Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.
Aclaraciones:
Diálogo: -
Italiano: Buon giorno
Flashback: título en negrita
Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"
Cambio de escena: (-) raya divisoria.
Capítulo XI – De cómo el campo de entrenamiento se convirtió en un loquero.
..::Flash Back::..
Sicilia, Italia. Hace un año y medio.
Xanxus se encontraba sentado en su despacho, leyendo algunos documentos, cuando una sirvienta ingresó con la mirada gacha, él le hizo un gesto de aprobación con la mano, dándole el permiso para avanzar hasta él.
La mujer, con mucho miedo hacia su jefe, fue con cuidado, tomó el vaso de vidrio que estaba sobre el escritorio y sirvió un poco de agua en él para luego depositarlo de nuevo en su lugar, pero en el momento de retirar su mano ésta chocó con la de su joven y malhumorado amo, la mujer se asustó tanto que pegó un respingo que hizo que tirara el vaso al piso provocando un gran estruendo.
La mucama entró en pánico, al ver los orbes carmín de su amo mirándola amenazadoramente, cerró los ojos con fuerza esperando la reprimenda y luego que la despidiera como hacía siempre que alguno de los empleados cometía el más mínimo error. La mujer temblaba por solo imaginarse las crueles cosas que le diría el moreno. Pero en contra de todo pronóstico, ese momento jamás llegó. Él la observó, controlando la bilis que sentía aumentaba con cada segundo.
— Recoge eso, y trae otro vaso. — dijo volviendo sus ojos a los documentos que tenía entre las manos, aunque se podía notar el esfuerzo que estaba haciendo.
La mujer abrió los ojos lentamente, éstos estaban rojos y humedecidos, se podía ver la tensión en su jovial rostro.
— ¿N-No me v-va a despedir? — preguntó en un hilo de voz.
Xanxus la observó serio nuevamente, dejando los documentos para apretar con fuerzas el escritorio que tenía al frente controlándose.
— No, los accidentes suceden, pero ten más cuidado la próxima. — contestó al fin.
Pudo ver como la mujer le sonreía felíz, con un brillo algo molesto en los ojos, le hizo una reverencia respetuosamente y salió del lugar.
Xanxus dejó salir un soplido quitándose toda la rabia que guardaba, había logrado controlar a su demonio interno; "Xanxus, no olvides que el poder es relativo, un día tú podrías estar haciendo su trabajo, no te creo capaz de resistir que alguien te maltrate de esa forma, así que trata de controlar tu ira ¿Quieres? Si tanto necesitas un sujeto para descargarte puedes recurrir a mí, pero no lo hagas con personas que no pueden defenderse, eso es de cobardes"
— Maldita Ria, dándome esas reprimendas. Lo hace porque sabe que soy incapaz de hacerle nada malo, maldita escoria, eso me gano por quererla tanto. — dijo para sí mismo aflojando la tensión de su rostro, cerrando los ojos luego de posar su cabeza en el espaldero de la silla.
..::Fin del Flash Back::..
En el salón principal se encontraban Haru y Kyoko jugando con el pequeño Lambo, estaban hospedadas ahí desde hace dos días, la casa era bastante extensa pero también se encontraban algo aburridas pues todos sus amigos se encontraban en los entrenamientos, bueno no todos, porque Lambo e I-pin les hacían compañía de vez en cuando.
— Lambo-san es el mejor Hitman del mundo, no necesita entrenar. — dijo el pequeño orgulloso declinando de sus responsabilidades con Verde que ya estaba cansado de él, al igual que Levy que simplemente ignoraba al mocoso.
En esos momentos vieron ingresar a Reborn que se tomaba un descanso de vez en cuando, claro está que el hecho de que él se tomara un descanso no quiere decir que sus alumnos también lo hicieran.
— Muévete y ve al entrenamiento antes de que pierda la paciencia. — dijo dándole una patada que lo estrelló contra una pared cercana.
Haru y Kyoko al ver lo sucedido fueron hasta él para ayudarlo, el pobre niño hacía pucheros, tratando de mantener la compostura.
