La primera vez que me crucé con una de estas gemas fue luego de mi visita al Imperio de Cristal, había decidido ir al norte y conocer los límites del mundo. Una extraña civilización de ponis no muy avanzada vivía allí, justo al final de todo lo habitable. Dentro de una cueva, que los nativos usan para meditar, yace la primera de estas gemas. Incrustada en el hielo, imposible de extraer, irradia un mágico poder que provoca gozo y alegría a cualquier poni que se acerque. Los ponis la llaman el elemento de la risa.
Luna y yo decidimos seguir la pista que Star Swirl nos dejó con la esperanza de que esa gema no fuera totalmente imposible de arrancar.
El Imperio de Cristal estaba de camino a la aldea y aunque realmente quería visitar la tierra en la que mi hermana gobernó, sabía que teníamos cosas más importantes que hacer. Nunca me imaginé que eso más importante sería en el Imperio de Cristal.
El frío se hacía más y más presente con cada paso, era notorio que los pegasos no visitaban estos lugares, el invierno era permanente en esta región. Cuando finalmente podíamos ver el imperio a la distancia, un pequeño carruaje se acercaba a nosotros a toda velocidad, empujado por un solo poni. El poni llamó nuestra atención con desesperación, cuando nos acercamos, nos suplicó:
- (Poni) ¡Por favor! Tenéis que ayudarnos.
- (Celestia) Calmad un poco y dinos que ocurre.
- (Poni) Es el imperio de Cristal, un poni tirano llamado Sombra se ha apoderado de él y tiene a todos sus habitantes como esclavos. Nosotros logramos escapar pero nuestros hermanos siguen ahí, bajo el control de ese poni.
- (Luna) ¿Quiénes son nosotros?
- (Poni) La princesa Mi Amore Cadenza y yo, su guardián Gneiss.
Luna y yo miramos dentro del carruaje. Una pequeña alicornio rosada dormía rodeada de mantas, pero tan desordenada que apenas la cubrían su cuerpo.
- (Gneiss) Los demás ponis hicieron lo imposible con tal de darnos una posibilidad de huida. Es mi deber proteger a la princesa y encontrar ayuda. Por eso os ruego nos ayuden.
- (Luna) ¿Qué es lo que vamos a hacer, hermana? –Nosotras nos distanciamos un poco y comenzamos a susurrarnos la una a la otra. Esta era una tarea que ni siquiera dudaríamos de realizar en otra ocasión, pero ahí estábamos, dudándolo.
- (Celestia) ¿A qué te refieres?
- (Luna) Ya perdimos el legado de nuestro hermano Brony. El Imperio de Cristal fue fundado por nuestra hermana Last Hope y ahora está en peligro. Pero Equestria nos necesita con urgencia. ¿Qué es lo que vamos a hacer? – Era una difícil decisión, no sabíamos qué tan grande era la amenaza en el imperio ni cuánto nos tomaría detenerla, tampoco cuánto tiempo teníamos antes de que fuera muy tarde para salvar Equestria. Cada segundo era preciado. Debíamos decidir.
- (Celestia) No podemos ignorar que el imperio nos necesita. Es nuestro deber proteger a todos los ponis. Debemos ir.
- (Luna) Está acordado, entonces. – Regresamos donde Gneiss para darle nuestra respuesta final. – Os ayudaremos, libraremos el imperio de ese tal Sombra.
- (Gneiss) ¡Muchísimas gracias! Nunca olvidaré esto ni tampoco el imperio.
Nos apresuramos en llegar al imperio de Cristal, mientras menos nos demoráramos en salvar el imperio, más tiempo tendríamos para Equestria. Pero el imperio se encontraba en peores condiciones de las que imaginamos.
No había mucha información del imperio de Cristal en el reino de Brony, pero había un cuadro, un hermoso cuadro del Imperio de cristal, se podía ver desde la entrada, hermosas construcciones hechas de cristal rodeando a una enorme torre de cristal. Era un lugar brillante y lleno de vida. Lo que mi hermana y yo encontramos ese día era un imperio opacado y sin brillo, las casas de cristal lucían como si fueran hechas de roca común y los verdes y florales campos estaban marchitos y resecos, el aura mágica que cubría y protegía el imperio estaba corrompida por una magia malvada.
