.

Hola a todas.. Les dejo el décimo primero capitulo (11).

Aquí vamos... :) ;) :)

Gracias por la espera...

.


.

.

DESTINADO A CONOCERTE

.

.


.

Renunciar a tu libertad es morir en vida...

Nunca renuncies a lo que eres, o perderás tu verdadera esencia...

Lo que te hace único, porque hasta el más tranquilo y sumiso tiene...

Un corazón rebelde...

Uno que le impulsa a superarse y nunca rendirse ni darse por vencido...

W. A. A.

.

.


.

.

Capítulo 11 - Verde-azulado

...

Cuatro bellos muchachos caminaban por las calles neoyorquinas de noche, a la luz de los faroles de las esquinas altas. Un muchacho era pelinegro, otro castaño claro y dos de ellos eran rubios, uno de ojos azules cielo y el otro de ojos esmeraldas. Se sentían todos unos rebeldes. Esperaban que Elroy , ni Rosemary, menos Beatrice se diera cuenta de su ausencia. Lo esperaban con ansias si no el castigo seria...

Pero ¡mejor no pensamos en eso!

El aire fresco se tornaba frió, podría preverse una nevada de estación. Pero aquello no les hizo desistir, no. Querían llevarse consigo un recuerdito de New York, y ¿qué me mejor que ver a la afamada actriz consagrada Eleonor Baker? Archie compro las entradas, y todos se reían en complicidad. Candy tenia recogidos los cabellos en una cola. Pero no se veía mucho el rostro por la gorra que tenia puesta. De lejos parecía un simpático doncel. Entraron los cuatro muchachos, sentían que vivían un sueño. La oji-verde solo dejaba contagiar con la emoción de los chicos Andrew. La rubia observo fascinada todo, el teatro, las personas elegantemente vestidas, las luces, el ambiente, los enormes reflectores, todo... era inpresionante, para Candy. (Tenia la boca un poco abierta, cosa que hizo gracia a los muchachos). Era su primera vez que iban al Teatro todos juntos.

-Gatito, ¿Te estas divirtiendo?

-¿Gatito? -cuestiono Candy, antes de sonreir y sacar la lengua. -¡Ya entendí! Jajajaja... ¡Archie!

-Silencio, chicos. Esta por comenzar.-dijo Stear, mientras se acomodaba en su asiento.

-Ya quiero verla...-dijo Anthony. -Espero que nadie note nuestra ausencia.

-¡CHIST! No llames a la mala suerte, Anthony. -se quejo Archie. -No quiero ni imaginar lo que nos haría Beatrice.

-Ya me están poniendo nerviosa, muchachos.-dijo el "rubio oji-verde".

-Tienes algunas "admiradoras", Can... Candy...-dijo Anthony, mirando a las muchachitas que miraban a su "hermanito menor".

-¿Eh? Estas mientiendo, Thony. -dijo Candy, entrecerrando los ojos. -En este caso a ti no te deja ver esa chica de por allá...

-Ahora si guarden silencio...-murmuraba Archie, feliz. Observaron como el telón se abrió , dejando ver a una bella mujer rubia, de ojos color zafiro, de un tono oscuro y profundo como el mismísimo océano .

En unas butacas mas arriba estaba un muchacho mirando todo aquello con un sonrisa orgullosa y feliz, se veía emocionado , tenia las mejillas rojas. Tenia un aire lleno de vida, como si hubiera hallado algo que le había sido negado desde siempre.

-Mamá...-murmuraba el muchacho, que estaba atento.

La actriz magistral comenzó con su actuación dejando conmovidos a los espectadores que no dejaban de vitorear y ovacionar el buen trabajo de esta mujer. Que lanzo las rosas sobre su eufórico publico. Los muchachitos Andrew no dejaban de sonreír y aplaudir.

