No soy dueño ni de Naruto ni de Fairy Tail, ambos pertenecen a Masashi Kishimoto y Hiro Mashima, solo el contenido Oc me pertenece, ninguna franquicia mencionada con autoría es de mi propiedad.
En el capítulo anterior…
— No se amontonen damiselas, hay mucho Sasuke para todas — declaro el Uchiha con una sonrisa ganando los gritos de sus fans.
El Dragneel se encontraba incrédulo, no esperaba que su discurso anterior funcionara y mucho menos tan rápido, era una escena por demás tétrica, algo sacado de un universo retorcido y ridículo, esa persona no podía ser el heredero Uchiha, parecía demasiado buen tipo para si quiera pensarlo.
— Oh mierda, creo que acabo de crear un monstruo — susurro el rubio débilmente sabiendo que eso le traería muchos dolores de trasero.
Capítulo 10
Un mes después
El nuevo año ha iniciado bastante bien para Konoha no sato, con el inicio del mes de Enero vino lo que sería recordado como uno de los eventos más recordados para la aldea, hoy era el día del tan esperado Torneo para jóvenes talentos organizado por ni más ni menos que el propio Yondaime Hokage, con toda la publicidad que el Namikaze hizo para este evento era de esperarse que el torneo atrajese bastantes visitantes de distintas partes de la tierra del fuego, el hecho de que el propio Daimyo fuese a estar presente no hizo más que despertar el interés de las personas.
A raíz de este evento varios mercaderes de la aldea y algunos que venían en caravanas montaron sus puestos con distintos productos u atracciones, el día de hoy más que un pueblo oculto parecía un carnaval que en nada envidiaba los ambientes de Ciudad Shukuba o Tanzaku-gai, había comida, bebida, juegos y mucha diversión, pero sobre todo había grandes oportunidades para ganar dinero.
— Es hora de comenzar con las apuestas así que presten atención hijos de puta — rugió ni más ni menos que Danzo a una multitud de personas que iban desde tipos mal encarados hasta personas con un nivel económico alto. — Mis contactos ya me han revelado como se llevaran a cabo los combates en base a un sorteo, con esto en mente cada uno de ustedes podrá apostar a su favorito para ganador del torneo final, se los pondré fácil para que sus diminutos cerebros entiendan, el derecho a jugar es por 1000 Ryo y las apuestas son de 100000 Ryo por persona, los que hayan apostado al ganador se llevan todo, así de simple — Danzo señalo hacia una pequeña pizarra junto a él donde se revelaba la alineación de los combates así como su orden.
Inuzuka Hana vs Uchiha Itachi
Namikaze Uzumaki Natsuki vs Uzuki Yugao
Mitarashi Anko vs Nagasama Takeshi
Namikaze Uzumaki Arashi vs Namikaze Uzumaki Akane
Los apostadores no tardaron en jugar su dinero hacia su favorito, la mayoría aposto a lo que creían era lo seguro, el hijo primogénito del Hokage, algunos decidieron arriesgarse un poco apostando por las hijas de este, algunos shinobi decidieron jugar su suerte por el Uchiha, algunos Inuzuka apostaron por Hana y otros pensando en la experiencia por Yugao y Anko, era claro que el menos favorecido en esto era Takeshi, era un civil después de todo, si alguien apostaba por él y este por algún milagro ganase esa persona se llevaría mucho dinero, pero solo un idiota pensaría en apostar por él.
— Háganse a un lado —
— Permiso —
Entre la multitud de apostadores se abría paso nuestro querido protagonista junto con Minami, el par de niños de ahora 7 y 11 años arrastraban con ellos un carrito de juguete sobre el cual había lo que parecía ser un cofre del tesoro, las personas miraban dicha escena algo incrédulos, solo porque reconocieron a la rubia Namikaze pese a que iba vestida de civil evito que algunos apostadores empedernidos se burlaran de ver a un par de niños querer apostar, el rango ninja te volvía un adulto a ojos de las personas.
— Danzo — hablo Minami quien vestía unos botines cafés, un pantalón de mezclilla azul y una chaqueta de piel negra.
— Mocosa — saludo Danzo tan tosco como siempre antes de mirar al rubio que la acompañaba. —¿Él es…? — interrogo el viejo mirando con cierta curiosidad al chico.
— Así es, él es mi amigo, Naruto — presento la Namikaze haciendo que Danzo mire al rubio con cierto interés.
— ¡Pss! Minami, ¿Quién es este viejo? — le pregunto Naruto en voz baja antes de sentir un golpe en su cabeza cortesía del bastón de Danzo. — ¡ITAI! — chillo el pequeño sobándose la cabeza mientras un chipote aparecía sobre esta.
— Danzo si quieres mocoso, pero a mí nadie me llama viejo — gruño el viejo halcón de guerra con una expresión ilegible.
— Naruto este sujeto es Shimura Danzo, un ex miembro del concejo y en su época un Shinobi muy peligroso que fue conocido por ser el rival del Sandaime Hokage, mientras este fue conocido por ser el Kami no Shinobi Danzo fue conocido por ser el Yami no Shinobi, en pocas palabras puede parecer de edad avanzada, pero tiene el nivel más que suficiente para matarnos a los dos — explico tranquilamente Minami dejando al Dragneel con una expresión de asombro.
— ¿Este tipo es el rival de Kuso-Jiji?, no lo sé, se ve algo más joven, ¿Sera porque no tiene canas? — mientras el niño divagaba el Shimura enarcaba una ceja visiblemente intrigado por el apodo puesto a su rival.
