Capítulo 11
Vivir es un riesgo permanente. Sólo los muertos están a salvo, ya lo sabes. Para siempre.
Francesc Miralles
Kou
Llegó primero al hotel. Pese a que tenía una buena idea de lo que le esperaba, pese a que acababa de devolver el estómago en el estacionamiento, pese a que preferiría traicionar a cualquiera que volver a pasar por un castigo del viejo.
Pero no se atrevería a no presentarse. El viejo mencionó la palabra castigo, quería decir que había cometido un error o una falta.
El castigo estaba indicado, lo esperaban en el hotel más nuevo del centro de la ciudad.
No había escapatoria y él lo sabía perfectamente.
Un sudor frío se apoderó de su cuerpo. Y las náuseas terribles regresaron. ¿Por qué se le olvidó la cita con el director.?. Era absurdo.. estúpido.. Como una cogida de estas le iba a costar tanto.. Aunque había sido una cogida como pocas veces en su vida, pero ahora temblaba de pies a cabeza por razones muy diferentes.
Los celos del viejo no conocían límite. Y Saga y él eran sus favoritos… Y no toleraba que nadie los tocara. Aunque a Saga no le había puesto jamás la mano encima, Kou sabía que él viejo lo estaba reservando por alguna razón retorcida que él francamente no alcanzaba a entender.
Tardaría semanas en calmar al viejo. Pero lo peor no era eso. Era el castigo.
No entendía por qué se había olvidado de la última vez que lo había castigado. Había jurado.. por todo lo que recordaba importante, que jamás volvería a molestar al viejo. Sería su más leal esclavo.. pero eso ya no.. Ya no por favor.. Kou trataba de ahogar unos sollozos infantiles en su memoria. No ese callejón por favor. No los botes de basura.. No por favor.
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Ritsu
Ritsu salió del edificio y corrió hacia un estacionamiento cercano. Montó sobre una moto negra y arrancó hacia el sitio de reunión.
Había pasado por su departamento como una ráfaga de viento, sólo para recoger unas llaves y un pequeño maletín que guardaba en un fondo falso que había hecho en un mueble.
En realidad Ritsu no podía pensar en muchos detalles.. Su cerebro sólo repetía esa última línea…"Punishment is in order..". "Punishment is in order..".
Punishment is in order.. Mierda…
Punishment is in order.. Sus latidos se aceleraron de manera inusual. Ritsu nunca se asustaba..
Pero cuando el viejo mencionaba que el castigo estaba indicado.. se estaba exigiendo su asistencia de manera inmediata al hotel más nuevo de la zona del centro. Pediría un mensaje con el Consierge para el Señor Ushier. Le entregarían una tarjeta con el número de habitación al que debería de ir.
El aire de la madrugada no estaba tan helado como el cuerpo de Ritsu. El castigo estaba indicado.. Ritsu trató de respirar hondo y calmarse. Esto no iba a ser bueno. Era su culpa. Había sido un imbécil. Tenían una cita de trabajo el día anterior. Tenía que llevar a Kou al museo. El director le iba a mostrar toda su colección. Kou haría su trabajo de enmielar los oídos a todos y mientras él estudiaría el lugar. Luego efectuaría el robo, como siempre, sin problemas ni dejar pistas.
Pero Saga Sempai se había cruzado en su camino. Nada menos que el amor de su vida.. Sonrió con amargura.. de su vida pasada. Ahora él no era Ritsu.. Ni Daniel. Ni Saga.. Ni nadie. Era sólo un fantasma.. y uno que iban a despedazar en cualquier momento.
Cuando Ritsu entró, no se sorprendió.. y reprimió toda expresión en su rostro y en sus ojos..
La primer habitación estaba a oscuras. Pero en el fondo había una puerta entreabierta y había luz en ese lugar. Desde ya Ritsu podía escuchar los gemidos aterrados de Kou..
Fue como entrar al hotel en Munich. Tres años atrás.
…
Fue el primer error de Kou desde que Ritsu se había unido a ellos.
Lo había visto un guardia. Y alguien tuvo que encargarse de él.
El viejo le enseñó que los errores no se perdonaban.
Kou estaba blanco como un fantasma. Ritsu nunca había sido castigado. Ritsu no dejaba de ver a Kou. Le llamaba mucho la atención, por decir lo menos.. la expresión de terror que Kou mostraba. Él siempre estaba alegre, bromeando despreocupadamente con cualquier tema, y ahora, que había escuchado que el viejo lo castigaría. Parecía que había visto un fantasma.