— T-Tengo que c-calmarme… — se repitió para luego echarse a llorar quitando granadas de su afro que fueron destinadas al arcobaleno del sol.
Al escuchar las explosiones Tsuna acudió al igual que Byakuran e Unni, encontrando el salón vuelto un caos, Verde había quitado a los animales de las cajas armas atacando a los que estaban luchando en esos momentos, Reborn y Lambo, más bien Reborn le estaba dando una paliza a Lambo.
— ¡Reborn! — llamó Tsuna, recibiendo en sus brazos al bovino que se acurrucaba contra su pecho. — No deberías tratarlo así, es solo un niño. — lo acarició.
Lambo al estar en brazos de su protector, mostró la lengua triunfante a su adversario. Éste preparó a León para un rápido disparo.
— Muévete, Dame-Tsuna. Esa vaca idiota está evadiendo sus responsabilidades como guardián haciendo que mi compañero pierda el tiempo, déjalo en el suelo y vete. — espetó.
— No.
— ¿Me estás retando? — se acercó más a él.
Tsuna por inercia fue retrocediendo aún con el niño en brazos, temiendo a su sádico maestro que ahora sonreía victorioso.
— ¡Hiii! Unni, ayúdame.
— Tío, deja que Tsuna-kun hable con él ¿Sí? — fue y abrazó al arcobaleno del sol que al fin cedió.
En esos momentos se unieron al grupo Mukuro y Gokudera que venía a paso lento, uno de ellos hablando consigo mismo mientras el otro buscaba con la mirada a alguien.
— Haru. — llamó el peliíndigo yendo tras Haru que le sonrió.
Al ver la escena Tsuna los observó por unos segundos para luego sonreír al ver a Haru tan felíz al lado del ilusionista. Claro, esa felicidad no duró mucho pues siempre hay un especialista en romperla.
— Haru-chan, te ves muy linda hoy. — dijo Byakuran acercándose peligrosamente hasta que sintió el frío metal amenazando a su vida. — Mukuro-kun, no debería portar armas frente a una damisela. — movió su dedo índice en desaprobación.
El ilusionista se colocó frente a Haru defendiéndola de algún posible peligro mientras ella sentía cómo las mejillas se le encendían más y más.
— Jujum, Haru-chan, tienes un novio muy celoso. — Byakuran trataba de encontrar el rostro de la joven tras la espalda de su amigo que se lo impedía.
— No soy su novio, es solo que no tienes permitido acercarte mucho a ella si no quieres perder la cabeza. — le enseñó su tridente.
Haru sintió cierto pesar al escuchar el "No soy su novio" ella ya había admitido que él le gustaba, de hecho le gustaba cada vez más, pero no sabía qué era lo que él sentía; esa negación hizo que su corazón se tambaleara un poco.
En esos momentos fueron todos al comedor para una dosis de buena comida que les diera energía, encontrando la mesa ya dispuesta. Se sentaron pues y comieron entre varias disputas verbales y guerras de comida.
En otro punto de la mansión se encontraba Hibari acostado en el césped, ignorando a Skull que se encontraba al borde de la locura al tenerlos al azabache y a Kikyo como alumnos, ninguno de ellos lo escuchaban, peor aún Hibari a veces hasta lo golpeaba brutalmente.
— ¡Hibari! Levántate. — decía tomándolo del brazo, tirando con todas sus fuerzas para que se pusieron de pie, pero cinco segundo después recibía un tonfazo que lo dejaba fuera de batalla.
— Esfúmate, herbívoro. — contestó Hibari volviendo a su posición inicial mirando al cielo.
En esos momentos vieron entrar a Lal que parecía molesta por verlos sin hacer nada y más aún al ver a Skull tirado en el piso con sangre alrededor.
— Qué demonios sucedió aquí, Skull. Controla a tus alumnos ¿En dónde está el otro? — buscó en varias direcciones pero no encontró al peliceleste, molestándose aún más. — Eres una vergüenza. — culminó.
— Cállate, herbívora, destruyes la paz. — espetó el guardián Vongola.