— Y yo que pensaba que Hiruzen seguía imponiendo respeto luego de hacerse director, veo que no es así — se mofo Danzo aun no muy acostumbrado de ver al viejo mono vistiendo túnica negra y un birrete, tanto como el mencionado no se acostumbraba a verlo siendo cantinero. — Como sea, ¿Qué quieren? — los dos niños abrieron su cofre revelando varias monedas y algunos billetes.
— Venimos a apostar, ponemos todo a Nagasama, en ese cofre hay 200000 Ryo — declaro Minami entregando el cofre y una bolsa de tamaño medio que contenía los 1000 Ryo para el derecho a jugar.
El Shimura enarco una ceja visiblemente mientras acariciaba su barbilla, Nagasama Takeshi era por mucho el menos favorito en las apuestas ya que al ser menos conocido sumando sus orígenes civiles era difícil ver un escenario donde este ganase, Yugao y Anko tampoco tenían precisamente el mejor de los linajes pero una de ellas era miembro de Anbu, estaba más haya de él porque decían que eran secretos cuando para todos era muy obvia su identidad como Neko, mientras que la dama serpiente fue entrenada por el mismísimo Orochimaru, pero él sabía que Nagasama era todo menos un Shinobi normal, solo le había visto en algunas ocasiones como cliente en su Bar pero esas veces bastaron para que sus sentidos Shinobi gritaran peligro en voz alta, Minami definitivamente sabía algo que el no, de lo contrario no apostaría a su favor.
— Veamos, son los únicos que han apostado a favor de Nagasama, los pronósticos no le favorecen mucho, pero en el remoto caso de que el gane entonces ustedes ganarían todo lo recaudado, estamos hablando de más de 2000000 de Ryo — comento Danzo mientras apuntaba el registro de ambos niños en su tabla de apuestas.
Los ojos de los dos infantes se abrieron como platos ante aquel comentario, eso era bastante dinero, si no mal recordaba la Namikaze era el equivalente al pago por dos misiones de rango S de las más fáciles que había, el Dragneel estaba un poco menos impresionado ya que su cuenta de banco tenía mucho más, pero podía decir que si era bastante más de lo que ganaba con sus presas.
— Lo mejor será que entremos antes de que nos ganen los mejores asientos — dijo Minami finalmente superando el Shock.
Tomo al más pequeño de la mano y lo arrastro dentro de la arena para el torneo con la esperanza de encontrar un buen lugar.
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Mientras tanto en la torre Hokage vemos al Yondaime Hokage mirando con una sonrisa tranquila a los 7 participantes del torneo que se encontraban en su oficina, estaban a minutos de que el gran momento llegase, el rubio Namikaze no llevaba las ropas tradicionales del Hokage así como el Haori que tanto lo caracterizaba, la razón de esto era que por la noche el rubio había llegado a la conclusión de que si quería tener un acercamiento real con el Daimyo tenía que ser en una situación menor formal ya que era bien conocida la apatía que este sentía hacia estas cosas, el uniforme de trabajo definitivamente calificaba como algo demasiado formal.
En base a este razonamiento el rubio Kage opto por usar el día de hoy algo más informal que el tradujo como una camisa abierta tipo kimono colores marca dejameciego ya que era difícil definir que colores poseía, debajo de esto llevaba una playera blanca, unos pantalones azules y unas sandalias de paja con unas calcetas blancas, no hubiese lucido tan raro de no ser por ese cortísimo corte de cabello.
El Hokage sonrió complacido al ver que como el mismo sus jóvenes competidores habían decidido vestir de forma distinta para este día tan especial, la vestimenta de Anko que de por si era escasa no había cambiado mucho, la única diferencia es que había agregado una gabardina café claro abierta, Yugao quien no llevaba su máscara Anbu vestía un kimono azul de batalla y unas sandalias ninja azules, Hana vestía un short ajustado negro, sandalias ninja azules y una chaqueta color crema, Akane vestía unos shorts ajustados azules de mezclilla, una blusa tipo kimono similar a las que usa Tsunade y unas sandalias de tacón alto con su cabello recogido en una cola de caballo alta, Natsuki lleva ropas similares a las de su hermana con ligeras diferencias, un short corto ajustado de mezclilla blanco, una blusa tipo kimono azul de manga larga y unas sandalias ninja azules, su cabello tiene un peinado tipo chongo con una hebra larga recorriendo su espalda, Arashi ahora tenía su cabello atado en una cola baja, vestía de forma muy similar al Sandaime en su juventud, un traje negro ajustado exceptuando por aquel sombrero extraño, finalmente Itachi había optado por una vestimenta tradicional de su clan que se dice se usaba en los tiempos de guerra, una camisa tipo abrigo de cuello alto cerrada con el ventilador del clan en la espalda, llevaba una faja en la cintura a la cual estaba sujeta una bolsa con armas, un pantalón de combate azul, vendas desde el tobillo hasta la parte baja de las rodillas y sandalias negras tradicionales.
— Parece ser que solo nos falta Takeshi — comento el Yondaime sin molestarse en absoluto por la impuntualidad del joven, ya estaba acostumbrado a estas cosas, Kakashi era exactamente lo mismo en mayor grado.
— Tal vez tuvo miedo de enfrentarme y este escondido bajo su cama Kukukuku — se burló Anko con una sonrisa oscura que no ocultaba en absoluto el desprecio que sentía por el Nagasama.
— En la última reunión para el sorteo le escuche murmurar acerca de conseguir algún atuendo cool, tal vez no tuvo suerte y no sabe que ponerse — dijo Yugao con una mueca al mencionar a Takeshi.
