Disclameir: los personajes no me pertenecen. Son obra de la maravillosa mente de Stepenie Meyer.

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Capitulo XI

Edward POV

Ya habían pasado más de una semana desde que, gracias a un empujoncito de mi madre, le envié las flores a Bella, y aún no había obtenido una respuesta de su parte. De hecho, no lograba dar con ella en urgencias, su área habitual de trabajo. Pero era aun más exasperante, que ya fuese viernes y estuviera, a solo un par de minutos de finalizar mi turno, sabiendo que no la volvería a ver hasta el próximo lunes, probablemente.

Me encontraba acomodando todo, par poder retirarme a casa, cuando mi teléfono celular comenzó a sonar. Atendí de inmediato la llamada al ver el ID.

- ¿Edward?

- Si ¿qué sucede mamá?

- Estamos aquí en el hospital- de inmediato me tensé.

- ¿Qué pasó? ¿Es Andrew? – pregunté raudamente.

- Tranquilo hijo. Si, es Andy. Ha estado descompuesto del estómago nuevamente, y hace un rato le subió un poco la temperatura. Lo traje para que lo revisaran, solo por si a caso. ¿Le realizaste los exámenes la vez pasada?

- Si mamá. ¿En dónde están?

- En el área de pediatría. La doctora ya nos esta por atender.

- Bien. Termino de dejar todo en orden y voy hacia allá- sin más, corté la comunicación.

Me apresuré a dejar todo listo para la próxima semana, y salí presuroso hacia la planta baja, al área donde se encontraban los consultorios pediátricos.

Una vez allí, escanee el lugar en busca de mi madre, pero no los hallé. Me acerqué a la pequeña recepción que allí había y pregunté por mi hijo. Lynn, como rezaba la placa en su pecho del lado izquierdo, me indicó que estaba siendo atendido.

Fui hasta el consultorio y llamé a la puerta.

- Adelante- se oyó una voz desde el otro lado.

Grande fue mi sorpresa, ante la imagen que vi. Mi hijo estaba recostado sobre la camilla, mientras unas manos delicadas y hermosas manos de mujer, presionaban su abdomen cuidadosamente.

- ¿Sientes algún tipo de dolor por aquí Andrew?

- ¡Papá!- exclamó Andy, antes de haber asentido con la cabeza, ante la pregunta de Isabella. Quien, hasta el momento, no se había inmutado de mi presencia en aquella sala.

- ¿Cómo estas hijo? ¿Qué comiste ahora?- dije regañándolo.

Bella, se volteó de inmediato.

- Doctor Cullen- fue su formal y sorprendido saludo.

- Doctora Swan, no sabía que la habían ascendido.

- Solo estoy reemplazando a la Doctora Scott, hasta que finalice su licencia por maternidad.

- Ah si! Claro- dije sin apartar mi mirada de la suya. La cual se mantenía seria. Mierda! Al parecer mis intentos de obtener su perdón habían fracasado.

- Bueno- dijo mientras ayudaba a mi hijo a reacomodar su ropa y lo bajaba de la camilla- noto un poco de inflamación intestinal. Pero sería bueno realizar nuevamente otros análisis. Estuve viendo los que se efectuaron hace unos días atrás, y todo aparenta estar bien. Pero sería bueno asegurarnos.

- No… no quiero que me pinchen otra vez- protestó Andrew.

- Lo sé Andrew- dijo Bella, mientras se acuclillaba para estar a su misma altura y tomaba sus manos a modo de consuelo- Yo también odio que me pinchen, pero a veces es necesario. Pero te prometo, que si sale todo bien, será la última vez.

Mi hijo asintió un poco mas animado.

Bella, tomó asiento en la silla detrás del escritorio, y comenzó a rellenar unas recetas.

- Mañana es sábado, pero supongo que Edward no tendrás ningún problema, en pedir en el laboratorio para que le realicen los exámenes, y poder tener los resultados a primera hora del lunes, para poder revisarlos.

- ¿Qué piensa que puede ser, Bella?- tras haberla nombrado, mi madre se giró de inmediato hacia mi, y una sonrisa cómplice se dibujó en su labios. Preferí ignorarla, aunque sabía que en cuanto saliéramos de aquí, sería bombardeado con miles de preguntas.

- No estoy segura, pero podría ser algún tipo de alergia o intolerancia a alguna clase de alimentos.