-¡Felicidades, fue estupendo!-gritaba Candy, que se quito el gorro y lo giro en el aire. Cuando había terminado la actuación. -¡Me gusto mucho, muchachos! No exageraban, ya veo a lo que se referían... ¡Jajajaja!

-Date prisa, Candy.-dijo Archie, quien le tendió su brazo. -Debemos de apresurarnos para así verla...

-¡Es verdad! -exclamo Anthony, quien sostuvo de la mano libre a su hermana.

-Si no fuera porque tenemos prisa parecería extraño que lleven a Candy de la mano, siendo que ella esta vestido como muchachito...-dijo Stear, como pensándolo sin dejar de caminar a prisa.

-Stear, sin sermones. -dijo Archie.

Llegaron a la calle, salieron a prisa. En ese momento la actriz apareció , se había subido a un carruaje y parecía que se iba.

-¡Ahí esta!-exclamo la Pecosa, al verla.- Pero llegamos tarde, ya se va... ¡Oh!

-Pero quizá podamos acercarnos.-dijeron los muchachos, aunque las personas ta,bien se aglomeraban. Empezaban a empujar un poco, y después mas. En eso soltaron el brazo de Candy, quien se quedo atrás por los muchos admiradores.

-¡ Muchachos! ¡Espérenme! -pero nadie le oyó. Candy se detuvo en una esquina, luego oyó decir a las mujeres mayores.

-Se va pronto la actriz Eleonor... Escuche que dará una fiesta en su casa, y que ira gente de alta sociedad, ya sabes gente importante... Creo que irán el gobernador y su esposa... Y otros actores más...

-Pero escuche que siempre recibe a sus admiradores... No me extrañaría que mas de uno vaya a su casa. Aunque alguien sensato no se sentiría mucho como para cruzar palabras con semejante dama...

"Dama..." Se quedo rondando eso en la cabeza de Candy, que aun estaba vestida como un chico.

-Esta en su casa... Le diré a los muchachos...-dijo la rubia, que los busco. Un muchacho paso por su delante con prisa. -¡Oiga! -pero nada, solo la ignoro. -En fin, debe de estar ocupado después en algo para pasar así... ¡Chicos! ¡Stear! ¡Archie! ¡Anthony! ¡Anthonyyyy! Antho...

-Vamos, date prisa... La actriz Eleonor ira a su casa... Quizá consigamos un autógrafo o que solo nos salude...-decían otros jóvenes, Candy estuvo atenta. No veía a los muchachos entre las muchas personas. -¡Vamos, Jack! -escucho a esos jóvenes que se iban casi corriendo. Estuvo tentada a seguirlos, pero se detuvo.

Se puso a buscar a los muchachos, se empezaba a preocupar. Pues no conocía New York. ¡Pero que frió sintió! Pudo ver un copo de nieve caer en la puntita de su naricita pecosa. Se contrajo de frió, tosió y esa partícula se alejo lejos.

.

Mientras eso pasaba, en otro lado un muchacho caminaba mirando todo con una sonrisa. Se desplazaba por unas calles solitarias, nada que temiera, pues estaba acostumbrado a aquello.

-Tan cerca... Podre verte, madre... Me siento tan feliz... En verdad... El Duque estará furioso, pero no me importa... Me quiero quedar contigo, madre... Mi padre no me quiere, yo se que tu si me quieres... Yo te quiero... Quiero a mi madre... -el viento frió le hizo sentir un poco estremecimiento.

Esperaba que todo ese largo viaje resultara bien, esperaba saber como había pasado todo... Necesitaba saberlo, lo quería con toda su alma. Pudo ver a unos jóvenes de pie cerca de la mansion enorme que estaba en una zona exclusiva de la concurrida ciudad. NO le presto atención a eso,solo que se escondió sin saber porque cuando escucho que se iban de la residencia. Su mente recreaba momentos con su madre cuando era niño. Tan pocos recuerdos de por si. Dolía, pero no importaba, estaba en la misma tierra que ella... su madre...