Al igual que Anko la joven Anbu no tenia en muy buen concepto al pelinegro, menos tomando en cuenta que este solo uso a la dama serpiente para satisfacer sus bajas pasiones, junto con Kurenai y Hana eran conocidas como las Cuatro Reinas del Hielo que eran temidas y respetadas por castigar a todo pervertido u hombre indeseable que se cruce en su camino, bebedor, jugador, mujeriego, patán y fiestero, a ojos de Yugao el Nagasama reunía todas las características de un hombre indeseable, estaba más allá de su entendimiento que le veían tantas mujeres al maldito, no aspiraba mucho a ganar este torneo pero si esperaba que por lo menos Anko pudiera darle la paliza de su vida al bastardo.
— ¿Alguien está hablando de mí? —
— Hablando del diablo — pensó Minato soltando una risa seca al escuchar esa voz tras la puerta que comenzó a abrirse lentamente.
Los meses y el entrenamiento extremo habían hecho una buena labor con el pelinegro, a los 15 años de edad medir 1.75 era algo a tomar en cuenta, su complexión era considerablemente más musculosa, su cabello aun puntiagudo había crecido considerablemente ahora peinado un poco hacia atrás, había ya rastros de barba en su rostro indicio inequívoco de la madures de la edad, sus rasgos faciales parecían un poco más adultos, su vestimenta era inusual por decir lo menos, una camisa de vestir negra ajustada, un pantalón de cuero negro, unos zapatos rojos y un abrigo de plumas negro, la cereza sobre el pastel era el cigarrillo en su boca.
— Veo que finalmente decidiste unírtenos Takeshi — gruño el Yondaime luciendo una expresión seria.
— Gomen Hokage — se disculpó Takeshi aunque Minato sabía que no lo sentía en lo más mínimo además de que no uso el sufijo respetuoso con el que todo mundo se refería a su persona. — No creerás el tráfico que había — se excusó ganando una mirada sospechosa de los presentes con excepción de Itachi cuya expresión estoica no cambio en absoluto.
— Eres un ninja, pudiste usar Shunshin para venir rápidamente — refuto Arashi con una expresión de claro fastidio.
El joven pelirrojo podía ser muchas cosas, arrogante y puede que un tanto torpe, no por nada era hijo de Kushina, sin embargo, había una cosa que a regañadientes se tenía que admitir, si había algo que el joven Namikaze Uzumaki había retenido en valores y buena educación era el respeto a las personas especialmente a los de alto rango y a las mujeres, su forma de ser se podría considerar un tanto a la antigua incluso llamando a su padre Hokage-sama cuando están en horas de trabajo, a raíz de esto Arashi sentía algo de desprecio hacia su hermana menor quien no respetaba a nada ni nadie que no fuera ella misma, a ojos del pelirrojo Minami era una persona despreciable, pero en estos momentos quien encabezaba su lista de personas despreciables era el hombre de cabello negro frente a él.
Nagasama Takeshi
Al igual que las Reinas del Hielo nunca podría entender como había tantas mujeres que guardaban sentimientos hacia ese tipo tan despreciable, ¿Qué acaso eran masoquistas?, el verle en un par de ocasiones congeniar con Minami solo hacía que su desprecio por el tipo aumentase, además sus faltas de respeto hacia los superiores era inaceptable, había tratado de convencer a su padre en más de una ocasión de sacarlo de la competencia ya que solo los pondría en vergüenza, este sin embargo se mostró muy inflexible sobre ese asunto.
— ¿Y perderme de las diversiones del festival?, Sigue soñando Tomato-chan — provoco el Nagasama con una sonrisa burlona que solo se hizo más grande al ver que el rostro del chico se ponía rojo de rabia.
— ¡Hijo de…! — Arashi estaba a punto de lanzarse contra el pelinegro pero su padre le tomo del cuello de la camisa para detenerlo.
— Guarden ese entusiasmo para el torneo — ordeno el Yondaime ignorando la rabieta de su hijo. — En unos minutos haremos nuestra entrada así que espero que estén preparado — declaro el Yondaime con un brillo maligno en sus ojos ante la mención de una entrada mientras que tanto Takeshi como Itachi palidecían ligeramente.
— Mi padre y el clan no serán muy felices si me ven hacer algo así Yondaime-sama — dijo el Uchiha con la esperanza de hacer renunciar a su Hokage de una idea tan vergonzosa.
— ¡Púdrete Yondy!, ni muerto voy a hacer esa ridiculez — rugió Takeshi para nada contento ante la idea de hacer un acto tan ridículo.
— Lo harán y les gustara porque si no los despido — fue la orden del Namikaze con una expresión que no dejaba lugar para replicas. — Miren la hora, debemos irnos — los competidores posaron sus manos sobre el Hokage para desaparecer en un destello amarillo hacia la arena del pueblo.
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La Arena de Konoha era impresionante por decir lo menos, no se podía esperar menos de un sitio con la reputación de ser el mejor campo de batalla con la mayor capacidad en el mundo ninja, el estadio está compuesto por una pared circular que contiene el campo de batalla y tres estructuras a modo de plateas con un techo naranja, las estructuras laterales sirven para los espectadores comunes mientras que la del centro sirve para el Hokage, los Kages invitados, el Concejo y sus familiares, Daimyos y sus respectivas comitivas, este estadio normalmente solo se usa para las rondas finales de los Exámenes Chunin sin embargo dado el calibre del evento se decidió usar esta arena.
