Me disculpo por la espera y anuncio que el siguiente capítulo será el final de esta historia. Sé que he tardado mucho pero véanlo por el lado amable. No la he borrado.
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Atte: Ciel Phantomhive.
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Capítulo 11 El fin de los problemas estudiantiles y el principio de los sentimentales
Scott tembló en su lugar, resistiéndose a salir corriendo calle arriaba u ocultarse en el primer callejón. Cerró los ojos con fuerza casi percibiendo con todo su ser la presencia de Royer y sus pandilla que en ese momento doblan la esquina y no tardaron den verlo. Al final después de unos ajustes por parte de Mike, aceptaron poner en marcha el plan de Woody.
Que se trataba de un movimiento arriesgado y prácticamente suicida, era cierto, sin embargo Scott ya estaba harto de tener que esconderse o de tener que pedirle a Sulley que lo acompañara cada que tenía que salir de la residencia por miedo a toparse con ellos.
Sulley estaba por Mike y para Mike no para él. Así que comprendía que era una molestia cada que debía pedirle un favor de esa índole porque a veces se tardaba el día entero y podía ver en el rostro de su amigo las ganas de regresar con su pareja. Y si le sumaba a eso las prácticas de futbol, las horas escolares y los favores a Terri y Terry pues… como que el tiempo que pasaban Mike y Sulley era más bien poco.
Pero ¿qué podía hacer? Scott parecía un imán para los abusivos, apenas ponía un pie fuera de la casa y estos le salían al paso como si llevara encima un detector o sirena.
"Aquí hay un tonto esperando ser robado"
Por eso no se opuso a fungir de carnada, era algo que debía hacer para por fin ser libre.
—Hola Squishy —saludo Royer con retintín golpeándole la cabeza con la palma de la mano. —¿Que hace un gordinflón como tu estorbando en plena vía pública?
—Ehmmm yo… estoy esperando a alguien… —tartamudeo el pobre Scott sumiendo la barriga e intentando controlar el desesperado tiritar de su cuerpo para no verse más patético.
—¡Oh! De verdad… oigan chicos ¡la puerca ya tiene novia! —se burló Royer haciendo reír a sus cuatro acompañantes.
—En primer lugar Scott no es una marrana y segundo, no soy su novia —aclaro Mike desde la espalda de la pandilla mientras se cruzaba de brazos con gesto adusto con toda la intención de llamar la atención del vándalo.
—No, claro que no eres su novia. Tu solo dejas que te folle Sullivan. Porque Mike, el cerebrito de la Universidad solo para el rabo para Sulley.
Mike apretó los dientes hasta rechinarlos del coraje.
—Y si así fuera, a ti que te importa. Amenos que estés celoso. No tengo porque rendirte cuentas. Mi culo es mi culo y punto —reto Mike sin dejarse intimidar.
Royer afilo la mirada, odiaba a ese enano creído. Wazowski solo se sentía la gran cosa por ser el mejor alumno de la facultad de ciencia, y él se había abstenido de ponerle la mano encima por evitarse problemas pues todo el profesorado notaría una marca en su alumno favorito. Además admitía, solo internamente, que le temía a las represalias que el enorme capitán del equipo de futbol americano podría tomar contra él si llegaba a ponerle la mano encima a su damisela. Pero el muy canalla se estaba pasando de listo y era hora de ponerlo en su lugar y enseñarle quien era Royer Deering.
—Vas a tragarte tus palabras Wazowski —gruño Royer como fiera pelando los dientes y elevando las manos en un claro signo que demostraba que en cualquier momento se lanzaría en su contra.
—Pues primero tendrás que atraparme papanatas —reto Mike golpeando con toda la fuerza que su puño derecho logro juntar el rostro de un desprevenido Royer.
—Corre Mike —grito Scott quien solo termino en el suelo después del empujón que le dieron los demás integrantes de la banda cuando salieron a tropel detrás de su líder.
Los cinco abusivos se habían lanzado a la caza del enclenque cerebrito de la universidad con la firme idea de desaparecerlo del globo terráqueo sin dejar rastro.
Espero que esto funcione Woody, rezo internamente Mike mientras sus piernas se movían tan rápido como podían, debía llegar al primer relevo antes de que lo atraparan y se estaba esforzando por mantener una distancia considerable entre los brabucones y él.
Kilómetro y medio más adelante, con la respiración fallándole y los pies temblorosos como gelatinas Mike se sacó la chaqueta lanzándosela a Woody en la cara. Jadeaba como nunca en su vida recordaba haberlo hecho.
—Bien hecho Mike —felicito el Sheriff colocándose la prenda a prisa y subiéndose la capucha para que nadie notara el cambio.
Mike había dejado atrás a los brabucones, no lo suficiente para perderlos, pero si para cambiar de lugares con el vaquero toda un proeza considerando que no era exactamente un deportista y la clara diferencia de estatura.
—¡Ahí esta! —grito uno de los abusivos al reconocer la sudadera que llevaba su presa. Y como no hacerlo si era de un verde bastante llamativo.
Mike se escondió en un bote de basura y Woody emprendió la carrera. La primera parte del plan era cansarlos hasta donde se pudiera y que mejor forma que hacerlos correr tras él, una persecución que llevan las de perder porque ellos irían haciendo cambios que garantizarían un rendimiento máximo.