Nos fuimos volando por caminos distintos, recorrimos el imperio tratando de entender qué fue exactamente lo que este Sombra le había hecho al imperio. Lo que encontramos fue horrible. Ponis encadenados tirando de carros cargados con cristales desde una mina de cristal hasta una entrada subterránea al castillo donde dejaban los cristales y partían de vuelta a las minas por la siguiente carga. Intente hablar con alguno de los ponis, pero cuando les pedí su atención rogaron para que no les hiciera daño y comenzaron a moverse más rápido. Estaban asustados y mi presencia causaba más temor que cualquier otra cosa.
- (Celestia) Esto es peor de lo que creí. – Me reuní con Luna bajo la torre de cristal luego de revisar todo el lugar.
- (Luna) ¿Por qué será que nos temen? Deberíamos traer esperanza no temor.
- (Celestia) Quienquiera que sea Sombra, debe estar dentro del castillo.
Entramos al castillo dispuestas a detenerlo. Cuando repentinamente, unas sombras comenzaron a salir de los rincones y rápidamente rodearon y absorbieron a Luna. Luego fueron por mí, yo intente escapar volando pero fue inútil. Una aterradora oscuridad me rodeó.
Cuando recuperé la calma se me ocurrió iluminar el lugar con mi cuerno, entonces descubrí que me encontraba en una habitación sin ventanas ni ninguna clase de iluminación. Había una perta, pero cuando la vi entendí que era una puerta de calabozo, estaba encerrada y algún poni me había puesto allí. Entonces, escuche una voz.
- (?) Princesa Celestia.
- (Celestia) ¿Quién está ahí? –En respuesta, una sombra se asomó por debajo de la puerta y de ella un unicornio negro con unos ojos rojos rodeados con una brillante luz verde y de sus ojos unas extrañas flamas purpuras salían llegando hasta sus orejas.
- (?) Rey Sombra.
- (Celestia) Sombra… No permitiré que sigas con esta locura. ¡Te detendré Sombra! – El rey Sombra se puso a reír y luego respondió.
- (Sombra) Eres ingenua, princesa. – Rió un poco más y se volteó para retirarse.
- (Celestia) ¡Espera! – Intenté detenerlo, pero algo me detuvo. Volteé para ver qué era y me di cuenta que estaba encadenada. Cuando miré nuevamente el rey Sombra se había ido.
Encadenada y encerrada. Era más un retraso que un problema, conozco uno cuantos trucos para salir de una situación como esta. Uno de ellos involucraba volar la puerta y ese fue el que usé. Una vez libre debía buscar a Luna.
Habían más celdas en el calabozo, pero estaban todas vacías. No tenía idea de dónde podía estar Luna y el castillo se veía bastante grande desde afuera. Primero, tenía que salir y encontrar algo de luz, tener mi cuerno como única fuente de luz me estaba desesperando.
Recorrí cada piso del calabozo buscando a Luna y, al mismo tiempo, una salida, pero no estaban por ninguna parte; el lugar estaba completamente vacío y no importaba cuanto subiera no había nada más que celdas vacías.
Hasta que di con un piso donde cada celda tenía un poni. Cada uno de ellos inmovilizado por grandes trozos de cristal. Cuando me vieron, su reacción fue la misma que la de los otros. Entraron en pánico.
- (Celestia) ¿Sois vosotros quienes ayudaron a Gneis y a la princesa a escapar?
- (Poni) ¡Por favor! No nos lastimes. Nos arrepentimos.
- (Celestia) No debéis hacerlo. Me llamo Celestia y vine a ayudar. Detendré al rey Sombra y los liberaré. — Mi primera intención era liberarlos. Pero tenía que encontrar a Luna y detener a Sombra. Con el pesar de mi alma, tuve que abandonarlos en ese lugar. — Volveré muy pronto y os sacaré de aquí. — Les mentí.
Luego de unos minutos subiendo escaleras y revisando celdas vacías, di con la superficie y logré salir. Me encontraba a las afueras del imperio en una prisión subterránea, mi única esperanza ahora era que Luna estuviera dentro del castillo.
Estaba segura de que el rey Sombra me estaría esperando en el castillo igual que la última vez, tenía que pensar en una forma de entrar sin que él me viera. Revisé el castillo de arriba a abajo buscando una habitación donde él no buscaría. Luego se me ocurrió que si me teletransportaba a la habitación el rey Sombra tendría problemas encontrándome y me daría un poco de tiempo. Así que luego de mirar a través de cada ventana entré por la puerta principal y, al igual que antes, las sombras salieron de los rincones en mi búsqueda; pero yo estaba lista y me teletransporté antes de las sombras me atraparan.