Para este evento los espectadores consistían casi únicamente en residentes de Hi no kuni, desde habitantes de Konoha, los concejales civiles, los ancianos, los jefes de clan, personas de otras ciudades del país, algunos nobles de la capital, ninjas de todos los rangos y el Daimyo mismo quien ya estaba en el palco Kage con un asiento extremadamente lujoso, entre todo el tumulto de gente vemos al par de cabezas rubias con mechones rojos caminando por un pasillo hacia una de las plateas laterales.
— Espero que alcancemos sitios de primera fila — comento el Dragneel quien llevaba una caja con dos palomitas grandes, dos refrescos grandes, algunos Hotdogs y otras golosinas.
— Poseo la visión de un Jounin entrenado y tu simplemente tienes sentidos que no son precisamente de humano, da lo mismo donde quedemos puesto que no nos perderemos nada — respondió Minami con una sonrisa la cual se esfumo cuando en un shunshin no jutsu de hojas apareció Namiashi Raido, uno de los shinobi personales de su padre.
— Kushina-sama la está esperando Minami-sama, tiene un asiento reservado para usted junto al resto de su familia, así como las amistades de esta — declaro Raido de forma monótona mientras posaba su mano en el hombro de la niña con la intención de irse con el shunshin.
El rubio Dragneel vio esta acción que no le agrado en absoluto por lo que estaba por decir algo, pero la Namikaze se adelantó empujando de forma despectiva la mano del hombre con la cicatriz.
— Dile a mi Kaa-san que ya hablamos de esto ayer, voy a sentarme donde yo quiero, soy legalmente un maldito adulto y puedo hacer lo que yo quiera — gruño Minami sin molestarse en ocultar su veneno ante la mención de su madre.
Con esas palabras esta comenzó a alejarse siendo seguida por la otra cifra más pequeña, Raido salió de su estado de shock y estaba por decirle que eran ordenes que no estaban a discusión cuando de pronto sintió un escalofrió recorrer su espina dorsal, ya sea consciente o inconscientemente miro al niño que iba con la hija de su líder, dicho pequeño le estaba mirando, inconscientemente retrocedió estremeciéndose visiblemente ante esa mirada, él era un Jounin, un ninja de elite, ¿Cómo diablos podía tener miedo de la mirada de un mocoso de unos 7 años?, tal vez era el deseo de matar oculto en esta o tal vez incluso el hecho de que sus orbes azules parecían volverse rojos por unos instantes, no lo sabía y lo mejor era no averiguarlo, hizo un sello de mano desapareciendo en una nube de humo con la intención de informar a Kushina de que su hija no quiso ir.
Los dos infantes prefirieron hacer como que lo anterior no ocurrió para finalmente encontrar un buen par de asientos los cuales curiosamente estaban junto a Sarutobi y Danzo los cuales llevaban un par de botellas de Sake y una pipa para cada uno.
— Sandaime, Danzo — saludo la niña rubia de forma educada y con una sonrisa ganando un asentimiento del par de hombres mayores.
— Mocosa/Minami-chan — saludaron al unísono los dos antiguos shinobi.
— Kuso-Jiji, Danzo — saludo de forma mucho menos cortes el Dragneel mientras alzaba el brazo ganando una expresión molesta del Sandaime y una casi imperceptible sonrisa del Halcón de Guerra.
— ¿Qué hemos hablado de no decirme así en público Kuso-Gaki? — grito Sarutobi moviendo su puño de forma amenazante.
— Debo reconocer que tienes agallas muchacho, no todos los días vez a alguien hablarle con tan poco respeto a este mono decrepito — hablo Danzo mirando con burla a su antiguo rival ganando una mirada molesta de este.
— Grandes palabras viniendo de viejo senil con un pie en la tumba — gruño Hiruzen chocando su frente con la de Danzo.
— Por lo menos me veo mucho más joven que tu abuelo — respondió Danzo señalando el cabello canoso y la cara arrugada del Sarutobi.
— Por lo menos no necesito de un jodido bastón para caminar, sigo tan fuerte y sano como en mis mejores días, lamento no poder decir lo mismo de ti — para demostrar su punto el Sandaime hizo un par de movimientos acrobáticos ante la mirada apenada del par de niños y algunos espectadores que miraban la escena.
— ¿Es una broma?, mi abuela podría hacer mejores movimientos que tu — se burló el Shimura mientras hacia un salto mortal hacia atrás cayendo al piso con elegancia.
— Esto no va a resolver nada, vamos afuera y arreglemos esto como los hombres — exclamo el antiguo Kage poniéndose de pie.
— Por una vez estoy de acuerdo contigo — Danzo se puso de pie mientras el par de cabezas rubias apostaban entre si sobre quien ganaría.
Desde la platea central en un asiento bien posicionado Uzumaki Kushina no podía dejar de mirar con tristeza a su hija la cual sonreía, hacia muchísimo tiempo que la pequeña rubia no reía y no podía dejar de sentirse horrible al saber que esas risas no eran generadas por alguien de la familia, cuando Raido le dijo que su pequeña rechazo vilmente su invitación para sentarse a su lado sintió como si le hubieran arrojado un balde de agua fría, había estado a punto de ir por ella y traerla a rastras de ser necesario pero Kakashi que estaba sentado cerca de ella la persuadió ya que eso solo empeoraría las cosas, no era sorprendente que hubiese decidido sentarse junto al Sandaime y Danzo quienes habían optado sentarse en la zona para gente común no queriendo lidiar con políticos fastidiosos.
