Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer...
La historia Its better when i bleed for you pertenece a xxSiLvErDrAgOnxx y cuento con su consentimiento para esta traducción. Links abajo
Samara aka Sugar, gracias! :)
Parte XI. Estarías sorprendida… de la cantidad de veces en la que somos la causa detrás de los horrores en las noticias humanas.
"Isabella, soy Luke, desde la oficina. Quizás estés aún dormida, pero te necesito aquí tan rápido como te sea humanamente posible. Ven directo hacia mi oficina y cuando llegues, te explicaré todo. Por favor, tan rápido como puedas, Isabella."
Bella POV
Hablando de un duro despertar.
Cuando escuché la voz de Luke, instantáneamente sentí que mi cuerpo se puso duro como una roca. Sentí a Edward alzar su boca de mi cadera tan pronto como mi maravilloso estado de euforia, cambió. Me deslicé fuera de la cama, dejando mis dedos rozar su cuello, renuente a dejarlo ir. Me acurruqué en el sillón mientras Luke terminaba su mensaje. Miré fijamente la contestadora cuando colgó, observando como el pequeño círculo azul destellaba, burlándose de mí mientras me dejaba saber que tenía un nuevo mensaje.
Cómico, en todo el sentido de la palabra, que él me pidiera llegar allá tan rápido cómo me fuera "humanamente" posible.
Me sentí raramente sosegada. Extraño, porque físicamente aún podía sentir todo –la suave textura de la gamuza del sillón en el que me encontraba, el calor de los rayos de sol en mi nuca, la sutil ráfaga de aire que movilizaba los ácaros de polvo –y aún así me sentía... sosegada. Bueno, entonces –si no es físico, debe ser emocional. Una calma emocional. Quizás porque estaba sintiendo tantas cosas en ese momento, mi mente no podía decidir qué sentir, así que permanecía dormida.
Probablemente era la culpa… y el pánico.
Sabía que esto sucedería. Debí haber sabido que estaría atrapada en medio de esto, tan sólo por asociación, a pesar de las mentiras fabricadas para ocultar lo que realmente sucedió. El problema era que nunca había lidiado con algo como esto. Mentir nunca había sido mi fuerte –tampoco el actuar, en realidad. Sí, claro, he estado mintiendo y actuando por los últimos ochenta años, pero esto era diferente. Los últimos ochenta años fueron mentiras inofensivas, que fueron cubiertas por acciones más que palabras, y que envolvían a nadie más que a mí. Aparte, no es como que la gente viniera hacía mi y me preguntara si era un vampiro y dijera que no en sus caras. Los últimos ochenta años de mentiras me permití ser tan humana como fuera posible sin dar ningún motivo para que pensaran lo contrario. Pero la mentira que ahora se requería iba a ser formada de acuerdo a preguntas directas, preguntas que serían contestadas con escenarios basados en Lanna, escenarios que no eran reales.
Pobre Lanna.
Miré la contestadora mientras el círculo azul centelleaba, pero todo lo que vi fue la cara aterrorizada de Lanna, la herida abierta en su cuello, y la sangre… Ah, la sangre. Incluso ahora, podía sentir mi garganta quemar al recordar el aroma.
El teléfono comenzó a sonar de nuevo. Observé la luz roja brillar junto a la azul con una llamada entrante. Después de cinco tonos, pitó dos veces. Miré fijamente mientras la fuerte voz de soprano de Alice habló desde la bocina, justo después de la grabación.
"Sé que estás ahí, Bella. Contesta. Necesitamos refinar tu historia antes de que te involucres."
xoXox
Caminé dentro de la oficina, llamando a todas las décadas de práctica para mantener mi rostro carente de entendimiento, y mantener la mascara de educada confusión en su lugar. Christian estaba de pie junto al escritorio con dos cansados detectives, conectándose al sistema para obtener cualquier evidencia que necesitaran. Él me miró con tristeza cuando salí del elevador. Jugando mi papel de inocente confundida, me detuve y fruncí el ceño preocupada cuando los detectives se giraron para observarme. El corredor que conducía a mi oficina estaba sellado con una brillante cinta amarilla de crimen, las palabras 'ESCENA DE CRIMEN, NO CRUZAR' en grande, letras negras y gruesas esparcidas por toda la cinta. Dejé mis ojos ancharse mientras regresaba mi mirada hacia Christian y de regreso a la cinta de crimen. Podía oler la sangre viciada, así como escuchar moverse al equipo forense dentro de mi oficina. La memoria de la sed desgarraba mi garganta, resecándose cada vez más. Cerré mis ojos mientras tragaba una bocanada de veneno fresco.