Aparecí en un dormitorio que claramente no había sido usado en años. Telarañas y polvo cubrían la totalidad de la habitación.
Era la habitación de un potro. Aún habían juguetes repartidos por todas partes. Un escritorio con cuadernos encima probaban que aún era estudiante la última vez que estuvo aquí. Y un enorme cuadro de él con quien parecía no ser solamente su madre, sino que también la reina de cristal, sugería que este era el dormitorio del príncipe de cristal.
El príncipe lucía bastante feliz en el cuadro. Saltando en el lomo de su madre mientras ella lo miraba con alegría y ternura.
Una mezcla de melancolía y envidia me invadieron al ver este cuadro. Mis padres son seres a los que he visto solo una vez en mi vida y cuyas vidas jamás han sido ligadas a este mundo. Mis hermanos fueron tres ponis a los que nunca tuve el placer de conocer en persona. Mi relación con Luna nunca ha sido más que de hermanas. Y mi única hija es una poni a la que nunca pude ver crecer y quizás tenga que ver envejecer y morir y mis únicos momentos con ella fueron bajo la influencia de la magia de Discord. Me di cuenta de que nunca seré capaz de experimentar lo que los dos ponis del cuadro sentían el día que los retrataron. Nunca podré ser la pequeña hija que juega con su madre, ni tampoco seré la madre que cuida de su bebé.
Entonces noté que estaba mirando el cuadro por más tiempo del que debía. El rey Sombra debía estar buscándome y era cuestión de tiempo para que buscara aquí. Tenía que salir y buscar a Luna.
Recorrí el castillo durante un largo tiempo, por dentro lucía totalmente diferente a cualquier otra parte del imperio. A diferencia del resto del imperio, que era opaco y oscuro, el interior del castillo era brillante y translúcido. El lugar estaba lleno de habitaciones vacías y las pocas que tenían algo en ellas llevaban inhabitadas por años, pero Luna no se encontraba por ninguna parte.
Ya no sabía dónde más buscarla, pero no podía dejar de hacerlo, tenía que estar en alguna parte. Fue cuando me encontré una habitación particular, era un salón con cuadros de yeguas en los muros y estatuas de corceles en frente. El salón era bastante largo pero no tenía muchos cuadros ni estatuas, al salón solo llegaban ponis especiales.
Me acerqué para ver mejor quiénes eran los ponis a los que tanto honraban en este lugar. A medida que me acercaba pude notar que las ponis de los cuadros eran alicornios como yo y cuando me acerqué lo suficiente para leer lo que tenían escrito, entendí que este era el salón de los reyes. En los cuadros estaban las reinas que han gobernado el Imperio y las estatuas eran de los reyes que gobernaban a su lado.
La última reina llamó mi atención un momento. Era la misma poni que había visto antes en la habitación por la que entre. Su nombre era Mère Lumière y era majestuosa. Sus colores eran unos suaves rosados y oscuros azules, su postura era imponente y sus ojos azules como el cielo te recibían con calidez.
La siguiente reina era nada como las demás, Sweetdreams era una alicornio con un cuerpo negro idéntico al de la oscuridad absoluta, su crin era azul rey y sus ojos eran un precioso cian que calzaban perfectamente con su alegre postura.
Finalmente, mi hermana Last Hope. El cuadro más grande, ubicado al final del salón. El recuerdo de todas sus grabaciones llegaron a mi mente. Todos los mensajes que nos dejó para que nuestra estadía en el castillo no fuera tan aburrida y solitaria. Recordé su última grabación donde lucía completamente diferente. Entonces me di cuenta de que solo una parte de su crin era negra, distinto a como lucía en su última grabación, donde su crin era completamente negra, o en sus grabaciones de más joven, donde era blanca con unas líneas rosa y amarilla.
Pero hubo otra grabación que llegó a mi mente, una de ella de poco antes de que partiera.
