Capítulo Decimo Primero
Comienzo de la Ruina
The Fairies Now
Presencias recientes de fallas en el espacio tiempo afectan City Magic, Plaza Houdinni, El Trimegistro y La Nueva Avenida Fulcanelli
En la mañana pasada del viernes, varios incidentes han sido detectados en El Mundo Mágico, siendo el primero, en City Magic. Un joven hado de treinta mil años de edad aseguró que su casa había desaparecido sin explicación alguna. Ahora vive en la casa de su suegra con su esposa Yaquelin, otra joven hada de la misma edad
-Veníamos de hacer las compras de la semana. Y cuando regresamos…Nada…Es que, nada- aseguró ante la prensa
Por otra parte en la Plaza Houdinni y La Nueva Avenidad Fulcanelli, varios hados adultos han vuelto a su misma edad de hace veinte mil años atrás.
Los doctores no han encontrado ningún tipo de solución a estas anormalidades
El Trimegistro de Prácticas en la magia, ha sido totalmente destruido
Muchos científicos del Mundo Mágico se han reunido para hallar respuestas a estas interrogantes
26 de diciembre
Leyó Juanísimo en la portada del periódico más famoso, The Fairies Now, un temblor lo estremeció. Era la mañana del domingo, le había dejado una nota a Remy donde le decía específicamente-Voy al Spa de hadas ociosas, no me esperes-A cumplir su típico ritual de belleza semanal.
Al llegar al Mundo Mágico se percató que un humor ansioso, encolerizado y sobretodo, temeroso llenaba al ambiente y a la gente misma. Hecho que al inicio decidió ignorar por su propia paz mental. Más no pudo huir cuando su vista se topó con uno de los kioscos de la calle Siempre Varita a dos cuadras del Spa.
La portada de ese periódico, estaba seguro, cambiaría el transcurso de este día y cuidado de muchos más
-Remy debe saberlo-
Se dijo y con un puff, reapareció en la habitación de su ahijado. Buxaplenty estaba desnudo de las caderas a la cabeza, se preparaba para el odioso evento de ir con Turner a un pesebre-¿Cómo rayos aceptó?-
-Remy, Remy, mira-dijo el hado sosteniendo los titulares por encima de su pecho y ondeándolo como si fuera una bandera-Oh Remy, de seguro somos nosotros. Nuestra culpa. ¿Y si nos mandan a la prisión Freres? Soy demasiado sexy para estar ahí
-Cálmate Juanísimo y deja de batir las noticias. No me dejas leerlas…Um… ¿Incidentes en el Mundo Mágico? Debe ser debido al reloj…No entiendo por qué te preocupas tanto, solo debemos conseguirlo
-Remy, ¿tienes la menor idea de lo que puede pasar?
-¿Tú la tienes?
-No, y eso es lo peor
-Tranquilo Juanísimo, hoy saldremos con Tootie, conseguiré la forma de solucionarlo
-¿Y devolverás el reloj?- preguntó esperanzado de que su tonto plan haya sido desechado
-Claro
-Wojoo
-Lo haré después de hacer que Turner pierda a sus padrinos
Era demasiado bueno para ser verdad
En el hogar de la morena, la familia se preparaba para el viaje a la casa de su abuela. Vicky les ordenaba a sus padres que es lo que deberían llevar para la visita y que chucherías comprarían en el camino, en una lista anotaba todo lo que le hacía falta y tachaba lo que ya estaba hecho
-Apúrense, que no tenemos todo el día-gritó
-¿Hija, excelentísima, estas segura que nos hace falta tu colección de discos de Los Beatles?
-¿Y tú, estas segura que nos hace falta tú pijama para la noche, madre?
-Voy empacando la colección
-Hey, padre, ten cuidado con mi baúl de ropa. ¿No has de querer que llegue roto, no?
-No, nunca, su majestad
-Bien, no te olvides llevar tus dos billeteras. Hoy tengo ganas de comer mi postre favorito
-Sí, mi bellísima, magnífica,…
-Anda ya…Hey, mocosa, sube al auto-ordenó la pelirroja
-La verdad, Vicky, hoy planeaba ir con Remy y Timmy
-¿Buxaplenty, el ricachón?
