El Último Vampiro
By
Tsuki No Hana
"Matrimonio de Vampiros"
Sin ropa, ansiosos y apasionados acariciaban sus cuerpos en medio de la penumbra que les brindaban las cortinas cerradas.
Sus corazones latían tan fuerte que cualquiera pensaría que era taquicardia, pero ellos sabían que no era por alguna enfermedad, sino por estar a solas el uno con el otro, por tenerse mutuamente sólo para ellos, sin que nadie los molestara ni los interrumpiera.
No importaba que llevaran diez años juntos (Más de los que habían pasado en cualquiera de sus vidas pasadas), su emoción por hacer el amor seguía siendo intensa, más ahora que al fin había llegado el día que tanto habían estado esperando.
—¿Estás nervioso? —le preguntó Yuuri, su respiración estaba muy agitada.
Viktor pegó su frente a la de Yuuri, y con una sonrisa traviesa asintió.
—Un poco —pasó saliva.
Y tenía motivos para hacerlo, siempre había sido vampiro, nunca había atravesado los efectos de convertirse en uno.
Yuuri lo rodeó con sus brazos, se sintió pequeño en comparación con el cuerpo adulto de su amado, amaba eso. Pasó la mano por sus cabellos platinados y sonrió.
—Volverás a ser mi Viktor de hace tantos años.
—Siempre he sido tu Viktor —alzó una ceja mientras sonreía traviesamente. Le arrancó un gemido al omega cuando restregó su entrepierna completamente desnuda con la de él.
En un principio Yuuri sugirió simplemente morderse un labio hasta sangrar, besar a Viktor y así hacer la transformación, pero el ruso tuvo una mejor idea.
—Oh Viktor, me encantas —se dejó hacer por el otro.
Mientras Viktor se restregaba contra Yuuri, éste pegó su frente al fuerte pecho de su esposo. Era cálido, muy cálido y duro, el aroma de su perfume varonil lo embriagó de gozo, lo abrazó esta vez más fuerte mientras lo escuchaba respirar con dificultad.
Tragó con fuerza al mirar su expresión. Había un brillo especial en esos ojos azules. Las manos que se afianzaban en su cintura pronto comenzaron a acariciarlo con hambre atrasada. Los labios húmedos y entreabiertos de Viktor captaron entonces toda su atención. No importaba cuántas veces hicieran aquello, él siempre desfallecería por ese par de suculentos labios ligeramente carnosos. Entrecerró los ojos al recibir el aliento cálido y agradable de su boca, en su rostro. Viktor era tan hermoso en todos los sentidos.
Viktor acarició el rostro de su amado, observándolo con detalle. Le parecía casi poético que en todas sus vidas no hubiese estado con nadie más que él. Morían y reencarnaban con un solo propósito: encontrarse y volverse a enamorar.
—¿Qué tanto miras? —le preguntó en tono burlesco a Viktor.
—Al amor de todas mis vidas, pasadas y futuras —lo dijo con tal convicción que el rostro de Yuuri se puso colorado.
—Te amo… —murmuró en un suspiro por completo enamorado—. Sólo quiero estar contigo, Viktor, siempre.
—Estaremos juntos siempre —susurró, como si de pronto pudieran ser escuchados e interrumpidos. Deslizó sus manos de la cintura de Yuuri hasta tomar las de él y entrelazarlas con las propias en un acto sumamente tierno.
Yuuri tragó con fuerza, sintió los latidos de su corazón en su garganta. Sus ojos se inundaron de lágrimas debido a la emoción.
—Sentimental —lo molestó Viktor con una risilla traviesa al ver sus lágrimas—. No hay duda, tu celo se acerca —se atrevió a burlarse, haciendo uso de esa confianza que había creado a través de los siglos.
—No estoy sentimental —se soltó del agarre de una mano para pegarle en el pecho con el puño cerrado, pero entonces éste se abrió y comenzó a acariciar esa suave y pálida piel, tan caliente y agitada como la propia—. Es sólo que te amo que duele.
—Oh Yuuri —se conmovió hasta las lágrimas también, pero no dejó que su esposo las viera, en su lugar tomó sus labios entre los propios, besándolo con vehemencia, sintiendo su cuerpo desnudo contra el suyo. El calor en ambos se volvió increíble, abrasador, excitante.
