vaya mi señorita, veo que te has enamorado y no me has dicho quién es el afortunad- me dijo Killian con un poco de tristeza en su mirada, pero sin dejar que su voz lo delate – Tiene razón Killian, Emma tiene razón, debo pelear por quien creo es mi amor verdadero, mañana mismo pediré a Regina que se case conmigo, sin entender bien la razón mi corazón se encogió y lo reconocí, este es el tipo que vi con Regina cuando salía del consultorio de Archie, acabo de empujarlo a los brazos de mi posible Alma Gemela, soy una idiota, la tristeza marcó mis rostro y Robin lo notó, -Lucha por ese tu amor verdadero Emma- me dijo sonriendo y yo no atiné a decir más que la única mentira que a mi mente vino.
-Hablaba de mi hijo, a quién siempre tengo cerca, pero a veces creo que no soy la mejor madre para él- -¿En dónde trabajas Emma?- me preguntó y la pregunta me cogió de sorpresa. –Aquí y allá, depende de lo que surja- le dije sin pena –¿Qué sabes hacer?- me preguntó una vez más y sin vacilaciones respondí lo que mejor hacía –Encontrar cosas, personas, ser un fantasma cuando se necesita y localizar información- respondí y su mirada se iluminó; -Trabaja conmigo Emma, los negocios de mi padre le han formado un grupo de enemigos y mucha gente se ha vuelto en su contra, sus socios lo pueden traicionar en cualquier momento y yo necesito asegurarme que todo marcha bien, tus habilidades me ayudarían muchísimo- y mi cara seguro era terrible porque Killian con las justas aguantó la risa.
-Henry es mi vida- le dije – y no estoy dispuesta a perderme de verlo crecer, salir en las tardes, ayudarle con su tarea, contarle un cuento- no sabía cómo responder a su invitación de trabajo,- no te pido que lo dejes, si eres buena buscando y encontrando, lo podrás hacer en las mañanas, yo te daré el nombre de la persona y tu buscarás su información, nada más que eso, ¿me ayudarás?- era una buena oportunidad, pero estábamos tomados y era mejor hablar de trabajo en otro momento, pedí mi cuenta y me levanté no sin antes escribir mi número en una tarjeta que le pedí al mesero, - mañana si en sano juicio recuerdas esta conversación y aún quieres que trabaje en estos casos llámame, yo iré a tu oficina- dije mientras me despedía, ambos se quedaron pensativos, mi respuesta de amor verdadero había sido una cursilería, pero así me sentía desde que conocí a Regina en mis sueños; mientras pensaba en ella llegué a mi casa, entré a la habitación y me puse a dormir, la caminata casi no había servido de nada, si bien es cierto había olvidado el sueño y el tacto de sus manos ahora sabía que me estaba enamorando de ella, esa mujer se estaba convirtiendo en mi vida, pero yo para ella apenas era una ladrona.
Capítulo pequeño, lo sé, peeeeero lo recompensaré en el siguiente, Emma, su trabajo y evitar encontrarse con Regina será de locos, espero les haya gustado y coméntenlo por fa.
Besos de calabaza