Christian se giró hacia mí también. Hizo una mueca en cuanto me vio y señaló la escalera en espiral. "El Señor Randall quiere verte arriba." Agitó una mano a los detectives y luego a la cinta en el corredor. "Él explicará todo." Su voz era áspera, sus ojos rojos y cansados.
Asentí amablemente mientras hacía mi camino hacia las escaleras, tomando precaución extra para moverme a paso humano y manteniendo mi vista, cómo los humanos harían, en la cinta de crimen y en los detectives –sus ojos aún seguían sobre mí.
"¿Quién es?" Escuché uno de ellos preguntar en una voz tan baja, que no lo hubiera oído si no fuera vampiro.
"La señorita Masen," fue la única respuesta de Christian.
"¿Esa es la señorita Masen?" Esta vez hablando más fuerte.
Me giré, cuidadosa de mantener puesta mi fachada humana, de la misma forma que hubiera hecho otra persona al escuchar el sonido de su nombre. El más joven de los detectives, probablemente recién salido de la academia, estaba con su mirada completamente fija en mí. Su compañero le dio un fuerte codazo. "Concéntrate, Jones."
Lo dejé de mirar en cuanto él hizo lo mismo, pero aún podía sentir su mirada puesta en mí mientras continuaba subiendo las escaleras hasta estar fuera de vista. Tan pronto cómo alcancé el último escalón, la secretaria de Luke alzó su teléfono. Escuché el teléfono de Luke sonar a través de dos gruesas paredes de roble.
"La señorita Masen acaba de llegar, Señor," murmuró cuando él contestó.
"Mándala directamente a mí oficina, por favor Mel."
La secretaría asintió cómo si Luke fuera capaz de verla. "Sí, Señor."
Sonrió suavemente, poniéndose de pie mientras colgaba. "Sólo entre, Señorita Masen. El Señor Randall la está esperando."
Regresé la sonrisa mientras entraba. "Gracias."
"¡Isabella!" La usualmente voz jovial de Luke era tensa. Apenas eran cuarto para las ocho y ya se había quitado su chaqueta, rodado sus mangas y aflojado su corbata. Su cabello estaba despeinado en todas direcciones por haber pasado su mano tantas veces. Parecía que su día estaba terminando, en vez de apenas comenzar.
"Toma asiento," me ofreció extendiendo su mano en un ademán para indicar una de las sillas frente a su escritorio. Cuidadosamente me conduje a través de los rayos de sol que caían por su ventana y moví la silla unos centímetros para evitar que me pegara directo mientras el sol continuaba su ascenso. Menos mal que la carpeta café absorbía más luz de la que reflejaba, y la recomendación de Alice, de usar un traje ejecutivo color marengo y una blusa de seda y manga larga color gris, dejaba tan sólo una pequeña zona expuesta al sol para evitar los reflejos.
Mientras me acomodaba en la silla, Luke se detuvo frente de mí y sobre su escritorio, cruzó sus brazos sobre el pecho. Lucía completamente incómodo aunque trataba de ocultarlo. Sonrió torpemente.
"Te estarás preguntando porqué te mandé a llamar tan temprano…" Bajó sus manos y tomó un lapicero del bolsillo en su camisa y comenzó a jugar con el. "También te estarás preguntando sobre todas las patrullas y detectives y la cinta amarilla," murmuró con una sonrisa decaída.
Me moví nerviosamente en mi asiento. "¿Qué sucede?" Pregunté suavemente.
Respiró profundamente y me observó. Siguió molestando su lapicero un momento más antes de regresarlo a su bolsillo. Juntó sus manos.
"En unos minutos, esos detectives que están abajo te llevarán al centro de la ciudad para hacerte algunas preguntas." Aún jugando mi papel de confusión, mi rostro se tornó en una expresión que esperaba demostrara pánico, abrí mi boca cómo si fuera a verbalizarlo. Debí hacerlo muy bien, porque Luke reaccionó instantáneamente, levantó sus manos con remordimiento y tomó asiento rápidamente en la silla junto a mí. "No estás bajo arresto o algo así, Isabella; ellos sólo necesitan hacerte algunas preguntas para ayudarse a resolver todo esto."
Sacudí mi cabeza ligeramente, mi boca aun abierta como si fuera a hablar. Luke se apresuró.
"Ellos querían que fueras directamente al centro, pero les pregunté si estaría bien mandarte a llamar aquí antes, para poderte explicar…" titubeó, tratando de observarme cuidadosamente sin realmente encontrar mi vista. "Verás Isabella, tu secretaria, Lana, fue… atacada anoche."
Abrí mis ojos tan anchos como pude fingiendo estar en shock, horrorizada y sorprendida, atrapando mi aliento deliberadamente.
"¿La atacaron?" Susurré.