El efecto en el mismo fue escalofriante. Nunca pensó en ver a Kou temblar. Nunca pensó que verlo así lo haría temblar a él..
…
Ritsu se dirigió hacia la habitación con luz. Pasos lentos. Pesados. Pero no temblaba. No como aquella vez en Munich…Ahora sabía perfectamente que éra lo que provocaba a Kou temblar así… Temblar y llorar y aterrarse en todo el sentido de la palabra.
Ahora sabía lo que encontraría al abrir la puerta.
Ratas.
-Bienvenido Geist… - escuchó en medio de los gemidos desesperados de Kou.
Ritsu sólo asintió con la cabeza. El corazón oprimido y sin aire en los pulmones.
No lo habían golpeado. Todavía. Era la imagen de Kou la que lo había dejado sin aire…Atado a una silla en el rincón del elegante cuarto.. estaba Kou. Solo con su ropa interior.
Estaba pálido y temblando de miedo. No de frío.. Los ojos desorbitados y arrasados de lágrimas.
Lo que esto le hacía a Kou.. –pensó Ritsu apretando los puños y los labios. Luego siguió la vista desorbitada de Kou. En el extremo opuesto de la enorme de la habitación. Uno de los gorilas del viejo. Ah si.. para estas ocasiones siempre lo acompañaban estos gorilas que aparentemente sabían todo de ellos pero ellos no tenían una puta idea de sus nombres o su voz siquiera.
Uno de estos gorilas sostenía y le mostraba a Kou .. dos enormes jaulas con ratas. Y ratas negras, tal vez portadoras de enfermedades. Se habían esmerado en buscar las ratas de aspecto más asqueroso y repulsivo..
Ritsu tragó saliva. Sólo verlas de lejos y Kou estaba ya fuera de sí.
Pero… ¿por qué estaba Kou ahí.. si el que había fallado era él?
-Por favor que no las acerquen.. que no las acerquen.. por favor… -empezó a repetir en su mente.
A Ritsu le quedaba claro que a Kou le había pasado algo extremadamente traumático de niño. Algo que ningún psicólogo había alcanzado a atender y que el viejo había aprendido demasiado pronto de Kou.
Lo peor en el mundo para Kou era que le acercaran ratas. Solo verlas se ponía frenético. Eran su peor pesadilla.
El viejo se acercó a Ritsu con pasos lentos. Pesados. Como si lo estuviera estudiando.. Ritsu trató de calmarse. Tenía que estar calmado. No podía enseñarle que estaba temblando por Kou. Y tal vez algo por él.
Se paró detrás de él y Ritsu supo que había hecho una seña a los gorilas ya que el de las jaulas asintió. Pero en lugar de caminar hacia Kou se acercó con las ratas a Ritsu.
Ritsu abrió los ojos agradecido. Por un instante pensó. –Bien.. si me las ponen a mí .. gritaré y lloraré peor que Kou.. y
-Toma una Saga.. –vino la orden desde atrás.. – y pónsela a Kou en el regazo…
El viejo pudo ver como el cuerpo de Ritsu se cimbró con la frase final. Excelente.. Ya sospechaba que Saga se esforzaba en parecer un lobo solitario, huraño y amargado, riñendo a Kou por sus lascivos avances o por cualquier cosa cuando los veía juntos, pero en el fondo, Saga era un sentimental que no soportaba ver que lastimaran a alguien, y menos a Kou.
El viejo no quiso dejarlo buscar una solución al problema. Su voz fría.. metálica.. le llegó como viento cortante atrás de su nuca.
-.. Wenn sie nicht, dass sie tun, mein freund hier kümmern sich um alle ratten auf das gesicht werfen .. Sie entscheiden…
(Si no lo haces tú, mi amigo aquí se encargará de arrojarle todas las ratas a la cara… Tú decides..)
Ritsu tragó sáliva. El viejo jamás jugaba con sus amenazas, pero se resistía a obedecer: ¿qué lograría el viejo con eso?.. ¿que Kou lo odiara..? ¿que Kou lo asociara con las ratas de ahí en adelante?
-Quieres que deje de confiar en mí? Quieres que el equipo pierda funcionalidad?- respondió Ritsu tratando de sonar frío y racional.
