Disclaimer: Los personajes de este fanfic le pertenecen a Stephenie Meyer,, yo solo cree esta historia.
011. Ultimo día.
Ya habían pasado unos cuantos días y hoy era domingo, el último día de vacaciones. Me levante temprano gracias a mi grandote hermano Emmett quien comenzó a tocar la puerta como desesperado.
-¿Qué quieres? – dije toda dormida.
-Dice nana, que el desayuno ya esta listo – dijo con voz de niño pequeño – como en los viejos tiempos bella – solo escuche como aplaudía y celebraba.
Me di una ducha rápida y me puse una ropa que estaba fuera de las cajas. Baje rápidamente y vi la mesa lista para que todos desayunaran. Todos estábamos ya sentados, desayunando unos ricos Hot Cakes que nana preparo, un poco de jugo de naranja y todos estábamos disfrutando. De pronto escuche el tono de mi celular, Salí corriendo del comedor hacia mi cuarto. Cuando vi el teléfono me di cuenta que era una llamada de Edward.
-Hola Eddie – dije jugando.
-ja ja graciosa – dijo en tono sarcástico - ¿estas lista para salir hoy?
-¿Salir? – rayos de seguro se me olvido o algo - ¿A dónde?
-Que te parece que sea una sorpresa. Paso por ti a las 5 ¿esta bien?
-Claro, te veo en un rato.
Colgué y baje de nuevo a terminar mi desayuno. Durante el desayuno Emmett y Jasper se la pasaban haciendo bromas con la comida y sobre la comida, pero cada que decían algo malo sobre la comida, nana les daba un golpe en la cabeza y solo así los calmaba.
Terminado el desayuno le pedí a Jasper que me llevara a Seattle por mi Mustang, se habían retrasado unos días por unos problemas que no tenia la menor idea sobre que se trataba. Jasper me llevo en su Mercedes y pasamos por Alice para que nos acompañara. Si, desde que mi hermanito y Alice son novios casi nunca se separan. Durante el camino Alice comenzó a hablar sobre que pensaba ponerse para la escuela al día siguiente, y los planes que tenia para todos nosotros. Despues de los problemas que tuve con Edward Alice y Rose se volvieron mis mejores amigas, siempre estábamos al pendiente de la otra, y nos ayudábamos con cualquier cosa, aparte de ser algo así como confidentes.
Ya habíamos entrado a Seattle cuando Alice comenzó a decir:
-Ya me entere de tu cita de hoy – dijo mirándome por retrovisor y me guiño el ojo.
-¿Qué cita? – dijo jasper con tono de hermano protector.
-Pues va a salir con mi hermano tontito – dijo Allie dándole un tierno beso.
-Em, si la cita – dije tratando de evadir el tema.
Pude ver el ceño fruncido de Jasper.
-¡Ya llegamos! – dije casi saltando.
Me baje del auto y camine hacia las oficinas del lugar, mi hermano y su novia iban detrás de mi. Firme unos cuantos papeles y llamaron a Charlie para avisarle que ya estaba ahí. Cuando termine todo me dijeron que esperara afuera. Salí de las oficinas y a los 5 minutos pude ver que traían mi bello Mustang rojo. En ese momento me trajo malos recuerdos acerca de Matías, sigo sin poder creerlo. Me entregaron las llaves de mi auto. Me despedí de Jasper y Allie, les dije que iría un rato a la plaza a comprar unas cosas, y que después los alcanzaba en la casa.
Me subí en mi auto y me sentí muy cómoda, lo extrañaba mucho aunque sea solo un auto. Conduje en dirección al centro. Pase a unas cuantas zapaterías y tiendas de accesorios, después conduje de nuevo ahora hacia la plaza. Estacione el auto lo más cerca de la entrada principal, me baje y camine hacia adentro. Entre a una tienda de Sears y comencé a ver la ropa para mujeres. Compre ropa para la cita con Edward el día de hoy, tan solo de pensarlo me pongo roja y al parecer la cajera se dio cuenta. Salí de la tienda y camine en la plaza.
De pronto sentí que alguien me tomaba por los hombros y me giraba. Cuando voltee a ver quien era me di cuenta de que era Matías. Espera,, ¿Matías?
-Suéltame, quieres – dije con tono furioso.
-Vamos amor no estés enojada – lo decía como si no hubiera hecho nada -¿por favor?
-Acaso eres idiota, te he dicho que me sueltes.
-Bella, perdóname por favor – él iba detrás de mí mientras salía a una terraza que tenia la plaza.
-No creo poder hacerlo, así que vete.
-Bella, no fue mi intención hacerlo –acaso me cree idiota – no se en que estaba pensando – de pronto me abrazo y me levanto unos cuantos centímetros del piso - sabes que te amo.
-¡Bájame! – comencé a gritarle, de la nada el me planto un beso, lo sentía muy apasionado y al principio se lo iba a corresponder pero no soy tan tonta. – Suéltame, Suéltame – dije mientras le daba unos cuantos golpes, que al parecer no le habían dolido para nada.
-¿Acaso no la escuchaste? Dijo que la soltaras – era la voz de Edward, estaba muy furioso. Lo pude notar en su voz, pero ¿de donde salió?