Lal lo miró molesta pensando en algo que lo hiciera trabajar, hasta que recordó lo dicho por Reborn esa mañana "Hibari es difícil, no trabajará porque sí, necesita un incentivo y tú se lo darás, sabemos perfectamente que Skull no es el mejor tutor para él pero debemos ser inteligentes y encontrar la forma de que colabore".
— ¿Sabes Hibari? Reborn dijo que si cooperaras pelearía contigo con todo su poder. Lástima que no quieres. — se volvió en ademán de partida, observando cómo el azabache había cambiado de postura para luego ponerse de pie.
— Levántate, herbívoro, debemos aprovechar todo el tiempo que tenemos. — sacó sus tonfas de nuevo pateando a Skull que seguía en el piso lamentándose.
— Lal, no me dejes solo con él ¡LAL! — gritó viendo a su última esperanza de sobrevivir alejándose con una sonrisa en los labios.
Sigamos con nuestro recorrido que nos lleva a la parte alta de la mansión, más precisamente al segundo piso en el cual se encuentran el despacho y la biblioteca de ésta pequeña sede Vongola, encontramos ahí a cierta pelinaranja observando como si se tratara de la cosa más fascinante un vaso de agua que tenía en la mano, en realidad mirando al vacío, pensando en lo difícil que le estaba resultando su tarea, con lo que no contaba es con la compañía de cierto hombre mayor.
— Ria ¿Pasa algo? — preguntó con una sonrisa llamando su atención al sentarse a su lado.
Ella suspiró pesadamente tocándose el entrecejo. Miró al hombre y le sonrió de lado para tranquilizarlo. El Noveno era algo así como su padre y en algunos momentos él y Xanxus fueron su único refugio. Luego de un momento de contacto visual temió no poder esconder por más tiempo el dolor así que bajó la cabeza nuevamente.
— No está siendo tan fácil. — dijo. — Dino es fácil de entrenar porque tiene buena voluntad pero Xanxus… Dios, él me odia. — acentuó cada palabra graciosamente haciendo varias muecas que hicieron que el noveno sonriera.
— Él y tú se llevaban bien antes y sabes que él sentía cariño hacia ti, pero su loca mente hace que se aleje de todos. — el hombre suspiró. — siento mucho lo sucedido, haberte arrastrado conmigo en esta situación, sé que luego de la pelea tú juraste jamás volver a dirigirle la palabra pero… Xanxus está perdido, él duda hasta de su propio nombre desde que sabe que no es mi hijo, de verdad pienso que tú puedes salvarlo de la soledad.
Ria se puso de pie y empezó a caminar a grandes zancadas por la habitación, ciertamente quería que volviera a ser lo que era antes, quería ayudarlo como él la ayudó a ella pero no encontraba la forma.
— Él no permitirá que yo me acerque, él se siente traicionado por todos, incluso por mí. Es probable que ahora más que nunca piense que usted y yo estamos en el mismo bando, no lo olvide, él piensa que yo sabía su secreto, nono, y no creo que me lo perdone jamás.
La joven se dirigió hacia la ventana observando al líder de Los Varia tratando de controlar a su León, mientras Dino sonreía al verlo.
— Solo quiero que me respondas algo, antes tú decías que todo era relativo menos el amor ¿Aún piensas eso?
— No, ahora pienso que todo es relativo menos el odio. — respondió escuchando como el Noveno suspiraba.
— Eso supuse, lo supo en el momento en que te vi luchar. Ria, el odio te hará fuerte, pero no invencible, a veces hasta se convertirá en tu punto débil, no lograrás acercarte a él pensando de esa forma. Tu concepto de lo relativo era la diferencia entre tú y Xanxus, tú creías que todo podía derrumbarse menos el amor, eso te dio fuerzas para cambiar todo a tu alrededor, incluyendo el corazón de mi muchacho. Ahora solo eres una vil copia de él, lamento haberte convertido en eso. — el anciano hizo una mueca de dolor y luego salió del salón bajo la atenta mirada de la joven que una vez que lo perdió de vista, volvió su rostro hacia el joven moreno.