-Sí, tengo que ir con ellos-demandó
-Mientras me conviertas en la cuñada de "Más rico a lo que puedas aspirar hacer", no tengo ningún problema
-Él es solo mi amigo, Vicky
-Sí y yo aún utilizo pañales, gusana.
-Yo..
-Deja de hablar y cállate, ¿qué tanto haces perdiendo el tiempo aquí? Vete
-Gracias Vicky
-Sí, lo que digas, no te voy a guardar ningún dulce que nuestros padres compren
-No los necesito-contestó a su hermana. En una mochila llevaba su ropa, cepillo de dientes, peine y su toalla de baño; no necesitaba un baúl de ropa al igual que la pelirroja para sentirse cómoda. Salió de su hogar y fue en camino al parque Dimsdale, había llamado con anterioridad a sus dos amigos para cuadrar bien los detalles del paseo; quedando en que se verían bajo el árbol más grande e irían en la limosina del ojis verde hasta el hogar de su abuela ya que a este no le gusta los "autos pequeños"
Estaba feliz y por sobretodo, nerviosa. Nunca antes había tenido la oportunidad de estar tanto tiempo cerca del que fue su antiguo amor. Estaba alegre pero no por un deseo de tiempo pasado, la decepción ya había calado en su corazón y el tiempo es sagrado, sino por un anhelo de concretar lo que en un inicio fue caótico en algo provechoso. Un amigo, entre los pocos, una amistad era un tesoro y más para el que anda solo. Se veía entre los jardines de su imaginación siendo querida y admirada por todos: Vicky, Remy, Timmy, Chester, AJ y hasta los populares. El llegar lejos, el ser amado; es un deseo que compartimos todos en común. Más allá de ser yo quien les relate esta historia y los sentimientos de sus personajes; estoy segura, que algo compartimos con cada uno de ellos. Los errores que cometimos ya hace muchos años y tratamos de olvidar, si aprendemos de ellos, nos podrán un paso más hacia el camino correcto; y Tootie tenía fe en ello. En el sueño que con esfuerzo, lo que pensó una ilusión se volviera realidad, aunque a veces las cosas no salen como uno las desea. Siempre todo es para mejor.
La brisa refrescaba sus mejillas enrojecidas y jugueteaba con sus coletas. El sol brillaba hermosamente, fue la primera en llegar. A la 1pm se verían todos, llegó una hora antes de la anticipada por placer propio. No podía esperar
Se sentó en la banca junto al gran tronco, mecía sus piernas de arriba abajo-Mañana jugaré en el columpio. Los invitaré
A las 12:30 apareció el rubio en su limo. Meditó -En realidad, Remy, no parecía un niño-
-¿Tootie, hace cuánto llegaste?
-Hace una hora
-¿Te botaron de tu casa?
-No, solo quería estirar las piernas
Eran cinco para la una de la tarde, Buxaplenty y Tootie hablaban sin cesar esperando la llegada de Turner. Obviamente, Remy prefería que un autobús hubiera atropellado a Timmy de camino al parque pero no importaba cuantas veces soñará con eso, el mundo simplemente no lo escuchaba. Turner era en sí, el conjunto de múltiples dolores odiosos en su ser: dolor de muelas, dolor de cabeza, dolor de oído, dolor de garganta, dolor de cuello y dolor de trasero.
-¿Aun no sé cómo lograste meterme en este paquete?
-Lo sé, es un milagro que vinieras. Apuesto a que debes quererme mucho
-Ja, me obligaste
-Pero pudiste quedarte en casa, en cambio, te presentaste con media hora de antelación
-No tenía nada mejor que hacer en mi casa
-¿Te botaron?
-Muy graciosa
-Remy, yo sé, lo presiento… Aunque no lo creas, Timmy y tú pueden llegar a ser grandes amigos
-¿Perdiste un tornillo?
-Tienen mucho en común…Si, si solo lo intentarán
-No Tootie, eso nunca sucederá
-Pero…
-No…Mira, si vine a este lugar, es solo por ti. No confundas las cosas
-¿Por qué lo odias tanto?
