Hola, estaré trayendo cortitas actualizaciones, esto además de alargar un poco el fic también me ayuda a actualizar más deprisa, pues el tiempo últimamente lo tengo encima y no logro encontrar momentos de descanso.

disclaimer: Nickelodeon es dueño de Victorious.


El frío atravesaba desde las plantas de mis pies hasta mi sien, el asfalto y el olor a sangre me rodeaban.

El shock de aquel momento mantenían mi cuerpo rígido, sin poder levantarme y con los ojos llenos de lágrimas.

Mis pies no aguantaban el peso del vacío, caminaba sin avanzar a ningún lugar.

Mi alma estaba hecha trizas, mi cuerpo herido… y ahí con tú sonrisa, durmiendo conmigo, te desvanecías…

Escuche los gritos de auxilio distantes, presentes, quizás dos o tres personas vivas tras el accidente…

Y yo… desplomada, sin ir en su ayuda…

Dejándolos morir… porque el miedo me robaba la fuerza y el dolor me rompía las esperanzas.

Mi garganta se cerró sin dejarme respirar y en tan solo un parpadeo me encontraba entre las llamas, junto a los cuerpos envueltos en fuego de los pasajeros de aquel autobús.

Mi estomago se revolvió y el humo penetraba en mis pulmones, sentí arcadas y la boca secárseme… debería estar muerta.

Debería haber muerto en aquel auto, junto a mis padres…

Esos fueron mis pensamientos durante años, hasta que mi hermano hizo todo lo posible por mantenerme de pie.

El calor del fuego me atrapaba, reprimí mis gritos.

¿Porqué debía seguir viviendo? Ya no tenía sentido…

Mi piel comenzó a carbonizarse y apreté con mayor fuerza mis dientes, yo fui la causante del accidente de mis padres, yo arruine la felicidad de Nico, los planes de David Vega… destruí su familia.

Yo no merecía a Victoria Vega, no la merezco…

Al fin grite de rabia, de impotencia y con todo el dolor que renacía como las llamas que seguían consumiéndome.

Los recuerdos dispersos con la locura de esa pesadilla terminaron con el sonido de su voz.

—¡JADE! —me gritó Tori, al parecer estaba intentando despertarme.

—Yo…

No sé que decirle, su mirada estaba llena de terror y angustia. Por mi parte mi cuerpo se encontraba tenso, me sentía bañada en sudor.

—Fue una pesadilla, ¿verdad? —me abrazó con fuerza, yo no entendía como reaccionar pues procesaba mis pensamientos… ¿en verdad la merezco?

—Gritaste y temblabas, tenía miedo de que estuviera pasándote algo.

Estaba sollozando. ¿Quién mierda soy yo para preocuparla con mis demonios pasados?

Acaricié su cabello, era tan suave y olía a melocotón, me recliné con suavidad hacia ella.

—Estaré bien si estoy contigo —confesé.

Ahora era ella la que se tensaba un poco, permanecimos abrazadas un momento y se levantó dirigiéndose al baño, sin decirme nada más.

Bajé a la sala, encontrándome con Nolan. Estaba sentado frente al televisor, en sus manos llevaba consigo una foto que atesoraba, él y su madre abrazados.

—Ya es el segundo domingo de Mayo…

Se escuchaba triste, no parecía del mejor humor posible.

Me acerqué con lentitud. Segundo domingo de Mayo… ¿Eso a que venía? Mi mente estaba un tanto dispersa desde la pesadilla.

Mirar la foto de su madre me lo recordó. Me detuve de abofetearme por mi mala memoria.

—Que rápido corren los meses, deberíamos darle una visita antes de ir a Canadá.

El vomito verbal estaba realmente fuerte en mi esa mañana. Nolan me miraba sin comprender y me senté a su lado.

—Tori necesita ir a Canadá para ponerse mejor, pero estaremos ahí unos días, luego volveremos con tú madre. —Él miró la foto un rato más, se reprimía mucho últimamente, su silencio era inquietante.

Dejé una mano sobre su hombro para acercarlo a mí, un abrazo podía ser más que suficiente para reconfortar el alma y así fue pues comenzó a sollozar débilmente.

—Iremos más tarde a verla. Ya verás que pronto se pondrá mejor.

Mis palabras no eran certeras, me oprimió el pecho la incertidumbre. Tori bajó para observar con extrañeza la escena. Nolan abrazado a esa foto llorando y yo abrazándolo.

—¿Está todo bien?

Negué ligeramente y ella se acercó a nosotros.

—¿Hay algo que quieras decirme pequeño?

Nolan se alejó de mí para verla.

Comenzó a sollozar todo lo que tenía guardado, todo el dolor y la tristeza que lo atacaba al tener a su madre lejos.

—¡La quiero de vuelta!

Gritaba con dolor, sus lágrimas continuaron. Al ver que no soltaría a Tori me levanté a cocinar un poco para ambos, pero antes de que terminará cayó dormido en sus brazos.

Me acerqué con el plato hasta ella.

—Esos panqueques huelen bien.

Le sonreí, se notaba triste también.

—Nolan no logro probarlos.

Me quejé mientras acariciaba su pequeña cabecita, aquello provocó una mirada de ternura en los ojos de Tori.

—¿Tengo algún tipo de barro en la cara?

Nuevamente soltó una risa, comenzaba a adorar ese sutil gesto.

—Creo que eres muy linda…

¿Y era ella la de los problemas cardíacos? Porque mi corazón daba un vuelco al escuchar aquel tono seductor que usaba.

—Ah… entonces, ¿cuándo tenemos que ir a Canadá? —Aclaré mi garganta, cambiando de tema. Sin embargo esta vez podía notar un cambio en su mirada, era incertidumbre, como si algo desde la mañana no la mantuviera tranquila.

—Iré a comprar los boletos, tú deberías subir a darte una ducha para llevar a Nolan con su madre, cuando regreses arreglaremos las maletas, ¿te parece?

Afirmé yendo al segundo piso, después le preguntaría que pasaba.

NA: Hace varios capítulos que el fic dejo de ser inspirado totalmente en Seven Pounds, esto a causa de poder dar el final que siempre quise para esa película.

Espero que los capítulos cortos no decepcionen.

Gracias a Marilinn, a MookieRoo y a Liz West Vega por ser fieles lectoras que dejan review.

En especial a MookieRoo que me recordó XD que debía actualizar.