Yuuri respondió a sus besos con la misma adoración, introdujo su lengua y jugueteó con la de Viktor por unos momentos, dejándolo sin aliento. Viktor apartó su boca de la suya y trazó un recorrido ardiente de besos pequeños en su mejilla, luego en su cuello, deslizando su lengua para saborear cada rincón de esa hermosa piel. Yuuri se arqueó en éxtasis y levantó una de sus piernas para enroscarla alrededor de las caderas de Viktor, pegándolo así más a su cuerpo. Inevitablemente jadeó al sentir mejor la dureza de su miembro entre sus piernas.
—Estás… estás muy ansioso —murmuró Viktor, extasiado y sin dejar de besar cada vez más debajo de su cuello.
Como respuesta, Yuuri tomó una de las manos de su esposo y la llevó a su trasero para que sintiera que ya estaba preparado para recibirlo.
—Vaya… muy ansioso —sonrió peligrosamente coqueto.
—Ámame, Viktor, hazme tuyo una vez más.
Como si fuera posible, los latidos del corazón del alfa aumentaron. Su mano acarició la piel suave y desnuda de la pierna que tenía enlazada a su cadera. Ansiaba unirse una vez más a Yuuri, ser uno junto con él y sentir cómo su enlace se fortalecía al reafirmar su marca. Nunca lo había vuelto a hacer por el peligro que eso conllevaba, pero ahora estaba ansioso por intentarlo.
Volvió su boca a la suya para saciar su sed, sintiendo su dulce lengua rozar la propia. El sabor de Yuuri era tan placentero para Viktor que casi lo hacía perder la cordura, sólo se comparaba con la delicia de su aroma a lavanda intensificándose en toda la habitación. No pudo esperar más tiempo, tomó la otra pierna de Yuuri y la enlazó a su cadera, se acomodó y llevó su miembro a la entrada húmeda y preparada de Yuuri sólo para clavarse en él casi sin consideración. El deseo le nublaba el razonamiento en esos momentos. Tener ese cuerpo delgado y pequeño debajo de él lo volvía loco, casi salvaje.
Yuuri se encorvó y jadeó dolorosamente, casi como un sollozo. Sus manos se enredaron en la nuca de Viktor con desesperación, enterrando sus dedos en el corto cabello.
El ruso buscó el suave cuello de su pareja y lo llenó de besos hambrientos y casi consoladores como disculpa por la intromisión tan brusca. La piel del omega se erizó al sentir las vibraciones de los leves gruñidos de su amado en el cuello.
—Vitya… ¡Vitya! —jadeó cuando sintió que comenzó a embestirlo, sin mucha delicadeza.
El aludido sonrió entre beso y beso. Mordió el cuello de Yuuri sin hacerle daño, disfrutando al sentir cómo su espalda se encorvaba ante el placer.
Yuuri sollozó de placer, y sin saber cómo contenerse enterró sus uñas en la espalda de su amado, rasgando si nívea piel sin darse cuenta de ello. Sentía que se derretía en los brazos de ese alfa, su alfa. Sentía cómo se fundía con él, ya no razonaba, todo era seguir y seguir. Ambos cuerpos estaba cubiertos por una delgada capa de sudor, hacía calor en la habitación, llena de sus feromonas e inundada por el sonido de sus cuerpos chocando una y otra vez.
Quería sentirlo más dentro de él, devorándolo hasta el cansancio. En ese momento fue como si Viktor le hubiese leído la mente o hubiese sentido su necesidad, pues se movió más rudo y Yuuri esta vez llevó sus manos al bien formado trasero de su esposo, apretando en cada mano una nalga y sintiendo el ritmo de sus estocadas.
Con fuerza y cada vez más cerca del límite, Viktor siguió embistiéndolo a un ritmo consistente. Intentó salir de él para cambiar de posición, Yuuri lo notó.
—No… espera —jadeo con la respiración muy agitada. Abrumado y con el placer desbordándose de su cuerpo, lo tomó de las mejillas y lo obligó a mirarlo unos segundos—. Quedémonos así, quiero que terminemos en esta posición —pidió.
—¿Por… por qué? —respiraba con agitación, sentía cómo una gota de sudor escurría desde su nuca hasta el final de su espalda.
—¡Sólo hazlo! —no tenía cabeza para ponerse a explicar las cosas, así que lo jaló hacia su rostro y devoró su boca en un beso muy profundo y demandante.