Remy la miró sin ser capaz de responderle con sinceridad, no había forma de explicárselo.
-Porque es peor que cualquier enfermedad que haya sentido
Las campanadas de la Iglesia Central repercutían en las calles de la ciudad y marcaban el inicio de cualquier aventura inesperada.
Era la una en punto, el bus que pasaba al frente de la banca del parque, hizo su parada con el mayor de los méritos a la puntualidad, sin un minuto de sobra ni con un segundo de menos.
Bajaron cuatro siluetas: dos femeninas y dos masculinas.
-¿Qué hace ella aquí?
-Quizás yo no soy el único que deba llevarse bien con su rival-susurró el ojis verde
Trixie Tang, la azabache más hermosa y popular se veía más bella de lo normal. Brillaba bajo la luz del sol, la dulzura del viento agitaba su melena con gracia desvelando sus ojos azules del manantial.
Por el cambio, Timmy llevaba en sus flacuchos y enclenques brazos las tres valijas del viaje (dos de su novia y una de su familia), sudaba como puerco y su espalda se encorvaba hasta el suelo
Mamá y Papá Turner fueron los primeros en llegar, su ropa delataba más el pensamiento de unas vacaciones en Hawai que la ida a un pesebre
-Hola amigos de Timmy, mucho gusto. Soy el señor Turner y ella es mi esposa, la señora Turner
- Estamos muy agradecidos por su invitación. Espero que no les moleste que hayamos traído a la novia de mi hijo
-¿Crecen tan rápido no, cariño?
-Aún me acuerdo cuando le dimos su primera gorrita rosada
Oh cariño, ¿te acuerdas cuando nació? Los doctores dijeron que nunca habían visto un bebe tan gordo
-Sí cariño. Debería mostrarles las fotos de Timmy bebito
-¡Mamá!-gritó, soltando precipitadamente las maletas al suelo, salvándose por poco de que una lastimara a la azabache quien se encontraba justo a su lado, acompañándolo. Sus mejillas estaban quemadas por el calor y el esfuerzo-¿No habrás vuelto a traer otra vez ese álbum?
-Sería un placer verlo, señora Turner-dijo el blondo con cinismo marcado en su rostro-Turner en pañales, no se lo podría perder
-Oh cariño, ¿aún no se las has presentado?
-Oh sí, les presentó a Trixie Tang, la novia de mi hijo. Timmy, tú deberías hacer esto
-No se preocupen señores, ellos me conocen
-Estudiamos en la misma escuela-aclaró Tootie
¿Cómo era posible que Timmy la haya dejado venir? Después de todo, era una salida familiar
-Pero no me imagine que Remy Buxaplenty vendría
-Él tampoco se lo imagino, Trixie
-Somos novios- aseveró la morena
Fue un arrebato, una locura. Las palabras solo se habían formado sin ser procesadas. Tendría que ponerse un bozal la próxima vez, la había embarrado
-¿Quiénes?-preguntó
Inesperado, confuso, precipitado- ¿Por qué rayos había dicho eso?
-Tú y yo, tontito- reafirmó Tootie tomándole la mano a su querido "más que amigo"
-La juventud de hoy en día cariño
-Todo es más rápido con ellos, mi amor. No pierden el tiempo
La limosina seguía vacía a pesar de cargar con siete personas y cinco maletas. El señor y la señora Turner resolvieron sentarse adelante con el chofer. Querían darle a su hijo privacidad.
La salida fue para ellos la idea más fantástica y relajadora posible. Necesitaban un respiro de las cuentas y de las deudas que inundaban su buzón todos los días.
Lo recogido en la hamburguesada de los Dinkleberg fue un dolor de piernas y dos pastillas para el sueño
Papa Turner se hallaba, para aquella noche, a reventar. Perdió su tiempo, energía y dignidad.
