Dean se quejó, pero apenas fue un sonido audible, no iba a permitir que aquellos hombres que le rodeaban se vanagloriaran de saber que estaban causándole dolor. Apretó con fuerza los puños, aunque apenas pudo mover las manos pues la tenía perfectamente atadas a la mesa en la que le habían colocado. Cualquier tipo de intento de escapar, hubiera sido inútil con las manos y las piernas atadas.
"Si no intentas luchar, las cosas serán mucho más fáciles para ti joven cazador. No queremos hacerte daño, en realidad no nos sirves más que de cebo para nuestra verdadera presa."
"Jamás llegaréis a mi hermana, antes tendréis que matarme que ponerle una mano encima a Julie." El hombre que acababa de hablarle le miró a los ojos y sonrió con maldad. Aquella expresión no parecía provenir de un verdadero ser humano, más se parecía a los múltiples demonios que había conocido a lo largo de los años.
"Entiendo tu postura Dean." El hombre sacó un cuchillo que tenía sujeto en el cinturón y lo acercó al brazo del cazador. "Pero dime una cosa, ¿Qué es lo que dirá tu hermana cuando se entere de lo que te vamos a hacer hasta que ella decida venir a nosotros? ¿Crees que te quiere lo suficiente?"
"¡Dejad en paz a mi hermana!" Gritó Dean con fuerza, pero su voz quedó ahogada por el dolor en el brazo cuando el cuchillo atravesó su piel.
"¡Llámala!" Le dijo el despreciable hombre deteniendo el cuchillo nada más haber entrado en su piel. Al tenerlo tan cerca, Dean creyó que los ojos del hombre brillaban con intensidad, pero tan sólo fue su imaginación. "Llámala o sentirás más dolor del que nunca has podido imaginar."
"Créeme, puedo aguantar mucho." Contestó Dean con la voz más temblorosa de lo que le hubiera gustado expresar. "No voy a poner a mi hermana en peligro para que vuestro grupo de tarados consiga su propósito."
"Muy bien entonces, si esa es tu decisión, la respetaré." El hombre sonrió de nuevo, pero entonces si que se iluminó una chispa en sus ojos. Cogió el cuchillo con decisión entre sus dedos y poco a poco, muy lentamente lo fue introduciendo bajo la piel de Dean.
No quería hacerlo, sabía, o al menos tenía la sensación de que si gritaba atraería a Julie como si de un canto de sirena se trataba. Los hermanos estaban conectados; lo había notado con Sam y sabía que con Julie pasaba lo mismo, ella lo sabría, notaría su dolor, sentiría su agonía y correría a ayudarle. Aquellos desgraciados también debían de contar con ello y no iban a desaprovechar la oportunidad de conseguir a su hermana sin luchar.
Pero finalmente lo hizo, gritó al no poder aguantarlo más, al comenzar a notar la sangre correr por su brazo y gotear en el suelo y sin saber porque, notó que el corazón se le desgarraba ¿o tal vez no era el suyo?
"Julie no, no vengas, te matarán y se harán con el bebé." Apenas podía pensar ya con lógica, aunque no estaba del todo seguro si era porque estaba a punto de perder el conocimiento o porque le habían drogado, pero un momento más tarde, sintió que su cuerpo no era real, que no había nada más debajo de su cabeza, no había dolor, ni miedo, nada. finalmente cerró los ojos y se dejó llevar.
- o -
"¡Dean!" Julie gritó tan alto que despertó a Sam que se había quedado dormido en el sofá. El cazador entró como una exhalación en el dormitorio y allí se encontró a Julie, sentada en la cama, sudando y respirando con dificultad.
"Cariño ¿estás bien? Seguro que no ha sido más que un mal sueño." La chica negó con la cabeza, pues había visto demasiadas cosas, horribles todas ellas, como para decir lo que realmente le ocurría. "¿Qué ha pasado tienes mala cara?"