Después de todo se había llevado considerablemente bien con los dos antiguos ninjas desde que era más pequeña, muy para su desagrado y el de su marido ya que aún no creían que Danzo hubiese abandonado sus ambiciones, lo que realmente despertó su curiosidad fue verla acompañada de otro niño que reconoció como el que vengo a su pequeño hijo en una ocasión para irónicamente golpearlo un par de meses después, por lo que sabía Minami no tenía amigos así que era una gran sorpresa verla acompañada de un pequeño 4 años más joven.
El grupo de la matriarca Uzumaki estaba conformado en gran medida por los jefes de clan y sus familias, además estaba Tsunade como jefa del clan Senju, Kakashi, Asuma, Kurenai y Gai ya que fueron invitados por el propio Hokage a la zona VIP.
— ¿Qué diablos hace mi hermana con ese desgraciado?, ¿Qué ya olvido que se trata de mi némesis Datebayo? — exclamo Menma mirando con furia al Dragneel quien se atragantaba de palomitas sin el menor cuidado del mundo.
— Ya deja ese asunto por la paz Nii-chan, no queremos que Dragneel-san vuelta a tumbarte otro diente — pidió Kasumi con preocupación visible en su mirada.
— Nada de eso, la próxima vez acabare con él, aún tengo que recuperar el honor de Hinata — declaro Menma heroicamente haciendo que la heredera Hyuga rodara los ojos en señal de molestia mientras los adultos miraban aquella escena algo divertidos.
La pequeña Mito solo pudo negar con la cabeza ante la estupidez de su hermano, parecía ser que no había aprendido la lección, aquello fue por mucho una pelea estúpida, Naruto estaba distraído y sin querer empujo a Hinata, tuvo la decencia de disculparse y la Hyuga acepto sus disculpas, sin embargo, Menma no tomo nada bien que alguien hubiera lastimado a su no tan secreto amor platónico por lo que desafío al Dragneel a una pelea, la pequeña se estaría mintiendo a ella misma si dijera que siempre estuvo segura de que su hermano recibiría una paliza, Menma podía ser un idiota torpe pero no era alguien débil, había entrenado como un loco luego de su derrota en manos de Kota y sus matones, fue una gran sorpresa que al rubio solo le basto esquivar los dos primeros ataques de su hermano para luego propinarle un puñetazo en el rostro, el pelirrojo literalmente miro estrellitas antes de sufrir una terrible paliza, jamás había visto al niño de ojos azules atacar con tanta fiereza y hoy en día no comprendía del todo que pudo haber hecho su hermano para ganar tanto odio por parte de ese chico.
— Deberías relajarte un poco Menma… — hablo Sasuke que estaba sentado en otra sección cercana, cabe destacar que el pequeño Uchiha estaba rodeado de algunas de sus fans mientras sostenía con su boca su ahora inseparable rosa. — ¿Vas a malgastar tu vida persiguiendo a Dragneel?, no vale la pena mejor relájate y disfruta de tu soltería — declaro el pelinegro con un tono que reflejaba sabiduría.
Los adultos miraron aquella situación con una gota recorriéndoles la sien mientras que tanto Fugaku como Mikoto negaban con la cabeza aun con sentimientos encontrados sobre la nueva actitud Playboy de su hijo de tan solo 7 años, la matriarca Uchiha se sentía claramente contrariada, como casi todas las Kunoichi serias ella detestaba en gran medida a los pervertidos y mujeriegos, especialmente los alcohólicos, la idea de que su bebe se convirtiese en una de esas cosas le aterraba, no iba llegar a los extremos de Kushina de obligarles a leer tres veces al día un panfleto sobre cómo tratar a las mujeres pero aun así le asustaba bastante un escenario de su pequeño teniendo un Harem, sin embargo, una pequeña parte de ella se sentía un tanto aliviada, para nadie era un secreto que los Uchiha no son precisamente el clan shinobi mas sociable de Konoha, la mayoría de los matrimonios dentro de este son vacíos y con el único fin de mantener al clan con vida, ella misma tal vez jamás se hubiera casado con Fugaku si no hubiera tomado ella misma la situación en sus manos lo que en aquel entonces se tradujo en encerrar al hombre en una habitación y reclamar el tan ansiado premio durante horas, Itachi estaba en un barco similar a su padre, demasiado frio como para pensar en una relación, le tranquilizaba un poco saber que como mínimo Sasuke rompía ese estigma de los varones del clan del ventilador.
El patriarca de los Uchiha por su parte tenia pensamientos no muy lejanos a los de su mujer, aunque un tanto más tácticos, ciertamente aún no se acostumbraba a la nueva actitud de su vástago que no era para nada común en el clan, no ayudaba en absoluto que hasta hace unos meses su pequeño tenía un personalidad más similar a la suya propia, sin embargo su mente ya comenzaba a divagar en las consecuencias positivas que esto podría traer, por un lado aunque la relación de su clan con el pueblo había mejorado en los últimos años aún existía cierta hostilidad y desconfianza por parte de unos pocos, son escasos pero aún están ahí, ¿Quién sabe?, tal vez la nueva actitud de su hijo podría ser el puente para reparar totalmente las relaciones con la aldea, también estaba ese factor de que el futuro de Sasuke como el líder de clan se tornaría menos difícil en un futuro.