- ¿Cómo lactosa o gluten?- pregunté mi madre, a lo que Bela asintió.

- Estos tipos de alergias a veces son un poco difícil de diagnosticarse- comenzó a explicar- Supongo que como todo niño, consume leche o come galletas, o cualquier otro alimento que contenga lactosa o hidratos de carbono. En muchos casos, se diagnostican cuando las personas son ya adultas. Quizás, ha tenido alguna tipo de reticencia a estos tipos de azucares, pero con el tiempo suelen hacerse crónicas.

- ¿Qué recomienda que hagamos? Andrew toma todo los días al menso dos vasos de leche, y los spaghetti son su comida favorita- volvió a preguntar Esme.

- Por el momento, no podemos retirarle de pronto estas cosas, y mas, porque no estamos seguros. Podrían comenzar, disminuyendo un poco las cantidades, y que coma sano. Luego de tener los resultados, veremos que hacemos. Pero hoy en día, existen miles de productos para personas con estos problemas. No hay de que preocuparse. Solo contrólenlo. La temperatura ya ha bajado, pero eso no quita que vuelva a subir en unas horas. Pero, supongo que no tengo que decir nada más, Edward sabe que tiene que hacer.

- Si, Edward siempre sabe que es lo que tiene que hacer- comentó despectivamente mi madre.

- Gracias mamá. Me haces quedar muy bien- Bella sonrió, deslumbrándome, como hacia semanas que no lo hacía.

- Si no es más que la verdad hijo. O quieres que le cuente a Be…

- Mamá- le corté de inmediato.

Bella frunció un poco su seño ante el intercambio de palabras con mi madre.

- Bueno, eso es todo. Pero creo que este pequeño estará bien.

- Muchísimas gracias Bella, ha sido muy amable al haberse quedado unos minutos mas, para entender a mi nieto. Y ha sido todo un placer haberte conocido… por fin- dijo Esme, mientras se levantaba y se acercaba a Bella para abrazarla. Por un momento, permaneció rígida y a la vez sorprendida, ante la acción de mi madre, pero luego de unos segundos, respondió al abrazo.

- No ha sido nada, es parte de mi trabajo. Y también ha sido un gusto… conocerla- dijo titubeante.

- A dios, y de seguro nos volveremos a ver pronto. Nuevamente, gracias.

- Hasta pronto, y Andrew, has caso a lo que te digan tu padre y abuela, de acuerdo?

- Sip… lo prometo!- dijo con tono solemne, lo que nos hizo reír a todos- ¿Vamos papá?

- Vayan saliendo, ya mismo los alcanzo- Esme volvió a mirarme con complicidad y picardía, antes de salir del consultorio.

Una vez solos, el silencio se hizo algo incomodo entre nosotros. Comencé a rascar mi nuca un tanto nervioso. No sabía como abordar el tema.

- Así que ahora te dedicas a la pediatría?- comente como para comenzar.

- Pues… digamos que me propusieron ser el reemplazo de la Dra. Scott mientras este de licencia.

Luego de eso, el silencio volvió a hacerse presente.

- Es… muy agradable- comentó Bella un poco insegura.

- mmm… Quién?- pregunté como un idiota.

- Andrew, por supuesto. Tu madre también es muy simpática.

- Ah… si. Lo son, en verdad- y no sabía que mas decir. Luego de unos minutos, en los que mi mente me demostró lo incapaz de hilar una simple frase y obligar a mi boca a hablar, Bella, volvió a romper el incómodo elipsis.

- Gracias…por las flores. Aunque fue un lindo gesto de tu parte, y yo sea una loca histérica- admitió un tanto avergonzada- creo… creo que tenemos bastantes cosas de que conversar.

- Si, estoy totalmente de acuerdo. Pero, necesitaba pedirte disculpas, y te lo vuelvo a pedir. Perdóname por haberte hablado de ese modo. Por ser un idiota que no supo entenderte y por…

- Edward- me interrumpió- insisto en que hay muchas cosas que debemos hablar, pero no es ni el momento, ni el lugar.

- ¿Entonces cuando será el momento y el lugar?- cuestioné atosigado.

- Ahora ve a tu casa, con tu hijo. Te necesita. Pero… crees que mañana podamos almorzar? O vernos durante algún momento de la tarde. No lo sé, cuando tengas un par de minutos.

- Mañana pasaré por ti al medio día- sentencié, sin lugar a replicas.

