Novena razón: Falta corazón
- ¿Los viste?
- Si. Lucían muy bien juntos Liza no ha dejado de hablar de ello.
- Como si necesitáramos que presumiera de su perfecta cita.
La risa de las jóvenes llenó el comedor llamando la atención de quienes aún permanecían alrededor de las mesas, comiendo tranquilamente, pese a que ya estaba por hacérseles tarde. Y era curioso; aún cuando no hubiesen reído, habría llamado la atención de Harry Potter, quien permanecía frente a un apetitoso e intacto plato con cereal y leche; justo lo último que pensaba consumir esa mañana; antes de ir a su primera clase.
La idea había dejado de ser atractiva hace algunos minutos. Justo cuando ambas chicas comenzaron a hablar de la bella, rica y carismática Liza. Alumna afortunada en ser invitada el fin de semana pasado por, ¿Draco Malfoy?... a la más perfecta y alucinante cita.
Era una broma, ¿no?
La salida del último alumno acompañada de la repentina desaparición de los alimentos hicieron reaccionar al moreno, quien se obligó a ponerse de pie para caminar por el corredor. Claro que no le extrañó encontrar la puerta del aula cerrada y con pesadez dio media vuelta para volver a regresar sobre sus pasos hasta llegar al solitario jardín.
Que curioso. Pese a lo aplastante que resultaba el pecho para su corazón, aún tenía la esperanza de que todo fuese una pesada broma de su mente; quien aún insistía en buscar defectos a aquello que mantenía saltando de alegría a ese fetichista e inocente órgano.
Resultaba un tanto ridículo, especialmente ahora que comenzaba a tomar conciencia de que todo eso se trataba de sólo un comentario sin fundamento. Además Draco fue quien se lo pidió. Fue quien aceptó.
Hundido en sus pensamientos dejó que se agotaran los minutos, sintiendo la manera en que su cuerpo se relajaba y suspiró un tanto adormilado.
- Hola, Harry- se escuchó la voz de Neville, a quien el moreno tuvo que mirar de cabeza, ya que venía descendiendo por la pendiente, moviendo la mano - Hermione está muy molesta por tu ausencia. Le dije que no te encontraría en la biblioteca, pero la vi muy segura de que estabas ahí.
- Y yo que pensaba que no tenía secretos para ella- rió bajito y estiró su cuerpo, a la vez que bostezaba- Se ve que no puedo esconderme de ti.
Neville sonrió y se acomodó a un lado de Harry, tras tirar su mochila a un lado.
- Esa es una buena noticia para mi- dijo el rubio con calma.
¿Si? Harry miró a su compañero de reojo, sin comprender la razón de ese tranquilo comentario.
- Me pareció curioso que Ron no preguntara por ti - continuó Neville con esa misma calma- Lucía bastante harto, a cada mención tuya.
- Se ha molestado conmigo.
Ahora que Harry lo recordaba le parecía un tanto exagerado, especialmente por aquello que había estado fastidiándole, desde que terminó el desayuno.
- Eso explica su asesino gesto- el rubio sonrió-; aunque sólo me pareció que estaba preocupado. ¿Seguro que no te has metido en algún problema, Harry?
- Mi vida es un constante problema.
Neville sonrió ante la ocurrencia y se acomodó nuevamente sobre el pasto.
- ¿Puedo hacer algo por ayudarte?
Harry dudaba que eso fuese a ser posible. Y estuvo a punto de hacérselo saber al chico, pero la repentina aparición de cierto Slytherin, silenció toda palabra, especialmente al verlo acercarse con veloces zancadas.
- ¿Qué demonios pasa aquí?- demandó el rubio- Todo el mundo ha estado buscándote. Granger tiene hartos a todos los que se encuentra en su camino.
Harry sonrió. Hasta parecía que Malfoy estaba preocupado.
- Llegué cuando la puerta del aula estaba cerrada.
Draco enarcó ambas cejas y posó los ojos grises en un tranquilo Neville. Ambos jóvenes mantuvieron la conexión, hasta que el regordete rubio dejó que sus labios se ladearan en una sonrisa que confundió a Harry.
- De todas formas no te afecta mucho, ¿verdad, Malfoy?
- ¡Claro que no!- exclamó el rubio con la nariz arrugada.
- Sin embargo te notas bastante alterado- señaló Neville sin desprenderse de esa enigmática sonrisa.
- Evidentemente no fuiste víctima de una sobreprotectora Granger- gruñó Draco.
Harry se puso de pie. Eso llamó la atención de ambos chicos, quienes pararon su curioso enfrentamiento de miradas, para posarla en él.
- Será mejor que me reúna con Hermione- murmuró Harry, sin dar mucha atención a ambos y avanzó hacia el castillo, sacudiendo el polvo de su túnica. - Nos vemos, Neville.