Viktor obedeció a su omega, aceptando todo lo que le pidiera, porque… ¿Qué podía hacer? Estaba locamente enamorado.
Muy pronto se hallaron al borde de la locura, hasta que el omega no pudo más y gritó en medio de su orgasmo, su cuerpo tembló por completo, sintiendo que Viktor seguía embistiéndolo. Sabía que no tardaría mucho en venirse al igual que él. Lo sentía en el nudo, podía sentir cómo cada embestida era poco a poco más difícil debido al nudo que estaba poco a poco más hinchado.
Desfalleció, exhausto después de tan intenso orgasmo. Colgó sus brazos del cuello de Viktor y disfrutó de los momentos previos al anudamiento. De pronto Viktor lo alzó un poco y estiró su cuello por detrás de la cabeza de Yuuri hasta alcanzar la marca y así comenzó a lamerla.
Agradeció a su yo del pasado por haber puesto la marca tan accesible incluso estando en esa posición.
Se pasó la lengua por sus colmillos de alfa antes de dar una última profunda y fuerte estocada que hizo a Yuuri retorcerse de lo lindo antes de que el nudo aumentara su tamaño y lo invadiera por completo.
Fue ahí cuando no le dio tiempo de reaccionar a Yuuri, simplemente encajó sus dientes en la antigua marca, renovándola al enterrar con fuerza su dentadura en él.
—¡Ah! Duele… —se quejó. No sabía qué le molestaba más, si el nudo un poco más grande de lo normal, o esos dientes incrustados en su cuello. Eso hizo que sintiera pena por sus primeras víctimas de cuando fue neófito.
Como ya no tuvo que salir corriendo, Viktor pudo abrazar a su esposo. Entonces entendió la insistencia de Yuuri por quedarse en esa posición. Con sus colmillos aún encajados en el vampiro, Viktor acarició con sus manos el hombro y la cintura de su esposo. Consolándolo un poco.
Cuando al fin se separó de su cuello, vio la sangre brotando de la herida, la miró unos segundos antes de lamerla y cambiar su vida por completo. Lamió una y otra vez la herida, ayudando a que la sangre que de ahí brotara coagulara pronto. Sintió el sabor metálico en su boca, pasó saliva y a los segundos comenzó a sentirse mareado.
Yuuri notó el desconcierto en su amado, tomó su rostro entre sus manos y lo miró a los ojos. Su sangre comenzaba a hacer efecto en él. Sintió de inmediato cómo el nudo se deshacía mucho antes de lo habitual.
—Vitya, mi amor —se preocupó al verlo con los ojos cerrados. Le apretó las mejillas entre sus manos, tratando de hacerlo reaccionar.
—Me siento… extraño —abrió los ojos y todo le dio vueltas.
Las cejas de Yuuri se unieron, en una expresión preocupada.
—Oh… lo sé mi amor, lo sé. Ven, recuéstate —dejó que cayera en peso muerto sobre él. Comenzó a preocuparse cuando se percató de sus puños cerrados y del temblor en todo su cuerpo. De inmediato acarició su cabeza, besando su coronilla sin saber bien cómo ayudar con las molestias.
El cambio era muy doloroso, y él lo sabía bien. Pero cuando en su época se convirtió en vampiro, no tuvo tiempo para detenerse a sufrir los efectos, no, su venganza tenía mayor prioridad, así que pasó el primer día asesinando a diestra y siniestra a toda la gente del pueblo. Le daba escalofríos de sólo recordarlo. Eso era lo que pasaba cuando alguien se metía con lo que más amaba en la vida.
—Ya pasará, tranquilo mi amor —le susurraba con cariño sin dejar de acariciarlo. Liberó sus feromonas tratando de calmarlo, pero el dolor era intenso y él bien lo sabía. Tanto así era, que ni siquiera respondió, Viktor sólo asintió levemente, con sus ojos cerrados y su cabeza sobre el pecho de Yuuri.
No supo cuánto tiempo pasaron así, sólo fue consciente de que la luz que se colaba por entre las cortinas poco a poco fue menguando y de que su cuerpo se sentía entumecido por el peso de Viktor sobre él, era un adulto en su totalidad, y un adulto mucho más corpulento que él.
—¿Estás mejor? —preguntó con calma al verlo abrir los ojos. No había dejado de hacerle pequeños mimos en esas horas.