Las cuentas bancarias de la familia iban en picada y sabían que no podrían subsistir dos semanas más sin ningún otro ingreso
Habían tratado, por más, hacer que Timmy no se enterará de su decadente situación. Su plato siempre era el más lleno de la mesa
Cantaron una de sus canciones de la infancia, junto al conductor, cuando en la vida no había verdaderas preocupaciones ni responsabilidades. Disfrutaron de ese humilde momento, no siempre se está en la cima pero aprendes a apreciar la belleza en la adversidad. En los gestos de quienes te acompañan y en ti mismo
Remy y Tootie seguían cogidos de la mano, ambos muy abochornados. El color rojo carmesí teñía sus mejillas y parte de sus orejas, no les desagradaba el contacto pero sí la situación. Turner y Tang se encontraban sentados justo al frente de ellos impresionados de la confesión
-Así que Tootie… ¿Buxaplenty? Nunca me lo espere- ¿cómo hacía para decirle a su amiga que salir con él podría clasificarse como la peor idea del mundo?
-No hacen una mala pareja, Timmy. Se parecen a nosotros. ¿Hace cuánto que están juntos?
-Trixie, no se parecen a nosotros…Él…
-¿Yo qué, Turner?
-Tú sabes bien Buxaplenty. Es imposible que te hayas fijado en alguien como ella
-Hey, soy un gran partido
-No eres tú, Tootie. Es él
-Pues para mí, él es un gran chico
-Él solo sabe engañar
-¡Timmy!-regañó Trixie
-Tootie, tú has sido una buena amiga. Me has ayudado bastante, aunque creas que no me doy cuenta…El día anterior no dije nada sobre su "amistad" porque no me dio tiempo de advertirte…Te fuiste muy rápido… Quizás como amigos no te haga daño pero como novio te va a destruir…
-Cállate Turner, ¿con qué moral te quejas de mí? Yo nunca le haría daño y menos la haría sentir tan mal como….
-Ya cállense los dos. Los invité para pasar un rato ameno y no para pelearnos… Timmy, quizás Remy sea un idiota…
-¿Cómo?
-Pero no lo es conmigo, no tienes de que preocuparte. Él nunca me engañaría. ¿No es así, Remy?-dijo la morena con absoluta sinceridad
En verdad confiaba ciegamente en él, lo quería y lo defendería. La engaño, sí.¿ Nunca se hubiera acercado a ella antes de la treta? Por supuesto. Pero todo había cambiado, transmutado, de una forma en la que ni en el más loco de los sueños imagino.
La adoraba como solo a ella. ¿Cómo llegaría a pensar que sentiría esto por alguien tan poco usual a él?
La severidad que estaban tomando los hechos, le molestaba
¿Y si el padre Tiempo la lastimaba por su culpa? Tenía que recuperar el reloj cuanto antes
-No, nunca-mintió, la culpabilidad no es una emoción fácil de llevar
El ambiente fue incómodamente tortuoso por cuestión de segundos de extremo silencio. Timmy estaba sumamente enfurecido e incrédulo-¿Cómo nadie le creía?-resolvió en irse con sus padres. Necesitaba enfriar su mente
Remy fue, por el contrario, al fondo de la limo a refrescarse, se sentía asfixiado, el peso de sus acciones empezaban a tener repercusión en su presente
Tootie y Trixie fueron las únicas en permanecer juntas
La morena soltó un bufido al aire
"Genial, mucho peor de lo que me esperaba"
-Tootie-llamó la azabache alejando a la otra de su absoluta tozudez
-¿Sí?
-¿Qué barniz de uñas te gusta más?-preguntó, en realidad quería conversar con la cuatro ojos pero no se le ocurría algún tema decente para iniciar una conversación. Ni siquiera sabía si tendrían gustos en común
-No me pinto las uñas
-¿Sí quieres te las pintó? Claro, si te gusta el fucsia
¿Trixie Tang está siendo amable?
-Bueno-contestó
Eso fue suficiente para la ojisceleste, sacó de su bolsillo el objeto, tomó la mano de la morena y comenzó a pintar. Aunque sea, tendrían algo en qué entretenerse mientras llegaban a la parada
-No pensé que lo llevarás en tu bolsillo
-Siempre estoy preparada.
-Me recuerdas a AJ
-¿A AJ le gusta el barniz?