Sam se sentó a su lado y esperó. Julie tenía la mirada fija y perdida en la pared de enfrente. Las imágenes todavía estaban allí en su mente y se repetían una y otra vez. El cuchillo hiriendo a su hermano, los extraños cánticos, Dean retorciéndose de dolor y al final la voz triste de su hermano, rogándole que no le ayudara. ¿Cómo podía ella dejarlo tirado y hacer una cosa así?
Los ojos de Julie se llenaron de lágrimas antes de que pudiera decir nada y las manos de Sam abrazando su cuerpo todavía le hacían sentir más vulnerable. "Tienen a Dean, el culto de los sabios tiene a Dean y le están…" Se mordió el labio con fuerza, hasta estar a punto de hacerse sangre, le costaba tan decir aquello. "Le están torturando para llegar a mi."
"Sólo ha sido en sueño. Hemos pasado por mucho últimamente y estás preocupada por Dean, es normal, yo también lo estoy. Pero estoy seguro que tan sólo se ha retrasado un poco." Julie negó con la cabeza repetidas veces.
"Se muy bien lo que he visto y estoy completamente segura que no era un sueño. Los sueños no duelen tanto." Se recostó sobre el pecho de su hermano. Sam no dijo nada, sabía muy bien lo que era una visión, pues había tenido las suficientes a lo largo de su vida para saberlo. "Dean tiene miedo." El cuerpo de Sam se tensó, pocas veces había visto a su hermano tener miedo y siempre era porque algo malo les pudiera ocurrir a ellos. "No quiere ser el cebo."
"Julie."
"Pero no puedo dejar que sufra por mi culpa. Ellos me quieren a mi, quieren al bebé, lo he visto en la visión. En cuanto tengan eso soltarán a Dean, no les sirve absolutamente para nada."
"O lo matarán sin más."
"¡No!" Pero si no era así ¿Por qué su corazón le decía que Sam tenía razón? No dijo nada, se mantuvo en silencio acurrucada contra el cuerpo de Sam. "Pero tenemos que hacer algo."
"Esto no nos llevará a ningún lado." La voz sonó con fuerza en la cabeza de la joven cazadora. "Tenemos que usar métodos más convincentes para que la chica venga aquí. Llevadlo a la celda."
"¿Y que hay de sus heridas? Los cortes son muy profundos, podrían infectarse." Se le hacía raro escuchar dos conversaciones al mismo tiempo, lo que le estaban diciendo Sam, a lo que no le estaba prestando demasiada atención y lo que esos hombres discutían. En ese momento el futuro inmediato de su hermano le parecía más importante.
"Precisamente, cuando haya perdido la cantidad de sangre necesaria, cuando las heridas se infecten y note que la fiebre es demasiado alta como para controlarla, entonces veremos si sigue sin querer pedir ayuda a su hermana."
Julie rompió a llora desconsoladamente, pues en su mente apareció la figura de su hermano, ahí tirado en una habitación que estaba casi a oscuras por completo. El lugar era húmedo y aunque ella no sabía muy bien porque, estaba segura que olía fatal.
Si Dean estaba tan mal como esos tipos decían, no sobreviviría mucho tiempo allí encerrado.
"Tenías razón." Sam había dejado de hablar, al darse cuenta que su hermana estaba más allá de lo que estaba diciendo. "Van a matarle, pero lo harán para que me pida ayuda. Sam van a matarle mientras nosotros nos quedamos aquí." Julie agarró con fuerza el brazo de su hermano y clavó allí sus uñas con fuerza. "Tiene que haber algo que podamos hacer para ayudarle, debemos ir, tal vez los podemos coger por sorpresa si no nos esperan."
"No, tu no vas a ninguna parte y mucho menos en tu estado. Lo que ellos quieren precisamente es verte aparecer. No voy a entregarte a ellos en bandeja de plata." Sam estaba asustado, no podía negarlo y tampoco le importaba que Julie conociera sus sentimientos.