—Sí —respondió con voz ronca—. ¿Todo esto sentiste cuando bebiste mi sangre? —incorporó sólo su cabeza para mirarlo a los ojos.
Yuuri sonrió con tristeza y pasó sus dedos entre los cabellos platinados.
—Sí, pero no recuerdo mucho las molestias del primer día.
—Oh… —recordó lo que su esposo le había contado. Sí, Yuuri le habló sobre aquel devastador día y sobre las atrocidades que hizo—. Es verdad —suspiró y trató de incorporarse, se sentía muy débil.
—¿Qué haces? —intentó impedir que se levantara.
—Te estoy aplastando —sólo se incorporó lo suficiente para volver a echar, ahora a un lado de Yuuri. Soltó un pesado y profundo suspiro cuando su cara dio de lleno en la almohada.
Yuuri no quiso decirlo, pero sintió un gran alivio al verse librado de todo ese peso.
—Gracias —murmuró el ruso, con una leve sonrisita—. Tus feromonas son muy… tranquilizantes.
Yuuri se acostó de lado y extendió una mano al rostro de su amado esposo.
—Estás un poco caliente.
—Es normal ¿No?
El omega asintió.
—No recordaba lo que se siente ser un vampiro —pasó su lengua por sus colmillos, sintiéndolos levemente más largos y afilados. Hizo una mueca de desagrado al volver a sentir eso que no extrañaba al ser un vampiro: hambre.
—Iré a conseguirte algo de comer —Yuuri comenzó a incorporarse de la cama, pero Viktor lo tomó de la mano y lo miró suplicante.
—No te vayas, quédate a mi lado un poco más.
El omega no se pudo resistir al pedido de su alfa, así que suspirando se volvió a meter bajo las mantas. Soltó un gritillo lleno de sorpresa cuando Viktor, con renovadas energías lo tomó entre sus brazos y lo arrastró entre las sábanas hasta impactarlo contra su pecho. Inmediatamente escondió su rostro en el cuello de Yuuri y aspiró con fuerza, muy profundo.
—Hueles… un poco diferente —murmuró, curioso.
—¿Huelo mal? —se preocupó. Entonces sintió cosquillas cuando Viktor soltó una risita en su cuello.
—Tú nunca hueles mal —depositó un tierno y cansado besito en la piel y suspiró—. Tu olor es más tranquilizador que antes… —fue lo último que dijo antes de caer rendido al sueño, apretando a Yuuri entre sus brazos.
El aludido se quedó pensativo unos momentos, antes de darse cuenta de que su esposo dormía.
—Oh… yo sí tengo hambre —pensó, mordiéndose el labio al recordar las unidades de sangre que guardaba en el refrigerador, en especial para luego de momentos como ese en el que terminaba cansado luego de hacer el amor con su esposo.
Hizo a un lado su apetito y mejor se dejó abrazar por su marido antes de dedicarse a dormir también, de todas formas se sentía un poco adolorido después de haber sentido el nudo de Viktor más grande de lo normal.
Besó la punta de la nariz de Viktor, observó su precioso rostro y cerró los ojos, quedándose dormido con una sonrisa en su expresión.
Era plenamente feliz, y estaba seguro de que Viktor también lo era.
Continuará…
Tenía siglos de no escribir un lemon así, en media hora y de capítulo completo. Aún siento mis dedos raros por teclear tan rápido jajaja. Espero en verdad que les haya gustado, no sé por qué, pero sentí este lemon diferente. Será que yo también tenía mucho tiempo esperándolo (¿) jaja
Estuvo cortito, pero es que ahora sí ya estamos por terminar…calculo un par de partes más y ya. He alargado demasiado este "one shot" hahahaha! Yo tampoco quiero que acabe, pero tiene que llegar el momento.
En fin! Mil gracias por acompañarme en cada actualización y por dejarme saber sus opiniones. Si les ha gustado les agradecería aún más que compartieran, comentaran o votaran *wink, wink* jaja
Las quiero!
ACLARACIONES:
-Yuuri también pasó por esos efectos al beber la sangre de Vitya, pero no los sintió como él porque su sed de venganza era tan grande que su dolor pasó a segundo plano.
-Sobre la comida de vampiro… jaja no se preocupen. En el refrigerador tienen unidades de sangre, de esas que usan en los hospitales para transfusiones. Así no tienen que matar a nadie, al menos por ahora…
27/06/2018
12:25 a.m.