-Ja, no. Eso sería un poco extraño. Él siempre tiene una solución a todo
-Es un genio, su cerebro debe servirle de mucho
-¿En verdad eres una chica muy delicada, no?
-Me gusta verme bonita
-Era de esperarse
-¿Por qué lo dices?
-Porque a ti te gusta maquillarte y yo solo me pongo crema humectante; te pintas las uñas y yo solo me las corto, yo leo Rompe Testa…
-Espera, ¿Rompe Testa?
-¿Te gusta?
-Soy fan, colecciono todos sus comics
-¿Has leído el último tomo?
-Sí, obviamente
-¿No puede ser? Cuéntame
-No, cómpralo
-Nunca pensé que te gustará…
-Pero no se lo digas a nadie
-¿Por qué?
-Dañaría mi imagen en el colegio
-¿En el colegio o con tu grupo de amigos populares?
-Es complicado
Turner sabía que había actuado como un completo patán. Pero nadie podía sacarle de la cabeza que "había gato encerrado". Conocía a Remy muy bien, intentó ser su amigo pero el siempre daba lo mejor de sí para herirlo-¿Cómo no iba a hacer eso con Tootie?- Buxaplenty nunca se categorizó por ser amable con nadie. Era reservado y solitario-¿cómo se había enamorado de ella?-, sin dudas, era imposible e irreal.
Un Buxaplenty siempre busca el interés propio y Tootie, por el contrario, era inútil para ese tipo de temas. Le haría daño, estaba seguro. No le deseaba eso y menos a manos de su rival. No soportaría no advertirle a la morena del ojis verde, ella era especial para él
Cada vez que necesitaba de alguien, aparecía junto a Chester y AJ. Daban la imagen de ser sus guardaespaldas de confianza.
No se arrepentía de lo que había dicho pero sí el momento
-Timmy, amor, ¿y tus amigos?-preguntó la señora Turner, atrayendo la atención del dentón
-Se quedaron dormidos
Las agujas marcaban las 3pm, el furor de la pelea había disminuido sin embargo seguía presente. El vecindario en el que vivía la abuela de Tootie podría clasificarse como humilde y acogedor ante los ojos de Timmy y; como pobre y poco glamoroso ante los ojos de Trixie y Remy
Era un ambiente sencillo, montañoso, de casas campestres. El paisaje era por demás, un espectáculo: árboles enormes de pináculos hasta las alturas, flores de los más vivos colores bañadas por las gotas del rocío matutino, brisa fría, los distintos matices y tonos de verde que se mezclaban y fundían en las praderas, las nubes de apariencia algodón, cielo azul despejado, pajaritos, gallos, gallinas y vacas.
Mas la noche, se llevaban la medalla de oro por excelencia pues, las estrellas eran tantas que podías perder la cuenta y nunca acabar. Guiñaban con dulzura al espectador y tranquilizaba cualquier mal augurio que este sintiera. Llenaban de paz y esperanza. Bellas, hermosas, infinitas y perdurables
La limosina frenó en la calle dos y se estacionó frente a la casa Nº37. El chofer iría a recogerlo a los doce de la noche al igual que la cenicienta
-Buenos días, buenos días…¿Qué hacen ahí? Pasen, pasen-dijo una ancianita fuera de la entrada de su hogar. Su piel era arrugada como una ciruela, su cabello rojizo canoso estaba envuelto en una maraña de enredos, en su espalda se detectaba una pequeña joroba que era sinónimo de sus años de sabiduría, vestía una bata blanca remendada y unas chancletas gastadas- Vicky me aviso de tu parte que traería amigos. Y miren, que jóvenes tan apuestos y que muchacha más bella… Ustedes deben ser los Turner, Tootie, me ha hablado tanto de ustedes. Los adora
-Abuela
-Oh lo siento…Síganme. Les mostraré mi hogar
La casa Nª37 era blanca con rejas negras en su portón, un piso de ladrillo, puertas de madera, una sala de estar sencilla decorada por un sofá y tres muebles, un comedor de caoba, cinco habitaciones espaciosas acompañadas de un gran armario, una cocina de mampostería y un patio extenso con una parrillera oxidada y una canasta de basket
-Vaya, esto sí que es diferente a lo que me esperaba-susurro la azabache al oído del blondo. Cada uno al lado del otro, los señores Turners se veían radiantes hablando con la viejita sobre chismes, preparaban lo que sería la cena. Vicky y los padres de ambas hermanas habían quedado atrapados en un embotellamiento. Timmy estaba feliz como una lombriz por poder jugar basket y la morena era su oponente
-¿No conoces un hotel cinco estrellas que quede cerca?