Algo que muy pocos conocen es que un clan tan antiguo como los Uchiha incluso hoy en día mantiene unas tradiciones un tanto extrañas, no tan terribles como el sello del pájaro de los Hyuga pero no por eso precisamente placenteras, las más oscuras ya han sido casi erradicadas pero algunas de las más ridículas siguen vigentes, entre estas se encuentra una que dicta que tanto el heredero como el patriarca del clan deben perpetuar la masculinidad Uchiha, esto se traduce que un jefe de clan forzosamente debe tener por lo menos una esposa y un mínimo de tres hijos, si el jefe de clan decide o no practicar la poligamia ya es muy su problema, el heredero por su parte antes de llegar a los 20 años ya debe estar casado y con un hijo en camino como mínimo, era una ley muy estúpida pero muy arraigada dentro de su clan.
La personalidad casi de regla en los varones de la familia no hacia esto fácil, daba gracias a cualquier deidad por poner a una mujer como Mikoto en su camino porque si no su vida como líder de clan hubiera sido un verdadero infierno, tal vez Sasuke tendría las cosas mucho más fácil, por lo que veía su hijo no era alguien impopular entre las niñas de su edad, además tal vez con esto finalmente tendría algo para cerrarle la puta boca a Minato, durante los últimos años el hombre no paraba de burlarse de él y los otros jefes de clan sobre que había tenido más hijos que todos ellos, ahora podía presumirle al bastardo rubio que su hijo era mucho más hombre que sus dos mandilones de hijos, Kushina y sus enseñanzas le harían las cosas aún más fáciles.
— ¿Cómo te atreves a decir eso Teme?, ¿Ya se te olvido tu ojo morado?, ¿Qué no quieres venganza? — exigió saber Menma sacando de sus reflexiones al matrimonio que volvían a mirar con curiosidad la escena.
— Ya traté de verme a mí mismo como vengador y ciertamente no me gusto lo que vi — declaro el pequeño dejando a algunos asombrados por tan sabias palabras. — Además no es tan mal tipo, mi vida solía se aburrida y sin emociones antes de esa conversación de hombres que tuvimos, mírame ahora — explico el Uchiha observando la expresión desencajada de su mejor amigo.
— Como sea, me parece extraño que ese chico este sentado con Danzo y el Sandaime, ¿Lo conocen de algún lado? — pregunto para sorpresa de todos Hyuga Hiashi.
Todos se miraron entre si ya que ahora que lo pensaban esa era una muy cuestión interesante.
— Sarutobi-sensei tiene un interés particular en él, no es para menos ya que por lo que me conto fue enviado por el propio Daimyo para vivir aquí y que se convirtiera en ninja — la respuesta vino sorprendentemente de Tsunade quien miraba de forma sombría al Dragneel desde su asiento.
Los que escucharon las palabras de la Senju se sorprendieron hasta la medula mientras miraban al rubio con un nuevo interés.
— De hecho, ayer cuando me pidió que yo misma hiciera los exámenes médicos de ingreso a la Academia Ninja lo hizo con la excusa de que explorara su cuerpo a fondo — siguió hablando la Senju ignorando la expresión incrédula de los jefes de clan y shinobi.
— ¿Qué averiguaste? — pregunto Kushina de forma ansiosa pero la rubia de busto prominente no respondió, solo dejo que su mente la llevara hacia aquella reunión tan acalorada que tuvo con su maestro.
Flashback
La actual cabeza del ya extinto clan Senju no pudo contener un gemido de fastidio mientras miraba a su antiguo maestro, Sarutobi Hiruzen, sentado en un sofá de cuero dentro de su oficina de director mientras fumaba de una pipa, la kunoichi medico miro un par de veces a su sensei en búsqueda cualquier señal de que le estaba tomando el pelo, tristemente para ella no fue así.
— ¿Estas bromeando Sensei? — pregunto Tsunade con una expresión molesta que no perturbo en lo más mínimo al viejo Kage. — Soy la directora del hospital y líder del cuerpo de ninjas médicos de la aldea, ¿Cómo puedes siquiera pensar que tengo tiempo para examinar a una panda de mocosos?, enviare a un ninja medico de bajo nivel como todos los años y no está a discusión — declaro la Senju cruzando los brazos, pero sin embargo Sarutobi negó con la cabeza mientras la miraba de forma helada.
— No puedes negarte Tsunade, no te estoy pidiendo esto como Director ni como ex Hokage, mucho menos como tu maestro, te lo estoy pidiendo como alguien que hizo un favor y que ahora necesita de un favor — Tsunade se mordio el labio al escuchar el énfasis en la palabra favor, sabía bien a que se refería y no le gustaba el rumbo que tomaba esta conversación. — No me gusta tener que recordarte que yo en su momento te hice más de un favor que nunca pensé en cobrarte, pero ahora la situación me ha obligado —
La cabeza del clan de los bosques apretó los puños con rabia, su maestro le había hecho un jaque, mientras fue el Hokage ella se vio en la penosa necesidad de recurrir a él en más de una ocasión para pedirle algún favor, muchos no muy agradables por cierto, una ocasión que se le pasaron las copas hizo cosas no muy decentes con su compañero de equipo Jiraiya, sabiendo que el super pervertido jamás la dejaría vivir en paz si se enteraba de aquello se vio en la necesidad de pedir ayuda al Sandaime quien hizo creer al hombre que todo fue un sueño, otra ocasión que los ancianos haciendo uso de las leyes de Konoha trataron de forzarla a un matrimonio arreglado el viejo mono se encargó de sabotear todo aun sabiendo que significaría la extinción del clan ya que hoy en día no estaba precisamente en la edad de tener hijos, eran favores que jamás pensó que su sensei fuera a cobrarse y mucho menos con algo tan banal.
— Me estas jodiendo, ¿Cierto?, ¿Vas a sacar eso solo para que vaya a hacerle pruebas muy básicas a un montón de mocosos?, cualquier medico incluso sin ser ninja está calificado para algo como eso — trato de razonar Tsunade encontrando esto una pérdida de su tiempo.