- Esta bien.

Permanecimos otro par de minutos sosteniéndonos la mirada, tratando de descifrar en los ojos del otro, los verdaderos sentimientos respecto a esta situación. Una bastante incómoda, por cierto. Era fastidiante no poder llegar a comprender que era lo que pasaba por la mente de Bella. Y yo, era tan inseguro, que no sabía que diablos hacer.

- Nos veremos mañana- rompió el contacto visual, volteándose para tomar sus cosas.

- ¿Te puedo acercar hasta tu casa?- quería poder sentirla cerca solo unos cuantos minutos mas.

- No es necesario.

- Por favor…- pedí.

- De acuerdo- accedió tras soltar un suspiro.

Le avisé a Esme, quien aguardaba en la sala de espera junto a Andrew, que llevaría a Bella hasta su casa. Mi madre sonrió con satisfacción, mientras mi hijo, no comprendía mucho la situación. Por otro lado, Bella bajó su cabeza un tantoapenada, quizás?

En fin, las dos cortas cuadras que distanciaban el hospital del departamento de Bella, me resultaron interminables. El silencio era, por demás cansino. Pero no sabía que decir, y temía también arruinar todo, otra vez. Me detuve frente al edificio, obligando a mi mente a trabajar rápido, buscando algo inteligente que decir.

- Gracias- dijo Bella, antes de tomar la manija del auto. Cuando al fin pude reaccionar, ella ya iba a mitad de camino del portero.

A una velocidad sobrehumana, bajé del coche y logré alcanzarla. La sujete con mis manos sus brazos, inmovilizándola. Mientras la miraba fijamente, y podía ver claramente la sorpresa en su rostro. No aguanté ni un solo segundo más, y estampé mi boca sobre sus carnosos y rosados labios.

Se mostraba reticente a mis caricias, pero no mengüé mi agarre, y comencé a besarla con más devoción. Dejándole bien en claro la necesidad que sentía por ella. Rindiéndose, respondió al acto, el cual duró, hasta que el aire se convirtió en algo indispensable. Sin más, tuve que separarme de ella. Sus mejillas arreboladas y su respiración entre cortada, me hicieron desearla mucho más, aún.

- Hasta luego Edward- y sin más, me dejó allí. Parado como un idiota, viendo como ingresaba al edificio y subía al elevador.

Bella POV

Lo último que vi, antes de que la placa de metal se cerrara entre ambos, fue su rostro de desconcierto.

Me apoyé frustrada sobre el frío muro del elevador. Pensando en lo que había sucedido minutos atrás. Haber conocido a su hijo y su madre. La simpatía y ternura de Andrew me había cautivado completamente, un motivo que se sumaba para amar un poquito más a su padre. El dueño de esos dos pozos esmeraldas que me hechizaban cada vez que me miraba a los ojos. Esme, por los pocos minutos que había compartido con ella, me había demostrado lo maternal que era, y la devoción que profesaba por su familia. Una mujer de por demás agradable. No sé, si Edward le habría comentado algo sobre mi, y tampoco era como si hubiéramos tenido una relación, como para que le hablara de ello. Pero pude notar un leve cambio de complicidad con su hijo, en cuanto este último me llamó por mi nombre.

Por otro lado, estaba el muy incómodo silencio que se había echo entre ambos. Sentía como si un gran abismo hubiera entre nosotros, y esa sensación no era para nada agradable.

Llegué a mi piso, al tiempo en que mis pensamientos comenzaron a rememorar lo que sucedió en la puerta del edificio. Preferí dejar esos para luego. En cuanto me encontrara un poco más relajada y cobijada entre las cuatro paredes que encerraban mi habitación.

En la cocina se encontraba Leah, que desde hace una semana se encontraba al cuidado de Seth, ayudándole a cenar. Aunque eso era solo un intento, por que desde hacia unos días, mi pequeño había decidido ser un poquito mas independiente, y no dejaba que nadie le diera su comida, el solo tomaba sus cubiertos, y aunque derramara gran parte sobre su ropa, disfrutaba viéndolo así.

- Hola Leah- saludé.

- Buenas tarde Bella.

- Hola mi bebé hermoso- exclamé mientras rodeaba su cuerpecito y dejaba un sonoro beso en su mejilla- ¿Qué tal se ha portado este tornadito?

- Pues… a pesar de sus travesuras, muy bien- comentó con diversión Leah.