Draco arrugó ambas cejas. Ver la radiante sonrisa en el regordete chico le molestó tanto como verse ignorado ante su extraña muestra de preocupación.
¿Y por qué se había preocupado, en primer lugar?
o.o.o
- En realidad no comprendo por qué estuviste tan alterada- murmuró Harry con una suave sonrisa- No es la primera vez que falto a una clase.
La muchacha torció los labios y apretó los libros que tenía entre sus brazos.
- Has estado bastante rara desde que iniciaste el club de teatro- continuó Harry y dejó que ella entrara al aula donde recibirían su siguiente asignatura- No se debe a tu extraño plan para disolver la enemistad entre Malfoy y yo, ¿cierto?
- Mi club de teatro no se limita a eso, Harry - regañó la chica, con un rubor en las mejillas- He disuelto más enemistades. No sólo la de ustedes.
Una muy adecuada justificación, pensó Harry con una escueta sonrisa y extrajo un pergamino para la clase.
- Ron está molesto por eso- recordó.
- Ron tardará tiempo en madurar- declaró ella con la barbilla levantada- Pronto verá que todo esto es por una buena causa.
Harry se ruborizó pensando que su amiga no había resultado ser tan romántica, hasta entonces.
Curioso.
El chico quiso comentar algo más, pero en ese momento entró el profesor y prefirió guardarse sus inquietudes para mas tarde. El movimiento brusco que Ron hizo al sentarse, llamó su atención y volteó para encontrarse con su expresión de indiferencia.
Su amigo era bastante peculiar. Estaba molesto con él, pero se sentaba justo a un lado suyo.
- He oído un curioso rumor- musitó Ron, sin voltear a verlo. Harry sintió un vuelco en el pecho, sabía perfectamente a lo que se refería - ¿Seguro que no eres el único que contempla la idea del noviazgo?
La voz del profesor al frente evitó la charla que deseaba tener. Cuando terminó la clase, vio que su amigo se retiraba y frunció el ceño para guardar sus cosas. La mirada confundida de Hermione lo detuvo a la salida del aula y lo detuvo, atrapándole un brazo.
- ¿De qué está hablando Ron?
- De una cita que Malfoy ha tenido - murmuró el moreno, encogiéndose de hombros y esperando no mostrarse demasiado interesado o herido.
- ¿Y desde cuándo debe preocuparle la vida sentimental de Malfoy? -ella frunció el ceño.
- Creo que soy yo quien le preocupa.
Hermione enmudeció. A Harry le pareció que su amiga acababa de descubrir algo que había estado ignorando todo ese tiempo. Y, a juzgar por su desconcierto, era un detalle muy importante.
o.o.o
Draco Malfoy infló los mofletes y desvió la mirada para evitar esa expresión satisfacción en la enfermera.
La verdad es que comprendía el entusiasmo de la mujer. Meses de intenso tratamiento comenzaban a dar jugosos resultados. Aunque no era enteramente por ello, ambos lo sabían, pero ella fue discreta al no mencionarlo y ahora limitaba a enumerar todos los beneficios en torno a su salud mágica.
Simplemente era ridículo, al menos para Draco. Pese a que la mujer sabía que el logro no había sido enteramente suyo; se notaba terriblemente eufórica.
- ¡Excelente!- bramó ella por enésima vez y terminó de pasar la varita por el cuerpo del rubio-. Aunque podría fijarse aún más.
- ¿Si?- Draco enarcó una ceja- ¿Está usted consciente de que, propició un comportamiento promiscuo, y altamente inadecuado, en dos alumnos?- hizo una mueca- Ambos somos hombres, señora.
- Está mal entendiendo mis palabras, jovencito- regañó ella, pero no se desprendió de esa sonrisa que provocaba escalofríos en el chico- Sin embargo no estaría mal, dados los beneficios que obtendría usted.
Draco suspiró, Cada que esa mujer recalcaba que los beneficios eran para su persona, parecía un claro reclamo debido a que no se esforzaba más por... ¿Seducir a Harry Potter?
Bueno, extrañamente no parecía que eso fuese a ser muy difícil. aunque tampoco pensaba que resultase muy conveniente, especialmente ante la posibilidad de intimar con otro chico; y no cualquier chico.
- Entiendo- murmuró Draco. Después de todo, Potter parecía estar de acuerdo.
o.o.o
Hermione Granger atrapó a Ron y lo arrastró hasta la entrada de los sanitarios, asomándose por el pasillo y obligándolo a penetrar, ignorando sus protestas. Con bastante firmeza lo metió en un cubículo y lo sentó sobre la tapa del retrete y le hizo una rápida señal para que guardase silencio.
