Capitulo XI: Recuerdos.

Cuatro años de Academia, una institución que preparaba a los estudiantes para, en la vida real enfrentarse a los hollows que acechaban a las almas que habían acabado la etapa de su vida carnal separándose del cuerpo a la espera de algún shinigami que las purificase. Así mismo, el entrenamiento físico pretendía prepararlos para combates de cualquier tipo, ya que una vez en su división trabarían y vivirían para ella y para la protección del Sereitei, fuera quién fuera el enemigo, llevara máscara o no.

En ese campo parecía que no iba mal, al menos en el punto referido a patearle el culo a los hollows, sin embargo como le había dicho Armonius, ella no sabía combatir contra shinigamis o, en este caso, sus propios compañeros de academia, o al menos, no al mismo nivel.

Todos progresaban a grandes pasos, el grupo de amigos que conformaban tenía en general un buen nivel de estudios y se las apañaba mejor a la hora de combatir. Yutaru, una chica vaga y perezosa estaba demostrando que detrás de esos ojos ambarinos había algo más que simple despreocupación por todo lo que suponía un esfuerzo, que en el fondo de los mismos había una chispa de talento. Rido y Nalya, siempre inseparables a menudo hacían gala de su inteligencia y habilidad. Gaby y Db, con una rivalidad entre ellos que fomentaba una competitividad sana se veían motivados para aprender con el objetivo de superar al otro. Krunzik formaba parte de esta rivalidad a menudo pero… últimamente tenía la cabeza en otras cosas.

Ya en primero, al final del curso, cuando trajeron los primeros hollows capturados vivos para el programa de prácticas, sintió una sensación extraña que provenía del reiatsu de alguno de ellos… extraña por la familiaridad que sentía. Sin embargo, no tuvo oportunidad de saber de cuál de aquellos monstruos enjaulados provenía, debido a que estaban a una distancia más que considerable y era imposible acercarse con tanto académico observando el panorama.

En cuarto, al comenzar las prácticas en el exterior y en los, ya llamados por los estudiantes "coliseos de prácticas" en los que los alumnos tenían la oportunidad de enfrentarse con vacíos capturados en el mundo real, sus esperanzas de poder localizar aquel foco de reiatsu sospechoso volvieron a su mente, centrando la mayor parte de sus pensamientos en dicha tarea.

De alguna manera, tenía que averiguar a qué se debía aquella sensación familiar. Krunzik era una persona que valoraba mucho los recuerdos, debido al gran vacío de memoria que tenía desde sus aproximadamente 6 años de edad hacia atrás, con lo cual intentaba exprimir al máximo todos los recuerdos que poseía desde entonces.

El problema de todo aquello era que aquella sensación sólo podía encajar perfectamente en un episodio concreto de su vida. Que aquello pudiese ser así la aterrorizaba… pero a la vez existía la posibilidad de que pudiese acercarla un poco más a saber acerca de lo que ocurrió, de cómo ocurrió.

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Todos estaban en una de las habitaciones de las chicas, que en cuarto curso ya eran más pequeñas. Gaby, Yutaru Nalya y Krunz compartían habitación, muy a pesar de las dos últimas. La rubia tirabocadillos estaba ausente. Nalya estaba asomada a la ventana, con la mirada fija en el patio.

¿Qué es tan interesante Nalya? – Rido se acercó por detrás, acercando su cabeza a la altura del hombro de la pelirroja. Ésta, lejos de evitar aquel acercamiento se volvió con un ligerísimo rubor en las mejillas que no pasó desapercibido para Krunz, que ya estaba afilando su lengua para saltar gracias a la oportunidad brindada por Rido.

Sefi, el tercer oficial de la 10th. – dijo sin rodeos.

¿Qué dices enana? ¿Quieres que te de una paliza?

Está hablando con Yutaru – continuó la chica de la trenza haciendo caso omiso a Nalya, cuyos ojos estaban clavados en ella, con una promesa de venganza en su mirada – llevan así un par de días… parece ser que finalmente la van a captar para la décima división, según me ha dicho Aira, es cuestión de tiempo por los trámites… - una sonrisa se dibujaba, tímida en sus labios, mientras que sus ojos reflejaban un deje de tristeza.

¿A qué viene esa cara? – dijo Db ladeando la cabeza, confundido – sonríes pero pones esa mirada.