Woody había tomado en cuenta muchos factores y varios comentarios por parte de Mike quien conocía mejor la ciudad y los alrededores. De esa forma entre ambos habían logrado idear la forma perfecta de deshacerse de los patanes.
Woody sonrió al ver el nombre de la calle por la cual transitaba, estaba a una cuadra de su destino y no estaba más que un poco fatigado. Unos cuantos metros más y…
—Te tengo —exclamo Royer tacleando a Woody confundiéndolo con Mike por llevar su sudadera. —Pero qué demonios… —gruño Royer al ver quien tenía de bajo. —Este jueguito les va a costar muy caro sabandija.
Woody maldijo a su suerte retorciéndose cual pescado en la red en un intento casi tonto de liberarse. Le había faltado muy poco para llegar a...
—Suéltalo —grito Andy propinándole una buena patada sobre la espalda de Royer mandándolo al pavimento.
El matón jadeante se giró para enfrentarlo con la mirada colérica al castaño de ojos miel que lo observaba retadoramente.
—¿Ahora te juntas con la escoria Davis? Que bajo has caído —insulto el brabucón con los ojos inyectados de furia y poniéndose en pie casi de un salto.
Woody también se levantó al verse libre, los secuaces de Royer comenzaban a llegar completamente agotados por la maratón, pero muy dispuestos a descargar la poca energía que les quedaba con los dos chicos frente a ellos.
Woody reacciono rápidamente, tomo a Andy de la mano y tiro de él con ganas para salir de ahí, llevan las de perder si se quedaba.
Además ya estaban demasiado cerca como para cambiar de planes. Woody di un pequeño festejo interno cuando sus ojos divisaron a pocos metros el callejón que buscaba y sin pensarlo se metió. Ahora todo dependía de su suerte.
—Estas atrapado Davis, voy a disfrutar con romperte hasta el último hueso de tu asqueroso cuerpo —amenazo Royer sacando de su pantalón una nudillera de acero que con gesto circense se colocó en la mano derecha al tiempo en que hacia tronar las vértebras de su cuello con un sonido asqueroso.
Andy lo miraba retrocediendo de espaldas mientras con su cuerpo protegía a Woody y caminaban lentamente al interior del callejón.
—Está bien Royer… tranquilo. Te juro que voy a PAGARTE… —argumento Woody con voz chillante y elevando la voz al pronunciar la última palabra.
Royer elevo una ceja, no sabía de qué estaba hablando la inútil novia de Davis, pero poco le importaba. Si podía sacarle dinero no se quejaría. De todos modos no se salvaría de la paliza que estaba por propinarle.
—Te juro que mañana… que mañana tendrás TU DINERO.
Andy se tensó, esto no estaba dando resultado y era mejor prepararse para lo peor. Con todo el temple que poseía se prometió que esta vez no bajaría la cabeza y le rompería a Royer la cara si se atrevía a tocar a Woody.
El sonido de un bote de basura de metal al ser pateado con fuerza resonó con estrepito en las paredes del callejón logrando hacer saltar casi imperceptiblemente a los cinco brabucones que los acorralaban.
—Conque cobrando en mis dominios… ¿Quién te crees chaval?
La voz era fuerte y masculina, obviamente de un hombre de edad, digna de la silueta que se recortó entre las oscuras sombras del callejón. Detrás de esa enorme mole varias más fueron emergiendo como hormigas de su escondrijo.
A Woody se le enchinaron los bellos del cuerpo de solo contemplar a semejante hombre y Andy no pudo menos que rogar porque el plan de su vaquero marchar según lo previsto porque acaban de quedar atrapados en medio de una tempestad.
—Yo… —murmuro Royer temblando al tener aquella mirada tan penetrante y molesta sobre él.
El sujeto miro a las dos víctimas, a sus ojos eran solo dos muchachitos enclenques a los que nada podía sacarles.
—Lárguense —ordeno y Andy no espero una segunda invitación para salir de ahí tirando de Woody para asegurarse que no se quedaba atras. —Ahora tu y yo vamos a hablar… —agrego riendo el hombre al tiempo en que desaparecía la distancia entre él y Royer.
Y eso fue lo último que tanto Andy como Woody escucharon.
A las siete de la tarde todos se encontraban celebrando.
—De ahí no saldrán bien parados. Y si lo hacen no volverán a meterse con nosotros sí saben lo que les conviene —exclamo Mike muy satisfecho con los resultados obtenidos.
Sulley le sonreía a su pareja, él había estado escondido no muy lejos del callejón por si las cosas se salían de control. Pero gracias a los cielos todo había salido según lo previsto por Mike y Woody. Eran un buen equipo sin duda e internamente esperaba que la parejita pudiera quedarse, sino en la casa, pues al menos desearan mantener el contacto.
—Y ahora que ya somos libres… —hablo Squishy con alegría. —Vamos a festejar yendo a todos los bares de la ciudad. —Cielos, no voy a saber qué hacer con tanto dinero extra.
Todos en la estancia comenzaron a reír, todo menos Woody que apretó las manos en puños al comprender que iba siendo tiempo de una despedida. Aunque su consuelo era saber y ver como ahora Andy tenía amigos confiables que lo apoyarían y cuidarían a pesar de su ausencia.
Continuara…