— ¿Me estás diciendo que las futuras generaciones son tan poca cosa para ti? — interrogo el viejo fingiendo decepción y ganando una expresión furibunda de su antigua alumna.
— No te hagas el mártir Sensei, esto comienza a parecerme muy sospechoso, mejor ve directo al grano y dime tus verdaderas intenciones — el Sarutobi no pudo evitar sonreír al ver que finalmente la rubia comenzaba a espabilar.
— Te lo diré, pero antes de eso necesitamos hacer el juramento de confidencialidad — la mirada de la Senju se ensombreció ante la última parte ya sabiendo lo que implica.
El Juramento de Confidencialidad más que un acto de palabra es en realidad un Fuinjutsu especial que les fue enseñado a los primeros Hokages por Uzumaki Mito e incluso hoy en día son muy pocos los que lo conocen, se usa solamente con los asuntos del más alto secreto o cuando se necesita comunicar algo que no se desea que nadie más averigüe, consiste en que dos o más personas lleguen a un acuerdo de guardar silencio sobre cierta información, un sello se forma en cierta zona del cerebro y envía una señal de privación de los sentidos y parálisis cuando una de las partes trata de hablar de más, ella lo sabía porque no era la primera vez que se veía en la turbia necesidad de usarlo.
Definitivamente su maestro ocultaba algo muy turbio, lo suficientemente delicado como para pedirle eso, no es que ella fuese una chismosa que informaría de los secretos del Sandaime a los concejales pero si descubría algo fuera de lugar a quien si se sentiría en la necesidad de informar seria a Kushina quien a su vez informaría a Minato, la pelirroja después de todo era de cierta forma su pariente por la relación entre clanes y era difícil no hacerle saber cualquier cosa anormal, el Sandaime sabia esto así que no era para menos que le pidiese algo como eso.
— ¡Tsk!, supongo que no me queda de otra — gruño la mujer mientras hacia un sello de mano al mismo tiempo que el ex Hokage, una vez realizada esta acción un muy pequeño sello apareció en el dorso de la mano de la rubia.
— Has de entender que mucho de lo que aprenderás no es en sí un secreto puesto que trate de informar a Minato de ello, como imaginaras está demasiado centrado en estupideces como para escucharme — Tsunade prefirió ignorar el insulto contra el padre de sus ahijados. — Sin embargo también aprenderás cosas que estarás de acuerdo conmigo que es mejor que no se descubran a corto plazo, para que comprendas el calibre de la situación ni yo mismo tengo idea de a que nos enfrentamos, tengo mis teorías pero creo que es mejor que tú misma las confirmes, no me hace falta decirte que todo lo que averigües debe ser tratado como secreto, solo yo o el Daimyo mismo podemos recibir informes — las palabras secreto y Daimyo fueron más que suficientes para disparar las alarmas mentales de la mujer.
Esta ya comenzaba a perder la paciencia y estaba por exigir una explicación cuando el Sandaime le arrojo un folder amarillo con un expediente cuya foto principal era la de un niño de 7 años con apariencia peculiar de la que destacaba un cabello rubio salvaje con mechas rojas en las puntas y ojos incluso más azules que los del Yondaime, tenía su nombre, Naruto Dragneel, para comenzar un apellido muy peculiar.
— En ese folder esta un informe detallado de los sucesos que han rodeado a esa persona y tal vez al país en sí mismo, cuando lo leas comprenderás por qué todo debe ser manejado cautelosamente — la Senju miro confundida a su maestro por aquellas palabras pero prefirió no preguntar al respecto, salio de la habitación con la intención de terminar esto cuanto antes.
Fin del Flashback
Salió de sus pensamientos al sentir que alguien movía su hombro resultando ser Kushina quien seguía mirándola de forma interrogante.
— Te hice una pregunta, ¿Qué averiguaste Tsunade? —
— Es ultra secreto — fue la respuesta tajante de la nieta de Hashirama para luego mirar hacia la arena ignorando las miradas interrogantes de sus acompañantes.
— ¿De qué diablos…? —
¡SEAN TODOS BIENVENIDO A UNA EXPERIENCIA QUE CAMBIARA SU FORMA DE VER LAS COSAS PARA SIEMPRE!
Una voz fuerte y poderosa resonó por todo el estadio llamando la atención de todos, era imposible no reconocer esa voz, la escuchaban todos los días, un denso humo blanco cubrió todo el campo de batalla dejando a todos cada vez mas confundidos.
— ¿Minato? — pregunto Kushina en voz alta reconociendo la voz de su esposo, la realización de lo que estaba ocurriendo llego y solo pudo palmearse la frente. — Baka-rubio — maldijo en voz baja la pelirroja sabiendo lo que venía.
¡EN ESTE DIA TAN INCREIBLE TENDRAN EL HONOR DE VER A ESTOS FORMIDABLES GUERREROS LUCHANDO EL UNO CONTRA EL OTRO EN NOMBRE DE KONOHA!
En el palco Kage se encontraba el Daimyo siendo cuidado por Jiraiya, el líder de Hi no kuni solo podía negar con la cabeza ante lo que estaba presenciando mientras miraba al Sapo Sabio con una expresión de fastidio.
— ¿Esto es una burla? — exigió saber el feudal mientras el Sannin solo reía un tanto incómodo.
— ¿Qué puedo decir?, mi estudiante heredo mi gusto por hacer entradas geniales — dijo Jiraiya a forma de broma tratando de romper la tensión.