Es que está triste porque Yuta no tardará en irse – explicó la lobuna que conocía a su compañera mejor que nadie – pero a la vez se alegra por ella… por eso pone esa cara. Además Aira, a quién ha conocido hace no mucho se acabará graduando este año… y ya sabéis que por aquí no se ven muchos shinigamis de los que se gradúan.

Bah – dijo Rido restándole importancia – pero en dos años nosotros estaremos también fuera, listos para hacer misiones en el mundo humano… - si aquel chico hubiese tenido tres años, en aquel momento estaría babeando.

Pero ademáaaas… - el tono de Gaby se volvió provocativo - … está picada porque sabe que sigo ganando en el ranking.

Pero ella se cargó al vacío contra el que ni tú ni yo pudimos – observó Db yendo al rescate de la castaña.

En aquel momento fue la cara de Gaby la que tenía la atención del resto de miradas… la alegría pícara que se había reflejado en sus pupilas unos instantes antes, debido a que buscaba pinchar a su amiga se tradujo en una mirada del estilo de las que solía lanzar Nalya a diario dirigida a Db. Le había chafado la juerga, y estaba molesta.

¿Qué vacío? ¿Con el que tu duraste dos segundos, po-lli-to? – saltó, recalcando las sílabas de la última palabra pues sabía que incordiaban a Db.

Perdona, pero te recuerdo que tu duraste casi menos que yo… y además a mi me metieron en la jaula sin previo aviso, mientras que tú hasta te presentaste voluntaria… que por cierto si te presentas ya hazlo bien, encima no la cagues…

Pero si…

En el momento preciso, interrumpiendo a Gaby Yuta entró por la puerta. Todos aguardaban a ver qué decía.

No me miréis así… ¬3¬

Bueno, ¿qué? – Nalya había ya dejado de mirar por la ventana… desde que lo que llamaba su atención se había ido - no disimules, sabes perfectamente lo que esperamos – continuó con un deje de irritación.

Bueeeeno… digamos que no es oficial oficial… pero parece que sí que me van a fichar, ale, me voy a echar la siesta, luego me contáis los cotilleos de cuando yo no estaba.

¡Pero será pancha! Lo dice así despreocupada y se echa a dormir….

Es Yuta…

Sí… tienes razón.

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"Coliseo de prácticas 5"

Última clase de la tarde.

Profesor: Barakashi (el que se parece a Nalya :P)

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Buenas tardes. Hoy es la segunda clase, y sacaremos también un hollow para practicar, aunque hoy os daré algunas nociones de teoría para que pongáis en práctica. También comentaros que en las pizarras que véis allí – señaló una de las paredes, próxima a la jaula – tendréis un ranking del número de vacíos abatidos en prácticas por cada alumno.

¿Hay algún premio al que se cargue más? – preguntó Gaby dando saltitos.

Los primeros en la lista tendrán sobresaliente en la asignatura – dijo el profesor asintiendo – el resto sólo podrá aprobar con un 5.

¿Sólo con un 5? – saltó Nalya – ¿Pero qué pasa con todas las notas intermedias… 6,7,8 y 9?

No existen, sólo hay tres: suspenso, aprobado por los pelos y sobresaliente.

¿Qué te pasa Nalya? – preguntaba Yutaru – Siempre te has creído muy capaz, o al menos te has propuesto esforzarte, ¿no crees que vayas a estar en el ranking?

Claro que sí, y más si la enana ya está – dijo señalando la pizarra, en la que salía el nombre de Krunzik con un palito al lado – pero me parece injusto no poder aspirar a las notas intermedias.

Señorita – interrumpió el profesor, varios alumnos habían comenzado a murmurar apoyando las palabras de Nalya y era hora de zanjar el tema- si usted o alguien tiene algún inconveniente que presente una queja por triplicado en la jefatura de estudios… pero les aviso que no va a servir de nada – el tono ligeramente borde de la clase anterior se hacía de nuevo patente en las palabras del profesor – esto no es una democracia, las cosas son así, si alguien quiere tener nota que se ofrezca voluntario para entrar en la jaula y acabe con mas vacíos que sus compañeros. Ahora, os explicaré como distinguir dos tipos bastante comunes de hollows pequeños…

Pues vaya con el mequetrefe ese… - Nalya estaba con malos humos.

Pero la clase ha sido interesante – puntualizó Rido con una sonrisa - ¿qué te pasa krunz?