Ambos permanecieron callados; escuchando a dos risueñas jóvenes, que salieron conversando sobre chicos y modas. Finalmente, la muchacha se colocó las manos en las caderas y lo miró de forma penetrante.
- ¿Qué es lo que sabes de Malfoy?
- Que planeas eliminar enemistades con oscuros propósitos -ironizó el pelirrojo- Hasta ahora has logrado avanzar admirablemente - agregó, mirándola acusadoramente - Harry está convencido de que esta viviendo un extraño "noviazgo".
- ¿Noviazgo? - Hermione parpadeó y apretó los labios - Esperaba refutar esa sospecha - admitió.
- Pues lamento confirmarte las malas noticias.
- Esto está mal.
Ron arrugó el ceño.
- Creo que es momento que compartas información, Hermione.
La muchacha se mordió el labio inferior y se recargó en la puerta para suspirar y comenzar a explicar lo que estaba ocurriendo. A medida que el pelirrojo escuchaba, su rostro se tornaba más blanco.
Vaya problema en el que se había metido.
o.o.o
Draco frenó bruscamente al ver ese regordete muchacho, riendo y hablando con un sonriente Potter, quien tenía su libreta en las manos. Poniendo un poco de atención, se dio cuenta de que estaban jugando con el rol de sus personajes; ridiculizando la relación entre Van Helsing y la virginal Mina.
Se estaban divirtiendo, a juzgar por las carcajadas que ambos emitían; sin embargo no le gustó al rubio. Como tampoco le gustó verlos juntos, aquella mañana, tras encontrarse con una histérica Granger.
El rubio resopló y avanzó hacia ambos. Justo cuando estuvo por llegar hasta ellos, sintió que jalaban de él, metiéndolo al espacio de materiales para enfrentar a un furioso pelirrojo y a una seria Granger.
- Weasley - saludó Draco con frialdad y se liberó de las manos de la chica - Granger...
- Hay algo urgente que debemos charlar.
o.o.o
Harry se llevó la mano a la barriga. Debería tranquilizarse o acabaría con dolor de tanto reír. Sin embargo, las payasadas de Neville se lo estaba poniendo bastante difícil, al grado de comenzar a toser ruidosamente.
Neville se acercó a palmearle la espalda, para calmar el ataque de tos.
- Quizá debas beber un poco de agua- aconsejó el rubio - Espera. Te la traigo.
Harry le hizo una señal para que no lo hiciera y se acercó tambaleando al bebedor que había colocado cerca del espacio donde habían guardado los materiales. Para entonces ya había calmado su tos y logró tomar el vaso, pero se detuvo justo cuando iba a llenarlo.
- Shh... ¿Quieres que alguien nos escuche?
Esa era la voz de Hermione.
- Es que es ridículo que me digan esto - gruñó Draco - Para nada he hecho algo que propicie esa creencia.
- Supongo que besar a Harry no propicia esa creencia - ironizó Ron.
- Todo es una equivocación - intervino Hermione.
¿Creencia?¿Equivocación?
Harry depositó el vaso en la destartalada orilla del bebedero con mucho cuidado y se llevó la mano al pecho.
- Mi problema exige bastante contacto físico - replicó el rubio - No beso a Potter por gusto.
- Cómo sea- interrumpió Hermione -, debemos arreglar esto de la mejor forma posible.
- Esta es culpa tuya - aseguraron ambos chicos.
- Yo no sabía que existía un interés extra - se defendió la muchacha.
¿Interés extra?
Harry apretó los labios y se alejó del sitio silenciosamente. Escapó del lugar, sin decir nada y decidió que estaba decididamente dolido, lo suficiente para no volver al ensayo y no dejarse encontrar por sus dos amigos el resto del día.
Mientras se mantuvo oculto, pensó que todo era congruente. Malfoy había aceptado eso por un beneficio, pero no contempló corresponder a sus sentimientos, es más, parecía no saber de ellos, al menos hasta ese día. Así que no era raro que saliera con otras personas; sencillamente no estaba al tanto de las cosas.
Harry suspiró, acomodando la barbilla sobre sus rodillas y reparó en el sonido de hambre que provenía de su estómago. Pensó que su estómago era más justo: necesitaba comida y se lo avisaba. En cambio, su corazón, se metía en problemas absolutamente innecesarios.
Maldito, tonto y traidor corazón.
- ¿Ahora estás contento?- murmuró bajito.
Un doloroso vuelco pareció darle la razón.
No estaba contento, Estaba herido.
Muy herido.
Lo malo de todo eso es que pudo notarlo, a no ser porque disfrazó innecesariamente las señales.
No podía culpar a nadie. El tonto fue él.