Apenas si recordaba como ese día que no consiguió conocer a su prometida, estuvo pensativo. No quería dicho compromiso, no lo deseaba. Se sintió como un estúpido al creer que lograría algo indisponiendo a la muchacha, en cuestión.

-¡Quiero ver a mi madre! Usted no tenia derecho de apartarme de su lado...-le dijo molesto Terrence a su padre.

-¡NO entiendes! Tu eres un Grandchester... Por tus venas corre el linaje familiar... El honor de muchas generaciones que...

-¡No! ¡NO DESEO ESO! ¡No me casare! Ni seré Duque...

-Eso no lo decides tu.-dijo con enojo Richard.-Es así desde que viniste a este mundo.

-¡Usted no me quiso, ni me quiere! Si es así, ¿Por qué no me dejaste con mi verdadera madre? Eleon-pero no pudo terminar de decir,porque sintió que su mejilla estaba caliente por el impacto de la mano de su padre contra su rostro.

-¡Eres un ingrato! ¡NO SABES LO QUE TUVE HACER POR TI! ¡NO LO SABES! ¿Y COMO ME PAGAS? ¡REBELÁNDOTE! ¡ERES UN GARNDCHESER Y TIENES OBLIGACIONES QUE CUMPLIR!

-¡PUES AL DEMONIO CON LAS OBLIGACIONES, DUQUE! Me tendrá que casar esposado y amarrado, y seré Duque con un arma apuntando sobre mi cabeza, porque de manera voluntaria no sera ¡Jamás! -tras lo cual se fue las manos le temblaban. Ninguno supo que una mujer castaña escucho aquello sonriendo. Su expresión era burlona, miro a los niños que dormían plácidamente en sus camas. Después de dar un bendición por sus hijos, se aproximo al cuarto de Terrence, y al no verlo sonrió como nunca antes. Ella había vuelto la velada en el castillo Grandchester todo una maldita tortura para Terry. No dejaba de decir que los niños bastardos y abandonados eran un problema vergonzoso para la sociedad. ¡Para la gente de alta alcurnia, y otras estupideces mas!

Terrence solo miraba su plato, sin decir nada, no por ella. AL final de la infernal noche, fue a conversar con su padre. Sobre su "declinación" al cargo como Marques, que ya poseía, y su posterior privilegio como Duque de Grandchester.

-Solo quiero se yo mismo... Sin nada que diga que "soy importante".

-¡CÁLLATE! ¿Acaso estuviste bebiendo, Terrence? -pregunto el Duque, antes de dar un manotazo fuerte a la mesa de su biblioteca.

-¡Lo ha oído bien, Duque! No quiero el apellido de Claudinne, ni el cargo como su sucesor... Se lo pienso dejar a Richard Jr. O sino a Edward cuando crezca mucho mas.

-¡VETE Y no sigas con esa tontería!

-me iré, no lo dude...-susurro Terry, mientras se iba a su habitación, y sacaba los ahorros que tenia desde años atrás. Alisto un pequeña maleta, solo puso ropa , la mas sencilla que tenia. No se llevo nada de valor, solo algo de dinero, que usaría para pagar su viaje y algo de comer por mientras.

.

Estaba frente a la casa de la mujer que lo hubo traído al mundo. Mentiría mucho si decia en ese rato que no estaba ni un poco nervioso. Lo estaba y mucho...

Alzo la mano y toco la puerta enorme. Pero nada, volvió a tocar. Cuando pensó que tal vez se pudo haber confundido salio una mujer anciana y bajita que lo miro fijamente, antes de reírse.

-¡Buenas noches, señora!

-¡Muchacho! Mi ama esta ocupada en este momento y...

-Solo llamela un momento, señora. He venido de tan lejos solo para verla... por favor... O si gusta espero afuera hasta que ...se desocupe ella...

-¿Afuera? ¿Con este frió, niño? ¿La conoce?