Él asintió con simpatía. "Alguien irrumpió en tu oficina…"
Fruncí el ceño. "¿Irrumpir?" Repetí, cambiando mi tono a uno de confusión. "¿Cómo si hubieran roto el seguro? ¡Pero alguien debió haber visto algo! ¿Por qué...?
Luke agitó su cabeza, su expresión mezcla de confusión, incredulidad y pesar. "No, no, no. Cómo si hubieran entrado por tu ventana."
Mi rostro palideció por un momento y parpadeé. Luego dejé el ceño fruncir de nuevo mientras sacudía mi cabeza, demostrando mi obvia incredulidad. "Luke, mi oficina está…"
"Catorce pisos arriba, lo sé." Su voz fue suave, seca –Obviamente estaba teniendo un difícil momento tratando de comprender como alguien pudo haber atravesado una ventana tan alta. "Pero es lo único que tiene sentido. El cristal estaba esparcido por todo el piso de la oficina, no en el pavimento." Y podía ver que era lo otro que más le causaba confusión –el cristal de las ventanas en este edificio, y de todos los edificios modernos, no eran simplemente fuertes –sino súper resistentes –más que el vidrio usado por los aviones Boeing. Ni siquiera un martillo puede romper el cristal como Edward lo hizo.
Luke sacudió su cabeza de nuevo, obviamente intentando disipar tanto los pensamientos con los que no quería lidiar o los que no tenían sentido… quizás ambos. "Isabella, obviamente no puedo decirte más –sólo quisiera que…" Se detuvo e intentó de nuevo. "Pensé que quizás apreciarías más si yo te lo dijera en vez de…" El ademán de su mano me hizo comprender que se refería a los detectives. Se estremeció. "Dios sabe cuán crudos fueron al decírmelo."
Asentí silenciosamente, cómo si estuviera aturdida.
Sentí que mi actuación estaba sobre el límite, que Luke debería caer en la cuenta de que algo estaba fuera de lugar. ¿No se daba cuenta que cada una de mis respuestas parecían bastante correctas para alguien que no tenía parte alguna en el accidente, en vez de ser la persona que sucede, estuvo en la habitación cuando todo ocurrió? ¿No podía decir cuán perfectamente calculado estaba todo?
Pero no tuve que fingir cuando hice mi siguiente pregunta. "¿Está ella…? Quiero decir, ¿ella…? ¿Está bien, cierto? ¿Lanna?"
Mientras titubeaba, esperé con ansias su respuesta. Alice no había mencionado nada relacionado con Lanna, estando demasiado ocupada asegurándose que supiera como hacer mi parte y tuviera respuestas para cada pregunta que ellos me lanzaran. Edward no había sido capaz de contactar a Carlisle antes de irnos, y para entonces, Carlisle tampoco había contactado a Esme. Así que no tenía idea si ella estaba aún viva. Esperaba que el silencio de Carlisle significara que estaba muy ocupado tratando de salvarle la vida.
No hubiera sido tan desesperante si hubiera sido más fuerte.
Me estremecí ante mis pensamientos, odiándome por ceder a mis deseos antes de las necesidades de alguien más.
Luke me observó creyendo que respondía a su silencio.
"Ella aún está viva," dijo. "Es solo que… está en estado critico, inestable, aún con el equipo de soporte vital." Desvió la vista y frotó su mano sobre su rostro con un suspiro pensado y mi simpatía por él creció. No era justo que él tuviera que pasar por todo esto. Luke era una buena persona –despiadado cuando se refería a los negocios, pero no hasta el punto de olvidarse de sus empleados. Era el tipo de jefe que viene en las mañanas y saluda a todo el mundo por su nombre, que se detiene y tiene una conversación ocasional –él sabe cuándo ser un amigo y cuándo el jefe.
Lanna tampoco merecía nada de lo que le había sucedido. Ella no debería estar postrada en una cama de hospital, inconsciente y conectada a monitores.
Victoria no tenía razón alguna para herir inocentes, maldita sea. Era a Edward a quien quería herir y ya había decidido que matarme sería la forma más eficaz de lograrlo. ¿Porqué ir entonces tras una humana indefensa? Debió haber ido directamente tras de mí. Edward cree que me ha estado observando desde hace cierto tiempo, y si eso fuera verdad, entonces debió haber tenido infinidad de veces para lograr su objetivo. Aunque anteriormente hubiera dudado mis sentimientos hacia Edward por mí, ella debería saber que los vampiros no podemos enamorarnos y romper como si nada –que mí muerte hubiera afectado a Edward, sin importar donde estuviera.
Me giré hacia un lado para que Luke no fuera capaz de ver mi rostro si regresaba su mirada sobre mí. Estaba furiosa y sabía que la ira sería obvia en mi cara –era demasiado potente para contenerla ahora mismo. Con un poco de suerte, él pensaría que es por las lágrimas que trato de esconder o algo parecido.