- (Last Hope) ¡Hola hermanas! Ha pasado mucho tiempo desde que no hacia uno de estos, pero este es especial porque, ¡Rainbow Weather dijo que ya era hora de partir! Estoy muy emocionada porque Brony lleva como un año tratando de convencerla de que nos marchemos de aquí. No es que no nos guste vivir aquí, es solo que mientras más pronto nos vallamos, más pronto podréis despertar. He estado pensando en lo que nuestros padres nos dijeron antes de traernos aquí, nos dijeron que nuestra misión en el mundo era encontrar una manera de despertaros y así vosotras pudierais gobernar, al principio nosotros aceptamos eso ciegamente, pero con el paso del tiempo Brony se vuelve más inteligente y cuestiona cada vez más las cosas, lo que más se pregunta él es por qué vosotras debéis gobernar y no nosotras y sinceramente no sé qué responder a eso. Rainbow Weather dice que si nuestros padres no nos eligieron debió ser por alguna buena razón, Brony dice que somos capaces de liderar perfectamente cualquier grupo de ponis, yo solo pienso en qué haría yo si fuera la gobernante de los ponis. – Last Hope se quedó pensativa un momento antes de continuar. – Como sea, Rainbow dijo que dormiríamos un poco antes de irnos así que ella está entrenando un poco antes de acostarse, Brony está estudiando y yo no veo la hora para… – La grabación se cortó de repente, había alcanzado el límite de tiempo otra vez, nunca lo terminó, supongo que nunca pudo o nunca se molestó en hacerlo, no era realmente importante, lo que iba a decir era bastante obvio.
Seguía recordando los mensajes de Last Hope cuando de súbito, el rey Sombra distrajo mi atención.
- (Sombra) Madre… – Me volteé al escucharlo, estaba parado al otro lado del salón, mirándome. Al verlo más detenidamente me di cuenta de que él era idéntico al príncipe de cristal… no.
- (Celestia) Tú eres el príncipe de cristal. – El rey Sombra solo respondió con una risa y no dijo nada más. Había algo que me importaba más que su identidad en ese momento. – ¿Dónde está Luna?
- (Sombra) Ocupada, igual que tú.
El rey sombra usó su magia en el suelo cubriéndolo con sombras de las que salían cristales oscuros y me aprisionó en una especie de jaula de cristal de la que no podía salir. El rey sombra comenzó a reír y se marchó, dejándome a mi suerte en lo que más cristales salían del suelo y más gruesos se hacían los cristales que me aprisionaban.
Estaba atrapada, no sabía que hacer, nada de lo que intentaba daba resultado durante un momento creí que todo terminaría ahí. Afortunadamente, Luna llegó a mi rescate y con su magia logró abrir la jaula de cristal y pude escapar.
- (Celestia) ¡Gracias al cielo estás bien! ¿A dónde fuiste? El rey Sombra, él dijo que te tenía atrapada. ¿Cómo escapaste?
- (Luna) ¡Cálmate un momento Celestia! Terminé en un calabozo al otro lado de la ciudad y cuando logré escapar y entrar otra vez al castillo encontré la razón de porqué el rey Sombra ha esclavizado a todos los ponis.
- (Celestia) ¿De qué hablas?
- (Luna) Creo que mejor es que lo veas tú misma.
Luna me llevó por el mismo camino que tomó para llegar hasta mí hasta una habitación repleta de cristales plateados, todos apuntando a un gran cristal oscuro en forma de plato en el centro, justo bajo un lente por el que se podía ver el cielo, con un extraño cristal atravesándolo.
- (Luna) Esta habitación se encuentra debajo del castillo justo en el centro, a través del lente puedes ver lo que hay justo al centro del castillo.
- (Celestia) ¡Espera! ¿Estás diciendo que hay un gran agujero atravesando toda la torre de cristal? ¿Por qué?
- (Luna) Creo que la torre de cristal no es solo un simple castillo, creo que además es un cañón mágico, y aquí es donde se carga.
- (Celestia) No. Eso es ridículo. ¿Cómo va a ser el castillo un enorme cañón mágico? No es posible.
- (Luna) ¿Por qué no? No sabemos nada de este lugar, no hay razón para creer que no sea así.
- (Celestia) Te recuerdo que fue nuestra hermana quien fundó este imperio.
- (Luna) Tal vez construyeron la torre después de que ella abandonara el imperio. No tenemos tiempo de discutirlo, estos cristales absorben magia como poderosas esponjas, cuando ya no puedan acumular más, se descargarán concentrando toda la magia en el plato y lanzándola hasta la cima de la torre dirigiéndola hacia donde solo el rey Sombra sabe.