-Mein Gott…(Por Dios)… por supuesto que no… -respondió el viejo mientras volvía a rodear a Ritsu y se ponía frente a él…Ritsu se esforzó por guardar las apariencias. No debía temblar ni titubear delante del viejo. –Pero ustedes ya hicieron que el equipo no funcionara…Faltaron a una cita de trabajo Saga. ¿Acaso no planeamos esto por meses?.. ¿No estamos soportando todos diferentes tareas y arreglos desde hace semanas para lograr este trabajo como el buen equipo que somos? Entonces… ¿por qué ustedes dos.. sin ninguna consideración.. se fueron a retozar a un hotel en lugar de hacer su trabajo…? –Ritsu brincó en su interior. Esperaba no haberlo hecho en el exterior. ¡Kou tampoco había ido a la cita..! y encima … ¡el viejo creía que ellos dos estuvieron juntos..! -Nunca pensé que tu serías uno más en la lista de revolcadas de Kou… Habías tan arriba de su nivel hasta ahora…Que lástima.. En fin.. Lo que quiero es que veas en los ojos de Kou.. lo que causaste con tu estupidez… Tú vas a ponerle la rata encima.. y tú vas a dejar la jaula abierta en el piso. Sie verstehen mich?... (¿Me entendiste?)
Ritsu no sabía que más hacer. No creía poder enfrentar solo a esos gorilas y al viejo .. quién era muy pero muy hábil con los cuchillos.
-Perdóname Kou…-suplicó Ritsu en su interior.
Tomó la rata más pequeña que encontró en la jaula. Eran asquerosas por igual pero tal vez si escogía la más pequeña…Kou no .. sufriría tanto. Ritsu no sabía que estaba blanco como una sábana. El viejo y los gorilas sonrieron.
Kou empezó a gritar. Ritsu trató de hacer oídos sordos a todas las cosas que la voz de un Kou infantil estaba gritando. Se le partió el corazón. Kou ni siquiera lo reconocía. Gritaba algo de un callejón.. de unos botes de basura. Trató de hacerlo rápido y sin angustiar más a Kou con demoras.
La rata en el regazo no se estuvo quieta mucho tiempo.. Kou empezó a vociferar como loco en japonés.. Con la voz de un niño. Ristu se mordió los labios.
-Ahora la jaula Saga… -le recordó el viejo.
Ritsu regresó por la jaula. La tomó del segundo gorila y la llevó al rincón opuesto de la habitación.
-Malditas ratas.. ojalá pudiera matarlas a todas.. – pensó Ritsu tratando de no quebrarse ante el remordimiento. Luego volvió a endurecer su expresión. O eso esperaba él. Se volteó hacia el viejo.-Y ahora?- preguntó Ritsu tratando de no escuchar los gritos y el llanto de Kou.
-Ahora… esperamos .. –respondió el viejo saliendo de la habitación. Los gorilas le siguieron. Ritsu corrió tras ellos.
- Esperamos?.. –repitió Ritsu- Pero cuánto tiempo?-agregó deseoso de que el castigo para Kou terminara lo más pronto posible. En Munich, le habían dejado las ratas sueltas en un cuarto, pero no le habían puesto una encima. Eso había durado dos horas, y Kou había tardado dos días en volver a la normalidad. Pero ahora las ratas…
-Mmm… -el viejo volteó a ver su reloj-.. Todo lo que te tardes.. en ir por el ídolo de jade.
Ritsu tardó unos segundos en reaccionar.
-Qué?!
-Cuando regreses con el ídolo de jade.. Tú mismo le podrás quitar las ratas de encima.- Dijo el viejo yendo a sentarse en un elegante sillón del salón. Uno de los gorilas encendió la luz. Casi enseguida Ritsu oyó la puerta cerrarse tras de él. De reojo reconoció al chico nuevo. Un tal Yoshino, al que Kou entrenaba para falsificar obras.
-No… puedes hablar en serio?- logró articular Ritsu con los ojos desorbitados. – Es de día... No he.. estudiado la oficina… no estoy listo...
-Eso… es tu culpa..-
-Pero…
-Mientras discutes… otra rata puede estar subiendo por la pierna de Kou..-la voz del viejo se endureció - ¿No oyes como grita?
-Diablos! –gritó Ritsu y salió corriendo de la habitación.
-y si no lo puede robar? –aventuró Chiaki, tratando de no temblar cada vez que un alarido de Kou traspasaba la puerta.
-Él siempre lo logra.
-Y si lo logra.. no se dará cuenta que ya no nos necesita…
-Sabes que Yoshi.. eso ya no me preocupa, ahora que acabo de encontrar la motivación correcta.
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Por fin actualicé…!