Sentí el calor de su mano caer sobre mi brazo, pero antes de que él pudiera tocarme, su interfón sonó y la voz de Mel le comunicó que los detectives esperaban afuera.
Le dijo que saldríamos en unos momentos antes de girarse hacia mí. "Sólo tómate un minuto, Isabella. Sé que es bastante… desagradable." Sus cejas se alzaron cuando habló. Claramente el no creía que desagradable fuera la palabra adecuada, pero la usó de todas formas. "No necesitas preocuparte, porque no has hecho nada malo. Sólo buscan pistas."
Asentí, manteniendo mi mirada llena de incredulidad. Me senté por un momento, tratando de que luciera cómo si me estuviera tomando un momento para tratar de calmarme, y aceptar lo había dicho. Realmente, estaba estudiando la historia en mi cabeza. Alice había visto algunas de las preguntas genéricas que me harían, pero algunas respuestas abrían millones de oportunidades a otras preguntas que podrían hacer y no tenía tiempo de ver a través de todas ellas.
El pánico comenzó a invadirme de nuevo. Cerré mis ojos y regresé hacia esta mañana antes de que tuviera que colgar el teléfono con Alice. Edward me había tomado en sus brazos y susurrado en mí oído.
"Todo estará bien, Bella. No eres sospechosa. Sólo haz lo que Alice dice y estarás bien."
Había sacudido mi cabeza, presionándola en su hombro. "Los humanos se pueden hacer cosas grotescas entre ellos, pero esto es demasiado perverso. No hay forma de que alguien pueda pensar que…"
"De hecho, Bella," me interrumpió, "estarías sorprendida de cuán frecuente es que nuestra clase sea la causa tras los horrores en las noticias humanas." Su voz fue dura. "Y estarías sorprendida de cuántos humanos serían capaces de hacer lo que Victoria hizo –aún sin su fuerza. Todo lo que tienes que hacer es ir tras tu historia –la evidencia está ahí." Me estremecí porque sabía que estaba en lo correcto. Me había aferrado fuertemente contra sus brazos. "Relájate, amor. No hay nada ahí que te ate a la escena del crimen, Alice se hizo cargo.
Alice se hizo cargo… y Alice era meticulosa sobre los detalles.
Abrí mis ojos y le di a Luke una pequeña sonrisa mientras observaba mi rostro. Me puse de pie lentamente, cuidando cada movimiento, cómo si estuviera todavía en shock. "Gracias," dije, componiendo mi voz ligeramente. "Claro que lo aprecio."
Asintió y caminó hacia la puerta. "De nada, Isabella, aunque me gustaría que no tuviera que hacerlo." Sacudió su cabeza. "Cómo alguien pudo haber hecho algo así a Lanna… Ella es una mujer muy talentosa. Espero que atrapen al bastardo," murmuró sombríamente.
Una nueva ola de culpa me invadió –Victoria pudo haber comenzado el ataque hacia Lanna, pero yo había sido la única que casi termina lo que ella no pudo. Si no fuera por Edward, Lanna estaría muerta.
xoXox
Fui hacia la estación con los detectives en su discreto Dodge negro. Me habían dado la opción de manejar por mí cuenta o que alguien más me llevara, después de todo, no me encontraba bajo arresto. Alice me había dicho que ellos me ofrecerían varias opciones, y lo que mejor trabajaría a mí favor sería ir con ellos en vez de por mí cuenta. Tenía toda la fachada de joven inocente e ingenua, que se reforzaba con mi apariencia juvenil. Era obvio por el modo en que los detectives –quienes se habían presentado como Detective Hogan y Detective Jones –mantenían echando vistazos hacia mí, que ellos pensaban que mi juvenil apariencia era un fuerte indicador de lo frágil que era. Me molestaba tener que jugar con esto y tan sólo lo iba a utilizar hasta que el "shock" se hubiera desvanecido.
Hasta que ellos me guiaron hacia uno de los salones de interrogación, fue que vi a través de una pared de cristal, en la sala de espera, una figura alta y de cabello rubio parada junto al escritorio de recepción.
"Carlisle," susurré, demasiado rápido para que los detectives escucharan.
Bajó su lapicero mientras sonreía al oficial uniformado detrás del escritorio, mientras le regresaba una hoja de papel con un suave 'Gracias'. Se giró casualmente, y entonces, sus ojos recorrieron la habitación antes de encontrarse con los míos a través del cristal. Sonrió amablemente, sus labios curvándose ligeramente por la comisura de su boca.