— Yo pensaba que su amor no era relativo pero… resultó que se derrumbó a la primera, destruyéndome a mí con él. — dijo para sí observándolo con un tinte de añoranza en sus ojos.
Vayamos con Chrome que en esos momentos caminaba por los pasillos algo aburrida, no había encontrado a su hermano con Viper, así que decidió hacer un pequeño recorrido por la mansión, impresionantemente, el ala izquierda de ésta estaba deshabitada causándole algo de curiosidad a la peliíndigo. Caminó en silencio, sin buscar nada en especial, hasta que llegó a las puertas de una especie de Dôjô, tiró de la puerta corrediza viendo a un azabache meditando, se quedó observándolo por unos minutos, se veía realmente tranquilo, hasta que decidió marcharse.
— Puedes quedarte. — escuchó decir luego de voltearse.
Volvió a su posición inicial, encontrando al azabache observándola con una amable sonrisa, le señaló un cojín a su lado, aparentemente ofreciéndole asiento.
— Con permiso. — dijo ella entrando y sentándose a su lado.
En la siguió con la vista, mirándola como si quisiera una respuesta rápida de su personalidad.
— Eres la hermana de Mukuro ¿Verdad? — preguntó al fin de forma familiar luego de unos minutos de silencio.
— Hai, soy Rokudo Chrome. — se presentó con una reverencia.
— Encantado, soy Yamamoto Takeshi. — la observó por un minuto haciendo que ésta se sonrojara por el contacto visual. — ¿Cómo es que tienen distinto apellidos? — al ver que ella pegaba un respingo por la pregunta bajó la mirada. — L-Lo siento, fue algo repentino de mi parte preguntar eso, no tienes que responder, lo siento. — se tranquilizó al ver que ella le hacía un tímido gesto de calma.
— No pasa nada, e-es porque m-mi familia es de mafiosos, se conoce a los miembros de ella como unos excelentes ilusionistas y Byakuran pensó que sería peligroso mantener mi verdadero nombre, así que lo cambié. — culminó bajando la mirada.
Yamamoto se dio cuenta de que ella era algo tímida, de hecho era la persona más tímida que él conocía, se sentía algo preocupado por su forma de actuar, la veía algo voluble y sentía el deseo instantáneo de cuidar de ella.
— Cuando te vi por primera vez pensé que eras una ilusión, te pareces mucho a Mukuro y eso me desconcertó un poco pero ahora veo que son muy diferentes, él da algo de miedo, en cambio tú eres dulce y linda. — le sonrió cálidamente.
Chrome sintió que su corazón latía por lo dicho por el azabache, nunca nadie le había dicho algo así, de hecho no había interactuado con muchos hombres en su vida, a veces hasta le daban miedo, pero él era distinto.
— Mukuro-sama es buena persona, es solo que tiene un sentido del humor poco comprendido. No ha comido nada aún ¿No? — preguntó llamando la atención del joven, ella siempre veía a los demás en el comedor, así que iba a comer solo, a veces solo con Unni y su hermano; pero a él no lo había visto aún.
— No he comido en los últimos días, me está costando un poco el entrenamiento, no puedo controlar bien a mi caja arma. — contestó rascándose la cabeza con confusión.
— Unni dijo que pueden llegar a ponerse algo violentas si uno no las trata como es debido ¿Quiere que le ayude? Podría hacer una ilusión si se sale de control.
Yamamoto accedió, ambos se pusieron de pie; Yamamoto inyectó las llamas de su anillo en la caja pero de ésta salió una especie de monstruo deforme. Chrome que estuvo observando pudo notar que la intensidad de la llama era demasiado leve.
— Yamamoto-san, vuélvalo a la caja, enseguida regreso. — el moreno lo hizo así y la esperó por unos minutos sentado.
Luego de unos quince minutos la ilusionista volvió con un obento que había preparado, estaba más que claro que el joven estaba hambriento y algo ansioso, así que decidió despejar su mente por unos segundos.
