El veneno de serpiente

Hermione corrió por los pasillos empujando sin intención a más de un alumno en el camino. ¿Tan grave había sido? Maldita la hora en que se le había ocurrido mandarlo a volar… la castaña solo se tranquilizaba en que ella había actuado "en defensa propia" ¡¿con que descaro él la besaba como si fuera su novia?!

Lo que mas torturaba la mente de la pobre chica, era que por más que quisiera alejarse de él, sentenciarlo a la ley del hielo eterna y martirizarlo el resto de sus días… no podía sacarse de la cabeza los labios del rubio.

Su sabor era delicioso… no había palabras que describieran a ciencia exacta el sabor de sus labios… pero tenían cierto toque a menta... a chocolate con menta. Y la "poco" suertuda castaña, era masacrada mentalmente por andar pensando en esas cosas.

Draco, por su parte se recuperaba perfectamente en la enfermería, esperando la conveniente visita de su castaña. ¡Porque Pansy tenía que cumplir con la única petición que le había hecho!

De cierta manera, cruzo por su cabeza los días en que podía hacer y deshacer con diferentes mujeres. Recordó el momento de la apuesta con Blaise y lo mucho que habían cambiado las cosas para él y sus amigos.

Atrás habían quedado los momentos que se acostaba con una chica diferente todos los días. Ahora por su mente, solo cruzaba el nombre de una chica… y nada mas que ¡una Gryffindor! Y no cualquier Gryffindor, quien podía ser más inesperada que Hermione Granger.

El rubio tampoco era ciego… si, había intentado acercarse de todas las maneras posibles a Hermione, pero ella simplemente lo ignoraba, pasando por el como si fuera una estatua mas del colegio. Aunque algo lo tenía tranquilo -y al mismo tiempo matándolo por dentro-, había sido la comadreja la que lo delato en su "plan" de conquista con la castaña… él fue el primer obstáculo a vencer en ese tema. Y si bien había jodido la relación, no se había acercado a la castaña.

Uno que al principio le preocupó, era el ex-cara rajada Potter, él siempre creyó que Hermione terminaría siendo el gran amor del "niño que vivió" antes de que se diera cuenta de su estúpido enamoramiento por la mini Weasly… a la semana desecho la idea, aunque Harry pasaba todo el día con su castaña, sabía de la misma boca del azabache que él no estaba interesado… sentimentalmente en Hermione.

Además, había visto a Pansy desaparecer junto con Harry en mas de una ocasión… y Pansy esa una serpiente demasiado lujuriosa, si Harry había caído en sus garras… será mejor que se olvide de la luz del día.

Otro que andaba en las nubes era el moreno Blaise, Draco se había dado cuenta que miraba la mesa de Hufflepuf con demasiado interés, ¿sus razones? Absolutamente desconocidas.

-disculpe señora Pomfrey- escuchó la hermosa voz melodiosa que lo saco de sus cavilaciones- ¿Draco aún está aquí?

-¡oh señorita Granger! Creía que los rumores eran falsos. Aquí uno se entera de cosas que a veces no le gustarían saber- le respondió la enfermera.

-¿Qué rumores?

-pues de su… amistad con el joven Malfoy.- le dijo la enfermera.

¿Rumores? él no había escuchado ningún rumor… aunque vincular a Hermione con él no era un tema que le molestara en lo mas mínimo.

Escuchó pasos dirigiéndose hacía él. Y optó por lo más conveniente… fingir que dormía.

-pues… yo no soy amiga de Draco. Ni amiga, ni nada- dijo Hermione justo antes de entrar.

Ella no pudo evitar sonrojarse al verlo.

-tengo que ver a la directora señorita Granger. Ya vio al joven Malfoy, el cual duerme… será mejor que salga.

La castaña al escuchar esto decidió hacer lo contrario a todos sus planes.

-no se preocupe, me quedaré con él hasta que vuelva- Hermione vio la "clase de mirada" de su enfermera, pero hizo caso omiso de cualquier comentario que pudiera dar.

Se quedó estática en el lugar hasta que escucho a la enfermera salir. Luego dijo el nombre de Malfoy un par de veces, solo para comprobar de verdad durmiera. Lo movió un poco… pero nada, el rubio tenía el "sueño" pesado.

Se sentó a su lado y afirmo la mano nívea entre las suyas. Anhelo esos ojos grises como ningún otro día. Extraño sus besos y los brazos de blondo alrededor de su cintura. Era crueldad contra su cuerpo no acercarse al blondo…

-extraño tus besos…- dijo susurrando- extraño tus caricias, extraño las tardes que pasábamos juntos.

La castaña se acercó aún mas a Draco, el pobre rubio no recordaba que su corazón hubiera latido tan rápido como en esos momentos.

-sé que esto me matará el alma cuando llegue a mi cuarto, pero de verdad lo extraño…- fue lo que escuchó el rubio antes de sentir los labios de Hermione sobre los suyos.

Las manos de la castaña en las mejillas del blondo y Draco resistiendo la tentación de profundizar ese beso… pero el veneno del Slytherin fue más poderoso.

Tomó a Hermione de la cintura y la puso bajo él con un giro rápido… profundizando un beso que la castaña al principio respondió y luego apartó. Draco no tenía ni las intenciones de dejarla ir… pero tampoco la obligaría a hacer algo que no quisiera.

-me rompiste el brazo- le dijo exagerando la situación

-cre-creí que estabas dormido- le dijo la castaña con poco oxigeno en los pulmones.

-tu beso me despertó- le dijo acercándose nuevamente a sus labios.