- (Celestia) De acuerdo, lo entiendo, debemos detener al rey Sombra. Pero, ¿Cómo fue que escapaste? – Luna guardo silencio por un buen rato, parecía dudar si decirme la verdad o callar, o mentir. – ¿Y bien?
- (Luna) La magia del rey Sombra es distinta a la que usamos normalmente, esta es muy emocional, con las emociones correctas puedes duplicar su magia y hacer lo que sea que él haga. Me conecté con los cristales y pude aprender a hacerlo, pero cargué casi todos los cristales por accidente.
- (Celestia) ¿Entonces este lugar está a punto de explotar?
- (Luna) En parte.
Estas eran horribles noticias, ahora teníamos que detener al rey Sombra antes de que fuera demasiado tarde. Y teníamos otro lunático que combatir de regreso en Equestria. Simplemente nada era sencillo recientemente.
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Luna y yo decidimos retirarnos un poco, así podríamos crear una estrategia desde un lugar más seguro.
- (Luna) De acuerdo, creo que lo mejor es que intentemos un ataque sorpresa, si usamos la misma magia que el rey Sombra podremos escabullirnos sin ser vistas y detenerlo.
- (Celestia) No lo sé, hermana. Yo estaba pensado en sacarlo del castillo, combatir fuera y alejarlo del imperio lo más que pudiéramos.
- (Luna) ¿Con qué propósito? Lo mejor es que nos encarguemos de él lo más rápido posible. Recuerda que él no es nuestro único problema.
- (Celestia) Es cierto… Entonces, ¿Cómo se usa esa magia… emocional?
- (Luna) No es muy complejo, solo debes conectar tus emociones con la magia. Es parecido a usar el hechizo de conexión contigo misma. – Dicho eso, me dio una pequeña exposición de cómo funciona la magia. Sus ojos brillaban verde y de ellos brotaban flamas purpuras y la extraña magia brotaba de su cuerno.
Intenté usar la magia emocional como dijo, pero no lograba hacerlo correctamente. No sabía qué emociones debería usar para hacerlo funcionar. Luna me repetía que debía usar coraje y justicia, pero no lograba dar con la magia correcta. Y realmente usar el hechizo de conexión no tenía sentido ya que nunca he sido buena con él y no eran en realidad la misma cosa.
- (Celestia) No logro hacerlo. Así no podremos dar un ataque sorpresa.
- (Luna) No hay problema. Te cubriré con mi magia, ocultando tu presencia.
Así mismo hizo y rápidamente nos transformó en sombras y entramos al castillo hasta el trono donde el rey Sombra se encontraba, observando desde el balcón al glorioso imperio del que ahora era dueño.
Nos acercamos silenciosamente hasta estar bien cerca y lo atacamos con todo lo que teníamos.
Cuando terminamos de vaporizarlo con nuestra magia, nos detuvimos para ver si habíamos tenido algún éxito. Lo que encontramos fue una gran mancha en el suelo rodeado por los cristales negros del Rey Sombra. Era un señuelo.
Detrás nuestro, escuchamos su voz diciéndonos:
- (Sombra) ¿Realmente creyeron que sería así de fácil?
Nos volteamos rápidamente y sin siquiera pensarlo, ambas lo atacamos solo para obtener los mismos resultados que antes. Entonces, otros dos reyes Sombra aparecieron.
- (Sombra) Son patéticos. – Dijeron ambos.
Atacamos de nuevo y otros cuatro aparecieron.
- (Sombra) Débiles. – Decían todos al mismo tiempo.
Luna y yo seguíamos atacando. No me importaba si alguno de ellos era el verdadero o no, solo quería serrarle esa boca. Algo en su hablar me hacía enojar cada vez más. Y parecía que a Luna también.
- (Sombra) Inútiles. – Atacamos. – Ríndanse. – Atacamos. – ¡Ríndanse! – Atacamos.
Continuamos atacando mientras los Sombras reían. Hasta que finalmente eran demasiados y dijeron:
- (Sombra) Mi turno. – Sus cuernos comenzaron a brillar y de las sombras un enorme cristal negro apareció a toda velocidad, golpeando a Luna al punto de la inconciencia.
Vi a Luna impulsada por el golpe y caer en medio de una horda de ponis idénticos que reían frenéticamente, celebrando la caída de uno de sus enemigos.