-Yo-se detuvo antes de decir.-Soy su hijo.

-¿Eh?

-Soy hijo de Eleonor.

-¿En serio? ¡Cielos santísimos! Y yo dejandole fuera, pero que tonta que soy... Pase no se quede afuera, señorito... SI tiene sus ojitos... azules...igualitos que mi ama...

.

-¡Me pregunto donde estarán ellos! ¡Chicos! ¡Stear... Archie... Anthony...! -llamaba la rubia oji-verde, que caminaba sola por las calles. No sabia que los muchachos también la buscaban preocupados. Se habían separado sin quererlo así. Se abrazo los brazos.

.

-Señorita Eleonor, lo busca...

-¿Quien?

-Bueno... es un muchachito muy simpático el que vino... y lo gracioso es que dice que es...-hizo una pausa para susurrar cerca del oido de la actriz.-su hijo...

Estas palabras hicieron que la rubia dama abriera mucho los ojos. ¡Su hijo! ¿En New York? De excuso y salio de la reunión casi corriendo. Llego a la sala de entrada, y observo a un muchachito castaño que miraba distraído un cuadro enorme de ella misma. Sus ojos brillaron mucho.

-¡Terry!

-¡Mamá! -Terry volteo a ver a la mujer que corrió a su lado. Se fundieron en un abrazo.

-¡Hijo! -la actriz sonreía mucho, tenia en sus brazos a su hijo, su único hijo. Ese tesoro que la vida le había regalado. Pero unas risas fuertes la sacaron de su ensoñación, se separo de su hijo. La mirada de Terry irradiaba felicidad, pensó por un momento que su vida estaría ahí junto con ella. Que estarna siempre juntos a partir de ese momento, que... Pero todo esos sueños se fueron al agua al escuchar.

-Ya no podrás venir aquí. Porque no se sabe que eres mi hijo.. Terry...-Eleonor quiso volver a estrecharlo, pero esta vez sintió que el muchacho la aparto con brusquedad. -Entiende por favor... Terry...

-¡NO eres diferente que el Duque! No se preocupe, señorita Baker... ¡Me iré por donde vine! -grito molesto el muchacho, tras sentir que algo dentro de suyo de había quebrado. Tan dolido estuvo, que un arranque de ira al observar que la actriz se quería acercar nuevamente a el, el un movimiento ágil rompió el collar de perlas, dejando sorprendida a Eleonor, que cayo sentada.

-¡No olvides que eres un Grandchester! ¡No se lo digas a nadie! ¡A nadieeee!

Terry se alejo sin decir nada, se fue corriendo. Sus ojos querían empañarse por la ira, la rabia, la tristeza, el sentimiento de irremediable abandono.

-¡No me quiere... ella no me quiere! -sentía el frió despiadado que no le daba tregua. Su capa se ondeaba con el aire, con fuerza. No volteo atrás. Tenia que volver al lugar donde se hospedaba, un modesto hotel, porque no llevo mucho dinero. Pero en eso que caminaba resbalo con una parte humedad que se había cristalizado y cayo. Sintió que se mojo la ropa con la humedad, el frió era mas. Atravesó un puente, el agua aun corría. Golpe con resignacion el poste de madera, le dolió la mano, pero no se quejo , solo dio otro golpe.

-¡Soy un estúpido! ¡Un enorme estúpido!

-No creo que lo sea mas que yo...-escucho una vocesita, creyó haberlo imaginado, pero al girarse vio iluminado apenas a un muchachito que tenia un gorro que le cubrió la cabeza, y apenas se veía que su cabello era rubio y abundante. Su gorro estaba lleno de nieve. ¿O era una alucinación?

-Si se sigue golpeando la mano se va herir...

-¿Qué? - observo como ese muchacho se acerco rápido.

-Se que hace frió , pero ese no es modo de entrar en calor...-era la voz mas dulce que nunca antes hubo oído. Para ser un "chico". -¿También te perdiste?