— ¿Un obento? No te ofendas, pero me preocupa un poco no poder utilizar la caja, deseo hacerlo cuanto antes. — dijo poniéndose de pie otra vez.
— Ese es el problema. — señaló. — está cansado y no ha comido, además de la ansiedad. La llama del anillo es muy débil, la caja se abre con dificultad, además de que el arma siente la ansiedad y por eso se sale de control.
Yamamoto quedó sorprendido por la suspicacia de la joven, se daba cuenta de que efectivamente, las primeras veces el arma había tomado cierta forma pero en las últimas horas solo era atacado, así que decidió tomar el consejo. Se sentó y comió tranquilamente mientras era observado por la joven que también tomó asiento. Luego de medio hora decidió intentar de nuevo. Chrome quitó su tridente, preparada para cualquier ataque.
Ingresó la llama con algo de miedo, pero fue calmado por la pequeña sonrisa de la ilusionista. De la caja salieron un perro y una golondrina, además de tres espadas cortas.
— F-Funcionó ¡Muchas gracias! — dijo abrazando a la joven con mucha intensidad para luego alejarse de ella. — lo siento. — rió frenéticamente rascando su cabeza.
— N-No hay problema. — contestó ella aún con el sonrojo adornando sus finas facciones.
Haru estaba algo ansiosa, en los últimos días, aunque había visto a Mukuro, no había entablado un conversación con él, de hecho cada vez que el ilusionista se acercaba un poco sentía que su corazón se le saldría por la boca. Había escuchado de boca de Byakuran que éste entrenaba en la parte más remota de la mansión, en un cuarto totalmente apartado de los demás y que generalmente lo hacía solo. Fue pues en su búsqueda de puntas de pie para no hacer ruido, sigilosamente ingresó al territorio de entrenamiento para que nadie la descubriera mirando a los lados para no encontrarse a nadie.
— Haru.
— ¡Hahiii! — gritó asustada viendo a Reborn saliendo del conducto de ventilación. — R-Reborn-san asustó a Haru-desu.
— A dónde vas, el paso está restringido. — preguntó con un tono que asustó aún más a la aludida.
— H-Haru iba a ver si alguien necesitaba algo-desu — miró al suelo para que no descubriera que mentía.
— Más bien me parece que vas a ver si Mukuro te necesita ¿Me equivoco? — rió para sí viendo como la joven se sonrojaba. — bien, te dejaré verlo por diez minutos, no más. Puedes pasar.
La joven le sonrió feliz de que no preguntara nada más y fue hacia el cuarto indicado por el arcobaleno. Éste se quedó en su misma posición, viendo a la joven cerrar la puerta tras ella.
Haru encontró una sala normal pero cubierta de metal, como una cámara, ahí encontró a Mukuro entrenando con un clon de Hibari, ensañándose con el azabache dándole una paliza
— Hibari-san. — pronunció con algo de pena haciendo que los orbes heterocromáticos se posaran en ella.
— Haru. — llamó éste acercándose a ella. — justo lo que necesitaba para seguir. — la tomó de la cintura y la acercó hacia él quedando muy cerca de su rostro. — sabes necesito energía.
— H-Haru le preparará algo si necesita energía. — dijo ésta volviéndose para marcharse hacia la cocina, pero fue detenida por un fuerte agarre que la devolvió a los brazos de Rokudo.
— Kufufufufufu no necesito comida. — dijo acercándola más. — eso se evapora muy fácil de mi sistema, necesito otro beso, como el primero, ese dura más que la simple comida. — Haru se sonrojó tanto que su rostro podía compararse con un tomate.
La joven podía sentir el aliento del mafioso acariciando su rostro, su corazón latía como nunca antes, danzando frenéticamente, al igual que su mente que evocaba miles de pensamientos en unos pocos segundos.
— M-Mukuro — tartamudeo al sentir sus labios sobre su pequeña nariz.
— Eso no me dará la suficiente fuerza para luchar y protegerte, Haru. Dame algo que me haga más fuerte que los demás, más fuerte incluso que tu querido Tsunayoshi-kun. — lo admitía, lo dijo por despecho, pensar que Haru aún lo quisiera envenenaba su sangre y hacía que esta hirviera.