Hermione, haciendo uso extremo de su sentido común, se acomodó bajo el rubio -lo cual hizo que Draco pensara mas con su entrepierna que con la cabeza-, pero las visiones de un posible futuro, en esos actos, eran totalmente opuestos… ya que Hermione se acomodaba para tener su pierna entre las del rubio.

Cuando Draco la liberó de su beso, la castaña se puso seria.

-vuelve a besarme y te quedas sin descendencia- Malfoy sabía que eso mas que una amenaza era una promesa.

-no te atreverías…

-yo que tu no arriesgaría la existencia del futuro Malfoy- le dijo ella sonriendo.

-pues… esa descendencia seria Malfoy Granger, así que la que se quedaría sin mis cinco hijos, también serias tu. Aunque no te alteres, no te despreocuparía sexualmente cariño.

Las mejillas de la castaña se tornaron tan rojas como un tomate.

-¡como te..!- pero no termino su frase, porque el Malfoy profanó su boca de la manera mas morbosa del mundo. Solo por si acaso, puso su mano en la pierna de Hermione… la castaña trabo sus dedos en el cabello de Malfoy… y el rubio, por instinto mas que por costumbre… empezó a subir su mano hasta la entrepierna de la chica. Ella no se negó a la caricia, de echo, su cuerpo se movió al mismo ritmo que el de Draco…

-señorita Granger ¿sigue aquí?- la pregunta de madam Pomfrey enfrió a la castaña y al blondo… aunque mas que enfriar al blondo, - que estaba demasiado lejos del "enfriamiento"- lo molesto en lo mas profundo de su ser.

Ella se lo sacó de encima, con las mejillas rojas y se dispuso a salir.

-Hermione…- le dijo Draco, ella solo se detuvo- no volveré a besarte hasta que me lo pidas. ¿Me oíste?

Granger solo salió, con la cabeza a gachas y con la mirada de la enfermera sobre sus hombros.

Otros que no estaban mucho más concientes, eran los azabaches. La Slytherin y el Gryffindor en la sala de menesteres, besándose como si no hubiera un mañana existente.

¿Ginny? Definitivamente olvidado en la mente de Harry… muy, muy, muy hondamente. ¿Las expectativas y el "que dirán"? absolutamente olvidado para Pansy.

Fue Harry el que llego hasta la cama, aunque fue Pansy la que lo empujo sobre esta. La chica se subió a horcadas sobre el pobre Potter y lo beso, él puso sus manos en el trasero de Parkinson acercando ambas pelvis.

¿Dónde había quedado el sentido común? ¡Al diablo con el sentido común!

Algo extraño le pasaba en el estomago a Pansy cuando veía a Harry… era como si una ola de calor la llenara y solo deseara estar con él. ¿Cuándo empezó esto? Pues cuando aquellas extrañas criaturas en el bosque los obligaron a besarse.

Y Harry… él no era muy ignorante de esos sentimientos. Había escuchado que Pansy era una diosa en la cama… pero el solo había tenido sus besos y un par de caricias y estaba seguro que Pansy más que una Diosa cualquiera era la mismísima Afrodita personificada.

Las curvas de la morena lo enloquecían, los labios lo llevaban al infierno y lo subían al paraíso con un solo movimiento de lengua. Sus ojos lo cautivaban, su manera de ocultar a la "verdadera Pansy" eran tan tiernas que mas de una vez había pensado que debería haberla abrazado alguna vez… era la mujer mas fuerte que conocía… la admiraba y muy posiblemente… no, no, no… Harry saco inmediatamente ese pensamiento de la cabeza.

Pansy empezó a desabrochar la camisa del azabache… ¿Por qué tanto apuro? Ni ella misma lo entendía, pero es que el malestar en su estomago, se transformo en un calor en su entrepierna, un palpitar acelerado en el corazón y una maldita idea en la cabeza…

Ella no debía pensar en esa clase de "romances" con Harry… ni siquiera aunque esa noche llegara al fin obvio que tendría… era obvio que para Potter sería solo una calentura del momento.

Harry se sentó sobre la cama, ya que Pansy estaba alejándose para sacarse la blusa por sobre la cabeza… cuando ella logro su cometido se encontró con los labios de Potter nuevamente sobre su boca, luego fueron directamente a su cuello…

Menos mal que era el veneno de las serpientes el peligroso- pensó irónicamente Pansy- porque eran las mordidas del León las que la enloquecían.

Las manos juguetonas de Harry fueron sobre el broche del sostén, sacándolo con una maestría que asombro silenciosamente a los dos integrantes de esa cama.

-te deseo- fue lo que salio de los labios de la morena en un gemido. Harry levanto su vista dejando, por momentos, su cuello de lado…

-yo también te deseo- le dijo.

No fue mucho lo que resistió Harry, ya que ni siquiera le saco la falda, solo saco el pequeño calzón de la muchacha, saco su virilidad de sus pantalones… ella lo excitaba con cada sacudida, y Harry, tratando de darse el mismo placer metió sus dedos dentro de Parkinson.

-no hagas eso- le dijo en un nuevo gemido…

-de todas maneras lo haré- le dijo riéndose.

Harry, después de comprobar que Pansy estuviera lo suficientemente excitada, metiendo de un solo empujón su miembro dentro de la morena. Ella se quedo solo unos segundos quieta para empezar con los movimientos pélvicos.

¿Desde cuando no tenia sexo que lo disfrutaba tanto? ¿o era que Harry tenia una habilidad oculta que nadie conocía? Bueno... quizás Ginny- pensó Parkinson… sorprendiéndose de lo celosa que sonó en ese comentario.