No tenía idea de que él fuera estar aquí. No comprendía porqué él estaba aquí. Sabía que él debió haber estado primero en la escena, de acuerdo con los humanos, pero aun no comprendía porqué tenía que estar en la estación de policía. Sin duda, hubieran tomado su declaración en el hospital.
"Por aquí, Señorita Masen."
El detective Jones o Rookie, como el detective Hogan acostumbraba a llamarle, se había mantenido junto a mí tanto como su subconsciente se lo había permitido. Ahora se apresuraba a mantener la puerta abierta para mí. El latido de su corazón se incrementó mientras pasaba junto a él y asentía con un suave 'Gracias'. Ni esperó por Hogan a que entrara, sólo saltó a mi lado y extendió una silla para mí. Contuve un suspiro. Estaba agradecida de no tener la habilidad de Edward para leer los pensamientos –el comportamiento de Jones era más que suficiente para despertar mi molestia.
Tomé asiento y esperé a que ellos se sentaran también. Estaba cansada de aquél acto sin sentido.
"¿Cómo puedo ayudar?" Pregunté suavemente.
Hogan se deslizó hacia atrás en su silla, colocando sus brazos sobre la superficie de la mesa. "Queremos que comprenda, Señorita Masen, que usted no está bajo arresto."
"Comprendo," murmuré, tratando de no mostrar mi enojo. "Quiero saber el modo en que puedo ayudar a poner tras las rejas al atacante de Lanna." Cómo si tuvieran oportunidad. La cárcel nunca retendría ningún vampiro, y Victoria podía convertirlos en su banquete antes incluso de que supieran que había pasado.
Hogan abrió un folder amarillo con el escudo impreso al frente y las palabras 'Policía del Estado de Illinois.' Habló mientras me lo pasaba. "Bueno, primero necesitamos hacerle unas cuantas preguntas para liberarla como sospechosa…"
"En este momento, cualquier persona relacionada a la oficina es sospechosa," me informó Jones con una mirada de disculpa en su rostro.
Hogan le dio a Jones una mirada de reproche y continuó. "Así que, si usted puede decirnos, ¿dónde estaba anoche, Señorita Masen? Uno de sus clientes arribó a la escena cerca de las siete, manifestando que ustedes tenían una cita para trabajar sobre un manuscrito. Una Señora con apellido Sovent." Entrecerró los ojos mientras leía el reporte dentro del folder. Leí cada palabra de arriba abajo. Me miró de nuevo. "Pero usted nunca se presentó."
Sacudí mi cabeza, frunciendo el ceño. "No, yo estaba…" me detuve y tomé aire ruidosamente para propósito teatral antes de comenzar de nuevo. "Lanna…" hice una mueca delicadamente, "se supone que Lanna cancelaría la cita por mí." Mi voz fue suave y llena de reproche. "Estaba con mi pareja. Él tan sólo acaba de regresar de un viaje al extranjero." Jones se enderezó y se sentó hacia atrás con un molesto suspiro, tan sólo al escuchar la palabra 'pareja'.
"Así que quería cancelar su cita, ¿para pasar la noche con él?"
Torcí mi boca con tristeza. "Sé que no es nada ético, pero… parecía que no lo había visto en años." Al menos eso era cierto. "Usualmente no antepongo el placer ante los negocios, Detective Hogan, pero simplemente… necesitaba verlo."
"Su otro secretario… Christian… mencionó que tuvo visitas unas horas antes. Él dijo que era inusual que tuviera visitas sin programar."
Asentí, mirando mis manos mientras jugaba con ellas incómodamente. "Eso es verdad." Dudé, para continuar suavemente, "No soy una persona muy social, Detective Hogan. No es que no disfrute de la compañía, sólo que… no siempre encajo con otras personas fuera de la atmósfera laboral."
Jones alzó una ceja. "Todo mundo en la oficina parece tener una muy buena opinión de usted, Señorita Masen."
Lo miré directamente a los ojos. Sus músculos se tensaron mientras evitaba estremecerse. Su actitud era molesta y yo no hacía el menor esfuerzo para no asustarlo. Alice me reprenderá por ello cuando llegue a casa. "En la oficina, Detective Jones. Parte de la esfera laboral."
La sangre corrió por sus mejillas mientras se echaba hacia atrás, parpadeando.
Mi celular timbró desde mi bolso, puesto recatadamente sobre el piso. Automáticamente, me apresuré a tomarlo y luego me detuve, mirando a los dos detectives frente a mí. "¿Les molesta si…?"
"Adelante," permitió Hogan.
Saqué mi teléfono y levanté la tapa. El mensaje era de Edward.
Amor, ¿estás bien? Acabo de ir a recoger a Carlisle en la estación de policía y me dijo que algo sucedió en la oficina anoche. Mencionó que fuiste solicitada para ¿interrogatorio? No sé si comprendí, pero te esperaremos afuera hasta que termines. Te amo.