-¿y tu quién te crees? – dijo Matías soltándome, y yo por mi torpeza caí al suelo.
-Idiota – dijo Edward mirándolo feo, me ayudo a levantarme – vámonos Bella – me tomo de la mano y a los pocos pasos de nuevo Matías me tomo del brazo.
-Ella no va a ningún lado – dijo Matías.
-Ouch, me duele – me apretaba cada vez más fuerte el brazo. En ese momento me acorde de mi pleito con Edward y como me sujetaba igual de fuerte, no pude evitar que se me salieran unas cuantas lagrimas – suéltame por favor – dije casi rogando y pude ver la cara de Edward, parecía que quería estallar.
-Suéltala ahora mismo – dijo Edward dándole un fuerte golpe a Matías, lo cual hizo que me soltara.
-Ella es mía – dijo Matías y le devolvió el golpe en la cara pero con más fuerza aun - ¿entendiste?
Edward estaba tirado en el piso, el golpe fue muy fuerte y me pude dar cuenta. Maldita sea, me dolía tanto verlo ahí tirado. Matías estaba en shock.
-¿Eso era lo que querias? – Prácticamente le grite – lárgate de aquí – Edward se levanto del suelo algo mareado y le dio un golpe en el estomago.
-Vamos Bella, no necesito problemas – dijo Edward tomando mi mano.
-No te quiero cerca de aquí Matías – camine con Edward dentro de la plaza.
Íbamos tomados de la mano, estaba tan contenta y emocionada al mismo tiempo. Nos sentamos en los comedores. Edward me miraba tan tierno, me ponía nerviosa y me ponía roja. Lo mire fijamente y me di cuenta que estaba sangrando un poco en su ceja.
-Edward, estas sangrando – dije preocupada.
-No pasa nada, estoy acostumbrado.
-Tengo que llevarte al hospital o algo.
-No tranquila – dijo tiernamente y comenzó a acariciar mi rostro. Disfrute mucho ese momento, pero no podía dejar que se quedara con la sangre ahí.
Lo arrastre hasta mi auto casi, y nos dirigimos al hospital.
-¿Y este auto? – dijo Edward algo sorprendido.
-Es mi viejo auto – le guiñe un ojo. El solo soltó unas risas.
Finalmente llegamos al hospital, estacione el auto y bajamos. El me tomo desprevenidamente de las manos y me dio un beso tan apasionado y tierno a la vez, poco a poco me iba quedando sin aire, pero a quien le importa el oxigeno si tienes a Edward Cullen besándote, nos fuimos separando poco a poco y comenzamos a caminar en dirección al hospital.
Al entrar nos encontramos con el Dr. Carlisle, que se vio algo sorprendido por como íbamos Edward y yo de la mano. Al Dr. Lo conocí en una junta del colegio, él tiene la piel extremadamente pálida. Mide 1.90 m., su pelo es de color rubio, y sus son color dorado. Es realmente muy apuesto, ya veo de donde saco Edward todo lo guapo. Tan solo de pensarlo me sonrojo.
-Edward ¿Qué te ha pasado? – Pregunto Carlisle mirando la herida de Ed – vamos, te curare.
Fuimos al consultorio de Carlisle y ahí comenzó a curarlo, le dio unas cuantas puntadas a Edward. Al parecer la herida si era grande. Durante todo el tiempo que estuvimos ahí Edward no me soltó para nada.
Pasamos el resto del día en su casa viendo la tele, escuchando música y también estuvimos jugando un poco. Su familia no estaba en casa, y al parecer no volverían hasta mañana así que la casa estaba muy callada.
Definitivamente me la paso muy bien con Edward y después de todo lo quiero tanto como el a mi. El ruido que hizo mi estomago interrumpió el momento. Ed se paro rápidamente para prepararme algo de comer, pero no podía estar cerca del fuego por las puntadas, por lo tanto, le ofrecí que pidiera una pizza. La comida llego en 30 min. Y yo salí a pagar todo, aprovechando que Edward había subido a su habitación.
Puse la pizza sobre la mesa, y me tome la libertad de traer unos platos de la cocina. Lo acomode todo en la mesa y espere a que Edward bajara. Finalmente bajo y tomo asiento junto a mí. Parecía que escondía algo con su brazo en la espalda pues lo traía hacia atrás desde el momento en que bajo, comenzaba a servirle a Edward su rebanada y luego la mía. De pronto saco una bella rosa roja y me la dio, con su otra mano acariciaba tiernamente mi mejilla. El era tan perfecto y tan bello.
-Bella – dijo tiernamente mirándome a los ojos - ¿Te gustaría ser mi novia?
Cuando dijo eso rápidamente me sonroje.
-Claro que si – dije depositando un dulce y tierno beso en sus labios.
Este chico vale mucho.
Hola peqe's! bueno pues espero les guste el capitulo y tratare de actualizar un poco más seguido pero el colegio no deja :/ pues los leo en el siguiente capitulo,, Ya casi termina este fanfic. Ciao;3
PD: Gracias por sus Reviews,, los tomare mucho en cuenta y les hare caso. Dejen un Review me encanta leerlos y me hacen feliz:D