Mi sorpresa inmediatamente se transformó en ira, odio y un fuerte deseo de venganza. Lancé una honda mágica usando la magia emocional, finalmente con las emociones correctas y todos los reyes falsos desaparecieron junto con los cristales negros, dejándonos solas a Luna y a mí.
- (Celestia) ¡Luna! Hermana despierta, por favor.
- (Luna) ¿Qué… pasó?
- (Celestia) El rey Sombra te atacó con un cristal gigante.
- (Luna) ¿Dónde está él? – Decía aún un poco débil.
- (Celestia) No lo sé, todos los que estaban aquí eran falsos.
- (Luna) Eso quiere decir que él aún está vivo. Qué bueno.
- (Celestia) ¿Bueno? Se supone que debemos detenerlo.
- (Luna) ¿No lo entiendes? Todo esto fue un plan.
- (Celestia) ¿Un plan? ¿Un plan de qué?
- (Sombra) Un plan para acabar contigo.
El rey Sombra apareció por el umbral y Luna se le unió calmadamente.
- (Luna) Yo seré la única princesa que gobierne en Equestria y con la ayuda de Sombra, será muy sencillo. Pero primero tenemos que quitarte del camino.
Sus cuernos comenzaron a rodearse de esa magia y dieron por iniciado una serie de ataques hacia mí. Cada golpe dolía más que el anterior haciéndome cada vez más débil. Ellos reían siniestramente mientras yo me desvanecía más y más.
Cuando comencé a perder la conciencia, un eco se hacía escuchar. La voz de Luna se escuchaba a la distancia, gritando mi nombre.
Apenas recuperé el sentido, pude ver a Luna frete a mí, sujetándome con fuerza y a su lado el rey Sombra.
Comencé a gritar y a agitarme en terror, rogando que por favor no me lastimaran.
- (Luna) ¡Hermana, hermana! ¡Cálmate! ¡Nadie va a hacerte daño! – El pánico se apoderó de mí, pero lentamente me di cuenta de que estaba rodeada por muchos reyes Sombra otra vez. Estaba en el mismo lugar de antes, incluso los cristales habían vuelto a su lugar.
Entendí que nada de lo que había pasado era real y lentamente comencé a calmarme y cuando finalmente lo logré, miré a Luna y la pena se apoderó de mí.
- (Celestia) ¡Oh, Luna! – Abracé a mi hermana con tan fuerte como podía, llorando de una forma que no había hecho en mucho tiempo. – ¡Tuve tanto miedo! – Quise decirle con más detalle, pero el llanto no me permitía articular ni la más simple de las palabras.
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Desde que Luna menciono que la magia de Sombra poseía un poder distinto a la magia común y corriente, el recuerdo de nuestra aventura en Manehattan despertó y no salió de mi cabeza desde entonces. Pero cuando intenté usar esa magia por primera vez, supe que era la misma magia que usé con el dragón. No puedo recordar lo que hice aquel día, pero recuerdo bien que sentía una ira enorme y un deseo de proteger a Luna, también recuerdo el intentar usar magia antes de que perdiera el control sobre mí.
La magia de Sombra es una extraña magia que está conectada a las emociones, pero las emociones que el rey Sombra usa son odio, rencor e ira; Luna estaba usando esas mismas emociones y yo no tenía la menor idea de porqué. Si ella estaba usando esas emociones debía estarlas sintiendo, ¿Pero qué hacía que Luna se sintiera así? Había algo que Luna no me estaba diciendo. Pero no era el momento para hablar de eso. El verdadero rey Sombra estaba parado en frente de nosotras.
- (Celestia) Se acabó, Sombra. Tu reino de terror llega a su fin hoy. – El rey Sombra comenzó a reír y acto seguido comenzó a crear sombras a su alrededor.
Luna atacó rápidamente, usando la misma magia que el rey Sombra se aventó a la acción. Yo esperé un momento antes de entrar a la batalla, quería buscar un punto débil.
Luna combatía ferozmente contra Sombra. Mientras él creaba cristales para atar, ella creaba una niebla purpura con el mismo propósito. Al mismo tiempo, se lanzaban rayos mágicos el uno al otro. Los cristales de Sombra destruían la niebla de Luna y su niebla destrozaba los cristales de él.