Creo… creo que me he dejado los apuntes en el dojo… ¡voy a por ellos!

Te acompaño – se ofreció Rido alegremente.

¡No tardes kunrz! – dijo Gaby – tenemos que ir a espiar…

¿A espiar qué? – preguntó Db curioso.

No te importa.

Ya empezamos… - se oía suspirar a Nalya con resignación.

Cuando Rido y Krunzik volvían al dojo en el cual se impartían las clases prácticas el sol ya comenzaba a ponerse y la luz había adquirido un matiz naranja. Vieron salir a Barakashi de la sala y se acercaron a él.

Mmmm… ¿os habéis dejado unos apuntes? Pues daos prisa y entrad, está Mao, el profesor encargado de encerrar a los hollows y del mantenimiento… va a cerrar en nada.

Abrieron la puerta corredera rápidamente. No entraba mucha luz en la habitación, pero sí lo suficiente para contemplar el panorama. Los "coliseos de prácticas" estaban todos comunicados con una sala situada en el centro, donde guardaban las jaulas, separados de esta sala por un muro que se eliminaba por las tardes (tecnología made in 12th) para permitir un acceso directo a la sala principal.

Ahora, el pequeño gimnasio que conocían carecía de la pared del fondo, dejando entrever una parte de la susodicha sala, permitiendo también la visión de numerosas jaulas con hollows de todas las formas y algunos con tamaños algo grandes para un académico de cuarto.

Guaaaaau, sabía que tenía que venir.

¿Tú sabías que hacían esto al acabar?

Sí, pero me daba algo de palo quedarme solo…

Menudo elemento, podrías haber avisado, además seguro que todos querrían verlo…

Pero venir todos sería muy cantoso… nos echarían en seguida. Busquemos tus apuntes a la vez que miramos discretamente.

¿Quién anda ahí? – el profesor que debería ser Mao entró en el dojo - ¿qué hacéis aquí?

Me he dejado los apuntes de la clase anterior – explicó Krunzik – no tardaremos mucho.

Espero que así sea.

Mao se quedó observándoles, vigilante, como si fuesen a cometer algún crimen. Krunzik encontró los apuntes en uno de los bancos y se dio la vuelta. Rido no pudo evitar hacer algún comentario.

Esto que tienen aquí es muy impresionante… ¿no tienen algún tipo de visita guiada para alumnos?

¡Rido! – dijo Krunzik - no digas esas cosas… sabes que es imposible…

Todo pensamiento se desvaneció de su mente. Ahí estaba de nuevo, esa sensación. La cicatriz de su vientre comenzó a arder, y se llevó la mano a la misma, temiendo que pudiese abrirse de nuevo. Allí, en alguna parte…

Está aquí – dijo en voz alta.

¿Qué está? – preguntó Rido, con una cara algo más seria debido a la expresión de su compañera.

La castaña se acercó a la entrada a la sala principal. Buscó entre las jaulas… había visto a todos esos hollows otras veces, en las clases de otros cursos, en transportes… no conseguía localizar la fuente de aquel reiatsu que le resultaba familiar… que erizaba su pelo y la obsesionaba…

¿Qué demonios estás haciendo chica? – la voz cavernosa del profesor la interrumpió, al fin y al cabo estaban en un sitio en el que no debían. Krunzik se dio la vuelta, mirándole directamente a la cara, a sus ojos…

Tú…

Krunz, ¿qué te pasa? – Rido todavía no entendía que estaba ocurriendo.

Esto – la joven se acercó a Mao y sin miramientos cogió la parte de arriba de su kimono y la abrió violentamente, dejando a la vista un agujero bien perfilado en el centro de su pecho.

Un…. ¿un hollow? – las cosas estaban ocurriendo demasiado deprisa. Se oyó un ruido metálico.

Cerrad las puertas – en la cara de Mao se abría paso una sonrisa malévola. El ruido metálico correspondía a algunas jaulas que no estaban realmente cerradas… y su contenido había salido para obedecer las órdenes de aquella persona.

¡Mierda! – ahora Rido estaba más despierto - ¡un puto vacío!

Pero no un vacío cualquiera… - aquel reiatsu era inconfundible, los recuerdos de aquel día volvieron a su mente golpeándola violentamente, produciendo impacto también en su estado físico e impidiéndola respirar adecuadamente – es uno de los hollows que mató a mi hermano.