Estaba aquí, al otro lado del pasillo. Cerré el celular con fuerza y regresé mi atención hacia los detectives. Obviamente, algo iba a suceder, y él quería estar cerca de mí. Su mensaje estaba lleno de información de la cual había estado previamente atento, con un tinte de pánico y confusión como lo haría siendo mi pareja –una cubierta, en caso de que a los detectives se les ocurriera verlo. Seguro andaba averiguando alguna información preliminar.
Hogan estaba tomando algunas notas en la libreta junto a su codo –conjeturas sobre lo que le acababa de decir. Puse mi celular en la mesa frente a mí.
"¿Quiénes eran sus visitas, Señorita Masen?"
"Mi pareja y su hermana."
"¿Y cuál era el propósito de su visita? ¿Fue lo que la decidió a cancelar su cita con la Señora Sovent?"
Sacudí mi cabeza. "No. Um… de hecho, fue cuando hice la cita. Ellos llegaron de sorpresa. Les hubiera dicho que no de haberlo sabido."
Alzó la mirada con una ceja levantada. Sus ojos se alejaron de los míos, enfocándose en algún lugar justo sobre mi frente, pero vi la pregunta.
"Porque teníamos la visita del Ejecutivo en Jefe," expliqué. "El día estuvo muy ocupado."
Hogan asintió, regresando a su libreta de apuntes. Una capa delgada de sudor cubría su frente. Eché una mirada hacia Jones y él tenía sus brazos cruzados fuertemente sobre su pecho, determinado a mirar sobre mi hombro. Obviamente necesitaba esforzarme más en hacerlos sentir cómodos. "¿Hace cuánto tiempo volvió su pareja?"
Modulé mi voz ligeramente, esperando que la diferencia no fuera muy obvia. "Hace unos días. Sólo he hablado con él una vez antes de que viniera a mi oficina, y fue por teléfono. Ayer fue el primer día que lo vi." Ambos se relajaron visiblemente, pero no por completo.
"Entonces, ¿cuándo decidió cancelar su cita con la Señora Sovent, Señorita Masen?"
Fruncí el ceño como si estuviera pensando sobre el tema. "Cuando mi pareja llamó, y preguntó si podría librar mi agenda para la tarde." Sacudí mi cabeza. "Cómo dije Detective, no es algo que usualmente haría pero sentía que no lo había visto en… eones y cuando se presentó más temprano en mi oficina, tan sólo empeoró la situación." Dejé que mi voz disminuyera, cómo si estuviera avergonzada de admitirlo… De hecho lo estaba. Viéndolo en mi oficina ayer, casi me había vuelto loca… ya ni digamos cuando comenzó a besarme.
Hogan asintió de nuevo mientras Jones bufaba quedamente.
"¿Cuál es el nombre de su pareja?"
"Edward. Edward Cullen."
"¿Cullen?" Hogan pasó las hojas que tenía en las manos. "¿Está él relacionado con el Dr. Carlisle Cullen?"
Asentí. "Sí. El doctor Cullen es su padre."
"¿Podemos tener algunos datos para localizar a su pareja? Sólo necesitamos que verifique su declaración."
Así que ese era su plan. Tomé mi celular y lo agité suavemente indicando el mensaje que justo acababa de recibir. "Um… de hecho, Detective Hogan, él está afuera en el cuarto de espera con Carlisle. Están esperando por mí."
Las cejas de Hogan se alzaron en sorpresa. "Excelente. ¿Podrías ir afuera y traerlo, Rookie? Mataremos dos pájaros de un tiro."
Jones se paró con un ligero ceño, obviamente infeliz con su tarea. "¿Cómo luce?"
"Cabello cobrizo, pálido…" No creo que darle una descripción de mi personal manera de calificar la apariencia de Edward le ayude, aunque la idea era tentadora. "Él estará con el Dr. Cullen. No pasarán desapercibidos."
Él salió y Hogan se aclaró la garganta, leyendo a través del reporte.
"¿Recuerda la última llamada que salió de su oficina, Señorita Masen?"
Fruncí el ceño cómo si la pregunta no tuviera ningún sentido. Y no la tendría, si estuviera menos involucrada. Pero Alice mencionó que esta sería la pregunta que harían para validar la historia de Carlisle al ser el primero en la escena –él había recibido una llamada a su casa alrededor de las seis treinta y el identificador marcaría el número privado de mi oficina, un número que anteriormente le había dado a Edward, que había a su vez programado en su teléfono. Cuando él contestó, había escuchado el sonido de alguien en problemas pidiendo ayuda, mezclados con gritos de dolor. Pensando que era yo, él había dejado inmediatamente, llamando al 911 en el camino. Si mi última llamada había sido hacia la residencia de los Cullen, entonces Lanna había alcanzado el teléfono de mi escritorio y marcado 'redial' con el único objetivo de pedir ayuda –un escenario perfectamente plausible.