¡CON USTEDES EL TORNEO MAS ESPECTACULAR EN LA HISTORIA DE LAS NACIONES ELEMENTALES!
Una luz dorada cubrió toda la arena de combate, en las esquinas del estadio varios ninjas arrojaron cubetas con hielo molido generando un efecto visual muy impresionante.
¡LES PRESENTO A LOS DIOSES!
La luz se esfumo revelando a los participantes del torneo acompañados del Hokage, este montaba un sapo mientras realizaba una pose al más puro estilo de su maestro mientras flores de sakura caían sobre él, los participantes no lo estaban haciendo mejor, la pose supuestamente impactante no tenía para nada que envidiarles a los soldados de cierto autonombrado emperador del universo, dos de los participantes quienes reconocieron como Itachi y Takeshi estaban ocultos tras un árbol no queriendo formar parte de esa estupidez.
— ¡Muy bien Tou-chan! — rugía Menma agitando sus manitas luego de ver la aparición tan cool de su progenitor.
— Dormirá en el sofá por lo menos dos semanas — gruño Kushina con un tic en el ojo deseando que la tierra se la tragase.
— Que quedé claro que yo le dije que era una mala idea — hablo Kakashi sacando su clásico libro naranja para no tener que mirar los actos vergonzosos de su sensei.
— Muy bien hecho Itachi — pensó Fugaku mientras observaba como si primogénito se ocultaba tras los árboles, daba igual lo que dijera Minato después, ningún hijo suyo haría semejante ridículo.
— ¡Mendokusai! — mascullaron Shikaku, Shikamaru e incluso Yoshino.
— Siento lastima por Anko, Hana y Yugao — dijo Kurenai mirando con preocupación a sus tres amigas.
— Kaa-san, soy adoptada, ¿Cierto? — pregunto la pequeña Mito de forma casi suplicante mientras la Uzumaki solo negaba con tristeza.
— Okaa-chan, vas a matar a Tou-chan, ¿Verdad? — pregunto la inocente Kasumi con ojos de perrito comenzando a temer seriamente por la vida de su progenitor.
— Claro que no Kasu-chan, nada le pasara a Tou-chan — dijo Kushina dedicándole una suave sonrisa a su pequeña la cual asintió antes de seguir mirando hacia la arena.
— Lo vas a matar, ¿Verdad? — pregunto Tsume apenas en su susurro al ver como la Uzumaki mentía de forma tan descarada a su propia hija mientras ella misma no podía evitar sentirse molesta con el Namikaze por arrastrar a su hija a estas ridiculeces.
— Por supuesto que no Tebane — declaro Kushina con una suave sonrisa que se fue transformando en una expresión diabólica con unos dientes tan afilados que harían sentir a Naruto orgulloso. — Pero cuando termine con el digamos que no podrá sentarse adecuadamente durante los próximos meses — los que escucharon aquello palidecieron visiblemente mientras oraban silenciosamente por la salud de su Hokage.
Mientras tanto en la otra platea Sarutobi quien dejo de pelear con Danzo cuando Minato inicio su presentación se golpeaba repetidamente la cabeza contra el asiento de enfrente murmurando maldición tras maldición mientras las personas alrededor miraban con pesar al pobre anciano.
— ¿Porque? ¡Maldita sea! ¿Porque?, ¿Qué putas hice tan grave para que dios me castigara con un sucesor tan pendejo?, casi agradezco que Orochimaru se hiciera traidor, de lo contrario no pararía de decirme Te lo dije mientras se burla de mi enseñándome esa puta lengua extra larga — todos reían de forma incomoda mientras escuchaban los desvaríos del anciano mientras que el Shimura solo negaba con la cabeza.
— No preguntes que hiciste tan malo viejo amigo, tenlo por seguro de que saldrías hasta debiendo — dijo Danzo de forma monótona ganando una mala mirada del Sandaime.
— Minami, tu padre es un idiota — le susurro el Dragneel a la Namikaze en voz bajita ganando una mirada triste de ella.
— Todavía tengo la esperanza de ser adoptada — fue su simple respuesta esperando con toda su alma que esa estupidez no fuera hereditaria.
Los aplausos no se hicieron esperar, pero aun así se podía notar cierta incomodidad entre los espectadores quienes en su mayoría aplaudían para no hacer sentir mal a su líder y dejarlo en mala luz frente al Daimyo, el Yondaime sin embargo era inconsciente de esto así que se limitó a asentir algo complacido.
— Gracias por sus aplausos, espero que disfruten de este torneo que pasara a la historia como el mejor de las Naciones Elementales, no quiero hacerlos esperar asi que comencemos — declaro el Hokage mientras hacia una seña a los competidores para que se fueran a la sección de los competidores mientras que el mismo desaparecia en un flash amarillo hasta quedar junto a el Daimyo.
— Debo decir que eso fue inusual — comento el Feudal, pero era difícil saber si estaba enojado y si estaba conteniendo la imperiosa necesidad de burlarse del hombre frente a él.
— ¿Qué puedo decir Daimyo-sama?, yo quería hacer algo informal y creo que lo logre, por lo que veo usted también — dijo el rubio mientras señalaba la vestimenta del Daimyo que consistía en unas sandalias, bermudas y una camisa hawaiana roja.
— Supongo, creo que mejor comenzamos con esto cuanto antes, ¿No crees? — respondió secamente el hombre dejando al Yondaime algo incómodo.
— Tiene razón — dijo el Namikaze antes de llamar a los primeros competidores.
Esta historia continuara….
Próximo Capitulo: Primera Ronda.