— T-Tsuna-san no necesita de Haru ni Haru de él-desu. — sentía que cada vez se debilitaba más cayendo rendida en sus brazos.
— Kufufufufufu a mí me parece que él necesita de ti mi querida Haru. Pero… — la acercó más casi rozando sus labios. — ¿Tú necesitas a alguien? — preguntó en tono seductor.
— S-Sí. — respondió ella en un murmullo mientras él acariciaba sus labios con su dedo índice.
— De quién.
— D-De M-Mukuro-desu. — confesó recibiendo una cálida sonrisa, siendo envuelta por los brazos del joven que la acercaba. Cuando sus labios iban a unirse escucharon la puerta golpeándose contra la pared.
— Pasaron los diez minutos. — dijo el arcobaleno aún con una pierna en el aire mirándolos. — despéguense, Mukuro debe seguir con el entrenamiento.
Haru estaba de todos los colores, que los hubieran encontrado a punto de besarse era realmente embarazoso, asintió y fue hacia la puerta totalmente sonrojada, por su parte Mukuro solo sonreía, no sería la primera vez que el arcobaleno del sol los viera besarse, así que estaba algo tranquilo.
Ambos salieron de la habitación, Haru continuó su camino en silencio, recordando las palabras del peliíndigo mientras Reborn la observaba pensando "Ya perdiste la apuesta, Dame-Dino", mientras éste estornudaba en otro punto de la gran sede Vongola.
Xanxus ocupaba su lugar de siempre, a la cabeza de la gran mesa preparada en exclusiva para Varia, quejándose de la presencia de su insufrible padre en la otra punta de ésta.
— Quién te invitó, maldito anciano. — espetó molestó sin siquiera mirar al hombre que se encontraba frente a él.
— No necesito invitación para acceder a mi propio comedor ¿No crees?
Todos los guardianes Varia se mantenían quietos en sus lugares, siempre temían algún enfrentamiento nuevo entre padre e hijo. La cena estaba siendo servida por mucamas, que trabajaban lo más rápido posible para evitar cualquier queja del moreno.
— ¿Has logrado abrir tu caja arma? — preguntó el noveno tratando de crear conversación.
— No es tu problema, sé muy bien que deseas que esa basura gane, así que no finjas que te interesa mi situación.
— No seas desagradable, Xanxus. Sabes perfectamente que el anillo te rechazó, si tan solo trabajaras en equipo y accedieras a… — fue interrumpido por la sonora risa de su hijo que seguía con las piernas sobre la mesa, mirándolo amenazadoramente.
— A qué ¿A cooperar con esa escoria? No me hagas reír, sabes que no tiene el poder necesario para ser el líder, es un simple perdedor.
En esos momentos escuchan el azote de las puertas, que dejaron entrar a cierta pelinaranja que lo veía furiosa.
— Otra vez, Scemonxus* ¿Crees que me encanta perder el tiempo? Me dejaste esperando toda la tarde. — apretaba la mandíbula de forma frenética. — El único que perderá con esto serás tú ¿Crees que a mí me afecta en algo que no entrenes? Yo sé manejar una maldita caja arma.
El moreno bajo las piernas de la mesa poniéndose recto al verla, la observaba con el ceño fruncido estudiándola.
— Ya te dije que no voy a entrenar con una traidora, así que no pierdas el tiempo, tienes a la otra escoria ¿No? Pues entrena al maldito ese. — gritó.
Todos observaban la pelea, maravillados y algo asustados, nunca habían visto a alguien levantándole la voz a su jefe, Squalo los miraba encantado.
— ¿Estás celoso de Dino? — dijo acercando su rostro al del joven que la miraba con odio. — tienes razón, él no es un inútil como tú, espero que encuentres la forma de abrir la caja arma, de lo contrario el décimo legítimo te dará una paliza, de hecho, estoy deseando que lo haga. — se alejó dispuesta a irse. — perdone la intromisión, Noveno. — dijo haciendo una reverencia mientras éste acariciaba su mano de forma paternal.