Por supuesto, en realidad, la llamada de las seis treinta había sido yo y de hecho, había sido Edward quien había contestado. Pero para que nuestra coartada funcionara, había tenido que llamar temprano, antes de 'ir a casa'. Alice había mandado a Jasper para hackear las grabaciones de la compañía telefónica y alterarlas, para que pareciera que de hecho, había llamado temprano ese día.
"Sí. Edward me marcó cuando estaba en una junta y dejó un mensaje pidiéndome que le regresara la llamada a la casa de sus padres."
"¿Y usted hizo esa llamada desde el teléfono de su oficina?"
"Sí."
Él asintió, bajando la mirada sobre el reporte. "Está bien." Estaba incómodo con mi presencia y evitaba verme a los ojos. No había hecho contacto ocular por más de tres segundos todavía, en toda la mañana. Era difícil saber si estaba siendo engañado al no lograr contacto con el interrogado. Supongo que hacía mi trabajo más fácil, porque no había hecho ninguna llamada en ese teléfono desde que hablé con la Señora Sovent –mientras Edward había estado sentado frente a mí observándome –hasta cuando le llamé a su casa para tratar de distraerme de la furiosa sed que sentía.
Escuché fuertemente las pisadas de Jones, seguidas por las suaves de Edward viniendo desde el pasillo hacia donde estábamos. Cuando Jones entró, tan sólo mantuvo la puerta abierta lo suficiente para no considerarse maleducado, hasta que Edward puso su mano para mantenerla abierta y siguióa al detective hacia dentro.
Observé el modo en que sus cejas se juntaron en el ceño mientras reparaba en la escena, la preocupación que emanaba mientras se apresuraba lentamente hacia mí lado, sentándose junto a mí y tomando mi mano. Él era mucho mejor que yo para actuar.
"¿Está todo bien?" Preguntó, y pude decir que su preocupación era genuina –él sabía que no me gustaba mentir. "¿Qué sucede?"
"Estoy bien," dije tranquilamente, cerrando mi mano libre sobre las otras que permanecían entrelazadas. Sabía que parte debía jugar aquí. "¿Qué te dijo Carlisle?"
Los ojos de Edward fueron entre los míos y los de los detectives, llenos de confusión. Tenía que cederle el honor –realmente era buen actor. "Él mencionó que alguien había sido atacado en tu oficina anoche, y que habías sido llamada a un interrogatorio." Sacudió su cabeza. "Es absurdo. Él mencionó que no eras sospechosa, entonces…"
Hogan habló y ambos volteamos nuestras miradas hacía él. El modo en que se estremeció no pasó desapercibido por ninguno de nosotros. Si él había estado incómodo antes con sólo un vampiro mirándolo fijamente, nada tenía que ver la forma en la que se debe de estar sintiendo ahora con ambos dentro. Jones había tomado una posición de pie detrás de Hogan, los brazos cruzados sobre su pecho. No estaba seguro si estaba molesto o era puro instinto de preservación.
"Sr. Cullen, tan pronto como pueda verificar la coartada de la Señorita Masen, ella estará libre de irse." Sus ojos color avellana estaban puestos sobre la frente de Edward, en vez de sus ojos. Estaba teniendo la ligera impresión que él quería terminar esto tan pronto como fuera posible. "¿Puede decirnos donde estuvo ella anoche, Sr. Cullen?"
"Por supuesto. Ella estaba conmigo." Cómo si fuera a estar en otro lugar.
"¿Y dónde fue eso, exactamente?"
Los hombros de Edward se encogieron un poco. "En su casa. Acabo de volver del extranjero y como vivo con mis padres hasta que consiga un nuevo lugar donde establecerme, optamos por pasar la noche en su casa." La verdad a medias sólo salió de su lengua como si nada.
"¿No la llevó a cenar a algún lado?"
Bueno, eso sonaba cómo un golpe bajo personal para Edward. Observé cómo una sonrisa se comenzaba a extender en su rostro, jugando con las comisuras de su boca. Él tampoco lo pasó por alto. Sus ojos brillaron burlones mientras dirigía una mirada hacia mí. "No," mintió. No es como si tuviera nuestra comida andando por toda la casa. "Bella nunca ha gustado de restaurantes lujosos." No pude evitar sonreír ante eso. Al menos eso era cierto.
"¿Cuándo regresó del extranjero?"
"El lunes."
"¿Y ayer fue el primer día en el que se vieron?"
