Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.

La historia nace de mí inspiración , realizada con el afán de entretenimiento y sin fines de lucro.

-Me sentía como flotando, liviana como el aire, no tenía miedo, solo Sentí paz y tranquilidad, estaba sumida en un sueño profundo y sentía tu contacto, el calor de tus manos, tú toque es inconfundible para mí, sentía entrada en mis manos la suavidad de tu cabello, seguramente es un sueño, un dulce sueño, pensé pero escuché tu voz.

-¿Estas llorando amor? Te pregunte Pero no me respondiste.

Trate de despertar pero no pude, llore, llore de impotencia al saberte afligido, perdón por ser tan soberbia y dejarte solo, por abusar de tu amor, sentí tu consuelo y como tus besos llenaron mi rostro secando mis lágrimas, puedo sentir tus manos acariciando mi cabello.

Tú voz me tranquiliza y mientras me hablas puedo vernos, es como ver una película en donde tú y yo somos los protagonistas, cuantos recuerdos mi Ángel, puedo sentir cada abrazo y cada beso que te di desde pequeños, te amo desde que te vi por primera vez, cuando asomaste tu carita de Ángel cuando estaba en mi cuna.

-Siento como mi corazón late con fuerza tanto que no pareciera el mio, siento miedo mi Angel, pareciera que tengo dos corazones en el pecho, lo extraño es que no laten al mismo tiempo, tengo sentimientos que no entiendo estoy feliz y triste al mismo tiempo, tengo ganas de llorar y de reír, creo que finalmente estoy enloqueciendo.

Cada día escucho más lejos tu voz mi Ángel ¿por qué estás tan lejos?

-No te preocupes mi niña, escuché que decían y pude ver la cara de una chica joven tendría unos diecisiete o dieciocho años.

-¿En dónde está tu niña? le pregunto, me vio con tanto cariño y con una sonrisa tan cálida, parecían tan familiar esa chica.

-Está aquí contigo y se inclinó y besó mi cabeza, pude ver mi cuerpo transformarse, y poco a poco me convertí en una niña, sentí tanto amor por aquella mujer, que ya no sentí más tu voz, me sentí tan llena de amor.

-¿Sabes que nunca estarás sola verdad? Me pregunto.

-Sí mi Angel siempre me acompaña, siempre me cuida.

-Lo sé, yo los estuve vigilando, tus padrinos también y dos personas que los quieren mucho a ti y a tu Angel.

-De verdad? Quien? Pregunté queriendo saber.

-¿Recuerdas a Candy y Albert?

-Sí, contesté feliz, yo los conozco ¿pero por qué dices que me quieren?

-Porque son nuestra familia mi niña, y también de tú Ángel.

-¿Nuestra? También tuya? pregunté Asombrada.

-También mía mi amor, contestó la mujer.

-¿Cómo te llamas?

-Carolin me contestó sonriendo ¿quieres ir a un lugar especial?

-Sí, estoy cansada de estar aquí, Carolin me sonrió, me tomó de la mano y tan solo dimos unos pasos y estábamos en el bosque y llegamos caminado en silencio al lago.

-Carolin yo conozco este lugar mira allá está la casa del lago, salí corriendo y mientras corría sentí como mi cuerpo cambió de nuevo, ya no era una niña me veía como una adolescente, me detuve de repente al escuchar tu voz, sentí tu mano entrelazada a la mía y me puse a llorar.

-¿Caroline por qué llora mi Angel? Le pregunto.

-Esta un poco triste mi niña, me contestó.

Sentí tus labios sobre los míos y cerré los ojos, tus lágrimas corrieron por mis mejillas uniéndose con las mías, tus palabras de consuelo me tranquilizan y deje de llorar, al abrir los ojos ella no estaba, me sentí tan sola y vacía cuando no la vi, esa sensación tan familiar de abandono volvió a mí, respire profundo y comencé a caminar hasta la casa del lago, escuché risas y apresure mí andar, eran dos jóvenes corriendo alrededor de un árbol, ooh, me quede sorprendida cuando él se detuvo y me miró, eran tus ojos, eras tú mi Ángel pero te veías más grande.