-...¡NO es tu asunto!

-No me diga que... pensaba tirarse del puente... Como lo mirabas demasiado...

-¡No te hagas al tonto! -se desespero el castaño. -Eso no te incumbe...

-Tiene razón, no me importa. ¡Golpeate todo lo que quiera esa mano! -pero su voz le sonó algo chillona, lo que se hizo gracia, terminando por reírse.

-¡Jajajaja! ¡Pero que muchacho mas extraño! Sabia lo de los cambios... pero eso es nuevo... Jajajaja...

-¿Cambios? ¿Muchacho? Yo no-

-Adiós, enano.

-¡¿Enano?! Pues al menos no ando haciendo berrinches y golpeando cosas... -saco la lengua el "rubio". -Como cierto mocoso...

-¿Me dijiste mocoso? -se giro Terrence, mirando al muchachito rubio, que asintió. -Al menos sabes defenderte, niño.

-¡No soy un niño!

-¿Entonces niña? Jajajaja...

-¡Ahhh! ¡Solo eres un...

-¡Simpática charla de amigos! -ambos muchachos se giraron a ver, y vieron a unos jóvenes, que les miraron con malicia. Delincuentes de seguro, a esas horas nocturnas. -Pero no se detenga, a los muchachos les encanta oírlos...

Eran varios jóvenes, ellos apenas dos muchachitos tontos que apenas se conocían. El "rubio" estuvo a punto de suplicar que les dejaran tranquilos, que no poseía nada solo un collar de esmeralda. Pensó en dárselo a los ladrones, pero no contó con que el muchacho castaño esquivara y devolviera el ataque de uno de ellos. Iniciando así una pelea callejera, de la que era testigo , sin quererlo. Observo con temor como se repartían golpes, y todo eso de manera rápida. Apretó los ojos, no habían reparado mucho en el mismo por parecer inofensivo. Su corazón se le partía al ver como lastimaban a ese muchacho castaño. Al ser demasiados, no les costo trabajo reducirlo. Era una pelea desigual , dolorosa,cruel, injusta.

-¡Por favor, deténganse! -grito antes de lanzar lejos la joya para distraerlos. Se acerco corriendo al castaño que habían rodeado y que estaba en el suelo. Mientras ellos se distrajeron con la condenada joya, saco al muchacho tirado en el suelo lo mas rápido que pudo. Se alejo entre la espesura de la mala hierva, ocultándose a un lado del puente, de la parte inferior. Estuvo temblando por el frió, sostenía la cabeza del muchacho. Se quito la bufanda y con la misma limpio la sangre del muchacho. Al no esuchar ya ruidos, salio como pudo , alzo al castaño y lo apoyo , aunque pesaba.

-Debiste irte mientras me terminaban, enano...

-No hables... Eso no debió pasar... Debo de llevarte a tu casa... ¿Donde vives? -pero nadie le respondió. -¡No!

Candy caminaba con dificultad, por el muchacho que trataba de llevar en su espalda. Cosa que no era fácil, menos porque estaba inconsciente. La nieve los cubría, pero se negaba a dejar abandonado a ese pobre muchacho.

Camino por buen rato, que termino por cansarse, se detuvo y acomodo al joven el una banca. Ella se sentó y con la bufanda para eso ya había envuelto la parte herida. A la débil luz el rostro del muchacho se veía pálido.

-No puedo detenerme. Necesita un doctor...

-¡Candyyyy! ¡Candyyyy! ¡CANDY! -escucho la rubia, que salto un poco, alzo la vista.

-¡CHICOS! ¡AQUÍ ESTOY! ¡VENGAN RÁPIDO!

-¡Candy! ¡Candy!

-¿Donde te habias metido, Candy?

-Muchachos..

-¿Y que haces con... ¿un muchacho... ¿Pero que...-se sorprendió Anthony. Al ver al castaño herido.