-No creo que este tipo de lugar, tenga si quiera uno de cuatro estrellas o con una estrella
Ambos chicos archimillonarios estaban aburridos, observándolos desde la puerta que daba a la entrada del patio
-Cierto…Preferiría estar en el Country Club
-Y yo en mi mansión o en la peluquería
-¿Por qué viniste?
-Por Timmy…Le negué una cita y… Creo que me necesitaba ese día. Se lo debía
-¿Pensaba que en realidad no te importaba?
-Claro que sí
-Me sorprende que hayas empezado a salir con él
-A mí también
-¿Por qué?
-Es una larga historia, un poco difícil de explicar
-¿Explicar qué?
- El admitir… No sé cómo decirlo. Él es especial conmigo, es especial para mí
-Pensé que salías con él por….
-¿Por capricho, regalos, obsequios?
-No quise decir eso
-Es un poco más profundo
-¿Y por qué no te vi en la hamburguesada?
-Por egoísmo
Dos encestadas a una y el dentón iba ganando. Empezaron a jugar desde que ella agarró el balón, Timmy se acercó-Será su forma de disculparse-pensó
¿Por qué había dicho todo aquello de Remy? ¿Qué clase de discusión habrían tenido en el pasado?
Rebotaba la pelota más rápido y más fuerte, la levanto por encima de su pecho y se preparó para ejecutar su tiro.
El dentón intentó cubrirla
"Él solo sabe engañar"
La pelota rodo fuera del arcó. Timmy agarró la bola y anotó
-Tres a una, Tootie
-No me lo recuerdes
El partido finalizó con una derrota de 5 a 1. Ambos cuerpos sudorosos por el juego se encontraban sentados en el piso de concreto del patio, dejándose envolver y secar por el viento del norte. La abuela les había llevado limonado con hielo para refrescarse
-Remy, me quiere. Me quiere mucho-dijo como quien quiere que confirmen que sus más grandes miedos son simplemente una ilusión-Lo quiero, no me haría daño
-Tootie, es mejor que… Bueno, no des tu fe en él
-Él me quiere. Estoy segura y no te voy a escuchar
-Tootie, yo soy el que te quiere
"Querer". ¿A qué se refería con eso?-Todo distaba tan lejos de la realidad a la que estaba acostumbrada. Los sentimientos de los demás eran tan sencillos de decir, dos palabras eran suficientes, pero complicados de entender. ¿Cuántos años no habría soñado por escuchar aquello que le decía su dentón preferido? Más ahora, tenían un significado hueco y vacío. Qué extraña es la vida que a veces te da aquello que anhelabas con desespero en un momento en que ya pierde su valor.
Remy, estúpido snob; Remy, blondo malcriado; Remy
El timbre sonó, inundó sus oídos al igual que las toscas patadas dadas a la puerta de la entrada- ¡Vicky!- Gracias a Dios, nunca había estado tan feliz por la presencia de su hermana. No sabía cómo responderle a Timmy o si preguntarle a que se refería. Su hermana por ende, significaba el barullo estallido que necesitaba
-¡Aquí esta Vicky!-gritó la pelirroja
-Y su familia-aclaró la madre
Los Turnes menos uno, salieron junto a la abuela a dar la bienvenida a Vicky y su familia. El padre de Tootie estaba, no obstante, aglomerado de maletas tan grandes que sobrepasaban la cúpula de su cabeza.