-Por fin llegaste te estábamos esperando, dijo una chica de ojos verdes, no lo podía creer era ella, era Candy, mi heroína.

-¿Tú? Fue lo único que pude decir aún Asombrada.

-Sí, yo contestó entre risas.

-Pequeña no seas mala con la niña, aquello me molestó, por qué le dices pequeña? Pensé.

-¿Es que a mí no me reconoce señorita?

-Albert, fue lo único que logré decir, él levantó una ceja y se puso a reír Sí, pero no soy tu Angel mi niña, abrí muchísimo mis ojos al entender lo que decía y me lleve las manos a la boca, ambos se vieron y reían.

-Te pareces mucho a tu madre y a tu bisabuelo, me dijo él, tienes el cabello de él pero los ojos de tu madre, me dijo abrazándome.

-¿Mi bisabuelo? Digo extrañada, no sé de quién hablan.

-Archie está muy orgulloso de ti, me dijo Candy y se unió al abrazo.

-No, no esto no puede ser, dije y me aparte de los dos llorando, no puedo estar muerta, no lo puedo dejar solo, por eso ha estado llorando, desesperada salí corriendo y cuando me detuve estaba frente a un árbol gigantesco y frondoso, cai de rodilla sin dejar de llorar , escuché pasos a mí espada y una mano que se posaba en mi hombro no llores mi niña, no estas muerta, Asombrada levante mi rostro y vi a Candy sentada en en un banco bajo la sombra del un árbol.

-Mi Príncipe ¿viste que hermoso está la colina? Él la miraba con amor, luego extendía una mano hacia mí.

-Ven mi niña, tenemos que hablar, caminamos hasta Candy quien me invita a sentarme palmeando sobre el banco junto a ella.

-Carol tú y Albert son los últimos descendientes de nuestra familia.

-Hasta ahora dijo Albert sonriendo, y ella asintió con la cabeza con una gran sonrisa.

-¿Podríamos pedirte algo? Dijo ella de repente, Albert la miró y abrió mucho los ojos.

-No le digas eso por favor, ella sacó la lengua haciendo un gesto muy gracioso, que me hizo reír a carcajadas.

-Sí se lo voy a decir, Carol no dejes que ninguna mujer de la familia la llamen Elroy de nuevo, al escuchar aquello me hizo reír aún más, recordando la historia de ese par

-No es por eso que imaginas mi niña, Candy no quiere más mujeres solteras en la familia, aquello me causó mucha gracia.

-¿Tío, por qué dices que me parezco Archie? Pregunte, y Candy se soltó a reír y Albert volteó los ojos al cielo.

-¿Qué todos me van a llamar tío? Albert solo Albert por favor, decía simulando desespero.

-ja ja ja ja ja lo siento pero siempre te he llamado así.

-Lo sé mi niña siempre los estamos cuidando, ustedes son el tesoro de la familia Andrew y por ello que remos confiarte algo importante.

-Tú eres una Andrew por derecho propio, eres la última del linaje de Archie por tanto tú sangre también es Andrew.

- Soy Macland tío aunque siempre me he sentido como una Andrew, y la mansión como mi lugar.

-Y lo es, contestó Candy pensativa, tú madre fue descendiente de mí hermana Annie y Archie.

-No Candy mi madre es una inglesa, ella me vio y sonrió con cariño.

-Nunca reniegues de tu sangre mi niña, dijo Albert debes recordar siempre eso.

-Por eso tienes ese temperamento, agregó Candy que a uno n sonreía.

- Toda una Andrew, dijo guiñando un ojo.

-Queremos confiarte algo que sólo un Andrew puede poseer, y se levantó, debes recordar lo que te digo y lo que te muestro mi niña.

FUE TESTIGO DE NUESTRO ENCUENTRO, dijo posando su mano en el árbol, DESPUÉS DE QUINCE AÑOS COBIJO NUESTRO AMOR, y camino dando quince pasos, DE TODOS RESGUARDO EL TESORO QUE POR SIEMPRE NOS UNIÓ.

CONTINUARÁ...