"Sí."
"¿Sabía usted que tenía una cita de negocios ayer en la noche?"
Me pregunto si debería estar ofendida de que no me hubieran preguntado al menos, dejar la habitación mientras confirmaban mi historia. ¿No se supone que esto debe de hacerse de manera individual, que hay canales por los cuales nos podríamos comunicar que deberían de ser cuestionados? Observé al detective mientras escribía en su libreta, notando la creciente capa de sudor en su frente. Estaba apurado por concluir con esto.
De nuevo, Edward sólo alzó sus hombros, pero esta vez su expresión era un poco avergonzada. Se veía tan adorable con esa expresión… quizás porque la veía muy rara vez.
"Claro que sabía que tenía una cita, porque yo estuve ahí cuando ella la agendó. Pero de todos modos le llamé para preguntarle si podía cancelarla por mí." Su mirada se posó de pronto en la mía, sus ojos llenos de pasión. "Y estoy alegre de haberlo hecho." Regresó su mirada a los detectives. "Siento mucho lo que le sucedió a Lanna –era una chica agradable. Pero si Bella hubiera estado, ¿quién dice que no pudo haber sido ella?" Su mirada de nuevo en mí. "Carlisle me dijo que pensó que eras tú cuando el teléfono sonó. No sabía que tu ya habías dejado el edificio y estaba aterrado."
Hogan asintió de nuevo, –si su sentido de preservación no fuera alto, me hubiera preguntado si era lo único que sabía hacer –mientras Jones, infeliz, fulminaba nuestras manos entrelazadas.
"Señorita Masen, ¿a qué hora dejó el edificio?"
Fruncí el ceño mientras pensaba por un momento. Alice me había comentado ya, que Victoria había cerrado las cámaras de seguridad. Cuando dejé el edificio para llamar a Edward sobre las llamadas preguntando por mí, faltaba poco para las cinco, las cámaras aún estaban puestas. Cuando regresé cerca de una hora después, estaban apagadas –nadie me había visto regresar a las oficinas.
"Creo que fue como a las cinco y cuarto."
"Y su secretaria, la Señorita Bells ¿aun se encontraba ahí?
Afirmé. "Sí." Me estremecí; la figura mutilada de Lanna que yacía debajo de mi ventana resplandeció frente a mis ojos. Edward liberó su mano de entre las mías y la remplazó con la otra, mientras me abrazaba a modo de consuelo con su mano alrededor de mi nuca, justo debajo de mi cabello. "Cuando me iba, le pregunté…" Sacudí mi cabeza. "Le pregunté si había podido contactar a la Señora Sovent. Dijo que no, pero que tenía otras cosas que necesitaba terminar antes de irse, así que seguiría insistiendo. Me dijo que no me preocupara y que me divirtiera." Me giré hacia Edward. "Me hubiera gustado que se fuera."
Y lo hice. Le había dicho que no había necesidad de que se quedara, pero fue muy amable para su propio bien. Ella creía absolutamente que había tenido la culpa del lío con el guión, evitando que fuera a casa y resultando en lo que había sucedido. Creo que finalmente comprendía, en alguna pequeña proporción, la agonía que pasó por Edward cuando yo era humana. Aún así, me sentía incluso peor ahora, porque no solo había sido la que casi termina matándola, sino que ahora había puesto palabras en su boca que ella nunca había dicho. Me sentía terrible por depender en el hecho de que, si muere, no podrá cuestionar nada de lo que digamos o no, y si sobrevive, el trauma del ataque, se vaya en su contra con cualquier cosa que diga.
Me sentía absolutamente desdichada, y Edward podía sentirlo. Se giró hacia los detectives. "¿Hay algo más, Detective?"
Hogan sacudió su cabeza. "Creo que hemos terminado por hoy. Gracias por hablar con nosotros Señorita Masen, Sr. Cullen."
"¿Nos hará saber si algo sucede?" Pregunté suavemente mientras nos poníamos de pie. "¿Si tiene más preguntas?"
Hogan asintió, poniéndose de pie también. "Por supuesto."
Edward mantuvo su mano en mi espalda mientras me guiaba hacia el pasillo. Dejé escapar un fuerte suspiro mientras dejábamos el lugar, agradecida por dejar de mentir por el momento. Los detectives se quedaron el la habitación. Escuché el suave silbido de Jones a través de las paredes a prueba de ruidos.
"¿Qué fue eso?"
links de la autora: http : / www . fanfiction . net/ u/ 1581686 / xxSiLvErDrAgOnxx (sin espacios)
link de la historia: http : / www .fanfiction . net /s /4272062 /1/ Its Better When I Bleed For You (sin espacios y con guiones bajos en el titulo...)
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