Finalmente encontré una abertura y entré en acción. Ataqué con fuerza, lancé todos los rayos que pude en la menor cantidad de tiempo. Pero fue inútil. Cada ataque que hacía era detenido por algún cristal y enviado de vuelta.
- (Luna) ¿Qué estás haciendo, hermana? Debemos usar la misma magia que él o no lo podremos vencer.
Por mucha razón que tuviera, no podía usar esa magia otra vez, tenía que encontrar otra forma.
Pero no tuve suficiente tiempo para pensar. El rey Sombra me atacó, mandándome a volar hasta el otro lado del imperio.
Cuando recuperé el sentido, pude ver desde la distancia a Luna combatiendo a la par con el Rey Sombra. Luna con su neblina y el Rey Sombra con sus cristales. Me detuve por un largo rato a pensar, debía haber algo que pudiera hacer. El recuerdo de cuando combatimos dragones me invadió otra vez. Sabía lo que debía hacer, pero no me creía capaz de hacerlo…
Pero debía hacerlo. No se trataba de lo que yo quisiera ni de lo que yo creyera, era sobre lo que debía hacerse y por lo tanto yo debía ser capaz de hacerlo.
Preparé mi magia y salté a la acción disparándole al Rey Sombra destruyendo gran cantidad de sus cristales.
- (Celestia) ¡Se acabó tu tiempo, Rey Sombra!
Volví al campo de batalla y usé el hechizo de conexión con Luna para contarle mi plan. Ella estuvo de acuerdo así que nos elevamos en los aires y usamos toda nuestra magia sobre Sombra con la intención de detenerlo para siempre.
La magia de Luna lo transformó su cuerpo en niebla y la mía transformó toda esa niebla una gran sombra. Lo encerramos en una esfera mágica y lo llevamos hacia el norte donde lo encerramos en una enorme montaña. Nuestro trabajo estaba hecho. Salvamos el Imperio de Cristal.
O al menos eso creímos por unos segundos. En el momento nos volteamos, vimos el Imperio de Cristal desvanecerse frente a nuestros ojos. Todo lo que habíamos logrado desapareció con la brisa.
A la distancia, un poni de cristal quedaba en pie, tirando de un carruaje.
- (Celestia) ¡Gneiss! ¿Q-Qué pasó?
- (Geiss) Estaba a punto de preguntaros lo mismo. ¿Esto no era parte de vuestro plan?
- (Luna) Me temo que no. El Rey Sombra debió hechizar el Imperio en caso de que algo como esto pasara.
- (Gneiss) ¿Qué es lo que va a pasar ahora?
- (Celestia) Podríamos liberar al Rey Sombra y entonces quizás el imperio regrese. Pero ahora tenemos que salvar a Equestria.
- (Gneiss) ¡No podéis abandonarnos! El imperio es nuestro hogar, no podéis hacerlo desaparecer y esperar que sigamos con nuestras vidas como si nada.
- (Celestia) Sé exactamente cómo te sientes, pero ahora mismo tenemos un problema mayor en Equestria. Os prometo, cuando detengamos a Discord, restaurar el Imperio será nuestra prioridad.
- (Gneiss) ¿Y se supone que nosotros esperemos aquí en lo que vosotras traéis el imperio de vuelta?
- (Luna) No sabemos cuánto tiempo nos tomará derrocar a Discord. Podrían ser días o meses, podrían incluso ser años. Lo mejor es que os dirijáis al pueblo más cercano. Allí estaréis a salvo y podremos notificaros cuando el Imperio de Cristal regrese.
Logramos hacer que Gneiss acordara con nosotras, no fue fácil, pero finalmente se marchó con el carruaje de la joven princesa en dirección al sur donde se encontraba un pequeño pueblo.
Nosotras debíamos volar más al norte, hasta donde ningún otro poni ha viajado en siglos.
Nota del autor: Bueno... esto ha sido difícil. Desde hace un tiempo perdí interes en continuar esta historia y basicamente me he estado forzando a terminar por lo menos este capítulo. Ahora que está listo, me daré un descanso de este fanfic y lo retomaré cuando la inpiración vuelva. En el entretiempo, me dedicaré a reescribir un par de detalles, arreglar unas cuantas cosas y mayormente concentrarme en mi otro fanfic que es donde la inspiración se encuentra en este momento.
Agradezco su comprención, muchas gracias por leer y, simplemente, nos vemos dentro de un largo tiempo.