Tenía miedo por Dean, por perder otra vez a su hermano mayor. Pero también tenía miedo por Julie, en cuanto eso tipos la tuvieran cerca se la llevarían y seguramente no volverían a verla, al menos con vida.
Pero si algo le daba miedo de verdad, era la expresión en los ojos de su hermano si algún día le decía que estaba vivo gracias al sacrificio de Julie, que ella quiso salvarle y Sam no le detuvo. Pensar en el odio que crecería en Dean por haberlo permitido, era mucho peor que cualquier otro dolor.
"No vas a dejarme atrás porque esté embarazada. ¿Crees que quiero a este niño si tengo que perder a Dean por tenerlo? La familia es lo más importante en mi vida, tu y Dean sois todo lo que tengo y no voy a perderos a ninguno de los dos por vuestra cabezonería, por la misma que me separó de papá."
Sam miró a su hermana. Nunca habían hablado realmente de eso. los dos hijos pequeños de John había terminado por distanciarse de su padre. Por un lado Sam se había ido a la universidad y por otro Julie, que pese a seguir con la familia sabía que su padre no la veía igual que a Dean, no la consideraba una verdadera cazadora y nunca la había tratado como tal.
"No le dicho que le vayamos a perder, he dicho que no te voy a sacrificar a ti." Julie se dispuso a decir algo pero Sam no se lo permitió y continuó hablando. "Voy a llamar a Bobby y juntos iremos a buscar a Dean." Le besó en la frente, todavía cubierta de sudor para intentar hacerle sentir mejor. Julie se abrazó a él.
Estaba aterrada, intentaba hacerse la fuerte, igual que Dean hacía siempre, pero no lo consiguió, tal vez porque era una persona mucho más sensible, tal vez porque adoraba demasiado a sus hermanos o tal vez porque tenía las hormonas desbocadas a causa del embarazo.
"No quiero quedarme atrás. Papá siempre me lo hacía, ¿recuerdas? Siempre decía que era peligroso, que esperara en la habitación, que…" Las palabras se le atragantaron, no quería pensar en la posibilidad de perder a Dean tal y como había perdido a su padre había ya dos años. "No quiero perder a Dean."
"No lo vamos a perder, por eso te necesitamos a ti." Julie levantó la cabeza por fin y se sorprendió al ver a su hermano sonriendo. "Tu estás conectada con él, tienes esas visiones, las que te hacen ver ellos. necesito que nos vayas guiando, que nos digas como está Dean."
"¿Quieres que te diga si va aguantando?"
"Quiero que me ayudes a dar con él. Porque sabes una cosa… tu eres quien va a encontrarlo, vas a ser mis ojos y cuando Dean se encuentre bien le diré que si no hubiera sido por ti, no habríamos dado con él."
"¿Lo dices en serio?"
"Completamente."
- o -
Dean despertó completamente debilitado, le dolía todo el cuerpo y apenas podía moverse, todos los miembros le pesaban demasiado. Sabía perfectamente que no le quedaba mucho tiempo, que esa gente quería dejarle morir, pero no les iba a entregar a su hermana, no la conseguirían mientras él estuviera vivo y tuviera fuerzas para seguir luchando.
"Dean." Sabía que se trataba de Julie, pero no tenía fuerzas para contestar a una voz que tan sólo podía salir de su imaginación. "Aguanta un poco más, Sam y Bobby están en camino."
"No creo que pueda." Dijo por fin con un hilo de voz.
"Claro que puedes y si te encuentras mal, si te sientes desfallecer sigue mi voz." Dean sonrió. Se quedó ahí tumbado, tirado en el suelo sin moverse. Tal vez después de todo Julie tuviera razón y Sam pudiera llegar a tiempo para salvarle.
- o -
Julie sonrió en sueños al escuchar la respuesta de Dean. Sam tenía razón, podía hacerlo, podía ayudarle más que nadie y además podía cuidar de su hermano mayor tal y como él llevaba haciéndolo desde que ella era un bebé.