La anciana señora nunca temió de la pelirroja y a ambas partes las adoraba. Cruel como dulce, a las dos por igual las malcriaba y las consentía
Timmy andaba a paso aletargado, detrás de Tootie y junto a Trixie
-Lentamente y detrás de mí, quien sabe que planee Vicky-advertía a su novia, ella solo asentía, no quería decirle a su dentón que no sentía algún tipo de horror o preocupación
-No te pongas nervioso-sonrió la morena de coletas a su blondo y con un suave codazo lo animo
-Estoy tranquilo-respondió y tomo su mano
Las mariposillas muertas revolotearon en su estómago, el amor puede ser muy peligroso
-Así que, ¿tú eres mi cuñadito?
Una ráfaga de electricidad lo golpeo, no podría creer que ya estaba comprometido en santo matrimonio
-¿Cuñadito? Tootie, hija, no me contaste
-Claro que sí amor, el día que te fuiste a ver el partido de béisbol con tus amigos.
-Eso explica la nueva redecoración que le ha hecho a su cuarto
¿Redecoración? Más tarde le preguntaría a la morena de esto
-¿Su cuarto? Nuestro cuarto. Y tú, ¿te comió la lengua el ratón? Preséntanoslo
-Remy, mi familia
-Un placer
La cena ya iba a dar inicio. Vicky había obligado a su hermana a que la "ayudara" a desempacar (que hiciera todo el trabajo) mientras mamá y papá Turner pulían los últimos detalles de sus platillos- Gourmet, cariño- mientras Timmy llevaba las copas y cubiertos a la mesa, Trixie la decoraba y la abuela colocaba algo de música del otro siglo.
Los padres de la cuatro ojos salieron a buscar un buen vino para los mayores y refresco para los menores
Remy por su parte, se encontraba encerrado en el baño junto a Juanísimo
-¿Cuándo iremos por el reloj?
-En la noche, cuando estemos en la limosina hablaré con ella
-¿Y si decide ir con sus padres?
-No te preocupes, algo se me ocurrirá
A las 7 de la noche, los platos fueron servidos: chancho asado, papas sancochadas, arroz, chorizo, un pedazo de pan de orégano y de postre una torta tres leches con chocolate caliente.
Todos quedaron tan saciados que a la luz de la luna y con sillas de mimbre salieron al patio, descansaron. Contaron chistes e historias, los adultos se emborracharon y la abuela fue la primera.
A las 9 de la noche faltaba el toque que daría finalizada la salida: el pesebre
-Prepárense, me los voy a llevar de paseo
Y por un callejón repleto de casas campestres de colores únicos cada una, caminaron por un accidentado pavimento, el cantar de los grillos los guiaban y los macizos frondosos evitaban que se perdieran. Subieron por una cuesta, a lo lejos, luces de navidad destellaban.
El nacimiento era pequeño pero lleno de figuras que iban de burros y vaquitas hasta los reyes magos. El niño Jesús se robaba el escenario junto a María y José. Flores, paja, maleza, focos de luz de rojo, azul, verde y amarillo captaban la atención de sus retinas
-Hay que esperar a que lleguen los demás
No pasaron muchos minutos de soledad cuando los vecinos empezaron a aparecer con sus chanclas desgastadas o sus botas de montaña bien enlodadas
-Buenas noches, vecinos. Es una placer verlos un año más, es una alegría para aquellos que organizamos esta humilde reunión cada año que sigan asistiendo y colaborando. Como sabrán estas fechas son motivo de unión y cercanía…-comenzó el discurso una señora divorciada de tez morena, su edad no oscilaba más allá de los cuarenta años. Estaba rodeada por una decena de niños de la comunidad y con una ramita de madera daba mayor énfasis a sus palabras-…Por eso, no hay mejor manera de elevar el espíritu que con la música y la compañía. Una tradición que a pesar de los años y los problemas no hemos perdido. En cada parte del mundo encontraremos bondad y consuelo, eso es lo que debemos celebrar. Estos niños, los niños cantautores de la comunidad, han preparado una canción dando gracias a nuestra madre celestial, que sin ella sería imposible todo esto. Espero que les maraville tanto como a mí me encanto oírlos en sus prácticas
Salve reina y madre, salve dulce amor,
Del jardín del cielo la más bella flor
Salve reina y madre, salve dulce amor,
Del jardín del cielo la más bella flor
Del jardín del cielo la más bella flor.