En esos momentos una mucama fue hacia el moreno para servirle más vino, cohibida por su mirada de odio, golpeó el vaso que cayó estruendosamente en el suelo. Todos esperaron la reacción del moreno con terror, especialmente Squalo que se preparaba para la reprimenda.
Ria se preparó para salir, no le gustaba que trataran mal a gente inocente, no lo soportaba así que dio un paso hacia la puerta viendo a Xanxus congelado.
Éste miraba el vino regado por todo el mantel y a la sirvienta con lágrimas en los ojos recogiendo el tiradero con miedo. Inmediatamente la dulce sonrisa de su verdugo vino a su mente, además de un recuerdo recurrente "Xanxus, no olvides que el poder es relativo, un día tú podrías estar haciendo su trabajo, no te creo capaz de resistir que alguien te maltrate de esa forma, así que trata de controlar tu ira ¿Quieres? Si tanto necesitas un sujeto para descargarte puedes recurrir a mí, pero no lo hagas con personas que no pueden defenderse, eso es de cobardes".
— L-Lo siento. — dijo llorando la mujer.
— Fue un accidente, trae una nueva copa y ten más cuidado la próxima. — al escuchar lo que estaba diciendo abrió los ojos como platos al saberse observado por todos.
Sus guardianes lo miraban con incredulidad al igual que Ria que se había quedado congelada en la puerta. El Noveno sonrió agradeciendo mentalmente a la joven responsable de tal acto de benevolencia. Los ojos de la joven se encontraron con los de Xanxus, que la miraba con un extraño brillo que resultó fugaz al verlo volver el rostro. Ella simplemente salió del salón recordando lo sucedido en aquella ocasión.
..::Flash Back::..
Ria ingresó a la cocina encontrando a las demás sirvientas abrazando a una que lloraba de felicidad.
— Qué sucedió. — preguntó acercándose a ellas.
— P-Por error tiré un vaso al suelo en presencia de Xanxus-sama. — al escuchar esto se volvió para ir hacia el joven mafioso para reprenderlo por su crueldad hacia los demás. — espere, esta vez… se mostró benevolente, me dijo que llevara otro vaso, que los accidentes pasaban. — dijo igual de feliz para seguir cuchicheando con las demás que empezaban a pensar que su jefe era humano.
Una sonrisa se dibujó en sus labios al pensar que su protector amigo estaba cambiando.
Aclaración: Scemonxus es una combinación de la palabra "Scemo" que en italiano significa estúpido, y las cuatro últimas sílabas del nombre de Xanxus.
Notas de la Autora:
¡Volvió el MukuHaru! Por razones que desconozco me encantó este capítulo, Mukuro pidiendo energía, Reborn robándole la oportunidad, Chrome y Yamamoto abrazándose y Xanxus controlando su ira gracias a los sermones de Ria ¿Qué les pareció? Como en el capítulo anterior solo hablé de la batalla y las cajas armas este capítulo lo hice más largo, espero haya sido de su agrado. De la familia Shimon y los demás se hablará en el próximo capítulo además de que aparecerán ciertos invitados no deseados. Como siempre muchas gracias a las personas que dejan sus reviews, no se sientan cohibidos, si no les gusta algo del capítulo díganmelo, me ayudará a escribir mejor, no olviden que los capítulos son para ustedes, no teman que me enoje ¿Si? Por cierto si hay algún error de coherencia o cohesión, algún error de escritura por favor perdonen, es que no tuve tiempo de releer el capítulo y a veces (ya saben) al tipear la computadora te cambia algunas palabras, o a veces ( como en el caso de un error que encontré en el capítulo anterior) escribo pico con "k" es porque en mi país como se habla dos idiomas, ambos se te mezclan, piko es una palabra en guaraní así que disculpen si encuentran algo así. Creo que eso es todo :D
Gracias nuevamente y espero sus reviews :D
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¿Reviews?
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"Hey, ese llanto es agradable, hace que realmente quiera morderte hasta la muerte" (Hibari K.)
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**Saya Christopher**