-¡Unos ladrones lo golpearon! Eran muchos contra él. ¡Debemos de llevarlo con un doctor! ¡Esta herido!

-¿Pero que paso, Candy? -los muchachos no creían todo eso, pero cargaron al castaño, Candy cuidaba que no se golpeara la cabeza herida. La Pecosa los conducía, vigilando que estuviera bien Terrence.

-Hay un hospital no muy lejos de aquí...-dijo Archie. -Ahí lo atenderán...

-Pero...

-Mañana partimos ,Candy. -dijo Anthony, recordando aquello. -Pero no te preocupes... Dejaremos todo pagado, para que lo cuiden bien... ¡Pobre muchacho!

-Esta bien...-dijo apenas Candy, mirando con preocupación al joven inconsciente.

.

.

Al día siguiente, Terrence abrió los ojos y noto que estaba en una habitación enorme, y iluminada. Tanta luz, que creyó estar muerto.

-Ya desperto, joven...-dijo un hombre, que parecia un medico.

-¿Donde estoy, señor?

-En el Hospital, muchacho... Ayer sus amigos lo trajeron aquí cargando...

-¿Mis amigos?

-Un grupo de muchachos... eran dirigidos por un niño rubio.

-El enano...-dijo Terrence, recordando a ese "rubio". Tenia envuelto una bufanda color verde. -¿Que hora es?

-Nueve de la mañana...

-Entonces si alcanzo... El barco...

-No puede viajar, muchacho... El punto que le hize aun esta fresco.

-¡No importa! Es urgente que viaje, doctor... ¿Cuando le debo por...

-¡Oh no! Sus amigos lo dejaron pagado... Solo dijeron que cuidara de usted el tiempo que lo necesitara... El muchachito rubio fue el mas insistente..

-Me voy, doctor. ¿No le dijeron donde viven? Debería devolverle su bufanda...

-No, lo siento.

.

-¡Ya dense prisa! No se porque tienen sueño ustedes, si los mande a la cama temprano.-dijo Rosemary. Que tenia un sombrero de ala ancha muy elegante.

-¡Ahhh! -bostezo Candy.-No es nada, mamá...

-¡Pero que niños! Dense prisa...-dijo Beatrice.-La señora Brower les dijo ya que se...

-¡Estoy feliz! -decia Archie.

-¿Y eso?-quiso saber Stear.

-Estuvimos muy cerca de conocer a...

-¿A quien, Archibald?-pregunto Elroy.

-A nadie importante, tía abuela.-dijo Anthony.

El barco estaba en frente de ellos, Candy estaba con un vestido vaporoso color azul.

-¿Tu bonito collar mi niña?-pregunto la rubia dama al ver a Candy.

-¿Eh? Pues... lo deje en el joyero...

-Pues lo traes después para colocarlo junto a mis joyas, no queremos que se te pierda...

-NO, yo lo cuidare...

Después embarcaron el barco, que los esperaba. El viento salado , las personas todo era demasiado. Candy recordaba aun al muchacho castaño, pensaba en que debía seguir mal, casi no había podio dormir pensando en eso.

Lejos de ellos, pero también cerca del barco un muchacho miraba al mar con desesperanza, nada había salido como espero. Y ahora volvía con las manos en los bolsillos y con la maleta llena de frustración. Miro hacia el barco, no supo como pero su mirada se cruzo con otra que era verde , sus miradas brillaron en ese momento preciso. Era una mirada endiabladamente hermosa, única, especial. Pero fue tan rápido, que ya no vio bien, solo el tul de un tela fina.

"Una niña rica..." pensó el muchacho, pero negó con la cabeza, tomo su pequeña maleta y subió también ese barco. Dejando así América...

.

.

Continuará ...


.

.

.

Lamento la demora en actualizar.

Saludos a todas...

¡Besos!

.

.

Selenityneza

Nos vemos pronto...

.

.