En una colina, con la nieve fría
Reposa la noche, la Virgen María
Reposa la noche, la Virgen María.
Envueltos en un coro de ángeles menores incitaron su sensibilidad ante los conceptos de las frases
Uno a uno enervó en un trance perfecto para despertar enfurecidos de que todo fuera tan fugaz
Al terminar la presentación los chiquillos corrieron hacia la casa más pequeña de todas ellas; una verde de marco pintando de blanco, piso de concreto y techo de ladrillo. Lucía vieja y abandonaba, materiales de construcción decoraban la entrada al igual que unas sillas plásticas blancas para los invitados. Los pequeños fueron los primeros en sentarse y más tarde lo hicieron ellos
Dos jóvenes entraban y salían del hogar con bandejas de pasa palos, repartieron: trozos de galletas cubiertas con un poco de mermelada de fresa y un vasito de gelatina de cuatro dedos de largo.
Tres gatos siameses trepaban del techo, maullaron y como una casa de naipes que cae, más y más gatos de todos los tipos chillaban; de la primera cuadra, segunda cuadra, tercera cuadra hasta la última. Era inevitable que los perros no se les unieran
-¿Qué le está pasando a los gatitos?-gritó uno de los niños
-Miren, el cielo- señaló un adulto mayor de compleción robusta
-Auroras-dijo una niña de pelo castaño largo hasta las rodillas
Imponente en las alturas, desplegando todas sus tonalidades: violeta, verde, azul, escarlata y dorado. Inspiraba aires de majestuosidad e imponencia
-Bello-describió el joven que repartió la gelatina
-Nunca antes, en este poblado, por todos sus años de existencia ha visto algo parecido-exclamó la mujer de tez morena
Regresaron a la casa Nª37 aturdido de la batahola que parecía no tener fin, se tapaban los oídos en busca de alivio
La abuela lo recibió con un vaso de leche caliente con azúcar y la película "El gran gatsby" en su tele chiquita mientras esperaban la limosina.
Vicky ocupaba todo el sofá y la viejita se sentó en la mecedora, los Turners y los padres de Tootie dormían en sus camas
-No sabía que podían aparecer auroras por estos lares de Estados Unidos
-No lo hacen. Los lugares donde se pueden ver auroras boreales son Canadá, Alaska, Finlandia, Noruega, Siberia y Groenlandia- respondió Tootie a Trixie
-¿Por qué habrá sucedido? Los animales actuaban de manera muy agresiva
-Mañana de seguro lo explicarán en las noticias, Turner-fulminó Remy, su mirada andaba perdida en la nada
La limosina llegó a las doce tal lo acordado, los pasajeros se subieron adormilados. El blondo sujetó la mano de su "novia" y pidió permiso a sus padres para llevársela a la casa.
Tootie estaba tan cansada que al ocupar su asiento cayó dormida en el hombro de su compañero, se acurrucó a su cuerpo por el frío y se dejó llevar por el calor de sus brazos. Al igual hicieron Timmy y Trixie.
Remy permaneció despierto todo el camino
-Chau Tootie, gracias por la visita. Aunque aquí entre nosotras, dile a tu abuela que se compre unas nuevas chancletas-dijo Trixie, siendo la primera en despedirse. Le dio un beso en la mejilla a la morena y corrió hacia su casa. Sus mayordomos llevaban sus valijas
-Hasta luego Tootie, acuérdate lo que te dije- advirtió Timmy, la abrazó y miró a Buxaplenty con desdén. Cerró la puerta de la limosina y se fue
La cuatro ojos no quería pensar en lo que el dentón le encomendó, solo quería seguir aferrada al cálido contacto de la piel de su ojisverde
Parte de ella quería simplemente, amanecer con él y no regresar a su hogar
-¿Tootie, mañana puedo ir a tu casa?-preguntó antes de que se fuera
-Claro
Disculpen la espera, el trabajo y los estudios han hecho que me demore pero sabré recompensarlo ;) dentro de poco (MUY POCO, HABLANDO SERIO) subiré el siguiente capítulo
Espero que les haya gustado