- ¿Te ha dado mucha guerra hoy?- Seth, no estaba acostumbrado a lidiar con mucha gente, y mucho menos con desconocidos, pero a pesar de todo, había congeniando muy bien con su niñera.

- No Bella, no tienes de que preocuparte. Hace cosas que cualquier niño de su edad haría. Nos divertimos mucho.

- Nuevamente gracias por este enorme favor que me estas haciendo. No sé que hubiera echo, con Renée de viaje, yo con mi trabajo… creo que hubiera tenido que dejarlo en alguna guardería, y para ser honesta, creo que aun es demasiado pequeño para exponerlo así.

- No tienes nada que agradecerme. Al contrario soy yo quien lo debe hacer. En verdad necesitaba un trabajo, y Seth es muy adorable.

- Bien Leah, ¿te quedas a cenar?- le solía invitar a diario, ya que no tenía con quien conversar cuando estaba en casa, y ella era una muy agradable compañía, pero siempre desistía, ya que debía regresar temprano a su casa, para preparar la cena a sus hermanos. Sue había viajo junto a mi madre.

René había ganado un viaje a las calidas playas de Florida, y tras haber rechazado su invitación, por mi trabajo, invitó inmediatamente a su amiga. Estaba más que bien, las dos se merecían un descanso.

- Bella, no quiero que pienses que soy descortés porque declino cada una de tus invitaciones- dijo apenada- Pero esta noche, quedé de salir con algunos amigos.

- No tienes de que preocuparte. Solo déjame llamarte a un taxi, para que no se te haga tarde y no andes tampoco solo a estas horas. Y de esto si que no acepto rechazos.

Sin darle tiempo a refutar, tomé el teléfono y marque para llamar a su trasporte.

Conversamos algunas trivialidades, mientras aguardábamos por su taxi, cuando recordé el almuerzo que tendría mañana con Edward.

- Oye Leah ¿tienes algo que hacer mañana al medio día?

- No, ¿por qué?

- ¿Podrías cuidar de Seth por unas dos o tres horas, quizás?

- Por supuesto que sí. No te preocupes por nada ¿A qué hora necesitas que esté aquí?- preguntó entusiasmada.

- Creo que unos minutos antes de las 12 del medio día estaría bien.

- De acuerdo.

- Muchísimas gracias, prometo que te pagaré doble por esas horas.

- No debes hacerlo Bella. En verdad que no tengo ningún problema.

En ese momento, el portero nos aviso de la llegada del taxi. Nos despedimos, quedando nuevamente de vernos mañana, y se marchó. Por mi parte, me preparé un consomé, ya que me encontraba sola para cenar, luego de haber terminado con el puré de calabaza de Seth, haberlo cambiado nuevamente y acostado a dormir en su habitación. Por que sí, ya había comenzado a dormir solo, en su cuarto. Obviamente que con una pequeña lámpara encendida y los comunicadores prendidos siempre, llevando el mío hacia todas partes dentro de casa. Las primeras noches habían sido bastante largas, con varios paseos entre las habitaciones en plena madrugada, pero ya llevaba dos noches durmiendo tranquilamente. Aun que la que se levantaba al menso dos veces para ir a espiarlo, era yo.

En fin, una vez que mi estómago estuvo lleno, mi pequeño hijo durmiendo apaciblemente en su habitación, y mi cuerpo relajado tras un cálido baño, me adentré entre las matas de mi mullida cama, a pensar…

A pensar en las miles de sensaciones que me envolvían cada vez que él estaba cerca de mí. En como se estremecía mi cuerpo ante cada roce o caricia. En las cientos de cosquillas que invadían mi estomago y hasta mi espina dorsal, cuando sentía sus labios sobre los míos. En como había extrañado su dulce aliento mezclándose con el mío. En cuanto lo deseaba y lo tanto que estaba enamorada de Edward Cullen. Porque solo un idiota negaría, que mis barreras se vienen a plomo cuando me besa de esa forma tan intensa, que solo él me ha hecho experimentar.


Y he aquí yo otra vez.. luego de prácticamente un mes =) que rápido pasa el tiempo ¿no?

Bueno, ya saben, no voy a dar motivos ni excusas, solo espero que disfruten del capitulo y prometo que se pondrá bueno a partir del proximo. Gracias por seguir allí aún, en verdad lo aprecio y me lo demuestran en cada review. Un besote enorme... las adoro!

Chayley